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Full text of "Anales de la Sociedad Científica Argentina"

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ANALES 


DE    LA 


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ANALES 


DE     LA 


SOCIEDAD  científica 


ARGENTINA 


•  • 


DiüBCToa  :  logeoLero  4NGEL  G4LLA.R00 
SiCRKTARios  :  Señorea  Eduardo  Latzira  y  Cáelos  Lagos  García 


TOMO    XLVII 

Prñmer  eeroestne  de    1890 


BUENOS     AIRES 

UfPREPITA   DB    PABLO   E.  COMÍ  t  HUOS,   ESPEQAL    PARA  OBRAS 

680  —  CALLE  mú  —  680 
4899 


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FE    DE    ERRATAS 


QUE  CONTIENE  EL  ESCRITO  DE  «  La  FlORA  ArGENTINA  » 

-  EN  LOS  — 

Anales  de  la  Sodedad  Cientifica  Argentina,  tomo  XLVllI  p.  67-105 


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Bosq.  antarticos 

mas  importancia 

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416.  20 

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416.  34 

416.  9  y  siguientes 

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es  según  el 

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pág.  394  lín.  1 

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424.  48 

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barba-trigridis 

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los  del  Lycium 

427.  24 

espigas 

descrito 

Argeuteum 

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gramíneas 

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leerse: 


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pá^.  41.5 

CompaesCa 

43a  22 

G.  boerhaaTÚefolía  W. 
Ara.  ili.  f.)  Tar.  obtusi- 
folia  OK. 

Bef^ón  antartica 

DrimTS 

438. 28.  BegíÓB  de  la  Pona 
de  la  alta  Cordillera 

439.30 

Región  subtropical 

442:  20 

Formación  del  Monte 

442.  27 

442.  46 

442.  47 

Poligóneas 

442.  47 

Gualanguay 

P¿ff.  411 

margínata 

Canarias.  Amér.  tropical  & 

la  especie  citada  Clidan- 
thus  fragrans  Herb. 

444.26 

444.  26 

Formación  del  Monte 

confr.  obs:  á  pág.  454  li- 
nea 7 

Región  subtropical 

OKI  C^ez) 

pág.  457  linea  1 

verdemar 

Celastrinea 

Calyptranthes 

Faga  ras 

Feuilléea 

Mim. 

A.  Richard 

Sínaniérea:* 

Compuestas 

pág.  466  linea  48 

Plantae  Lorentzianae 

Ipomoea 

Argyreia 

pág.  544  lin.  24 

Tweediei 

458  SS 

459.9 

sustituirse 

•Xotocblaena» 

Aspidieae 

pág,  428 

pág.  414  lin.  28 

linea  36 

466.  48 

confr.  pág.  83  linea  21 

pág.  465  Tin.  46 


en  lugar  de:   |>ág.  515 
compuesta 


t. 


de 


4.33.  32 

G.  boerhavifolia 
W.  Arn.  var  ob- 
tusa OK. 

región  antartica 

Drvmis 

437.  28.  Región  de 
la  Puna 

439.  39 

región  subtropical 

440   22 

form.  del  monte 

440.  27 
440.  46 
440.  47 
Poligonéas 
440.  47 

Guacalanguay 
pag.  412 
Marginata 
Canarias  etc. 
varias  especies 

Cli>lanthus. 
444.  22 
UL2ñ 

form.  del  Monte 
obs.á  pag. 423.1.27 

y  pág.  443  1. 13 
región  subtropical 
OK.  (mg.; 
pág.  4~>H  linea 
verde  mar 
Celestrlnea 
Calyptrauthos 
Fra^ras 
FeuiUeí'a 
Mis. 

á  Richard, 
sinantéreas 
compuestas 
pág.  446,  linea  48 
Plantae  Lorentzü 
Argyreia 
Ipomoea 
pág.  444  linea  34 
Tweedii 
458.57. 3. 6. 21 
459.4 

substituirse 
•Nothochlena» 
Áspid  iea 
pág.  228 

„     414  linea  33 
linea  49 
467.  48 

pág.  .  .  .  linea  39 
pág.  65  linea  46 


DUÁE  SPECIES  NOVAE  ARGENTffIAE 


GYPONAE    GENERIS 


SCRIPSIT 


CAROLUS    BER6 


1.  Gypona  sellata  Birg,  d.  sp. 


Hobusta,  sordide  olivaceo-flavescens,  subíuspallidior,  virescens, 
immaculata;  margine  antico  capitis  dimidioque  basali  clavi 
aut  hujus  fascia  inedia,  parle  basali  nee  non  ápice  imo,  fuscis ; 
pronoto  raro  lineis  obsolelissimis  antrorsum  convergenlibvis 
fulvescentibus  omaiis  eiposticeviridi-tincio;  dorso  abdominis 
alisque  prope  scutellum  obscure  fuscis.  — Long.  corp.  et  corp. 
cum  legm.  40-44,5;  lat.  3^5-4  mm. 

Femina  segmento  ventrali  ultimo  quam  paenultimo  fere  duplo 
longiore,  ápice  usque  ad  médium  ellipticosinuato,  sinus 
ipsus  medio  lóbulo  parvo  triangulariter  exdso  instructvs^ 
lobulis  lateralibas  longis,  rotundatis. 

Hab.  Territorium  Missionum. 

Gyp.  pingui  St&l  quadammodo  similís,  sed  piciura  corporís 
structuraque  segmentí  ultimí  ven  tris  optíme  diversa.  Capul  supra 
subtusque  depressum  apicem  versus  attenuatum,  antíce  satis 
rotundatum;  vértice  medio  quam  ad  oculos  plus  quam  dimidio 


6  AiráLES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

longiore,  distíncte  stríato,  stríis  medíísetlateralibusobliquetrans- 
versis,  ínter  se  apícem  versus  convergentibus,  línea  ímpressa 
medía  ínterdum  obsoleta;  ocellis  roséis,  ante  médium  verticís 
sítís,  ínter  se  et  ab  oculís  fere  aeque  longe  dístantibus  vel  ínter  se 
quam  ad  oculos  paulo  magis  propínquís;  fronte  clypeoque  aeger- 
rime  punctulatis,  hoc  apícem  versus  nonnihil  ampliato  et  medio 
usque  ultra  elevato,  illa  utrimque  serie  tubercuiorum  minutorum 
instructa.  Pronotum  quam  vértex  dimidío  longíus,  transversim 
strigosum,  antice  et  ad  margines  laterales  subtilíter  rugulosum, 
postice  late  sínuatum,  marginibuslateralibusanticisquam  posticís 
quasí  duplo  longioribus.  Scutellum  valde  acuminatum,  basi  pun- 
etatum,  post  médium  rugosum.  Tegmina  brevia,  apícem  abdominís 
non  superantia,  venís  clavi  utrimque  fortiterpunctatis,  apéndice 
raembranae  angusta.  Álae  subvitrea,  prope  basin  valde  infuscatae. 
Abdomen  virescenti-flavídum,  prope  scutellum  nigrescens.  Subtus 
cum  pedibus  flavido-virescens,  immaculata. 

De  esta  especie  poseo  varios  ejemplares  que  fueron  recogidos  en 
el  Territorio  de  Misiones,  por  el  señor  Carlos  Backhausen. 


Í2.    Gypona  retifera  Berg,  d.  sp. 


Parva,  flavido-vere^cens ;  capite  pronotoqiie  vittis  duabus  vel 
quatuor  obsoletissimis  luridis  omatis;  tegminibus  omnino 
laxe  venoso-reíiculatis,  areolis  luridis^  venís  virescentibus. 

Mas  segmento  ultimo  ventrali  quam  paenultimo  dimtdio  /cin- 
giore,  ápice  latissime  rotundato.  —  Long.  corp,  6,  cum  tegm. 
7,5;  lat.  3  mm. 

Hab.  Territorium  Missionum. 

Gyp.  brachycephalae  Spngb.  fortasse  simílis.  Caput  breviuscu- 
lum,  supra  subtusque  parce  depressum,  ad  apícem  aliquanto 
attenuatum;  vértice  subcirculari,  subtillissime  striato,  stríis  fere 
transversalibus ;  ocellis  magnis,  flavis,  ante  médium  verticís  sitis, 
ínter  se  quam  ab  oculís  fere  duplo  longe  remotis;  fronte clypeoque 
subtílissime  punctulatis,  hoc  apícem  versus  paulo  angustato,  illa 


CTPOKAI   €nBUS  7 

ad  latera  pamm  stríata.  Prooolum  Iransverse  strígosam,  aniíoe 
foreolis  Donnallis  indíslíoclís  praedítam,  tíIüs  lurídis  tíx  con- 
spicois,  marginibus  lateralibus  anlicis  el  postícis  fere  aequilongis. 
Tegmina  omnino  parcíus  TeDoso-rPliculala,  lurida,  yenis  laete  ▼írí- 
dibos,  apéndice  merobranae  angusla.  Álae  subTiirede.  Abdomen 
pedesque  Tirescenti-flaTÍda,  illad  ápice  ▼irídi-Unclum. 

Poseo  un  solo  ejemplar  de  esta  especie,  recogido  en  Misiones. 
Está  caracterizada  principalmente  por  sus  pequeñas  dimensiones^ 
la  posición  y  distancia  de  los  ocelos,  j  la  coloración  y  los  retículos 
de  las  t^mínas. 


UNA    PLANTA    NUEVA 


DE   LA   FLORA  URUGUAYA 


Á  mediados  del  mes  de  mayo  próximo  pasado  recibí  del  distinguí- 
do  botánico  y  amigo  señor  don  J.  Árechayaleta,  Director  del  Museo 
Nacional  de  Montevideo,  un  paquetito  de  plantas  uruguayas,  para 
que  yo  viese  si  fuera  posible  determinarlas  por  comparación  con  el 
material  de  mi  herbario,  á  causa  de  que  los  ejemplares  recogidos 
eran  incompletos,  careciendo  en  su  mayoría  de  flores  y  frutos. 

Entre  las  varias  especies  de  ese  paquete,  me  llamó  sobremanera 
la  atención  una  rama  recolectada  en  los  montes  de  la  sierra  del  Pan 
de  Azúcar,  cuyas  hojas  enteras  y  apergaminadas  llevaban  al  pie  un 
par  de  enormes  estípulas,  dándole  casi  el  aspecto  de  una  Bizacea; 
los  óif;anos  reproductores  estaban  representados  solamente  por 
unas  inflorescencias  axilares  filiformes  cilindricas,  cubiertas  por 
un  gran  número  de  bracteitas  triangulares  semi  abrazan  tes  y  empi- 
zarradas decolor  rojo-morado  obscuro  con  bordes  vellosos  cenicien- 
tos; en  la  axila  de  dichas  brácteas  existían  botoncitos  rudimenta- 
rios de  flores  pero  sin  que  pudieran  servir  para  un  estudio  taxonó- 
mico. Contestando,  pues,  al  señor  Arechavaieta,  le  manifesté  mi  in- 
terés por  el  curioso  vegetal,  encareciéndole  que  buscara  de  obtener 
ejemplares  más  completos  y  desarrollados. 

Mis  deseos  no  tardaron  en  ser  satisfechos  enviándome  el  señor 
Arechavaieta,  el  14  de  septiembre  próximo  pasado  unos  hermosos 
ejemplares  del  mismo  vegelal  en  plena  floración .  El  estudio  de  las 
flores  me  reveló  que  se  trataba  de  una  Samidacea  y  probablemente 
de  un  género  nuevo,  pues  la  planta  no  calzaba  en  ninguno  de  los 


imiL  PLANTA  HDBYA  DE  LA  FLORA  URUGDaTA  9 

géneros  que  figarao  en  la  obra  de  Bentham  y  Hooker  (Genera  plan" 
tarum,  vol.  I,  p.  79i  y  siguientes);  así  lo  hice  saber  atáctico  bo- 
tánico uruguayo,  haciéndole  al  mismo  tiempo  presente  la  necesidad 
de  obtener  los  frutos,  para  estar  más  seguro  de  la  determinación  y 
en  tal  caso  poder  dar  una  descripción  completa  del  nuevo  repre- 
sentante  de  la  Flora  de  la  Banda  Oriental. 

Con  fecha  26  de  noviembre,  el  señor  Arechavaleta  me  anunciaba 
haber  hallado  el  fruto  de  la  interesante  Samidacea  en  una  de  sus 
últimas  excursiones,  agregando  :  mel  fruto  es  esférico,  del  íamaño 
de  un  guisante^  con  el  estilo  persistente,  tres  placentas  con  semillas 
numerosas,  un  tanto  comprimidas  por  presión,  no  presentando  [dila- 
tación  externa  ningunas,  y  el  7  de  diciembre  me  comunicaba  ha- 
berme remitido  por  correo  un  ejemplar  tructifero,  ejemplar  que, 
desgraciadamente  y  no  sé  por  qué  causa,  no  llegó  á  mis  manos,  te- 
niendo entonces  que  reclamar  otro  del  descubridor,  el  cual  me 
complacía  enviándome  otro  el  30  de  diciembre  próximo  pasado. 

El  estudio  de  todo  este  material  me  confirmó  mayormente  en  mi 
opinión  primitiva  y  boy  estoy  plenamente  convencido  que  se  trata 
de  un  género  y  especie  nueva  de  la  familia  de  las  Samidaceas,  gé- 
nero y  especie  perfectamente  caracterizados,  queme  permito  publi- 
car en  esta  corta  relación,  tomándome  la  libertad  de  dedicar  dicho 
género  á  su  sabio  é  infatigable  descubridor,  como  testimonio  de 
gratitud  y  cariño  amistoso  para  con  él. 


ARECHAVALETAIA    Speg.,  n.  gen.  Samydacearum 


Char.  Caseariea.  Catyx  primo  subglobosus  dein  hemisphaerico- 
turbinatus  apertus,  sepalis  4  valvatis.  Pétala  O.  Stamina  circiter 
SO  hypogyna,  i-S-sticha  libera,  pilis  saepiusmajusculis immixta, 
filamentts  brevibus,  antheris  subelhpsoideis  extrorsuu  dehiscbn- 
TiBus,  STAMiifODUS  ifULLis.  Ovarium  ovoideum,  uniloculare,  in 
stylum  iifTBGRUií  ápice  TRUfiCATUN  elongatum,  productum,  ovulis 
00 ,  placentis  tribus  paríetalibus  i-é-seriatim  adfixis,  anatropis 
subhorizontalibus.  Fructus  subbaccatus  indehiscens  polyspermus 
stylo  persistente  armatus.  Semina  subglobosa  exarillata  exalata- 
que,  testa  coriácea,  albumine  proteico  copioso,  embryone  párvulo 
axili,  cotyledonibus  subovatis  radiculam  superam  non  v.  tnx  su- 


10  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

perantibus» — Arbuscula,  Folia  alterna  subdisticha  integra  v, 
subserrata,  epunctata;  stipulae  maxiuae  persistentes  ovatae  ses- 
siles  V.  petiolulatae .  Flores  parvuli  breviter  pedunculati  uni- 
bracteolati  in  spicis  aasillaribus  pendulis  dense  congesti . 

Genus  prope  Euceream  Mart.  et  Lunanian  Hook'.  inserendum  ab 
ómnibus  Ordinis  rite  distinctum. 


A.  upug^ayensis  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Glaberrirna,  plurimetralis,  foliis  patulis  ellipttcts  per- 
gameneis  integris  v.  utroque  margine  irregulariter  paucidentatts , 
petiolis  brevibus  internodia  non  aequantibus  fultis,  bc^i  stipulis 
magnis  ex  orbiculari  ovatis  persistentibus  v.  brevissime  petiolu- 
latis,  spicis  floralibus  petiolos  duplo  v.  triplo  superantibus  cer- 
nuis,  ftoribus  atro-purpureis  dense  congestis,  stylo  longe  exerto, 
fructibus  globosis  parvulis  e  virescenti  roséis  glabris. 

Hab.  In  silvis  et  dumetis  montium  Pan  de  Azúcar  t;oca¿oruir, 
ReipuAlicae  Uruguay ensis,  leg.  PraecL  J.  Arecha válela,  veré 
4898. 

Es,  según  parece  por  las  muestras  que  poseo,  un  arbusto  de  bas- 
tante elevación,  normalmente  ramificado  y  bastante  tupido;  sus 
ramas,  que  se  separan  del  tronco  bajo  un  ángulo  más  ó  menos 
abierto,  son  cilindricas  lisas,  presentando  sólo  las  viejas  unas 
arrugas  longitudinales  poco  marcadas,  vestidas  por  una  corteza  de 
color  marrón  más  ó  menos  ceniciento  y  provistas  de  un  regular 
número  de  lenticelas  más  pálidas  ó  blanquecinas,  siendo  la  ma- 
dera bastante  resistente  y  compacta,  blanca,  con  un  canal  medular 
poco  desarrollado,  relleno  de  una  médula  blanco-rosada;  los  inter- 
dios  son,  por  lo  general,  cortos  (5-iO  mmno.  de  long.)  y  provistos 
de  cojinillos  foliiferos  más  ó  menos  salientes  y  angulosos.  Las  ho- 
jas son  alternas,  tendidas  casi  horizontalmente,  dispuestas  en  72 
en  las  ramas  jóvenes  y  por  lo  tanto  disticas,  en  las  viejas  en  2/5; 
los  limbos  son  á  voces  elípticos,  á  veces  lanceolados  (I  :  3),  gene- 
ralmente más  anchos  en  la  mitad  superior  (de  40  á  70  mm.  de 
largo  por  12-25  mm.  de  ancho),  rígidos  casi  apergaminados,  pero 
bastante  delgados,  sin  puntos  ni  lineas  transparentes,  de  color 
verde  obscuro  y  brillantes  en  la  cara  superior,  sin  brillo,  de  color 


isilami  un  ciierra  ü»  mait  .Quuc;Hift  x^  j«:ua 
inioe»    lii Mili  111  i  4B  ior  rae  jn^»  :íq  si  j^tq^thi 

oKiitD.  Ba  jna  paiaoia^  i&  :ia  araiKiu  ii^siaQte  ^amctütf  ^  jm.^ 
•iei 


t^AJL.)»   ^^«l^aSLV. 


12  AMAUIS  DE  LA  SOGIBOAB  CIENTÍFICA  ARaENTlNA 

hacia  la  parte  externa  de  la  flor,  abriéndose  longitudinalmente, 
desprovistas  de  espolones  ó  apéndices  y  con  un  conectivo  muy  poco 
visible;  entre  los  estambres  se  observan  numerosos  pelos  blanque- 
cinos, de  los  cuales  algunos  son  cortos  y  cilindricos,  mientras 
otros  igualan  á  los  estambres,  siendo  más  gruesos  y  chatos,  pare- 
ciendo unicelulares. 

El  ovario  es  globoso  ú  ovalado  obtusamente  triangular,  muy  pe- 
queño (de  1  mm.  de  alto  y  de  ancho),  lampiño,  de  color  morado, 
casi  negro,  enangostándose  repentinamente  en  la  parte  superior, 
prolongándose  en  un  estilo  cilindrico  (de  2  mm.  de  long.)  que  so- 
bresale bastante  de  entre  los  sépalos,  tronchado  y  entero  en  la  ex- 
tremidad; al  interior  el  ovario  no  presenta  más  que  una  sola  cavi- 
dad, con  tres  placentas  parietales,  sobre  cada  una  de  las  cuales  hay 
un  gran  número  de  óvulos  anátropos  casi  horizontales,  dispuestos 
por  lo  general  en  tres  hileras  verticales. 

El  fruto  es  una  especie  de  baya  muy  poco  pulposa,  irregularmen- 
te globosa  (6-6  mm.  de  diám.)  sésil  ó  casi,  de  color  rosado  sucio, 
con  nubecilla  cerosa  azuleja  y  provista  en  la  parle  superior  del  es- 
tilo persistente  y  rigido  (2  mm.  de  largo)  negruzco  y  delgado;  el 
pericarpio  es  relativamente  delgado,  pero  bastante  tenaz  y  á  la  ma- 
durez se  abre  partiéndose  irregularmente;  en  el  interior  se  hallan 
de  4  á  10  semillas  perfectas,  mezcladas  á  algunas  otras  abortadas, 
sin  substancia  intersticial.  Las  semillas  son  casi  globosas  (de  3  mm. 
de  long.  por  1,5  mm.  de  ancho  y  grueso),  algo  angulosas  por  la 
presión  mutua,  sin  alas,  arillos  ó  carúnculas,  sobresaliendo  en  la 
parte  inferior  el  rafe  apenas,  lisas,  lampiñas,  de  color  negro  más  ó 
menos  brillante,  con  el  testa  apergaminado  bastante  duro.  Cortadas, 
presentan  una  parte  hueca  y  otra  ocupada  por  el  albumen  blanco 
albuminoideo,  en  el  centro  del  cual  se  halla  escondido  el  embrión 
muy  pequeño  axil  verde,  con  cotiledones  anchamente  ovalados  y 
obtusos  y  con  una  raicilla  cilindrica  de  igual  lonp^itud  de  los  coti« 
ledones  dirigida  hacia  el  ápice  ó  sea  la  chalaza  de  la  semilla. 

Respecto  de  la  planta  él  señor  Arechavaleta  me  escribe  : 

<(  Es  arbusto  de2á  3  metros,  al  menos  el  último  que  hallé  media 
esta  altura,  pero  según  noticias  que  después  me  dieron  puede 
alcanzar  á  más  aún. 

«  Los  primeros  ejemplares  se  encontraban  en  las  orillas  del  arroyo 
de  Pan  de  Azúcar,  á  la  sombra,  de  otros  árboles,  y  los  últimos  entre 
Scutia  buxifolia,  contra  los  cuales  parece  que  se  sostenían  derechos. 
Aunque  el  terreno  era  bastante  elevado  y  peñascoso  tengo  razones 


UNA  PLANTA  NUEVA  DE  LA  FLORA  URUGUAYA  13 

para  creer  que  las  raices  corríeudo  entre  las  piedras,  debían  llegar 
á  fondos  muy  húmedos  y  puede  ser  que  á  napas  subterráneas;  á 
poca  distancia  se  hallaba  una  galería  de  mina  inundada  de  agua  I 
«  Los  más  lindos  ejemplares  en  flor  que  tengo  en  mi  herbario 
proceden  de  un  pie  nacido  entre  dos  peñascos  de  conglomerado,  en 
cuya  orilla  corría  un  arroyuelo  de  agua  cristalina ;  supongo  que 
en  épocas  lluviosas  debe  bañarlo  continuamente  el  líquido  ele- 
mento. En  una. palabra,  es  un  arbusto  bastante  crecido  y  amigo 
del  agua  1  » 


La  Plata,  ^  de  diciembre  de  1896. 


Carlos  Spsgazzini. 


TESORO 

DK 


CATAMARQUENISMOS 

CON  ETIMOLOGÍA  DE  NOMBRES  DE  LUGAR  T  DE  PERSONAS  EN  LA   ANTIGUA 

PROVINCIA   DEL    TUCCMAn 

Por  SAMUEL  A.  LAFONB  QUEVBDO  M.  A.  Gantab. 

Miembro  corrMponnl  dal  Insütalo  6eoitrá9eo  Aigeatfao  7  mitmbro 
eomspoii4ieiite  de  1«  Sociedad  Científica  Argentina 

iConUnuaeión) 


APÉNDICE  A 

PADRÓN    DE  QÜILMES   Y  CALIANES   (1682) 

(Del  Archiyo  Nacional  de  Baenos  Airef) 

Papel  para  los  años 
1684,  1685  y  1686. 

En  el  Pueblo  y  reducción  de  Santa  Cruz  de  los  Quilmes,  tres  le- 
guas poco  más  ó  menos  de  la  ciudad  de  la  Trinidad  Puerto  de  Bue- 
nos Aires,  en  12  dias  del  mes  de  Abril  de  1682  años :  El  Capitán  Don 
Miguel  Castellanos  Contador  Juez  OGcial  de  la  Real  Hacienda  en  di- 
cha ciudad  y  sus  provincias  del  Rio  de  la  Plata  y  Paraguay.  Por 
S.  M.  que  Dios  guarde ;  para  efecto  de  hacer  padrón  de  los  Indios  é 
Indias  de  dicho  pueblo  y  reducción  y  reconocer  los  que  deben  pagar 
Tassa,  ó  ser  reservados  de  ella  en  presencia  de  mi  el  presente  escri- 
bano y  asimismo  estando  presentes  el  Doctor  Don  Melchor  delzarra 
Cura  doctrinante  de  dho.  pueblo  y  el  Sargento  Don  Miguel  Troncoso 
sucorreiidor  juntamente  con  el  alférez  Clemente  Rodríguez  Protec- 
tor General  de  los  Naturales.  Y  assí  todos  juntos  y  havíéndose  reco- 
gido toda  la  gente  de  dicha  Reducción  á  toque  de  campana  que  se 
estuvo  tocando  por  más  tiempo  de  dos  horas,  y  con  el  libro  de  Co- 
leturias  que  manifestó  el  dicho  Cura  Doctrinante  y  con  la  lista  del 
último  Padrón  que  se  hizo  de  los  Indios  de  esta  dha.  reducción  el 
año  passado  de  1680  en  dos  dias  del  mes  de  Mayo.  Se  hizo  este  Pa- 
drón en  la  forma  y  manera  siguiente : 


IS 


T  r%II>TWiS  «l> 


AbanroT  tm.i. 
Ibandij  (B.). 
Ibau. 
Abaü. 

Ibauchaj  i  m.). 
Abajao. 

Abajan  (Galiaoo). 
AcanseT. 

Aechoca  Cacique). 
Achaípi  (Galiano). 
Achaípi  Calíano  (m.). 
Alei  (Calíano). 
Alichay  (Caliano). 
Aliue. 

A]san  (Alean,  9*  Cod.). 
Allampa. 
Allanqoi. 
Amblaquf. 

Amilca  (á  milea,  Cod.  2*),  Calia- 
no (m.)- 
Aropalla. 
Anchajo. 
Anchila. 

Anjurí  (Calíano). 
Anllagua  (m.). 
Añaípí  (yp,  Cod.  2^). 
Apaussa  (Calíano). 
Aquilaa  (an?)  (Caliano). 


Apil. 
AqaÍDchaT. 


Astaban. 

Atanco  ^AqoiliajK 

Ancho. 

Anquí  (Calíano). 

Ates. 

Afcnña. 


Balinchaj  (Calíano). 

Saltos. 

Bailáis  Téase  Vallaisj. 

Bancux  (m.)* 

Barrigón. 

Bíndus  (Vindus,  Cod.  S*,  Calíano). 


Cabana. 

Cabilmay  (uilmay,  Cod.  i^^  Ca« 

liano). 
Cachaupe  (ype,  Cod.  2*). 
Cachícachi  (Caliano). 
Cachiqui  (Caliano,  ra.). 
Cachiqui. 
Cachi  may. 


{1)  Para  facilidad  de  referencia  se  ha  reducido  la  siguiente  lista  de  apellidos  á 
orden  alfabético.  El  signo  (m.!  significa  que  el  apellido  que  lo  precede  es  de 
mujer.  Cuando  no  se  indica  procedencia  se  entiende  que  es  Quilme. 


16 


ANALES  DB  LA  SOCIIBAI»  CUNTÍFICA  ARfiBHTINA 


Gaipicha  (pichi,  Cod. 

2«). 

Chanco!  (Caliano). 

Gaipuchis(^cAi,  Cod.  2"",  Calíano 

\    Chansaba  (zaba,  Cod.  S"",  m.)* 

(m.). 

Chalpi(m.)* 

Calauza. 

Cbapi  (m;). 

Calchiuar. 

Chapuma. 

Calimay  (Cal ¡ano). 

Chascagua  (m.). 

Caliua  (Cal ¡ano). 

Chascaguay  (agua,  Cod.  2*^). 

Caliva. 

Chauchica  (m.). 

Cailafí. 

Chavel  (m.). 

Camincha(m.). 

• 

Chaya uca. 

Camllapi  (m.). 

Chay^pi. 

Campacay  (Caliano). 

Chilcomay  (Caliano). 

Campilla  (m.). 

Chucuncay. 

Canilla  (ó  ista)  (m.). 

Chumay. 

Casilla  (m.). 

Calali  fCathali,  Cod. ! 

n 

F 

• 

Calalme. 

Calibas. 

Famacalla. 

Cauanan. 

Filca. 

Cauanche. 

A   1  I  V/«A.  ' 

Cauasi  (ciy  Cod.  3^,  Caliano,  m.] 

). 

Caypiccha. 

G 

Comanchao  (m.). 

Cunaype. 

Gachipay. 
Guacha  mpa. 

GH 

Guachil  (m.). 
Gualquitay  (Caliano). 

Chacaba(m.). 

Gualyaca. 

Chacassí  (así,  Cod.  2*", 

Caliano, 

Guallquipa. 

m.). 

Guam pichan  (Caliano). 

Chafa. 

Gualchicay. 

Chaipí  (m^. 

Guanpichan. 

Chainl  (Caliano,  m.). 

Guaquilmay. 

Chama  (m.). 

Guaquinchay. 

Chamíca  (m.). 

Guayanble  (Caliano). 

Chamilca  (m.). 

Guayanble  (m.). 

Champusa. 

Guayanchil  (Caliano). 

Chanagua  (m.). 

Guaya  npi. 

Chanaype  (m.). 

. 

Guayaquil. 

Chancano. 

Guitflu. 

1/ 

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TESORO  DK  CATAM ARQUEÑISMOS 

Liasca  (CaliaDO,  m.). 
Liaypucha  (m.)* 


17 


Ichaua. 

Iguanchay  (Caliano,  m.). 

Ijama  (la  j  f) 

Illaua  (m.)- 

Iluchaíme  (m.). 

Impaxil  (m.). 

Incaize. 

Inca pacha. 

Inquina  (m.). 

Ipallam. 

Iquicho  (m.)* 

Iquimay. 

Isayan  (Calí ano). 


M 


Malanzá. 
Mallica  (m.). 
Maquitay. 
Miquinay. 
Mitís  (Caliano). 


N 


Naycagua(m.)- 


O 


Laguachí  (m.). 

Laguachi  (m.). 

Laíx  vel  Layx  (Cod.  2**). 

Lamac. 

Límpay. 

LL 


Llabca  (m.). 
Dabincay  (Caliano,  m.)- 
Llacche. 
Uacapas  (m.)- 
Llacas. 
Llaica  (n).)- 
Llamac  ((laliano,  m.)- 
Llampa. 

Llamuc  ((laliano,  m.)* 

Llaoen. 

Llaquinchay  (Caliano,  m.)« 


Opuccha  (m.). 

Osla  t;e/Hosta  (Cod.  S^"). 


Paco. 

Pajanni  (Caliano,  m.)- 

Pallamay. 

Pallamay  (m.)* 

Pasagua(m.). 

Parabay. 

Peguante. 

Perendengue. 

Pichaguay. 

Pipis  (m.). 

Pisay  (ra.). 

Piscay. 

Piscay  (m.)*     * 

Pisiaca  oel  Píssi  (Cod.  2*). 


fOC  CIINT.  Alft.  —  T.  XLTn 


18 


ANALES  DE  LA  SOCIBDAD  CIRNTÍFICA  ARGENTINA 


Pili. 

Sipilmana. 

Piuanche. 

Sipitulpa. 

Sipitulpa  (Cali 

iano). 

Q 

Siquimíiy. 
Siquinay. 

Quichauel  (m.). 

Siquitay  (Caliano). 

Quichincha. 

Subcala. 

Quílintay. 

Quisami  (m.). 

T 

Quizampa  (Calíano). 

Tancolmay. 

• 

Tan  til  (m.)- 

s 

Taquilo. 

* 

Ti  layan. 

Sabanquít?6/Sauanquí(Co(l.  2^). 

Sachamon. 

U 

Sachica. 

Sachica  (m.). 

Uchapa  (m.). 

Sachica  (Caliano). 

Uchucan. 

Samaya  (Caliano,  m.). 

Üguenche. 

Samayan  (Caliano,  m.)- 

Uncacha  (m.). 

Saminta  (Caliano). 

Uncalla  (m.). 

Sancalroay. 

Uncasil  (m.). 

Saipu(m.). 

Uti. 

Sanquinay. 

Sapajan  (Caliano). 

V 

Sapa  tuda. 

Sa  patulea. 

Valinchay  vel  Balin  (Cod.  2""). 

Sapaucan  (Caliano). 

Valláis  vel  Ballays  (Cod.  2"*). 

Sialtaud  (m.). 

Vichicay  (ra.). 

Sicca  (Caliano). 

Sílpicay  (Caliano). 

Siipiguay  (ra.). 

Y 

Silpina. 

Silpincay  ó  Silpiucay. 

Tabanchin  (ra.) 

. 

Silun. 

Yampaxil  ü6/ Yanpasil(Cod.  2^^ 

Sillamay. 

m.). 

Símanan  (Caliano). 

Yapay  (m.). 

Simichan  (m.). 

Yutayan  (Caliano). 

Sinquinay. 

• 

Zanquil  (m.)- 
Zapalií  (m.). 


TESORO  DE  CATAN ARQUEÑISMOS  19 

Zapan  (m.)- 
Zapatuda. 

Jupiche  (4  upiche,  Cod.  2**).  (Du- 
doso, posiblemente  Quilme). 


APÉNDICE  B 


APELUDOS  DE  INDIOS  DE  AMBOS  SEXOS  QUE  SE  ENCUENTRAN 
EN  UNOS  EMPADRONAMIENTOS  DE  FINES  DEL  SIGLO  XVII  Y  PRINCIPIOS 

DEL  XVIII  EN  EL  ARCHIVO  DE  CATAMARCA 


Aballay. 

Aballay  :  cacique  Guachajchi. 

Aba  Hay  :  cacique  Paysípa. 

Aballay  :  cacique  Machigasla. 

Abaucha. 

Abauchay. 

Abilinday  :  Tinogasta. 

Acampi  :  Tinogasta. 

Acanchi  (m.) :  Ingamana. 

Achamín  :  Olcagasta. 

Achapac  :  Guachajchi. 

Achaupac. 

Achipay  (m.)  :  Ingamana. 

Achuela  (m.) :  Ingamana. 

Achuxna  (m.)  :  Pisapanacu. 

Achuxna  (m.) :  Guachajchi. 

Ai  mache. 

Alimin  :  Olcagasta. 

Aiimin  :  Paysípa. 

Alucao. 


Alugon  :  Pisapanacu. 

Allaimi  :  Guachajchi. 

Ampi  :  Paysípa. 

Anitay. 

Añacay. 

Asaica  :  Pisapanacu. 

Asanu  (m.) :  Pisapanacu. 

Asimin  :  cacique  Olcagasta. 

Asintay  :  Pisapanacu. 

Aucaba  ó  Aneaba  :  Tinogasta. 

Aumpa :  Huasan. 

Auquio  :  Tucumangasta. 

Avalos. 

Axlato. 

Ayachi  (m.) :  Ingamana. 

Ayachi :  Pisapanacu. 

Ayampox(m.)  :  Tinogasta. 

Ay macha  :  Calchaquí. 

Aysampas  (m.) :  Tucumangasta 

Ayuchil  (m.)  :  Ingamana. 

Ayunda. 

Ayunda  :  Pisapanacu. 

Ayuxna  (m.) :  Ingamana. 


20 


▲NALES  DE  Lk  SOCIEDAD  CIEEf TÍFICA   ARttENTINA 

Calamón. 

Calamón  :  Tinogasta. 
B  Calinluclla. 

Cauana  (m.) :  Ingamana. 
Conela  :  Guachaxse. 
Colaoy  :  Olcagasla. 
Coyuca  :  Tioogasla. 
Guicha  (m.)  :  Ingamana. 
Cuma  I  i  :  Pisapanaco. 
Cumali :  Amangasla. 
Cumanse  :  Huachasche. 
Cumanse  (m.) :  Sabuil  ó  Saujil 
Cumansi  (m.) :  Pisapanaco. 
Cumansi  (m.) :  Pípanaco. 
Cumansi  (ra.) :  Tinogasla. 
Cumansi. 

Cuneas  (m.) :  Ingamana. 
Cuninja  :  Amangasla. 
Cunínjua  :  Paysipa. 
Culayan  :  Machigasla. 
Cutoyan  :  Paysipa. 


Bacalí. 

Baíamble  :  Huachaschi. 

Balanpis  (u?)  :  Pisapanaco. 

Bal  cusa. 

Balimba  :  Huachaschi. 

Bicamsa  (m.)  :  Olcagasla. 

Billa  :  Huachaschi. 


Cachusna  :  Huachaschi. 
Caimí  :  Ingamana. 
Caimincha  :  Pisapanaco. 
Caimincha  (m.) :  Pisapanaco. 
Cajilla  :  Ingamana. 
Calduse  :  Pipanaco. 
Calí :  Tinogasta. 
Caliba  ó  Calibas  :  Tinogasla. 
Caliba  :  Olcagasla. 
Caliba  :  Paysipa. 
Caliva  :  Guachaxse. 
Calsapi :  Ingamana. 
Calsapi :  cacique  Tioogasla. 
Callamuy  :  Paysipa. 
Callave  :  cacique  Pipanaco. 
Callaxve  :  Ingamana. 
Callaxue  :  Ingamana. 
Camisa  :  Ingamana. 
Camisa :  Paysipa. 
Camisa  :  Machigasla. 
Campilla  (m.) :  Ingamana. 
Cañacha  (m.) :  Amangasla. 
Capilba  :  Sabuil-Saujil. 
Capilma  :  Sabuil-Saujil. 
Casanpa  :  Pipanaco. 


CH 

Chacampi  (m.) :  Pisapanaco. 
Chacani. 

Ghacarac  :  Ingamana. 
Chacomo  :  Tinogasla. 
Chaicsa  (m.)  :  Ingamana. 
Ghaicsa  :  Guasau. 
Chaicsa  (m.) :  Huachaschi. 
Chamaica  (m.) :  Pisapanaco. 
Chamaico  :  Guachaxse. 
Chamaico. 
Chambleca  :  Saujil. 
Chamasin  (m.) :  Ingamana. 
Chamaya  (m.) :  Pisapanaco. 
Chamhana  (m.) :  Pisapanaca 
Chamixla  (m.) :  Pisapanaco. 


UNA  PLANTA  NUKVA  DE  LA  FLORA  URUGUAYA  11 

mas  pálido  ó  algo  rojizo  en  la  inferior  (en  la  juventud  se  hallan 
ligeramente  vestidos  de  unanubecilla  azuleja  cerosa),  con  nerva- 
duras bien  marcadas  en  ambas  caras,  una  primaria  más  gruesa 
central  con  8  ó  10  secundarias  en  cada  lado,  las  que  se  anastomo- 
zan  en  arco  antes  de  tocar  el  borde;  la  parte  superior  ó  punta  del 
limbo  es  acuñado-redondeada,  más  ó  menos  aguda  ú  obtura,  á 
veces  hasta  con  un  diminuto  mucrón;  la.  parte  inferior  ó  base  es 
siempre  claramente  acuñada  ;  el  margen  es  llano  ó  con  un  reborde 
sumamente  angosto  doblado  hacia  la  cara  inferior,  en  ciertas  ra- 
mas enterísimo,  en  otras  aveces  entero,  á  veces  con  uno  á  siete 
dientes  en  cada  lado  bastante  agudos  pero  poco  profundos;  los  pe- 
ciolos son,  generalmente,  muy  cortos  (de  3  á  5  mm.  de  loog. ) cana- 
liculados en  el  vientre,  convexos  al  dorso  y  provistos  en  su  base 
de  dos  grandes  estipulas  apergaminadas,  anchamente  ovaladas 
(delOálS  mm.  de  long.  por  7á  15mm.  de  ancho)  muy  redon- 
deadas en  la  parte  superior,  en  la  posterior  oblicuamente  troncha- 
das con  ambas  orejitas  obtusas,  la  exterior  muy  pronunciada,  á 
veces  sentadas,  otras  veces  sostenidas  por  un  peciolito  muy  corto 
y  chato,  de  bordes  enterísimo  ó  con  varios  dientes  anchos  y  cortos. 
Las  inflorescencias  de  color  morado  obscuro  nacen  en  la  axila  de 
las  hojas  superiores  de  las  ramas,  siendo  unas  espigas  casi  sésiles, 
de  15  á  25  flores,  muy  tupidas  (de  lOá  I5mm.  de  largo  por  5  mm. 
de  diámetro),  generalmente  pendientes  ó  dobladas  hacia  abajo.  Las 
flores  son  muy  apretadas  y  sostenidas  por  un  pedunculíto  muy 
corto  y  bastante  grueso  (de  0,5  á  4  mm.  de  long.)  que  sale  de 
la  axila  de  una  bracteita  corta  anchamente  triangular  semiabraza- 
dora,  morada,  con  borde  velloso-ceniciento  ;  al  estado  de  botón  son 
casi  globosas  (de  1,8  á  2,2  mm.  de  largo  por  1,5  á  2,2  mm.  de 
díám .)  y  más  tarde,  al  abrirse,  toman  una  forma  hemisférica  ó  casi 
de  un  cono  invertido;  los  sépalos  son  valvaresy  en  número  de  cua- 
tro, bastante  carnosos,  de  color  morado  azulejo  y  lampiños  por 
afuera,  por  adentro  cubiertos  de  un  vello  corto  tupido  ceniciento, 
cortamente  soldados  en  tubo  en  la  base,  libres  y  ovalados,  modera- 
damente agudos  en  sus  dos  tercios  superiores.  No  hay  pétalos.  El 
disco  está  representado  por  cuatro  glandulitas  verdes  diminutas 
sentadas  en  la  base  inferior  y  al  centro  de  cada  sépalo.  Los  estam- 
bres, que  no  superan  nunca  los  sépalos,  son  en  número  de  18  á  20, 
dispuestos  en  torno  del  ovario  en  tres  ó  cuatro  hileras,  completa- 
mente libres  y  lampiños,  formados  por  filamentos  cortos  casi  cilin- 
dricos amarillentos  y  anteras  eliptico-ovaladas  rojizas  dispuestas 


ii 


ÁNALBS  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 


ÍDcasapa  :  Ingamana. 

Inrasil  ó  jil  (m.) :  Guachaxse. 

Inquina. 

Inquina  (m.)  :  Huachaschí. 

Inquina  (m.)  :  Pisapanaco. 

Inquina  (m.) :  Ingamana. 

Inquina  :  Tinogasta. 

Inquina  (m.)  :  Olcagasta. 

Inquina  :  Paysipa. 

Insama. 

Iquisina  :  Tinogasta. 

Iquitina  :  Tinogasla. 

Isanqui  (m.) :  Tinogasta. 

Itincapax  :  Paysipas. 


Jotaan  :  Amangasta. 
Julaya  :  Machigasta. 


Laicsa  :  Pipanaco. 


Llacapa3(m.)  :  Ingamana. 
Llain  :  Pipanaco. 
Llauaico  (m.) :  Guasan. 
Liauchipa  (m.) :  Ingamana. 
Lldvaico(m.)  :  Ingamana. 
Llumpa :  Ingamana. 


M 


Machigasta  :  Machigasta. 


Mananqui  :  Ingamana. 
Maraña  :  Amangasta. 
Matapal  :  Tinogasta. 
Maucasi  :  Olcagasta. 
Mocayun  :  Tinogasta. 


O 

Obensa.. 

Ojachic  (m.) :  Olcagasta. 

Olalla.    * 


Pahuan  :  Machigasta. 
Pallamaide  :  Ingamana. 
Pallamay  :  Pipanaco. 
Pamostax  ó  lamostax  :  Aman- 
gasta. 
Panhacha  (m.)  :  Ingamana. 
Paraguay  :  Pipanaco. 
Paraguay  :  Paysipa. 
Pasauca  :  Ingamana. 
Pasiña  :  Paysipa. 
Pasiquin  :  Tinogasta. 
Payauca. 

Piguala :  Guachaxse. 
Pigunnse  :  Ingamana 
Pisóla. 

Pisóla :  Huachaschi. 
Pisóla  :  Guasan. 
Pulcho  :  Amangasta. 
Pulpai :  Pisapanaco. 


Q 

Quichanqui  :  Huachaschi. 
Quichanqui  :  Olcagasta. 


TESORO  DE  GATAMÁRQUEfYlSIIOS 


23 


u 


Sabcala  :  Tinogasta. 
Sacaba  :  cacique  Tinogasta. 
Saca  pac :  Guachaxse. 
Sacháis  (m.) :  Tinogasta. 
Salaba :  Amangasta. 
Saliga  :  Pipanaco. 
SaDialca(m.) :  Amangasia. 
Samalca  (m.)  :  Tinogasta. 
Samolca(m.) :  Olcagasta. 
Sancaicha  :  Tinogasta. 
Sanquinay  :  Huachaschi. 
Saquilan  :  Tinogasta. 
Saquilan  :  Olcagasta. 
Sigampa. 

Sigampa  :  cacique  Tinogasta 
Supino  :  Tucumangasta. 
Sillamay  :  Pipanaco. 
Simincha  :  Guachaxse. 
Simuxcha  (ni.)  :  Guachaxse. 
Sincollay  (m.) :  Paysipa. 
Sínchoca  :  Ingamana. 
Siquimi  :  Pisa pa naco. 
Siquinay. 

Siquiñay:  Olcagasta. 
Soliga  :  Pisapanaco. 


Talcayac  :  Amangasta. 
Tancaba  :  Tinogasta. 
Tibsílay :  Tinogasta. 
Tilian  :  Tinogasta. 
Tilian  :  Amangasta. 
Toclagua  :  Tinogasta. 
Tupula  :  Huachasche. 


Uchumin  :  Olcagasta. 
Ulima  :  Tinogasta. 
Uncachis  :  Pipanaco. 
Usi  :  Tucumangasta. 
Utimba  :  Guachaxse. 


Yaquinsay :  cacique  Pisapanaco 


X 


Xamaico  (m.) :  Saujil 


Yabati  (m.) :  Paysipa. 
Yabatis  (m.) :  Machigasta. 
Yacsapa  :  cacique  Amangasta. 
Yaguachi  (m.)  :  Paysipa. 
Yamostac  :  Amangasta. 
Yampas(m.) :  Guachaxse. 
Yampas  :  Pisapanaco. 
Yampax  :  Paysipa. 
Yampos  :  Pipanaco. 
Yamsil  (m.)  :^Ingamana. 
Yamsil  (m.) :  Huachasche. 
Yamuxin  (m.) :  Guasan. 
Yauquin  :  Huachasche. 
Yausil :  Amangasta. 
Yemalí  (m.) :  Huachasche. 
Yobate  (m.) :  Tinogasta. 
Yucachac  :  Tinogasta. 
Yucsilpi :  Amangasta. 


u 


AHILES  DE  LÁ  SOCIEDAD  GIENTÍllCA  ARGENTINA 


PADRÓN   DE    1688 


Abatí  :  Calchaqui. 
Abaucai  :  Calchaqui. 
Abayu  :  cacique  Alto. 
Aculpa  :  Tocan. 
Anguio  :  Guachaxse. 
Apotauca  (n?)  :  Ascata. 
Ascati :  Paquilingasta. 
Atan  ó  Catan  :  Collagasta. 
Axlato :  cacique  Ingamana. 
Ayumna  :  Colpes. 
Ayuncha  :  cacique  Hampagcas- 

chas. 
Ayunda  :  cacique  Paquilingasta. 
Ayunta  :  cacique  Motemo. 


Camalan  :  curaca  Lacmi. 

Casíba  :  Alto. 

Casiba  :  Santa  Gertrudis,  Lon 

dres. 
Catamon  :  Asabgasta. 
Catan  (Atan?)  :  Collagasta. 
Cauilaua  :  Calchaqui . 
Caxcha  :  Calchaqui. 
Cocta  :  Calchaqui. 
Colloupe  :  Calchaqui. 
Concaui  (nf)  :  Villapin^a. 
Cósala n  :  Tocan. 
Coyamichi :  nación  Zerana. 
Cumansi  :  Paquilingasta. 


B 

Bachacsi :  Calchaqui. 
Bajinan  :  Asabgasta. 
Balincha  :  cacique  Sijan 
Balinchay  :  Ascata. 
Balincho.  :  Calchaqui. 
Bilimpa  :  Calchaqui. 


GH 

Chacum  :  Pituil. 
Chalimin  :  Calchaqui. 
Chanampa  :  cacique  Tinogasta. 
Chancanqui. 
Chancon  :  Vilgo  ó  Silgo. 
Changano  :  Guachaxse. 
Chasampi :  Colana. 
Chaxuique  :  Inganoana. 
Chiccha  :  Calchaqui. 
Chisco  :  Calchac. 
Chunoai  :  Calchaqui. 
Chupalli :  Calchaqui. 


Cachoca  :  tocan.  E 

Caliba  :  Amangasta. 

Calsapí:  cacique  Pantano  (1712).  Escupal  :  Tocan. 
Callavi :  cacique  Pipanaco. 


TESORO  DE  GATANÁRQUEÑISNOS 


25 


F 


Fílala  :  Mocoví  (?). 


G 


Guacamay :  Calchac  (7). 
Guachilca  :  Asabgasla. 
Guagalsiax  :  Calchac  (7). 
Gualampi :  (?). 
Gualcusa :  Colana. 
Gualchaj  :  Calchaquf  (7). 
GuaÜDcha  :  Calchaquí. 
Gualsi  :  (7). 

Guambicha  :  Lacmi  Calchac. 
Guanchicay  :  Guachaxse. 
Guaquilmay  :  Yocan. 
Guenca  :  Calchaquí  (7). 


Linden  :  Alto. 

Liquimay :  cacique  Ingamana 


LL 

Llocain  :  Calchac. 
Llumpa  :  Ingamana. 


M 

Machagbai  :  Paquilingasta 
Macha pnl :  Calchaquf» 
Machico  :  Collagasta. 
Maquicha  :  Paquilingasta. 
Maquis :  Yillapiroa. 
Moca  :  Calchaqui  (7). 


Hampasti  :  Calchac. 
Hampi :  Yillapima. 


O 


Olalla  :  Asabgasta. 


Icain. 

.  Iculcha  :  Calchac. 
Incayan  :  Yocavil. 
loga  :  Huasan. 
Iquinnay :  Yocavil  (7). 
Itaquil  :  Yocavil  (7). 


Pabíl  :  Calchaquí. 
Palintay  :  Calchaquí. 
Pallamay  :  Colpes. 
Pasiquin  :  Asabgasta. 
Piguala  :  cacique  Colana 
Pisayaca  :  Guachaschi. 
Piluil  :  Pituil. 


Juaychapi :  Calchac. 


26 


ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


Q 


Quemupi :  Yocagasla  ó  Pachian. 


Sitican  :  Motemo. 
Sinchuca  :  Calchac. 
Subpalaz  :  Pituil. 


Sacaba  :  cacique  Aséala. 
Sacaba  :  cacique  Ascata  (171^). 
Saculpa  :  Yocan. 
Sachamon  :  Calchac. 
Saliga  :  Golpes. 
Saligua  :  Hampagcaschas. 
Sanquinay :  cacique  Colana. 
Selayan  :  Calchac. 
Sicampa  :  Calchac. 
Sigamba :  cacique  Yillapima. 
Silcuyo  :  Calchaquí. 
Silpiaa  :  Gualíin. 
Síipian  :  Yocan. 
Supino :  Calchac. 
Silpino :  Tucumangasta. 


Ticopares  :  Paquilingasta. 
Tilian  :  cacique  Asabgasta. 


Yacsapa  :  Londres. 
Yucama  :  Calchaquí. 
Yucayo  :  Tinogasta  ó  Calchac. 


Zacayan  :  Lacmi. 


APÉNDICE  C 

NOMBRES   SACADOS    DE   LOS    EMPADRONAMIENTOS    DE   INDIOS 

EN    SAN    MIGUEL   DE   TUCUMAN 


1711 
Mellepcdy. 

Padrón  de  Yucmaníta  y  padrón  de  Toxpo,  sin  apellidos  de  indí- 
genas. 

Padrón  del  Convenlillo,  indios  Anconquixas,  Gastonas  y  EIdeles: 
Batumsa  ó  Bauimsa,  cacique  de  Anconquija ;  Sula,  cacique  de 
Gastonas  y  EIdetes  (hoy  Concepción  y  Medinas). 

Padrones  de  Lacme  en  la  Ramada  (Concepción),  de  Nacchey 
Niogasta;  sin  apellidos  indígenas. 


TESORO  DB   CÁTAMARQUEÑISMOS  27 

Padrón  de  Santa  Ana  :  Catibos,  alcade;  Anilainñ,  cacique. 
Padrón  de  Marapa :  Lapan,  cacique. 
Padrón  de  Anchaxpa  :  Sinchuca,  cacique. 
Padrón  de  Chiquiligasta  :  Chalin,  cacique. 
Padrón  de  Anamupila,  en  Monteros  :  sin  apellidos  indígenas. 
(Del   archivo  que  estaba  en   la  escribanía    del    señor  Lauro 
Román.) 

17U 

Título  de  cacique  á  favor  de  Alonso  Chamcana,  curaca  de  los 
indios  Amaichas,  que  hoy  viven  en  el  valle  de  Calchaquí,  cerca  de 
Santa  María,  á  la  entrada  del  valle  ó  quebrada  que  conduce  á  Tafí. 

Genealogía  del  cacique  don  Diego  üti  Quaiiina  (1),  padre  de  don 
Francisco  Chanca,  casado  con  doña  Josepha  Cam  YaJbe,  padres  de 
don  Alonso  Camcana. 

(Mismo  archivo^  legajo  número  36). 


1788 

Un  indio  de  Tasa,  llamado  Francisco  Apomaiia  hace  su  testa- 
mento. (Legajo  número  19.) 


1668 

Reclamación  de  unos  indios  huérfanos  en  que  son  declarantes 
Juan  Callafe,  Rodrigo  Caspamac  y  Juan  Ybalo,  naturales  del  pueblo 
de  Anconquija,  situados  en  aquel  entonces  en  Naschi. 


1606 

En  unas  diligencias  de  Merced  de  la  familia  histórica  de  Medina 
se  nombra  á  los  caciques  don  Alonso  Quispe  Ynga  y  don  Alonso 
Sichacafíar. 


(1)  Ed  otras  partes  de  Cstamarca  existe  aún  familia  de  Guaytim<ís,  creo  que  ea 
linogasta. 


28  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTIIIA 


«720 

En  un  legajo  con  número  14  se  halla  un  Empadronamiento 
levantado  por  orden  de  don  Estevan  de  Urizary  Arespacochaga. 
Sólo  se  citarán  los  Padrones  que  contienen  apellidos  indígenas. 

Padrón  de  Chiquiligasta  :  apellidos  Sa/cao,  Ntogasta,  Inga. 

Padrón  de  Santa  Ana  :  apellidos  Ácapianta,  Ásogasla,  Calimba. 

Padrón  de  Marapa  :  apellidos  Catintucla,  íbalo. 

Padrón  de  Anconquija  :  apellidos  Gayunsa  (el  cacique),  Sola 
(cacique  de  los  Eidetes). 

Padrón  de  Uclicha  :  apellido  Sos  (cacique). 

Padrón  de  Amaicha  :  apellidos  Chuque  (el  cacique),  Lasalpe^ 
Áyapac. 

Padrón  de  Quilmes  :  apellido  Catin  (curaca). 

Padrón  de  Tocpo  :  apellido  Ya  Sanios  (cacique). 


i7H 


En  el  legajo  número  36  está  otro  Empadronamiento  del  mismo 
don  Estevan  de  Urizar  y  Arespacochaga. 

Padrón  de  Famaillá :  apellidos  Chasique^  el  «  curaquilla  »  llamá- 
base Lucas  Incaio. 

Padrón  de  Quilmes  :  sin  apellidos  indígenas. 

Padrón  de  Amaicha  :  apellidos  Chau  (el  curaca),  AiaCj  Conse^ 
máy,  Liquimáy,  Calante,  Masan,  Casindy,  Cusülo. 


TESOBO  OR  GÁTA1URQUBÑISII08  29 


APÉNDICE    D 

C   CUZCO    D    DE    MAGA   GÓMEZ,    DE   UUACO    (1884) 

Mi  hijo  :  Churiy,  dice  el  padre. 

Mí  hijo  :  Hiiayf  dice  la  madre. 

Casa  blani^a  :  Huasi  yurac. 

Varón  lindo  :  Ccari  sumah. 

Esto  es  mió  :  Cayca  noccapah. 

Esto  es  tuyo  :  Cayca  ceampah. 

Tengo  plata  :  Noccapini  collquecta. 

¿Tú  tienes  plata?  ¿Apinquichu  collquecta? 

Pedro  tiene  plata  :  Pedro  aptn  collquecta. 

Nos,  etc.  :  Noecanchis  apinchis  collquecta. 

I  Hay  pasto  ?  :  ¿Apinquichu  postula? 

No  hay  :  Mana  aptn. 

To  hallo  :  Nocca  tarini,  suc  rumita. 

Todavía  no  he  dormido  :  Manarac  pañunichu. 

¿Qué  andas  buscando?  ¿Ymata  mascanqui?  vel  ¿ymata  mascas 

purinqui? 
Yo  estaba  queriendo  al  niño  :  Nocca  muñas  tiyani  huahuata. 
¿Está  mí  padre?  ¿ilfana  tatayca  tiyanchu?  la  y  casi  no  suena. 
Traemelo  esto.  :  Apampuay. 
Trabanjando  estaba  y  me  cansé  :  Llancas  tiani  saycuni. 


C   CUZCO    »    DE   ROSA   CUSILLO,    DE   SÜAN    (1887   Y    1888) 

Yinuta  eouay  íucuckanaypae  :  Vino  dame  para  que  lo  acabe  yo. 

Bilula  couay  ciranaypac  :  Hilo  dame  para  que  lo  hile. 

Na  wañurka  :  Ya  murió. 

Nocaea :  Yo(no  ño). 

Wanusíiani :  Me  estoy  muriendo. 

Áiarini :  Levantarme. 

PaypÍ8:t\. 


30  Álf ALES  DB  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

Chunca :  Mucha  gente. 

Machi :  Médico. 

Ámpisca :  Curar. 

Waracacha :  Correr  (en  Quichua  es  :  correr  A  pedradas). 

Yocay :  Subir. 

Caballumpi :  A  caballo. 

Chavaban :  Suri  corredor. 

Charabon^nto  :  %\\ñ  chico. 

Dedollacla :  Dedos. 

Morco :  Vieja. 

Uñapa :  India  vieja. 

Huipi :  Decía  la  liebre. 

IS'occa :  Yo. 

Kjam :  Tú. 

Pay :  Él. 

Noccanchis :  Nosotros. 

Kjamcunay  kjamkichis :  Vosotros. 

Paycuna :  Ellos,  ellas. 

Huasiy :  Mi  casa. 

Huasiyki :  Tu  casa. 

Huasin :  Su  casa. 

Huasinchis  :  Nuestra  casa . 

Huasinkichis  :  Vuestra  casa . 

Kjampa  huasiyki  :  De  Vd.  es  la  casa. 

Kayca  noccapa  :  Esto  es  mió. 

Llamiata  apumuy  :  Dame  leña. 

Churay  ninapi :  Ponió  en  el  fuego. 

Kayca  Pedropas  sara  :  Este  maíz  es  para  Pedro. 

Kayca  kjampa  sara  :  Este  maiz  es  tuyo. 

Noccami  bueno  cani :  Yo  soy  bueno. 

Bellaco  carca  Pedro  :  Pedro  era  malo. 

Huayna  suma  :  Lindo  mozo. 

S hipas  suma  :  Linda  moza. 

¿  y  mala  rúas  purinki?  :  ¿  Qué  andas  haciendo  ? 

Tarpustiani:  Ando  sembrando. 

¿Aica  regas  rinkiJ  ;  Cuándo  vas  á  regar? 

Caya  :  Mañana. 

Na  (sa)  huañorka  :  Ya  se  murió. 

Chayia  micus  rinki  uañunki :  Sí  comes  eso  te  morirás. 

Vañunas  tiani :  Estoy  por  morirme. 


TESORO  DB  CATAMARQUEAISIIOS  31 

Couaychü  micunas liani :  Dadme  que  estoy  por  comer;  tia  no  ch  de 

actualidad. 
Cunan  punchan  :  Hoy. 
Caya :  Mañana. 

Caya  mincha  :  Pasado  mañana. 
Caina :  Ayer. 
Suyay  :  Espera. 

Kjam  sajara  canki  nocca  sumas  cani :  Yo  soy  más  lindo  que  tú. 
Yscaymi  puñus  rini:  Vamos  á  dormir  los  dos. 
Cuchillop  makipi  liyancu  (errado)  :  Tiene  el  cuchillo  en  la  mano 

(mal). 
Adiós  na  rini :  Adiós,  ya  me  voy. 
¿Imata  nipus  rinki?  ¿Qué  le  vas  á  decir? 
Nocca  risa  caya :  Yo  iré  mañana. 
Pay  hamunca  cay  a :  Él  vendrá  mañana. 
Caya  suyas  rinki :  mañana  me  vas  á  esperar. 
¿Aycapi  chayankif  ¿(guando  has  llegado? 
Ynti  rupas  lian  :  El  sol  está  quemando. 
Lucero  llocsis  lian  :  El  lucero  está  llegando. 
Nocca  coiki :  Yo  te  doy. 
Kjam  couanki  :  Tú  me  das. 
Pedrecosunka  :  Pedro  le  dará. 
Mesasanipi  churay  :  Pónlo  sobre  la  mesa. 
Mesa  urampi churay  :  Pónlo  abajo  de  la  mesa. 
Churi  :  Hijo,  dice  el  padre. 

Nocca uauaypamamancani :  Yo  de  la  criatura  soy  madre. 
Shipas  noccapa  canki  :  Tú  eres  mi  hija. 
¿Maymanrincushipas  cuna?  ¿Dóode  se  han  ido  las  mozas?  decían 

los  padres. 
Concor :  Rodilla. 

Arasíianki  labranzapi  :  Estás  labrando  en  la  labranza. 
Quistupa,  le  decían  al  talka,  y  lo  hacían  saltar. 
Huayras  tiyan  :  Está  con  viento. 
Ánchala  :  Mucho. 

Buayraca  pucaya  hamunca  :  Viene  coloreando  el  viento  (vendrá). 
Manca  alunla  sayachinki  :  Olla  grande  ha  de  parar,  fut.  pro.  imp. 
Aichala  euchinki  cuchilluan  :  Carne  has  de  cortar  con  el  cuchillo. 
Bombillaiqui  coUquemanla  :  Tu  bombilla  es  de  plata. 
Camaiki  puñunaykipac  :  Tu  cama  es  para  dormir. 


32 


▲NALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


APÉNDICE  E 


NOMBRES  DE  LUGAR 


PROVINCIA   DE  TUGUMAN 


Deparíamento  Tafi-Colaláo 


Quichua. 

Tio-punco. 
Machogua  ñusca. 
Ñuñorco. 
Huacho. 
Huasamayu. 
Quiscutula. 
Quichca  Grande. 
Tacana. 
Cara  punco. 


Castellano. 

Puerta  de  arena. 
Viejo  muerto. 
Cerro  conno  pecho. 
Potrerillo  del  huérfano. 
Rio  de  atrás. 
Espina  chica. 
Espina  grande. 
Mano  de  mortero. 
Puerta  de  cuero. 


Cocán  :  Tafí,  Encalilla,  Coialao,  Quilmes,  Anjuana,  Pichao, 
Amaycha  ó  Amhuaycha^  Churqui,  Managua,  Talapasu,  Tuchaya, 
Siambon. 

Departamento  de  Trancas 


Tacanas. 

Chuica. 

Molleyaco. 

Cachiyaco. 

Ch^iecha. 

Quefiua. 

Guasamayo. 

Chaqui  vil. 

Vi  pos. 


Golpeador  ó  Morteros. 

El  menor. 

Agua  del  Molle. 

Agua  de  la  Sal. 

Que  sacude. 

Nombre  de  árbol. 

Río  de  atrás. 

Vil  del  pié. 

Nombre  de  un  pescado  (Vípos). 


TESORO  DB  CATAM ARQDBUISMOS  33 

Quichua.  Castellano. 

Pingollar.  Lugar  de  flautas. 

Totora.  Enea  (especie  de  junco). 

Cocán  :  Colalao,  Tipas,  Taramí,  Choromoros,  Mizos  Notco,  Anca- 
juli,  Anfama,  Vipos,  Ticucho,  Yararoi  (cerro). 


Departamento  de  Burro  Yaco 

Burro-yaco.  Aguada  del  burro. 

Suncha!.  Donde  crece  esta  yerba. 

Nío  ó  Mío.*  Yerba  venenosa. 

Talapampa.  Pampa  del  tala. 

Tarucapampa.  Pampa  del  venado. 

Chilca.  Nombre  de  planta. 

Carahuasi.  Casa  de  cuero. 

Anta.  Tapir. 

Allpasinchi.  Tierra  fuerte. 

Talapozo.  Pozo  del  Tala. 

Overopozo.  Pozo  del  overo. 

facctn  ;  La m paso,  Chañar  (nombre  de  cirbol),  Culirné  (?),  Yni- 
ma  (T),  Yuchan  (Palo  borracho),  Uncos  (?). 


Departamento  de  la  Capital 
Cocán  :  Raco,  Anfama,  Tafí  Viejo,  Taíicillo,  Salí. 


•  I 


Departamento  de  Famayllá 


Cocán  :  Famayllá. 


Departamento  de  Leales 

Piruas.  Trojes. 

Cuchihuasi.  Casa  del  chancho. 

411.  SOC.  aCIT.  AKG.  —  T.  XL7I1  3 


34                         ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Quichua.  Castellano. 

Talacocha.  Laguna  del  Tala. 

Sunchopozo.  Pozo  del  suncho. 

Yuluyaco.  Agua  de  la  fierdiz. 

uturunco.  Tigre. 

Churqui.  Especie  de  aromo. 

Yantapallann.  Alzadero  de  leña. 

Cachiyaco.  Agua  de  sal. 

Condorhuasí.  Casa  de  cóndor. 

Cacan  ;Mancopa  (?),  Quilmes,  Sandi  (?),  Diclo(?). 


Departamento  de  Monteros 

Yacuchina.  Henibra  de  la  aguada. 

Aranilla.  Lugarcito  de  labranza. 

Huasapampa.  Pampa  de  atrás. 

Pampamayu.  Río  de  la  Pampa. 

Cocán  :  Caspinchango,  Yonopoogo,  Pilco,  Simoca,  Calancha  (?). 


Departamento  de  Chicligasta 

'  Allpachiri.  Tierra  fría. 

Chílímayu.  Río  del  frío. 

Yucuco.  Dos  en  cópula. 

Chimpana.  Yadeadero. 

Yngas.  Familia  de  este  apellido. 

Yacuchiri.  Agua  fría. 

Cocán  :  ¡aya,  Yltico,  Belicha,  Chicligasta,  Níogasta,  Yaiapa,  Am 
pata,  Ampatilla,  Arocas. 


Departamento  de  Rio  Chico 

Tacanas.  Manos  de  mortero  ó  morteros. 

Hollé.  Un  árbol  así  llamado. 


TESORO  DE  GATANARQURÑISIIOS  35 

Quichua.  Castellano. 

Ychupuca.  Paja  colorada* 

Yanamaju.  Río  del  negro. 

Quixca.  Espina. 

« 

Caedn  :  Escava,  Marapa,  Yaquilo,  Churqui,  Naschi  (?),  Tipa,  Ma- 
tasambo  (??). 

Departamento  de  Graneros 

Huacra.  Cuerno. 

Suncho.  Una  planta. 

Cocha.  Laguna. 

Pampamuyo.  Pampa  redonda. 

Huillapujio.  Manantial  de  la  liebre. 

Taroralo.  Pocos  algarrobos. 

Rumiyuraj.  Piedra  blanca. 

Sauceguascbo.  Sauce  huérfano. 

Rumipunco.  Puerta  de  piedra. 

Cacan  :  Bajastiné  (?),  Mistol,  Coco  (?)(un  árbol),  Yapachin.  Tala- 
sancha  (?). 


PROVINCIA   DE   CATAMARCA 

Departamento    de   La    Paz 

Tacopampa.  Pampa  del  algarrobo. 

Condorhuasi.  Casa  del  cóndor. 

Pumavaco.  Aguada  del  león. 

Suncho.  Planta. 

Cacdn  :  Quimilo,  Olta,  Motegasta^  Ycano,  Sichan,  Anjnli,  Alibi* 
g<ista. 

Departamento  de  Ancasti 

Totoral.  Pajonal  de  eneas. 

Taco.  Algarrobo. 


36  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Quichua .  Castellano . 

Tacana.  Golpeador   (mano    de    mortero)  ó 

mortero. 

Caerdn  :  Allega,  Si  pea,  Ypisca,  Ancasti,  Simbol,  Anquínsila,  An- 
chocah 

Departamento  del  Alto 

Yuturunluna.  Hueveadero  de  perdiz. 

Surnipiana.  Lugar  deslumbrador. 

Tacopunco.  Puerta  de  algarrobo. 

Puncochacra.  Chacra  de  la  puerta. 

Mollepampa.  Pampa  del  molle. 

Choya.  Claro. 

Collagasta.  Gasta  del  colla. 

Tíntigasta.  Gasta  de  la  langosta. 

Unquillo.  Sanguijuela  pequeña. 

Allpasarcuna  (?).  Pisadero  de  tierra. 

Churqui-patta.  Churqui  ancho. 

Cacan :  Albigasta,  Yilapa,  Tapayor,  Bilismán,  Achalco^  Simo- 
gasta,  Ancuja,  Huayamba,  Amaypchala,  Guamuna,  Quíscoyan  (?), 
Yloga,  Súcuma,  Aillapaso,  Talasí,  Simbollán. 


Departamento  de  Santa  Rosa 

Huacra.  Cuerno. 

Cacan  :  km p'áWo,  Ovanta,  Alijilan,  Quimillpa,  Jarilla  (un  ar- 
busto), Yaquicho. 

Departamento  de  Paclin 

Chamico.  Una  solanácea. 

Cacdn  :  Yocán,  Carán,  Paclin,  Sumampa,  Catamarca,  Balcosna, 
Quico. 


TESORO    3B  CATANABQüEfllSIIOS  37 


Departamento  de  Piedra  Blanca 


Caeán  :  Fariñaogo. 


Departamento  de  Valle  Viejo 


Quichua. 

Castellano. 

Pampa. 

Campo  despejado. 

Guaicama. 

Puros  zanjones. 

CMdn  :  Sévila,  Polco,  Motimo. 

Departamento  de  Capayán 

Villapima.  Ajuar  de  la  liebre. 

Capayán.  Camino  real. 

Chum bicha.  Que  hace  la  faja. 

Trampasacha.  Árbol  de  la  trampa. 

Tipana.  Que  sirve  para  canastos. 

Pampichuela.  Pampa  pequeña. 

Cacdn  ;Coneta,  Guico,  Biliján,  Tipana,  Visco. 

Departamento  de  Amhato 

Humaya  (I),  Ayapuman.      Calavera. 

Pucarilla.  Diminutivo  de  Pucar»^ 

Cocán  :  Humaya,  Singuil,  Enjamizajo  (cabeza  mala). 

Departjmento  de  Pomán 

Unquillo.  Sanguijuelita. 

Suriyaco.  Agua  del  Avestruz. 

(1)  Si  la  voz  es  del  Cuzco  la  constracción  seria  ésta  :  Cabeza  cadavérica;  por* 
que  80  nuestra  regióo  el  adjetivo  se  posterga,  contrariando  la  regla  del  Quichua. 


38 


ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


Quichua. 

Burroyaco. 

Huaicohondo. 

Condorhuasi. 

Ambato. 

Ck)lana. 

Apoyaco. 

Tiiscamayo. 

Tacusuni. 

Rumíyana. 


Castellano. 

Agua  del  burro. 
Quebrada  honda 
Casa  del  cóndor. 
Sapo. 

Lo  más  alto. 
Agua  del  Señor. 
Río  de  la  tusca. 
Algarrobo  largo. 
Piedra  negra. 


Cocán  :  Culanao,  Huíllanco  ó  Huillanca,  Minchis,  Pihuains,  Sa- 
^uillar,  Salcamanao,  Tucumanao,  Tuscha,  Cativas,  Yalgar,  Lam- 
pasillo,  Mutquin,  Tuscamayo,  P<ijanco,  Sijan,  Malcasco,  Mishango, 
Saujil,  Pisapanaco,  Joyango,  Colpes,  Pijanco,  Muchareal,  Pipanaco, 
Asayan,  Huañumil. 


Departamento  de  Tinogasta 


Chilca. 

Totora, 

Copacabana. 

Cachiyuyo. 

Huaico. 

Ojota. 

Pillohuasi. 

Jasipunco. 

Huasayaco. 

Condorhuasi. 

Tola. 

Yngahuasi. 

Istataco. 

Yacuchull. 

Pailca. 

Toroyaco. 

Chucho. 


Una  planta. 

Enea. 

Mirador  de  lo  azul. 

Yerba  de  sol. 

Quebrada. 

Sandalias. 

Casa  del  pillo. 

Puerta  de  la  tosca. 

Agua  de  atrás. 

Casa- del  cóndor. 

Arbusto. 

Casa  del  Inca. 

Cabello  de  ángel. 

Aguadíta. 

Horqueta. 

Agua  del  toro. 

Fiebre. 


Cacan  :  Saujil,  Andulucas,  Vinquis,  Chilca,  Abaucán,  Tinogasta, 
Chananopa,  Machaco,  Jasi,  Aniyaco,  Batungasta,  Sunjal,  Saujil, 


TBSORO  DE   CATAHAROUEÑISHOS  39 

Fiambalá,  Guanchin,  Apocango^  Anchoca,  Golpe,  Chaschuil,  Pillo- 
huasi,  JasipuDco,  Chañar,  Chuquisaco,  Golpes,  Taton,  Istataco, 
Quislo,  Lampallo,  Pairíquí.  Purulla,  Ilanco,  Antofagasta,  Anto* 
falla,  Oirí,  Meringuaco,  Gbusídaca,  Joti,  Yjaser,  Tujlli. 


Deparlamento  de  Belén 


Quichua. 

Yacutula. 

Goodorhuasi. 

Vicuñorco. 

Guasamaco. 

Jasipunco. 

Altohuasi. 

Papachacra. 

Gachiñan. 

Rumimonton. 

Ghuclaguaico. 

Rumiyaco. 

Garachípampa. 

Pomahuasi. 


Castellano. 

Aguada  pequeña. 
Gasa  dfil  cóndor. 
Gerrode  la  vicuña. 
Aguada  de  atrás. 
Puerta  de  la  tosca. 
Gasa  en  el  alto. 
Ghacra  de  las  papas. 
Gamino  de  la  sal. 
Montón  de  piedras. 
Quebrada  de  la  casa  prestada. 
Agua  déla  piedra. 
Pampa  de  las  costras.. 
Gasa  del  león. 


Cacdn :  Famayíil,  Zapata,  Asampái,  Loconte,  Tooonáo,  Yanipe- 
senco,  Gulumpajáo,  Yasipozo  Ampujaco,  Gualfin,  Eje,  Yillavil, 
Astái,  Lampasillo,  Ghangorreal,  Llepe,  Gompo,  Yaculuti,  Aparuma. 

Departamento  de  Andalgala 


Pam  payana. 

Piscuyaco. 

Pucará. 

Tacupalta. 

Tacoyaco. 

Garapunco. 

Gochuua. 

Huasán. 

Pichanal. 

Ghana  ryaco. 

Ghaquiago. 


Pampa  negra. 
Agua  del  pájaro. 
El  Fuerte. 
Árbol  ancho. 
Agua  del  algarrobo. 
Puerta  de  cuero. 
Guchillo,  etc. 
Alto  de  atrás. 
Monte  de  retamas. 
Agua  del  chañar. 
Agua  del  pié. 


40 


ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


Quichua. 

Choya. 

Muschaca. 

Guasán. 

Ingahuasi. 

Carachípampa. 

Yacuchuya. 

Tampa-Tampa. 

Chaupiyaco. 

Quinchana. 

Concha. 


Castollaoo. 

Claro. 

El  puente. 

Alto  de  atrás. 

Casa  del  Inca. 

Tarnpa  de  la  sarna. 

Agua  clara. 

Enredado. 

Agua  del  medio. 

Que  sirve  para  quinchar. 

Algo  de  fuego. 


Cacdn  :  Huañumil,  Biscochán,  Lampaso^  Anconquija,  Písavil, 
Villavil,  Pilciáo,  Tulisquin  (un  árbol),  Ingamana,  Muschaca,  Ama- 
náo^  Malico,  Ari. 


Departamento  de  Santa  Haría 


Siquimil. 

Lorohuasi. 

Chañarpunco. 

Tampa-tampa. 

Piscuyaco. 

Palomayaco. 

Huanacoyaco. 

Chafíñan. 

Talcatuclla. 

Guasamayo. 

Uturunco. 

Yutuyaco. 

Pu  maguada. 

Toro vaco. 

Chaupimayo. 

Piscacruz. 

Míchito. 


Vil  del  trasero. 

Casa  del  loro. 

Puerta  del  chañar. 

Enredo. 

Agua  del  pájaro. 

Agua  de  la  paloma. 

Agua  del  guanaco. 

Camino  de  la  falda. 

Enlasador  de  guanacos. 

Río  de  atrás. 

Tigre. 

Agua  de  la  perdiz. 

Aguada  del  león. 

Agua  del  loro. 

Río  del  medio. 

Cinco  cruces. 

El  gatito. 


Cacan  :  Balasto,  Pajanguillo^  Aropajaogo,  Andahuala,  Muchísla, 
Yapes,  Caspinchango,  Masáo,  Famabalasto,  Chaññán,  Chiñucán, 
Cachuán,  Churcha,  Suriana. 


BIBLIOGRAFÍA 


I.  —  CIENCIAS  EXACTAS 


Delassns  (Et.),  Chargé  de  conférences  a  rUnÍTersité  de  Lille.  —  iie9on8  sur 
la  Tbóorie  analytique  des  équations  aux  dérivées  partielles  da  pre- 
mier ordre.  —  A.  Hermann,  Paris,  1898  M  foll.  de  88  p.]. 

Reseña  crítica  por  Fehr  (H.),  Privat-Docent  k  rUoiversité  de  Genéve,  en 
Revue  genérale  des  seiences,  marzo  15  de  1898  (año  9*,  o*  5,  p.  193;. 

Dice  el  autor  del  breve  aoálisis  dedicado  á  esta  obra,  que  ella  merece  ser 
colocada  al  lado  del  tratado  clásico  de  M.  Goursat. 

...Tiene  por  objeto  —  dice  —  la  teoría  analítica  de  las  ecaaciones  de  derivadas  parciales 
del  primer  orden,  expuesta  desde  un  punto  de  vista  nuevo,  gracias  é  la  introducción  de 
una  forma  canónica  abgolutamente  general.  Esa  forma  da  á  la  teoría  mucho  mayor  unidad 
que  la  que  tenía  hasta  hoy;  no  exige,  para  los  métodos  de  integración,  la  distinción  entre 
el  caso  en  que  la  incógnita  figura  en  las  ecuaciones  y  aquel  en  que  no  figura. 

Después  de  haber  presentado  la  reducción  de  los  sistemas  á  la  forma  canónica,  el  autor 
establece  el  teorema  fundamental  de  la  existencia  de  las  integrales  de  un  sistema  canó- 
nico. Es  el  teorema  de  Caueky  generalizado.  Después  define  el  pro6/«ma  de  Cauchy  relativo 
á  on  sistema  cualquiera  del  primer  orden.  Luego  vienen  la  reducción  á  ecuaciones  suce- 
sivas y  la  reducción  á  una  sola  ecuación.  Esas  trasformaciones  conducen  inmediatamente 
al  método  de  Mayer  para  la  integración  de  los  sistemas  lineales. 

Termina  M.  Pehr  su  reseña  con  algunas  iodicacioDes  relativas  á  la  última  parte  : 
integración  de  los  sistemas  do  lineales,  basada  sobre  la  teoría  conocida  por  de  la 
integración  completa.  —  P.  Birabsn. 

Richard  (J.),  Professeur  de  mathématiques  au  Lycée  de  Tours.  —  Le9on8 
8Tir  les  métliodea  de  la  géométrie  moderne.  —  Société  d'édltións  scien- 
tifiques,  Paria,  1898  [1  vol.  in-8°  de  ^40  p.,  con  fig. ;  6  fr.). 


Ai  ANiltes   ÜE   LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Reseña  crítica  par  C.-A.  Laisant,  Docteur  és-scíences,  en  Revue genérale  dea 
Sciences,  junio  30  de  1898  (año  9*,  n*  12,  p.  504). 

Dice  M.  Laisant  que  el  Gn  perseguido  por  el  aulor  de  este  libro  —  destinado 
sobre  todo  á  la  enseñanza  —  no  puede  ser  más  útil;  que  la  geometría  moderna 
ofrece  recursos  de  que  se  encuentran  desprovistos  la  mayor  parte  de  los  alumnos, 
aun  eu  las  clases  de  «^  Matemáticas  especiales  »  de  los  colegios.  Pero  reprocha  al 
autor  el  punto  de  vista  demasiado  analítico  en  que  se  ha  colocado,  á  despecho 
del  título,  lo  que  por  otra  parte  se  explica  por  la  tentencia  actual  de  la  enseñanza. 
Repróchale  también  el  haber  querido  introducir  demasiados  sujetos  en  su  libro, 
A  pesar  de  conservarle  una  forma  sumaria. 

Hechas  estas  reservas,  IVI.  Laisant  termina  diciendo  que  no  por  ellas  deja  de  con- 
siderar la  tentativa  de  M.  Richard  como  eminentemente  interesante,  pues  es  triste 
ver,  en  el  país  de  Charles  y  Poncelet,  el  estudio  de  la  geometría  moderna  poco 
menos  que  abandonado  en  la  enseñanza  ;  y  M.  Richard  le  parece  ser  la  persona 
indicada,  por  su  vasta  instrucción  y  su  amor  á  la  ciencia,  para  realizar  la  obra 
útil  que  queda  aiín  por  hacer  en  este  orden  de  ideas.  —  F.  Birabfn. 


Darboux  (Gastoni,  Membre  de  Tlnstitut,  Professeur  de  géométrie  supérieure  k 
rUniversité  de  Paris.  —  Letona  sur  les  systémes  oxrthogonaux  et  les 
ooordonnées  ourvilignes.  —  Gauthier-Villars  et  Gis,  Paris,  1898  (1  vol. 
in-8»  de  340  p. :  10  fr.) 

Reseña  crítica  por  J.  Hadamard,  Maítre  de  conférences  á  la  Faculté  des 
Sciences  de  Paris,  en  Revue  genérale  des  sciences,  agosto  15  de  1898  (año  9*, 
n*  15.  p.  623-624). 

El  conocido  profesor  de  la  Facultad  de  París  dedica  un  análisis  bastante 
extenso  é  interesante  —  para  los  que  se  preocupan  de  las  teorías  elevadas  de  la 
ciencia  matemática  —  á  la  nueva  obra  del  eminente  sabio  francés,  con  la  cual  éste 
acaba  la  exposición  de  la  ciencia  geométrica  actual,  comenzada  años  atrás  con 
las  célebres  Legons  sur  la  théorie  des  surfaces,  «  Así  conio  estas  tienen  por  punto 
de  arranque  la  representación  de  los  puntos  de  una  superGcie  mediante  dos  coor- 
denadas —  dice  —  el  estudio  de  las  propiedades  del  espacio  independientes  de  la 
geometría  de  las  superGcies  descansa  sobre  el  empleo  de  los  sistemas  de  tres 
coordenadas  curvilíneas  y,  en  particular,  de  las  más  interesantes  de  ellas,  los 
sistemas  ortogonales  ». 

Difícil  sería  presentar  aquí  un  resumen  de  este  resumen  de  la  importante  y 
elevada  obra.  El  tema,  de  por  si  abslrnso,  íntimamente  relacionado  con  las  nuevas 
concepciones  del  hiperespacio,  no  puede  tener  interés  sino  para  un  número  muy 
restringido  de  lectores :  y  no  abundan  aún  entre  nosotros  los  especialistas  en  estas 
nuevas  y  abstrusas  materias.  —  F.  Birabbn. 


IVaa  (F.),  du  clergé   de    París.   —  Formation  et  extinotion  du  clapotls 
(Th^se  de  la  Faculté  des  sciences  de  Paris).  —  Gauthier-Villars  et  Gis,  Paris, 
189tí(rfoll.  in-4*,  de  56  p.;. 
Reseña  crítica  por  Léon  Autonne,  Mattre  de  conférences  á  la  Faculté  des 


BIBLIOGRAFÍA  43 

scioDcos  de  Lyoo,  en  Revue  genérale  des  sifiences,  junio  30  de  1898  (ano  9". 
D«  12,  p.  504). 

Es  M.  \au  uno  de  los  numerosos  alumnos  del  emiuente  saliío  Boussinesq,  á  quien 
tan  importantes  contribuciones  debe  la  Física  matemática  y  la  Mecánic^i  de  los 
fluidos.  Fn  este  trabajo,  el  primero  generaliza  y  completa  en  varios  puntos  la 
teoría  del  segundo,  aplicándose  principalmente  al  cálculo  de  la  constante  que 
regula  la  extiucióu  del  clapolis  bajo  la  influencia  de  los  frotamientos.  El  autnr 
considera  los  diversos  casos  del  diflcultoso  fenómeno  hidráulico  :  en  mar  ,' medio 
indeünido,  frotamientos  exteriores  nulos. ;  en  un  cubo  rectangular  acuario) ;  en 
un  tubo  en  U  ;  en  un  vaso  cilindrico. 

Estos  curiosos  y  muy  difíciles  estudios  —  algo  abstrusos  y  teóricos  aún  —  son 
más  antiguos  de  lo  que  pudiera  creerse.  Así.  afuera  de  la  noticia  histórica  sucinta 
que  presenta  M.  Ñau,  ae  encuentra  (según  M.  Autonne)  un  análisis  histórico  razo- 
nado y  muy  completo  de  la  materia  en  la  memoria  De  la  Houle  et  du  Clapolis 
publicada  por  el  ingeniero  Flama nt  en  colaboración  con  el  célebre  de  Saint-Ve- 
nant  ¡"Annales  des  ponU  etchaussées.  1888,  p.  705-808).  Ahí  se  hallan  citados  los 
nombres  de  Leonardo  de  Vinci,  Newton,  Laplace,  Poisson,  Ostrogradski...En  los 
últimos  años  los  esludios  ni/is  importantes  sobre  la  materia  se  deben  á  Boussinesq. 

Gracias  á  los  progresos  de  la  fotografía  del  movimiento,  estos  estudios  teóricos 
de  hidráulica  pueden  controlarse  por  la  experimentación,  cuyos  resultados  con- 
cuerdan  con  los  de  la  teoría.  Así,  en  el  laboratorio  de  M.  Marey  se  fotografían 
perfectamente  masas  líquidas  sometidas  al  clapolis,  con  pequeños  flotadores  en 
suspensión  (bolillas  plateadas'.  —  F.  Birabeit. 


II.  —  CIENCIAS  NATURALES 


Comanicaciont»  del  Museo  nacional  de  Buenos  Aires,  Tomo  I,  n*  ?, 
~  Buenos  Aire»,  diciembre  17  de  1898. 

Con  materiales  muy  interesantes  y  de  verdadera  importancia  ha  aparecido  la 
segunda  entrega  de  la  nueva  publicación  que  dirige  el  doctor  Carlos  Berg. 

Sobre  los  enemigos  pequeíios  de  la  langosta  peregrina  Schisiocerca  peregrina 
fBurm.J  se  titula  el  primer  articulo,  debido  al  doctor  fierg. 

Se  estudian  en  él  la  lombriz  Mermis  acridiorum  ¡Weyenb.)  Berg.  la  mosca 
Agria  acridiorum  (Weyenb.)  Berg,  y  el  coleóptero  llamado  Champi  (Trox  sube- 
rosus  F  .', 

La  lombriz,  que  es  un  v»^rdadero  parAsito  de  la  langosta  migratoria,  vive  en  las 
cavidades  abdominal  y  torácica,  alimentándose  del  cuerpo  adiposo  y  alcanza  hasta 
655  milímetros  de  longitud. 

Según  mis  observaciones  hechas  sobre  miles  de  langostas,  sólo  se  encuentra  en  las 
saltonas  (larvas),  impidiendo  su  desarrollo  al  estado  de  insecto  perfecto. 

Conjuntamente  con  el  doctor  Rafael  Herrera  Vegas,  he  investigado  en  su  establecimiento 
de  Lujan,  á  principios  del  año  pasado,  grandes  cantidades  de  langostas  respecto  á  este 


44  AMALES   DE  LA  SOCIEDAD  (CIENTÍFICA  ARGENTINA 

parásito,  y  hemos  constatado  que  cerca  de  un  50  A  60  */•  se  hallaban  infestados,  pero 
únicamente  en  estado  de  larva.  Era  tan  notable  la  diferencia  de  aspecto  entre  los  ejem- 
plares atacados  por  la  Mermis  y  los  que  no  la  tenían,  que  á  simple  vista  ya  podíamos 
diagnosticar  su  presencia  ó  falta. 

Como  en  otras  ocasiones  ya  he  indicado,  no  conviene  quemar  las  langostas  que  se 
recogen  para  su  destrucción,  para  no  destruir  al  mismo  tiempo  el  enemigo  natural  que 
se  aloja  en  su  cuerpo,  á  fin  de  que  éste  pueda  procrearse,  en  beneficio  de  la  agricultura. 
Debe,  más  bien,  aconsejarse  el  enterramiento  de  la  langosta  para  asegurar  su  muerte  sin 
perjudicar  la  vida  del  parásito. 

La  mosca  Agria  acridiorum  (^'"eyanb.)  Berg,  cuya  exacta  posición  sistemática 
sólo  ahora  se  ha  determinado,  es  un  poderoso  enemigo  de  la  langosta  iroladora,  á 
la  cual  destruye  en  gran  número,  ya  sea  produciendo  directamente  su  muerte  ó 
bien  inhabilitándola  para  la  reproducción. 

La  larva  parásita  vive,  por  lo  general,  en  la  cavidnd  torácica  del  ortóptero,  más  raras 
veces  en  la  abdominal,  en  número  de  1  á  6.  Llegada  al  estado  de  adulto,  abandona  á  su 
huésped  para  transformarse  debajo  de  tierra  en  crisálida  ó  pupa,  y  después  de  12  á  15 
días,  en  el  insecto  perfecto,  es  decir  la  mosca  en  cuestión. 

La  mosca  deposita  los  huevos  en  el  cuello  ó  protórax  (cerca  de  las  incisuras)  del  saltón, 
cuando  éste  hace  la  última  muda  de  piel,  época  en  la  cual  está  débil,  blando  y  algo  vis- 
coso. La  larva  saUda  del  huevo  penetra  en  el  interior  de  la  langosta,  para  hacer  allí  su 
obra  destructora. 

También  en  este  caso  conviene  proteger  el  parásito  enemigo  de  las  langostas,  no  que- 
mando á  éstas  cuando  las  recogen  con  el  fin  de  destruirlas. 

El  champí,  de  vasta  distribución  geográfica,  ha  sido  presentado  como  voraz 
engullidor  de  huevos  de  lanfi^osta. 

Mis  observaciones  me  han  conducido  á  reconocer  que  lo  que  este  coleóptero  en  reali- 
dad apetece,  no  son  los  huevos,  sino  la  substancia  protectora  que  los  envuelve  ó  tapa. 
De  esta  manera  el  champí  priva  á  los  huevos  de  la  cubierta  que  los  protege  contra  la 
intemperie,  de  donde  resulta  su  pronta  descomposición. 

Es  entonces  que  la  mosca  común  deposita  sus  huevos  cerca  de  las  ooteca»  (espigas  de 
huevos)  putrescentes  de  la  langosta,  para  asegurar  el  alimento  á  su  prole.  La  larva  de  la 
mosca,  después  de  nacer,  encuentra  así  la  materia  nutritiva,  es  decir,  los  huevos  de  lan- 
gosta descompuestos,  de  manera  que  tampoco  ps  dostructora  del  ortóptero  ó  de  sus  huevos, 
como  erróneamente  se  ha  asegurado  algunas  veces. 

Conclusión  :  El  champí  es  un  destructor  indirecto  de  los  huevos  de  langosta ;  la  mosca 
común  no  lo  es  ni  directa  ni  indirectamente. 

En  Descríptio  novi  generís  Cerambycidarum  Reipublícae  Argentinae  describe 
ol  doctor  Berg  la  nueva  especie  Cherrocríus  Bruchí  Berg,  tipo  del  nuevo  género 
Cherrocrius. 

El  doctor  Felipe  Silvestri  nos  da  una  Primera  noticia  aceren  de  Ins  Tisanuros 
argentinos,  por  la  que  se  eleva  á  siete  el  púmero  de  las  especies  indicadas  para 
este  país,  del  cual  sólo  se  había  mencionado  una.  Se  caracteriza  una  nueva 
especie  Grassiella  praestans  del  nuevo  género  Grassiella. 

El  doctor  Berfi[  da  una  noticia  Sobre  el  Langostín  y  el  Camarón,  dos  crustdceoft 
macruros  de  aguas  argentinas  y  uruguayas  en  que  divulga  el  conocimiento  de 
la  existencia  en  nuestras  aguas  de  Pleoticus  Mülleri  Bate  y  Artemesia  longinaris 
Bate. 


BIBUOGRAFÍA  45 

Describe  Sil  ves  trí  en  ^ovaGeophüoidea  Argentina  áos  nuevas  especies  :  Orino- 
philus  platensis  y  Aphilodon  Spegazzinii,  tipo  este  últiino  de  un  nuevo  género. 

Sustituye  el  doctor  Berg  varios  nombres  genéricos  y  contesta  la  observación 
del  señor  Remy  Saint-Loup  que  considera  como  variedad  á  Dolichotis  salinicola» 

En  el  artículo  Plantae  novae  nonnullae  Americae  australis.  I,  describe  el  doctor 
Spegazzini  las  nuevas  especies  siguientes  :  Hraya  cachensU,  Thlaspi  chionophi- 
¡um,  Trifolium  argentinense.  Senecio  argentinensis  y  Begonia  argentinensis. 

El  doctor  Berg  amplía  la  descripción  de  un  escorpión-araña  en  una  nota 
Sobre  el  Thelyphonus  maximu8  Tamani.  —  A.  Gallardo. 

IIaD§^  (Émile),  Maitre  de  couférences  á  la  Faculté  des  sciences  de  TUniversité  de 
París.  —  Revue  anauelle  de  Góologie.  —  Artículo  en  Revue  genérale  des 
sciences,  junio  30  de  1898  (año  9%  n»  12,  p.  495-503). 

■ 

Hé  aquí  el  contenido  de  esta  extensa  revista  : 

I.  La  clasificación  de  las  facies. 

II.  Los  mares  paleozoicos. 

III.  El  jurábíco  boreal. 

lY.  El  limite  del  cretáceo  y  terciario. 

El  articulo  contiene  algunas  referencias  relativas  á  la  geología  norte  y  sud- 
americanas (trabajos  de  Stanton,  Steinmann,  Hatcher  y  Fl.  Ameghino). 

F.  BlHABEN. 


Boalen§^ep  (G.  A.i.  —  A  List  of  Reptiles,  Batraohlana  and  Flahes  col- 
leoted  by  Cav.  Quido  Boggianl  Izi  the  Northern  Chaco.  —  En  :  Annali 
del  Museo  Cioieo  de  Storia  Naturale,  vol.  9(39),  pág.  125-127.  —Genova, 
1898. 


Saint-Lioup  Remy].  —  Le  Dolichotis  patagónica.  —  Recherohes  d*ana- 
tomie  comparée.  —  FiO  *  Ar^n.  Soc.  nat.  ZooL,  tomo  VI,  pág.  293-371  ; 
372-374.  -  París,  1898. 


F.  A  ).  —  Poissons  de  rexpédition  scientlflque  á  la  Terre  de  Fea, 
soas  la  direction  du  Jocteur  O.  Nordenskjóld,  recuellis  par  le  docteur  A.  Ohlíii 
et  M.  H.  Akorman.  —  I.  Nototheriae.  —  En  :  Bils-k.  Svensk.  Vet.  Akad, 
Udlgr.,  lomo  XXIIL  n*  3,  pág.  35-37.  -  1898. 

Thomaif  I^Udf.^  —  On  some  Mamáis  obtained  by  the  late  M'  Henry 
Dumford  in  Chubut,  B.  Patagonia.  —  Proe.  ZooL  5oc.,  lomo  II,  pág. 
210-212.  —  Londres,  1898. 


4G  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  GIENTÍFIGA  ARGENTINA 


III.  —  CIENCIAS  MÉDICAS 


Tatti  [doctor  Silvio),  director  del  laboratorio  del  hospital  Riyadavía.  —  Basa! 
sur  un  nouveau  si^rz^e  olinique.  La  pulaation  da  piad.  —  Buenos  AireS; 
1898. 

Los  estudios  del  autor,  que  lo  han  conducido  á  hallar  un  nuevo  é  importante 
signo  cHutco,  partieron  de  la  observación  aparentemente  banal  del  movimiento 
oscilatorio  que  anima  el  pie  pendiente  de  toda  persona  que  se  sienta  con  las 
piernas  cruzadas. 

Por  una  serie  de  investigaciones  se  convenció  e)  doctor  Tatti  que  este  fenómeno 
es  fisiológico,  pero  que  difiere  según  el  estado  de  salud  del  jsujeto. 

También  ha  comprobado  que  la  oscilación  no  proviene  déla  compresión  de  los 
vasos  poplíteos,  lo  que  explica  las  diferencias  de  su  trazado  con  el  que  se  obtiene 
para  la  arteria  radial,  aunque  coincide  en  el  número  de  pulsaciones. 

Para  producir  estos  trazados  gráficos  ha  ideado  Tatti  un  aparato  inscriptor, 
representado  en  su  conjunto  en  una  hermosa  lámina. 

El  transmisor  consiste  en  un  tambor,  cuya  superficie  inferior  está  formada  por 
una  lámina  de  cauchu  bien  tensa,  sobre  la  cual  apoya  una  varilla  ligada  al  pie 
del  sujeto  por  una  especie  de  estribo. 

A  cada  oscilación  el  pie  levanta  la  varilla  y  comprime  el  aire  del  tambor,  com- 
presión que  es  transmitida  instantáneamente  por  medio  de  un  tubo  de  goma  al 
receptor  formado  por  un  tambor  vertical  sobre  el  cual  está  adaptada  una  palanca 
de  aluminio  que  se  pone  en  movimiento  perlas  presiones  recibidas  y  que  inscribe 
las  oscilaciones  sobre  un  cilindro  de  bronce  que  gira  por  medio  de  un  movimiento 
de  relojería. 

También  pueden  obtenerse  est')s  trazados  con  un  esfigmógrafo  de  Dudgeon, 
convenientemente  modificado,  y  éste  fué  el  aparato  con  el  cual  obtuvo  el  autor 
sus  primeros  resultados. 

Estudia  luego  el  doctor  Tatti  la  característica  de  los  trazados  gráficos  en  las 
personas  normales,  lo  que  le  permite  establecer  el  signo  normal.  Se  acompañan 
varios  trazados  obtenidos  en  niños,  adultos  y  ancianos,  con  las  modificaciones 
debidas  á  la  temperatura,  el  ejercicio  muscular,  etc. 

Son  interesantes  los  trazados  producidos  por  mujeres  en  cinta,  los  que  difieren 
en  caso  de  edema  en  los  miembros  inferiores. 

Se  estudian  y  reproducen  los  trazados  en  diversas  enfermedades  del  aparato 
circulatorio  como  ser  la  insuficiencia  aórtica  del  tipo  cardíaco  y  del  tipo  arterial, 
insuficiencia  mitral,  estrechez  mitral  propia  (enfermedad  de  Duroziez;,  arterio- 
esclerosis,  miocarditis,  etc.,  así  como  también  el  temblor  debido  á  la  intoxicación 
alcohólica  crónica  y  le  parálisis  agitante. 

De  sus  numerosas  observaciones  y  de  atinadas  consideraciones  fisiológicas 
deduce  Tatti  que  «  el  signo  del  pie  procede  de  contracciones  absolutamente 
rítmicas  de  las  arteriolas  y  los  capilares  que  riegan  la  región  sometida  al  estudio, 


BIBLIOGRAFÍA  47 

coD  el  coDcarso  de  los  filetes  nerviosos  Taso-motores  »,  por  lo  que  sería  tai  vez 
más  exacto  llamarle  pulsación  de  la  pierna: 

Damos  en  seguida  las  conclusiones  del  autor  bajo  el  punto  de  vista  de  la 
clÍDÍca : 

Los  miembros  inferiores  estln  animados  de  un  movimiento  dp  oscilación,  regalar  é 
igual,  perfectamente  visible  en  la  extremidad  del  pie,  cuando  estáu  cruzadas  las  piernas. 

Este  signo  existe  en  todos  los  sujetos ;  es  pues  fisiológico. 

El  método  gráfico  caracteriza  el  signo  de  los  sujetos  normales  (adultos,  niños  y 
viejos)  por  un  trazado  siempre  idéntico,  pero  susceptible  de  variaciones  bajo  la  influencia 
de  causas  diversas  que  obran  sobre  el  aparato  circulatorio. 

Este  signo  no  procede  absolutamente  de  la  compresión  de  los  vasos  del  hueco  poplíteo; 
es  debido  á  la  contracción  rítmica  de  las  arteriolas  y  los  capilares  que  irrigan  la  región 
de  la  pierna. 

El  trazado  es  considerablamente  modificado  en  las  enfermedades  del  aparato  circula- 
tono,  ya  se  trate  de  alteraciones  orgánicas  ó  de  un  cambio  cualquiera  de  la  presión 
sanguínea. 

Las  modificaciones  del  trazado  del  pie  son  mucho  más  sensibles  que  las  del  trazado  de 
la  arteria  radial,  especialmente  en  los  casos  en  que  está  comprometido  el  sistema  arterial 
periférico. 

El  estudio  del  signo  permite  reconocer  la  presencia  de  edemas  periféricos,  y  prevenir 
por  consiguiente,  en  muchos  casos,  la  ruptura  de  equilibrio  de  la  presión  sanguínea. 

Be  vela  geguramente  la  arterio-escltrotis  desde  el  comienzo. 

Bajo  otro  punto  de  vista,  esta  disposición  del  miembro  inferior,  favorece  la  obtención 
de  los  trazados  relativos  de  diversas  enfermedades  de  los  sistemas  nerviosos  y  muscular. 

Ilustran  el  folleto  veintidós  hermosas  láminas  que  contienen  además  de  la 
vista  general  del  aparato  inventado  por  Tatti,  156  trazados  del  pie  ó  de  la  arteria 
radial. 

Es  particularmente  interesante  el  cuadro  comparativo  de  los  trazados  obtenidos 
para  sujetos  normales  y  en  diversos  estado.^  patológicos. 

Felicitamos  sinceramente  al  joven  médico  argentino  que  ilustra  la  ciencia  con 
tan  importante  contribución,  revelando  la  existencia  de  un  nuevo  y  precioso  signo 
dioico  al  que  liga  su  nombre  por  la  originalidad  de  la  concepción  y  por  la  rigu- 
rosa precisión  científica  de  los  métodos  usados  en  su  estudio.  —  A.  Gallardo. 


IV.   -   VARIEDADES 


Wjsdone  Quevedo  (Samuel  A.).  —  Bl  Barco  y  SantiH^^o  del  Bstero.  — 
Estudio  histórico  y  topográfico.  Bl  Barco,  en  :  Boletín  del  Instituto  geográfico 
argentino,  tomo  XIX,  n*'  1-6,  pág.  3-36.  —  Enero  á  junio,  1898. 

Quli*o§^a  (doctor  Adán).  —  Monamentoa  megaliticoa  de  Colalao.  —  (Trabajo 
íoédito  leido  en  el  Congreso  científico  latino  americano),  en  :  Boletín  del  Insti- 
tuto geográfico  argentino,  tomo  XIX,  n**  1-6,  pág.  37-45.  —  Enero  á  junio, 
1896. 


48  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

AmbPOseiiilJuan  B.).  — Notas  de  arqueología  calchaqui.  —  En  :  Boletín 
del  Instituto  geográfico  argentino,  iomo  XIX,  n**  1-6,  pág.  46-47;  193-228. 
—  Enero  á  junio,  1898. 


Elzciippa  ¡Pedro),  ingeniero  civil.  —  Camino  indio  entre  los  ríos  Negro  y 
Ghabut.  La  travesía  de  Valoheta.  —  En  :  Boletín  del  Instituto  geográ- 
fico argentino, Aomo  XIX,  n"  1-6,  pág.  134-138,  con  un  inapa.  —  Enero  á 
junio,  1898. 

Coppea  Lana  (Carlos).  —  informe  sobre  las  circunstancias  de  la  muerte 
del  explorador  Ramón  Lista.  —  En  Boletín  del  Instituto  geográfico  argén- 
tino,  tomo  XIX,  n»  1-6,  pág.  151-180.  —  Enero  á  junio,  1898. 


ANALES 


DE     LA 


SOCIEDAD  científica 

ARGENTINA 


Director  :  lutreniero  ÁNGEL  GALLARDO 


■« 


Sbcrbtarios  :  Señores  Eduardo  Latzina  y  Carlos  Lagos  García 

REDACTORES 

ÍDgeoiero  Eduardo  Aguirre,  señor  Juan  B.  Ambrosetti,  doctor  Pedro  N.  Árala, 
ingeniero  Alberto  de  Arteaga,  iogeuiero  doctor  Manuel  B.  Bahía,  ingeniero 
Santiago  E.  Barabino,  ingeniero  Federico  Birabén,  arquitecto  Juan  A.  Bus- 
chiazzo,  ingeniero  Erailio  Candiani,  ingeniero  José  S.  Corti,  doctor  Eduardo  L. 
Holmberg,  doctor  Atanasio  Quiruga,  ingeniero  Francisco  Seguí,  doctor  Enrique 
Tornú,  doctor  Roberto  Wernicke,  doctor  Estanislao  S.  Zeballos. 


FEBRERO  1899.  —  ENTREGA  II.  —  TOMO  KLVII 


PUNTOS    Y    PRECIOS    DE    SUSCRIPCIÓN 

L0C\L  DE   LA   SOCIEDAD,    CBVALLüS   ¿'39,    Y    PRINCIPALES    LIBRERÍAS 

Por   mes $  ni/íi  l.oo 

Foraño • »  li.üu 

Nuiú»iro   atni»íi'io • »  s.uO 

—                   par.'l  \\,H  mJ'JÍO-í »)  l.Sü 

La  suscripción  se  payí  anticipada 


Oi 


BUENOS     AIRES 

UIPRENTA   DE    PABLO   E.   CONI  É  HIJOS.    ESPECIAL    PAR\   OBRAS 

680  —  CALLE  PERÚ   —  6SU 


1899 


kP 


JUNTA     DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero  doctor  Marcial  R,  Candioti. 

V ice-Presidente  í°  Ingeniero  doctor  Carlos  M.  Morales. 
Id,  2^  Mayor  ingeniero  Arturo  M.  Lugones. 

Secretario  de  actas  Ingeniero  Eleodoro  A.  Damianovich. 
—  correspondencia  Agrimensor  Cristóbal  Hicken. 

Tesorero Ingeniero  José  M.  SaGastume. 

Bibliotecario Señor  Llis  Miguens. 

/  Ingeniero  Domingo  Nocetl 

Ingeniero  Claro  C.  Dassen. 

Ingeniero  Demetrio  Sagastume. 
Vocales [  Ingeniero  Emilio  Palacio. 

Ingeniero  Luis  A.  Huergo  (hijo). 

Ingeniero  Alejandro  Claypole. 

Ingeniero  Oronte  A.  Valerga. 
Gerente Señor  Juan  Botto. 


índice  de  la  presente  entrega 


José  S.  Corti.  Refracción  astronómica 19 

A.  Mercbrat.  Sur  de  nouveaux  restes  fossiles  de  carnassiers  primitifs  de  Monte 
Hermoso 56 

Florentino  Ameghino.  Nota  preliminar  sobre  el  Loncanaurus  argeutinus  ;  un  repre- 
sentante de  la  familia  de  los  Megalosauridae  en  la  República  Argentina 61 

H.  YON  Jhering.  Descripción  de  la  Ostrea  guaranitira 03 

La  fiesta  de  la  Facultad  de  Ciencias  exactas,  físicas  y  naturales 65 

J.  R.  Hatcher.  Estudios  geológicos  de  la  Patagonia 77 

Miscelánea  :  Empleo  de  la  palabra  asimilación  en  Rotánica 80 

Bibliografía  :  Boclanger,  Quadrature  du  cercle.  —  Mallol,  Tramway  eléctrico 
«  La  Capital  ».  —  Era  y,  On  the  relalion  of  the  ílora  of  the  lower  Sonoran  zone 
in  North  America  to  the  flora  of  the  arid  zones  of  Chili  and  Argentine.  —  Suess, 
La  face  de  la  Ierre. —  Perrier,  L'origine  des  vertebres. —  Dklage  y  Hérocard, 
Traite  de  Zoologie  concrete.  —Maillard,  La  cristal  i  sation  des  matiéres  albumi- 
noides  et  les  crístalloídes  protéiques  de  la  niicrographie.  —  Roule,  L'anatomie 
comparée  des  animaux  basée  sur  I'Embriologie. —  Robín,  L'évolution  de  la  Mé- 
canique  chimique  et  ses  tendances  actuelles.  —  Glangeaud,  La  distribution  des 
Foraminiféres  pélagiques  á  la  surface  et  au  fond  de  TOcéan.  —  Repin,  La  guérí- 
son  du  tétanos  declaré 8-2 


REFRACCIÓN  ASTRONÓMICA 


En  el  Bulletin  of  the  Universüy  of  Wiscousin,  Sciences  Series, 
volumen  I,  junio  1895,  páginas  60-63,  el  profesor  GeoC.  Comstock, 
director  del  Observatorio  de  Washburn  (Estados  Unidos  de  Norte 
América),  establece  una  fórmula  numérica  para  el  cálculo  de  la 
refracción  astronómica,  que  puede  substituir  á  las  Tablas  de  Re- 
fracción publicadas  por  el  Observatorio  de  Pulkowa,  con  suGciente 
aproximación  práctica,  para  distancias  cenitales  que  no  pasen 
de  75^ 

Habiendo  ligeras  diferencias  entre  las  Tablas  de  Pulkowa,  y  las 
que  el  Observatorio  de  Córdoba  ha  publicado  en  sus  Efemérides  de 
Circumpolares  para  4896,  he  adaptado  la  fórmula  de  Comstock  á 
las  tablas  de  Córdoba,  con  el  siguiente  resultado  : 

La  fórmula  de  Bessel 

R  =  a3V  tang  z  (*), 

que  generalmente  se  emplea  para  el  cálculo  prolijo  de  la  refracción 
astronómica,  exige  el  uso  de  Tablas  especiales,  de  las  cuales  se 
loman  las  cinco  cantidades  a,  0,  y.  A,  X. 

He  aquí  cómo  puede  transformarse  la  anterior  expresión,  á  Rn 
de  que  la  refracción  pueda  ser  calculada  sin  más  que  el  auxilio  de 
las  Tablas  de  logaritmos  : 

La  expresión  que  da  la  refracción  media  puede  ser  desarrollada 
en  función  de  las  potencias  impares  de  tang  s,  asi : 

R,„  =  a  tang  J5  =  a,  lang  «  —  «j  tang^  z  . . .  = 

a,  íl ^  lang^  z  j  tan  s  (nproximadamente). 

O  Chaüve!íbt,  Sphericnt  and  practical  Ástronomy,  vol.  I,  pág.  166 

AX.   SOC.  CIKST.   ARG.  —  T.  XLVII  4 


50  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

De  las  tablas  de  Córdoba  se  deduce  : 


y  si  con  estos  valores  se  calcula  la  expresión 


=  a,  (i  —^iauffz) 


y  se  compara  con  los  valores  tabulares  de  a,  se  obtiene  la  siguiente 
satisfactoria  concordancia  : 

X  o»  20°  40»  60*»  75' 

«tabular 57''75l       oT'Tii       57''70i       57*^545      be'Si^ 

por  fórmula. .       o7''750      57^741       57^703      57*551       56*828 

La  cantidad  X  es  una  función  complicada  de  la  distancia  ceni- 
tal z,  pero  para  valores  de  zque  no  pasen  de  75^,  puede  expresarse 
por  medio  de  la  fórmula  empírica  : 

A  =  1  +  A  tang^  z, 

en  que  A  =  0,001427. 

La  comparación  de  los  valores  tabulares  de  X,  con  los  calculados 
asi,  da 

X  50*  60*  70*  75* 

X  tabular....       1,0023        1,0046        1.0111         1.0197 
por  fórmula..       1,0021         1,0043        1,0108        1,0199 

Indicando  con  e  el  coeficiente  de  dilatación  del  aire  para  un  grado 
centígrado (*),  con  to  la  temperatura  normal  del  aire  adoptada  para 
las  Tablas  de  refracción,  y  con  t  cualquier  otra  temperatura,  se 
tendrá  (**)  : 


(*)  <  =  0,0036438,  Chaüvenbt,  toI.  h  pág.  160. 
í**)  Chauvbnbt,  voI.  i»  pág.  165. 


REFRACCIÓN  ASTRONÓMICA  51 

La  fórmula  del  binomio,  aplicada  á  la  expresión 


y'=[Í    +e(T-To)] 


-  O  ^  h  tang*  s) 


da,  si  se  desprecian  los  términos  en  e^  y  siguientes  : 

Y^  =  1  —  (I  +  A  tang^  z)  e  (t  —  To)  =  I  —  e  (t  —  To)  — 

eA  tang^  j5  (t  —  tq). 

Si  al  último  miembro  de  esta  expresión,  se  le  agrega  el  tér- 
mino 

£^A  lang^  2  (t  —  To)^ 
cuyo  valor  es  despreciable,  se  tendrá  : 

Y^  =  1  —  e  (t  —  To)  —  eA  lang^  ^  ('  —  tq)  +  e^A  tang^ «  (t  —  To)^ 
ó  agrupando  : 


Y^  =  [1  -  e  (t  ^To)]  [I  -  eA  tang^  ;í  (t  -  to)J; 


y  como  : 


e       +  "^0        I    +  eT, 


o 


r^  +  'z  I  +  ex 


=    I    --   6  (t  —  To), 


sí  se  desprecian  los  términos  en  e'y  siguientes,  se  podrá  escribir 


e      "r  ^ 

Para  distancias  cenitales  menores  que  75^,  el  exponente  Ano 
difiere  sensiblemente  de  la  unidad.  Asi  es  que  : 

en  que  po  es  la  presión  barométrica  normal  de  las  tablas,  y  p  la 


52  AN4LES  DE   Lk  SOCIEDAD  CÍBNTIfIGA   ARGENTINA 

presión  de  observación,  es  decir,  la  lectura  barométrica  b  hecha  á 
la  temperatura  l,  reducida  á  0°  por  medio  de  la  fórmula 

p  =  b[i  —  0,000160. 

Poniendo  en  la^  fórmula  de  Bessel,  en  vez  de  a,  p^,  y^  los  valores 
hallados,  se  tendrá,  despreciando  el  término    que  depende  de 

-  eA  (t  — To)  tang*2  : 

R  =  «,£!ll¿3langz)l-r?^  +  eMT-T„)ltong*«j. 

De  las  tablas  de  Córdoba,  se  deduce  : 

Po  =  751°"d;  to  =  9°3I  C, 

y  como  e"  *  =  274,44, 

se  tendrá,  haciendo  loscálculos^  é  indicando  con  tt  á  la    cantidad 
encerrada  entre  corchetes  : 


R  =  [1.33855]^^^^^^^ 


p  .  lang  z        1 

•   F 


ÍT  » 


donde  el  número  entre  paréntesis  rectangular  representa  un  loga- 
ritmo. 


De 


|í  =  1   -  [^  +  ^M^  "  ^o)]  tang^  z, 


se  deduce  aplicando  la  fórmula  : 


•I         'i         j 


/  .  i  =  -  /  .  F  =  / )  I  -  [^^  4-  e/t  (-  -  -.)]  tang^  s  j  =  - 

I  —  +  eA  (t  —  To)    lang'  z  . . . 


REFRACCIÓN  ASTRONÓMICA 

esto  es,  despreciando  los  términos  en  e^  y  siguientes  : 

/  .  F  =  í sAto  +  eAt  j  lang^  z, 

ó  log  .  F  =  0,4343  r^  —  eh-zo  +  zh'^j  tang^  z. 


53 


Poniendo  valores  numéricos,  se  tendrá  por  fin  : 


R  =  [1 ,33855] 


6(1  —  0,000160  tang  2     1 


274,44  +  T 


—  > 


log  F  =  (47,7  +  0,22t)  long'z, 

en  que  6  es  la  lectura  barométrica  en  milímetros,  t  la  temperatura 
del  mercurio  y  t  la  del  aire,  ambas  en  grados  centígrados,  y  log  F 
está  expresado  en  unidades  del  quinto  orden  decimal. 

Las  planillas  siguientes,  relativas  á  los  datos  : 

25  =  74^30';       b  =  727»'";       t=  +  13^.;       t=+  12°6- 


Tablas 


1,75500 


r7t7             •  •  • 

—  O.ÜlWO 

*  +  IW       •  •  ■ 

—  0.00082 

—  0,01522 

0 

•     •     •                        |m^                        •     •     • 

9,98478 

T  -»•  !»,«        •  •  • 

—  0,00501 
—  05 

X  =  <,0I86 

—     4 

•  *  •             r            •  •  • 

-  0,00510 

9,99490 

tang  z  . . . 

0,55701 

R  = 

495'75 

logR 

2,29169 

54  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


Fórmula 


O 


t 

6t      ... 

13,5    )          , 
810S         >■    J 

•  •  •            i  >dOoOO 

i 

0,0021  60 

9,99784 

274,44     )    tangz 
-       12,6       i 

. . .       9,99906 

...       2,86153 

...      0.55701 

4,75615 

(47,7 
,22'}    2.52 
(       25 
50,47 
tangf  z 

¡           287,04 

1 ,703 
1,114 

-     2,45794 

2,817 

-            656 

R  — 195'73                          loirP 

1            2.29165 

hacen  ver  que  el  cálculo  de  la  refracción  por  medio  de  la  fórmula, 
no  es  más  laborioso  que  el  cálculo  por  medio  de  la  tablas. 

El  cuadro  siguiente  contiene  las  refracciones  correspondientes  á 
valores  de  z,  variables  de  15*^  en  15°  entre  js  =  lo""  y  js  =  75°, 
para  í  =  0°  C.y  t  variable  de  1 0°  en  1 0° ,  desde  —1 5°C.  hasta  -f  35°<: . 
Las  cantidades  escritas  arriba,  en  el  medio  y  abajo,  en  cada  casilla, 
corresponden  á  p  =  600""",  700"""  y  790"",  respectivamente.  Así. 
por  ejemplo,  las  cifras  200''66— 69,  que  se  leen  en  la  casilla  -:=  +  5° , 
z  =  75°,  expresan  que  la  refracción  calculada  con  las  tablas  para 
p  =  700»",  T  =  +  5°,  ¿  =  0°,  js  =  75°,  es  de  aoo'eo,  mientras 
que  el  cálculo  con  la  fórmula  da  300''69. 


REFRACCIÓN   ASTRONÓmCA 


55 


T 

15° 

z 

75° 

30* 

45° 

60° 

—  15- 

13*51-51 
15*^76-76 
17*90-90 

29*10-10 
a3*95-95 
38*56-56 

50*38-38 
58*77-77 
66*75-75 

87*07-07 
101*58-59 
115*36-37 

185*53-54 
216*44-46 
245*82-84 

-  5^ 

13*01-01 
15*18-18 
17*24-24 

28*02-02 
32*69-69 
37*13-13 

48*50-50 
56*59-59 
64*27-27 

83*82-83 

97*^9-80 

111*07-08 

178*51-53 
208*25-28 
236*52-55 

+  5^ 

12*54-54 
14*63  6:3 
l6''62-62 

27*02-02 
31*02-52 
35*80-80 

46*76-76 
54*56-56 
61*96-96 

80*81-82 

94*28-29 

107-07-08 

171*99-102 

200*66-69 

227*89-93 

i-  15° 

• 

12-11-11 
14''13-13 
16*05-05 

26*09-09 
30*43-43 
34*56-56 

45*15-15 
52*67-67 
59*82  82 

78*01-01 

91 ''00-02 

103*36-37 

165*93-95 
193*59-61 
219*86-89 

+  25« 

11*71-71 
13*66-66 
15*51-51 

25*22-21 
29*42-42 
33*41-41 

43*64-64 
50*91  91 
57*82-82 

75*39-40 
87*95-96 
99*89-90 

160*29-30 
187*00-02 
212*38-10 

+  35' 

ll*a3-33 
13*22-22 
15*01-01 

24*40-40 
28*47-47 
32*33-33 

42*22-22 
49*26-26 
55*94-95 

72*94-95 
85*10-11 
96*65-66 

155*01-01 
180*84-84 
205*38-38 

El  examen  de  este  cuadro  demuestra  que  los  resultados  que  se 
obtienen  con  el  empleo  de  la  fórmula,  siempre  que  z  no  pase  de 
75^,  difieren  de  los  que  se  obtienen  con  las  Tablas,  en  cantidades 
inferiores  á  la  indecisión  de  los  valores  tabulares,  y  en  general  infe- 
ríore:i  también  á  los  errores  de  observación. 

La  fórmula  es,  pues,  prácticamente  aceptable  para  substituirá 
las  Tablas  de  Refracción  del  Observatorio  de  Córdoba. 

Jos¿  S.   CORTI. 


Punta  de  Vacas  (Cordillera  de  los  Andes),  enero  de  1899. 


SUR  DE  NOUVEAUX 


RESTES  FOSSILES  DE  CARNASSIERS  PRIMITIFS 


DE     MONTE      HERMOSO 


Par  a.  MERCERAT 


Des  resles  fossiles  de  carnassiers  primitifs  n'onl  été  renconlrés, 
jusqu'&  maintenant,  dans  la  République  Argentine,  en  certaine 
abondance,  que  dans  les  lerrains  patagoníques  et  santacruziens  de 
la  Patagonie  Australe. 

On  avait  cru  d'abord  pouvoír  les  classifierdans  le  sous-ordre  des 
Creodontia  :  M.  Ameghino  avait  méme  consideré  Tune  ou  Taulre 
forme  comme  des  représentants  de  familles  établies  sur  des  resles 
fossiles  de  TAmérique  du  Nord  el  d'Europe  (I).  Lorsqu'en  <891,  je 
roe  suis  occupé,  au  Musée  de  La  Plata,  de  l'étude  des  restes  de  ees 
aniroaux,  qui  se  trouvaient  alors  dans  les  collections  de  cet  établís- 
sement(3),  j'ai  pu  me  convaincre  que  ees  animaux  présentaient 
des  diflFérences  profondes  avee  les  Creodontia,  de  Théraisphére  bo- 
real, au  point  qu'il  devenait  impossible  de  faire  rentrer  aucun  des 
genres  alors  connus  dans  les  familles  déjá  établies  de  ce  sous- 
ordre. 

Les  restes  que  j'avais  alors  k  ma  disposition  se  limitaient  k  des 
fragments  plus  ou  moins  complets  de  maxillaires  et  des  dents 

(1)  Ambohino,  Rev.  Árg,  de  Hist.  Nat.,  t.  I,  p.  147-I51, 1891 ;  8». 

(2)  Mercbrat,  Caract.  diag,,  etc.,  Rev.  Mus.  La  Plaia^  t.  II,  p.  51-56, 
1891 ;  8«. 


RESTES  FOSSILES  DE  GARNASSIERS  PRIMITIFS  DE  MONTE  HERMOSO         57 

ísolées;  les  autres  parties  du  squelette  restaieot  si  imparfaitement 
conaues,  qu'il  était  impossible  d'ea  tirer  des  caracteres  pour  la 
classiñcation.  En  1894,  en  présence  de  matériaux  beaucoup  plus 
abondanls,  M.  Ameghino  a  proposé  de  séparer  ees  camassiers  pri- 
mitífs  des  Creodonlía,  eta  élabli  le  riouveau  sous-ordre  des  Sparas 
sodontia  (1). 

Les  Sparassodontia  prouvent  par  leurs  caracléres,  comme  le  fail 
observen  avec  raison  M.  Ameghino,  qu'il  n'est  pas  posible  d'établir 
une  limite  bien  tranchée  entre  les  camassiers  marsupiaux  et  les 
camassiers  placentaires,  mais  cela  ne  justifíe  pas  du  tout  la  classi- 
Qcalion  decetauleur,  qui  propose  de  reunir  dans  son  ordre  des 
Sarcobora  (2),  les  sous-ordres  des  Peditnana,  Insectívora^  üasyura, 
Sparassodonta,  Creodonta,  Carnívora ei  Pinnipedia.  Lesaffinités  des 
Sparassodontia  avec  les  Creodontia  sont  beaucoup  plus  grandes 
qu*avec  les  Dasyura,  principalement  en  ce  qui  concerne  Tévolution 
dentaíre,  telle  qu'elleest  connue  maintenant;  et.  il  me  paraít  plus 
naturel  deconsidérer  cesanimaux  comme  un  sous-ordre  des  Carní- 
vora, Cei  ordre  comprendrait  ainsi  les  sous-ordres  des  S/?aras5o- 
dontia,  Creodontia,  Fissipedia  et  Pinnipedia, 

Achlysictis  paranensis,  Amegh. ;  Theriodictis  platensis,  Mere,  et 
Notocynus  hermosicus,  Mere,  sont  les  seuls  Sparassodontia  de  pro- 
venance  autre  que  la  Patagonie,  connus  jusqu'á  maintenant  de  la 
République  Argentine.  Le  premier  de  ees  animaux  est  connu  par 
un  fragment  de  maxillaire  inférieur  des  environs  de  la  ville  de 
Paraná.  On  connaít  du  second  une  dent  (m-2)  recueillie  á  Mar  del 
Plata.  N.  hermosicus,  est  établi  sur  un  maxillaire  inférieur  de 
Monte  Hermoso.  C'est  un  animal  qui  n'a  pas  dépassé  beaucoup  la 
taille  de  Didelphys  Azarae ;  A.  Leloncjii  est  de  taille  assez  forte,  et 
r.  platensis  parait  avoír  alteint  et  méme  dépassé  la  taille  des  plus 
forts  représentants  de  ce  sous-ordre. 

La  découverte  de  restes  de  Sparassodontia  á  Mar  del  Plata  et  á 
Monte  Hermoso,  est  un  fait  qui  est  venu  modifíer  quelque  peu  les 
idees  que  Ton  pouvait  se  faire  relativement  á  l'áge  géologique  des 
affleurements  sur  ees  deux  points.  Sans  s'appuyer  sur  aucune  preu- 
ve,  el  malgré  la  description  assez  precise  que  j'ai  donné  du  maxij- 

fl¡  Ameghino.  Enum/r.  synop,,  etc.,  Bol.  Acad.Nac,  Cien.,  t.  XIII,  1892,  8», 
p.  364  ;ia  date  d'apparitioD  de  cette  publícatioD  est  le  7  septerobre  1894). 

(2)  Ameghino.  Mam.  cr^í.,  etc.,  Bol,  In$t.  Geogr.  Árg.,  t.  XVIII,  1897,  8*» 

(exlr.  p.  97). 


58  ANALES  DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

laire  inférieur  (1),  M.  Ameghino  a  arbiirairemeni  ídenlifié  Noso- 
cynus  hermosicus  Mere,  avec  Didelphys  ( Peratherium)  triforata 
Amegh.  (2).  M.  le  docleur  Trouessarl,  de  París  (3),  a  bonnemenl 
acceplécelle  interprétalion  saoschercher  á  la  vérifier,  et  ¡1  la  re- 
produil  dans  son  catalogue,  récemment  publié  (4),  bien  que  j'ai  eu 
Toccasion  déjá  de  protesler  conire  celte  identificalion  (5). 

M.  S.  Pozzí,  préparaleur  au  Musée  de  La  Plata,  dans  une  rápida 
excursión  faite  á  Monte  Hermoso,  au  commencement  de  Tannée 
1892,  a  eu  la  bonne  fortune  d'y  renconlrer  de  nouveaux  restes  d'un 
crane  de  Sparassodontia.  Ces  restes  n*ont  malheureusemenl  per- 
mis  de  restaurer  que  les  deux  maxillaires  supérieures.  Le  maxil- 
laire  du  colé  gauche  comprend  lacanineet  les  sept  mollaires,  celui 
du  colé  droit  présente  lessix  derniéres  molaires  seulement.  Toutes 
ces  dents  sont  parfaitement  intacles.  Elles  sont  disposées  en  serie 
continué,  serrées  les  unes  contre  les  autres,  sans  présenter  aucun 
diastéme.  Elles  sont  de  lype  semi-sectorial. 

Cetle  piéce,  comparée  aux  malériaux  qui  sont  connus  des  Spa- 
rassodontia, indique  un  genre  nouveau,  dont  le  caraclére  le  plus 
imporlant  esl  fourni  par  le  mode  de  disposition  des  éléments  pri- 
mitifsdes  vraies  molaires.  Sur  ces  dents,  le  protocone  tíst  rejeté 
vers  rintérieur,  de  maniere  á  se  trouver  avec  l'hypocóne  et  le  me- 
tacSne  sur  une  méme  ligne  droite.  qui  représenterait  l'hypolhénuse 
du  triangle  rectangle,  que  forme  la  section  iransversale  de  ces 
dents.  C'esl  lá  un  caractere  qui  permet  de  reconnaílre  facilement 
ce  genre  des  autres  Sparassodontia,  chez  lesquels  rhypo-,  le  proto- 
et  le  métac6ne  ne  sonl  pas  disposés  suivant  une  ligne  droite. 

L'hypocóne  esl  relativement  mieux  développé  que  dans  HalhUa- 
cynv^;  le  protocone  Test  par  contre  moins.  Le  paracórie  est  tres  fai- 
ble,  et  se  trouve  silué  directement  en  avant  du  protocone.  II  possé- 

ll)  Mercerat,  Sobre  un  max.  inf.,  etc.,  Rev,  Mus.  La  Plata,  t.  II,  1891,  8", 
p.  80-81. 

;2)  Ameghino,  Rev.  Arg,  Hist.  Nat.,  1. 1,  1891,  8*,  p.  438. 

(3)  Troüessart,  Ann,  GéoL  Univ,,  t.  VIII,  1891,  8*,  p.649. 

(4)  Ibid,  Calalogus  Mammalium  tan  viventium  quam  fossilium :  Berolioi, 
1898,  8%  p.  1232.  Ce  catalogue  du  docteur  Troüessart,  pour  ce  qui  concerne  les 
mammiféres  fossiles  de  la  République  Argentine,  demande  une  revisión  comple- 
te. J'ai  á  ce  sujet  un  travail  en  préparation,  que  je  publíerai  aussitdt  que  les 
circonstances  oae  le  permettront. 

(5)  Mercerat,  Contrib.,  ele,  An.  Soc,  Cient.Arg,,  t.  XXXVI,  1893,  8*,  p.  91. 


mi 

ra2 

m3 

mi 

3,3 

3,5 

4 

1,3 

2,8 

3,3 

3,6 

4.5 

RESTES  FOSSILES  DE  CARNASSIERS  PRIMITIFS   DE  MONTE  HERMOSO         59 

de  par  centre  un  talón  qui  se  développe  sous  forme  de  tubercule, 
occupant  précisément  le  sommet  de  l'angledroitdu  triangle  rectan- 
gle  que  présente  la  sectíon  transversale  de  ees  dents.  Ce  talón 
constitue  un  tubercule  plus  forl  que  le  paracdne  lui-méme. 

Par  les  caracteres  que  j'aí  fait  connaítre  du  maxillaire  inférieur 
de  lYoíocynuí,  il  est  permís,  me  semble-t-il,  d'admettre  que  cel 
animal  devait  presenten  de  vraies  molaires  supérieures  qui  se  rap- 
prochent  de  celles  des  genres  Agusíylus  Amegh.  et  Hathliacynus 
Amegh.,  etdiíTérentes  de  celles  de  Panimal  qui  fait  l'objet  de  cette 
note,  pour  lequel  je  propose  le  nom  de  Sparassocynus  Bahini  Mere, 
g.  et  sp.  nov.  (1). 

La  formule  dentaire  de  ce  cráne  de  Sparassocynus  Bahiai  est  : 
i?,  ci,  pm?,  mi.  La  serie  des  huit  derniéres  denls  sur  ce  cráne  occu- 
pe  un  espace  de  22,8  mm.  dont  12  mm.  correspondent  aux  vraies 
molaires,  et  7  mm.  aux  prémolaires.  Yoici  le  tableau  des  dimen- 
sioDS  des  dents  : 

el       pml      pm?      pm? 

Díamétre  antéro-postérieur. .      3,8      1,6      2,4      3 
—       transversal 2,7      1,4      1,6      1,8 

La  canino  (tí)  n'est  pas  tres  fortemenl  arquee,  et  légérement 
comprimée  transversalement.  La  parlie  extra-alvéolaire  de  cette 
dent  est  tres  élevée.  Sa  hauteur  atteinl  9,3  mm.  Les  prémolaires 
ont  un  protocóne  assez  elevé.  Le  métacdne  a  un  développement 
assez  faible.  La  paracóne  est  plus  faíble  encoré  et  manque  sur 
pmí.  L'hypocóne  est  rudimentaire.  Sur  les*  vraies  molaires  le  pro- 
tocóne s'éléve  assez  sensiblement  au-dessus  du  niveau  des  autres 
élémenls,  qui,  á  parí  le  mode  de  disposition  dont  j'ai  parlé  plus 
haut,  ne  présentent  rien  de  parliculier.  Mi  a  la  forme  caraclé- 
ristique  que  Ton  connaít  á  cette  dent  chez  les  représentants  du 
sous-ordre  des  Sparassodontia.  Un  fragment  de  ce  cráne  permet 
de  constater  que  la  sagitale  a  eu  le  méme  développement  quedans 
le  genre  Didelphys,  Les  apophyses  post-orbitaires  par  centre  revé- 
tent  la  forme  d'un  triédre  et  sont  assez  élevées.  Le  trou  sous-orbi- 
taire  a  son  oriñce  au  niveau  du  pm^ 

Sparatsoeynus  Bahiai  Mere,  a  eu  une  taille  de  plus  de  moitié 
plus  faible  que  cel  le  de  P^oíocynus  hermosicus  Mere.  La  taille  est 

(1)  Ed  rhonneur  du  savant  professeur  de  la  Faculté  des  Sciences  Exactes  de 
Buenos  Aires,  ringénieur  doctenr  M.  Bahía. 


60  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

plus  faible  encoré  que  celle  de  Dasyurus  viverrinus  (Shaw).  Comparé 
au, Dasyurus^  cel  animal  esl  un  lype  de  rostre  raccourci. 

Puisque  Ton  a  moniré  tant  de  persístance  á  vouloir  ¡dentifler 
Notocynus  Mero,  a  veo  Didelphys  (Peratherium),  el  qu'il  ne  m'esl 
pas  donné  d'accompagner  cette  note  d'une  planche,  dans  laquelle 
íigureraienl  les  piéces  en  queslion,  il  n'esl  peut-éire  pas  déplacé 
de  rappeler  ici  que  les  vraies  molairesdu  genre  Didelphys  présen- 
tent  cinq  tubercules,  les  inféríeures  aussi  bien  que  les  supérieures. 
Sur  les  \raies  molaires  inférieures,  on  compte  un  tubercule  anté- 
rieur,  deux  mojens  et  deux  postérieurs ;  tandis  que  sur  les  vraies 
molaires  supérieures,  les  tubercules  sont  disposés  dans  un  ordre 
inverse  :  deux  sont  antérieurs,  deux  moyens  et  un  postérieur.  Les 
genres  Agusiylus  Amegh.  et  Hathliacynus  Amegh.,  qui  m'ont 
servi  de  termes  de  comparaison,  etqui  sont  bien  des  Sparassodontia 
córameles  genres  Tolocyniís  Mere,  et  Sparassocynus  Mere,  eux- 
mémes,  ont  parcontre,  comme  on  le  sait,  des  vraies  molaires  in- 
férieures qui  ne  présentent  que  trois  tubercules,  un  proto-,  un  para- 
et  un  métacóne,  et  les  vraies  molaires  supérieures  n'en  présentent 
que  quatre  :  un  proto-,  un  para-,  un  meta-  et  un  hypocdne,  ce  der- 
nier  situé  á  l'angle  anléro-interne  de  la  dent. 

Avec  Sparassocynus  Bahiai,  la  liste  si  importante  et  si  courte 
encoré,  des  fossiles  qui  m'a  permis  d'élablir  les  relations  de  syn- 
chronisme  qui  existent  dans  les  affleurements  tertiaires  de  la  Pata- 
gonie  Australe,  de  Monte  Hermoso,  de  Mar  del  Plata,  du  Paraná  et 
de  la  Prov¡ncedeCalamarca(l),  vientdes'augmenterd'unnouveau 
membre. 

(1)  Mbhcerat,  Bosquejo  geoL,  An.  Soc.  Cient.  Árg.,  t.  XLlll,  1897,  8*,  p.  367. 


NOTA  PRELIMINAR 


SOBRE  EL 


LONGASAURUS  ARGENTINOS 


U5  REPRESENTANTE  DE  LA  FAMILIA  DE  LOS  MBGiLOSAURIDVE  EN  LA  REPÚBLICA  ARGENFINA 


POR  FLORENTINO  AMEGHINO 


Los  reptiles  extinguidos  de  la  subclase  de  los  Dinosaurios  son 
los  vertebrados  más  característicos  de  la  época  mesozoica.  La  ma- 
yor parte  de  estos  reptiles  son  de  tamaño  gigantesco  y  se  distribu- 
yen entres  órdenes:  los  Sauropocía  que  comprenden  formas  her- 
bívoras, los  Theropoda,  todos  carnívoros,  y  Jos  Predentaía  herbívo- 
ros y  de  una  conformación  especial. 

En  la  República  Argentina,  hasta  ahora,  sólo  se  había  señalado 
la  presencia  de  algunos  géneros  del  orden  de  los  Sauropoda,  como 
los  gigantescos  Tilanosaurus  y  Argyrosaurus  de  la  formación  gua- 
ranitíca  de  Patagonia.  Así,  es  doblemente  interesante  el  descubri- 
miento recienleen  los  mismos  yacimientos  de  restos  de  un  repre- 
sentante del  orden  de  los  Theropoda,  que  designo  con  el  nombre  de 
Loncosaurus  argentinus  (n.  g.,  n.  sp.). 

Por  la  conformación  del  fémur,  de  cuerpo  hueco,  y  la  forma 
aplanada,  cortante  y  denticulada  de  los  dientes,  es  seguramente 
un  representante  de  la  familia  de  los  Megalosauridce,  El  género  se 
distingue  por  la  forma  de  los  dientes  que  tienen  el  borle  anterior 
denticulado  hasta  la  base  de  la  corona  y  por  el  gran  desarrollo  del 
trocánter  interno  del  fémur. 


63  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Los  dientes  tienen  de  38  á  33  milímetros  de  largo,  con  el  borde 
anterior  curvo,  corlante  j  denticulado  hasta  la  base  de  la  corona  ; 
losdienlecillos  son  anchos  y  dirigidos  horizontalmcnte,  menos  cer- 
ca de  la  cúspide  en  donde  toman  una  dirección  oblicua  hacia  arri- 
ba. Estos  dientes  son  muy  comprimidos  y  la  capa  de  esmalte  que 
cubre  la  corona  sumamente  delgada. 

El  fémur  se  distingue  por  el  gran  desarrollo  del  trocánter  interno 
que  probablemente  era  un  poco  uncinado.  El  cuerpo  del  hueso  es 
cilindrico  y  con  una  gran  Ce-jvidad  medular,  tan  grande  como  en  los 
mamíferos  rumiantes.  La  extremidad  proxímal  tiene  un  ancho  de 
H  centímetros  y  el  cuerpo  del  hueso  un  diámetro  de  4  Vo  á  o  centí- 
metros. El  fémur  entero  debía  tener  próximamente  un  largo  de 
50  centímetros,  lo  que  indica  un  animal  mucho  más  pequeño  que 
el  Megalosaurus  Bucklandi. 

Estos  restos  han  sido  descubiertos  por  Carlos  Ameghino  en  la 
formación  guaranítica  del  Rio  Sehuen ;  fueron  extraídos  de  una  ca- 
pa de  arenisca  colorada  asentada  encima  de  un  banco  de  Ostrea 
guaranilica  Jh.,  lo  que  permite  referir  la  existencia  de  este  saurio 
hacia  el  fin  de  la  época  cretácea. 


DESCRIPCIÓN 


DE  LA 


OSTREA  GUARANÍTIGA 


POR  H.  voN  JHERING 
Director  del  museo  de  San  Pablo 


Recibí  algunas  ostras  provenientes  del  piso  sehuensedela  forraa- 
ciÓD  guaranitica  de  Patagonia,  encontradas  por  Carlos  Ameghíno 
eo  Par-aík,  sobre  el  río  Sehuen.  Las  considero  como  de  una  espe- 
cie nueva,  de  laque  doy  la  descripción  siguiente: 

Ostrea  guaranitica  sp.  n .  Testa  oblango-ovata,  crassa;  valva  in- 
feriore  profunda,  transversim  rugoso-lamellata,  interdum  obtuse 
patiei-costatay  in  rostrum  haud  breve  ad  la  tus  curvatum,  terminata, 
margine  interiore  subtiliter  crenulata,  área  ligamentali  oblicua 
triangularij  profundata;  valva  superior e  plana,  ápice  excéntrico 
plerumque  spiraliter  incurvato,  tenuiter  creberrime  striata .  —  Val- 
vae  inferioris  long.  75,  lat.  43,  alt.  25  mm. ;  —  Valvae  superioris 
long.  62,  lat.  34,  alt.  7  mm. 

La  valva  inferior  nada  ofrece  de  especial.  La  fosa  ligamental  es 
larga,  algo  excavada  abajo,  y  curvada á  veces  poco,  aveces  comple- 
lamenle  hacía  el  lado^  con  la  extremidad  de  la  valva  superior 
arqueada  en  la  misma  direción  i,  e,  al  lado  del  cual  está  situa- 
da la  impresión  excéntrica  del  aductor  más  ó  menos  en  el  medio  del 
ancho.  Tales  ejemplares  aseméjanse  mucho  al  género  fTO^yra;  co- 
rresponden todavía  mejor  al  género  Ámphidonta  Fisch.  (v.  Ziltel, 
PalcLeozoologie,  t.  II,  p.  20,  1885)  que  tiene  la  valva  superior  con 


64  AMALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

el  ápice  arrollado  en  espiral  y  las  márgenes  de  ambas  valvas  crene- 
ladas  como  acontece  en  nuestra  especie. 

Recibí  también  del  señor  Florentino  Ameghino,  cofno  procedente 
de  la  formación  guaranítica  de  Misiones,  en  el  arrojo  San  Juan, 
Alto  Paraná,  cerca  de  Santa  Ana,  la  valva  inferior  de  otra  ostra  que 
juzgo  idéntica  á  la  precedente.  Este  ejemplar  estaba  acompañado 
de  otro  más  incompleto  que  parece  referirse  á  la  Oslrea  hemispherí- 
ca  D'Orb.  del  cretáceo  de  Coquimbo. 

Las  ostras  del  piso  sehuense  están  acompañadas  por  moldes  de 
algunos  otros  moluscos,  siendo  los  más  comunes  los  de  Venus  (ó  As- 
tarté)  sp.  y  de  una  Melania.  Aún  no  las  he  sometido  á  un  examen 
detenido  é  ignoro  si  se  encuentran  en  estado  que  permita  una  de- 
terminación segura. 

Estas  especies  no  permiten  determinarcon  seguridad  la  edad  geo- 
lógica de  las  capas  deque  proceden,  siendo  preciso  notar  que  faltan 
entre  ellas  especies  cretáceas  características. 

H.  voN  Jhering. 

San  Pablo,  septiembre  19  de  1898. 


LA    FIESTA 


DE  LA 


FACULTAD  DE  CIENCIAS  EXACTAS,  FÍSICAS  Y  NATURALES 


En  el  primer  día  del  corriente  año  se  realizó  una  simpática  fies- 
ta en  el  histórico  edificio  de  la  Facultad  de  Ciencias  Exactas  con 
motivo  de  la  solemne  entrega  de  premios  universitarios  y  diplomas 
á  ex-alumnos  de  la  misma.  El  local  de  la  Facultad  habla  sido  ador- 
nado al  efecto  con  plantas  y  con  gran  número  de  dibujos  y  otros  tra- 
bajos prácticos  ejecutados  por  alumnos  del  establecimiento.  En  el 
gran  patío  donde  se  realizó  el  acto  se  había  levantado  una  tribuna 
que  fué  ocupada  á  las  cuatro  y  media  de  la  tarde  próximamente, 
por  el  señor  Ministro  de  Instrucción  Pública  doctor  Magnasco,  de- 
cano de  la  Facultad  de  Ciencias  Exactas  ingeniero  don  Luis  Silvey- 
ra,  subsecretario  de  Instrucción  Pública,  y  por  la  mayor  parte  de 
los  profesores  de  la  Facultad. 

Después  déla  distribución  de  los  premios  y  diplomas,  efectuada 
por  el  secretario,  el  señor  decano  dirigió  la  palabra  á  los  ex-alum- 
nos  pronunciando  con  este  motivo  un  conceptuoso  discurso  que  fué 
muy  aplaudido.  Contestóle  el  distinguido  ingeniero  Claro  C.  Dassen, 
en  nombre  de  los  ex-alumnos,  con  el  brillante  discurso  que  publica- 
mos más  abajo.  Finalmente,  el  señor  Ministro  de  Instrucción  Pú- 
blica cerró  el  acto  con  las  hermosas  palabras  llenas  de  aliento  y 
estimulo  para  los  premiados  y  diplomados,  palabras  que  fueron 
varias  veces  interrumpidas  por  salvas  de  aplausos. 
He  aquí,  ahora,  la  nómina  de  los  premiados  y  diplomados: 


Alf.  SOC.  CIENT.   ARG.  —  T.  XLVII 


66  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


Ex-alumnos  que  terminaron  en  4896 

Medalla  de  oro:  Ing.  Julio  Labarthe. 

Diplomas  de  honor:  Ing.  Fernando  Segovia^  Ing.  Armando  Rome- 
ro, Ing.  Sebastián  Ghigliazza,  Ing.  Alberto  Otamendi,  Ing.  Domingo 
Selva,  Ing.  Domingo  Carrique. 

Ex-alumnos  que  terminaron  en  4897 

Medalla  de  oro:  Ing.  Claro  C.  Dassen. 

Diploma  de  honor  :  Ing.  Pedro  Aguirre,  Ing.  Pedro  Male  re  Ing. 
Andrés  Rodríguez,  Ing.  Eugenio  Sarrabeyrouse,  Ing.  Carlos  Real  de 
Azúa. 

Ex-alumnos  diplomados  en  diciembre  de  4898 

Ing.  Juan  B.  Seré,  Ing.  Federico  Beltrami,  Ing.  Nolasco  Cornejo, 
Ing.  Carlos  Rodríguez  de  la  Torre,  Ing.  Petronilo  Escudero. 

Á  continuación  publicamos  los  discursos  en  el  orden  en  que  fue- 
ron pronunciados. 


DISCURSO  DEL  SEÑOR  DECANO,    INGENIERO  LUIS  SILVEYRA 

Señores  laureados: 

He  tenido  el  honor  de  poner  en  vuestras  manos  el  premio  que 
la  Universidad  de  Buenos  Aires  os  ha  acordado.  Es  una  alta  distin- 
ción á  que  os  habéis  hecho  acreedores  por  vuestros  estudios  j  que, 
con  vínculos  tan  gratos  como  poderosos^  os  ligará  de  hoy  en  ade- 
lante á  esa  alma  mater  (\\iQ  nunca  deberéis  olvidar,  y  al  país  que 
ha  puesto  sin  restricciones  á  vuestra  disposición  todos  los  elementos 
necesarios  para  llegar  al  fin  de  vuestra  carrera. 

Quedáis  obligados  con  la  Universidad  de  Buenos  Aires,  porque 
tenéis  el  deber  de  propender  al  desarrollo  intelectual  de  la  sociabi- 
lidad argentina,  continuando  la  obra  noble  de  los  que  os  precedie- 
ron y  de  los  que,  siguiendo  el  orden  natural,  desaparecerán  del 
escenario  de  la  vida  en  un  plazo  más  ó  menos  breve.  Quedáis  tam- 
bién en  deuda  con  el  país,  porque  tendréis  que  devolverle  con   el 


LA  FIESTA  DE  LA  FACULTAD  DE  CIENCIAS  EXACTAS  67 

trabajo  honrado,  los  beneficios  que  de  él  habéis  recibido,  perseve- 
rando en  el  estudio  científico  que  dignifica  y  eleva  el  espíritu  á  las 
más  grandes  acciones,  que  constituyen  la  verdadera  gloria  délos 
pueblos. 

Contrariedades  y  desfallecimientos  habréis  experimentado  más 
de  una  vez  para  llegar  al  término  de  vuestros  anhelos;  apenas  co- 
menzáis á  trepar  la  ardua  pendiente  de  la  ciencia,  distais  mucho 
déla  cumbre,  y  sólo  podréis  alcanzar  á  ella,  mediante  la  perseve- 
rancia en  el  estudio.  Desgraciado  de  aquel  que  creyere  que  los 
laureles  universitarios  son  solos  suficiente  título  para  no  quedar 
rezagados  en  el  camino  de  la  vida.  No  en  vano  dijo  el  Eclesiastes  : 
quien  ciencia  añade,  añade  también  trabajo . 

No  penséis  que  sea  tarea  fácil  la  que  os  sea  necesario  realizar 
para  obtener  un  sitio  distinguido  en  los  dominios  de  la  ciencia  ma- 
temática, á  que  os  habéis  dedicado.  Sabéis  perfectamente  que  en 
los  actuales  límites  de  la  ciencia  pura,  se  cuentan  alrededor  de 
cien  diferentes  teorías  matemáticas,  entendiéndose  por  tales,  las 
grandes  ramas  como  el  cálculo  infinitesimal,  la  geometría  proyec- 
tiva,  el  método  de  los  cuaterniones,  etc.,  etc.  Pues  bien,  el  célebre 
Sylvester,  una  de  las  eminencias  del  presente  siglo,  que  no  hizo 
otra  cosa  que  estudiar  hasta  su  avanzada  edad  de  84  años,  solamente 
alcanzó  á  dominar  sesenta  teorías. 

Newton,  de  quien  Bertrand  dice  que  no  puede  anteponérsele  ad- 
jetivo alguno,  porque  los  más  encoiniásticos  resultan  diminutos, 
ocupó  los  largos  años  de  su  existencia  en  el  estudio  continuado  y 
tenaz.  Sabéis  quién  íué  Newton,  pues  habéis  encontrado  su  nombre 
en  todas  las  ramas  de  la  matemática.  Pues  bien,  ese  ingenio  sin 
rival,  como  lo  llamó  Voltaire  al  tratar  de  aplicar  la  teoría  de  la  gra- 
vitación universal  —  después  de  haber  demostrado  científicamente 
las  leyes  de  Keppler  —  al  caso  de  la  atracción  déla  tierra  á  la  luna, 
tomó  datos  erróneos  respecto  á  la  figura  del  planeta,  porque  enton- 
ces no  se  conocían  bien  sus  dimensiones,  y  durante  muchos  años, 
por  los  resultados  á  que  había  llegado,  creyó  que  la  teoría  de  la 
gravitación  fallaba,  quedando  estéril  su  inmensa  labor. 

Newton  se  desanimó  acaso?  No,  lejos  de  eso,  y  es  un  ejemplo  que 
deberéis  siempre  tener  presente :  como  un  escolar,  se  puso  ardien- 
temente á  la  obra  en  cuanto  obtuvo  datos  correctos  y  volviendo  a 
rehacer  sus  cálculos  llegó  á  la  comprobación  de  la  gravitación  uni* 
versal  que  rige  el  movimiento  inmutable  de  los  astros.  La  gravita- 
ción es  el  credo  de  la  astronomía  moderna.  Y  con  qué  sencillez  tan 


68  AN4LESDE   LA  SOCIEDAD   CIENTÍFICA  AnGENTINA 

elocuente  decía  Ne^vton,  al  terminar  SU  fecunda  vida:  he  sido  un 
niño  que  me  he  entretenido  juntando  piedrecitas  en  la  playa,  mien- 
tras que  el  océano  inmenso  de  la  verdad,  permanece  inexplorado  d  mi 
vista. 

Las  generaciones  presentes  están  empeñadas  en  descorrer  el 
velo  que  oculta  las  leyes  que  dominan  los  fenómenos  de  la  natura- 
leza, al  parecer  insondables.  Ahi  está  vuestro  puesto;  dedicad  á 
aquellos  vuestra  energía,  tratad  de  investigar  el  secreto  que  los  en- 
vuelve; no  importa  que  no  lleguéis  al  fin,  basta  cualquier  adelanto 
por  pequeño  que  sea,  porque  él  podrá  ser  fuente  de  grandes  descu- 
brimientos. Estos  reposan  comunmente  en  trabajos  emprendidos 
de  largo  tiempo  atrás,  muchas  veces  con  miras  diversas,  y  entre 
los  más  recientes  pueden  citarse  el  teléfono  y  el  fonógrafo  que  se 
basa  principalmente  en  la  teoría  de  la  transmisión  de  las  vibracio- 
nes, cuyos  comienzos  debe  la  ciencia  al  genio  de  Sofía  Germain. 
Aun  más,  la  propagación  de  las  ondas  luminosas  y  de  las  eléctricas 
se  estudiaban  no  ha  mucho  por  caminos  y  con  hipótesis  muy  dife- 
rentes, hasta  que  Hertz  demostró  que,  tanto  unas  como  otras,  obe- 
decían á  las  mismas  leyes.  ¿No  habrá  una  sola  ley  general  para 
todas  las  ondas:  sonoras,  calóricas,  eléctricas,  etc.  ? 

Pero  no  es  únicamente  en  el  campo  de  la  ciencia  abstracta  en  el 
queestáis  llamados  á  desplegar  vuestras  facultades  y  conocimien- 
tos. Nuestro  país  es  nuevo,  extensísimo  y  permanece  engiban  parte 
inculto  é  inexplorado.  Sus  montañas  encierran  riquezas  incalcula- 
bles que  es  necesario  desentrañar  ;  de  sus  bosques  exuberantes 
sólo  se  explota  una  mínima  parte  y  ésta  en  la  forma  más  primitiva; 
las  inmensas  llanuras  hoy  secas  é  improductivas  se  convertirán  en 
verjeles  cuando  el  ingeniero,  después  de  un  estudio  inteligente,  los 
haya  cruzado  con  canales  de  irrigación  y  nuestras  vías  fluviales  sólo 
esperan  la  acción  de  poderosos  trenes  de  dragado,  para  que  el  ac- 
ceso de  las  naves  á  los  puertos  que  existen  en  sus  feraces  riberas 
sea  fácil  y  el  intercambio  de  nuestros  productos  con  los  de  los  otros 
países,  pueda  realizarse  sin  grandes  esfuerzos. 

No  voy  á  abundar  en  más  ejemplos,  sólo  os  repetiré  que  sin  tra- 
bajo perseverante  y  asiduo  no  hay  ciencia.  Solamente  con  ella,  en 
las  aplicaciones  de  vuestra  carrera  podréis  ser  útiles  al  país  y  hon- 
rar á  la  Facultad  de  Ciencias  Exactas,  en  cuyo  nombre  tengo  la  sa- 
tisfacción de  felicitaros  deseándoos  prosperidad  y  acierto. 


LA  FIBSTl  DB  LA  FACULTA»  DE  CIENCIAS  EXACTAS  69 


DISCUBSO  DEL  INGENIERO  CLARO  C.  DASSE5 

Señor  ministro. 

Señor  decano. 

Señores  académicos  y  profesores. 

Señoras  v  señores: 

En  medio  délas  preocupaciones  propias  al  que  recién  se  inicia 
en  el  ejercicio  activo  de  una  carrera  profesional;  en  los  albores  de 
una  nueva  faz  de  la  existencia  exaltada  por  las  dudas  sobre  aquello 
que  el  destino  nos  depara,  por  el  materialismo  de  la  lucha  vital, 
por  las  responsabilidades  que  gravitan  sobre  aquel  que  debe  en 
adelante  basarse  en  sus  propíos  esfuerzos;  hanos  de  pronto  sor- 
prendido la  noticia  de  que  la  Facultad  de  Ciencias  Exactas,  Fí- 
sicas y  Naturales,  rompiendo  con  su  tradicional  costumbre  de  eje- 
cutar en  privado  cuantos  actos  afectan  su  marcha  interna  ó  externa, 
había  resuelto  celebrar  con  una  simpática  ñesta  social  la  regla- 
mentaria distribución  de  premios  y  diplomas  universitarios. 

Esta  noticia  ha  provocado  en  nosotros  una  visión  retrospectiva 
hacia  aquellos  tiempos  en  que  llenos  de  esperanzas  y  de  ilusiones 
ingresamos  en  las  aulas  de  este  antiguo  é  histórico  edificio,  dis- 
puestos á  lidiar  contra  las  dificultades  de  un  estudio  renombrada- 
mente largo  y  pesado. 

¿Quién  de  nosotros,  sin  ignorar  los  sinsabores  y  el  relativo  des- 
prestigio social  de  la  carrera  que  abrazaba,  no  se  imaginaba  en  su 
creencia  íntima  que  una  excepción  cualquiera  se  produciría  en  pro 
de  él  una  vez  en  posesión  del  anhelado  diploma  ? 

Dichosas  ilusiones  que  sostienen  al  hombreen  el  momento  de  la 
lucha. 

Mucho  debemos  celebrar  el  paso  dado  por  nuestra  Facultad;  im- 
porta un  adelanto  hacia  la  conquista  del  rango  social  que  le  per- 
tenece. 

Tiempo  es  ya  que  desaparezca  la  época  en  que  se  confunde  un 
ingeniero  con  el  que  puede  medir  cuatro  hectáreas  de  campo  ó  que 
entiende  en  albañilería.  Esta  confusión  no  debe  subsistir  desde  el 
momento  en  que  los  ingenieros  forman  un  cuerpo  de  personas  ins- 
truidas, quienes  se  han  tomado  la  molestia  de  prepararse  de  la  mejor 
manera  posible  para  el  trabajo. 


70  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

La  ciencia  que  profesan  es  la  que,  agigantando  el  hombre,  le  per- 
mite empeñarse  en  igual  batalla  contra  cuantos  obstáculos  á  sus 
deseos  materiales  se  oponen;  es  ella  que  conteniendo  el  vigoroso 
empuje  del  océano  le  arrebata  sus  dominios  para  convertirlos  en 
nuevo  campo  de  sus  proezas;  es  ella  que  torturando  ya  el  vapor,  ya 
la  electricidad,  ya  cavando  istmos,  ya  perforando  rocas,  transporta 
el  espíritu  del  hombre  desde  los  estrechos  limites  del  aislamiento 
antiguo  hasta  el  grandioso  concierto  de  la  civilización  moderna. 

Es  ella,  fínalmeote,  que  cual  titán  invencible,  subleva  los  obstá- 
culos como  subleva  el  huracán  los  mares. 

Si  noble  y  grandiosa  es  la  ciencia  que  tales  prodigios  realiza, 
mucho  debemos  cuidar  deque  aquellosque  la  profesan  tengan  cam- 
po para  ejercitarla  y  perfeccionarla.  Me  sugiere  esta  reflexión,  la 
general  y  gratuita  ofensa  de  que  es  victima  el  cuerpo  de  ingenieros 
argentinos,  abandonados  de  una  clientela  que  permitiría  transfor- 
mar en  liberal,  una  profesión  por  esa  causa  asalariada:  pospuestos, 
y  hasta  excluidos  de  los  lugares  que  lógicamente  les  corresponde 
ocupar. 

No  de  otra  suerte  puede  uno  expresarse  cuando  presencia  el  triste 
espectáculo  de  la  denigración  del  elemento  genuinamente  nacional 
en  pro  de  otro  extranjero :  quien  á  los  nobles  anhelos  de  la  ciencia 
une  la  tendencia  fatal  á  la  explotación  de  un  país  extraño,  la  falta 
de  cariño  natal  no  puede  evitarle  de  caer  en  el  dominio  del  cálculo 
vil  y  tiránico. 

Lejos  de  mi  querer  negar  el  valioso  y  decidido  concurso  que  ha 
traído  y  trae  el  extranjero ;  era  y  es  aún  necesario  en  un  pais  nuevo 
que  necesita  de  maestros;  pero  que  éstos,  al  venir  de  afuera,  quie- 
ran explotar  nuestra  relativa  infancia,  no  debemos  tolerarlo,  seño- 
res, y  hago  votos  para  que  el  Gobierno  y  las  personas  que  por  la  po- 
sición que  ocupan  estén  llamados  á  intervenir  en  este  asunto  re- 
nuncien á  este  desastroso  sistema. 

Cuando  sea  necesario  el  concurso  del  extranjero,  tráiganse  inge- 
nieros profesores,  quienes  deberán  obligarse  á  tomar  su^  demás  co- 
laboradores en  la  lista  de  los  ingenieros  argentinos  para  que  éstos 
sean  después  sus  sucesores  en  los  puestos  y  en  la  cátedra . 

No  se  incluyan  en  esa  lista  á  aquellas  personas  que  la  debilidad 
proteccionista  ampara  como  tales  y  usurpando  un  titulo  que  no  les 
pertenece  lo  bastardean  y  deprimen. 

Pónese  como  argumento  para  justificar  el  menoscabo  en  que  se 
tiene  á  los  ingenieros  argentinos,  la  poca  práctica  que  se  adquiere 


ÍA  FIESTA  DE  LA  FACULTAD  DE  CIENCIAS  EXACTAS  71 

en  nuestra  Facultad ;  aún  aceptando  la  verdad  del  dicho,  el  remedio 
está  por  eso  mismo  claramente  marcado  ;  facilítense  los  medios  de 
lanzarse  en  la  vida  profesional  activa,  la  práctica  viene  pronto 
cuando  está  precedida  por  una  sólida  teoría. 

¿Por  qué  no  podremos  hacer  lo  que  hacen  los  ingenieros  extran* 
jeros  ?  ¿  Acaso  alegaremos  inferioridad  de  raza  ? 

Nuestros  compatriotas,  nuestros  naturales  defensores  se  ridiculi- 
zan al  rebajar  un  cuerpo  de  personas  destinadas  á  darles  lustre. 

Podrá  el  ingeniero  novicio  tener  sus  vacilaciones  al  inaugurar 
un  cargo,  pero  los  brillantes  resultados  posteriores  compensarán 
sobradamente  la  flojedad  primera,  y  la  Nación  poseerá  lo  que  por 
no  dar  ese  inicial  empuje  debe  perpetuamente  pedir,  con  mengua, 
al  extranjero. 

Suprímase  el  favoritismo  inicuo. 

El  hombrts digno  no  debe  verse  obligado  á  pedir  lo  que  de  dere- 
cho le  corresponde. 

Redúzcase  la  jerarquía  administrativa  en  los  puestos  técnicos  á 
lo  estrictamente  necesario  j  no  se  transforme  en  vasallaje  la  rela- 
ción del  superior  al  inferior  cuando  entre  uno  y  otro  la  diferencia 
estriba  solamente  en  la  estrecha  noción  de  autoridad,  siendo  así 
que  ostentanel  mismo  título  ante  el  tribunal  de  la  ciencia.  Para  és- 
te, la  opinión  del  uno  es  tan  digna  de  respeto  como  la  del  otro. 

Asi  evitaremos  la  depresión  moral  que  mata  todo  entusiasmo  y 
aleja  toda  idea  progresista . 

Tratemos  de  mantenernos  unidos  á  fin  de  hacernos  fuertes  contra 
la  invasión  de  nuestros  fueros  ;  no  podremos  levantarnos  mientras 
formemos  una  simple  masa  de  unidades  sin  conexión  luchando  ca- 
da una  por  su  cuenta,  ya  para  vivir,  ya  procurando  llegar  ala  ca- 
beza de  los  otros . 

Lo  dijo  Colingwood  en  otra  ocasión  : 

«  Debemos  cultivar  un  esprit  de  corps  por  el  cual  vengamos  á  sen- 
tir que  si  uno  sufre  todos  sufren  ;  por  el  cual  el  mundo  vea  que  no 
trabajamos  sólo  por  jornal  y  por  el  cual  nos  hagamos  sentir  entera- 
mente acreedores  al  reconocimiento  como  hombres  profesionales  y 
á  ser  tratados  de  acuerdo. 

Que  la  comunidad  aprenda  que  el  ingeniero  es  un  hombre  ilus- 
trado, que  para  satisfacer  á  las  siempre  crecientes  atenciones  que 
requieren  las  grandes  obras  modernas  y  las  más  grandes  aún  que 
se  siguen  á  cada  avance  cumplido,  debe  llamar  á  su  ayuda  toda  la 
ciencia,  tanto  antigua  como  moderna  ;  que  él  debe  conocer  los  tra- 


72  ANALES  DE   LA  SOCIEDAD   CIENTÍFICA  ARGENTINA 

bajos  de  otros  y  emplearlos  en  el  mejor  interés  de  sus  semejantes, 
que  la  más  amplia  erudición  le  es  necesaria  y,  cuando  esto  sépanlos 
hombres  principiarán  á  comprender  que  la  ingeniería  es  verdade- 
ramente una  profesión  y  digna  de  los  emolumentos  tan  liberal- 
mente  acordados  á  las  otras  profesiones  letradas. 

«  Es  justo  que,  ya  por  su  posición  como  juez  y  arbitro  en  las  em- 
presas que  ayuda  á  desarrollar,  no  le  es  permitido  interesarse  ma- 
terialmente en  ellas,  debiera  ser  bien  remunerado  por  sus  servicios 
profesionales.» 

Señores :  Me  ha  cabido  el  honor  de  ser  designado  para  hacer  uso 
de  la  palabra  en  este  acto  en  nombre  de  los  premiados  y  de  los  gra- 
duados. Siendo  el  primero  que  se  realiza  en  esta  forma  en  nues- 
tra Facultad,  siento  doble  satisfacción  por  la  parte  que  así  viene  á 
tocarme  en  él,  á  la  cual  añadiré  otra  más,  cual  es  ser  personalmen- 
te uno  délos  premiados. 

I  Cuánta  alegría  para  nosotros,  para  nuestras  familias,  para  esos 
seres  queridos  que  sin  repararen  sacrificio  alguno,  ven  en  este  día 
coronados  sus  votos,  sobrepasadas  sus  esperanzas  I 

|Ay  I  la  destructora  mano  de  la  Parca,  cruel  á  muchos  padres, 
este  gozo  postrero  ha  arrebatado.  Paz  en  sus  tumbas. 

En  este  solemne  instante,  posesionados  del  diploma  final  que  per- 
mite hacer  valer  doquier  la  autoridad  científica,  de  pie  entredós 
faces  de  la  vida,  |  cuánta  ternura  envuelve  las  preocupaciones  ve- 
nideras, con  el  encanto  de  las  fugitivas  horas  que  terminan  I 

Grato  recuerdo  dejará  esta  fiesta  en  la  memoria  de  aquellos  que 
se  interesan  en  el  adelanto  de  nuestra  Facultad,  hermosa  página 
llenará  en  la  historia  de  esta  última...  A  lasduras  tareas  déla  cien- 
cia, acompañemos  las  generosas  expansiones  del  alma.  El  abuso 
de  abstracción  es  un  peligro.  La  oportuna  diversión  lo  aleja. 

Celebremos  el  triunfo  obtenido.  Recojamos  los  laureles  otorga- 
dos; más.  cuidemos  que  no  nos  envalentonen  :  tratemos  de  no 
dejarnos  seducir  por  esa  sola  prenda,  á  las  instintivas  expansiones 
acompañemos  la  seriedad  del  caso. 

Señores,  en  nombre  de  los  laureados  v  colados  : 

Un  voto  de  gracias  ai  señor  Decano  y  á  los  señores  Académicos  or- 
ganizadores de  esta  fiesta. 

Al  señor  Ministro  que  le  ha  dado  realce  al  asistir  á  ella. 

A  la  selecta  concurrencia  que  le  ha  dado  carácter  aceptando 
abandonar  sus  hogares  en  este  primer  día  de  año  nuevo. 

A  las  hermosas  damas  que,  por  primera  vez,  honran  con  su  pre- 


LA  FIESTA  DE  LA  FACULTAD  DE  CIENCIAS  EXACTAS  73 

seocia  este  rudo  santuario  de  las  ciencias  exactas,  rejuvenecido  boy 
por  tan  dulces  apariciones. 

A  los  señores  Profesores,  que  durante  tantos  años  han  sido  nues- 
tros guías  inculcándonos  sus  conocimientos  y  que  hoy  deben  anhe- 
lar el  mejor  provecho  de  sus  lecciones. 

También  á  la  memoria  de  los  grandes  apóstoles  de  la  ciencia,  de 
los  grandes  sabios  y  maestros  que  en  el  transcurso  de  siglos  han 
elevado  la  ingeniería  al  rango  que  actualmente  ocupa,  echando  los 
fundamentos  de  las  ramas  del  saber  que  nosotros  aprovechamos 
en  nuestras  rápidas  lecciones,  un  voto  solemne  de  admiración  y 
respeto . 

Una  felicitación  á  todos  los  J3resentes  en  este  primer  dia  del  año 
que  fínaliza  un  fecundo  siglo. 

Un  voto  para  el  rápido  adelanto  de  la  Facultad  de  Ciencias  Exac- 
tas, Físicas  y  Naturales,  para  la  mayor  prosperidad  de  la  ingenie- 
ría argentina. 

He  dicho. 


DISCURSO  DEL  SEÑOR  MINISTRO  DE  INSTRUCCIÓN  PUBLICA 

DOCTOR    OSVALDO  MAGNASCO 

Comprendo,  señores  ex-alumnos,  las  legitimas  satisfacciones 
que  experimentáis  en  este  momento  que  la  justicia  consagra  por 
entero  al  mérito.  Y  era  tiempo  ya  que  la  Facultad  de  Matemáticas 
incorporara  esta  fiesta  á  las  análogas  que  las  otras  facultades  ce- 
lebran, porque  si  bien  las  sanciones  morales  de  la  conciencia  son 
el  mejor  galardón  para  los  hombres  que  saben  encontrar  la  fuente 
de  sus  propios  estímulos  en  las  sugestiones  misma  del  deber,  las 
recompensas  externas  son  como  su  necesario  complemento,  por- 
que ngregan  á  las  voces  de  la  íntima  aprobación  el  grato  halago  de 
las  ratificaciones  autorizadas. 

Es  según  ese  concepto  que  se  os  acaba  de  hacer  entrega  de  los 
premios  con  que  esta  Facultad  recompensa  las  más  nobles  virtu- 
des de  sus  estudiantes  y,  la  solemnidad  de  este  día  me  impone  el 
deber,  ya  que  no  de  leeros  la  pieza  académica  de  estilo  en  estas 
nobles  fiestas,  impedido  por  urgentes  ocupaciones,  el  de  deciros 
siquiera  dos  palabras,  de  merecido  elogio  la  una,  de  cariñoso  estí- 
mulo la  otra. 

Habéis  abrazado  una  de  las  más  arduas  carreras  universitarias: 


m  ■_ 


1^  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

la  que  quizá  exija  más  clara  y  enérgica  vocación  ;  la  que  no  brinda 
los  alicientes  de  las  grandes  resonancias,  ni  conduce  á  las  muchas 
veces  vanas  satisfacciones  del  pergamino  doctoral.  Vuestros  nom- 
bres, apenas  si  han  asomado  á  fínes  de  curso  en  las  publicaciones 
reglamentarias  para  ser  nuevamente  devueltos  á  las  modestias  de 
las  listas  del  aula  cuyo  ambiente  no  predispone  sin  duda,  á  tem- 
pranas exhibiciones,  porque  la  índole  de  vuestros  estudios,  exactos 
y  experimentales  por  excelencia,  poco  margen  da,  ya  lo  sé,  á  esas 
explicaciones  doctrinarias  que  suelen  no  ser  el  menor  incentivo  de 
otras  carreras. 

Sin  embargo,  hasta  aquí  habéis  vencido  y  llegado  laureados  al- 
gunos de  vosotros,  al  término  de  la  jornada  preparatoria  y,  al  par 
que  os  felicito  en  nombre  de  este  gobierno,  amigo  del  buen  espíritu 
universitario,  formulo  con  patriótica  ansiedad  mis  más  íntimos  vo- 
tos por  vuestra  suerte  ulterior. 

Pero,  vosotros  sabéis  que  estos  diplomas  y  esas  medallas  no  han 
de  infundiros  sobrenaturales  vigores,  ni  aquel  don  profético,  que 
según  la  leyenda  daba  el  laurel  clásico  al  ser  ceñido  en  las  sienes 
de  los  antiguos  triunfadores.  El  hombre  vive  mucho  menos  de  ge- 
nerosas ilusiones  quede  su  propia  labor,  labor  tanto  más  ruda 
y  exigente  cuanto  más  complejo  se  ha  hecho  el  problema  social  en 
la  vida  moderna.  Ya  no  puede  ser  el  tiempo  de  la  universidad  me- 
tafísica exclusiva :  las  artes  prácticas,  las  ciencias  de  aplicación  se 
han  impuesto  en  toda  la  redondez  de  la  tierra  como  una  condición 
no  sólo  del  progreso  colectivo  sino  del  progreso  individual  mis- 
mo. La  última  gran  victoria  de  las  armas  británicas  es  las  más  re- 
ciente confirmación  de  tal  verdad,  porque  ha  sido  la  victoria  del 
ferrocarril,  paciente  obcecadamente  llevado  á  través  de  inmensas 
soledades,  hasta  los  aduares  mismos  del  bárbaro,  del  bárbaro  que 
si  pudo  burlar  antes  los  generosos  ardimientos  de  otro  pueblo  que 
sólo  fiara  en  su  tradicional  denuedo,  no  pudo  hacer  lo  mismo  cuan- 
do fuera  abordada  análoga  empresa  por  el  genio  práctico  de  ese 
otro  pueblo  que  parece  templar  su  persistencia  al  calor  de  sus  fra- 
guas y  regirse  menos  por  leyes  de  sociología  que  de  ingeniería  me- 
cánica. 

Bueno,  vosotros  ya  sois  hombres  y  pocas  recomendaciones  tengo 
que  haceros  con  este  motivo.  Yo  sé  que  en  la  hora  presente,  nadie 
hay  que  no  tenga  conciencia  de  las  direcciones  á  que  es  menester 
subordinar  la  actividad  y  que,  dar  por  concluida  la  campaña  al 
clausurar  el  período  de  instrucción,  importaría  esterilizar  todo  el 


LA  FIESTA  DE  LA  FACULTAD  DE  CIENCIAS  EXACTAS  75 

esfuerzo  de  vuestra  vida  de  estudiosos,  vuestras  virtudes  hoy  re- 
compensadas, los  nobles  anhelos  de  esta  Facultad  y,  como  os  lo 
acaba  de  decir  su  distinguido  señor  decano,  el  fruto  de  los  sacriñ- 
cios  hechos  por  la  nación  en  vuestro  beneficio. 

Desviarse  de  esas  corrientes  por  puro  espíritu  de  comodidad, 
buscar  la  solución  del  problema  de  la  existencia  en  el  inerte  pesar 
de  las  ubicaciones  administrativas ;  dar  en  prenda  á  los  presupues- 
tos oficiales  el  honroso  titulo  universitario,  dejándose  tasar  por  el 
salario  las  aspiraciones,  podría  ser  además  de  personalmente  de- 
presivo, un  doloroso  contrasentido  en  esta  época  y,  sobre  todo,  en 
esta  tierra  cuyo  pródigo  suelo  es  pura  seducción  para  el  espíritu 
de  trabajo,  de  iniciativa  y  de  empresa  y  sólo  pideá  sus  hijos  hones- 
tidad, labor  y  perseverancia. 

Señores  ex-alumnos:  Un  genio  antiguo,  genio  familiar  de  esta 
casa,  porque  lo  es  de  vuestros  estudios,  dijo  un  día  alborozado 
esto  que  conocéis  mejor  que  yo  :  da  ubi  consistam  et  ccelo  terram- 
que  movebo,  dad  me  donde  apoyarme  y  yo  moveré  el  cielo  y  la  tierra.  No 
os  podéis  quejar  vosotrosde  la  falta  de  ese  punto  de  apoyo  que  en  sus 
puros  transportes  de  sabio  pidiera  el  gran  geómetra.  Si  tenéis  la 
palanca  del  amor  al  trabajo,  el  punto  de  apoyo  os  lo  ofrece  el  am- 
plio y  rico  territorio  de  la  nación.  Vuestro  maestro  os  ha  mostrado 
recién  el  detalledelas  excelencias  del  teatro  en  que  vais  á  actuar. 
Pero,  permitidme  un  consejo  más,  sugerido  por  algunas  pala- 
bras del  discurso  del  ex-aiumno  laureado :  practicad  ante  todo  la 
incomparable  virtud  déla  humildad  -,  no  os  vanagloriéis  de  vuestro 
titulo,  no  soñéis  desde  ya  con  las  grandes  empresas ;  no  pretendáis 
hacer  antes  de  la  aplicación  de  las  matemáticas,  diré,  ordinarias,  la 
aplicación  de  las  matemáticas  audaces.  Ensayad  vuestras  aptitudes 
en  la  subordinación  como  es  necesario;  comenzad  sin  pueriles 
sonrojos  por  donde  han  comenzado  todos    los  que  concluyeron 
por  ser  los  benefactores  de  su  país  ó  los  grandes  benefactores  de 
la  humanidad,  partiendo  istmos  y  suprimiendo  desiertos;  reaccio- 
nad contra  la  opinión  de  los  que  creen  que  el  título  ó  la  medalla 
son  algo  más  que  una  mera  presunción  legal  de  suficiencia  ;  confun- 
dios en  las  modestas  falanges  del  trabajo,  mostrad  en  las  luchas  de 
la  vida  positiva  que  sois  fuertes  y  que  sabéis  ser  útiles  y  ya  veréis 
cómo  el  criterio  social  no  se  extravía  respecto  de  vosotros  y  los  inte- 
reses públicos  y  los  intereses  privados  reclamarán  á  su  hora  la  ac- 
ción de   vuestra  inteligencia  y  el  fruto  sazonado  de  vuestro  es- 
fuerzo. 


7Ó  ANALES  DE   LA  SOCIEDAD  CIBNTÍFIGA  ARGENTINA 

He  ahi  todo  cuanto  debía  deciros  antes  de  separaros  de  esta  casa. 
No  quiero  deteneros  más  ni  perturbar  vuestras  justas  alegrías  con 
exhortaciones  supérfluas. 

Señores  :  en  nombre  del  gobierno  de  la  nación  adhiero  á  los  votos 
formulados  por  el  señor  decano  con  tan  intima  sinceridad  y  po- 
niendo por  testigos  á  las  más  altas  autoridades  de  esta  Facultad  aquí 
presentes,  á  los  señores  profesores  y  á  la  distinguida  concurrencia 
que  me  escuchan,  declaro  comprometidas^  señores  ex-alumnos» 
vuestra  seriedad,  vuestro  patriotismo  y  vuestras  virtudes  científi- 
cas en  pro  de  la  obra  nunca  concluida  del  progreso  nacional. 


ESTUDIOS    GEOLÓGICOS   DE   LA    PATAGONIA 


POR  J.  B.  HATCHER 


En  el  American  Journal  o f  Science  del  33  de  noviembre  de  1897, 
publica  el  autor  el  resultado  de  sus   investigaciones  en  el  terreno. 

El  autor  ha  estado  ocupado  en  juntar  restos  de  mamíferos  para 
la  universidad  de  Princeton,  por  los  alrededores  de  Santa  Cruz  en 
Patagonia  del  Sud,  desde  el  1*"  de  mayo  de  1896  hasta  el  5  de  junio 
de  4897.  En  el  presente  trabajo  ha  reunido  los  resultados  estrati- 
gráfícos  y  los  geológicos  generales  de  sus  observaciones. 

Los  sedimentos  más  antiguos  en  el  territorio  de  Santa  Cruz  apa- 
recen como  pizarras  muy  duras  con  numerosos  amonites  si  bien 
muy  mal  conservados,  las  que  el  autor  ha  denominado  Mayer  Ri- 
ver  beds ;  pueden  tener  alrededor  de  1 500  pies  de  espesor  y  son 
probablementejurásicas.  En  discordancia,  yacen  sobre  estas  piza- 
rras, areniscas  de  color  pardo  claro,  abigarradas  en  las  partes  su- 
periores, de  más  ó  menos  1 000  pies  de  espesor  y  de  una  pobreza 
íosilifera  que  se  extiende  hasta  restos  de  vegetales  poco  caracte- 
rísticos. El  autor  las  coloca,  con  Carlos  Ameghino,  en  el  cretáceo. 
Cretácicas  son  también  las  capas  guaraníticas  compuestas  de  are- 
niscas abigarradas  y  arcillas  de  unos  2000  pies  que  contienen 
en  gran  cantidad  troncos  de  árboles  siliciñcados,  juntos  no  po- 
cas veces,  con  restos  de  dinosaurios.  Entre  estas  capas  y  las  are- 
niscas desprovistas  de  fósiles  parece  existir  también  una  discordan- 
cia. Según  Ameghino,  el  cretáceo  guaranítico  se  confunde  (íe  un  modo 
inmediato  con  las  capas  del  Pyrotherium,  en  las  cuales  aparecen 
restos  de  mamíferos  juntos  con  dinosaurios,  por  lo  que  estas  últimas 
deben  ser  colocadas  en  el  cretáceo.  El  autor  ha  examinado  durante 


78  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

varias  semanas  todo  el  conjunto  de  capas  entre  la  arenisca  sin  fó- 
siles y  el  terciario  inconfundible  sin  encontrar  el  menor  vestigio 
de  un  mamífero,  llegandoasi  á  la  conclusión  de  que  las  capas  del 
Pyroíherium  se  encuentran  arriba,  probablemente  encima  de  las 
capas  de  Santa  Cruz.  También  le  parecen  los  mamíferosde  las  capas 
del  Pyroíherium  más  bien  más  modernas  que  la  fauna  de  las  capas 
de  Santa  Cruz, antes  que  másantiguos.  La  fauna  del  Pyroíherium, 
notablemente  semejante  á  la  de  Santa  Cruz,  comprende  formas  casi 
todas  muy  grandes,  algunas  hasta  gigantescas,  lo  que,  prescindien- 
do de  todo  lo  demás,  habla  decididamente  en  contra  de  su  edad  cre- 
tácica. El  dato  de  Ameghino,  de  que  los  Pyroíherium  (mamíferos) 
hayan  sido  encontrados  juntos  con  dinosaurios,  consiste,  según  el 
autor,  en  que  probablemente,  ó  bien  los  últimos  se  encontraban  en 
yacimientos  secundarios  ó  bien  que  al  reunirse  en  regiones  que 
fueron  muy  perturbadas  se  hayan  mezclado  entre  sí  las  faunas  de 
dos  horizontes  muy  diferentes. 

Mientras  que  las  formaciones  hasta  aquí  nombradas  están  desa- 
rrolladas  en  el  interior  del  territorio  y  especialmente  en  la  cordi- 
llera, la  formación  marina  patagónica,  que  se  introduce  en  el  terri- 
torio, está  muy  extendida  especialmente  en  la  costa.  Ameghino  creía 
que  las  capas  inferiores  del  piso  patagónico  debían  ser  colocadas 
en  el  cretáceo;  el  autor  opina  sin  embargo,  y  tal  vez  con  razón,  que 
por  la  falta  de  las  amónicas  y  rudistes  se  puede  sacar  la  consecuen- 
cia de  que  la  totalidad  de  las  capas  patagónicas  sean  eocénicas. 
Su  espesor  representa  algunos  cientos  de  pies ;  después  que  se 
depositaron  se  realizó  una  traslación  costanera  negativa,  por  la  cual 
quedaron  aisladas  durante  algún  tiempo,  habiendo  sufrido  tam- 
bién en  parte  una  fuerte  erosión.  Las  capas  más  modernas  que  si- 
guen inmediatamente,  las  llamadas  areniscas  y  arcillas  supra-pata- 
gónicas  son  igualmente  marinas  puras ;  parece  que  son  más  ex- 
tendidas que  las  capas  patagónicas,  por  lo  menos  se  las  encuentra 
al  pie  déla  cordillera  sobre  las  mismas  capas  guaraníticas ;  su  es- 
pesor es  relativamente  pequeño,  y  los  fósiles  que  aseguran  su  an- 
tigüedad miocéníca  difieren  completamente  de  los  que  contienen  las 
capas  patagónicas. 

Estas  capas  miocénicas  marinas  las  pone  Ameghino  en  comuni- 
cación inmediata  con  las  capas  deSanta  Cruz,  tan  ricas  en  mamífe- 
ros. Esto  último  no  lo  puede,  sin  embargo,  admitir  el  autor.  Este 
pudo  observar  que  las  capas  supra-patagónicas  están  enderezadas 
á  los  píes  de  la  cordillera  mientras  que  en  su  inmediata  proximí- 


ESTUDIOS  GEOLÓGICOS  DE  LA  PATAGOMIA  79 

dad  yacen  horizontalmente  las  capas  de  Santa  Cruz ;  estas  y  otras  ra- 
zones le  han  llevado  á  la  suposición  de  que  las  capas  de  Santa  Cruz, 
que  á  juzgar  por  su  flora  diatoméica  han  sido  depositadas  en  aguas 
salobres  ó  dulces,  descansan  sobre  la  superficie  erosionada  del 
mioceno  marino,  sin  alternar  con  este  último,  como  lo  sostiene 
Ameghino.  El  «  Santacruziano  »  no  puede  ser,  según  el  modo  de 
ver  del  autor,  más  antiguo  que  el  mioceno  medio  y  no  más  moder- 
no qué  el  plioceno  inferior.  En  él  se  puede  distinguir  un  complejo 
de  capas  inferior  con  marsupiales  herbívoros  y  pájaros  gigantes- 
cos en  los  ríos  Chalía  y  Chico  y  otro  superior  con  marsupiales, 
carnívoros,  desdentados,  hoplópodos  y  roedores,  en  la  costa  y  en 
el  río  Gallegos.  Sobre  las  capas  de  Santa  Cruz  se  encuentran  en 
algunos  lugares  capas  marinas  del  plioceno,  las  Cape  Fairweather 
beds.  Los  bancos  de  cantos  rodados  (formación  tehuelche)  no  se 
hallan  sobre  la  base  del  plioceno  marino,  como  sostiene  Ameghino, 
sino  encima  de  él  y  permiten  llegar  á  la  conclusión  de  que  en  el 
período  cuaternario  ha  habido  una  congelación  de  todo  el  territo- 
rio. Los  lagos  salados  que  se  encuentran  distribuidos  sobre  toda  la 
llanura  los  considera  el  autor  como  reliquias  del  mar  plioceno  que 
ha  depositado  los  Cape  Fairweather  beds.  El  lóss  fué  observado  én 
algunos  puntos  aislados,  si  bien  en  espesor  considerable. 

A  distancia  de  unas  cien  millas  inglesas  al  este  de  la  cordillera 
se  extiende  una  cadena  de  pequeños  volcanes  al  través  de  la  llanu- 
Dura.  Según  el  modo  de  ver  del  autor,  estos  volcanes  han  estado 
en  actividad  en  el  tiempo  de  la  formación  de  las  capas  de  Santa 
Cruz  á  las  cuales  han  suministrado  mucho  materia],  y  en  algunos 
parajes  han  funcionado  también  posteriormente. 

Para  los  grandes  valles  transversales  de  la  llanura  patagónica  su- 
pone Ameghino  una  edad  muy  moderna  ;  no  deben  haber  existido 
en  la  edad  piiocénica,  habiéndose  formado  más  tarde  por  violentos 
movimientos  geológicos.  El  autor  puede,  sin  embargo,  poner  en 
evidencia  que  los  valles  transversales  de  la  Patagonia  austral  no  son 
sino  sencillamente  valles  de  erosión  que  estaban  ya  formados  antes 
de  la  edad  piiocénica  cuyos  sedimentos,  juntos  con  los  de  la  forma- 
ción tehuelche  que  los  cubre,  se  encuentran  conservados  en  algunos 
parajes  de  dichos  valles. 

E.  Philippi. 


(*)  De  /Veuei,  Jahrbuih  für  Mineralogie  Geologie  und  Palaontotogie,  1898,  U  Buch,  UI 
Heft 


MISCELÁNEA 


Empleo   de  la  palabra  «asimilación»  en  botánica (!)•  ~ 

En  los  últimos  años  han  ido  reconociendo  gradualmente,  lo»  que  se  ocupan  de 
tisiología  vegetal,  cuan  inadecuado  es  el  uso  del  término  asimilación  para  desig- 
nar la  elaboración  de  substancias  hidrocarbonadas.  La  autoridad  del  gran  nombre 
de  Sachs  para  tal  aplicación  de  dicha  palabra  la  ha  mantenido  en  su  sitio  por 
muchos  años. 

Ha  sido  atraída  la  atención  sobreesté  uso  impropio  por  la  publicación  del  ma- 
gistral tratado  de  fisiología  vegetal  de  PfeíTen  en  el  cual  usa  como  encabeza- 
miento (3)  la  frase  Asimilación  fotosintética  para  designar  lo  que  antes  (3J  ha  lla- 
mado asimilación.  Al  reseñar  Hansen  (4)  la  obra  de  PfeíTer  llama  la  atención  sobre 
el  uso  que  éste  hace  de  la  palabra  asimilación.  Hansen  está  penetrado  de  la  nece- 
sidad de  una  palabra  específica  (eíndeutiges  Wort!  para  designar  el  proceso  de 
elaboración  de  los  hidratos  de  carbono  y  propone  el  término  fotosíntesis  (pho- 
tosynthesis). 

Ha  sido,  sin  embargo,  precedido  hace  lagotiempo  en  esta  proposición.  Sin  nin- 
guna pretensión  de  discusión  histórica,  debemos  señalar  aquí  que  Weisner  ha  in- 
dicado hace  largo  tiempo  la  carencia  de  una  palabra  adecuada.  Refiriéndose  al 
proceso  de  la  formación  de  los  hidratos  de  carbono,  dice :  «  Pero  parece  que  eo 
el  sentido  limitado  que  se  da  en  el  texto,  falta  una  palabra  para  aquel  impor- 
tante proceso  que  se  ha  designado  hasta  ahora  como  asimilación  (5). 

En  una  comunicación  leida  ante  la  Sección  Botánica  de  la  Asociación  Amerí- 

(1)  Perfectamente  de  acuerdo  sobre  la  necesidad  de  substituir  la  palabra  asimilación  en 
el  sentido  botánico  por  otra  más  adecuada,  traducimos  la  parte  esencial  de  un  interesan- 
te articulo  que  acaba  de  publicar  el  Profesor  Carlos  R.  Barnes  de  la  Universidad  de  Chica- 
go en  Botanitchet  Centralblatt,  tomo  LXXVI,  número  8,  página  257-259. 

(2)  Ppbffbr,  Pflanxenphyiiologie,  I.  página  28i,  1897. 

(3)  Op.  cit.,  página  271. 

(4)  Botanische  Zeitung,  LYI.  Parte  11,^898,  página  22. 

(5)  Elemente  der  Wittensch,  Bot.  I,  página  332. 


MISCELÁNEA  8i 

cana  para  el  adelanto  de  la  cíeociá  eo  su  re'iDión  en  Madisoa  en  agosto  de  1893  (1), 
propuse  Henar  esta  necesidad  por  la  palabra  fotosintaxis  (phosyntax) .  He 
empleado  desde  entonces  este  término  en  mis  conferencias  y  escritos  y  es  usa- 
do por  un  cierto  número  de  estadiantes  de  este  pafs.  Al  mismo  tiempo  el  pro- 
fesor Mac  Millan,  de  la  Universidad  de  Minnesota,  expresaba  su  preferencia  por  el 
término  fotosíntesis,  que  yo  indicaba  en  la  misma  comunicación  como  palabra 
equivalente,  pero  que  rechazaba  como  menos  correcta  etimológicamente.  El  úl- 
timo término  ha  sido  adoptado  por  el  profesor  Mac  Dougal,  de  la  Universidad  de 
Minnesota,  y  usado  por  él,  tanteen  su  traducción  de  las  Pflanzenphysiologische 
Versuche  de  Oels  como  en  su  Experimental  Plant  Physiology. 

La  proposición  del  mismo  término  por  Hansen  tiene  sólo  valor  como  un  tardío 
reconocimiento  del  hecho  que  no  puede  continuarse  usando  correctamente  el  tér- 
mino asimilación.  No  importa  que  fotosintaxis  ó  fotosíntesis,  ó  cualquier  otra  pa- 
labra sea  la  que  finalmente  alcance  el  uso  general  para  descubrirla  elaboración 
de  los  hidratos  de  carbono  por  los  tejidos  verdes  bajo  la  acción  de  la  luz.  Es 
más  que  tiempo,  sin  embargo,  de  que  abandonemos  tan  pronto  como  sea  posible 
el  uso  de  asimilación  para  dicho  proceso  ó  cualquier  otro  análogo.  He  expuesto 
con  cierta  extensión  las  razones  para  ello  en  la  comunicación  On  the  food  of 
greens  plants  á  que  ya  me  he  referido. 

Carlos  R.  Barnes. 


[\)Botanical  Gaxxette,  XVIII,  página  409,  1893 


A5.  SOC.  CI»T.  AII6.  ^  T.  XLVIl  6 


BIBLIOGRAFÍA 


I.  —  CIENCIAS  EXACTAS 


Boulang^ep  (M.).  —  Quadrature  du  Cercle.  —  W.  KuQdig  et  flis,  Géoéve, 
1898  [1  foll.  de  60  p.,  con  fig.). 

Reseña  crítica  por  C.-A.  L.  eo  Revue  genérale  des  Sciences,  mayo  15  de 
1898  (año  9*,  n»  9.  p.  381). 

Traoscribiremos  íntegra  la  breve  reseña  de  M.  Laisant : 

«  Tal  es  el  titulo  de  uo  pequeño  Tolumen  de  unas  60  páginas  que  el  autor  acaba 
de  publicar,  con  4  láminas  y  haciendo  preceder  al  título  con  la  divisa  :  Labor  im- 
prohus  omnia  vincit.  Sólo  lo  citamos  aquí  á  título  de  curiosidad,  y  para  poner  en 
guardia  á  los  imitadores  contra  tristes  ilusiones. 

«  El  autor  hace  la  cuadratura  del  círculo...  ¡  sirviéndose  de  la  cicloide  !  Y  no 
sólo  cree  haber  descubierto  algo,  sino  que  se  imagina  haber  conquistado  un  in- 
comparable título  de  gloria. 

«  Después  de  los  trabajos  definitivos  y  tan  convincentes  deM.-M.  Hermite,  Lin- 
demann,  Klein,  se  podía  esperar  que  la  lista  de  los  cuadradores  estuviera  cerrada. 
Estaba  escrito  que  el  fin  del  siglo  xix  vería  surgir  uno  más.  Puede  ser,  desgra- 
ciadamente, que  el  siglo  xx  nos  reserve  otros  más,  pues  (la  ilusión  científica  es 
una  de  las  dolencias  del  espíritu  humano. » 

M.  Laisant  nos  dice  demasiado  poco  para  poder  apreciar  el  interés  que  pueda 
tener  esta  nueva  tentativa  de  «cuadratura  del  círculo  ».  No  hay  que  perder  de  vis- 
ta,-en  todo  caso,  que  ésta  es  una  cuestión  que,  por  su  carácter  especial,  no  puede 
tener  en  sí  sino  un  interés  de  mera  curiosidad  científica;  pero  que  sin  embargo 
puede  tener  un  interés  indirecto,  del  punto  de  vista  del  método,  por  ejemplo. 
Así,  esa  nos  parece  ser  también  una  de  las  cuestiones  á  las  cuales  se  refiere  el 
mismo  M.  Laisant  en  la  reseña  que  acompaña  á  la  actual,  en  el  mismo  número  de 
la  Revue  genérale  {Rouse  Rall,  Récréations  et  ProhUmes  des  temps  aneiens  el 
modernes),  cuando  dice  :  «  Los  libros  de  esta  naturaleza  provocan  siempre  la 
curiosidad  á  justo  título,  y  los  matemáticos  harían  muy  mal  en  desdeñar  esos 
sujetos,  malgrado  la  futilidad  aparente  (pero  aparente  solamente)  que  presentan 
á  veces.  » 


BIBLIOGRAFÍA  83 

CoD  motiYO  de  esta  nueva  teotativa,  oo  estará  de  más,  quizás,  consignar  aquí 
algunas  consideraciones  respecto  de  este  problema  famoso  de  la  cuadratura  del 
círculo,  del  punto  de  vista  de  su  posibilidad,  ó  mejor  dicho  de  su  imposibilidad, 
pues  suele  reinar  una  sensible  confusión  al  respecto. 

Supónese,  en  general,  que  esa  imposibilidad  reside  en  el  hecho  de  ser  ^  incon- 
mensurable; pero  una  ligera  reflexión  bastaría  para  desvanecer  tan  errónea  idea. 
Abundan,*  aun  en  las  matemáticas  elementales,  las  cantidades  inconmensurables 
(todos  las  irracionales  de  segundo  grado,  por  ejemplo)  susceptibles  de  una  cons- 
trucción exacta,  con  la  regla  y  el  compás.  Conviene  fijarse  también  en  que  en  esto 
último  reside  todo  el  problema,  es  decir  que,  prácticamente,  este  problema  con- 
siste en  el  fondo,  en  la  construcción  de  un  segmento  rectilíneo  rigurosamente 
igual  á  la  circunferencia  pero  mediante  el  trazado  de  un  número  finito  de  rector  y 
círculos;  de  lo  cual  resulta  que  la  posibilidad  ó  imposibilidad  del  problema  se  re- 
duce á  que  el  número  n  pueda  ó  no  ser  raiz  de  ecuación  de  cualquier  grado  con 
coeficientes  racionales. 

Pues  bien,  esta  cuestión  ha  quedado  resuelta  en  1882  por  el  matemático  alemán 
Lindemann,  fundándose  en  ciertas  fórmulas  establecidas  por  M.  Hermite  en  su 
demostración  de  que  e,  base  del  sistema  neperiano,  no  puede  ser  raíz  de  una  ecua- 
ción de  cualquier  grado  de  coeficientes  racionales.  El  número  ^  goza  de  la  misma 
propiedad;  por  lo  tanto,  la  imposibilidad  de  la  cuadratura  del  círculo  mediante 
la  regla  y  el  compás  queda  demostrada. 

Pero  es  claro  que  esto  no  quiere  decir  qu«^  sea  imposible  resolver  el  problema 
mediante  curvas  distintas  del  circulo;  mas  entonces  la  cuestión  pierde  sin  duda 
todo  su  valor  práctico,  6  el  valor  que  su  solución  pueda  tener  se  vuelve  entera- 
mente problemático.     ' 

En  la  obra  clásica  de  Ronché  y  Camberousse  f  Traite  de  Géométrie)  encontrará 
el  lector  una  interesante  nota  (agregada  al  primer  tomo)  sobre  el  famoso  problema, 
y  la  demostración  de  la  imposibilidad,  según  los  mencionados  trabajos  de  Hermile 
y  Lindemann.  Recomendamos  su  lectura.  —  F.  Biraben. 


II    —  INGENIERÍA 


[h.  J),  Ingeniero  rivil.  —  Tramway  eléctrico  •  La  Capital  •.  Des- 
cripción general  de  la  usina,  vías  y  material  rodante.  —  Buenos  Aires,  1898. 

En  estilo  sencillo  y  al  alcance  del  público,  historia  el  ingeniero  Mallol,  la  eje- 
cución de  las  obras  y  explica  el  sistema  eléctrico  de  tracción,  describiendo  la 
asina  y  estaciones,  vias  y  material  rodante. 

Como  se  sabe  el  sistema  adoptado  es  el  de  conductor  aereo,  llamado  sistema 
irolley. 

La  usina  productora  de  fuerza  se  halla  en  la  esquina  Comercio  y  paseo  Colón, 
y  cerca  de  los  nuevos  mataderos  se  ha  construido  el  edificio  de  acumuladores, 
destinados  á  regularizar  la  tensión  eléctrica  en  el  cable  aereo,  manteniéndolo  al 
mi^mo  potencial,  y  á  servir  como  depósito  de  reserva  de  electricidad. 

Los  ríeles  de  acero  son  de  dos  tipos  :  en  la  sección  de  Plaza  Mayo  á  Flores, 


84  AXALES  DB  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

ríeles  Johnson  de  22,5  centímetros  de  alto,  de  44  kilogramos  de  peso  por  metro 
lineal  y  de  Flores  á  los  Mataderos,  ríeles  de  la  Pennsylvania  C*  de  17,5  centíme- 
tros de  alto  y  de  36  kilogramos  por  metro  lineal. 

Los  rieles  han  sido  colocados  sobre  darmientes  de  madera  dura  que  reposan 
sobre  un  contrapiso  de  concreto,  de  piedra  quebrada  y  arena  ó  de  ladrillo  que- 
brado. 

El  sistema  de  alimentación  se  hace  por  cables  alimentadores  {feeders;,  y  el 
hilo  de  trabajo,  estando  dividida  la  línea  aerea  en  varías  secciones  ó  circuitos, 
cada  una  de  las  cuales  se  alimenta  por  una  ó  varias  conexiones  al  feeder. 

Los  coches  son  cómodos  y  elegantes,  con  capacidad  para  24  pasajeros  en  el 
interior,  24  en  el  imperial  y  6  en  las  plataformas. 

El  trolley  es  de  polea  y  los  motores  y  controllers  son  de  la  General  Electric 
(lompany  de  Estados  Unidos. 

Numerosos  planos,  esquemas  y  vistas  ilustran  este  interesante  folleto,  que  da 
somera  cuenta  del  importante  trabajo  realizado  por  nuestro  consocio,  el  inge- 
niero Mallol,  constructor  de  la  línea  eléctrica,  á  quien  felicitamos  cordial- 
mente.  —  A.  Gallardo. 


III.  -  CIENCIAS  NATURALES 


Bpay  'William  L.  ¡.  On  the  relation  of  the  flora  of  the  Icw-er  Sonoran 
soné  izL  North  Aznerioa  to  the  flora  of  the  arid*  sones  of  Chili  and 
Argentine,  in  The  Botanical  Gazette,  tomo  XXVI,  ü*  2,  p.  r21-147,  1898. 

Suess  (Ed.),  Professeur  de  Géologie  á  l'Université  de  Vienne,  Correspondant 
de  rinslitut  de  France.  —  La  Face  de  la  Terre  (Das  Antlítz  der  Erde).  — 
Traduit  avec  I' autorisation  de  Vauteur  et  annotésous  la  direction  de  M.  Em- 
manxiel  de  Margerie,  avec  une  pr é face  par  M.  Marcel  Bertrano,  de  VAcadémie 
des  Sciences,  Tome  I.  —  A.  Colin  et  C*,  París,  1898  Q  vol.  in-8*  de  XV-835  p.; 
2  cartes  en  coulear  et  122  fígures,  dont  75  exécutées  spécialcment  pour  l'éditioa 
fran^aise). 

Reseña  crítica  por  Kilian  [W.),  Professeur  de  Géologie  á  la  Faculté  des 
Sciences  de  Grenoble,  en  Revue  Genérale  des  Sciences,  marzo  15  de  1898  (año  9", 
n*  5,  p.  193-95). 

Dignas  del  mayor  interés  nos  parecen  las  consideraciones  que  preceden  el 
excelente  análisis  consagrado  á  la  monumental  obra  de  Suess.  Por  eso  los  trans- 
críbi remos  íntegramente  á  continuación  : 

«  Las  personas  que  han  seguido  de  cerca  el  desarrollo  y  las  tendencias  de  las 
ciencias  geológicas  en  estos  quince  últimos  años  deben  estar  sorprendidas  por  la 
transformación  que  se  nota  en  las  preocupaciones  de  los  geólogos.  Ha  podido 
notarse  —  en  Francia  sobre  todo  —  la  evolución  rápida  experimentada  por  la  alta 
enseñanza  geológica.  No  está  lejana  aún,  en  efecto,  la  época  en  que  se  podía 
asistir  en  los  cursos  de  nuestras  Facultades  á  las  fastidiosas  enumeraciones  de 
pisos  féiages)  y  de  nombres  de  fósiles,  cuya  nomenclatura  parecía  ser  el  fin 


BIBLIOGRAFÍA  85 

supremo  propuesto  ala  curiosidad  del  auditorio.  A  estos  amontonamientos  de  deta- 
lles, cuya  aparente  inutilidad,  chocaba  las  vocaciones  y  hastiaba  las  buenas  volun- 
tades, se  han  substituido  interesantes  nociones  sobre  la  historia  de  nuestros 
continentes ;  se  nos  ha  mostrado  cómo  de  los  documentos  largamente  acumulados 
se  desprendía  en  fin  la  imagen  délos  océanos  pasados;  se  ha  reproducido  ante 
nosotros  las  migraciones  de  las  faunas  marinas,  la  formación  de  las  superficies 
continentales  y  el  desarrollo  de  sus  habitantes.  Los  geólogos  se  han  empeñado 
más  activamente  en  saber,  después  de  Eiie  defieaumont,  cómo  esas  capas,  que  hasta 
entonces  habían  sido  analizadas,  descríptas  sin  preocuparse  de  su  posición,  habían 
sido  enderezadas,  dislocadas,  plegadas  fplissées),  y  cuáles  eran  los  fenómenos 
generales  de  la  deformación  de  la  corteza  terrestre.  Los  principales  relieves  fueron 
estudiados  en  su  estructura ;  se  nos  hizo  ver  que  había  ahí  una  serie  de  tipos,  de 
individualidades  distintas  y,  al  elevarse  á  la  investigación  de  las  relaciones  exis- 
tentes entre  estas  unidades,  se  arribó  á  consideraciones  del  más  alto  interés  sobre 
el  plan  general,  sobre  la  edad  y  sobre  la  causa  de  esas  deformaciones. 

«  Inicióse  una  nueva  era  para  la  geología,  según  la  feliz  expresión  de  M.  Mar- 
cel  Bertrand  (cuyo  papel  en  esa  evolución  de  nuestra  ciencia  fué  preponderante). 
Pero  este  movimiento,  que  ha  producido  en  Francia  tan  hermosa  eflorescencia  de 
trabajos  originales,  no  había  nacido  en  nuestra  país;  era  debida  en  gran  parte  á 
la  obra  genial  de  un  hombre  cuya  influencia  había  penetrado  á  nuestra  escuela 
francesa.  A  M.  Suess,  profesor  de  la  Universidad  de  Viena,  corresponde,  en  efecto, 
el  honor  de  haber  abierto  á  la  geología,  ya  desde  1883>  esas  vías  nuevas  y  fecundas, 
por  su  magnífico  libro  :  Das  Antlitz  der  Erde,  Este  sabio  ha  sido  el  primero  en 
mostar  que,  en  geología,  «  la  era  de  los  tanteos  había  pasado  y  que  era  posible 
y  legítimo,  sin  dejará  la  hipótesis  una  intervención  demasiada  lata,  extraer  ya 
conclusiones  del  mayor  alcance  de  la  masa  de  las  observaciones  recogidas  por 
varias  generaciones  de  investigadores.  » 

«Así,  se  debe  al  genio  de  M.  Suess  el  haber  puesto  en  evidencia  la  diversa 
edad  de  los  grandes  océanos  y  la  existencia  de  un  antiguo  continente  ecuatorial. 
La  irregularidad  de  contornos  de  las  cadenas  de  montañas,  la  disimetría  de 
estructura  de  estas  zonas  plegadas  (plissées)  de  la  corteza  terrestre,  el  trazado  de 
líneas  directoras  que  permitieron  reconstituir  algunas  de  entre  ellas,  hoy  fragmen- 
tadas é  interrumpidas  por  hundimientos  parciales,  la  formación  de  dobleces  ("p/i^J 
más  recientes  (postumos;  en  el  emplazamiento  de  las  antiguas  cadenas,  el  papel 
de  los  macizos  resistentes,  las  distancias  entre  los  movimientos  de  doblez  [plisse" 
ment)  y  los  fenómenos  de  descensos,  la  importancia  de  estos  últimos,  son  nociones 
clásicas  hoy  día ,  con  igual  título  que  la  existencia  de  una  serie  de  zonas  dobladas 
de  edades  varias.  Otro  tanto  ocurre  con  fenómenos  de  regresión  y  trasgresión  de 
las  mares  antiguos  que  se  suelen  manifestar  en  el  mismo  instante  sobre  grandes 
extensiones,  cuya  generalidad  é  importancia  en  la  historia  del  globo  ha  revelado 
M.  Suess  antes  que  nadie.  » 

Pasando  entonces  á  ocuparse  de  la  obra  misma,  M.  Kiliau  principia  por  hacer 
resaltar  toda  la  importancia  que  ella  está  llamada  á  tener  por  la  influencia  que 
ha  de  ejercer  en  la  evolución  científica  mencionada,  y  felicita  á  M.  de  Margerie 
por  el  acierto  con  que  ha  dirigido  la  difícil  traducción  de  la  importante  obra  del 
sabio  austríaco,  ~  traducción  que,  por  lo  demás,  tiene  cierta  originalidad,  pues 
ella  ha  sido  considerablemente  enriquecida  con  numerosas  notas  de  comentario 
y  bibliografía,  mediante  el  concurso  de  colaboradores  competentes. 


86  ANALES   DE   LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

«  Incorporados  discretamente  como  lo  hao  sido,  á  las  notas  del  aator,  esos 
comentarios  lejos  de  hacer  desmerecer  á  la  obra  del  Maestro,  hacen  más  sencillos 
las  progresos  realizados  bajo  su  impulso,  y  señalar  revelan  muy  á  menudo  al  lector 
sorprendido  cu&n  confirmadas  han  sido  por  las  exploraciones  ulteriores  las  vistas 
profundas  que  M.  Suess  había,  por  una  suerte  de  adivinación,  apoyado  sobre 
unos  pocos  indicios  esparcidos  aquí  y  acullá. 

<  Sin  duda,  algunas  de  las  concepciones  de  M.  Suess  han  sido  vivamente  com- 
batidas, cierto  número  de  sus  conclusiones  no  han  sido  ratificadas  por  las  inves- 
tigaciones ulteriores;  pero  esas  divergencias  sólo  atañen  á  un  muy  pequeño 
número  de  puntos,  y,  después  de  catorce  años,  uno  se  encuentra  confuso  al  ver 
qué  lugar  ocupan  en  la  ciencia  las  ideas  emitidas  en  la  Áutlitz  der  Erde.  » 

Después  de  señalar  «  el  muy  notable  prefacio  en  el  cual  M.  Bertrand  ha  carac- 
terizado con  tanta  elevación  y  precisión  la  obra  de  M.  Suess  »,  el  autor  de  la 
reseña  pasa  á  esbozar  brevemente  el  plan  seguido  por  el  autor. 

«  La  obra  entera  debe  comprender  tres  partes,  en  las  cuales  serán  estudiadas 
sucesivamente  los  movimientos  de  la  corteza  terrestre,  las  principales  cadenas  de 
las  montañas,  los  cambios  de  forma  de  los  océanos,  y  que  completará  una  cuarta 
parte,  coronamiento  de  la  obra,  en  que  ese  sabio  geólogo  «  comparará  las  trans- 
formaciones telúricas  expuestas  en  los  tres  primeros  volúmenes  con  las  que  las 
faunas  terrestres  han  experimentado  á  partir  del  período  terciario  en  el  hemisferio 
norte.  » 

«  La  traducción  que  tenemos  bajo  los  ojos  corresponde  á  las  dos  primeras 
divisiones  de  este  programa.  » 

En  una  introducción  muy  original  el  autor  plantea  magistralmente  los  princi- 
pales problemas  geológicos,  en  la  cual  conduce  á  la  independencia  de  los  grandes 
movimientos  de  las  mares  respecto  de  los  fenómenos  orogénicos  propiamente 
dichos. 

En  la  primera  parte,  consagrada  á  los  movimientos  de  la  costra  exterior  del 
globo,  el  autor  estudia  sucesivamente  :  el  diluvio  bíblico  —  poniendo  en  evi- 
dencia su  carácter  esencialmente  local ;  los  terremotos  —  demostrando  con  parti 
cular  empeño  que  nunca  se  ha  constatado  ningún  levantamiento  real  de  la  corteza 
terrestre :  las  dislocaciones  terrestres  en  sus  diversas  formas  —  que  refiere  á  dos 
categorías  :  por  movimientos  tangenciales  y  por  hundimientos  (movimiento  radial) 
los  que  se  pueden  combinar;  los  volcanes  y  macizos  eruptivos  —  que  conducen 
al  autor  á  consideraciones  diversas  interesantes  ;  la  clasificación  de  los  terrenos 
según  su  origen. 

En  la  segunda  parte,  titulada  Las  montañas,  el  autor  estudia  sucesivamente  : 
los  rasgos  salientes  de  la  estructura  de  cierto  número  de  regiones  naturales, 
precisando  la  edad  de  los  principales  accidentes  orogénicos ;  varías  individuali- 
dades tectónicas  que  examina  en  sus  relaciones  mutuas  :  el  ante-pais  (Vorland) 
del  sistema  alpino,  el  sislema  alpino  propiamente  dicho,  el  hundimiento  de  la 
región  adriática»  el  Mediterráneo  —  y  su  historia,  la  gran  planicie  «  desértica  » 
(Sahara,  Egipto,  Abisinia,  Arabia,  Siria),  los  fragmentos  del  continente  indio,  los 
haces  montañosos  de  la  India,  las  relaciones  entre  los  Alpes  y  las  cadenas  asiáti- 
cas, la  América  del  Sud,  las  Antillas  y  la  América  del  Norte. 

Termina  el  libro,  según  dice  M.  Kilíau,  con  un  resumen  grandioso  de  las 
nociones  anteriormente  adquiridas,  en  que  se  enumeran  las  diversas  unidades 
tectónicas,  así  como  las  varias  manifestaciones  y  local izaciones  de  los  esfuerzos 


bibuografía  87 

oroiénicos :  M.  Suess  liega  en  su  exposición  á  atribuir  á  los  handimientos  ana 
importancia  preponderante  en  la  historia  del  globo. 
Termina  M.  Riliau  con  el  siguiente  párrafo  que  trascribiremos  íntegro  también  : 
c  Tai  como  nos  es  presentado,  este  primer  volumen  constituye  una  mina  ina- 
gotable de  ideas  y  de  documentos,  un  instrumento  de  trabajo  absolutamente 
necesario  á  todos  los  que  se  ocupan,  desde  cualquier  punto  de  vista,  de  la  ciencia 
del  globo.  Puede  decirse  con  M.  Bertrand,  que  para  los  trabajadores,  «  al  lado  de 
los  servicios  ya  prestados,  este  libro  puede  prestar  aun  otros  mayores  ».  Es 
permitido  esperar  también  que,  al  revelar  mejor  que  cualquier  otro  á  los 
espíritus  elevados  la  importancia  y  la  magnitud  de  los  problemas  geológicos,  al 
recordar  la  parte  que  corresponde  á  la  escuela  francesa  en  el  desarrollo  de  la 
geología,  la  obra  de  M.  Suess  contribuirá  á  devolver  á  la  ciencia  del  globo,  en 
Duestro  país  y  en  nuestros  programas,  el  lugar  á  que  tiene  derecho  y  que  la  niega 
un  deplorable  ostracismo  ».  —  F.  Biraben. 

Pender  (Edmond),  de  l'Académie  des  Sciences,  Professeur  an  Muséum.  — 
L*Origlne  des  Vertebres.  —  Article  en  Revue  genérale  des  Sciences ^  agosto 
15  de  1888  (año  9^,  n*  15,  p.  601-608). 

En  la  presente  contribución,  el  sabio  profesor  del  Muséum  se  ha  propuesto 
demostrar  cómo  la  aplicación  rigurosa  de  principios  incontestados  de  la  zoología 
conduce  á  una  solución  única  y  enteramente  satisfactoria  del  problema  de  la  deter- 
minación del  grupo  de  invertebrados  que  ha  podido  dar  nacimiento  á  los  verte- 
brados. Este  problema,  de  primera  importancia  para  la  teoría  de  la  evolución, 
había  dado  lugar  á  varias  soluciones  distintas  por  diversos  autores.  «^  Tales  diver- 
gencias —  según  M.  Perrier  —  suponen  evidentemente  que  los  principios 
fundamentales  de  la  zoología  se  encuentran  aún  mal  definidos  ó  frecuentemente 
perdidos  de  vista,  y  que  no  ha  habido  suficiente  preocupación  en  precisar  la 
oataraleza  de  los  caracteres  de  los  vertebrados,  cuya  explicación  había  que  pedir 
i  las  formas  ancestrales  ». 

Después  de  consignar  los  caracteres  esenciales  de  los  vertebrados,  el  sabio 
zoólogo  expone  los  caracteres  que  excluyen  el  parentesco  de  los  vertebrados  con 
los  nemertos,  los  balanoglosos,  los  apendiculares  y  los  artrópodos,  así  como  los 
caracteres  que  denotan  el  pasaje  de  los  gusanos  anélidos  á  los  vertebrados ;  en  fin, 
consigna  la  regla  de  fijación  de  las  actitudes. 

Ed  cuanto  á  los  caracteres  esenciales  de  los  vertebrados,  son  los  siguientes, 
según  M.  Perrier  :  <  1*  el  cuerpo  es  bilateralmento  simétrico  y  metameridado 
(métaméridé),  es  decir,  dividido,  en  toda  su  longitud,  en  segmentos  cuya  expre- 
sión en  el  esqueleto  son  las  vértebras  y  costillas,  todas  semejantes  entre  sí ; 
2*  pelos  (ciU)  vibrátiles  tapizan  una  extensión  importante  de  sus  superficies 
externas  ó  internas,  principalmente  de  las  superficies  respiratorias;  3*  cuando 
menos  en  el  período  embrionario,  la  región  anterior  del  tubo  digestivo  comunica 
siempre  con  ei  exterior,  mediante  hendiduras  laterales ;  4*  el  aparato  circulatorio 
está  cerrado  y  presenta  un  corazón  situado  debajo  del  tubo  digestivo ;  5*  el  aparato 
secretor  está  constituido  por  un  sistema  de  conductos  que  no  se  repiten,  en  el 
embrión,  en  toda  la  longitud  del  cuerpo,  y  proporcionan  al  aparato  genital  sus 
conductos  escretores;  6*  arriba  del  tubo  digestivo  se  extiende,  en  el  embrión,  en 
toda  la  longitud  del  cuerpo,  un  cordón  celular  lleno,  la  cuerda  dorsal,  alrededor 


88  ANALES  DE   LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

del  cual  se  forman  las  vértebras  del  animal  adulto ;  7^  arriba  de  la  cuerda  dorsal 
se  encuentra  el  sistema  nervioso  central,  situado  en  su  totalidad  á  un  mismo  lado 
del  tubo  digestivo,  desprovisto  de  color  esofágico  y  de  volumen  considerable ; 
8*  con  relación  al  mundo  exterior,  el  corazón  y  el  | eje  nervioso  longitudinal 
ocupan,  en  el  vertebrado  y  en  el  invertebrado  segmentados,  una  posición  inversa, 
de  tal  manera  que,  si  se  llama  ventral  la  cara  del  cuerpo  dirigida  hacia  el  suelo 
y  dorsal  la  cara  opuesta,  el  eje  nervioso  es  dorsal  en  los  vertebrados,  ventral  en 
los  animales  segmentados,  y  los  vasos  contráctiles  ocupan  la  cara  del  cuerpo 
opuesta  al  sistema  nervioso  ». 

En  cuanto  á  la  regla  de  fijación  de  las  actitudes,  —  que  según  M.  Perrier,  no  de- 
biera nunca  ser  perdida  de  vista  cuando  se  busca  la  explicación  de  los  fenómenos 
morfológicos,  y  que  no  es  más  que  un  corolario  del  principio  de  Lamarck  relativo 
al  uso  ó  á  la  falta  de  uso  de  los  órganos  —  ella  se  expresa  del  siguiente  modo  : 

«  Cuando  sobreviene^  en  el  género  de  vida  ó  en  la  conformación  de  un  animal, 
algún  cambio  que  coloque  d  órganos  importantes  en  condiciones  desfavorables 
a  su  funcionamiento ,  el  animal,  por  un  cambio  de  actitud,  trae  poco  d  poco 
estos  órganos  d  ocupar  una  posición  que  les  permita  cumplir  lo  mejor  posible 
su  función  ;  la  nueva  actitud,  provocada  por  el  sentimiento  de  la  necesidad,  y 
primero  mds  ó  menos  momentánea,  se  fija  poco  d  poco  por  una  modificación 
permanente  de  los  órganos  que  Ifi  han  producido,  luego  se  vuelve  hereditaria  y 
se  encuentra  ser,  así,  el  punto  de  arranque  de  una  nueva  descendencia  (lignée) 
de  las  formas  orgánicas», 

M.  Perrier,  después  de  haber  aplicado  esa  importante  regla  al  problema  que  se 
había  propuesto,  indica  en  la  última  parte  de  su  trabajo  otras  aplicaciones  — 
pero  sólo  las  más  notables  —  de  que  es  susceptible.  —  P.  Biraben. 

Oelag'e  (Yves),  Professeur  k  la  Faculté  des  Sciences  de  París,  et  Hérouapd 
(S.).  Chef  des  Travaux  de  Zoologie  a  la  Faculté  des  Sciences  de  París.  —  Traite 
de  Zoologie  conoréte.  —  Tohb  V  :  Les  Vermidiens.  —  Schleicher  fréres,  París, 
1898  (1  vol.  in  -8*  de  372  pág.;  avec  46  planches  en  couleurs  et  523  fig.  dans  le 
texle;  12  fr.). 

Reseña  critica  por  H.  Beauregard,  Assistant  au  Muséum,  en  Revue  genérale 
des  Sciences,  mayo  15  de  1898  (año  9*,  n*  9,  pág.  383-84). 

Este  volumen  —  el  quinto  según  el  plan  adoptado  por  los  autores  —  es  el  segun- 
do aparecido  del  importante  Trat<ido  de  Zoología  concreta.  El  lector  recordará 
la  reseña  que  en  estos  mismos  Anales  (1)  hemos  dedicado  á  esa  obra  fundamental, 
que  se  propone  realizar  una  nueva  y 'Original  concepción  didáctica  de  los  autores. 

Según  M.  Beauregard,  este  nuevo  tomo  no  desmerece  en  nada  al  que  le  ha  pre- 
cedido, ni  en  cuanto  á  ejecución,  ni  por  los  servicios  que  está  llamado  á  prestar. 
La  particularidad  más  notable  es  la  introducción  de  un  nuevo  grupo  zoológico  con 
el  nombre  de  «  Vermidios  »  (vermidiens),  constituido  por  la  reunión  de  formas 
que  tienen  relaciones  más  ó  menos  estrechas  con  los  Gusanos  —  entre  los  cuales 
se  las  había  colocado  hasta  hoy,  lo  que  traía  ciertos  inconvenientes.  Según  51. 
Beauregard,  esa  tentativa  es  interesante  y  plausible,  —  á  pesar  de  ciertas  objecio- 
nes que  apunta.  —  F.  Biraben. 

(1)  Entrega  de  julio  de  1897  (t.  XLIV,  p.  70). 


BIBLIOGRAFÍA  89 

Maillard  L.-,  Préparaleur  de  Chimie  á  la  Faculté  de  Médecine  de  Nancy.  — 
La  cristalisationdesznatiéresalbuxninoides  et  les  cristalloídes  protéi- 
ques  de  la  znicrographie.  —  Artículo  en  Revue  genérale  des  Sciences, 
agosto  15  de  1898  (año  9\  d*  15,  p.  608-614). 

El  interesante  artículo  de  M.  Maillard  vieue  acompañado  de  uoa  completa 
anotación  bibliográfica  sobre  la  materia,  que  contribuye  sin  dada  á  darle  mayor 
importancia.  El  autor  se  refíere  también  á  sus  estudios  propios,  tendentes  á  resolver 
varías  cuestiones  que  examina.  Sobre  la  más  importante  llega  á  la  siguiente 
conclusión  : 

Qae  In  formación  de  los  cristaloides  baya  sido  vital  ó  artifícial.  si  las  formas  irregulares 
fueran  residuos  de  ellas,  los  cristaloides  de  la  micrografía  podrían  pues  constituir  series 
regresivas,  cadáveres  de  cristales  en  diversos  grados  (stades)  de  destrucción.  A  las  inves- 
tigaciones biológicas  corresponde  decidir  cuál  es  en  cada  caso  la  interpretación  admisible ; 
pero  esa  decisión  debe  apoyarse  en  consideraciones  extrañas  á  los  cristaloides  mismos. 
La  regularidad  más  ó  menos  geométrica  de  sus  formas  es  por  sí  solu  impotente  para 
proporcionar  estos  datos  cronológicos  de  tan  alta  importancia  para  la  fisiología  celular. 

Este  estudio  es  un  trabajo  del  Laboratorio  de  Química  biológica  de  la  Facultad 
de  Medicina  de  Nancy.  —  F.  Biraben. 

Roale  (Louis),  Professeur  á  la  Faculté  des  Sciences  de  Toulouse.  —  L*Anato- 
mie  coznparée  des  animaux  basóe  sur  rBxnbriologie.  —  G.  Masson  et 
C%  Paris,  1898  (2  vol.  ¡n-8*,  en  1972  p.  et  1202  fig. ;  48  fr.¡. 

Reseña  crítica  por  R.  Koehler,  Professeur  de  Zoologie  a  la  Faculté  des 
Sciences  de  Lyon,  en  Revue  genérale  des  Sciences,  junio  30  de  1898  (año  9*, 
ü*  12,  p.  505-506). 

Según  M.  Koehler,  esta  obra  no  se  parece  en  nada  á  ninguno  de  los  tratados  de 
anatomía  comparada  ó  de  zoología  publicados  basta  hoy.  «  Es  una  obra  entera- 
mente personal  y  de  corte  enteramente  original,  en  que  encontramos  nuevamente 
las  cualidades  que  el  autor  ha  demostrado  en  sus  libros  anteriores,  Xd  Embriología 
general  y  la  Embriología  comparada,  analizados  ya  por  la  Revue,  La  Anatomía 
comparada  completa  esas  dos  obras,  de  que  viene  á  ser  continuación  natural  y  en 
cierto  modo  necesaria  » . 

Dice  todavía  el  autor  de  la  interesante  reseña,  que  el  fin  perseguido  por  M.  Roule, 
«  no  ha  sido  el  de  exponer,  en  su  conjunto,  la  estructura  detallada  de  los  animales, 
y  de  señalar  todos  los  hechos  que  conciernan  á  todos  los  grupos  de  seres ;  se  ha 
contentado  con  indicar  los  más  importantes  de  esos  hechos  y  de  utilizarlos  para 
investigar  las  semejanzas  y  diferencias  existentes  entre  las  subdivisiones  del  reino 
animal  ». 

Transcribe  M.  Ko^ler  algunos  párrafos  en  que  el  autor  se  esfuerza  por  precisar 
su  propósito,  según  el  cual :  h  Este  libro,  así  preparado  y  presentado,...  es  una 
demostración  de  la  verdad,  cada  día  más  neta  y  párente  del  principio  de  Milne- 
Edwards :  La  naturaleza  va  de  lo  sencillo  d  lo  complejo,  gracias  d  una  diferen- 
ciación dé  las  formas  siempre  mds  acentuada,  correlativa  d  una  división  siempre 
mayor  del  trabajo  vital.  Este  principio  es  verdaderamente  la  ley  directiva,  tanto 
en  las  ciencias  biológicas  como  en  las  que  á  ellas  se  vinculan ;  es  la  guía  constante 
sin  la  cual  no  se  tiene  sino  falsedad  y  error. . . » 


90  ANALES  DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

Lo  que  caracteriza  la  obra  de  M.  Roule  es,  pues,  el  estar  basada  sobre  la  Embrio- 
logía ;  y  segiio  el  autor  de  la  reseña,  M.  Roule,  embriologista  de  profesión,  — uno 
de  los  raros  que  se  cuentan  en  Francia  —  estaba  admirablemente  preparado  para 
escribir  una  obra  de  ese  g^ero. 

No  nos  es  posible  seguir  á  M.  Kcehler  en  su  rápido  análisis  de  la  obra,  entera- 
mente favorable,  —  salvo  una  pequeña  critica  de  detalle  que  visa  al  editor. 

P.  BlRABEN. 

Robín  (G.),  Chargé  du  cours  de  Chimie  physique  á  la  Sorbonne.  —  VBvolu- 
tiozL  de  la  Mécanique  chiznique  et  sea  tendanoes  aotuelles.  —  Artículo 
en  Revue  genérale  des  sciences,  marzo  15  de  1898  (año  9*,  n^  5,  p.  174-78). 

Según  lo  explica  la  dirección  de  la  Revue,  este  artículo  es  la  reproducción  de 
una  lección  del  finado  Gustavo  Robin  dada  en  la  Sorbonne,  como  introducción  á 
su  curso  de  Química  matemática,  antes  de  habérsele  encomendado  de  enseñar  en 
esa  facultad  la  Química  física.  Esa  reproducción  ha  sido  hecha  según  los  apuntes 
que  el  autor  había  redactado  para  su  curso,  recogidos  por  un  confidente  íntimo  que 
se  propone  editarlos.  Responde  dicha  reproducción  al  propósito  de  servir  los 
intereses  de  la  ciencia  llamando  la  atención  de  los  lectores  de  la  Revue  sobre  las 
nuevas  tendencias  de  la  química,  cuyo  espíritu  y  alcance  Robin  había  penetrado 
y  comprendido  notablemente.  «Habíase  apasionado  por  la  filosofía  natural  y  veía 
en  las  fórmulas  y  las  notaciones  exentas  de  hipótesis  la  condición  misma  del 
desarrollo  de  la  ciencia  positiva.  Había  meditado  profundamente  sobre  las  doc- 
trinas y  los  sistemas,  en  medio  del  aislamiento  aparente  en  que  se  había  colocado 
al  vivir  por  largo  tiempo  retirado  del  mundo  de  los  sabios,  en  la  única  sociedad 
de  los  libros.  Por  eso,  fué  una  revelación  para  la  generalidad  del  público  cuando 
distinguido  por  un  maestro  perspicaz  y  llamado  á  la  Sorbonne,  emprendió  ense- 
ñar en  ella  los  principios  del  mecanismo  en  química.  i¿l  talento  que  desplegó  en 
su  curso  asegurará  á  su  memoria  el  reconocimiento  y  el  respeto  de  todos  aquellos 
que  se  agolpaban  en  sus  lecciones  ». 

Tal  es  la  breve  introducción  con  que  la  dirección  de  la  Revue  precédela  trascrip- 
ción de  la  larga  é  interesantísima  lección  de  Robin.  Como  el  lector  lo  sabe,  carece- 
mos de  toda  competencia  para  emitir  juicios  sobre  estas  materias,  por  lo  cual  sólo 
nos  proponemos,  en  lo  que  sigue,  reflejar  mediante  algunos  extractos  lo  que  esa 
magistral  exposición  tiene  de  interesante  desde  el  punto  de  vista  de  la  filosofía  de 
las  ciencias. 

Principia  M.  Robin  su  lección  en  los  siguientes  términos  : 

Despaés  de  haber  permanecido  por  largo  tiempo  una  ciencia  descriptiva,  la  química 
esta  en  vías  de  volverse  una  ciencia  racional ;  y  y  a  el  poderoso  instrumento  del  Aná- 
lisis matemático,  al  cual  se  había  mostrado  tantos  años  rebelde,  ha  sabido  hallar  la 
juntura  por  la  cual  ha  de  penetrar.  Difícil  sería  definir  en  pocas  palabras  los  múltiples 
objetos  de  esa  Química  nueva.  Sólo  diré  que  el  más  importante  es  el  estudio  matemático 
de  las  causas  que  provocan  ó  limitan  las  trasformacioues  de  la  materia.  Esas  causas  son 
de  dos  clases  :  unas,  como  ser  las  proporciones  relativas  de  los  elementos  puestos  en 
contacto,  son  inherentes  al  sistema  en  vía  de  formación ;  otras  como  la  temperatura  y  la 
presión,  emanan  del  medio  en  cuyo  seno  ese  sistema  se  encuentra  sumido.  Pero  creo 
que  haré  comprender  mejor  la  naturaleza  de  los  problema»  que  nos  van  á  ocupar, 
investigando  los  orígenes,  en  la  historia,  de  esta  ciencia  cuya  creación  parece  ser  de 
fecha  reciente,  pero  que  no  ha  visto  el  día  sino  después  de  un  laborioso  parto. 


BIBLIOGRAFÍA  9f 

M.  Robín  hace  remontar  el  origen  de  la  historia  de  esa  química  nueva  al  año 
1804,  fecha  de  la  publicación  del  Ensayo  de  estática  química  de  fierthollet,  que 
funda  una  teoría  que  no  debía  durar  mucho,  pues  iba  á  caer  toda  entera  á  los 
embates  de  Proust,  que  consiguió  hacer  triunfar  definitivamente  la  ley  de  las 
proporciones  definidas  que  fierthollet  contestaba  al  sostener  que  los  cuerpos  di- 
sueltos  |9odrán  unirse  unos  á  otros  en  proporciones  indeterminadas.  Hé  aquí 
como  caracteriza  M.  Robin  á  la  obra  de  Berthollet  : 

...  De  esa  obra  original,  en  que  la  verdad  se  mezcla  al  error  de  una  manera  tan  intima 
qae  es  poco  cómodo  señnlar  la  parte  de  unii  y  otro,  se  desprende  una  idea  de  una  exac- 
titud profunda  :  es  que  los  pesos  relativos  de  los  cuerpos  que  toman  parte  é  una  reacción 
química  tienen  una  influencia  marcada  sobre  el  grado  final  de  la  trasformación.  Esa 
influencia  es  la  acción  de  masa,  según  una  expresión  introducida  por  Berthollet,  y  que 
ha  subsistido  en  la  ciencia... 

Abandonada  en  Francia,  donde  sucumbió  bajo  la  indiferencia  general,  la  teoría 
de  Berthollet  tampoco  pudo  encontrar  refugio  en  el  extranjero,  pues  las  comunica- 
ciones eran  difíciles  en  esa  época  de  guerras  incesantes.  El  inglés  Thompson, 
autor  de  un  Sistema  de  quimica,  dice  que  recién  pude  procurarse  un  ejemplar  de 
la  Estática  química  en  1816,  después  de  la  conclusión  de  la  paz;*  y  ya  toda  reac- 
ción en  favor  de  la  teoría  abandonada  era  imposible. 

En  efecto,  el  mundo  sabio  acababa  de  acoger  con  entusiasmo  al  sistema 
seductor  que  le  proponía  el  sueco  Berzelius.  «  La  sencillez  de  ese  sistema,  que 
reducía  la  afinidad  química  á  la  atracción  de  las  electricidades  contrarias,  de  que 
ya  Davy  había  dotado  los  átomos,  cautivó  á  los  espíritus,  inclinados  en  esa  época 
ya  lejana  á  confundir  lo  que  es  simple  y  claro  con  lo  que  es  verdadero  ».  La 
nueva  teoría  no  debía  reinar  como  soberana  incontestable  más  que  un  cuarto  de 
siglo  :  fué  destronada  en  un  abrir  y  cerrar  de  ojos  el  día  en  que  tuvo  que  confe- 
sarse incapaz  de  explicar  cómo  el  cloro,  elemento  electro-negativo  por  excelencia, 
podía,  en  multitud  de  compuestos,  substituirse  tan  fácilmente  al  hidrógeno  electro- 
positivo. 

Señala  entonces  M.  Robin  la  aparición  de  la  teoría  atomística  exhumada  por 
Dalton  de  las  ruinas  de  la  antigüedad,  que  trae  una  era  de  prosperidad  inaudita 
para  la  química  orgánica.  «  ^i  se  hubiera  de  juzgar  de  un  árbol  por  sus  frutos  y 
del  valor  de  un  sistema  por  sus  resultados  prácticos,  ninguna  doctrina  en  el  mundo 
podría  sostener  la  comparación  con  la  doctrina  atómica  ».  Debe  ésta  principal- 
mente &  su  in^^eniosa  notación  la  mayor  parte  de  sus  innumerables  éxitos,  pero 
no  consiste  en  ello,  según  M.  Robin,  el  principal  mérito  de  la  teoría  atómica;  y 
<  duda  mucho  que  el  tiempo  respete  esas  pequeñas  obras  maestras  de  una  arqui- 
tectura curiosa,  pero  bizarra  y  frágil,  que  se  llaman  el  exágono  de  Kékulé,  el 
prisma  de  Ladenburg  y  el  tetraedro  de  Van't  HoíT  », 

Consignado  así  el  brillante  vuelo  de  la  química  técnica  al  influjo  de  las  ideas 
de  Dalton,  M.  Robin  pasa  á  ocuparse  de  la  química  racional  que  iba  á  recomenzar 
su  lenta  evolución,  después  de  haber  bajado  casi  á  la  tumba  con  RerthoUet.  Ese 
renacimiento  data  de  1840,  en  cuyo  año  el  alemán  Hess  descubre  el  principio 
fundamental  y  único  de  esa  Termoqufmica  que  debían  ilustrar  más  tarde  Julius 
Thompson  y  Narcellin  Berthelot :  Una  rea4:ción  desprende  siempre  la  misma 
cantidad  de  calor,  ya  sea  ella  directa  ó  indirecta.  Esta  ley  era  una  de  las  múl- 
tiples faces  de  una  gran  verdad  que,  incubada  desde  largo  tiempo,  se  hallaba  en 


92  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

íib  á  punto  de  nacer  :  el  principio  de  la  conservación  de  la  energía,  promulgado 
en  1842  por  Julio  Roberto  Mayer. 

En  1853,  el  danés  Thomsen  reconoce  la  idenlidad|de  la  ley  de  Hess  y  del  prin- 
cipio de  Mayer,  y  trae  á  la  Termodinámica  otro  principio  nuevo  :  toda  reacción 
química  está  necesariamente  acompañada  de  un  desprendimiento  de  calor.  Pero, 
según  M.  Robin,  este  principio  aceptado  primero  con  confianza  como  uiía  indis- 
cutible verdad,  no  es  sino  una  paradoja  insostenible,  á  pesar  de  los  grandes 
esfuerzos  hechos  por  Berthelot  en  Francia,  para  fundar  en  esa  ley  —  renovada  en 
su  forma  y  modificada  en  su  alcance  (1875)  —  su  nueva  teoría  de  Termoquímica. 
Refiriéndose  á  la  grande  obra  de  Berthelot,  dice  M.  Robín  : 

...  Un  hombre,  que  acababa  de  conquistarse  una  gloría  inmortal  operando,  con  un  arte 
cercano  al  prodigio,  síntesis  cuyo  secreto  la  naturaleza  viviente  había  guardado  celosa- 
mente antes  de  él,  tomó  bajo  su  potente  protección  la  ley  amenazada.  Aplicáronse  todos  los 
recursos  de  una  inteligencia  tan  sutil  como  fecunda  en  demostrar  que  alguna  fuerza 
quedaba  aún  á  esa  ley  en  todas  las  ocasiones  en  que  era  manifiestamente  vencida. 
Hízose  primero  una  excepción  en  favor  de  esas  trasformaciones  limitadas  que,  decidi- 
damente, se  tomaban  demasiado  molestas  :  dispensóselas  de  obederer  á  la  ley,  sin  bien 
justificar  ese  favor  de  exención.  Reserváronse  todos  los  rigores  de  esa  ley  para  esas 
trasformaciones  totales  cuyo  número  iba  desgraciadamente  decreciendo  á  medida  que 
observaciones  más  precisas  revelaban  la  sorprendente  generalidad  de  Jos  fenómenos  de 
equilibrio  químico.  Dióse  en  fin  á  la  expresión  misma  de  esa  ley  una  circunspección 
mayor,  diciéndose  que  toda  reacción  química  que  se  verifica  sin  la  intervención  de  una 
energía  extraña,  tiende  hacía  la  producción  del  sistema  de  cuerpo  cuya  formación  da 
lugar  al  mayor  desprendimiento  de  calor.  Pero  la  ciencia  no  sabe  lo  que  son  tendencias, 
no  conoce  más  que  actos,  sólo  tiene  en  cuenta  los  hechos;  y  los  hechos,  de  acuerdo  con 
la  teoría,  condenan  á  ese  principio  á  desaparecer  de  la  ciencia,  en  la  cual  ocupa  un  lugar 
usurpado.  Al  pronunciar  estas  palabras,  tengo  el  pesar  de  contradecir  á  un  maestro  de 
que  la  Francia  se  honra  ajusto  título;  pero  no  olvido  que  ese  maestro  ilustre,  al  perseguir 
con  infatigable  actividad  una  verdad  general  que  huía  siempre  ante  él,  ha  sabido  adquirir 
una  porción  de  verdades  parciales  del  más  alto  valor;  pues,  en  la  esfera  de  la  inteli- 
gencia como  en  el  mundo  de  la  materia,  una  ley  justa  quiere  que  grandes  fuerzas  no 
sean  gastadas  en  vano;  y  la  ciencia,  enriquecida  por  él  por  tantos  resultados  nuevos, 
dolada  por  él  de  tantos  métodos  originales,  señalará  siempre  honrosamente  á  aquel  que 
ha  preparado  tan  rico  arsenal  para  sus  conquistas  futuras. 

Pasa  luego  M.  Robín  á  exponer  cómo,  después  de  introducirse  así  en  la  química 
la  noción  de  calor,  fué  reintegrada  á  ella  la  de  masa. 

Señala  el  sabio  profesor,  como  punto  de  partida  de  la  reparación  hecha  á  una 
¡dea  ya  emitida  por  Berthollet  en  su  célebre  Estática  química,  los  espléndidos 
experimentos  de  Berthelot  y  Pean  de  Saint-Gilíes  sobre  la  eterifícación,  que  inau- 
guran un  período  nuevo  en  la  historia  de  la  mec&nica  química.  Partiendo  de  ellos, 
dos  sabios  escandinavos,  Guldberg  y  Waage  proclamaron,  los  primeros,  la  in- 
fluencia que  la  masa  de  un  ácido  ejerce  en  la  reacción  que  se  produce  cuando  se 
calienta  un  alcohol  con  un  ácido  orgánico  (formándose  un  éter  compuesto  y  agua, 
pero  sin  que.  la  trasformación  sea  completa,  pues  es  limitada  por  una  reacción 
inversa  debida  á  esa  acción  de  la  masa). En  cuanto  á  la  explicación  racional  deesa 
acción  de  masa^  que  aparece  cada  día  más  como  un  hecho  culminante  de  la  quí- 
mica, ella  se  encuentra  en  un  principio  que  es  una  de  las  mayores  conquistas  — 
la  mayor  tal  vez  —  que  el  genio  humano  haya  hecho  sobre  la  naturaleza  :  el 
principio  de  Carnot,  que  aparece  á  quien  lo  profundiza  <  como  la  ley  universal 


BIBLIOGRAFÍA  93 

de  la  estabilidad  ».  que  es  <  el  solo  paso  que  la  idea  de  equilibrio  baya  becbo 
desde  Arqaímedes  ».  Fué  Uortsmaon  .1873  quien  relacionó  la  ley  numérica  del 
equilibrio  químico  de  las  gases  al  principio  de  Carnot,  advirüendo  por  primera 
vez  la  r«izón  de  ser  de  la  acción  de  masa. 

Volviendo  algo  hacia  atrás  ,1860,,  M.  Robin  recuérdala  revolución  fecunda  que 
Henri  Sainte-Claire  Deville  realizó  en  la  química,  haciendo  desaparecerla  infran- 
queable barrera  que  antes  la  separaba  de  la  física,  mediante  la  introducción  de  la 
noción  de  las  desociaciones  ó  «  descomposiciones  incompletas  y  reversibles  », 
cuya  generalidad  sosprendente  él  sospechó  por  primera  vez.  Para  M.  Robin,  la 
obra  de  Deville,  del  punto  de  vista  de  la  ciencia  racional,  revela  la  influencia 
de  las  condiciones  externas  sobre  el  equilibrio  químico.  —  al  par  que  las  expe- 
riencias de  Berthelot  y  Pean  de  Saint-Gilíes  revelan  la  influencia  de  las  condicio- 
nes internas.  Esas  dos  influencias,  lejos  de  excluirse,  se  superponen  al  con- 
trarío. 

Siguiendo  en  el  desarrollo  de  sus  ideas,  M.  Robin  afirma  que  asistimos  todos 
los  días  á  destrucciones  y  creaciones  de  matería,  verdad  que  no  es  más  que  la 
traducción  fiel  y  correcta  de  los  hechos,  expresada,  es  cierto,  en  un  lenguaje  cuya 
novedad  sosprende  y  choca  tal  vez.  Precisando  su  concepto,  agrega  que  la  subs- 
tancia destruida  renace  en  la  substancia  creada,  pero  á  la  manera  de  una  madre 
que  renace  en  su  hija...  Para  el  sabio  químico,  la  « trasformación  »  de  la  materia, 
(ó  trasmutación  de  los  antiguos  alquimistas)  es  «  la  substitución  de  un  sistema  de 
cuerpos  á  otro  ». 

Llegado  á  este  punto,  M.  Robin  sienta  que  en  todo  lo  que  ha  dicho  hasta  en- 
tonces «  no  hay  lugar  á  hipótesis  » ;  y  agrega  :  ^  ¿Dónde  encontramos  la  hipótesis 
sino  en  la  doctrina  que  promulga  como  un  dogma  la  existencia  de  esas  substan-' 
cias  simples,  inalterables,  inmutables,  capaces  de  participar  á  uniones  en  que 
conservan,  aunque  substrayéndoles  á  nuestros  groseros  órganos,  su  inalterable 
identidad  ?  » . 

Termina  el  eminente  químico  esta  primera  lección  de  su  curso  (después  de 
señalar  su  fin  :  la  Química  «  teórica  »  ó  «  de  los  principios  »)  con  algunas  refle- 
xiones sobre  la  ciencia  racional  eu  si;  y  puesto  que  es  precisamente  en  este 
punto  de  vista  filosófico  que  nos  esforzamos  siempre  por  colocarnos  en  estas  sim- 
ples reseñas  bibliográficas,  no  podemos  menos  de  trascribir  íntegros  estos  ültimos 
y  notables  párrafos,  en  que  M.  Robin  se  manifiesta  como  un  empirista  convencido  : 

Dos  maneras  hay  de  concebir  la  explicación  de  este  mundo. 

Uno  es  el  fruto  del  pensamiento  griego.  Este  pensamiento  se  perpetúa  Á  pesar  de  nos- 
otros en  el  nuestro,  relacionando  el  éter  de  Huygens  al  quinto  elemento  de  Platón,  los 
torbellinos  de  WilliamThomsen  al  grano  solitario  de  Léucipo.  Opone  á  nuestro  yo  siempre 
cambiante  una  matería.  siempre  una,  que  nuestros  sentidos  infieles  deforman  y  diversifican 
como  el  prísma  de  vidrío  resuelve  el  blanco  en  una  multitud  de  colores.  Procura  explicar 
lo  conocido  por  lo  desconocido,  lo  visible  por  lo  invisible,  el  cuerpo  que  palpamos  por 
el  átomo  intangible,  la  ley  que  hiere  á  nuestros  ojos  por  el  éter  que  no  vemos.  Lógica 
extraña,  meditadlo  bien,  muy  digna  de  una  raza  de  poetas,  por  más  que  la  apliquemos 
aún  y  que  ella  no  choque  casi  ninguno  de  nosotros,  pero  que  causará,  segtin  creo,  extra- 
ñeza  al  porvenir;  ciencia  bien  imperfecta,  á  la  verdad,  que  no  puede  probar  las  causas 
ni  siquiera  cuando  prevé  sus  efectos. 

Pero,  á  esa  concepción  de  las  cosas,  á  la  vez  materialista  y  poética,  podemos  oponer 
otra,  idealista  y  positivista  conjuntamente,  cuyo  mérito  corresponde  al  filósofo  más 
grande  de  la  edad  moderna,  al  único  que  pueda  parangonarse  con  Aristóteles  y  Platón, 


94  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

á  aquel  cuyo  pensamiento  siempre  nuevo,  siempre  original,  fué  en  todo  la  contraparte 
del  pensamiento  antiguo,  á  Manuel  Kant. 

En  esta  concepción,  á  que  nos  cuesta  habituamos  porque  contradice  nuestras  ilusiones 
hereditarias;  en  esa  concepción  proAinda,  el  mundo  somos  nosotros,  son  nuestras  sen- 
saciones. No  se  plantea  pues  siquiera  el  problema  de  buscar  fuera  de  nosotros  mismos 
la  causa  de  lo  que  sentimos,  para  descubrir,  bajo  las  apariencias,  lo  que  llamamos  falsa- 
mente el  fondo  de  las  cosas,  es  decir,  algo  que  subsistiera  mientras  que  nosotros 
pasamos.  No,  la  cuestión  que  se  presenta  á  nosotros  es  harto  máa  sencilla,  por  más  que 
lo  solución  matemática  sea  mucho  más  difícil  y  esté  mucho  menos  avanzada.  Trátase 
solamente  de  saber  cómo  nuestras  sensaciones,  aunque  diversas  é  irreducibles  unas  á 
otras,  se  atraen  unas  á  otras  y  se  encadenan  en  un  orden  lógico;  ó  para  hablar  el  len- 
guaje de  la  ciencia  positiva,  se  trata  de  reunir  por  un  vínculo  que  no  sea  Octicio  ciertos 
hechos  conocidos  á  otros  hechos  que  no  lo  son.  Ahora  bien,  ese  vinculo,  no  lo  podemos 
hallar  en  hipótesis  que  llamo  metafísicas,  porque  ellas  traspasan  el  alcance  de  nuestros 
sentidos,  en  movimientos  invisibles  de  átomos  incognoscibles,  en  las  oscilaciones 
supuestas  de  un  éter  que  ningún  ojo  humano  podrá  jamás  ver :  pues  el  calor  no  es  un 
movimiento,  la  luz  no  es  un  movimiento,  la  electricidad  no  es  un  movimiento,  como  tam- 
poco una  presión  ó  un  fluido.  Pero  debemos  buscar  ese  vinculo  ~  si  lo  queremos  sólido 
y  duradero  —  en  leyes  ó  hipótesis  físicas  con  raíces  en  la  experiencia,  en  hipótesis- 
principios,  que  no  sean  sino  la  generalización  legítima  de  hechos  larga  y  conscientemente 
observados.  Tales  son  los  tres  grandes  principios  de  Lavoisier,  de  Roberto  Mayer  y  de 
Sadi-Carnot.  A  la  multiplicación  de  tales  principios,  y  no  á  la  reducción  de  todas  las 
cosas  á  una  quimérica  unidad,  debe  tender  todo  el  esfuerzo  de  la  ciencia.  Será  de  todos 
modos  necesario  que  ella  acabe  por  expulsar  de  su  dominio  el  éter,  el  torbellino^  el 
átomo,  ensueños  que  nos  ha  legado  la  Grecia,  y  en  las  cuales  se  extasió  complaciente- 
mente su  imaginación  ingenua.  A  tal  precio  solamente  podremos  elevar  sobre  los  destrozos 
de  la  ciencia  provisoria  la  ciencia  definitiva  de  que  vemos  ya  despuntar  aqui  y  acullá 
algunas  raras  superstructuras. 

Es  en  este  espíritu  enteramente  moderno,  de  que  muchos  de  vosotros  están  ya  pene- 
trados, estoy  seguro,  que  vamos  á  abordar  el  estudio  de  la  Mecánica  química. 

Como  se  ve,  las  ideas  de  Robin  se  encuadraban  en  los  corrientes  modernas  de  las 
teorías  físicas,  qae  tienden  cada  día  más  hacia  la  desaparición  ó  transformación 
del  mecanismo  propiamente  dicho  derivado  del  atomismo  puro.  En  ese  sentido 
sin  dada  debía  ser  particularmente  interesante  la  teoría  de  Mecánica  química 
que  se  propuso  desarrollar  en  su  curso,  del  que  no  nos  es  dado  indicar  nada  más 
al  lector.  De  todos  modos,  nos  ha  parecido  realmente  interesante  ofrecerle  un 
resumen  detenido  de  la  notable  exposición  que  el  sabio  químico  hace,  en  la  primera 
lección,  de  las  teorías  químicas  anteriores.  —  P.  Biraben. 

Glang'eaud  (H.),  Docteur  és  Sciences,  Collaborateur  au  Service  de  la  Carte 
geólogique  de  la  France.  —  La  distribution  des  Forazniniféres  pélagiques 
a  la  surface  et  au  fond  de  rooéan.  —  Art.  en  Revue  genérale  des  Sciences, 
junio  30  de  1898  (año  9%  n*  12,  pág.  490-94,  5  fig.  grab.). 

El  autor  ha  puesto  á  contribución  especialmente,  en  el  presente  trabajo,  el  im- 
portante y  reciente  estudio  del  sabio  oceanógrafo  inglés  M.  John  Murray,  titulado  : 
Sur  la  distribution  des  Foraminiféres  pélagiques  a  la  surface  et  au  fond  de 
l'Océan  (Natural  Science,  voi.  XI,  n*65),  obra  que  ha  contribuido  mucho  á  fijar 
las  ideas  sobre  el  género  de  los  depósitos  en  los  océanos. 

M.  Glangeaud  se  propone  en  su  trabajo  dar  á  conocer  las  conclusiones  á  que 
llega  M.  Murray  en  su  obra.  —  M.  Murray  ha  sido  uno  de  los  miembros  en  la  fa- 


BIBLIOGRAFÍA  95 

mosa  expedición  científica  del  Challenger  alrededor  del  mundo,  que  duró  unos 
tres  años  y  fué  de  resultados  considerables  para  la  ciencia,  en  oceanografía  sobre 

todo.  —  F.  BlRABEN. 


IV.  -   CIENCIAS  MÉDICAS 


Répin  (D'  Ch.),  Attaché  á  Tlnstitut  Pasteur.  —  La  guérison  du  tétanos  de- 
olaré.  —  UifB  nouvblle  ¿tape  de  la  sérothérapie.  —  Artículo  en  Revue  gené- 
rale des  Sciences,  abril  30  de  1898  (año  9%  n'  8,  p.  320-3:24]. 

En  este  muy  interesante  cuanto  excelente  artículo,  M.  Répin  se  ha  propuesto  dar 
á  conocer  los  resultados,  tan  notables  alcanzados  por  MM.  Roux  y  Borrel  (del  Insti- 
tuto Pasteur)  en  la  investigación  de  un  método  curativo  del  tétano,  respecto  de  cuya 
enfermedad  se  conocía  ya  el  remedio  preventivo»  por  la  seroterapia  también  (1). 

Principia  M.  Répin  exponiendo  un  pequeño  debate  provocado  poruña  experien- 
cia de  los  bacteriólo^'os  alemanes  Wassermann  y  Takati  que  parecía  contradecir  la 
famosa  teoría  de  la  fagocitosis  del  célebre  MetcbnikofT,  hasta  hoy  generalmente 
aceptada  para  explicar  la  inmunidad.  Esa  teoría  consiste  en  que  la  inmunidad, 
tanto  natural  como  adquirida,  es  una  propiedad  de  los  leucocitos  ó  glóbulos  blan- 
cos de  la  linfa  ó  de  la  sangre :  son  estas  células,  exclusivamente,  las  encargadas 
de  defender  el  organismo  y  de  librarlo  de  todos  los  cuerpos  nocivos  que  se  hayan 
introducido  en  él.  Los  leucocitos  ó  fagocitos  (de  fagos,  comer,  y  cytos,  célula) 
tendrían  por  misión,  segün  esta  teoría,  rodear  el  microbio  causante  de  la  enfer- 
medad, para  comerlo  y  digerirlo,  es  decir,  destruirlo. 

La  mencionada  experiencia  —  publicada  en  el  Berliner  klinische  Wochen- 
schrift  de  enero  3  de  1899  ~  consistía  en  lo  siguiente,  segün  M.  Répin.  «  Estos 
dos  sabios  hacían  una  emulsión  con  el  encéfalo  ó  la  médula  de  cobayos,  mezcla- 
ban toxina  tetánica  á  esa  emulsión,  dejaban  macerar  el  todo  algunas  horas,  y  lue- 
go centrifugaban  para  separarla  parte  líquida  de  la  parte  sólida.  Constataban  en- 
iooces  que  el  líquido  habia  perdido  toda  su  toxicidad  primitiva,  y  esta  acción  era 
tan  marcada  que,  en  un  caso,  8  miligramos  de  cerebro  de  cobayo  han  bastado 
para  preservar  á  una  rata  contra  la  dosis  seguramente  mortal  de  toxina  tetánica. 
Parecía  que  los  elementos  nerviosos  se  hubieran  comportado  como  si  hubieran 
estado  dotados  de  propiedades  antitóxicas  y  como  si  hubieran  neutralizado  á  la 
toxina.  Tal  fué  la  conclusión  de  M.  Wassermann  ».  De  ella  hacía  derivar  este  sabio 
una  interpretación  del  hecho  de  la  inmunidad  natural  que  contradecía  la  teoría 
de  MetchnikoíT:  y  respecto  de  la  inmunidad  adquirida,  adoptaba  la  opinión  emi- 
tida anteriormente  por  Rhrlich,  igualmente  contradictoria  de  las  ideas  del  «  pas- 
toríano  »  ruso. 

Como  era  de  suponerse»  M.  MetchnikoíT  sometió  inmediatamente  al  control  el 
experimento  de  Wassermann,  y  no  tardó  en  establecer  algunos  hechos  que  com- 

(I)  Al  sabio  M.  Nocard  se  debe  sobre  todo  la  generalización  de  la»  inyecciones  preven- 
tívts  de  tuero  antitetánico.  VerP.  Biraben,  nocard  d'Alfort,  en  Anales  Soc.  Cient.,  diciem> 
bre  1898  (tomo  XLYI,  pág.  351). 


96  ANALES   DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

prometían  la  teoría  del  sabio  alemán,  tanto  en  cuanto  á  la  inmunidad  natural  como 
á  la  adquirida.  Pero  quedaba  siempre  en  pié  la  explicación  satisfactoria  del  inte- 
resante experimento  de  Wassermann ;  y  es  en  este  punto  que  intervienen  las 
investigaciones  capitales  de  Roux  y  Borrel  á  que  se  refiere  principalmente  el  artí- 
culo del  preparador  del  Instituto  Pasteur. 

MM.  Roux  y  Borrel  se  han  planteado  desde  luego  la  cuestión  siguiente  :  ¿qué 
se  vuelve  esa  misma  toxina  tetánica  que  parece  quedar  neutralizada  cuando  se  le 
adiciona,  in  vitro,  una  emulsión  de  centros  nerviosos,  si  se  la  lleva  directamente 
á  los  centros  nerviosos  del  animal  vivo  ?  Como  se  ve,  la  idea  de  los  nuevos  inves- 
tigadores es  la  de  substituir  la  inoculación  intracerehraí  á  la  practicada  ordinaria- 
mente (en  cualquier  región  del  cuerpo;. 

El  primer  resultado,  muy  curioso,  alcanzado  por  los  señores  Roux  y  Borrel,  fué 
el  de  que  el  animal  contraía  por  la  inoculación  intracerebral  de  la  üubstancia 
mencionada  una  nueva  enfermedad  caracterizada  por  síntomas  bien  distintos  de 
los  del  tétano  ordinario,  pero  que  eran,  sin  embargo,  de  un  tétano  de  tipo  especial  ; 
al  par  que  esa  misma  inyección,  hecha  debajo  la  piel  en  cualquier  otra  parte  del 
cuerpo,  no  habría  provocado  ningún  síntoma  tetánico. 

Repitiendo  entonces  la  misma  experiencia  con  un  animal  inmunizado  contra  el 
tétano,  se  obtiene  el  mismo  resultado  como  con  el  animal  nuevo,  pero  mediante 
una  condición,  que  es  la  de  operar  sin  provocar  hemorragia,  pues  desde  que  la 
sangre  llega  á  ponerse  en  contacto  con  la  toxina  inyectada,  el  resultado  cambia 
enteramente :  los  animales  no  contraen  el  tétano,  ó  lo  contraen  atenuado.  Con 
mayor  razón  sucede  esto  si  se  mezcla  la  toxina,  antes  de  inyectarla,  con  la  canti- 
dad de  suero  antitetánico  suficiente  para  neutralizarla. 

En  cuanto  á  los  animales  que  han  recibido  preventivamente  una  dosis  de  suero 
antitetánico,  es  decir,  que  poseen  la  inmunidad  pasiva,  las  cosas  pasan  exacta- 
mente del  mismo  modo. 

Estos  hechos,  fáciles  de  interpretar,  permiten  á  los  señores  Roux  y  Borrel  expli- 
car satisfactoriamente  el  experimento  de  Wassermann.  «Si,  dicen,  en  el  experi- 
mento de  Wassermann,  la  toxina  parece  neutralizada,  es  que  en  realidad  ella  se 
fija  sobre  la  substancia  nerviosa  muerta,  absolutamente  como  sobre  la  substancia 
nerviosa  viva ;  así  fijada,  ella  se  vuelve  insoluble  y  por  lo  tanto  inofensiva  para  el 
animal  á  que  se  la  inoculara  con  su  substratum. » 

Varios  hechos  vienen  á  corroborar  esa  manera  de  ver,  los  que  resultan  de  una 
antigua  experiencia  de  MM.  Roux  y  Vaillard  y  de  una* nueva  de  M.  Metchnikoff. 

Dilucidada  la  cuestión  de  cómo  se  comporta  el  sistema  nervioso  respecto  de  la 
toxina  tetánica,  MM.  Roux  y  Borrel  se  encontraban  en  condición  de  poder  disi- 
par muchas  otras  obscuridades  que  rodean  la  cuestión  del  tétano  y  principalmente 
la  de  su  curación.  Después  de  dilucidar  el  por  qué  de  la  impotencia  del  suero  tetá- 
nico —  tan  prodigiosamente  prevejitivo  —  como  agente  curativo,  los  sabios  bac- 
teriólogos realizan  una  serie  de  experiencias  que  los  llevan  á  la  completa  solución 
del  problema  de  la  curación  del  tétano  por  las  inyecciones  intelectuales,  que 
queda  un  hecho  adquirido,  en  el  animal  al  menos.  —  Respecto  de  la  aplicación 
al  hombre,  M.  Répin  emite  esperanzas  de  que  se  la  alcance. 

Termina  el  articulista  con  unas  muy  interesantes  consideraciones  sobre  el  nue- 
vo y  fecundo  método  inaugurado  por  MM.  Roux  y  Borrel,  que,  según  él,  son  apli- 
cables  á  otras  enfermedades,  —  lo  que  le  da  suma  importancia  terapéutica.  — 

F.  BlRABEK. 


ANALES 


DE     LA 


SOCIEDAD  científica 

ARGENTINA 


Director  :  Ingeniero  ANGÉL  GALLARDO  '^^ 

SiCRiTARios  :  Señores  Eduardo  Latzina  y  Carlos  Lagos  García 

REDACTORES 

In^niero  Eduardo  Aguirre.  señor  Juan  B.  Ambrosetti,  doctor  Pedro  N.  Arata, 
ingeniero  Alberto  de  Arteaga,  ingeniero  doctor  Manuel  B.  Bahía,  ingeniero 
Santiago  E.  Barabino,  ingeniero  Federico  Birabén,  arquitecto  Juan  A.  Bus- 
chiazzo,  ingeniero  Emilio  Candiaoi,  ingeniero  José  S.  Gorti,  doctor  Eduardo  L. 
Holmberg,  doctor  Atanasio  Quiruga,  ingeniero  Francisco  Seguí,  doctor  Enrique 
Toroá,  doctor  Roberto  Wernicke,  doctor  Estanislao  S.  Zeballos. 


MARZO  1899.  —  ENTREGA  III.  -  TOMO  XLVII 


PUNTOS   Y    PRECIOS    DE    SUSCRIPCIÓN 

LOCAL  DB   LA  SOCIEDAD,   CBVALLOS   2(39,    Y    PRINCIPALES    LIBRERÍAS 

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BUENOS     AIRES 

IMPRENTA   DE    PABLO   E.   CONI  É  HIJOS,    ESPECIAL    PARA  OBRAS 

680  —  CALLE  pbrO  —  680 

1899 


JUNTA    DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero  doctor  Marcial  R.  Candioti. 

Vice-Presidente  I""  Ingeniero  doctor  Carlos  M.  Morales, 
Id.  2"*  Mayor  ingeniero  Arturo  M.  Lugones. 

Secretario  de  actas  Ingeniero  Eleodoro  A.  Damianovich. 
—  correspondencia  Agrimensor  Cristóbal  Hicken. 

Tesorero Ingeniero  José  M.  Sagastume. 

Bibliotecario Señor  Luis  Miguen  s. 

Ingeniero  Domingo  Noceti. 
Ingeniero  Claro  C.  Dassen. 
Ingeniero  Demetrio  Sagastume. 

Vocales ( Ingeniero  Emilio  Palacio. 

I  Ingeniero  Luis  A.  Huergo  (hijo). 
I  Ingeniero  Alkjandro  Claypole. 
\  Ingeniero  Oronte  A.  Valerga. 
Gerente Señor  Juan  Botto. 


índice  de  la  presente  entrega 


Demetrio  Sagasturme  (Necrología ) 97 

J.  KÜ.NCKEL  D'Hbrcdlais.  De  la  mué  chez  les  in«;eclps,  consid«^rée  comnie  moyen 
de  défense  contre  les  parasites  végétaux  ou  animaux.  Hóles  spéciaux  de  la  mué 
trachéule  et  de  la  mué  intestinale 100 

Federico  Villarbal.  Viga  empotrada  en  sus  dos  exlroraos 104 

Otto  Krausf.  Instrucción  industrial.  Su  implnnlnrión  en  el  país 129 

J  J.  KvLE.  El  manganeso  argentífero  de  «  La  Gorladerita  »  (provincia  de  Mendoza).       143 

Bibliografía  :  Drach,  Rssai  sur  une  theoriií  genérale  d«  Tintegration  el  sur  la 
classíficationdes  trascendantes.  — ÜARoTTii,  Lesé<iualionsdiirérentÍPÍies  linéaires 
et  la  théorie  des  groupes.  —  Mo.ntii.lot,  Télégrapliie  pr.iiique  :  Traite  complet 
de  télégraphie  électrique. —  Wirz,  Traite  tluMiriíjiif  í*i  praliíiuc  des  moteurs  á 
grtz  et  á  petrolfi  et  de.s  voitures  aufoniülíiU's.  — <»i;ii  i.almk,  l/echelle  d»  spectre. 
—  BoLTZMv.w.  VoriesuMgori  üIxt  (ja/fri»'ori*'.  —  (- \i\>()T.  Trait'''  d'nnalvse  des 
sii!)stanc»'s  iiiiiit'raies.  —  Gi,  \.\r.i.vi'M,  Le--  \ii«'s  ruaivílk's  ^u^  los  causes  de  r^j)o- 
que  í,'lacia¡if\  -  L\ní>('U7V,  Les  sérofln  raf»i'<.  —  Soi  »v,  Les  localisalidn^í 
cerebrales  des  centres  corticanx  de  la  sei'«.ili'lHí  j:ei'éi;le.  —  LtUM  \N-NiT>cnK, 
¿Lrpra  precnlnmhiaii.i? —  H.vvnó.  La  Aii^li.-lia  aiuei.Ima.  —  rhiiT.  L'étalactuel 
et  les  besoin-^  d"  ''iütii.'-irií- de  j.-  I'¡ar-^er  ie.  -  L'.-iri  [di.-tí  -  íaj.|]i(iue.  —  Vvii.im, 
L'arliiletie  ;  n;.téri"l,  «¡rgaii'H.-.ii- ri.  —  r,i  uii:.  I  cs  hi>(in<  lie  Bocquond  el  le 
PuloiiiLun 147 


INGENIEBO     DEMETRIO     SAGASTUME 

t  d  )i>  Je  Febrero  ile  Hm 


DEMETRIO  SAGASTUME 


Una  gran  pérdida  acaba  de  experimentar  la  ingeniería  nacional 
con  el  trágico  fallecimiento  del  ingeniero  Demetrio  Sagastume,  ocu- 
rrido el  20  de  febrero. 

Dejemos  de  lado  el  misterio  de  su  muerte  para  ocuparnos  sólo  de 
su  vida  y  de  la  fecunda  actividad  que  desplegó  en  los  breves  años 
de  su  laboriosa  existencia. 

Nacido  en  el  Bragado  (provincia  de  Buenos  Aires)  el  22  de  diciem- 
bre de  486i,  sobresalió  desde  niño  en  las  bancas  de  la  escuela  de 
aquel  pueblo.  Para  proseguir  sus  estudios,  tan  brillantemente  ini- 
ciados, se  trasladó  á  Buenos  Aires  en  1879,  ingresando  ese  mismo 
año  al  Colegio  Nacional,  en  donde  pronto  se  distinguió  entre  sus 
condiscípulos,  llegando  á  ser  uno  de  los  alumnos  más  notables  del 
establecimiento. 

Sus  triunfos  escolares  le  valieron  el  nombramiento  de  celador  en 
dicho  colegio  en  el  año  4884,  mientras  su  reputación  se  extendía 
fuera  de  las  aulas  atrayéndole  numerosos  alumnos  particulares  que 
le  permitían  costearse  sus  estudios  y  ayudar  á  su  familia. 

El  joven  profesor  y  alumno  pasó  en  1886  á  la  Facultad  de  Cien- 
cias Exactas,  Físicas  y  Naturales,  siguiendo  su  vocación  matemá- 
tica, para  cuyo  arduo  estudio  tenía  notable  facilidad  y  condiciones. 
Continuaba  mientras  tanto  dictando  lecciones  particulares  y  én 
Varios  colegios  con  todo  éxito,  hasta  que  en  1891  fué  llamado  á  de- 
sempeñar una  cátedra  en  el  Colegio  Nacional  de  la  capital  cuando 
acababa  de  obtener  su  título  de  ingeniero  civil.  Al  año  siguiente 
renunció  el  cargo  conjuntamente  con  el  distinguido  núcleo  de  pro- 
fesores que  fundó  el  Instituto  Libre  de  Enseñanza  Secundaria,  al 
que  consagró  toda  su  actividad,  como  catedrático  y  como  rector  más 

AH.  80C.  CtE?fT.  AR6.  —  T.  XLVIl  7 


98  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

tarde,  siendo  el  alma  de  ese  ensayo  de  la  iniciativa  privada  en  la 
instrucción  pública  argentina,  cuja  decadencia  comenzó  al  aban- 
donar Sagaslume  su  dirección,  hasta  que  lo  hemos  visto  desapare- 
cer en  los  mismos  días  de  la  muerte  de  su  activo  promotor.  Se  nece- 
sitaba, en  efecto,  la  persistencia,  desinterés  é  inteligencia  de 
Sagastume  y  su  tenaz  dedicación  á  esa  generosa  tentativa  para 
asegurar  su  triunfo  definitivo  en  nuestra  rutinera  sociabilidad^ 
acostumbrada  á  esperarlo  todo  de  las  esferas  oficiales. 

En  1893  fué  nombrado  profesor  sustituto  de  álgebra  en  la  Facul- 
tad de  Ciencias  Exactas,  entrando  enseguida  en  ejercicio,  por  ausen- 
cia del  titular.  No  podía  tomar  ésto  de  sorpresa  al  joven  sustituto, 
que  á  una  sólida  y  profunda  preparación  matemática  unía  su  larga 
práctica  en  la  enseñanza.  Triunfó,  pues,  como  profesor  en  la  mis- 
ma vieja  casa  donde  pocos  años  antes  sobresaliera  como  alumno. 

El  20  de  septiembre  de  1895  fué  nombrado  prosecretario  de  las 
Obras  de  Salubridad,  abandonando  el  vicerectorado  del  Instituto 
Libre,  y  dos  años  más  tarde  ocupó  la  secretaría  de  tan  importante 
repartición,  donde  se  hizo  apreciar  de  sus  superiores  y  subalternos 
por  sus  relevantes  condiciones.  Muchas  de  sus  iniciativas  y  proyec- 
tos fueron  aprobados  por  la  comisión  y  otros  lo  serán  más  tarde, 
pues,  con  la  visión  del  progreso  de  esta  capital,  se  había  adelantada 
á  las  necesidades  actuales  para  preveer  y  estudiar  las  futuras. 

Sus  trabajos  técnicos  y  administrativos  no  le  hacían  descuidar, 
mientras  tanto,  las  más  elevadas  investigaciones  matemáticas,  á  las 
que  dedicaba  todo  el  tiempo  que  le  dejaban  libre  las  atenciones  de 
su  empleo. 

Ascendía  al  mismo  tiempo  en  el  profesorado,  pues  el  27  de  agosto 
de  1895  era  nombrado  profesor  sustituto  de  resistencia  de  materia- 
les en  la  Facultad,  de  cuya  cátedra  se  hizo  cargo  al  año  siguiente, 
desempeñándola  hasta  su  muerte.  Sus  vastos  estudios  le  permitie- 
ron abordar  con  seguridad  la  enseñanza  de  la  difícil  é  importantí- 
sima materia  que  se  le  confiaba.  Dio  también  á  su  curso  un  carácter 
prácticoy  de  utilidad  inmediata  para  el  ingeniero,  sin  descuidar  los 
más  elevados  fundamentos  de  la  teoría  matemática  que  le  eran 
familiares  y  constituían  uno  de  sus  estudios  predilectos. 

Su  notable  éxito  como  profesor  está  atestiguado  por  la  opinión 
unánime  de  los  que  fueron  sus  alumnos.  Véase  como  se  expresa  al 
respecto  uno  de  sus  discípulos  más  distinguidos :  «  Poseía  excelen- 
tes condiciones  de  maestro,  y  ésto,  unido  á  su  vasta  preparación 
en  la  materia,  hacía  que  el  curso  que  él  dictara  fuese  verdadera- 


DEHBTRIO    SAGASTÜIIE  99 

mente  proTecboso  para  sus  alumnos,  exísliendo  la  creencia  general 
que,  basta  la  fecba,  la  cátedra  no  babía  contado  con  profesor  mejor 
que  él ». 

Finalmente,  cuando  se  oi^nizó  el  Ministerio  de  Obras  Públicas, 
fué  llamado  para  ocupar  el  alto  cargo  de  director  general  de  la  sec- 
ción de  vías  de  comunicación  j  arquitectura,  designación  justísi- 
ma, pues  sus  brillantes  antecedentes  y  extraordinarias  condiciones 
compensaban  ampliamente  su  juventud. 

Ha  sido  uno  de  los  más  constantes  colaboradores  de  la  Sociedad 
Cientlflca  Argentina,  en  cuya  Junta  Directiva  ba  desempeñado  car- 
gos importantes  en  diversas  ocasiones,  desde  el  de  vicepresidente 
basta  el  de  vocal,  que  ocupaba  en  el  presente  periodo  administrativo. 

Ha  colaborado  también  en  las  páginas  de  estos  Anales  j  en  la 
prensa  diaria,  aunque  su  modestia  no  permitía,  por  lo  general,  que 
firmara  sus  producciones. 

En  el  Congreso  Cíertifico  Latino-Americano,  celebrado  el  año  pa- 
sado, ocupó  con  toda  actividad  y  competencia  el  bonroso  y  difícil 
puesto  de  secretario  de  la  primera  sección  de  ciencias  exactas  é 
ingeniería,  granjeándose  la  simpatía  y  el  aprecio  de  los  señores 
delegados  extranjeros  por  la  corrección  de  sus  procederes. 

Sagastume  deja  numerosos  amigos  que  apreciaban  la  virtud  ^ 
independencia  de  su  carácter,  su  tenacidad  y  constancia  para  el 
trabajo  y  su  absoluta  intransigencia  para  todo  aquello  que  su  deli- 
cada susceptibilidad  consideraba  incorrecto  ó  deprimente. 

No  conocía  los  placeres»  las  diversiones,  ni  paseos ;  la  labor  y  el 
estudio  han  ocupado  toda  su  vida,  sin  más  descanso  que  los  mo- 
mentos dedicados  á  su  familia,  su  esposa  y  sus  hijos  que  adoraba. 

Reciban  todos  ellos  la  expresión  del  más  sentido  pésame  de  los 
miembros  de  esta  Sociedad  Científica  Argentina,  por  cuyo  progreso 
tanto  se  esforzó. 


DE  LA  MUÉ  GHEZ  LES  INSEGTES 

CONSIOBRÉE  COMME   MOYEN    DE   DBFBNSE   CONTRB 
LES  PARAiSITEB  VÉGÉTAUX  OU    AMIMAUX.  —  r6lBS    SPÉCIAUX    DE    LA    MUB  TRACHÉALE 

BT  DE   LA   MUB   INTESTINALB 

Par  M.  J.  KüNCKEL  D'HERCÜLAIS  {•) 


Dans  les  expériences  que  nous  avons  faites  en  Algérie  pour  ten- 
ter  d'infesler  direetemenl  de jeunes  Acridiens  (^Criquets  pélerins)  au 
moyen  de  spores  du  Champignoo  découvert  par  nous  sur  les  adul- 
tes,  le  Laehnidium  Acridiorum  Giard,  nous  avons  constaté  que  les 
mués  répétées  de  ees  insectes,  mués  s'eífectuant,  temps  mojen, 
tousles  huít  jours,  s'opposaient  k  la  fíxation  des  spores  sur  les  té- 

("]  Los  Anales  de  la  Sociedad  Científica  tienen  el  honor  de  incorporar  desde 
hoy  á  su  redacción  un  elemento  valioso  en  la  persona  de  nuestro  sabio  huésped 
M.  Künckel  d'Herculais.  Sus  lectores  recibirán  sin  duda  con  simpatía  y  satisfac- 
ción la  atención  del  eminente  entomólogo.  Pero  quedarán  doblemente  reconocidos 
á  M.  Künckel  d'Herculais  :  primero  por  su  deferente  acogida  á  la  invitación  de  la 
dirección  de  los  Anales ;  segundo,  por  la  significación  misma  de  su  determina- 
ción, que  es  un  acto  de  plausible  cooperación  al  adelanto  intelectual  de  nuestro 
país,  un  ejemplo  que  será  muy  grato  ver  imitar. 

No  nos  corresponde,  por  cierto,  emitir  juicio  alguno  respecto  de  la  breve  con- 
tribución cientí6ca  que  encierra  la  presente  entrega  de  los  Anales  (comunicada  á 
la  Academia  de  Ciencias  de  Francia) ;  pero  su  interés  é  importancia  parecen  tanto 
más  obvios  cuanto  que  ella  se  refiere  á  una  cuestión  que  por  su  oportunidad  y 
diGcultad  es  seguramente  de  aquellas  que  más  deben  hoy  preocupar  á  los  natu- 
ralistas en  nuestro  país. 

Las  circunstancias  nos  deparan  nuevamente  el  honor  de  presentar  este  otro 
sabio  extranjero  á  los  lectores  de  los  Anales :  la  dirección  de  éstos  ha  creído  de- 
ber conñarnos  esa  grata,  si  bien  pesada...  y  tal  vez  arriesgada  tarea. 

Esperamos  poder  realizar  en  breve  ese  deseo  de  la  dirección,  presentando  á 


DE   LA  MUÉ  CHEZ  LES  INSECTBS  101 

guments  (i) ;  d'autre  parí,  si  Ton  tient  compte  que  ce  sont  souvenl 
les  ouvertures  stigmatiques  qui,  chez  les  adultes,  servent  de  voies 
de  pénétration  aux  spores,  et  sí  Ton  veul  bien  se  rappeler  que,  les 
spores  ayant  germées,  les  ramifications  d'un  épais  mycelium  en- 
combrenl  les  tronos  trachéens,  déterminant  des  phénoménes  d'as- 
phyxie  (2),  on  esl  obligé  de  reconnaílre  que  chez  les  jeunes  Acri- 
díens,  le  rejet,  avec  le  tégument,  de  la  tuníque  interne  des  tronos 
trachéens  est  un  obstacle  sérieux  á  la  oonservation  des  spores  dans 
le  milieu  propre  a  leur  germination. 

Au  cours  de  la  mission  que  nous  remplissons  auprés  du  gou- 
vernement  de  la  République  Argén  tí  ne,  nous  avons  été  á  niéme  de 
fairedes  observations  qui  donnent  une  plus  grande  portee  á  ees 
premieres  remarques. 

En  appelant  Tattention  sur  le  role  des  pigments  dans  les  phéno- 
ménes d'histolyse  et  d'hístogenésequí  accompagnent  la  métamor- 

oaestros  lectores  una  noticia  biográfica  que  refleje,  siquiera,  algo  de  lo  que  la 
vasta  y  meritoria  labor  cien  tilica  del  sabio  entomólogo  representa  ya. 

Para  llevar  á  buen  término  nuestro  designio,  contamos,  sobre  todo,  con  el  con- 
curso del  amable  y  espiritual  sabio.  Su  actuación  en  ciertas  esferas  del  mundo 
científico  podrá  motivar,  sin  duda,  más  de  una  interesante  enquéte ;  sus  trabajos 

—  capitales  varios  de  ellos  —  parecen  haber  sido  informados  generalmente  por  un 
espíritu  de  continuidad,  de  lógica,  diriamos,  que  no  carece  de  cierta  filosoña  y 
00  puede  menos  de  haberles  impreso  ese  sello  genuino  de  las  obras  personales  y 
de  aliento  que  sería  útil  poner  en  transparencia. 

Así  comprendida  la  biografía,  ella  se  torna,  creemos,  un  género  verdaderamente 
didáctico,  fértil  en  enseñanzas  provechosas.  Seguir  paso  á  paso  la  evolución  del 
sabio,  asistir  á  la  formación  de  su  personalidad  bajo  la  doble  influencia  objetiva 
de  los  elementos  exteriores,  educación,  medio,  época ;  y  subjetiva,  del  propio 
temperamento  ó  genio :  esto,  que  no  puede  dejar  de  ser  interesante  en  sí,  tratán- 
dose de  quien  se  trata  en  este  caso,  se  vuelve  tanto  más  útil  y  benéfico  si  de  ello 
puede  resultar,  para  nuestca  juventud  estudiosa,  enseñanzas  saludables  por  el 
mejor  conocimiento  de  los  factores  diversos  y  poderosos  que  cooperan  al 
adelanto  científico,  y  especialmente  Jila  formación  de  los  hombres  de  ciencia.  — 

F.  BlRABZN. 

'D  J.  KiiNCKiL  d'Herculaim  et  Ch.  Langlois,  Les  Champignons  parasites  des 
Áeridiens,  C.  R.  de  la  Soc.  de  Biol,  9r  serie,  tom.  III,  1891,  p.  490  '20  juin). 

—  C.  R.  de  l'Ac.  des  .Ve,  T.  CXIII,  1891,  p.  1465  ¡22  juin).—  Ánn.  de  la  Soc. 
Ent.  deFr.,  T.  LXI,  1891,  BulL  p.  CVI  (24  juin  1891). 

(2,  A.  GiARO,  Observations  sur  les  Champignons  parasites  de  VAcridium  pe- 
regrinum,  C,  R.  de  la  Soc.  de  Z/toi.,9-  ser.  T.  III,  1891,  p.  492  ¡20  juin).  — 
^fin.  de  la  Soc.  Ent,  de  Fr.,  T.  LXI,  1891,  BulL  p.  CIX  (24  juin).  Nouvelles 
études  sur  le  Lachnidium  Acridiorum  Gurd,  Champignon  parasite  du  Criquet 
p^lerin,  Reu.  gen.  de  Bot.,  T.  IV.  1892,  p.  459  et  p.  460. 


102  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

phose  chez  le  Criquel  pélerin  (Schistocerca  peregrina  Oliv.J  (1), 
nousavons  faít  ressorlir  qu'á  la  suile  de  chaqué  mué  ees  Aerídiens 
rejetaíent  de  la  raatié^re  pigmentaíre  avec  les  excréments  qui  se 
Irouvaienl  ainsi  colores  en  rose,  au  lieude  demeurer  brun  verdálre 
comrae  au  cours  de  chacun  des  stades  de  leur  évolution .  Suívant 
de  Irés  prés  le  développement  du  Criquel  du  Paraná  (Schistocerca 
paranensis  Burm.)  pour  voir  si  nous  ne  découvrions  pas  quelque  par- 
ticularité  qui  avait  pu  nous  échapper,  nous  avons  été  conduit  a 
examiner,  aprés  rachevemenl  de  la  mélamorphose,  les  premiers 
excreta ;  il  en  est  resultó  celle  conslalation,  c'esl  qu'ils  étaient 
chargés  comme  ceux  de  Tespéce  africaine  de  granulations  pig- 
mentaires  rouges;  mais  celte  fois,  poussanl  plus  loin  Tanalyse, 
l'examen  microscopique  nous  révélail  que  ees  excreta  étaient  en  réa- 
litó  des  sortes  de  sacs  constitués  par  la  cutínule  intestinale ;  ees  sacs 
aussitót  rejetés,  plongés  dans  Teau  distillée,  présentaient  les  plus 
¡ntéressanles  particularités ;  des  Tabord  on  les  voyait  gonflés  par 
grosses  bulles  d'aír  qui  les  maintenaient  en  suspensión;  ees  bulles 
n'étaient  autres  que  les  restes  des  massesd'air  qui  remplissent  le 
tube  digestir  pour  permettre  la  mélamorphose,  ainsi  que  nous 
Tavons  demontre  par  nos  eludes  anlérieures  (2) ;  de  plus  au  milieu 
des  granulations,  produits  del'histolyse  des  tissus,  el  des  granu- 
-lalions  de  pigmenl  resorbe,  on  ue  tardaitpas  á  apercevoir  nombre 
de  Grégarines.  Ainsi  done  ees  Protozoaires  étaient  rejetés  comme 
déchets,  au  méme  litre  que  les  produits  de  Thistolyse.  On  congoit 
d'aprés  cela,  que  chaqué  mué  esl  la  determinante  non  seulement 
de  la  regenera tion  des  tissus  normaux,  mais  qu'elle  a  encoré  pour 
résultatde  débarrasser  Torganismedesparasites  qui  causent  la  dé- 
nutrition  de  ees  tissus. 

De  ees  faits,  ¡I  est  á  déduire  une  serie  de  conséquences,  les  unes 
d'ordre  physiologique^  les  autres  d'ordreessentiellementpra  tiques. 
En  eífet,  les  observateurs  et,  en  particulier  M .  Louis  Léger,  qui  ont 

(4)  J.  KÜNCKBL  d'Hbrculais,  ¿e  Criquet  pHerin  (Schistocerca  peregrina  Oliv.) 
et  ses  changements  de  coloration.  —  Role  des pigments  dans  les  phénoménes  d'his- 
íolyse  et  d'histogenése  qui  accompagnent  la  mélamorphose.  C,  R.  de  la  Soc. 
de  BioL,  9-  serie.  T.  IV,  1892,  p.  56.  C,  R.  de  l'Ac.  des  Se,  T.  CXIV, 
1892,  p.  240(1"  février.  — yinn.de/aSoc.  Ent.  de  Fr.,  T.  LXII,  1892,  Bull. 
p.  25. 

(5)  J.  Küngkeld'Herculais,  Du  role  del'air  dans  le  mécanisme  physiologique 
de  léclosion,  des  mués  et  de  la  mélamorphose  chez  les  Insectes  orihoptéres  de 
la  famille  des  Acridiens.  C.  R.  de  VAc.  des  Se,  T.  CX,  1890,  p.  807. 


DE  LA  MUÉ  GHEZ  LES   INSEGTES  103 

recherché  lesGrégarines  dans  lelubedigestif  des  Acr¡d¡ens(1),s'ils 
n'ont  pas  réussi  á  renconirer  ees  parasites  chez  les  Criquets  péle- 
rins,  alors  qu'il  les  onl  trouvés  dans  des  espéces  du  méme  groiipe, 
c'esl  que  ceux-ci  s'en  élaient  débarrassé  par  exuvialion  de  la  culi- 
cule  inteslinale;  entre  les  nnues  íls  abondenl  chez  le  Criquet  du 
Paraná  ;  ils  diminuent  de  nombre  aprés  chaqué  mué  (2).  D'aulre 
parí,  chacun  sait  qu'on  a  fondé  de  grandes  esperances  en  Europe 
(Russie,  France,  etc.),  en  Afrique  (Algérie,  Cap  de  Bonne-Espérance), 
commeen  Amér¡qúe(Etats  Unis,Républ¡queArgenline),sur  certains 
organismes  parasitaires  (Champignons,  Bacilles,  Protozoaires)pour 
arréteria  multiplication  des  insectesdéprédateurs  el  en  particulier 
des  Acridiens  migraleurs;  on  voit  par  ees  observations  que  ees  in- 
secles,  á  développemenl  rapide,  onl  en  leur  possession  un  mojen 
fort simple  de  se  débarrasser  de  ees  organismes  de  fagon  á  pauvoir 
se  régénérer  á  chaqué  stade  de  leur  évolulion;  ainsi  peut  se  com- 
prendre  la  résistance  que,  dans  des  conditions  de  vie  nórmale^  les 
insectes  peuvent  offrir  íi  la  contamination  ou  á  Taclion  désorgani- 
salrice  des  parasites  végétaux  ou  animaux. 


(I)  Louis  LÉ6ER,  Sur  une  Grégarine  nouvelle  des  Acridiens  d^ Algérie.  C.  R. 
de  VAc.  des  Se,  T.  CXVII,  1893(4  décerabre  1893). 

(2;  Cette  Grégaríoe  appartient  au  genre  Clepsidrina^  Hammerschmidt  et  nous 
nous  la  désigueroQS  parle  nom  de  C,  paranepsis,  pour rappeler  á  la  fois  qu'elle 
setrouve  dans  la  contrae  que  traverse  le  Paraná  et  qu'elle  estrhdte  derAcridien 
migrateur  de  rAmériqae  du  Sud,  Schistocerca  paranensis  [*].  Si  elle  atteint  la 
taille  de  C.  Acridiorum  Léger,  si  son  deutomérite  est  aussi  qaatre  fois  plus 
grand  que  son  protomérite,  elle  difiere  par  la  forme  genérale  du  deutomérite 
qui  est  ellipsoi'dal  au  lieu  d'étre  cyliodríque,  par  la  coloration  des  ^ranulations 
de  l'entocyte  qui  ne  sont  pas  teintées  de  jaune-rougeAtre,  mais  sont  uniformé- 
ioent  d'un  ton  blanc  jaunátre. 

(*)  II  est  probable  qu'elle  habite  aussi  le  tube  digestí fd*autres  espéces  d'Acridiens. 


VIGA  EMPOTRADA  EN  SUS  DOS  EXTREMOS 

MEMOKU  PRESENTADA  A  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Por    bl    doctor    FEDERICO    VILLAREAL 

Proíefor  en  la  Escuela  de  Ingenieros  de  Lima 


1.  Ea?/)/?cacV(ín.— Sea  la  viga  AB  (fig .1)  horizontal,  empotrada 
en  el  extremo  A  y  en  el  B,  sometida  á  la  fuerza  concentrada  ¥,  que 
dista  /'  de  A  y  I'  de  B,  siendo  /' +/''=/ la  longitud  de  la  viga.  Se 
trata  de  determinar: 

1**  Las  reacciones  en  los  apoyos ; 

2**  Los  esfuerzos  cortantes  en  cada  sección  de  la  viga  ; 

3**  La  ley  de  los  momentos  de  flexión  ; 

i""  Los  momentos  de  empotramiento. 

Con  estas  determinaciones  es  fácil  resolver  los  dos  problemas  de 
Resistencia  de  Materiales: 

1°  Determinar  la  sección  déla  viga; 

2®  Calcular  la  flecha  después  de  la  deformación. 

Tal  es  el  objeto  de  la  presente  memoria,  ea  que  nos  proponemos 
hacer  el  estudio  analítico  y  geométrico,  usando  el  Cálculo  Inflnite- 
simal  y  la  Estática  Granea,  terminando  por  generalizar  para  los 
casos  en  que  existan  muchas  fuerzas  concentradas  en  la  viga  y  en 
que  ésta  soporte  una  fuerza  continua,  sea  ó  no  uniformemente  re- 
partida. 

I 

PARTE  ANALÍTICA 

2.  Planteo  general.  —  Cuando  la  viga  está  cargada,  el  eje  neutro 
AB  se  deforma,  tomando  la  forma  AOB ;  tomamos  como  eje  de 
abscisas  la  horizontal  A 'OB';  eje  de  ordenadas  la  vertical  OC.  Lla- 
mando A  y  B  las  reacciones  en  los  apoyos;  uyu*  los  momentos  de 
empotramiento,  el  equilibrio  da  las  siguientes  ecuaciones: 


TIGA    EMPOTRADA  EN   SUS  DOS  EXTREMOS  105 

I""  Siendo  B  el  centro  de  los  momentos  estáticos 

A/=Fr  +tt  — u'. 
Tomando  A  como  centro  de  momentos 

Bl=Pl'  +u'  —u. 

2*  El  equilibrio  elástico  del  segmento  Am,  da  la  proyección  ver- 
tical, llamando  T  el  esfuerzo  cortante  en  m. 

F/'  +  tt  -  «' 

1  =  A  = 1 » 

y  para  el  segmento  6m',  llamando  T'  en  el  de  la  sección  m',  el 
valor 

F/'  +u'  —  u 


T'  =  B  = 


/ 


3^  El  mismo  equilibrio  elástico  del  segmento  Am,  da  el  momen- 
to de  flexión  M  para  la  sección  en  m 

M  =  A(/'— a?)  — u, 

y  para  el  segmento  Bm',  el  momento  de  flexión  M '  en  la  sec- 
ción m' 

M'=B(/'— íü')  —u'. 

i^  De  lo  anterior  resulta,  que  todo  queda  enteramente  conocido 
cuando  estén  determinados  los  momentos  de  empotramiento  u,  u ' 
de  lo  cual  nos  vamos  á  ocupar. 

3.  Ecuaciones  de  la  fibra  deformada.  —  Para  la  fíbra  OA  tenemos, 
recordando  la  ecuación  fundamental : 

en  que  E  es  el  coeficiente  de  elasticidad,  I  el  momento  de  inercia, 
respecto  de  la  horizontal,  que  pasa  por  el  centro  de  gravedad  de  la 
sección  vertical  de  la  viga, 

EI^  =  A(/'-í»)-u. 


i06  ANALES  DB  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

y  para  la  fibra  OB,  tendremos  su  ecuación  diferencial  ; 

Integrando  estas  ecuaciones  y  observando  que  la  constante  es 
la  raisnna,  pero  de  signo  contrario,  por  ser  la  tangente  común  en 
O  á  los  dos  segmentos  de  la  fibra  deformada  : 


El 


Volviendo  á  integrar  y  notando,  que  las  constantes  de  esta  segun- 
da integración  son  nulas,  supuesto  que  los  segmentos  de  la  fibra 
deformada  pasan  por  O,  se  tiene: 

Ely '  =  B  ^i  ro)'^  -  J  a?'3^  -  i  u '0?'^  -  O'. 

Para  determinar  u,  u',  C,  tenemos  las  condiciones:  por  los  empo- 
tramientos en  A,  -^=  Oparaa?  =  /' y  enB,  -i^,  =0  para»' = /*" 
que  da  las  dos  ecuaciones : 

0  =  1a/'*-u/'4  C  0) 

o  =  ^Br*-u'r  —  c.  (2) 

Para  a?=  /',  y  =  a  ;  llamando  a  la  distancia  vertical  del  origen 
de  coordenadas  O,  respecto  de  la  viga  antes  de  la  deformación  y 
para  a;'  =  /\  y '  ==  a  en  las  ecuaciones  de  la  segunda  integración, 
las  que  dan : 

EIa  =  r,A/''*— iu/'2  +  c/'  (3) 

Ela=ÍB/"  — i«'/7*  — cr.  (4) 


TICA  EMPaniÁDA  EN  SUS  bOS  EXTREMOS  i  07 

Tenemos cualro  ecuaciones,  con  cuatix)  incógnitas  u,  tt\  C  a. 
Sumando  las  dos  primeras  y  sustituyendo  ios  valores  de  A  j  B 
se  tiene: 

I  Fr  +  ti  —  u'  ,,j   ,   4  Fr  4-  ti'  —  a„,         ,,   ^     ,,. 
2 1 ^     +5 1 r-  =  tt/'  +  u'l  , 

recordando  que  /=  /'  +  I'  resulta  simplificando 

F/T 


M   -4-  IC      _ 


Consecuencia  notable,  porque  el  segundo  miembro  es  el  máximo 
del  momento  de  flexión  de  la  viga  sobre  dos  apoyos  de  nivel,  cuan- 
do no  está  empotrada ;  supuesto  que  cuando  u  =  O,  u'  =0,  las 
ecuacione&del  planteo  se  reducen  á 

A/=F/-;       B/  =  F1';       M  =  ^{l'-^x);     M'=^^  (I' —x'); 

cuyo  máximo  para  M  es  cuando  ¿9  =  0,  lo  mismo  que  el  de  M '  para 
íc'=rO,  dando  el  valor 

F/T 
Max  =  — 'j — • 

de  aquí  nuestro  teorema : 

I.  —  La  suma  de  los  momentos  de  empotramiento  de  una  viga  ho- 
rizontal,  sometida  d  una  fuerza  concentrada,  es  igual  al  mdoinmo  del 
momento  de  flexión  de  la  misma  viga,  cuando  ésta  no  está  empotra^ 
irada,  es  decir,  d  la  fuerza  multiplicada  por  los  segmentos  de  la  viga 
y  dividiendo  por  la  longitud  total. 

Eliminando  Centre  la  primera  y  la  tercera: 

6  z 

Lo  mismo  la  eliminación  de  Centre  la  segunda  y  cuarta 

EIa=  -^Br'  +1^''"- 


108  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Restando  estas  dos  últimas  ecuaciones,  se  tiene: 
Sustituyendo  los  valores  de  A  y  de  B,  resulta: 
Como  hemos  sacado  la  relación 


u  +  u'  = 


I 


se  obtiene  sustituyendo,  para  eliminar  la  fuerza  ^ 

(u  4-  W)  {r  —  I")  +  (u'  —  u)  {r'  ~  r/'  +  /'*)  + 

3u/'2  —  3u'/'«  =  0; 

que  da  simpliñcando: 

y  finalmente  resulta  la  relación: 

ul'  =u'l' ; 
de  aquí  nuestro  teorema  segundo : 

II.  —  Los  momentos  de  empotramiento  de  una  viga  horizontal, 
sometida  á  una  fuerza  concentrada,  están  en  razón  inversa  de  las 
distancias  de  la  fuerza  á  los  extremos  de  la  viga. 

Tendremos  en  función  de  los  datos. 

fi'i'   r  _  /• 

«  —  u'  = 


Medíante  estos  dos  teoremas  quedan  determinados  los  momentos 


VIGA  EMPOTRADA  EN  SUS  DOS  EXTRBBfOS  109 

de  empotramiento  y  por  consiguiente  las  reacciones  en  los  apoyos, 
los  esfuerzos  cortantes  en  cada  sección  de  la  viga  y  la  ley  de  los 
momentos  de  flexión. 

4.  Ejemplo  numérico. — Una  viga  de  8  metros  de  largo,  empotra- 
da en  los  dos  extremos,  está  sometida  á  una  fuerza  concentrada  de 
2000  kilogramos,  á  las  distancias  3  y  5  metros  de  los  apoyos. 

a)  La  suma  de  los  momentos  de  empotramiento  es 

,      ,       2000x3x5      ^.„^, 
u  +  u'  = =  3750  kgm ; 


dividiendo  los  3750  kilográmetros  en  razón  inversa  de  las  distan- 
cías,  como  se  ejecuta  con  las  fuerzas  paralelas 

u  =  ?^^^í5^=  2343,75  kgm. 
u '  =  3l£í^  =  1 406,25  kgm. 

b)  La  diferencia  de  estos  momentos  es  937,50  kilográmetros;  por 
consiguiente,  tendremos  las  reacciones  y  esfuerzos  cortantes 

T  =  A  =  ^000  X  \+  937.50  _  ^^^^^^..  .^ 
^,^3^2000X3-937.50^    632.8125  kg. 

mientras  que>  si  la  viga  no  estuviese  empotrada,  sino  únicamente 
reposando  sobre  los  dos  apoyos  de  nivel,  las  reacciones  se  obten- 
drían dividiendo  los  2000  kg.  en  razón  inversa  de  3  y  de  5,  dando 
entonces  para  el  apoyo  A  =1250  kg.  y  para  el  apoyo  B  =  750  kg. 

c)  La  ley  délos  momentos  de  flexión  para  cada  segmento,  será, 
poniendo  lo  valores  numéricos  respectivos  : 

M  =  1 367, 1 875  (3  —  w)  —  2343,75 
M'=    632,8125  (5 —a?')  — 1406,25. 

cuyo  valor  máximo  es  para  »=  O  ó  »'  =0,  es  decir,  en  el  punto 
de  aplicación  de  la  fuerza,  1 757,8 1 25  kilográmetros  por  ambas  ecua- 
ciones . 


110  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Las  fórmulas  analíticas  de  las  reacciones  en  función  de  los  da- 
tos son: 

-Ki)'-^^^      B=p(í:y.íi±ií:. 

5.  Sección  de  la  viga. —  La  resistencia  de  materiales  da  la  ecua- 
ción para  calcular  una  viora  que  trabaja  á  la  flexión  : 

M  =  — » 

V 

siendo  M  el  momento  mayor  de  flexión ;  R  la  resistencia  práctica 
del  material;  I  el  momento  de  inercia  de  la  sección,  respecto  de 
la  horizontal,  que  pasa  por  el  centro  de  gravedad;  v  la  mayor  dis- 
tancia de  ese  centro  á  las  caras  horizontales  de  la  viga. 

Las  ecuaciones  de  los  momentos  de  flexión  dan  los  máximos  para 
a?  =  0,  a?'=0 

M  =  A/'  —  u;  M'  =  B/'  —  u'  ; 

sustituyendo  los  valores  de  A  y  de  B,  ambas  ecuaciones  dan  el 
mismo  máximo 

Fl'l'  —  ul'  —u'V 
Max  = -, » 

ó  bien  atendiendo  al  primer  teorema  ul  +  u'l^^Vl'T  : 

ul'  +  u'l\ 


Max  = 


/ 


y  conforme  al  segundo  teorema  uV  =iu'V ,  resulla 

u'V       ui 


Max  = 


11    ~~  U 


lo  que  da  nuestro  tercer  teorema : 

III.  — El  momento  máximo  de  flexión  se  encuentra  en  el  punto  de 
aplicación  de  la  fuerza  y  es  igual  al  momento  de  empotramiento  mul- 
tiplicado por  su  respectivo  segmento  y  dividido  por  la  mitad  de  la 
longitud  de  la  viga. 


VIGA  EMPOTRADA  EN  SUS  DOS  EXTREMOS  i  11 

La  fórmula  analítica  del  momento  máximo  de  flexión  en  función 
de  los  datos  es 


Max 


_  F      fl'l'X 

~ir\rT) 


En  el  ejemplo  numérico  anterior  hemos  sacado 

u  =  3343,75;         W  =U06,2o; 

^           2343,75  X  3        ,.«^  o,^-        1406,25X5 
Max  = =  <7o7,812o  = • 

4>  4 

De  aquí  resulta,  que  el  major  momento  de  flexión,  en  valor  ab- 
soluto, es  el  mayor  momentode  empotramiento. 

6.  Ejemplo  numérico.  —  Calcular  la  sección  de  una  viga  de  ma- 
dera de  8  metros  de  largo,  empotrada  en  ambos  extremos,  cargada 
con  una  fuerza  de  2000  kg.  á  la  distancia  de  3  y  5  metros,  siendo 
la  resistencia  de  60  kg.  por  centímetro  cuadrado  y  la  base  dos  ter- 
cios de  la  altura. 

Llamando  b  la  base,  a  la  altura,  se  tiene 

*  =  r'  '  =  i2*-^=Í8^'  ^  =  2^' 

M  RI  ^         D  3 

entonces  :  M  =  —  =  -  .  R  .  a% 

V        9 

para  M  tenemos  el  mayor  m  =  2343,75,  siendo  R  =  600.000 

2343,75  =  ^  600000  .  a^ 

a3  =  0,03515625; 

2 
luego  la  altura  a  =  0,327  metros;  la  base  6  =  -  a  =  0,21 8  metros. 

7.  Deformación.  —  En  la  ecuación  de  la  fibra  deformada  del  pri- 
mer segmento,  eliminando  C  lo  mismo  que  en  la  derivada  de  aque- 
lla ecuación,  resultan: 

EIy  =  A(i/'a^-la^-i/-«,)-«(ía^-i'.) 


112  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  ClENTfFIGA  ARGENTINA 

para  la  máxima  ordenada»  hagamos  la  derivada  nula 

*^Xx'  +  (u  —  Kl')x,—  ul'  +Ía/'^  =  0. 

que  da  las  siguientes  raíces : 

_  _A/-  -2u  _  I'  ^l' 

a,_í  ,  X—        j        ___^.  i   , 

sustituyendo  en  la  primera  tendremos : 

EIa  =  — Ja/'^  +  Íu/'* 
6  2 


EI6  =  — ¿A/'^  +  4u/'«-^r2 


a  es  la  ordenada  máxima,  b  la  mínima,  supuesto  que  la  segunda 
derivada 


se  convierte  respectivamente  en  —  w  y  +u  para  las  raíces  x,  lo  que 
esotra  condición  notable  de  los  momentos  de  flexión.  Restando 
estas  dos  ordenadas»  seHíene 

"<'-')  =  Ip  =  |'"-(fT5f)'- 

Como  a  —  6  es  la  flecha  tendremos 

f  —  ?  JíL 
'  ~  3  EIA^' 

de  aquí  el  cuarto  teorema. 

IV. — La  flecha  se  encuentra  en  el  punto  de  la  viga,  cuyo  momento 
de  flexión  es  igual  al  momento  menor  de  empotramiento  con  signo 
contrario;  y  es  igual  d  dos  tercios  del  cubo  de  ese  momento,  dividido 
por  el  cuadrado  de  la  reacción  respectiva  y  por  el  producto  El. 


TIGA  EHPOnUDA  EX  SC5  DOS  CXTECSOS  113 

Ed  los  puntos  de  ioflexióD,  la  segunda  derivada  es  nula,  luego 
el  momento  de  flexión  es  cero :  por  consiguiente  : 

M  =  A  (/  —  x)  —  ti  =  O 

nr—u        2/  • 


/•  4-3/' 


contando  del  extremo  A  de  la  viga  se  tiene  para  el  punto  de  inflexión 


u 


una  distancia  de  aquel  igual  á  t  J  para  la  posición  de  la  flecha,  una 
distancia  -r-  í  luego  nuestro  quinto  teorema  es  : 

V.  —  Los  punios  de  inflexión  de  la  viga  distan  de  sus  extremos,  el 
momento  de  empotramiento  dividido  por  la  respectiva  reacción  y  la 
flecha  dista  el  doble,  con  tal  que  no  pase  del  punto  de  aplicación  de 
la  fuerza. 


Poniendo 

ó  en  función  de  los  datos  : 

rf: 

n 

/• 

~/'  +  3/' 

•  •  » 

se  tiene  la  flecha 

• 

í 

M     Et     ~ 

4  ud" 
%  E[ 

8.  Ejemplo  numérico.  —Calcularla  flecha  de  la  viga,  que  hemos 
tomado  como  aplicación  de  nuestras  fórmulas. 
Hemos  obtenido  los  siguientes  valores : 

u  =  2343,75;        A  =  1367,1873;  7=  1,714; 

u' =1406,23;        A=    632,8 1  S-i;         í^=  2,222; 

D 

luego,  el  punto  de  inflexión  dista  del  extremo  A  de  la  viga  1,714 
metros  y  el  otro  punto  de  inflexión  de  la  fibra  deformada  dista  del 
extremo  B,  2,222  metros. 

El  doble  del  primero  es  3,428,  que  pasa  los  3  metros  donde  esto  la 

AN.  SOC.  CIBXT.  AR6    —  T.  XLTII  8 


il4  ANALES  DB  LA  SOCIEDAD  CIBÜTÍFIGA  ARGENTINA 

fuerza;  el  doble  del  segundo  es  iHH,  que  no  llega  á  los  5  metros  ; 
luego  la  flecha  se  encuentra  álos  i'^iii  del  extremo  B,  ósea  0,556 
de  O ;  el  momento  de  flexión  es : 

M '  =  632,8125  (5  —  0,536)  —  1406.25  ;=  1403,97, 

igual  al  momento  menor  de  empotramiento,  según  el  teorema. 
También  hemos  sacado  la  sección: 

a  =  0,327;         6  =  0,218;  *  •  <       • 


121       ba^       0,00763 
d  =  ^  =  4,444 :        (P  =  87,528 ;        B  =  632,8  \  23 ; 

D 

7  admitiendo  el  coefíciente  de  elasticidad  E  =  15,10^  tenemos 

r—L,     B  .  d^_  632,8125  X  87,528  _ 
'"■12I"      E      ~    0,007d3xl3,IO«    —  "' '"'^' 

la  flecha  es,  por  consiguiente,  igual  á  cinco  milímetros. 

Finalmente  las  constantes  C,  a  de  la  integración  en  función  de 
los  datos  son 


'  /«V  3 


o=-,.(-)"l^:        E.  =  lp.(-) 


9,  Caso  particular^  la  fuerza  en  el  centro, 
a)  Se  tiene  :  /'  =  /•  =  !/; 

entonces  :  — r—  =  jFl; 

los  momentos  de  empotramiento  son  iguales : 

u  =  u'  =^F/; 

6)  Su  diferencia  es  nula,  las  reacciones  son  iguales 


VIGA  EMPOTSADA  EN  SDS  DOS  EXTREMOS  115 

e)  El  momento  máximo  de  flexión  : 

d)  Puntos  de  inflexión  : 

e)  La  flecha  está  á  la  doble  distancia  de  la  inflexión  y  es: 

d  =  U, 
2 

mitad  de  la  longitud  de  la  viga  y  su  magnitud  : 

\     Ad^_J_     I     I     Fl_  8  F^ 

'  ""2  •   El  ~  12  *  2  '  8  •  El  ~2  .  4  .6.8  El" 


II 


PARTE   GRÁFICA 


10.  Suma  de  los  momentos  de  empotramiento,  —  La  Estática  Grá- 
fica nos  permite  construir  fácilmente  los  resultados  analíticos  que 
hemos  obtenido. 

Sea  AB  la  viga  (flg.  2)  y  Fia  fuerza.  Trazando  las  verticales  que 
representan  las  líneas  de  acción,  tomemos  ab  igual  á  la  intensidad 
de  la  fuerza,  y  con  polo  P,  á  la  distancia  3,  tiremos  los  rayos 
polares  Pa,  P6  y  paralelos  á  ellos  el  polígono  funicular  p(/r^  cuya 
jínea  de  enqierro  es  pr  ;  digo  que  qs  multiplicado  por  i  es  la  suma 
de  los  momentos  de  empotramiento. 

Demostración.  —  En  efecto,  tracemos  Pe  paralela  á  pr.  Los  trián- 
gulos semejantes  psq,  c?a,  que  tienen  sus  lados  paralelos,  dan  : 

sq  _l^^ 
ac       B ' 


i  16  ÁXALES  DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Del  mismo  modo,  los  triángulos  semejantes  srq,  cVb,  da  n  : 

sq  _V^ 

cb        8  ■ 

De  donde : 

sq  X  I  =i  ac  X  I'  =  cb  X  l\ 

tenemos  la  proporción : 

ac V_,  ac      ac /'       /'. 

cb~T''  ac  +  cb~l  ~  I'  +  /•  ~F' 

F/' 
de  manera  que  ac  =  -^r »' 

¥1'  I' 
luego  5í/  X  5  =  ac  X  / '  =  — r—  =  u  +  u ' , 

según  nuestro  primer  teorema. 

11.  Momento&  de  empotramiento , — Tomemos  a '6'  igual  á  sq  y 
con  un  polo  P'  cualquiera,  tracemos  los  rayos  polares  P'a',  P'6' 
y  paralelos  á  éstos  el  polígono  funicular  p '7 'r',  cuya  línea  de  en- 
cierro es/? 'r';  su  paralela  P'c'  determina  a'c' que  multiplicada 
por  8,  es  el  momento  de  empotramiento  en  A  y  c'b'  también  multi- 
plicada por  8  da  el  momento  de  empotramiento  en  B. 

Demostración,  ^ En  efecto,  los  triángulos  semejantes  p's'q\ 
c'P'a'  dan  la  proporción  entre  bases  y  alturas  : 

s'q'  _V 


a'C       8' 


Los  triángulos  semejantes 5 'r'^',  c'P'6',  también  dan: 


I  ^  t 


sq    _  /^. 
c'b'  ~l'  ' 

de  aquí  resulta  : 

s'q'  =  a'c'  X  /'  ==  c'b'  X  /', 


VIGA   EMPOTRADA  EN   SUS  DOS  EXTREMOS  117 

de  donde  se  saca  la  proporción  : 


a'c' 

— 

v 

o' 

a'c' 

r 

1- 

c'b' 

C  -f- 

c'b' 

/' 

+  /• 

c'b' 

1' 

a'c' 

■    + 

c'b' 

/' 

+  /•' 

obteniéndose: 

/'  Fl'l'      L' 

iXic'b'  =lxa'b'X  ^,  ^^.  =^  'J  =  ^'^ 

según  nuestro  segundo  teorema. 

12.  Reacciones . —lomemos pm  iguala  a'c',  rn  igual  ác'6'  tra- 
zando la  línea  de  encierro  mn.  Tracemos  su  paralela  P/'por  el  pri- 
mer polo  P,  entonces  a/"  es  la  reacción  en  A,  y  bf  la  reacción 
en  B. 

Demostración.  —  Tracemos  por  n  la  nt  paralela  á  la  primera  lí- 
nea de  encierro  pr;  los  triángulos  semejantes  tnm,  cP/'dan,  compa- 
rando bases  y  alturas: 

á  =  r  cf=tmxj  =  (pm-rn)y 

pero  prn  =  a'c=-*  rn  =  c'6'=— » 

sustituyendo  resulta: 

u  —  u' 


cf  = 


Por  consiguiente,  obtendremos 


/ 


af=  ac  +  cf—  -j-  H j — . 

#./•        A        i-              I'         e      F^'       u  —  u' 
bf  =  cb  —  cf=ac  .  p  —  cf  =  —. j —  p 


118  ANALES  DB  LA  SOCIEDAD   CIENTÍFICA  ARGENTINA 

que  son  respectivamente  los  valores  analíticos  de  las  reacciones  en 
A  y  en  B. 

13.  Esfuerzos  cortantes,  —  Trazando  por  /  la  horizontal  /flf  para 
representar  la  viga,  se  tiene  trazando  por  a  y  por  b  las  horizontales 
jz,  hb  la  representación  granea  de  los  esfuerzos  cortantes  por  las  or- 
denadas j^,  fb  en  los  segmentos  déla  viga. 

14.  Momentos  de  flexión.  —  El  polígono  funicular  tnp^rnm,  re- 
presenta la  ley  de  los  momentos  de  flexión  para  un  punto  cual- 
quiera de  la  viga.  Bajando  la  vertical  y  multiplicando  por  S,  la 
parte  interceptada  por  dicho  polígono  á  partir  de  la  línea  de  en- 
cierro, se  obtiene  el  respectivo  momento  de  flexión. 

Demostración.  —  Sea  iM  un  punto  de  la  viga.  Trazando  la 
vertical  se  tiene  NH,  que  multiplicada  por  5  es  el  momento  de 
flexión. 

En  efecto,  trazando  7nt;  paralela  kpq,  los  triángulos  semejantes 
Nm/c,  aVf,  dan  comparando  bases  y  alturas : 

at  ~       8      ' 
luego:  NKx  3  =  A(/'  —x). 

Pero  tenemos  también : 

NHXS  =  (NK  — HK)S  =  (NK— pm)a  =  A(/'  -  a?)  —  u  =  M, 
según  las  fórmulas  del  planteo  general : 

M  =  A(/'  —x)  —  u. 

15.  Momento  máximo  de  flexión.  —  Está  en  la  vertical  de  la 
fuerza  y  es  la  parte  Q9  multiplicada  por  1. 

Demostración.  —  Los  triángulos  semejantes  Qmü,  aP/*,  dan  : 

af       o 


VIGA  EMPOTRADA   EN   SUS   DOS  EXTREMOS  119 

Pero  tenemos  también : 

09  X  5  =  (Qü  ^qv)h  =  (Qv  —  pm)  8  =  A/'  —  u, 
que  es  la  fórmula  analítica  del  momento  máximo  deflexión  (n®  5). 

16.  Inflexión  de  la  viga,  —  Como  en  esos  puntos  los  momentos 
de  flexión  son  nulos,  basta  levantar  las  verticales  de  las  intersec- 
ciones de  los  lados  del  polígono  funicular;  se  encuentran  asi  los 
puntos  CyD. 

n.  Lugar  de  la  flecha.  —  Como  es  la  doble  distancia  de  la  infle- 
xión á  partir  del  extremo  de  la  viga,  basta  tomar  DC  =  DB,  entonces 
en  C  se  encuentra  la  flecha  y  bajando  U  vertical  r'n"  =  rw,  son  los 
momentos  iguales  y  de  signo  contrarío  al  empotramiento  menor  u\ 

i8.  Dimensiones  y  de  formación  de  la  viga. — Por  lo  anterior  re- 
sulta: que  gráficamente  se  pueden-  resolver  los  dos  problemas  de 
Resistencia  de  Materiales,  ejecutando  las  tres  construcciones  indi- 
cadas en  los  números  10,  11  vi  3. 

I*"  Porque  entonces  se  tiene  el  máximo  momento  deflexión  : 

para  determinar  la  sección  transversal  de  la  viga  por  la  fórmula: 

—  =  M  =  li. 

V 

2*  También  se  tiene  el  punto  G,  donde  está  la  flecha,  la  que  se 
calcula  por  la  fórmula  : 

_2dV. 
'  ""  3    El  ' 

siendo  u'  =  r/i  x  8  ;  d  =  CB ; 

y  E  é  I,coeQciente  de  elasticidad,  y  momento  de  inercia  de  la  sec- 
ción de  la  viga  respectivamente. 

19.  Escalas.  —  Como  no  es  posible  dibujar  la  viga  en  su  verda- 
dera dimensión  hay  que  usar  escalas,  sea  para  las  longitudes  en 


no  ANALES  DE   LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

i  1 

metros  -'»  sea  para  las  toneladas  en  metros  —f  por  toqúese  multi- 

plican  los  datos  para  ejecutar  el  dibujo. 

Al  contrario,  tomando  una  línea  del  dibujo,  para  obtener  su  re- 
presentación, se  multiplica  por  e  si  son  metros,  por  e'  para  obtener 
toneladas^  por  ejemplo:  el  momento  de  flexión,  para  el  punto  M, 
hemos  dicho  que  es  en  verdadera  dimensión 

M  =  NHX5, 

pero  si  se  ha  usado  para  la  fuerza  NH  la  escala  e'  y  para  las  longi- 
tudes 3  la  escala  e,  tendremos,  que  entonces  ese  momento  será  toma- 
do en  la  escala  del  dibujo: 

M  =NHxí  xe.e', 

en  toneladas  metros;  asi,  pues,  para  los  momentos  de  flexión  la  es- 
cala es  ^ee' ;  si  queremos  que  seae^,  tendremos  : 

5  .  e  .  e'  =  e* ; 
entonces  la  distancia  polar  se  lomará  igual: 

e  .  e' 

t 

20.  Ejemplo  gráfico.  —  Sea  para  las  longitudes,  la  escala  r^rr- 

Entonces  una  viga  de  8  metros  estará  representada  por  AB  =  0"08 
(fig-  2)»  y  si  la  fuerza  está  entre  los  segmentos  3  y  5  metros,  toma- 
remos AF  =  0"ü3  y  FB  =  0"05,  para  trazar  las  verticales,  Adop- 

tandopara  las  fuerzas  en  toneladas  la  escala  — f  para  2  toneladas 

tendremos  a6  =  0"02.  Si  queremos  además  que  los  momentos  estén 

también  á  la  escala  de  jjrz  tomaremos: 

Con  estas  escalas  hemos  dibujado  la  figura  2,  que  nos  ha  ser- 
vido para  las  demostraciones  gráficas,  usando  elementos  lineales 


VIGA  EMPOTRADA  EN  SUS  DOS  EXTREMOS  1^1 

para  las  construcciones  que  no  son  necesarias  en  la  práctica.  Como 
se  ve,  ac  =  1250  kilogramos ;  cb  =  750  kilogramos  cuando  no  hay 
empotramiento;  mientras  que  íl/==  1360,  fb  =  640  cuando  lo  hay, 
valores  muy  próximos  á  los  que  arroja  la  parte  analítica.  Del  mis- 
mo modo  se  pueden  comprobar  gráficamente  á  la  escala  de  un  cen- 
tesimo los  valores  que  se  han  obtenido  algebraicamente. 

21 .  Varias  fuerzas  concentradas.  —  Sea  la  viga  AB(fig.  3)  de  lon- 
gitud /,  sometida  á  las  fuerzas  concentradas  F',  F',  F",  . . .,  que 
distan  del  extremo  A  las  distancias  /',  I" ,  T,  . . .;  tendremos  ana- 
líticamente los  momentosde empotramiento: 

«  =  1 ^i — ^'         «'=2j f — ■' 

el  mayor  de  éstos  es  el  que  se  pondrá  en  la  fórmula: 

V 

para  determinar  las  dimensiones  de  la  viga. 

Yov  Estática  Gráfica,  tendremos  trazando  las  verticales,  que  in- 
dican las  líneas  de  acción  y  tomando  1 ,  2,  3. . .  iguales  á  las  inten- 
sidades F',  F*  ,  F**,  . . . ,  con  el  polo  P  y  los  rayos  polares  respectivos 
se  traza  el  polígono  funicular  M6'6*6"'N.  Entonces  prolon- 
gando los  lados  b'b'\b'*b"*,  ...,  hasta  las  verticales  límites  y 
mediante  las  líneas  auxiliares  de  encierro  se  tienen  los  momentos 
a'6',  a'b\  a'^b",  ...  que  se  toman  como  nuevos  elementos 
dinámicos  y  haciendo  1',  2',  3',...  iguales  respectivamente  á 
ellos;  con  el  nuevo  polo  P'  se  traza  el  nuevo  polígono  funicular 
M'XZYN' ,  la  línea  de  encierro  M'N'  determina  la  paralela  P'p; 
entonces  mp  es  el  momento  de  empotramiento  u  en  A  y  pn  es  el 
momento  de  empotramiento  u'  enel  extremo  B  de  la  viga. 

Se  llevan  á  su  respectiva  posición  u  en  Mm,  u'  en  Nn,  entonces 
mn  es  la  verdadera  línea  de  encierro  y  el  polígono  funicular 
mVlb'b''b'^Nnm  por  sus  segmentos  verticales,  contados  desde  la 
linea  deencierA,  multiplicados  porki  distancia  polar  de  P,  dan  los 
momentos  de  flexión  para  cada  punto  de  la  viga. 

Trazando  Vs  paralela  á  mn,  las  reacciones  son  as  =  A,  65  =  B  á 
la  escala  de  fuerzas;  finalmente,  tirando  st  horizontal  para  eje  de 
abscisas  de  los  esfuerzos  cortantes  y  proyectando  las  fuerzas  1,2,3... 


122  ANALES   DE   LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

resultan  los  segmentos  paralelos  horizontales  T,  T,  T,  T, . . .  que  dan 
la  ley  de  los  esfuerzos  cortantes  en  cada  punto  de  la  viga. 

Como  en  este'polígono  funicular  la  línea  de  encierro  corta  á  los 
lados,  proyectando  las  intersecciones  en  D  y  en  C  resultan  los  puntos 
de  inflexión  de  la  viga,  donde  los  momentos  deflexión  son  nulos. 

22.  Casos  de  fuerzas  continuas,  —  Llamando  p  la  fuerza  por  uni- 
dad de  longitud  en  el  punto  que  dista  x  del  extremo  A,  se  tiene  que 
en  dicho  punto  su  valores  F  =  pdx. 

a)  El  momento  máximo  de  la  viga  sin  empotramiento: 

F/'/'  _p  .  X  {I  —  x)  .  dx 
I     ~  I 

lo  que  da  paradw,  du' ,  repartiendo  en  razón  inversa  ; 

,         p  .  X  .  (I—  xf  .  dx  .          j   ,        p  ,  a?  .  (I  —  x)  ,  dx . 
du  =  ^ p — '- ,  dW  =  ^ ^-p '- • 

integrando  desde  x  =  0  hasta  x  =  I,  tendremos  las  fórmulas  : 

u=z  j2   í   p  '  ^  {I  —  xf  .  dx;     w '  =  72   /    p  '  x^  {I  -—  x)  ,dx\ 

las  que  dan  los  momentos  de  empotramiento  cuando  se  conozca  p  en 
función  de  x. 

Sea  en  primer  lugar  p  constante.  La  viga  soporta  entonces  \ii\i\ 
fuerza  uniformemente  repartida  y  ambas  integrales 

1 

u  =  u'  =j^pl'. 

Sea  en  segundo  lugar  p  proporcional  á  x^  como  sucede  en  las 
compuertas  hidráulicas,  cuando  la  viga  es  vertical,  empotrada  arri- 
ba y  abajo,  entonces  p  =  ax,  siendo  a  el  peso  del  metro  cúbico  de 
agua  : 

^  ~  F  /  ^M(  —  «)^  •  ^^^  =  3Q  «^  • 


u 


■=pt^(í-<»)-<í^=^<^i^- 


Tales  son  los  momentos  de  empotramiento. 


VIGA  EMPOTRADA  EN  SUS  UOS   EXTREMOS  123 

b)  Para  las  reacciones,  lomando  B  como  centro  de  momentos : 


* 
A/=  /  p(l  —  x)  dx  +  u  —  u'; 


tomando  A  como  origen  de  los  momentos : 


B/  =  I  px  .  dx  -\-  u'  —  u, 


las  integrales  se  extienden  desde  a?  =  O  hasta  a?  =  /. 
Sea  p  constante  entonces  u  =  u'  y  las  reacciones  son  iguales 

M  =  Bl  =  ^pp. 
Sea  p  =  ax,  como  en  las  compuertas  hidráulicas  : 


A/ 


B/ 


XI  3 

x(l  —  x)dx  +  u  —  W  =—aP 

M  7 

=  a  j    x^dx  +  W  —  u  =  ^aP. 


Luego  las  reacciones  en  los  extremos  de  la  compuerta  serán 
e]  Los  esfuerzos  cortantes  son  en  este  caso  : 


T  =  A  —  J  pdx, 


integrando  desde  cero  hasta  a?. 
Cuando  p  es  constante : 

Ed  este  caso  los  esfuerzos  cortantesestán  representados  poruña  recta 
Cuando  p  =  axse  tiene : 

T  =  — aP  — -  ax\ 
20  2 


124  ANALES   DE   LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Los  esfuerzos  cortantes  están  definidos  por  las  ordenadas  de  una 
parábola. 
d)  Por  último,  los  momentos  de  flexión  serán  : 

M  =  Aa?  —  /  px  .  dx  —  M, 

extendiendo  la  integral  desde  cero  hasta  o?. 

Cuandop  es  constante,  resulta  para  los  momentos  de  flexión  : 

ecuación  de  una  parábola  de  segundo  grado. 
Cuando  p  =  ax,  tendremos  para  los  momentos  de  flexión  : 

"=!«'''"- a!)  «''-^*'^- 

Para  obtener  los  momentos  máximos  de  flexión,  igualemos 
á  cero  los  esfuerzos  cortantes,  que  como  se  sabe,  son  las  derivadas 
de  los  momentos  de  flexión;  en  el  caso  de  carga  uniformemente 
repartida : 

1  1  1 

que  es  la  mitad  de  los  momentos  de  empotramiento;  luego  para  de- 
terminar la  sección  de  la  viga,  se  tiene: 

Para  el  caso  de  una  compuerta  hidráulica,  resulta  : 

0  =  |ja/*-ia!B^;  »  =  / ^ü;30  =  0,547/; 

Max=  ^0.1  v'M  — ^j  a/»  =  0,02Ua/'; 

mientras  que  el  momento  mayor  de  empotramiento  es  0,05  al^. 


VIGA  EMPOTRADA  EN  SUS  DOS  EXTREMOS  125 

que  es  el  que  debe  tomarse  para  determinar  la  seeción  de  las  vigas 
que  constituyen  la  compuerta,  mediante  la  fórmula  : 

RI        i     ,3 

17  =  20^^- 

Como  se  nola^  en  los  casos  usuales,  el  momento  mayor  de  flexión 
es  el  mayor  de  los  momentos  de  empotramiento  : 
I""  Si  la  viga  empotrada  tiene  una  fuerza  concentrada 

2^  Si  la  tuerza  concentrada  está  en  el  medio  de  la  viga 

«  =  ÍF/: 

3®  Si  la  fuerza  está  uniformemente  repartida 

4^  Si  la  fuerza  es  proporcional  ala  abscisa,  como  en  com- 
puertas 

«=¿'^^'- 

Tales  son  los  momentos  mayores  de  flexión  para  determinar  la 
sección  déla  viga;  en  el  caso  de  varias  fuerzas  concentradas,  y  va- 
rias continuas,  se  calculan  los  momentos  de  empotramiento,  que 
corresponden  á  cada  una  para  los  extremos  de  la  viga,  se  suman  y  el 
mayor  de  los  totales  se  emplea  en  el  cálculo  de  la  sección  (fíg.  i) 
para  el  ejemplo  siguiente. 

23.  Ejemplo  numérico,  —  Calcular  los  momentos  de  empotra- 
miento de  una  viga  de  16  metros  de  largo,  empotrada  en  ambos 
extremos, teniendoáparlir  déla  izquierda, álosi  metros, una  fuerza 
concentrada  de  2000  kilogramos,  á  los  10  metros  una  segunda  de 
3000  kilogramos  y  á  los  12  metros  otra  tercera  de  3000 kilogramos.' 
Además  soporta  una  fuerza  continua   uniforme  de  400  kilogramos 


126  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

por  metro  en  los  5  primeros  metros,  y  otra  fuerza  continua,    tara 
bien  uniforme  de  500  kilogramos  por  metro  en  los  últimos  6  me- 
tros, 
a)  Para  las  fuerzas  concentradas,  tenemos  las  fórmulas: 


^««^\*''''    4500 

2000.  4M  2 

,g2    —  <oOO 

3000.  iO.  6»    .^,„ 
i  6'       *^'^ 

3000.  10^  6 

16='       '"**' 

3000.  12.  4^ _ 

,6^    =  22o0 

3000.42^.4 

Í6^    -  6750 

10969 


15281 


b)  Para  las  fuerzas  continuas  teueinas  las  fórmulas,  siendo/',/', 
los  límites  de  la  integración,ó  sea  de  laaccióndela  fuerza  continua: 


- 1^.(1- -n 


+  i'^pif*-n 

• 

3  .  400  .  5*  =   5000 

2 

1   400  „, 
3  •  16  •'' 

1042 

-|.^«.5.  — ^8* 

1   400  .  5*  —  - 
4  •  16* 

-  244 

+  1. »»?..-   m 

798 

3160 


5.o00(t6*— 10*)=     39000 

_2  500(16"— 10')=— 64500 
3'  16 
1  500(16^—100=  27117 

"^4 '16* 


5  .^(16'- 10»)=  32250 

i.^(l6*-100 27117 

5133 


1617 


VIGA  EMPOTRADA  EN   SUS  DOS  EXTREMOS  127 

Luego  los  momentos  de  empotramiento  serán: 

Para  A  Para  B 

Fuerzas  concentradas 10. 969  1 5 .  28 1 

Primera  fuerza  continua 3 . 1 60  798 

Segunda  fuerza  continua 1.617  5.133 

u=  15.746    u' =21.212 

Lo  que  puede  comprobarse  por  las  fórmulas  que  dan  la  suma, 
a)  Para  las  fuerzas  concentradas,  suma  de  empotramientos: 

u  +  u'  = ^ 

t|t  .  2000.  4  .  12=  6000 
lo 

¿  .  3000  .  10  .  6  =  11250 
15 

¿  .  3000.  12  .  4=  9000 
16 

26250 
6)  Para  fuerzas  continuas,  siendo  /',/',  límites  de  su  acción  : 

m 

1.400.3*=     5000  |.  300(16^—10^=     39000 

— 5  •  T?  •  3'= -i  042         -i .  Í^(  1 6'- 10') =-32230 
O     lo  o     lo 

3958  6750 

Fuerzas  concentradas ti  +  u'  =  26. 250 

Primera  fuerza  continua 3.958 

Segunda  fuerza  continua 6.750 

36.958 
Para  calcular  la  sección  de  la  viga  se  tendrá  : 

RT 

—  =21212. 

V 


128  ANilLES  DB   LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

Para  calcular  las  reacciones  en  este  ejemplo,  tendremos  : 
a)  Fuerzas  conceutradas,  las  fórmulas: 

Ai  =  F  (/—/•)+ u  —  W  Bl  =  Fr  +U—U 

2000  .12  +  3000  =  27000  2000  .     i  —  3000  =    oOOO 

3000.    6  —  2812  =  15188  3000.10  +  2812=32812 

3000  .    4  —  4500  =   7500  3000  .12  +  4500  =  40500 


49688  78312 

A=    3105,5  B=    4894,5 

¿)  Fuerzas  continuas,  las  fórmulas,  siendo  la  acción  /'  —  /' : 
A/=/)/(/-— /O—ipC/'*— /'*)+«— u'     B/=5p(/-*— Z'»)  +  u'— u 

400.16.5=       32000  |.  ,«0  .  5' ^       5000 

—,.400.    5'       =-    5000  „._„  =  _  2362 


u  —  u-=         2362 


2638 


29362  B  =         1 65 

A=         1835 

500  .16.6     =     48000         J  .  500  .  (16^  —  10«)  =  39000 

_|.500. (16^- 10^)=- 39000  ""'  -  ^  =  J^ 

2  42316 

u  —  W  =—   3516  B_-  2657 

5484 
A=         343 

Reuniendo  los  Ires  valores  de  A  =  5283,5  y  los  Ires  de  B  =  77i  6,5 
que  suman  13.000  kilogramos,  peso  total  igual  á 

2000  4-  3000  +  3000  +  400  X  5  4-  500  X  6  =  13000. 

La  Estática  Gráfica  aplicada  á  este  ejemplo,  daría  fácilmente  la 
ley  de  los  momentos  de  flexión  y  la  ley  de  los  esfuerzos  cortantes, 
siguiendo  el  método  que  hemos  indicado  para  el  caso  de  varías 
fuerzas  concentradas. 

Federico  Yillareal. 

Lima,  enero  31  de  1899. 


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INSTRUCCIÓN   INDUSTRIAL 


SU  IMPLANTACIÓN  EN  EL  PAÍS 


I 


El  nacimiento  de  las  induslrias,  la  mayor  circulación  de  los  pro- 
ductos de  exportación,  las  luchas  de  competencia  de  algunas  ra- 
mas de  la  producción  y  el  desenvolvimiento  natural  de  la  Nación, 
por  una  parte;  las  creaciones  grandiosas  de  la  industria  moderna, 
así  como  los  progresos  del  arte  y  de  las  ciencias  en  los  Estados 
Unidos  de  Norte-América  y  en  varias  naciones  de  Europa,  por  otra; 
han  demostrado  la  insuficiencia  de  nuestra  institución  educacional 
para  satisfacer  las  nuevas  exigencias  que  han  nacido  de  tal  orden 
de  cosas,  y  que  ha  llegado  el  momento  de  dar  un  nuevo  rumbo  á  la 
instrucción  pública. 

La  opinión  pública,  en  verdad,  se  manifiesta  descontenta  ó  no 
satisfecha  con  Jos  resultados  obtenidos  en  nuestros  establecimientos 
de  educación. 

Los  niños  salen  de  las  escuelas  graduadas  con  una  instrucción 
trunca  en  idiomas,  en  letras,  en  ciencias,  en  dibujo  y  en  música, 
habiéndoles  hecho  pasar  durante  el  tiempo  de  su  instrucción,  ante 
su  vista,  como  por  un  caleidoscopio,  todos  los  ramos  del  saber  hu- 
mano, hasta  los  más  complejos,  sin  que  su  espíritu  haya  asimilado 
ningún  conocimiento  completo,  y  sin  haber  perfeccionado  ni  los 
ramos  más  elementales.  Asi,  los  hijos  de  padres  no  acomodados, 
que  á  la  edad  de  doce  á  catorce  años  deben  ayudarlos  en  el  trabajo 
diario  para  contribuirá  la  subsistencia  de  toda  la  familia,  noapor- 

AN.  80C.  CIB.Tr.  ARG.  —  T.  XLVIl  9 


130  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

tan  al  hogar,  como  elemento  nuevo  para  la  lucha  por  la  vida» 
sino  una  mala  letra  y  una  ortografía  deficiente,  sin  poder  hacer 
con  seguridad  ninguna  operación  aritmética  ni  resolver  los  pro- 
blemas más  sencillos  de  la  pequeña  industria  ó  comercio  á  que 
están  destinados. 

Los  hijos  de  familias  más  acomodadas,  que  con  mayores  aspira- 
ciones ingresan  á  los  colegios  nacionales,  van  destinados  de  ante- 
mano, si  su  inteligencia  lo  permite,  á  seguir  una  carrera  universi- 
taria ;  pues  son  raros  los  que  en  estos  establecimientos  estudian 
solamente  para  elevar  su  cultura  intelectual,  establecimientos  que, 
por  otra  parte,  dada  su  organización  actual,  son  inadecuados  para 
llenar  este  último  propósito. 

La  enseñanza  preparatoria  en  los  colegios  nacionales  es  también 
deficiente,  porque  obliga  á  las  facultades  de  Ingeniería  y  de  Medi- 
cina á  alargar  los  estudios  profesionales  á  seis  y  siete  años  respecti- 
vamente, cuando  podrían  hacerse  en  cuatro  y  niñeo,  como  sucede 
en  Europa ;  y  los  jóvenes  que  se  dedican  al  estudio  del  derecho 
salen  generalmente  mal  preparados  en  letras  é  idiomas. 

Hay,  por  lo  tanto,  sobrados  motivos  para  que  se  trate  de  mejo- 
rar la  instrucción  pública  en  general. 

Pero  no  es  este  el  objeto  inmediato  de  mi  trabajo,  sino  que. deseo 
hacer  resaltar  una  deficiencia  esencial  que  todos  hemos  notado  en 
materia  de  instrucción  pública,  y  que  subsanada  contribuiría  indu- 
dablemente á  abrir  nuevos  horizontes  y  proporcionar  campos  más 
vastos  en  donde  la  juventud  naciente  podría  ejercitar  su  actividad 
intelectual  y  material. 

Las  intelectualidades  sólidas,  formadas  por  estudios  profundos, 
y  que  disponen  al  mismo  tiempo  de  la  experiencia  y  práctica  más 
adelantada  en  cada  una  de  las  profesiones  liberales  universitarias, 
en  ninguna  parte  del  mundo  dejan  de  alcanzar  un  éxito  seguro  en 
poco  tiempo. 

Son  sin  embargo  relativamente  pocos  aquellos  á  quienes  la  na- 
turaleza ha  proporcionado  las  dotes  suficientes  para  sobresalir  en 
el  ya  muy  pequeño  mundo  de  los  sabios  que  cultivan  las  elevadas 
ciencias;  pero  en  cambio  la  misma  naturaleza  nos  pone  en  contacto 
más  inmediato  con  sus  productos  naturales,  colocándolos  al  alcan- 
ce de  todos  aquellos  que  tienen  vista  educada  para  distinguirlos  y 
manos  hábiles,  máquinas  ó  aparatos  para  transformarlos,  hacién- 
dolos útiles  ó  simplemente  agradables  á  nosotros  mismos  y  á  nues- 
tros semejantes.  Esta  observación  es  aún  más  resaltante,  y  es  más 


INSTRUCCIÓN  INDUSTRIAL  131 

fácil  de  llegar  ó  un  éxito  seguro  por  tratarse  de  un  país  como  el 
nuestro,  rico  en  productos  naturales,  muy  estimados  y  valiosos, 
que  son  hasta  ahora  poco  ó  nada  explotados. 

En  este  terreno  de  la  actividad  humana,  esto  es,  en  el  de  las  in- 
dustrias, poco  se  ha  hecho  por  parte  de  la  instrucción  pública  para 
fomentar,  no  diré,  tan  sólo  su  desarrollo,  porque  esto  depende 
además  de  otras  medidas  v  disposiciones  gubernativas  que  no  son 
del  caso  mencionar;  pero  si  para  fomentar  el  gusto  y  el  amor  á 
los  trabajos  industriales,  difundiendo  su  enseñanza  por  medios 
elementales  al  alcance  del  mayor  número  posible  de  personas  áfin 
de  transformar  poco  á  poco  nuestro  carácter  de  nación  consumidora 
en  nación  productora  é  industrial. 


II 


El  origen  de  las  industrias  se  pierde  en  la  obscuridad  de  los 
tiempos  prehistóricos,  y  puede  decirse  que  ha  nacido  con  el  hom- 
bre. Desde  que  éste  se  vio  obligado  á  atender  á  su  prepia  subsis- 
tencia con  el  «  sudor  de  su  frente  »,  es  decir  á  trabajar,  ó  en  otros 
términos,  á  proveer  á  todas  las  necesidades  de  su  existencia  con  sus 
esfuerzos  musculares  é  intelectuales,  se  empeñó  en  mejorar  sus 
condiciones  de  vida,  imaginando  y  trayendo  en  su  auxilio  elemen- 
tos de  todas  clases.  Para  aliviar  sus  esfuerzos  musculares,  inventó 
primero  herramientas  y  armas  para  defenderse  de  sus  enemigos 
y  otras  para  la  caza  y  pesca  como  ser  el  hacha,  el  chuzo,  el  cuchillo, 
la  red,  el  arco, y  la  flecha.  Más  tarde,  cuando  debió  permanecer  en 
tierras  limitadas,  se  dedicó  á  la  agricultura  y  á  la  ganadería,  que 
le  proporcionaban  los  elementos  suficientes  para  la  vida,  é  inventó 
entonces  la  pala,  el  arado  y  la  hoz. 

Con  el  progreso  de  la  civilización  aumentaron  también  las 
necesidades  y  se  pensó  en  extraer  de  la  tierra  substancias  útiles 
como  el  hierro  y  otros  metales,  datando  desde  ese  tiempo  la  inven- 
ción de  las  herramientas  que  sirvieron  para  la  construcción  de  vi- 
viendas, y  que  son  la  sierra,  el  barreno,  cepillos,  tornos,  mesa  de 
alfarero  y  muchos  útiles  más  que  forman  aún  hoy  día  la  base  de 
todas  los  herramientas  é  instrumentos  más  perfeccionados  de  la 
actualidad. 


132  '  ANALES  DE   LA  SOCIEDAD  GtENTÍFIGA    ARGENTINA 

El  auxilio  de  las  fuerzas  elementales,  el  viento,  el  agua,  el  vapor 
de  agua  y  la  electricidad,  vino  después;  estos  dos  últimos  agentes 
pertenecen  ya  á  nuestra  época  moderna. 

En  la  actualidad  son  sorprendentes  y  maravillosas  las  produccio- 
nes industriales.  Basta  recordar,  entre  muchos  ejemplos,  que  un  solo 
hombre  puede  hacer  en  un  día,  con  las  máquinas  modernas,  más  de 
veinticinco  pares  de  medias  ;  que  una  máquina  de  imprimir  puede 
tirar  hasta  20.000  hojas  en  una  .hora.  Las  fábricas  de  tejidos,  de 
papel,  los  grandes  transatlánticos,  los  ferrocarriles,  son  otros  tantos 
ejemplos  de  la  grandiosidad  de  las  industrias  modernas. 

El  hombre  civilizado  actual  se  ha  creado  un  ambiente  propio 
dentro  de  las  industrias  y  no  puede  vivir  sin  los  innumerables  pro- 
ductos de  que  ha  menester  para  su  vida  material  é  intelectual, 
tanto  como  del  aire,  del  agua  y  de  la  luz. 

Las  industrias  son  una  de  las  principales  manifestaciones  del 
genio  humano  y  vienen  á  ser  la  verdadera  base  del  estado  social,  y 
de  la  riqueza  y  prosperidad  de  las  naciones. 

Es,  pues,  hasta  cierto  punto  inconcebible  que  debiendo  ser  la 
producción  material  la  ocupación  principal  de  la  vida  de  la  gran 
mayoría  de  los  ciudadanos,  no  se  déá  estos  últimos  una  instruc- 
ción adecuada  á  tal  objeto. 

La  instrucción  pública  actual,  en  general,  adolece  precisamente 
del  defecto  de  no  tener  suficientemente  este  fin  primordial  :  «  la 
utilidad  inmediata  para  la  producción  ».  De  las  matemáticas, 
ciencias  naturales,  de  la  física  y  química  que  se  enseñan  actual- 
mente, casi  puede  decirse  que  no  tienen  más  que  un  fin  especula- 
tivo, no  alcanzando  á  comprender  la  gran  mayoría  de  los  alumnos 
su  aplicación  práctica,  cuando  son  éstas  precisamente  las  ciencias 
que  concurren  con  sus  principios  y  resultados  de  una  manera  más 
eficiente,  en  el  proceso  de  todas  las  industrias. 

La  ciencia  abstrusa  debía  haber  pasado  hace  tiempo  á  la  catego- 
ría de  las  leyendas  y  haberse  reemplazado  por  una  enseñanza  con- 
creta de  fácil  comprensión,  útil  desde  el  principio  para  la  vida 
práctica  ordinaria.  Per  inductionem  et  experimenta  omnia. 

Los  pueblos  más  adelantados,  los  que  marchan  á  la  cabeza 
de  la  civilización,  soíí  grandes  potencias  no  tanto  por  sus  ejér- 
citos y  elementos  bélicos,  como  por  su  importancia  industrial.  In- 
glaterra, Estados  Unidos,  Francia  y  Alemania  sobresalen  como 
naciones  productoras.  Esta  última  nación,  tan  aferrada  hasta  la 
segunda  mitad  del  presente  siglo  á  la  enseñanza  llamada  humanista, 


INSTRUCCIÓN   INDÜSTRUL  133 

que  se  basaba  en  el  estudio  de  las  lenguas  muertas,  la  teología, 
la  filología  y  la  filosofía  profundizada  hasta  los  últimos  extremos, 
ha  cambiado  casi  totalmente  sus  tendencias  en  materia  de  instruc- 
ción. Una  lucha  de  más  de  medio  siglo  entre  la  escolástica  antigua, 
que  establecía  la  enseñanza  por  y  para  la  escuela  y  el  espíritu  mo- 
derno que  quiere  que  la  enseñanza  sea  basada  sobre  hechos  reales 
y  positivos,  tendencia  que  en  Alemania  se  llama  «realismo»,  ha 
dado  lugar  á  la  creación  de  las  Realschulen,  escuelas  reales  y  las 
escuelas  industriales,  Gewerbeschulen,  tan  difundidas  hoy  día  y  que 
tanto  han  contribuido  al  adelanto  de  las  industrias  y  del  comercio 
en  aquella  nación. 

Non  scholae  sed  vitae  discendum. 

Las  épocas  de  grandeza  y  de  poderío  de  un  pueblo  coinciden  casi 
siempre  con  las  de  florecimiento  de  las  industrias  y  del  comercio ; 
Enrique  IV,  Richelieu^  el  gran  Coibert  ministro  de  Luis  XIV,  Napo- 
león I,  etc.,  personifican  todos  ellos  épocas  de  prosperidad  indus- 
trial y  gracias  á  ella  ha  podido  reaccionar  la  Francia  tan  sorpren- 
dentemente después  de  sus  infortunios  del  70. 


III 


Las  escuelas  graduadas  actuales  no  pueden  ser  escuelas  profe- 
sionales porque  están  destinadas  á  cultivar,  en  general,  la  inteli- 
gencia de  los  niños  desde  la  edad  de  6  á  1 2  y  1 4  años,  y  su  enseñanza 
debe  tener  únicamente  por  objeto  despertar  primero  las  facultades 
intelectuales  y  facilitar  después  el  ejercicio  de  las  tendencias  é  in- 
clinaciones naturales  para  alguna  de  las  actividades  humanas 
útiles.  Es,  pues,  necesario  que  esta  enseñanza  deje  en  el  cerebro  de 
los  educandos  ideas  y  principios  bien  definidos  á  manera  de  jalones 
escalonados  que  señalen  los  diferentes  rumbos  en  que  pueden  ejer- 
citarse y  perfeccionarse  los  variados  conocimientos  adquiridos 
por  la  ciencia  y  la  experiencia,  debiendo  tener  cada  jalón  su  leyenda 
bien  clara  como  los  letreros  de  las  encrucijadas  de  los  caminos  que 
evitan  al  viandante  que  se  extravíe  en  su  ruta. 

Para  llegar  á  este  resultado  y  al  mismo  tiempo  para  estimular  las 
inclinaciones  de  los  niños  hacia  las  industrias,  es  preciso  que  la 
enseñanza  en  las  escuelas  sea  real  y  positiva,  sin  descuidar  por  esto 


134  ANALES    DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

la  formación  del  carácter  de  la  juventud  basada  en  los  nnós  puros 
principios  de  la  moral  ni  tampoco  todo  aquello  que  conduzca  á 
fortalecer  el  espíritu  nacional. 

Entiendo  por  enseñanza  positiva  aquella  que  desde  un  principio 
va  modelando  el  cerebro  del  niño  y  dirigiendo  todas  las  facultades 
físicas  é  intelectuales  hacia  un  fin  útil  para  el  hombre,  despertando 
en  él,  por  consiguiente,  la  afición  y  el  interés  para  crear  ó  producir. 

No  debemos  temer  que  con  una  enseñanza  de  esta  índole  venga- 
mos á  caer  en  un  endemonismo  exagerado,  pues  las  sociedades 
disponen  de  otros  medios,  la  religión  cristiana,  por  ejemplo,  que 
sirven  de  moderadores  á  los  móviles  humanos. 

Los  colegios  nacionales  como  institutos  de  enseñanza  preparato- 
ria para  las  carreras  universitarias,  tienen  también  su  misión  bien 
definida  y  no  pueden  satisfacer  ampliamente  las  necesidades  de  la 
enseñanza  industrial. 

La  Facultad  de  Ingeniería  como  institución  científica  superior, 
donde  se  perfeccionan  las  ciencias  matemáticas,  físicas  y  naturales 
en  sus  más  elevadas  concepciones,  sin  descuidar  su  aplicación  á 
las  industrias  y  á  las  construcciones,  llena  bien  su  misión  en  la 
sociedad,  proporcionando  ingenieros  capaces  de  concebir  y  ejecutar 
las  grandes  construcciones  y  dirigir  importantes  industrias.  Sus  es- 
tudios;  sin  embargo,  basados  en  las  matemáticas  superiores,  son 
demasiado  extendidos  para  que  la  enseñanza  pueda  vulgarizarse  de 
tal  modo  que  esté  al  alcance  del  mayor  número  de  personas,  for- 
mado de  artesanos  y  pequeños  industriales. 

La  ciencia  pedagógica,  por  otra  parte,  establece  y  con  mucha  sa- 
biduría que  á  la  par  del  desarrollo  intelectual  debe  desarrollarse  y 
fortalecerse  el  cuerpo  por  medio  de  ejercicios  físicos.  Aconseja  tam- 
bién el  cultivo  de  la  tierra  ó  el  aprendizaje  de  algún  oficio,  espe- 
cialmente el  de  carpintero  ó  de  tornero  en  madera,  consejos  que  de- 
berían ser  aprovechados  por  todos  los  padres  de  familia,  haciendo 
que  sus  hijos  adquieran  una  habilidad  manual  cualquiera  utilizando 
para  ello  las  vacaciones  y  las  horas  que  les  dejan  libres  los  estudios. 
Debe  tenerse  presente  que  si  se  hiciera  obligatorio  este  apren- 
dizaje en  las  escuelas  graduadas,  normales  y  colegios  nacionales, 
como  en  algunos  casos  se  ha  hecho  ya  y  se  pretende  hacer  en 
otros,  éste  además  de  tener  que  singularizarse  á  un  solo  objeto,  re- 
dundaría en  perjuicio  de  la  instrucción  general  la  cual  si  se  ejerce 
á  fondo,  absorbe  todo  el  tiempo  disponible  de  los  alumnos,  apare- 
jando como  consecuencia  una  adaptación  imperfecta  de  una  y  otra 


INSTRUCCIÓN   INDUSTRIAL  135 

enseñanza.  Además,  el  aprendizaje  del  trabajo  manual  en  estas  con- 
diciones no  podrá  tener  nunca  otro  carácter  sino  el  de  un  mero  pa- 
satiempo, porque  para  que  tuviera  el  carácter  industrial,  la  instruc- 
ción teórica  tendría  que  ser  correlativa,  lo  que  no  puede  exigirse  á 
instituciones  que  tienen  otro  fín. 

No  puede  alegarse  tampoco  que  el  ofício  aprendido  en  la  escuela 
sea  el  ñn  de  una  carrera,  porque  seria  realmente  muy  mezquina  esta 
perspectiva  ;  por  otra  parte  el  alumno  habría  conseguido  más  ven- 
icijas  positivas  ingresando  á  un  taller  cualquiera,  en  donde  á  la  par 
de  tener  mejor  oportunidad  de  perfeccionarse  por  la  mayor  variedad 
de  trabajos,  tendría  al  mismo  tiempo  una  remuneración  correspon- 
diente. 

Para  que  sea  ventajosa  la  enseñanza  del  trabajo  manual  es  nece- 
sario que  vaya  acompañada  de  una  instrucción  adecuada  que  per- 
mita al  individuo  progresar,  es  decir,  perfeccionar  poco  á  poco  su 
trabajo,  aumentar  su  producción  y  convertirse  en  un  pequeño  in- 
dustrial primero,  y  si  su  actividad  é  inteligencia  le  ayudan,  elevarse 
aún,  mas  tarde,  en  la  escala  industrial  v  comercial. 


IV 


Como  he  dicho  más  arriba,  las  escuelas  graduadas  pueden  des- 
pertar en  el  niño,  desde  su  iniciación  en  los  primeros  estudios, 
las  inclinaciones  portas  industrias,  pero  no  tienen  de  ninguna  ma- 
nera capacidad  sufíciente  para  prepararlos  y  dotarlos  de  la  instruc- 
ción y  habilidad  requerida  en  el  ejercicio  de  las  mismas ;  para  esto 
son  necesarios  los  establecimientos  profesionales  especiales. 

Las  escuelas  industriales  como  establecimientos  de  enseñanza 
complementaria,  están  destinadas  á  la  formación  de  industriales 
prácticos  en  las  especialidades  que  surgen  naturalmente  de  los  di- 
ferentes procedimientos  conocidos  para  la  elaboración  de  la  materia 
bruta,  transformándola  en  objetos  útiles. 

Llamo  la  atención  sobre  el  siguiente  punto :  el  tecnicismo  debe 
tener  siempre  como  base«  en  estas  escuelas,  los  procedimientos  ele- 
mentales de  las  ciencias,  á  íin  de  que  los  alumnos  que  salen  de  las 
escuelas  graduadas  puedan  fácilmente  y  en  poco  tiempo  asimilarlo. 

La  enseñanza  industrial  debe  ser  dividida  en  las  tres  especialida- 


136  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

des  siguientes:  Industrial  (especialidad  mecánica).  Industrial  (es- 
pecialidad química)  y  Constructor  de  Obras;  división  que  concuerda 
con  los  procedimientos  conocidos  para  la  transformación  de  los  pro- 
ductos naturales  esto  es,  el  procedimiento  químico,  el  físico  ó  me- 
cánico y  aquel  que  permite  aprovechar  los  materiales  elaborados  en 
parte  ó  totalmente  para  las  construcciones. 

Los  esludios  técnicos  se  han  de  dividir  en  teóricos,  de  experimen- 
tación física,  de  laboratorio,  tecnología  y  trabajos  manuales ;  los 
primeros  solamente  en  la  medida  necesaria  para  comprender  los 
principios  y  leyes  que  rigen  las  operaciones  tecnológicas,  á  cuyo 
efecto  se  han  de  emplear  los  métodos  más  modernos  y  abreviados 
que  permitan  en  poco  tiempo  adquirir  los  conocimientos  esenciales. 

Es  notorio  entre  nosotros  la  escasez  de  hombres  prácticos  en  las 
industrias  de  las  dos  primeras  especialidades,  y  en  cuanto  á  la  ter- 
cera está  casi  toda  ella  en  manos  de  albañiles  extranjeros  más  ó  me- 
nos inteligentes  que  se  han  elevado  por  sí  mismos  á  la  categoría  de 
maestros  constructores,  teniendo  sólo  conocimientos  muy  rudimen- 
tarios de  su  oficio. 

Las  industrias  mecánicas,  que  son  las  que  más  han  contribuido  á 
la  civilización  y  cultura  de  las  sociedades,  no  tenían  hasta  el  pre- 
sente entre  nosotros  su  institución  de  enseñanza. 

La  química  no  ha  pasado  aún  de  los  dinteles  de  las  farmacias  y 
de  algunos  laboratorios  particulares  de  análisis  de  visceras  y  de  di- 
ferentes secreciones  humanas,  trabajos  siempre  muy  bien  remune- 
rados, pero  que  no  dejan  ningún  beneficio  positivo  al  país.  Es  ne- 
cesario fomentar  las  aplicaciones  de  la  química  en  la  industria, 
campo  tan  vasto  y  tan  poco  explotado  todavía  y  sin  embargo  de  tanto 
provecho  si  se  aplican  con  inteligencia  los  resultados  de  esta  cien- 
cia á  la  obtención  de  productos  útiles. 


La  producción  industrial  en  la  actualidad  tiene  que  ser  al  mismo 
tiempo  muy  perfecta  y  lo  más  barata  posible. 

Para  el  logro  de  estos  resultados  concurren  varios  principios. 

A .  División  del  trabajo.  —  El  principio  de  la  división  del  trabajo 
es  uno  de  los  más  importantes  á  que  están  sujetas  las  operaciones 


INSTRUCCIÓN   INDUSTRIAL  .  137 

manufactureras,  como  medio  de  creación  rápida  y  económica,  y 
puede  considerarse  bajo  dos  faces  diferentes  :  a)  Bajo  el  punto  de 
vista  del  trabajador  en  si  mismo ;  y  b)  bajo  el  punto  de  vista  del 
empleo  de  este  trabajador. 

a)  Las  ventajas  de  la  división  del  trabajo  para  aumentar  la  pro- 
ducción del  trabajador  son  numerosas.  Las  principales  son  :  I*"  la 
extrema  habilidad  que  adquiere  el  obrero  al  repetir  un  mismo  de- 
talle; 2"  economía  en  el  tiempo  empleado,  pues,  sería  mucho  mayor 
si  tuviera  que  cambiar  frecuentemente  de  ocupación,  haciendo  uso 
sucesivamente  de  útiles  que  operan  de  maneras  diversas;  3"  el 
obrero  que  está  constantemente  sobre  el  mismo  trabajo  simple  de 
detalle  y  que  le  absorbe  toda  su  atención,  se  encuentra  en  las  mejo- 
res condiciones  para  descubrir  útiles  y  métodos  nuevos  destinados 
á  simplificar  cada  vez  más  las  operaciones. 

b)  Bajo  el  punto  de  vista  del  empleo  del  trabajador,  la  división 
del  trabajo  ^ntre  varias  personas  permite  emplear  para  cada  ope- 
ración, solamente  la  dosis  de  inteligencia  y  de  esfuerzos  estricta- 
mente necesaria  al  trabajo  que  debe  producirse.  Es  evidente  que  si 
todo  un  trabajo  es  hecho  por  un  obrero  que  gana  4  pesos  moneda 
nacional  por  día,  su  costo  tendría  que  ser  proporcional  á  ese  jornal, 

•  pero  si  la  parte  más  simple  puede  ser  hecha  por  un  niño  ó  una 
mujer  que  no  ganan  más  que  I,o0  pesos  moneda  nacional  por  día, 
es  claro  que  el  precio  total  del  trabajo  podrá  bajarse  en  la  misma 
proporción. 

Sobre  esta  división  del  trabajo  es  que  están  organizadas  las  fá- 
bricas. 

Es  necesario  observar  que  la  simplicidad  de  las  operaciones  que 
tienen  que  efectuar  los  obreros,  sobre  todo  cuando  tienen  el  auxilio 
délas  máquinas,  permite  á  estos,  hacer  su  aprendizaje  fácilmente, 
siendo  el  tiempo  que  transcurre  durante  el  trabajo  impi*oductivo 
muy  corto,  é  insignificante  el  material  gastado. 

Cuando  es  una  industria  dada,  la  experiencia  ha  hecho  conocer  á 
la  vez,  el  número  más  ventajoso  de  operaciones  parciales  en  qué 
deberá  dividirse  la  fabricación  y  el  número  de  obreros  que  haya 
que  emplear.  Todos  los  establecimientos  manufactureros  similares 
que  no  se  sujetasen  á  estas  conclusiones,  fabricarán  caros  sus  pro- 
ductos. Es  así  como  actualmente  ciertos  objetos  no  pueden  fabri- 
carse en  condiciones  económicas  sino  en  inmensos  establecimientos 
que  permiten  llevar  la  división  del  trabajo  hasta  el  límite  necesario 
tanto  entre  las  máquinas  como  entre  los  obreros. 


438  AM4LES  DE  LA  SOCIEDAD  CiENTÍFIGA  ARGENTINA 

Notemos  aún  que  una  buena  división  del  trabajo  no  puede  obte- 
nerse sino  por  una  buena  disposición  de  los  talleres,  que  eviten 
transportes  inútiles  y  faciliten  la  vigilancia  necesaria  para  obtener 
el  nnejor  concurso  de  todas  las  inteligencias  y  de  todos  los  esfuer- 
zos. 

B.  Empleo  de  las  máquinas.  —  El  empleo  de  las  máquinas  en  las 
industrias  es  hoy  en  día  la  condición  esencial  de  la  producción 
económica.  Mientras  no  se  trate  sino  de  producir  algunos  ejempla- 
res de  un  objeto  dado,  la  habilidad  manual  con  la  ayuda  de  algu- 
nos útiles  más  ó  menos  simples,  bastará  para  hacer  estos  objetos; 
pero,  cuando  se  trate  de  fabricar,  es  decir,  cuando  haya  que  repro- 
ducir un  gran  número  de  veces  objetos  de  la  misma  naturaleza,  en- 
tonces la  intervención  de  las  máquinas  que  no  pueden  en  general 
repetir  sino  una  sola  y  misma  operación,  reduce  considerablemente 
el  costo  del  trabajo.  El  último  progreso  del  empleo  de  las  máquinas 
es  la  fabricación  automática.  Cuando  una  industria  ha  llegado  á 
este  punto,  la  lucha  no  podrá  tener  lugar  sino  entre  establecimien- 
tos montados  según  el  mismo  sistema,  pues  las  otras  no  podrán  ya 
subsistir,  si  bien  sus  máquinas,  aunen  parte  solamente, fueran 
menos  perfectas. 

C.  Conlabilidad . —  La  contabilidad  de  un  establecimiento  indus- 
trial debe  ser  llevado  con  el  mismo  cuidado  que  la  de  una  casa  de 
comercio.  Es  sólo  así  que  es  posible,  en  cualquier  instante,  el  control 
de  los  gastos  irregulares  que  pueden  presentarse  y  hallaren  seguida 
el  remedio  inmediato  á  las  causas  que  los  engendran. 

D.  Comercio.  —  La  venta  de  los  productos,  ó  en  otros  términos,  el 
comercio  de  un  establecimiento  industrial,  constituye  quizás  la  con- 
dición más  esencial  de  su  prosperidad,  condición  que  a  priorí  pa- 
recerá secundaria  aunque  se  pueda  afirmar,  con  el  sabio  inglés 
Babbage,  que  sobre  diez  fabricantes  que  se  arruinan,  hay  dos 
por  haber  sido  malos  fabricantes  contra  ocho  que  han  sido  malos 
comerciantes. 

El  comercio  del  industrial  es  á  menudo  de  una  dificultad  muy 
grande.  Teniendo  que  hacer  los  negocios  con  las  grandes  casas  de 
comercio,  que  son  generalmente  muy  hábiles,  está  á  su  merced, 
por  poco  que  las  necesidades  de  dinero  le  obliguen  á  vender;  y  en 
todo  caso  el  comerciante  que  llena  sus  almacenes  durante  la  baja 
de  los  precios,  aprovecha  casi  siempre  él  solo  el  alza,  dejando  al 
productor  una  ganancia  insignificante. 


INSTRUCCIÓN  INDUSTRIAL  139 


VI 


Dadas  las  condiciones  múltiples  á  que  están  sometidas  las  indus- 
trias manufactureras  para  que  puedan  desenvolverse  favorablemente 
y  que  han  sido  enumeradas  someramente  en  el  capitudo  anterior, 
¿cuál  deberá  ser  la  Índole  ó  el  carácter  de  las  escuelas  industria- 
les? El  primer  objetivo  será  evidentemente  ayudar  á  las  industrias 
existentes,  formando  hombres  prácticos  que  puedan  ser  utilizados 
inmediatamente,  y  en  segundo  lugar  fomentar  la  realización  de 
nuevas  industrias,  que  crearían  fuentes  nuevas  de  trabajo  en  donde 
encontrarían  ocupación  lucrativa  muchos  jóvenes  que  ahora  se  de- 
dican á  los  empleos  de  las  oficinas  públicas.  Los  candidatos  á  estos 
puestos  son  tan  numerosos  que  demuestran  la  necesidad  de  desviar 
esta  tendencia  á  otros  rumbos  más  provechosos  para  los  mismos 
interesados  y  para  el  país  en  general. 

La  habilidad  de  los  obreros  es  uno  de  tantos  factores  importantes 
que  contribuyen  á  la  prosperidad  de  los  establecimientos  indus- 
triales; pero  ya  hemos  demostrado  al  principio,  que  esta  habilidad, 
dada  la  división  del  trabajo  indispensable  hoy  en  día,  la  adquieren 
en  poco  tiempo  trabajando  en  las  mismas  fábricas.  Por  otra  parte, 
la  diversidad  enorme  de  las  operaciones  industriales  existentes,  ha- 
ría materialmente  imposible  su  enseñanza  metódica  en  una  escuela, 
á  no  ser  que  se  dispusiera  de  un  capital  inmenso  que  permitiera, 
aunque  fuera  en  pequeña  escala,  instalar  fabrilmente  la  mayor  par- 
te de  las  industrias  existentes. 

Si  es  fácil  á  las  fábricas  formar  sus  obreros,  no  sucede  lo  mismo 
con  sus  directores,  capataces  y  maestros  de  talleres.  Estos,  además 
de  los  detalles,  es  menester  que  tengan  conocimientos  exactos  del 
conjunto  de  cada  grupo  de  operaciones  que  están  bajo  su  dirección 
y  vigilancia,  que  sepan  apreciar  no  sólo  la  calidad  del  trabajo  pro- 
ducido por  sus  obreros  sino  también  hacer  que  las  máquinas  y  todo 
el  personal  marchen  armónicamente ;  que  el  trabajo  sea  continuado 
sin  interrupciones  y  sobre  todo  que  conozcan  los  principios  técnicos 
sobre  que  están  basadas  las  elaboraciones  ó  ejecución  de  sus  pro- 
ductos. Todas  estas  condiciones  requieren  no  sólo  experiencia  sino 
también  conocimientos  teóricos  que  no  todos  se  pueden  adquirir  en 
las  mismas  fábricas  donde  deben  ser  aplicados  desde  el  primer 


140  AN4LES  DE  LA  SOCIEDAD.  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

momenlo.  Estos  maestros  y  direclores  son  los  que  en  realidad  tienen 
que  instruir  á  sus  obreros  eligiendo  para  cada  uno  el  trabajo,  de 
acuerdo  con  su  inteligencia  y  sus  fuerzas. 

Otro  de  los  fines  de  estas  escuelas  es  el  de  preparar  técnicamente 
á  jóvenes  que  por  sus  condiciones  de  fortuna  ú  otras  causas  no 
pueden  dedica-r  á  este  objeto  sino  un  tiempo  relativamente  corlo. 
Por  eso  la  enseñanza  técnica  debería  versar  tan  sólo  sobre  las  mate- 
rias indispensables  que  son  :  la  mecánica,  construcciones,  la  tecno- 
logía y  sus  subdivisiones  más  importantes,  sirviendo  de  base  á  estos 
estudios  las  matemáticas  elementales,  las  ciencias  naturales  y  el 
dibujo  en  sus  dos  ramas,  á  pulso  y  con  instrumentos.  La  tecnología, 
las  aplicaciones  de  la  mecánica  y  las  construcciones,  vienen  á  serla 
síntesis,  el  objetivofinal  de  todoslosestudioselementales  y  superiores 
de  las  carreras  del  ingeniero.  Se  comprenderá,  pues,  fácilmente  que 
con  la  base  de  las  matemáticas  elementales  solamente,  la  prepara- 
ción de  estos  alumnos,  tendrá  que  ser  esencialmente  práctica. 

Con  este  propósito  y  para  Uenar  uu  verdadero  vacío  en  la  instruc- 
ción pública  se  ha  implantado  la  Escuela  Industrial  anexa  á  la  Es- 
cuela Nacional  de  Comercio,  déla  que  saldrán  en  adelante  jóve- 
nes preparados  prácticamente  para  ejercer  su  profesión,  no  sólo 
en  su  propio  provecho  sino  también  en  beneficio  del  país  en  general, 
pues  indirectamente  fomentarán  el  desarrollo  de  las  industrias.  El 
Plan  de  Estudios  correspondiente,  en  cuyo  informe  explicativo  se 
encontrarán  mayores  dalos  ilustrativos,  se  acompaña  al  presente 
trabajo.  Este  plan  está  en  vigencia  sólo  en  parte,  pues  en  la  fecha 
funcionan  sólo  los  tres  primeros  años  de  estudios. 

Para  desarrollar  convenientemente  un  plan  de  esta  naturaleza  es 
necesario  disponer  de  profesores  idóneos  que  no  son  siempre  fáciles 
de  encontrar  en  las  provincias ;  así  que  por  ahora  sería  imposible 
establecer  en  cada  capital  una  escuela  industrial.  Considero  que 
bastaría  por  el  momento  con  instalar  otras  dos  más,  en  las  ciu- 
dades donde  pueda  contarse  con  un  personal  competente  ó  donde 
por  lo  menos,  no  fuera  difícil  radicarlo. 

Las  ciudades  más  apropiadas  serían,  Córdoba  y  el  Rosario  de 
Santa  Fe. 


INSTRUCCIÓN  INDUSTRUL 


141 


PLAN  DE  ESTUDIOS  PARA  INDUSTRIALES 


Especialidad  química 


MATERIAS 

Idioma  nacional 

Caligrafía 

Fraocés 

Historia  y  geografía 

Ciencias  naturales 

Dibujo  á  pulso 

Matemáticas 

Dibujo  lineal  y  geometría  descriptiva 

Física 

Química 

—  especial 

—  orgánica 

Estática  gráfica  y  resistencia  de  materiales. 

Tecnología  química 

Práctica  de  laboratorio  

Mineralogía 

Contabilidad 

Mecánica 

Calor  y  sus  aplicaciones  industriales 

Construcciones 

Máquinas 

Trabajo  manual  y  operaciones  industriales 


HOHA8  POH 

SEMANA 

(Años) 

l* 

2* 

3» 

4« 

5» 

6« 

3 

3 

» 

» 

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3 

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4 

4 

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3 

3 

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2 

3 

2 

» 

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3 

3 

4 

4 

4 

4 

6 

6 

6 

6 

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3 

4 

4 

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3 

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3 

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12 

12 

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» 

» 

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2 

2 

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» 

3 

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» 

» 

» 

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3 

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» 

» 

2 

2 

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» 

» 

» 

2 

4 

» 

» 

» 

» 

» 

2 

12 

12 

12 

12 

12 

12 

36      36      36      3' 


41       41 


Especialidad  mecdnica 


Idinma  nacional 3 

Caligrafía 3 

Francés 4 

Historia  y  geografía 3 

Ciencias  naturales 2 

Dibujo  á  pulso 3 

Matemáticas 6 

DibujoJineal  y  geometría  descriptiva » 

Dibujo  de  máquinas > 

Tecnología  química » 

Física » 

Química » 

Estática  gráfica  y  resistencia  de  materiales.  » 

Mecánica » 

Elementos  de  máquinas » 


3 

» 

3» 

» 

3» 

» 

3» 

3» 

3» 

31 

4 

» 

3» 

» 

3» 

3 

» 

» 

3» 

3» 

2 

2 

3» 

3» 

3> 

3 

4 

4 

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4 

6 

6 

6 

3 

3» 

3 

4 

4 

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3» 

» 

» 

3» 

8 

10 

« 

3» 

3» 

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3 

3» 

3» 

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3» 

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2 

3 

3» 

3» 

» 

3» 

3 

3» 

3» 

» 

» 

3> 

2 

4 

142 


ANALES  DE   LA  SOCIEDAD  ClENTfriCA  ARGENTINA 


Especialidad  mecánica  (continuación) 


MATERIAS 

I» 

Construcciones » 

Construcción  de  máquinas  y  tecnología  me- 
cánica          » 

Electrotécnica,  teoría,  manipulación  y  tra- 
bajos prácticos 

Calor  y  sus  aplicaciones  industriales 

Contabilidad 

Topografía 

Trabajo  manual  y  operaciones  industriales. 


HORAS  POR  SEMANA 

(Años) 


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12 

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12 

10 

10 

86 

36 

36 

37 

43 

41 

Maestrog  mayores  de  obras 


Idioma  nacional 

Caligrafía 

Francés 

Historia  y  geografía 

Ciencias  naturales 

Dibujo  á  pulso. 

Matemáticas 

Dibujo  lineal  y  geometría  descriptiva 

Estática  gráfica  y  resistencia  de  materiales. 

Física 

Mecánica 

Química 

Contabilidad 

Calor  y  sus  aplicaciones  industríales 

Construcciones  y  dibujo  de  construcciones. 
Proyecto  de  construcciones,  inclusive  insta- 
laciones rurales 

Presupuestos 

Materiales  de  construcción 

Arquitectura 

Topografía 

Trabajo  manual 


3 

3 

» 

» 

» 

» 

3 

» 

» 

» 

» 

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2 

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3 

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4 

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6 

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3 

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2 

2 

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2 

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12 

12 

12 

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10 

36 

36 

36 

47 

43 

46 

Otto  Krause. 

BueDOs  Aires,  marzo  de  1899. 


EL  MAiNGANESO  ARGENTÍFERO  DE  «LA  CORTADERITA- 


(PROVINCIA  DE  MENDOZA) 


Desde  hace  dos  años,  entre  los  minerales  remitidos  á  ia  Casa  de 
Moneda  para  su  ensayo,  han  venido  muestras  «comunes»  de  un 
mineral  argentífero  con  ley  de  oro,  procedentes  de  la  provincia  de 
Mendoza.  Su  ley  de  plata  variaba  entre  0.6  y  1.5  Vo  y  su  ganga 
consistía  en  gran  parte  de  óxidos  de  manganeso.  Dichos  «comunes» 
representaron  fuertes  remesas  de  mineral  destinadas  á  la  exporta- 
ción á  los  establecimientos  metalúrgicos  en  Europa.  Estando  el 
mineral  en  estado  de  polvo  fino,  era  imposible  observar  sus  carac- 
teres físicos  originales,  pero  comprendiendo  que  se  trataba  de  un 
mineral  argentífero  poco  común  con  criadero  manganífero,  cuya 
existencia  en  el  país  no  había  sido  señalada  por  los  autores,  traté 
de  averiguar  su  procedencia  y  de  procurar  muestras  del  mineral 
en  estado  original. 

Últimamente  se  recibió  en  el  laboratorio  un  «común»  remitido 
por  mi  amigo  el  doctor  José  A.  Salas,  Ministro  de  Hacienda  de  la 
provincia  de  Mendoza,  y  procedente,  según  él,  de  una  mina  de  su 
propiedad,  «La  Esperanza»,  y  siendo  esta  muestra  de  igual  carác- 
ter á  las  ensayadas  anteriormente,  con  una  ganga  manganffera, 
pedí  ai  doctor  Salas  me  hiciera  el  favor  de  mandar  ejemplares  del 
mineral  sin  previa  pulverización. 

Prontamente  fué  satisfecho  mí  deseo  y  recibí  varios  ejemplares 
del  mineral,  algunos  elegidos  especialmente  con  oro  á  la  vista, 
otros  sacados  al  acaso  de  distintas  partes  de  la  veta. 

La  mina  «Esperanza»  se  halla  en  el  distrito  minero  llamado 
«  La  Cortaderita »,  situado  á  distanciado  14  kilómetros  al N.O.  de 


i4i  ANALES   DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

la  ciudad  de  Mendoza,  siendo  su  posición  geográfíca:  Lat.  33^ 
19'  45"  y  Long.  69^  7'  30\  ocupando  una  extensión  de  o  kiló- 
metros de  largo  por  3  kilómetros  de  ancho.  Su  altura  sobre  el  ni- 
vel del  mar  es  2500  metros.  De  muy  reciente  descubrimiento,  su 
formación  geológica  ha  sido  descrita  por  el  ingeniero  don  Carlos 
Madariaga,  en  la  Memoria  oficial  de  minas  de  la  Provincia  de 
Mendoza,  que  se  publicó  para  la  Exposición  Internacional  de 
Minería  y  Metalurgia  de  la  República  de  Chile  en  el  año  1894.  El 
ex-ingeniero  de  Sección  del  Departamento  Nacional  de  Minas  don 
E.  Allchurch,  en  su  informe  al  señor  jefe  del  Deparlamento,  da  una 
breve  descripción  del  mismo  distrito.  (Véase  Memoria  del  Depar- 
tamento Nacional  de  Mina^  y  Geología  correspondiente  al  año 
/S96).  El  señor  Madariaga  menciona  la  mina  «Esperanza»  des- 
cribiendo los  caracteres  de  la  veta,  cuya  potencia  media  es  de 
0.23  metros  y  diciendo  que  las  especies  minerales  que  la  constitu- 
yen son  «sulfuro  de  plomo  y  cloruro  de  plata  en  qn  criadero  ferru- 
ginoso». Parece  que  la  presencia  del  óxido  de  manganeso,  mucho 
más  abundante  que  el  de  fierro,  no  ha  sido  observada  por  el  autor 
citado,  á  pesar  de  ser  muy  evidente  en  la  muestra  número  43,  de  la 
colección  presentada  por  él  y  descrita  en  su  memoria.  Minerales 
manganíferos  con  cierta  ley  de  plata  no  son  muy  comunes;  los  hay 
en  algunos  distritos  mineros  en  las  montañas  Rocallosas  desde 
las  fronteras  del  Canadá  hasta  las  de  Méjico,  y  algunos  minerales 
argentíferos  en  el  estado  de  Colorado,  E.U.,  son  de  una  ley  de  man- 
ganeso bastante  elevada  para  poderlos  utilizar  en  la  fabricación 
del  ferro-manganeso.  Siendo  el  óxido  de  manganeso  un  buen  fun- 
dente, se  emplean  aveces  estos  minerales  argento-manganíferos 
para  facilitar  la  fundición  de  otros  minerales  de  plata  más  refrac- 
tarios. (Véase  el  Arkansas  Geological  Survey,  Memoria  del  año 
1890,  vol.  I,  pág.  4i8  y  siguientes). 

El  color  del  mineral  de  la  mina  «Esperanza»  es  en  general  ne- 
gro tirando  á  rojizo  en  algunas  partes,  es  amorfo,  poco  compacto, 
casi  esponjoso  en  algunos  ejemplares.  En  ciertas  muestras  elegidas  se 
observan  filamentos  de  oro  nativo,  y  tengo  en  mi  colección  un  ejem- 
plar en  el  que  el  oro  constituye  la  masa  principal. 

Sin  embargo,  en  general,  el  oro  no  es  visible,  hallándose  enpol  vo 
muy  fino  diseminado  en  la  masa,  siendo  apreciable  sólo  mediante 
el  ensayo  por  vía  seca.  Como  no  fué  posible  separar  mecánicamen- 
te para  su  investigación  los  diferentes  elementos  mineralógicos  del 
mineral,  practiqué  su  análisis  químico,  empleando  con  este  ob- 


EL  MANGANESO  ARGENTÍFERO  <f  DE  LA  GORTADERITA  >       145 

jeto  un  4(común»  que  no  presentaba  oro  á  la  vista.  Por  vía  seca 
determiné  la  ley  de  oro  y  plata,  y  la  de  ésta  se  controló  después, 
disolviendo  el  cloruro  contenido  en  el  mineral  en  amoníaco  y  luego 
precipitándolo  con  ácido.  La  identidad  del  resultado  en  ambos  en- 
sayos demuestra  que,  salvo  la  corta  cantidad  asociada  al  oro,  la 
plata  se  encuentra  como  plata  cornea. 

El  manganeso  fué  determinado,  precipitándolo  por  el  bromo  en 
presencia  de  acetato  amónico  y  su  grado  de  oxidación  por  el  mé- 
todo de  Fresenius.  He  aquí  los  resultados  del  análisis  general 
del  común  desecado  á  I20^C.  para  eliminar  el  agua  higroscópica. 

Agua  de  combinación 7 .  340 

Bióxido   de  manganeso 72.910)  „  ,.^  ^^ 

„,..,.         ^  «,.,/>[  Manganeso  52.02 

Protóxido  de  manganeso 7.740  )         ^ 

Oxido  de  zinc 0.800 

Oxido  férrico 3.700 

Oxido  de  calcio 2.000 

Cloruro  de  Plata 0.822  i  l\^^^    J'ff* 

(  Cloro    0 . 1 98 

Oro 0.004 

Antimonio 0.419 

Plomo 0.546 

Azufre , 0.247 

Sílice 3.40Ü 


99.928 


Del  análisis  se  deduce  que  el  mineral  de  la  «  Esperanza»  es   de 
composición  muy  compleja;  su  criadero  formado  principalmente 
de  los  óxidos  de  manganeso  anhidros  é  hidratados,  y  poco  ferru- 
ginoso, lleva  en  estado  de  mezcla,  cortas  cantidades  de  los  sulfuros 
de  plomo,  antimonio  y  zinc,  plata  cornea  y  oro  nativo. 

Me  consta  que  la  ley  de  plata  en  algunas  partes  de  la  veta  es 
mucho  más  alta,  pues  he  ensayado  comunes  con  1.3  y  1.5  por 
ciento  de  este  metal  y  en  una  colpa  con  ganga  de  carbonato  de 
manganeso  he  hallado  3.6  por  ciento  ó  sea  36  kilos  por  tonelada 
métrica . 

En  cuanto  al  oro  nativo  que  lleva  el  mineral,  su  distribución 
es  naturalmente  muy  irregular,  pero  he  ensayado  un  lingote  que 
obtuve  personalmente  beneficiando  menos  de  6  kilos  de  piedra  ele- 

All.  80C.  CIBNT.  AR6.  —  T.  XLVIl  10 


146  ANALES  DE   LA  SOCIEDAD   CIENTÍFICA   ARGENTINA 

gida  con  oro  á  la  vista ;  el  lingote  pesaba  234  gramos^  siendo  la  ley 
de  oro  '753.4  y  243  la  ley  de  plata. 

Queda,  pues,  demostrada  la  existencia  en  la  República  Argentina 
de  un  mineral  manganifero  rico  en  oro  y  plata^  con  ley  de  estos 
metales  que  es  muy  superior  á  la  ley  .de  los  minerales  análogos  de 
las  montañas  Rocallosas,  y  que  no  se  trata  de  una  mera  curiosidad 
mineralógica  sino  de  una  mina  en  explotación,  una  verdadera  fuen- 
te de  riqueza  para  el  industrial  minero. 


Juan  J.  J.  Kyle, 

Químico-ensayador  de  la  Casa  de  Moneda. 

Buenos  Aires,  Febrero  de  20  1896. 


BIBLIOGRAFÍA 


I.  —  aENCIAS  EXACTAS 


Drach  (Jules),  Anden  éléve  de  TÉcole  Nórmale  Supérieure.  —  Bssal  sur  une 
théorie  genérale  de  l*Inté^ration  et  sur  la  classiflcation  des  transcen- 
dantes.  Thhe  de  la  Faculté  des  Sciences  de  París.—  Gauthier-VíUars  et  fils, 
París,  1898  (1  vol.  ¡n-4',  140  pág.). 

Af apotte  (P.),  Agrégé  préparateur  á  l'École  Nórmale  Supéríeure.  —  Les  Bqua- 
tions  différentlelles  linéaires  et  la  Théorie  des  Oroupes.  Thése  de  la 
Faculté  des  Sciences  de  París.  —  Gauthier-Viilars  et  fils,  París,  1898  (1  vol. 
in-4%  192  pág.). 

Reseña  crítica  por  Autonne  (Léon),  Maítre  de  conférences  de  Mathématiques 
a  rUniversité  de  Lyon  ;  Revue  genérale  des  Sciences^  enero  30  de  1899  (año  10, 
n'  2.  pág.  73). 

Transcríbiremos  íntegra  la  reseña  de  M.  Autonne,  que  nos  parece  constituir 
una  interesante  síntesis  de  las  elevadas  cuestiones  tratadas  en  estas  nuevas  tesis. 
Difícil  nos  sería  suprimir  el  menor  párrafo  del  breve  y  substancial  resumen,  sin 
exponernos  á  disminuir  su  valor,  y  nuestra  ninguna  competencia  en  tan  ardua  ma- 
tena  nos  príva  de  agregar  lo  más  mínimo  de  nuestra  cosecha  propia. 

«  Han  abordado  ios  señores  Drach  y  Marotte,  problemas  distintos,  pero  me~ 
diante  métodos  cuyo  principio  es  ei  mismo.  Para  evitar  repeticiones,  reúno 
ambas  reseñas. 

<  Se  sabe  CGallois,  M.  Jordán,  . . .)  que  á  toda  ecuación  algebraica  corresponde 
un  grupo  G  (grupo  de  la  ecuación)  de  sustituciones  entre  las  raíces.  G  tiene  la 
propiedad  siguiente  :  toda  función  racional  de  los  coeficientes  y  de  las  raíces,  in~ 
variable  respecto  de  G,  es  susceptible  de  expresarse  racionalmente  en  función  de 
los  coeficientes  ;  recípr  ocamente,  toda  función  así  indicada  es  un  invariante  de 
G.  La  estructura  de  G  da  la  clave  de  la  naturaleza  íntima  de  la  irracionalidad  alge- 
braica propia  de  las  raíces.  Ya  se  ha  hecho  clásico  todo  esto. 

«  Más  recientemente,  con  los  señores  Klein,  Lie,  Picard,  Vessiot,  .. .,  la  idea 
genial  de  Galois  penetró  ampliamente  en  el  cálculo  integral. 

^  Denominemos  cuerpo  S  á  un  sistema  cuyos  miembros  serán  : 


148  ANALES   DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

«  1'  n  fuDcioues  z  de  m  variables  independientes  x  ; 

«  2°  Todas  las  funciones  obtenidas  operando  sobre  las  z  por  diferenciación,  y  por 
procedimiento  A  dado  de  antemano  (A,  por  ejemplo,  comprende  todas  las  opera- 
clones  racionales,  efectuadas  también  sobre  las  x). 

«  Sean  :  G  un  grupo  de  transformaciones  operadas  sobre  los  dos  miembros 
de  S,  y  íi  una  expresión  construida  sobre  las  x  y  lo»  miembros  del  cuerpo,  de 
un  modo  B  dado  (por  ejemplo,  racionalmente).  Se  puede  buscar  un  G  que  posea 
las  propiedades  siguientes  : 

«  P  Toda  expresión  ii.  invariable  respecto  de  G,  es  susceptible  de  expresarse 
con  las  X  de  un  modo  C  dado  (por  ejemplo,  o.  es  racional,  meromorfo,  unifor- 
me, etc.) ; 

«  3*  Toda  expresión  n  susceptible  de  expresarse  del  modo  C  es  un  invariante 
de  G. 

«  G  es,  según  el  caso,  el  grupo  de  racionalidad  de  meromorfía,  monodro- 
mfa,  etc.  La  estructura  de  G  proporciona  la  naturaleza  íntima  de  las  funciones  z 
y  los  elementos  para  una  clasiñcación  de  las  trascendentes  r,  fundada  en  las  pro- 
piedades de  los  grupos. 

«  Las  relaciones  (sistema  H]  que  ligan  miembros  del  cuerpo  S,  ya  entre  sí,  ya 
á  las  m  variables  s,  son  ecuaciones,  diferenciales  para  m  =  1,  de  las  derivadas 
parciales  para  m  >  1.  Las  z  son  las  integrales  del  sistema  H  y  la  noción  de  gru- 
po penetra  profundamente  en  el  problema  del  cálculo  integral. 

«  Comienza  M.  Drach  recordando  los  principios,  de  un  modo  elegante  y  ori- 
ginal. Luego  escoge  el  caso  en  que  m  =>  n  4-  1,  y  en  que  el  sistema  H  se  reduce 
á  una  ecuación  h  lineal,  homogénea,  del  primer  orden,  con  coeíicientes  raciona- 
les. Los  procedimientos  A  y  B  son  racionales.  Las  funciones  z  son  n  soluciones 
distintas  de  h.  Si  se  considera  las  z  como  coordenadas  en  un  espacio  de  n  dimen- 
siones. G  es  el  grupo  de  las  transformaciones  puntuales  en  dicho  espacio.  Estudia 
M.  Drach  el  grupo  de  la  racionalidad.  Sigúese  paso  á  paso  la  marcha  de  Galois 
¡formación  de  la  resolvente,  etc.j*  Esto  lleva  á  la  investigación  directa  de  las  inte- 
grales racionales,  problema  muy  arduo. 

«  Escoje  M.  Marotte  el  caso  en  que  m  =:  1  y  en  que  el  sistema  A  se  reduce  á 
lina  ecuación  h  diferencial,  lineal,  homogénea  de  orden  n,  con  coeficientes  racio- 
nales. Los  procedimientos  A  y  B  son  racionales.  Las  z  son  las  n  funciones  de  un 
sistema  fundamental  de  integrales  de  h.  Las  transformaciones  de  G  son  las  sus» 
tituciones  lineales  homogéneas,  con  coeficientes  constantes  (colineaciones  del 
espacio  á  n  dimensiones)  que  sufren  las  :;  cuando  x  viaja  en  una  región  de  su 
plano,  por  ejemplo,  alrededor  de  un  punto  singular.  Búscase  los  puntos  de  mero- 
morfía, racionalidad,  monodromia,  etc..  para  n  =  2,  3  y  4.  Intervienen  las  inte- 
grales cuya  derivada  logarítmica  es  algebraica  y  las  ecuaciones  diferenciales  de 
M.  Painlevé,  en  que  la  integral  general  contiene  de  un  modo  conocido  los  para- 
metros  arbitrarios. 

<^  Como  se  ve,  consiste  el  fondo  de  las  cosas,  en  las  investigaciones  de  los  se- 
ñores Drach  y  Marotte,  en  hacer  aprovechar  al  cálculo  integral  de  los  datos  regu- 
larmente completos  que  se  poseen  sobre  ciertas  categorías  de  grupos. 

«  Complácese  M.  Drach  en  remover  las  ideas  generales,  y  lo  hace  con  elegan- 
cia. Pero,  no  le  es  posible,   bien  entendido,  recorrer  el  vasto  dominio  en  que 
penetra.  Ocurre  á  menudo  que  sólo  pueda  encontrarse,  sobre  una  misma  cuestión» 
un  simple  programa  de  investigaciones.  El  autor  mismo  lo  reconoce. 


bibliografía  149 

c  Confínase  M.  Marotte  en  un  campo  más  estrecho,  y  elabora  resultados  más 
completos. 

«  Sea  lo  que  fuese,  ambas  tesis  son,  con  diferencias  en  sus  cualidades,  muy  in- 
teresantes. »  —  F.  BlRABEN. 


II.  —  INGENIERÍA 


Montillot  (L.),  Inspecteur  des  Postes  et  Télégraphes.  ~  Télégrapliie  prati- 
que.  Traite  coxnplet  de  Télégraph.ie  électrique.  —  Y*  Ch.  Duood,    Paris, 
1898.  il  vol.  in-8',  624  pág.  con  356 íig.  y  6  lám.;  ¿5  fr!,  encuad.). 

Reseña  crítica  por  Ch.-Ed.  Quillauzne,  Physicien  au  Bureau  ínternational 
des  Poids  el  Mesures,  en  Revue  genérale  des  Sciences,  enero  30  de  1899  (año 
10,  n'  2,  pág.  73-74). 

El  eminente  autor  de  la  reseña  recomienda  tácitamente  la  obra,  al  señalar  con 
TÍsible  complacencia  ciertas  particularidades  de  ella.  Constata  de  paso  que  es 
muy  clara  y  está  ilustrada  con  abundancia  y  elegancia,  y  agreg»  que  las  pocas 
fórmulas  que  contiene,  no  pasan  de  los  límites  del  álgebra  más  elemental.  — 

F.  BlRABEN. 

^^Itz  (A),  Ingénieur  des  Arts  et  Manufactures,  Professeur  á  la  Faculté  libre  des 
Sciences  de  Lílle.  —  Traite  th.éorique  et  pratique  des  znoteurs  a  gas 
et  á  pétrole  et  des  voitures  autoxnobiies.  Tome  III.  —  E.  Bernard  et  C", 
Paris,  1899  il  vol.  gr.  in-8»  de  600  p.,  214  fig  ;  20  fr.». 

Reseña  crítica  por  Gérard  Lavergne,  Ingénieur  Civil  des  Mines,  en  Revue 
genérale  des  Sciences,  enero  15  de  1899  (año  10,  n*  1,  p.  28;. 


III.  -  CIENCIAS  FÍSICAS  Y  NATURALES 


GuUlaiiine  íCh.-Ed.),  Docteur  és-sciences,  Physicien  du  Bureau  ínternational 
des  Poids  et  Mesures.  —  L*óoh.elle  du  speotre.  —  Art.  en  Revue  genérale 
de$  Sciences,  enero  15  de  1899  (año  10,  n*  1,  p.  5-8;  3  fig.). 

Estudia  M.  Guillaume  sucesivamente  las  diversas  definiciones,  ó  determinacio- 
nes, de  las  radiaciones,  las  representaciones  diversas  del  espectro  que  de  ellns 
han  resultado,  para  llegar  á  proponer  un  nuevo  sistema  de  representación  ó  escala 
que,  por  la  ley  que  la  caracteriza,  denomina  «  logarítmica  ». 

Procuraremos  resumir  breve  y  fielmente  el  interesante  trabajo  del  ilustrado 
físico,*-  que  merecería,  indudablemente,  los  honores  de  una  reproducción  íntegra. 

Examinando  previamente  la  cuestión  desde  un  punto  de  vista  más  bien  histó- 


150  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

rico,  M.  Guillaume  expooe  las  definiciones  sucesivamente  adoptadas  por  ios  físi- 
cos, á  medida  de  la  evolución  misma  de  la  ciencia. 

La  primera  definición  de  la  radiación  que  se  haya  presentado  al  espíritu,  la 
única  conocida  durante  una  larga  serie  de  siglos,  se  fundaba  en  el  calor,  pero  era 
tan  poco  precisa  como  falaz,  puesto  que  la  misma  sensación  coloreada  puede 
corresponder  á  fenómenos  totalmente  distintos. 

La  idea  de  definir  las  radiaciones  por  su  índice  de  refracción  debió  conside- 
rarse, pues,  como  un  inmenso  progreso,  «  como  la  primera  creación  en  el 
caos  ».  Habíase  encontrado  la  escala  del  espectro  que  pudo  considerarse  per- 
fecta Ínterin  las  medidas  fueron  bastante  poco  precisas  y  poco  variadas  como 
para  que  pudiera  creerse  á  la  proporcionalidad  de  los  índices  de  las  diversas 
substancias  transparentes  para  todas  las  radiaciones. 

Creyóse  luego  lograr  la  fugitiva  solución  en  ciertas  relaciones  naturales  apa- 
rentes, entre  la  extensión  de  los  colores  espectrales  y  varias  otras  longitudes 
—  como  ser  la  de  segmentos  de  cuerda  que  dan  las  notas  de  la  gama,  Pero 
cuando  la  base  misma  de  esas  ingeniosas  síntesis  —  la  igualdad  de  la  dispersión  — 
fué  reconocida  falsa,  esos  frágiles  edificios  se  derrumbaron  por  sí  mismos. 

Pudo  creerse  en  esa  época  que  ia  escala  natural  del  espectro  quedaría  per- 
dida para  siempre  (1). 

Vino  entonces  la  teoría  de  las  ondulaciones,  maravillosamente  discernida 
por  Presnel,  y  ella  trajo  su  claridad  en  el  dédalo  inextricable  de  las  radiaciones. 
Quedaba  hallada  la  variable  independiente  buscada  :  era  la  longitud  de  onda  ;  el 
índice  de  refracción  no  era  más  que  una  función  de  la  misma,  bien  definida  para 
una  substancia  dada,  variable  de  un  cuerpo  á  otro.  Y  muy  luego,  gracias  á  los 
descubrimientos  de  Wollaston  y  Fraunhofer—  que  dieron  á  las  longitudes  de  on- 
da una  significación  metrológica  precisa  —  la  escala  del  espectro,  creada  en  teo- 
ría, quedó  también  prácticamente  establecida. 

Sentados  estos  prolegómenos,  pasa  M.  Guillaume  á  estudiar  los  dos  sistemas  de 
escalas  actualmente  adoptados. 

Las  dos  ciencias  de  la  ondulación,  la  Óptica  y  la  Acústica,  proceden  diversamente 
en  la  clasificación  de  las  ondas.  La  primera  las  dispone  según  su  longitud ;  la 

(1)  Con  este  motivo,  M.  Guillaume  consigna  de  pasada,  en  ana  notita,  algunas  obser- 
Taciones  que  nos  parece  interesante  transcribir  integras. 

«  La  investigación  de  las  relaciones  numéricas  entre  fenómenos  no  semejantes  pnede 
parecemos,  hoy,  infantil.  Las  correspondencias  entre  estos  colores  y  los  intervalos  mu- 
sicales sólo  podría  existir  debido  al  azar  y  sin  que  haya,  entre  ambos  órdenes  de 
fenómenos,  ningnna  conexión  verdadera.  Pero,  si  la  investigación  de  algunas  de  esas 
coincidencias  ha  sido  estéril,  no  hay  que  olvidar  que  toda  la  admirable  síntesis  por  la 
cual  Maxwell  ha  agrupado,  bajo  causas  semejantes,  los  fenómenos  de  la  Óptica  y  de  la 
Electricidad,  ha  tenido  por  punto  de  partida  una  relación  numérica,  cuya  razón  se  hallaba, 
primero,  absolutamente  velada.  ¿  No  es  acaso  una  investigación  puramente  empírica  de 
relaciones  numéricas  la  que  oondujo  á  Kepler  al  inmortal  descubrimiento  de  sus  leyes  ? 
Y,  aún  hoy,  ¿  sabemos  acaso  si  ciertas  relaciones  antiguamente  conocidas  en  Astronomía 
tienen  una  causa  oculta  ó  son  el  simple  juego  del  azar?  Si  la  ley  de  Bode  permanece 
aun  por  algunos  siglos  sin  explicación,  ó  si  un  hecbo  nuevo  viene  á  destruir  su  armo- 
nía, ya  no  se  la  considerará  sino  como  una  curiosidad.  Pero  sería  imprudente  negar 
desde  ya  que  ella  sea  una  manifestación  de  un  principio  todavía  desconocido. 


BIBLIOGRAFÍA  i5t 

segunda,  según  su  frecuencia.  Ahora  bien,  si  se  examina  de  cerca  la  caestión,  se 
observa  que  la  única  razón  de  tal  divergencia  estriba  en  los  procedimientos 
empleados  en  la  medición  de  la  propiedad  fundamental  de  las  ondas ;  y  es  en- 
tonces el  caso  de  preguntarse  sí  un  procedimiento  de  laboratorio  puede  impo- 
ner una  clasificación,  si  no  existen  otros  motivos  de  conservar  ó  modificar  la 
escala  adoptada  en  uno  ú  otro  caso. 

H.  Guillaume  llega  desde  luego  á  la  conclusión  de  que  la  frecuencia  es  más 
inmediata  y  primordial  que  la  longitud  de  onda,  y  más  invariable  á  la  vex. 
La  razón  parece,  pues,  aoonsejar  el  abandono  del  uso  que  prevalece  en  Óptica 
por  el  de  la  Acústica.  Pero  el  autor  agrega,  á  ésta,  otras  razones  que  militan 
en  el  sentido  expresado. 

Penetrando  más  á  fondo  en  la  cuestión,  el  autor  examina  las  ventajas  y 
defectos  particulares  de  los  dos  puntos  de  vista  opuestos,  según  los  cuales  la 
variable  del  espectro  es  una  longitud  6  una  inversa  de  un  tiempo.  Esos  defec- 
tos se  hacen  evidentes  representando  mediante  un  diagrama  una  extensión 
considerable  del  espectro  en  uno  y  otro  sistema. 

Así,  para  hacer  figurar  el  espectro  eléctrico  en  la  primera  escala,  ha  habido 
que  condensar  el  espectro  ultravioleta^  el  espectro  visible  y  el  espectro  infrar- 
rojo—  es  decir  todas  las  radiaciones  propiamente  dichas  —  en  un  espacio  tan 
reducido,  que  se  hace  imposible  discernir  lo  más  mínimo  en  él.  —  En  la  se- 
gunda escala,  el  ultravioleta  ocupa  casi  todo  el  espacio,  al  par  que  las  osci- 
laciones eléctricas  se  encuentran  recostadas  junto  al  eje  de  las  ordenadas. 

En  un  caso,  pues,  las  radiaciones  propiamente  dichas  quedan  sacrificadas  ;  en 
el  otro,  las  oscilaciones  eléctricas  desaparecen.  Ambos  sistemas  son,  por  consi- 
guiente, defectuosos  en  cuanto  á  la  representación  total  del  espectro. 

Considerando  entonces  la  cuestión  desde  otro  punto  de  vista,  M .  Guillaume  pa- 
sa á  establecer  algunas  condiciones  á  que  debería  satisfacer  una  escala  racional 
del  espectro. 

En  primer  lugar,  parece  existir  cierta  necesidad  lógica  en  rechazar  al  infinito 
las  dos  extremidades  del  espectro,  para  señalar  bien  la  distancia  que  separa  los 
fenómenos  de  la  región  media  del  fenómeno  que  nace  en  un  extrema  de  la  fre- 
cuencia, y  de  aquel  cuya  existencia  es  imposible  en  el  otro  extremo. 

Por  otra  parte,  el  desarrollo  histórico  de  nuestro  conocimiento  del  espectro 
demuestra  que  ciertas  regiones  son  muy  rápidamente  exploradas,  al  par  que  otraa 
no  consienten  sino  ínfimos  progresos,  siempre  conquistados  &  buen  precio.  Fuera 
de  la  dificuldad  inherente  al  descubrimiento,  las  propiedades  de  las  radiaciones — 
consideradas  en  sí  mismas  ó  en  sus  relaciones  con  la  materia  —  varían  rápida- 
mente con  la  longitud  de  onda  cuando  ésta  es  débil,  y  mucho  más  lentamente 
cuando  se  vuelve  considerable. 

Consideremos  la  representación  por  longitudes  de  onda.  Ella  hace  aparecer  la 
absorción  en  una  forma  disimétrica.  Cada  una  de  las  fajas  de  absorción,  creciendo 
del  borde  al  centro,  sube  rápidamente  en  opacidad  del  lado  de  las  longitudes  de 
ondas  cortas,  y  vuelve  á  bajar  más  lentamente  hacia  las  grandes  longitudes.  — 
Ocarre  lo  contrario  en  los  diagramas  por  frecuencias» 

Ahora  bien,  si  se  admite  que  un  aumento,  para  ser  bien  apreciado,  debe  ser 
referido  á  la  longitud  de  onda  á  la  cual  se  agrega,  se  llega  á  una  ley  análoga  á 
la  del  ambral  (seuil)  en  la  Psicofisiología,  es  decir,  á  atribuir  á  las  diversas 


152  AKALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

regiones  del  espectro  espacios  proporcionales  á  sus  logaritmos^  coDsideraDdo 
como  correspondientes  á  porciones  de  igual  importancia,  ]as  distancias  iguales 
del  eje  de  las  abscisas.  Esa  representación  logaritmica  satisface  á  los  requisitos 
señalados  antes  :  rechaza  al  infinito  la  ausencia  de  la  oscilación  7  la  vibración 
de  energía  infinita  ;  trae  la  simetría  en  las  fajas  de  absorción  y  parece  propor> 
cionar  la  variable  natural  de  este  género  de  fenómenos.  Análogas  consideraciones 
aplicadas  al  espectro  de  frecuencias,  llevan  también  á  una  representación  loga- 
rítmica ;  pero,  aquí,  lo  que  se  representa  en  el  diagrama  no  es  el  aumento  de  la 
frecuencia,  sino  el  cociente  de  su  aumento  por  la  frecuencia  á  que  se  agrega.  El 
diagrama  así  obtenido  es  simétrico  del  otro,  haciéndose  indiferente  la  elección 
de  uno  ú  otro. 


M.  Guillaume  completa  sus  explicaciones  con  los  diagramas  correspondientes 
á  las  tres  escalas  señaladas  :  en  longitudes  de  onda,  en  frecuencias  y  en  loga- 
ritmos de  longitudes  de  onda. 

Concluye  el  autor  cotí  algunas  consideraciones  sobre  la  representación  en  ocla- 
vas,  usada  en  la  Acústica,  haciendo  ver  que  la  representación  logarítmica  con- 
duce á  ella,  y  señalando  las  ventajas  que  presenta,  —  las  que  se  reconocerán 
mejor  cuando  esté  más  generalizada  (1). 

Tal  es,  en  substancia,  lo  esencial  del  interesante  trabajo  que  nos  ocupa.  En 
justificación  de  su  publicación,  el  autor  señala  el  temor  de  que,  por  falta  de 
discutirse  anticipadamente  la  cuestión,  resulte  que  el  hábito  ó  el  azar  hagan  pre- 
valecer en  el  uso  una  división  que  más  tarde  sea  juzgada  defectuosa.  «  Sería 
bueno  —  termina  diciendo  —  que  una  discusión  profunda  en  uno  de  los 
próximos  Congresos  de  Física  condujera  á  una  regla  fija  para  la  división  del 
espectro ;  los  promotores  de  las  pocas  tentativas  aisladas  hechas  en  esta  vía,  se 
adherirían  á  ella  con  gusto.  »  —  P.  Biraben. 

Boltzinann  [Ludwigj,  Professeur  de  Physique  théorique  a  TUniversité  de 
Vienne.  —  Vorlesusgen  über  Ga£theorie  (Lecons  sur  la  théorie  des  gaz). 
y   Partie :    Thkorie    des   gaz  a    molécules  monoatohiques,   de  dimensión» 

NÉGLIGEABLES     PAR    RAPPORT    AU    PARC0UR3    LIBRB    HOYEN,     i*    Partie  .*     ThÉORIE 

DB   Van  der  Waals.  Gaz  a  aioléculbs  polyatohiques.  Dissociation  des  gaz. 
Remarques  finales..  —  Johann  Ambrosius  Barth,  Leipzig,  1895-1898  (2  vol. 
in-8-j. 

Reseña  crítica  por  M.  Brillouin,  Maitre  de  conférences  á  l'École  Nórmale 
Supérieure,  en  Revue  genérale  des  Sciences^  enero  15  de  1899  (año  10,  n*  1, 
p.  29J. 

Dice  M.  firillouin  que  gracias  á  esta  segunda  parte  de  la  obra  del  doctor  Boltz- 
mann  —  cuya  aparición  fué  demorada  durante  tres  años  por  el  autor  —  se  posee 
•  en  fin  una  exposición  sistemática  y  completa  de  las  partes  más  difíciles  de  la  tco- 


( 1)  Por  un  capricho  de  la  naturaleza,  dice  M.  Guillaume,  el  espectro  visible  ocupa  casi 
exactamente  una  octava  natural  (la  3'  de  las  octavas  de  las  radiaciones  reconocidas).  En  el 
infrarrajoy  se  conoce  hasta  la  10"  octava,  y  el  espectro  eléctrico  arranca  de  la  15*. 


BIBLIOGRAFÍA  153 

ría  conocida  antes  con  el  nombre  de  teoría  cinética  de  los  gases,  pero  que  hoy 
merece  con  más  justicia  el  de  teoría  molecular  de  los  fluidos, 

Hé  aquí  ol  índice  de  las  materias  abarcadas  en  esta  importante  obra  (alrededor 
de  500  páginas) : 

I'  PARTE  :  I.  Moléculas  esféricas  ;  presencia  de  fuerzas  exteriores  y  de  movimientos 
de  conjunto.  —  II.  Moléculas  centros  de  fuerzas ;  (fuerzas  exteriores  ;  [movimientos  de 
conjunto  del  gas.  —  121.  Moléculas  actuando  en  razón  inversa  de  la  5*  potencia  de  la 
distancia. 

2*  PARTE  :  I.  Fundamentos  de  la  teoría  de  Van  der  Waals. —  II.  Discusión  física  de  la 
teoría  de  Van  der  Waals. —  III.  Teoremas  de  la  Mecánica  general  necesarios  á  la  teoría 
de  los  gases.  —  IV.  Gases  con  moléculas  compuestas.  —  V.  Establecimiento  de  la  ecua> 
ción  de  Van  der  Waals  mediante  el  Yiriel.  —  VI.  Teoría  de  la  disociación.  —  VIL  Equi- 
librio del  calor  en  los  gases  con  moléculas  compuestas. 

El  autor  de  la  reseña  termina  con  elogio  su  análisis  de  la  obra  del  doctor 
Boitzraann,  formulando  el  voto  de  que  vea  realizada  cuanto  antes  una  edición 
francesa  del  libro,  —  destinado,    agrega,   á   ser  traducido  en  breve  al  inglés.  — 

P.    BinABEN. 

Clarnot  (Adolphe),  Membre  de  Flnstitut,  Inspecteur  general  des  Mines,  Profes- 
seur  á  TÉcole  Supérieure  des  Mines.  —  Traite  d'Analyse  des  substances 
minerales.  Tome  I :  Méthodes  genérales  d'analtse  qualitative  bt  quanti- 
TATivE.  —  V  Ch.  Dunod,  Paris,  1898  (1  vol.  gr.  in-8*,  990  p.,  356  fig.;  35  fr). 

Reseña  crítica  por  Q.  Ch.arpy,  Docteur  és-sciences,  en  Revue  genérale  des 
Sciences,  enero  15  de  1899  ¡año  10,  n*  1,  p.  29-30). 

Según  el  autor  de  esta  breve  reseña,  la  obra  de  M.  Carnot  —  hijo  del  malogrado 
y  célebre  presidente  Sadi-Carnot  —  encierra  un  interés  real,  tanto  por  su  valor 
intrínseco  y  sus  cualidades  de  exactitud  y  precisión,  como  por  hallarse  al  corriente 
de  los  trabajos  más  recientes.  «  ta  redacción  de  este  Tratado  es  un  nuevo  é 
importante  servicio  prestado  á  los  químicos  por  el  sabio  profesor  de  la  Escuela 
de  Minas,  que  ha  sabido  atraerse  no  sólo  el  respeto,  sino  también  la  simpatía  de 

todos».—  ?.    BlRABEN. 

Glaniceaud  [Ph],  Docteur  és-sciences,  Collaborateur  au  Service  de  la  Carte 
géologique  de  la  Prance.  —  Les  vues  nouvelles  sur  les  causes  de  I*épo- 
qae  g'laoiaire.  —  Art.  en  Eevue  genérale  des  Sciences^  enero  15  de  1899  'año 
10,  n*  1.  p.  21-27  ;  1  grabado;. 

El  autor  se  propone,  en  este  estudio,  exponer  y  discutir  las  dos  teorías  más 
recientes  y  acreditadas  propuestas  para  explicar  la  época  glacial,  introducida  en 
Geología  por  Joan  de  Charpentier,  en  1834.  La  primera  de  esas  teorías  es  la 
hipótesis  de  M.  de  Lapparent,  el  sabio  geólogo  francés ;  la  segunda  es  la  hipótesis 
del  geólogo  norteamericano  Mr.  Ed.  Hull. —  El  autor  termina  con  algunas  vistas 
generales  propias  que  los  estudios  de  los  últimos  años  le  sugieren.  ~  F.  Biraben. 


154  ANALES  DE  LA   SOCIEDAD    CIENTÍFICA  ARGENTINA 


IV.  -  CIENCIAS  MÉDICAS 


Liandouzy  (L.),  Professeur  a  la  Faculté  de  MédeciDe  de  París,  Médecin  de 
rilópilal  Laénnec.  —  Les  Sérothérapies. —  Georges  Carré  et  C.  Naud,  París, 
1898  (1  vol.  gr.  in-8%  de  530  pág.,  avec  27  fig.;  20  fr.). 

Reseña  crítica  porRoger  (H.),  Professeur  agregé  á  la  Faculté  de  Médecinede 
Paris,  en  Revue  genérale  des  Sciences,  mayo  15  de  1898  (año  9",  0*9,  p.384). 

Presenta  M.  Roger  un  análisis  bastante  completo  de  la  obra  ya  muy  acreditada 
de  M.  Landouzy,  partidario  convencido  de  las  nuevas  doctrinas  microbianas  que 
tan  profunda  revolución  han  traído  en  la  terapéutica.  Esta  obra  no  es  sino  el  cur- 
so de  esa  materia  de  la  Facultad  de  medicina  de  París,  durante  el  año  1895-96. 

Después  de  algunas  breves  nociones  sobre  la  Seroterapia  general,  el  autor  abor- 
da inmediatamente  el  estudio  particular  délos  sueros,  principiando  por  el  antite- 
tánico,  tan  importante  ya  entonces  como  medio  profiláctico  ó  preventivo  —  mien- 
tras llegue  á  serlo  como  medio  terapéutico  ó  curativo  (1).  Examina  sucesivamente 
los  sueros  :  antivenenosos,  estreptocóccicos,  antidiftérico,  etc.  Además  de  la  se- 
roterapia artificial,  M.  Landouzy  se  ocupa  todavía  de  la  tuherculina  y  maleinaf 
esos  dos  agentes  diagnósticos  tan  importantes,  que  se  han  vuelto  dos  agentes  me- 
diatos de  la  Terapéutica.  —  F.  Biraben. 

Soupy  (Jules),  Directeur  adjoínt  a  l'École  pratique  des  Hautes-Études.  —  Les 
localisations  cerebrales  des  centres  corticaux  de  la  sensibilité  gené- 
rale. —  Artículo  en  Revue  genérale  des  Sciences,  marzo  15  de  1898  ^año  9*, 
n'  5,  p.  185-91 ;  con  2  grabados). 

L<ehinaiiii-Xitsche  (Dr.  Robertj,  Encargado  de  le  sección  antropológica  dei 
Museo  de  la  Plata.  ¿  Lepra  precolombiana  ?  en  :  Revista  del  Museo  de  La 
Plata,  tomo  IX,  página  337-371.  La  Plata,  1898. 

El  doctor  Ashmead  suscitó  la  cuestión  sobre  si  deben  atribuirse  á  la  lepra  las 
mutilaciones  representadas  en  ciertas  alfarerías  peruanas  antropomorfas. 

Con  este  motivo  la  existencia  de  la  lepra  en  América  antes  del  descubrímiento, 
ha  dado  lugar  á  muchas  discusiones  en  varios  congresos  cientifícos  europeos  y 
fué  también  presentada  al  Congreso  Científico  Latino  Amerícano,  por  el  doctor 
Lehmann  Nitsche,  sin  que   se  haya  resuelto  definitivamente  la  cuestión. 

En  el  artículo  que  analizamos,  el  autor  da  un  resumen  de  la  reciente  discusión 
del  asunto  en  la  Sociedad  antropológica  de  Berlín  y  describe  y  reproduce  en  her- 
mosas figuras  diez  vasijas  existentes  en  el  Museo  de  La  Plata,  que  presentan  las 
mutilaciones  de  que  se  trata. 

Discute  luego  cuál  puede  ser  la  causa  de  dichas  mutilaciones,  que  unos  atribu- 


(I)  Véase  la  reseña  del  artículo  de  M.  Répin  :  La  guérifion  du  tétanos  confirméet  en  la 
entrega  anterior. 


bibliografía  155 

yeD  á  la  lepra,  otros  á  la  sífilis,  quienes  á  amputaciones  hechas  como  castigo  á 
criminales  ó  mendigos  y  algunos  á  una  enfermedad  especial  llamada  <t  llaga  ». 
Tiene  en  cuenta  en  ésta  discusión  las  opiniones  anteriormente  emitidas  y  las  que 
le  comunica,  por  carta,  el  doctor  Carrasquilla,  de  Bogotá. 

Como  conclusión  «resulta  que  esas  mutilaciones  han  sido  producidas  por  enfer- 
medades cuya  naturaleza  nos  es  desconocida  por  ahora,  y  que  quizá  nos  será 
también  imposible  descubrir  su  secreto  más  tarde:  Es  casi  cierto  que  no  se  trnta 
de  la  lepra». 

Una  lista  bibliográfíca,  completa  este  interesante  artículo.— A.  Gallardo. 


V.  —  VARIEDADES 


Paypó  (Roberto  J.),  Miembro  corresponsal  del  Instituto  Geográfico  Argenti- 
no. La  Australia  Argentina.  Excursión  periodística  á  las  costas  patagóni- 
cas, Tierra  del  Fuego  é  Isla  de  los  Estados.  Buenos  Aires,  1898. 

En  un  volumen  de  450  paginas  acaba  de  publicar  el  señor  Roberto  J.  Payró  el 
interesante  relato  de  la  excursión  periodística  que  llevó  á  cabo  en  1898,  enviado 
por  La  Nación,  en  cuyo  folletín  aparecieron  estos  mismos  estudios  que  hoy 
adoptan  la  forma  definitiva  del  libro. 

Es  difícil  dar  cuenta  en  un  rápido  análisis  del  contenido  de  una  obra  de  este 
género,  en  la  cual  no  sólo  se  hallan  descritos  el  viaje  mismo  y  los  paisajes  con- 
templados, sino  que  también  «  están  presentados  con  amplitud  y  buena  crítica 
los  antecedentes  históricos  y  geográficos  que  el  asunto  comporta,  así  como  los 
que  se  relacionan  con  la  historia  natural»,  según  dice  el  ilustre  general  Bartolo- 
mé Mitre  en  la  carta-prólogo  que  precede  y  sirve  de  presentado  n  al  trabajo  de 
Payró. 

Los  que  quieran  darse  cuenta  del  libro,  deben  leerlo,  pues  no  perderán  su  tiem- 
po, ya  sea  que  traten  de  instruirse  acerca  de  esos  territorios  australes  que  co- 
mienzan á  despertarla  atención  pública,  ó  bien  que  busquen  sólo  el  solaz  de  una 
lectura  a  trayente. 

Por  mi  parte,  puedo  decir  que  lo  he  leído  con  el  mismo  interés  que  la  relación 
del  viaje  de  Nansen  ó  de  la  expedición  al  África  en  busca  de  Livingstone,  realizada 
por  Stanley,  otro  periodista  que  descubrió  así  la  vocación  de  explorador  que  ha- 
bía de  ligar  eternamente  su  nombre  á  la  geografía  africana.  Si  bien  las  presentes 
aventuras  son  menos  extraordinarias  que  las  de  aquellos  célebres  viajeros,  en  cam- 
bio las  regiones  recorridas  tienen  para  nosotros  un  interés  y  una  importancia 
mayores,  por  tratarse  de  parte  integrante  del  suelo  de  la  patria. 

Partiendo  de  Buenos  Aires  el  12  de  febrero  en  el  transporte  nacional  Villa- 
riño  toca  Payró  en  Puerto  Madryn,  Santa  Cruz,  Gallegos,  Punta  Arenas, 
Ushuaia,  Lapataia,  Buen  Suceso  y  San  Juan  del  Salvamento,  en  la  Isla  de  los  Es- 
tados, donde  pasó  algún  tiempo  hasta  la  llegada  del  transporte  /'  de  Mayo,  en 
el  que  regresó  á  Buenos  Aires. 

No  sólo  trata  de  los  sitios  visitados,  sinoqne  también  agrega  valiosas  informa- 
ciones sobre  el  interior  del  país,  costas,  etc.,  con  datos  estadísticos,  etuográfi- 


154  ANALES  DE  LA   SOCIEDAD    CIENTÍFICA  ARGENTINA 


IV.  -  CIENCIAS  MÉDICAS 


Liandouzy  [L.J,  Professeur  á  la  Faculté  de  Médecine  de  París,  Médecin  de 
rilíipilal  Laéonec.  —  Les  Sérothérapies. —  Georges  Carré  et  C.  Naud,  París, 
1898  (1  vol.  gr.  in-8%  de  530  pág.,  avec  27  flg.;  20  fr.;. 

Reseña  crítica  por  Roger  (H.),  Professeur  agregé  a  la  Faculté  de  Médecine  de 
París,  en  Revue  g/^néraU  des  Sciences,  mayo  15  de  1898  (año  9%  n*9,  p.384). 

Presenta  M.  Roger  un  análisis  bastante  completo  de  la  obra  ya  muy  acreditada 
de  M.  Laodouzy,  partidario  convencido  de  las  nuevas  doctrinas  microbianas  que 
tan  profunda  revolución  han  traído  en  la  terapéutica.  Esta  obra  no  es  sino  el  cur- 
so de  esa  materia  de  la  Facultad  de  medicina  de  París,  durante  el  año  1895-96. 

Después  de  algunas  breves  nociones  sobre  la  Seroterapia  general,  el  autor  abor- 
da inmediatamente  el  estudio  particular  de  los  sueros,  principiando  por  el  antite- 
tánico,  tan  importante  ya  entonces  como  medio  profiláctico  ó  preventivo  —  mien- 
tras llegue  á  serlo  como  medio  terapéutico  ó  curativo  (Ij.  Examina  sucesivamente 
los  sueros  :  antivenenosos,  estreptocóccicos,  antidiftérico,  etc.  Además  de  la  se- 
roterapia artificial,  M.  Landouzy  se  ocupa  todavía  de  la  tuherculina  y  maleina, 
esos  dos  agentes  diagnósticos  tan  importantes,  que  se  han  vuelto  dos  agentes  me- 
diatos de  la  Terapéutica.  —  F.  Biraben. 

Soupy  (Jules),  Directeur  adjoint  a  TÉcole  pratique  des  Hautes-Études.  —  Les 
localisations  cerebrales  des  centres  corticaux  de  la  senslbilité  gené- 
rale. —  Artículo  en  Revue  genérale  des  Sciences,  marzo  15  de  1898  ^año  9*, 
n'  5,  p.  185-91 ;  con  2  grabados). 

Liehmami-Xltsche  (Dr.  Robert],  Encargado  de  le  sección  antropológica  dei 
Museo  de  la  Plata.  ¿  Lepra  precolombiana  ?  en  :  Revista  del  Museo  de  La 
Plata,  tomo  IX,  página  337-371.  La  Plata,  1898. 

El  doctor  Ashmead  suscitó  la  cuestión  sobre  si  deben  atribuirse  á  la  lepra  las 
mutilaciones  representadas  en  ciertas  alfarerías  peruanas  antropomorfas. 

Con  este  motivo  la  existencia  de  la  lepra  en  América  antes  del  descubrimiento, 
hadado  lugar  á  muchas  discusiones  en  varios  congresos  científicos  europeos  y 
fué  también  presentada  al  Congreso  Científico  Latino  Amerícano,  por  el  doctor 
Lehmann  Nitsche,  sin  que   se  haya  resuelto  definitivamente  la  cuestión. 

En  el  artículo  que  analizamos,  el  autor  da  un  resumen  de  la  reciente  discusión 
del  asunto  en  la  Sociedad  antropológica  de  Berlín  y  describe  y  reproduce  en  her- 
mosas figuras  diez  vasijas  existentes  en  el  Museo  de  La  Plata,  que  presentan  las 
mutilaciones  de  que  se  trata. 

Discute  luego  cuál  puede  ser  la  causa  de  dichas  mutilaciones,  que  unos  atribu- 


(I)  Véase  la  reseña  del  artículo  de  M.  Répin  :  La  guériaon  du  tétanos  confirmée,  en  la 
entrega  anterior. 


bibliografía  155 

yeD  á  la  lepra,  otros  á  la  sífilis,  quienes  á  amputacioDes  hechas  como  castigo  á 
criminales  ó  mendigos  y  algunos  á  una  enfermedad  especial  llamada  ^  llaga  ». 
Tiene  en  cuenta  en  esta  discusión  las  opiniones  anteriormente  emitidas  y  las  que 
le  comunica,  por  carta,  el  doctor  Carrasquilla,  de  Bogotá. 

Como  conclusión  «resulta  que  esas  mutilaciones  han  sido  producidas  por  enfer- 
medades cuya  naturaleza  nos  es  desconocida  por  ahora,  y  que  quizá  nos  será 
también  imposible  descubrir  su  secreto  más  tarde:  Es  casi  cierto  que  no  se  tmta 
de  la  lepra». 

Una  lista  bibliográfica,  completa  este  interesante  artículo.— A.  Gallardo. 


V.  —  VARIEDADES 


Paypó  (Roberto  J.),  Miembro  corresponsal  del  Instituto  Geográfico  Argenti- 
no. La  Australia  Argentina.  Excursión  periodística  á  las  costas  pata^róni- 
cas,  Tierra  del  Fuego  é  Isla  de  los  Estados.  Buenos  Aires,  1898. 

■ 

En  un  volumen  de  450  paginas  acaba  de  publicar  el  señor  Roberto  J.  Payró  el 
interesante  relato  de  la  excursión  periodística  que  llevó  á  cabo  en  1898,  enviado 
por  La  Nación,  en  cuyo  folletín  aparecieron  estos  mismos  estudios  que  hoy 
adoptan  la  forma  definitiva  del  libro. 

Es  difícil  dar  cuenta  en  un  rápido  análisis  del  contenido  de  una  obra  de  este 
género,  en  la  cual  no  sólo  se  hallan  descritos  el  viaje  mismo  y  los  paisajes  con- 
templados, sino  que  también  «  están  presentados  con  amplitud  y  buena  crítica 
los  antecedentes  hiatóricos  y  geográficos  que  el  asunto  comporta,  así  como  los 
que  se  relacionan  con  la  historia  natural»,  según  dice  el  ilustre  general  Bartolo- 
mé Mitre  en  la  carta-prólogo  que  precede  y  sirve  de  presentado  n  al  trabajo  de 
Payró. 

Los  que  quieran  darse  cuenta  del  libro,  deben  leerlo,  pues  no  perderán  su  tiem- 
po, ya  sea  que  traten  de  instruirse  acerca  de  esos  terrítorios  australes  que  co- 
mienzan á  despertarla  atención  pública,  ó  bien  que  busquen  sólo  el  solaz  de  una 
lectura  a  trayente. 

Por  mi  parte,  puedo  decir  que  lo  he  leído  con  el  mismo  interés  que  la  relación 
del  viaje  de  Nansen  ó  de  la  expedición  al  África  en  busca  de  Livingstone,  realizada 
por  Stanley,  otro  periodista  que  descubrió  asila  vocación  de  explorador  que  ha- 
bía de  ligar  eternamente  su  nombre  á  la  geografía  africana.  Si  bien  las  presentes 
aventuras  son  menos  extraordinarias  que  las  de  aquellos  célebres  viajeros,  en  cam- 
bio las  regiones  recorridas  tienen  para  nosotros  un  interés  y  una  importancia 
mayores,  por  tratarse  de  parte  integrante  del  suelo  de  la  patria. 

Partiendo  de  Buenos  Aires  el  12  de  febrero  en  el  transporte  nacional  Villa- 
riño  toca  Payró  en  Puerto  Madryn,  Santa  Cruz,  Gallegos,  Punta  Arenas, 
Ushuaia,  Lapataia,  Buen  Suceso  y  San  Juan  del  Salvamento,  en  la  Isla  de  los  Es- 
tados, donde  pasó  algún  tiempo  hasta  la  llegada  del  transporte  /*  de  Mayo,  en 
el  que  regresó  á  Buenos  Aires. 

No  sólo  trata  de  los  sitios  visitados,  sinoqne  también  agrega  valiosas  informa- 
ciones sobre  el  interior  del  país,  costas,  etc.,  con  datos  estadísticos,  etuográfi- 


156  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍI^ÍCA  ARGENTINA 

eos,  históricos,  cliaiato lógicos  y  otros  obtenidos  en  las  mejores  fuentes.   En  par 
ticuiar  se  trata  con  cierta  extensión  de  las  costumbres,  tradiciones  y  rasgos  ét- 
nicos de  los  fueguinos,  quienes  están  en  camino  de  extinguirse. 

Los  gobernantes  deben  leer  y  meditar  este  libro.  En  todas  partes  los  valerosos 
pioneers  se  quejan  amargamente  de  las  trabas  que  se  les  oponen  y  del  abandono 
en  que  se  les  deja  por  la  falta  de  comunicaciones. 

Patagonia  no  debe  oí  gobierno  sino  vejámenes  unas  veces,  desdenes  oUras. 

Gallegos  mismo,  que  comienza  á  prosperar  hoy,  está  amenazado  de  muerte  segura^  si 
la  convención  reformadora  ha  dicho  la  última  palabra  respecto  de  su  suerte. . . 

Vivir  de  Punta  Arenas  es  bien  triste  para  los  que  habitan  zonas  tan  favorecidas  por  la 
naturaleza;  vivir  sin  ella  es  imposible,  cuando  no  se  tienen  comunicaciones  con  el  resto  del 
pafs.  y  cuando  sólo  gabelas  se  aguardan  de  sus  gobernantes,  que  no  quieren  abrir  los 
ojos. Todo  es  exigencia  de  los  argentinos  para  aquellos  parajes;-  todo  es  tolerancia,  de 
parte  de  los  chilenos,  para  aquella  comarca. 

Luego,  más  adelante,  se  lee : 

La  Tierra  del  Fuego  seria  diez  veces  lo  que  es  hoy,  si  el  gobierno  nacional  hubiera  he- 
cho por  ella  la  cuarta  parte  de  lo  que  debía  hacer. 

Aquí  sería  conveniente  abrir  un  paréntesis,  para  demostrar  cómo  la  Argentina  ha  he- 
redado de  España  su  falta  de  aptitudes  de  colonizadora,  que  constituirá  un  peligro  si 
se  continúa  en  el  mismo  rumbo;  para  demostrar  la  orfandad  en  que  se  encuentran  los 
territorios,  como  punto  inicial  de  una  posible  disgregación;  para  recordar  que  Inglaterra 
envió  á  éstos  sus  exploradores  y  avanzadas  en  forma  de  misioneros,  conociendo  el  mé- 
rito de  estas  tierras;  para  presentar  á  estos  desiertos  detenidos  en  su  progreso  por  las 
rapiñas  mezquinas,  más  perjudiciales  y  retrógradas,  —aunque  parezca  paradoja,  —que 
los  grandes  negocios  leoninos,  que  dejan  siquiera  algún  rastro  de  adelanto  para  cubrir 
las  apariencias. . . 

En  aquellas  tierras  nuevas  se  plantean  transcendentales  problemas  de  todo  or- 
den :  económicos,  políticos,  etnográficos  y  sociales. 

—  ¿Qué piensa  Vd.  de  Patagonia? 

Y  mientras  aguardaba  la  respuesta,  ella  iba  formulándose  en  mi  mente,  clara  y  deter- 
minada, cuando  el  interlocutor,  perplejo,  buscaba  las  paAibras  para  vestir  la  idea.  Recor- 
daba los  nombres  de  sus  exploradores,  sus  trabajos  científicos,  sus  esfuerzos,  que  pocos 
tienen  hoy  en  cuenta,  hacía  revÍMta  de  los  viajes  y  de  las  recaladas,  cuando  marinos 
valerosos  iban  á  surcar  aquellos  mares,  á  vela,  desafiando  los  peligros  que  no  desafían 
hoy  los  barcos  de  vapor.  Asociaba  ios  nombres  de  la  costa  á  los  nombres  de  los  que  la 
visitaron  cuando  aquello  parecía  buena  presa  para  las  potencias  marítimas.  Soñaba  en  el 
estadista  que  hubiera  hecho  de  aquellas  comarcas  un  centro  nuevo  de  civilización. 

Pero  esos  nombres  son  casi  todos  de  difícil  pronunciación  para  lengua  y  labios 
latinos. 

Algunos  de  esos  puntos  habían  sido  bautizados  ya  por  los  españoles;  pero  rebautizados 
por  los  ingleses,  su  segundo  nombre  ha  prevalecido  al  fin,  por  ser  el  que  figura  en  las 
cartas  del  Almirantazgo,  de  tal  modo,  que  en  un  país  de  habla  castellana,  la  nomencla- 
tura geográfica  es  casi  exclusivamente  inglesa,  aunque  no  sean  los  ingleses  los  prime- 
ros que  han  descubierto  y  descrípto  muchos  de  esos  parajes. 

La  mayor  parte  de  los  pobladores  son  también  ingleses,  alemanes  y  rusos. 


BIBLIOGRAFÍA  157 

En  PaUígonia  seprepnra  una  raza  distinta  de  la  nuestra,  no  sólo  porque  el  medio  lo 
exige  así,  sino  también  porque  los  elementos  que  trabajan  en  su  formación,  los  antepasa- 
dos de  los  nietos  por  venir,  son  diferentes  en  absoluto  de  nuestros  abuelos. 

Agregúese  á  ello  que  en  los  centros  de  población  los  hijos  del  país  se  conside- 
ran como  extraños  ó  como  enemigos.  Van  allí  como  se  va  á  ana  tierra  conquista- 
da y  pesan  sobre  los  pobladores  de  otras  nacionalidades  con  toda  su  autoridad 
sea  ésta  legal  ó  usurpada. 

¿Qué  consecuencia  puede  tener  todo  esto  ? 

Supongamos  que  aquellas  tierras  continúen  creciendo  en  el  mismo  abandono  y 
progresando  á  pesar  de  todos  los  obstáculos. 

Patagonia  estaba  ya  poblada  desde  Vjedma  hasta  la  punta  Dungeness,  desde  el  Atlán- 
tico hasta  los  valles  habitables  de  los  Andes;  cada  puesto  era  un  pueblo,  cada  caleta  una 
aldea;  luego  la  población  se  hacía  más  densa  á  medida  que  avanzaba  á  la  falda  de  la  cor- 
dillera, donde  vivía  con  una  vida  intensa  y  pacifica,  libre  y  feliz.  Esos  pobladores  eran 
ya  tostidos  y  nervudos  hombres  de  campo,  derechos  sobre  el  caballo  ó  encorvados  sobre 
la  esteva,  manufactureros  vigorosos,  leñadores,  mineros.  Los  trenes  llevaban  á  la  costa 
los  productos  de  todo  el  interior.  Por  los  grandes  ríos  que  bajan  de  la  montaña,  iban  y 
venían  las  chatas  á  vapor,  llenas  de  mercaderías,  de  minerales,  maderas.  Variaba  el  cli- 
nia«  brotaba  el  bosque  ha^ta  en  el  arenal;  perdía  Patagonia  su  fisonomía  misteriosa  y 
amenazadora,  y  de  aquel  territorio  inculto  y  casi  desierto,  sorgfan  una,  dos,  tres  provin- 
cias que  reclamaban  el  self-governmerU.  con  más  razón  que  muchas  otras,  diciendo  : 
c  j  Ah !  noit  habéis  dejado,  y  hemos  crecido  solas,  por  nosotras  mismas,  con  nuestras 
fuerzas  personales,  sin  ayuda,  sin  simpatía,  sin  educación  casi,  y  hoy  tenemos  otro  mo- 
do de  ser,  otras  costumbres,  otros  hijos  distintos  de  los  vuestros.  Y  contad  con  que  sólo 
queremos  ser  estados  dentro  del  estado. . .  Nos  habéis  dado  gobiernos  que  han  detenido 
nuestro  progreso,  preocupados  sólo,  egoísta,  delictuosamente,  del  progreso  individual  de 
los  que  los  componían;  nos  habéis  hecho  permanecer  largos,  muy  largos  años,  en  un 
destierro  que  comercialmente  nos  acercaba  á  Inglaterra  y  á Chile  más  que  á  vosotros. .. 
Ahora  venimos  á  daros  la  sorpresa  de  nuestra  mayoría  de  edad,  en  que  no  pensasteis 
nunca,  para  la  cual  no  nos  habéis  preparado. . .» 

Estas  son  las  cuestiones  que  se  ofrecen  á  la  consideración  del  político,  del  soció- 
logo, del  patriota. 

Para  el  artista  y  el  amante  de  la  naturaleza  hay  pintorescos  ó  imponentes  es- 
pectáculos en  los  canales  australes. 

y  los  paisajes  iban  desarrollándose  cada  vez  más  interesantes  á  nuestra  vista,  con  un 
lujo  de  color  que  nadie  esperaría  encontrar  en  aquellas  regiones.  Por  momentos  aparecía 
c\  sol,  dorando  las  alturas  crecientes,  y  dando  caprichosos  matices  á  los  gruesos  monto- 
nes de  nubes,  que  al  propio  tiempo  señalaban  y  ocultaban  los  montes  elevados,  casi 
eternamente  envueltos  en  una  capa  de  densos  vapores.  Comenzaba  la  vegetación  desa- 
rrollándose paulatinamente,  formando  una  línea  que  se  extendía  hasta  perderse  de  vista, 
sobre  la  que  se  destacaba  con  tonos  más  obscuros  y  enérgicos,  la  roca  pelada,  salpica- 
da aquí  y  allá  por  alguna  mancha  de  nieve. 

Parecíame  estar  en  plena  cordillera  de  los  Andes  y  recorrer  una  vez  más  aquellos 
parajes,  pero  después  de  un  desastre  colosal,  de  un  diluvio  que  hubiera  cubierto  va- 
lles y  hondonadas,  dejando  sólo  descubiertas  las  cumbres  de  la  montaña.  Aquí,  la  Isla 
Onemada,  por  cuyas  grietas  parece  aún  correr  el  humo,  y  cuyo  desolado  aspecto  tiene 
algo  de  fantástico  y  teatral;  allí  un  rincón  de  verdura  en  que  crece  el  musgo  amarillento 
junto  á  las  gramíneas  de  un  verde  más  intenso  y  vivo;  allá  una  ensenadita  de  aguas  es- 


158  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD   CIENTÍFICA  ARGENTINA 

peculares  en  que  se  retrataba  la  costa  rígida,  de  lineas  violentas;  acullá  la  ligera  ondula- 
ción de  la  corriente  en  el  canal...  Y  todo  esto  móvil,  envuelto  en  las  gasas  ligerísimas 
de  una  neblina  apenas  perceptible,  esfumado  en  las  lejanías  como  un  sueño  vago,  con 
masas  de  nubes  y  claros  de  azul  purísimo,  algo  semejante  á  las  extrañas  y  efectistas 
creaciones  de  Gustavo  Doré. ..  ¿  Por  qué  no  van  allí  los  pintores  argentinos  ?  ¿  Por  qué 
no  se  inspiran  en  aquella  naturaleza  salvaje,  tan  rica  de  color,  tan  variada  y  tan  nueva? 
Allí  encontrarían  tema  para  tantos  paisajes,  para  tantas  manc/ios  admirables,  como  puede 
darlos  la  Suiza.  Ya  un  lago  tranquilo  cubierto  de  hojas  de  cachiyuyo  rodeado  de  altas 
rocas,  por  las  que  trepa  el  ejército  de  fagus,  ese  árbol  austral  por  excelencia,  que  resis- 
te las  nieves  y  los  huracanes,  con  su  copa  verde  tendida  á  favor  de  los  vientos  más  fre- 
cuentes y  terribles;  ya  un  panorama  polar,  con  los  irisam lentos  del  hielo  transparente  y 
blancura  mate  y  fría  de  la  nieve;  ya  un  pedazo  de  selva  virgen,  con  las  yerbas  altas,  y 
en  que  se  entrecruzan  los  troncos  del  fagusy  el  canelo,  y  donde  crecen  grandes  flores» 
blancas  ó  rojas  como  sangre,  selva  que  parece  tropical,  tanta  es  su  vitalidad;  ya  —  cuan- 
do el  otoño  comienza  — el  cariñoso  matiz  sonrosado  que  toman  las  hojas  perennes  de  la 
haya,  contrastando  sobre  los  diferentes  verdes  del  resto  de  la  vegetación. 

InteresaD  al  hombre  de  negocios  y  al  estadista  las  indicaciones  sobre  las  ri- 
quezas naturales  y  medios  de  explotarlas,  al  estudioso  los  informes  todos  sobre 
aquellas  tierras,  sus  producciones  y  habitantes,  mientras  el  curioso  encuentra  in- 
teresantes anécdotas,  aventuras  de  viaje,  creencias  y  costumbres  de  los  naturales. 

El  señor  Payró  ha  prestado,  sin  duda,  un  verdadero  servicio  al  país  al  popula- 
rizar, en  forma  amena  y  adecuado  estilo,  el  conocimiento  de  tan  importante  por- 
ción del  patrimonio  nacional.  —  A.  Gallardo. 

Petit  (P.),  Professeur  a  TUniversité  de  Nancy,  Directeur  de  TÉcole  de  Brasserie 
de  Nancy.  —  L*etat  actuel  et  les  besoins  de  l*iiidu8trie  de  la  brasse- 
rie. —  Art.  en  Revue  géfiérale  des  Sciences,  enero  1.5  de  1899  íaño  10,  n*  1, 
pág.  8-30;  4  grab.:  cuadr.  esladíst.). 

Estudia  sucesivamente  el  autor  en  este  interesante  trabajo,  los  siguientes 
puntos  : 

I.  —  Fuentes  principales  de  los  progresos  recientes  :  I**  Conocimiento  del  papel 
que  desempeñan  los  fermentos;  -2*  Producción  industrial  del  frío;  3®  El  empleo  de  los  gra- 
nos crudos,  arroz  y  maíz,  como  succedáneos  de  la  malta ;  4*  Los  filtros  y  los  aparatos  de 
extracción  á  contrapresión. 

II.  —  Braceaje  (Brassage)  :  !•  Material;  2*  Infusión  ;  3°  Decocción ;  4«  Granos  crudos; 
b*  Cocimiento,  Enfriamiento, 

UI. —  Fermentación  :  1*  Fermentación  baja;  2*  Fermentación  alta;  3"  Levaduras 
puras. 

IV.  —  Las  especies  diversas  de  cervezas. 

y.  —  Producción  de  la  cerveza  en  Francia.  Importación.  Exportación  (3  cuadros 
estadísticos). 

VI.  —  Enseñanza  técnica. 

Muy  dignas  de  ser  señaladas  á  la  atención  del  lector  son  las  consideraciones 
que  el  autor  del  presente  trabajo  consagra  al  punto  tan  importante  de  la  ense- 
ñanza profesional  de  rama  tan  especial  como  es  el  de  la  cervecería.  Examina 
todo  lo  que  se  hace  en  Alemania  que,  en  esto  también,  debe  encontrarse  á  la 
cabeza  de  las  naciones  europeas  más  adelantadas  en  materia  de  enseñanza  técnica. 


BIBLIOGRAFÍA  159 

M.  Petit  dedica  también  algunas  consideraciones  atinadas  al  estado  de  la  men- 
cionada enseñanza  en  Francia,  —  donde  está  representada  por  dos  Escuelas  : 
1*  la  de  Douai,  que,  como  la  de  Weihenstephan,  corresponde  al  tipo  de  escuelas 
que  reciben  alumnos  provistos  solamente  de  cierta  cultura  previa  general  que  la 
escuela  completa  en  el  sentido  de  la  aplicación  á  la  industria  de  la  cervecería  ;  2* 
la  de  Nancy  que  corresponde,  como  la  de  Berlín,  al  tipo  de  escuelas  que  admiten 
alumnos  ya  prácticos,  provistos  del  aprendizaje  adquirido  en  la  fábrica,  y  cuya 
instrucción  general  previa  se  hace  en  la  escuela  misma,  aunque  muy  rápida  y 
¿««meramente. —Discute  M  .  Petit  las  ventajas  é  inconvenientes  de  ambos  sistemas, 
inclinándose  al  parecer  al  segundo.  —  F.  Biraben. 

Li'Apí  Photógraphique.  —  Los  conocidos  editores  parisienses  Carré  y 
Naad  van  á  crear  una  importante  publicación  que  aparecerá  mensualmente  en 
gran  formato,  conteniendo  por  lo  menos  cuatro  reproducciones  fotográficas  gra- 
badas, impresas  en  papel  de  lujo  y  en  tonos  variados. 

Esta  artística  revista  costará  25  francos  al  año,  siendo  su  precio  de  sólo  20 
francos  para  los  primeros  500  suscritores,  ventaja  que  hacemos  notar  á  los  aficio- 
nados pertenecientes  á  nuestra  sociedad. 

Vallier  ¡le  comniandantj.  L*Artillerie.  Matéridl.  Orgunisation. —  Un  tomo 
de  250  pág.  encuadernado  y  con  muchos  grabados.  ^  Georges  Carré  et  C. 
Naud,  editores,  Paris,  1899. 

Remitida  por  los  señores  Garre  y  C.  Naud,  acabamos  de  recibir  esta  obra  que 
da  una  idea  bastante  completa  sobre  la  artillería  en  su  estado  actual. 

Se  divide  en  dos  partes.  La  primera  trata  de  generalidades  sobre  artillería,  y 
en  ella  hace  el  autor  una  descripción  minuciosa  de  los  mejores  sistemas  de  bocas 
de  fuego  modernas,  de  las  distintas  clases  de  afustes,  pólvoras  y  proyectiles 
usados  en  la  actualidad,  terminando  con  nociones  sobre  teoría  del  tiro  y  em- 
pleo de  la  artillería  de  campaña.  En  la  segunda  parte,  el  autor  estudia  la  artille- 
ría de  las  diversas  potencias,  expresando  los  sistemas  usados  por  cada  una  de 
ellas,  número  de  piezas  según  los  calibres  y  proyectiles  empleados. 

El  libro  está  escrito  con  gran  claridad,  pudiendo  ser  utilizado,  con  provecho, 
por  los  candidatos  á  oficiales  de  artillería  de  nuestra  guardia  nacional. 

Copie  'Sklodowska).  —  Les  rayons  de  Beoquerel  et  le  polonium.  —  Art. 
en  Revue  genérale  des  Sciences,  enero  30  de  1899  (año  10,  n*  2,  pág.  41- 
50). 

La  autora  de  este  estudio  <  relativo  á  trabajos  hechos  en  común  con  su  esposo 
SI.  Curie,  físico  inglés,  según  creemos),  es  una  de  las  representantes  más  emi- 
nentes de  la  novel  falange  femenina  en  la  esfera  de  las  ciencias.  Explicando  su 
propósito,  dice  que  el  descubrimiento  de  los  rayos  de  Becquerel  se  relaciona  con 
ciertas  investigaciones  perseguidas  desde  el  célebre  descubrimiento  de  Roentgen 
sobre  los  efectos  fotográficos  de  ciertas  substancias  fluorescentes  y  fosforescentes, 
->  investigaciones  que  parecen  proyectar  una  nueva  luz  sobre  toda  una  parte  de 
la  Física.  En  consecuencia,  la  autora  se  propone  exponer,  á  este  respecto,  algu- 
nos hechos  recientemente  adquiridos  y  discutir  la<  ideas  que  ellos  aportan  á  la 
filosofía  natural. 


\ 


NOVA    ADDENDA 


▲D 


FLORAM   PATAGONIGAM 


AUCTORE 

C4R0L0  SPEGAZZLVI 

(PARS  l) 


Ed  vista  de  la  importancia  que  están  tomando  los  Territorios  Pata- 
gónicos y  del  vivo  interés  que  están  despertando  en  todo  el  mundo 
científico,  creo  oportuna  la  publicación  de  este  trabajo,  en  el  cual 
sólo  me  limitaré  á  describir  las  plantas  que  considero  como  nuevas 
y  á  mencionar  las  que  por  causa  de  los  trabajos  anteriores,  mios  ó 
de  otros  autores,  necesiten  una  pronta  reclifícación  sinonímica. 

Los  materiales  que  me  sirvieron  de  base  para  este  opúsculo,  son 
los  siguientes  : 

i**  Una  colección  hecha  por  mi,  durante  el  viaje  que  efectué  á 
lo  largo  del  Río  Negro,  en  el  verano  1897-98  (C.  S.). 

Ü^  Una  hermosa  colección  efectuada  por  el  incansable  paleontó- 
logo Carlos  Ameghino,  durante  sus  viajes  por  el  Territorio  de  Santa 
Cruz,  en  los  años  1897  y  98  (C.  A.)- 

3^  El  herbario  que  había  empezado  á  formar  el  malogrado  geó- 
logo Doctor  Juan  Valentín,  en  el  Chubut,  á  fínes  del  año  1897. 

4*  Una  pequeña  pero  interesante  colección  dol  interior  del  Chu- 
but, juntada  por  el  naturalista  J.  Koslowsky,  á  fínes  del  1898. 

El  estudio  de  estas  dos  últimas  colecciones,  me  fué  permitido 
por  el  Director  del  Museo  Nacional  de  Buenos  Aires,  Doctor  Carlos 
Berg,  á  quien  rae  es  grato  manifestar  aqui  mi  reconocimiento  por 
esta  amable  concesión. 

Carlos  Spegazzini. 

La  Plata,  l*de  Marzo  de  1899. 

A2f.  SOC.  aEMT.  ARG.  ^  T.  XLYU  II 


?;: 


162  ANALES  DE  Ul  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 


PHANEROGAMAE 


DICOTYLEDONEAE 


4.  Ranunculus  POTAMOGETONoiDES  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Hecatonia,  validus,  glaherrtmus,  flagelliferus,  flagellis 
radicantibus ,  ápice  /asciculato-foliatis,  foliis  longe  peliolatis 
limbo  integerrimo  subpeltalo  ex  orbiculart  ovato,  ápice  obttiso, 
basi  rotundalO'Subcordato  angustissime  peliato-marginato ;  flo^ 
ribus  solilariis,  pedunculis  folia  non  aequaníibus  suffultis^ 
capitulis  fructiferis  subglobosis,  achaeniis  numerosissimis  elli- 
ptico-obovatis,  obaolete  longitudinalüer  striaíis,  loro  ovalo  pa- 
pillato  laxe  paluleque  hispidulo. 

Eab.  In  aquis  lente  fluentíbus  Rio  S,  Cruz,  anno  1884  (T.  F.)  el 
loco  dicto  Orr-aik  prope  Lago  Viedma,  Mart.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Species  jam  in  Plant.  Pal.  aust.  f.  488,  n.  5,  edita  ut  varíelas 
R.  Bovei  Speg.,  sed  nunc,  specinninibus  Cl.  C.  Ameghinoi  in- 
spectís,  videlur  autónoma  el  satis  riteque  distincta.  Caules  limo 
immersí  teretes  crassiusculi (4-5  mm  crass.)  hincinde  ramoso- 
flagelliferí,  internodiis  longiusculis  (25-50  mm  long.),  ad  nodos 
non  V.  leniter  incrassati  atque  dense  comoso-radicali,  radiculis 
lenuibus  longiusculis  (20-35  mm  long.)  parce  breviter  pa- 
tenlimque  ñbríllosis;  folia  ad  apicem   Hagellorum  5-8-  fas- 
ciculata  alterna,  peliolis  elongatis  leretibus  (60-150mm  long. 
=  1,5-3  mm  crass.)  pallidevirescentíbusbasi  (non  auriculatis) 
in  pericladio  membranáceo  fuscescente   (10-20    mm  long.) 
sensim  deorsuin  ampliato  ac  vaginante  productís,  limbis  viri- 
dibus  crassiuscule   membranaceis   glaberrimís    inlegerrimis 
ovalís  V.  suborbiculatis  (15-40  mm  long.  =  15-40  mm  lal.) 
antice  rotundatis  apiceque  non  v.  víx  subreluso  púnelo  calloso 
saepius  fuscescente  ornatiS;  basi  etiam  late  rotundatis  sed 
saepius  leniter  cordalis,  marginibus  ín  parle  anleriore  pelio- 
lorum  connivenlibus  angusteque   pellato-marginatis,  nervis 
non  prominulis   primariis  3  ápice   convergen  ti  bus,   celeris 
permultís  arcuato-reticulalis;  scapí  axillares  v.  pseudo-apica- 


NOTA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  163 

les  erecti,  íolíis  breviores  teretes  glaberrimi  (SO-f^O  mm  long. 
=  1,5-2  crass.)  laeves  nudi  uniflori,  floribus...  non  vísis, 
sepalis  petalis  staminibusque  cito  decíduis ;  capitula  fructífera 
subglobosa  (7  mm  alt.  et  diam.)  achaeniis  virescentibus  gla- 
bris  100-150,  rhomboideo-obovatis  v.  ellipticis  (2-3,2  mm 
loDg.  =  1-1,3mm  lat.)  e  lalere  compressís  et  longitrorsum 
leDÍter  striatís,  postice  cuneatis  antice  subtruncato-rotandatis 
(centro  et  margine  partis  externae  non  v.  víi  carinato*acutis) 
primo  stylo  longiusculo  tenui  aculo  armatisdein  mutícis  v.  vix 
acutatis,  loro  ovalo  (5-6  mm  alL  el  diam.)  carnosulo  laxe 
minuteque  subluberculoso-cica tricoso,  pilis  hyalinis  deciduís 
patulis  ornato. 

2.  Draba  australis  Hook.  f.  =  Walprs.,  Ann.  I,  f.  37  —  D.  argen- 
tina Speg.,  Contr.  flor,  Vent.,  n.  10  —  Plant.  Pal.  austr.,  n.  20. 
Hab.  In  pratis  aridis  saxosis  in  Babia  de  San  Blas,  ann.  1874  (C. 

Berg),    in  S.  Cruz,  anno  \S8i  (C.  S.)  et  in  Sierra  Ventana, 
ann.  1896  (C.  S.). 
Obs.  Species  mox  dignoscenda  statura  pusilla,  siliculis  giabris, 
foliorumque  pilisad  hypophyllum  slellatis,  ad  epiphyllum  sím- 
plicíbus. 

3.  Draba  graminifolia  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Glaberrima,  perennis,  caepttoso-slolonifera,  foliis  in  ápice 
romulorum  fasciculatis,  antice  acutiusculis  postice  in  petiolo 
angosto  praelongo  ba^i  dilatato-subvaginante  attenuatis,  sea-- 
pis  e  centro  foliorum  exsurgentibus  validis  majusculis,  a 
medio  laxe  patentimque  racemoso-pedicelligeris^  pedicellis 
inferís  folio  suffultis  superis  nudis,  siliculis  lanceola tis  v.  an- 
guste  ellipticis  stigmate  subsessili  coronatis, 

Bab,  In  rupestribus  prope  Lago  Argentino,  Joco  JTarr-aiA  vocato, 
Mari.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Radix... ;  rami  seu  stolones  repentes  lorluosi  longitudina- 
Ittersulcato-striati,  cortice  tenui  flavescente  frustulalim  sece- 
dente  tecti,  plus  mínusve  ramulosi  (30-50  mm  long.  =  2-3 mm 
crass.)  arcuato-adscendenles  densiuscule  fasciculato-foliati ; 
folia  sal  numerosa  erecta,  glaberrima,  viridia,  crassiuscule 
membranácea,  limbo  spathulato  oblanceolato  v.  angusle 
elliptico  (15-20  mm  long.  =  3-4  mm  lat.)  integerrimo  ápice 
attaDuato-cuneato  sed  obtusíusculo,  ñervo  primario  tantum 


164  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

ad  hypophyllum  vix  manifestó,  postíce  plus  minusve  sensim 
angustato  alque  in  peliololongissimo  (40*70  mm  long.  =  1  mm 
lat.)  subfoliaceo,  basi  dilatatulo  atque  plus  minusve  amplexí- 
cauli-subvaginante  producto  donata;  scapi  e  centro  foliorum 
oxsurgentes  solitarii  erectí  v.  vix  arquatulí  gráciles  (lO-Hcm 
long.  =  1-1,3  mm  crass.)  simplices  glaberrimi  pallescentes, 
obsolete  longilrorsum  sulcati  v.  anguloso-costulati,  in  tertio 
V.  dimidio  infero  nudi,  ceterum  laxiuscule  racemoso-pedicel- 
ligeri ;  pedicelli  omnes  gráciles  uniflori  plus  minusve  paten- 
tes, infimi  reraoti  longissimi  (30-40  mm  long.)  et  medii 
magis  conferti  brevíoresque  folio  brevíore  radicalibus  similli- 
mo  sed  minore  (10-20  mm  long.  =  1,5-2,15  mm  lat.)  bracteati, 
supremi  conferti  abbreviati  (10  mm  long.)  folio  destituti. 
Flores  laxe  racemosi  parvi,  fere  omnes  jam  delapsi,  petalis 
(6-7  mm  long.)  albis  obovato-spathulatis  longe  tenuiterque 
unguiculatis  donati.  Síliculae  erectae  saepius  lanceol/itae 
utrimque  attenuatae  acutatae  (superne  longius)  (9-10  mm 
long.  =:  2-2,5  mm  lat.),  slylo  brevissimo  (0,3-0,5  mm  long.) 
stigmate  bilobo  minute  capitellato  coronato  ornatae,  valvis 
mox  deciduis  subpergameneís  opacis  glaberrimis  laevibus  v. 
obsoletíssime  nervulosis,  replo  gracili,  septo  tenui  hyalino 
saepius  latissime  fenestrato  donatae,  loculis  4-6  seminiferis, 
funiculis  brevibus  tenuibus ;  semina  párvula  elliptica  v.  sub- 
ovala,  compressa,  laevia,  rufescenlia;  embryo  normalis. 

Species  eximia  habitu  Dr.  oligospermae  Speg.  nonnihil 
accedens,  Dr.  depili  Ph.  etiam  affinis,  a  quibus  tamen  statura 
conspicue  majore,  foliis  pedicellisque  valdelongioribus,  flori- 
bus  racemos  i  s  sat  recedit. 

i.   Draba  karr-aikensís  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Perennis  glaberrima  viridi-glaucescens  succosa  ramosa, 
foliis  carnosulis  ex  orbiculari  obovatis  crenatis  dentatis  v, 
incisis,  scapis  foliosis  ápice  pateníim  spicato-corymbosis, 
siliculis  ex  ovato  lanceolatis  ápice  stylo  elongato  capitellato- 
stigmatifero  armatis,  valvis  turgidis  enerviisy  seminibus  in 
quoque  lóculo  4-8,  biseriatis. 

Hab.  In  praeruptis  denudatis  aridissimis  Patagoniae  australis 
Martio  et  Apr.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Radix...  ápice  pluriceps  plus  minusve  dense  rosulato-folii- 
fera  1-4-  scapigera;  scapi  simplices  e  rosularumacro-v.  pleu- 


ROTA  ADDBNDÁ  AD  FLORAM  PATAGONICAM  165 

rogeni  erecti  v.  saepius  acquato*adscendenles  lignosulh  ligno 
flavescente,  caruosulo-corticati  virides,  nubécula  glaucesoente 
adspersi  ad  apicem  usque  foliati^  ob  foiíorum  décurrentiam 
angulato-costulati  (an  in  sícco  tantum?),  sursum  abrapte 
patentimque  racerooso-subcorvmbosi ;  folia  rosulaniro  obova- 
to-spalhulata  (10-43  mm  long.  =  3-23  mm  lat.)  plus  mi- 
nusve  longe  cuneato-petiolata,  illa  scaporum,  inlernodíis 
breviora  v.  longiora,  orbicularia,  obovata  v.  subspathulata 
sessilia,  basi  non  v.  vix  minute  auriculata  alque  integra,  in 
parte  supera  rotundata,  crenata  dentata  v.  incisa,  cnisse  car- 
nosula  avenia  vírídia  glaucescentia.  InÚorescentiae  primitus 
corymbosae  dein  leníter  elongatae  et  racemosae,  rachide  pri- 
maria brevi  (3-10  mm  long.)»  10-20-florae,  nudae  v.  quando- 
que  basi  folio  caulino  pedicellis  intimis  interjecto  ornatae, 
pedicellis  tenuibus  glabris  ebracteatis  (3-8  mm  long.  =  0,5 
rom  crass.)  primo  adscendentibus,  post  anthesin  patenlíssimi 
unifloris.  Flores  aibi  (3-6  mm  long.  =  i  mm  diam.);  sepalis 
membranaceis  (3,3-4  mm  long.  =  1,3  mm  lat.)  erectiusculis 
ellipticis  ápice  obtusis  basi  subcuneatis  non  saccatís  neo  gíb- 
bosís,  dorso  virescenlibus,  pilis  paucis  simplicibus  v.  furcatis 
hyalinis  adpressis.  oruutis,  margine  albescentibus  glabris; 
petalis  late  obovato-spalhulalis  (5,5-6  mm  long.  =  2,3-3  mm 
lat.)  albis  integris  sépala  tertio  supernntibus,  deorsum  longe 
attenuato-unguiculatis ;  staminibus  subaequilongis  tilamentis 
albis  tenuibus  glabris  basi  ux  dilatatis(3  mm  long.),  antheris 
concoloribus  ellípsoideis  (0,8  mm  long.)donatis ;  ovario  glau- 
co-viridi  íusoideo*elliptÍGO  glabro,  superne  in  stylo  terete 
longiusculo  (1,3  mm  long.)  concolore  ápice  sligmate  albo 
capitellato  coronato  producto. 

Siliculae  lanceolatae  v.  ovato-lanceolatae  (3-6  mm  long.  = 
2-2,5  mm  diam.),  pedicellis  non  v.  vix  elongatis  sed  incrassa- 
tis  fere  lignosulis  ínsidentes,  glaberrimae  deorsum  subrotun- 
datae,  sursum  longiuscule  attenuatae,  atque  in  stylo  terete 
(2  mm  long.)  gracili  rígido  persistente  ápice  capítellato-sti- 
gmatoso  productae,  valvis  valde  convexulis,  utrimque  acutis 
subpergameneis  mox  deciduis,  replo  persistente  gracili,  funi- 
culis  callosis  retrorsis,  septo  ex  albo  hyalino  diu  persistentibus 
donatae.  Semina  e  lateritio  fusca  glabra  laevia  anguste  elli- 
ptica  (2  mm  long.  =  1  mm  lat.)  superne  obtusa  subtruncata, 
postice  acutata  suba ppend ¡culata  e  latere  compressa  (0,5  mm 


166  ANALES  DB  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

crass.)  in  quoque  latere  sulco  profuDdiusculo  nótala,  testa 
rígidula  subtenui,  embryone  flavido,  cotyledonibus  eximie 
accumbenlibus. 

Species  notis  plurirnís  ad  Cochleariam  vergens,  ob  locorum 
altitudíoem  habitu,  statura,  foiiorum  forma  sal  lúdeos  et  va- 
rietates  sequentes  nobiliores  distinguendae  : 

a)  Major  :  caules  erecli  elatiusculi  (70-iOO  mm  alt.  =  2,5-4 
mm  crass.),  íoliis  valdecarnosis  inferis  longe  cuneato-spathu- 
latis  ápice  subtruncato-rotundatis  grosse  3-S-inciso-dentatis 
(iO-45  mm  long.  =  20-22  mm  lat.)  caulinis  obovato-orbicu- 
laribus  (30  mm  long.  =  25-30  mm  lat.)  in  parte  postica 
cuneatis  integris,  in  antica  rotundata  grosse  9-15  inciso-denta- 
tis,  dentibus  (utroque  latere  4-7)  triangulari-ovatis  obtusis 
latis,  sinubus  acutis  donatis,  internodia  duplo  v.  triplo  supe- 
rantíbus. 

Prope  Lago  argentino,  loco  Karr-aik  vocato. 

b)  Media :  caules  erecti  mediocres  (50-70  mm  long.  =  2-3 
rom  crass.),  foliis  modice  carnosis  ómnibus  obovato-spathulatis 
deorsum  longe  cuneatis  integris.  in  parte  antica  plusmínusve 
rotundatis  3-7  dentatis  (10-20  mm  long.  =  5-10  lat.),  internodia 
aequantibus  v.  vix  subduplo  superantibus. 

Prope  Lago  Argentino  loco  Karr-atk  vocato. 

c)  Minor  :  caules  humiles  rosulati  arcuato-adscendentes 
(40-50  mm  long.  =  1,5-2  mm  crass.),  foliis  crassiusculis  sed 
parce  carnosulis  inferis  obovato-spathulatis  (15-20  mm  long. 
=  6-8  mm  lat.)  longiuscule  cunea to-attenuatis,  caulinis  ses- 
silibus  exorbiculari  obovdtis(&-8  mm  long.  =  5-6  mm  lat.) 
ómnibus  in  parte  cuneata  integris,  in  parte  antica  rotundata 
dentibus  acutiusculís  minutis  13-17  donatis,  internodia  ae- 
quantibus V.  duplo  brevioribus. 

Secus  Rio  Sehuen  Joco  Parr-aik  vocato. 
Inflorescentíae  in  varietatibus  ómnibus  identicae. 

5.    SiSYMBRIUlf  CANBSCKNS  Nutt.  —  Gaj,  Fl.  Chil.  I,  f.  128. 

Hab.  Vulgatum  in  cultis  prope  Carmen  de  Patagones,  Febr. 
1898  (C.S.). 

Obs.  Species  v.  varietates  Sisymbriorum  sectionis  Sophiae  quae 
mihi  e  Patagonia  adsunt,  characteribus  sequentibus  distin- 
guendae : 


NOTA  ADDENOA  AD  FLORAK  PATAGONlGAM  i  67 

Ítóta  stellata 8 
in  caule  glandulosa,  in  foliis  stellata i 
tota  glandulosa 5 

.  (longe  pecJunculato 5.  deserticola  Speg. 

2. 5^ligmate|^^^^.,.    3 

«...     .    í  glabris S.  sophia  L. 

^        (  stellato-puberulis 5.  Cumingianum  F.  et  M. 

ÍbipÍDnatiñd¡s,lobisintegrís.    5.  canescens  Nutt. 
tnpinnatifiinis,  lobisdenta-^  ^.  ,.  V      i-  o  .      • 

;.        ...     .  { stellato-puberulis S.ícnuw- 

tis  :  siliquis I  ^^, 

^  \     simum  Ph. 

5.  Síliquis  glaberrimis S.  gtanduliferum  Speg. 

6.  SiSTMBRiUM  FUBGiAifUM  (Speg.)  Speg.  Plant.  per  Fueg.,  n.  85  et 

Plant.  Pat.  austr.,  n.  íii  {snh  Schizopetalo?). 

Hab.  In  rupestribus  prope  Lago  Argentino,  loco  Karr-aik  voca- 
lo,  Mart.  1897  (C.  A.). 

Obs.  Plantae  ílorentes  nunc  tantum  repertae.  Flores  racernoso- 
subcorymbosi,  pedicellis  longíoribus  v.  brevioribus  suífultí, 
mediocres  (7-8  mm  long.  et  lat.) ;  sépala  ovato-elliptica  (i  mm 
long.)  integra  ex  albido  pallide  virescentia,  obsolete  trinervía, 
margine  subcoalescentia  glabra,  8  externa  parura  latiera  (8mm 
lat.)  basi  lenissime  gibbosula,  8  interna  parum  angustiora 
(1,5  mm  lat.) ;  pétala  candida  sepalis  duplo  longíora  (7-8  mm 
long.  =  8  mm  lat.)  spathulata,  antice  obtusa  integerríma, 
leniter  inaequilateralia,  postíce  longe  attenuato-unguiculata, 
obsoletísslme  3-nervia ;  stamina  brevíora  sépala  non  v.  vix 
aequantia,  longíora  illa  vix  superantia,  filamentis  albis  tenui- 
bus  glabris,  anteris  ovatis  ochroleucís ;  ovarium  e  terete  ellí- 
pticum  utrimque  rotundatum,  sessile,  viríde,  in  dimidio  infero 
pilis  paucis  (6-8)  majusculis  furcatis  onustum,  ápice  stylo 
brevi  cylindraceo  stigmate  latiusculo  subhemisphaerico  coro- 
nato  donatum,  cum  stylo  sepalorum  longitudinem  vix  aequans. 
Siliquae  albescentes  v.  purpurascentes,  valvis  ñervo  longitu- 
dinali  mediano  tenuiter  costulatis,  ceterum  obsoletissíme  reti- 
culatis  non  deciduis  donatae,  seminibus  sub-8-seriatis. 

Species  ob  pétala  integra  a  Sehizopetalo  removenda,  sed 
Ínter  Sisymbrium  et  Malhewsiam  sat  nutans. 

Specimina  patagónica  a  typo  nonnihil  recedunt  sed  nullo 
modo  separanda.  Folia  radícalia  (80-85  cm  long.  tot.)  in  eolio 


i 68  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

radiéis fasciculata  ereclo-patentia,  limbo  lanceolato  (40-15  cm 
loDg.  =  3-i  cm  lat.)  ápice  plus  minusve  obtuso,  rachide 
crassa  donato,  5-9-pinnato-parlilo,  lobis  jugorum  oppositis  v. 
leniter  alternís,  infimis  parvulis  remotis,  mediís  majoribus 
(15-20  mm  long.  =  10-15  mm  lat.)  apToxiroalis,  supremis 
íterum  decrescenlibus  confluentibusque,  ómnibus  late  ovatis 
obtusis  ad  marginem  superum  dentibus  1  v.  2  latis  obtusissi- 
mis,  ad  inferum  minute  obsoleteque  2-3  dentatis  sed  basi 
lóbulo  majusculo  v.  aurícula  ovala  rachin  obtegente  orna- 
tis  donato,  petíolo  (5-10  cm  long.  =5-6  mm  lat.)  longitudi- 
naliter  sxríato,  ad  veotrem  applanato  v.  subcanalículato,  ad 
dorsum  convexulo  praedita  ;  folia  caulina  radicalibus  símilli- 
ma,  nisi  sensim  brevius  petiolata  supremaque  sessilia  et  tune 
basi  non  attenuata  sed  tnincata  ae  subamplexicaulia. 

Ob  pubescentiam  (pili  dum  adsunt  semper  furcati)  varíeta- 
tes  duae  distinguendae : 

a)  Glabra  :  partibus  ómnibus  glabrís,  base  caulium  atque 
foliis  juvenilibus  squarruloso-farinosisexceptis,  foliis  rígidu- 
lo-membranaceis  pallide  virescentíbus  v.  subpurpurascentibus, 
leníter  glaucescentibus. 

b)  Hispida:  caulibus  deorsum  longe  patentimque  hispídissi- 
mis,  foliis  juvenilibus  pannoso-canescentibus,  evolutis  molli- 
ter  mcmbranaceis,  plus  minusve  pubescentibus,  intense  virí- 
dibus. 

7.  SisTMBRiUM  SAGiTTATUM  Hook.  &  Am.  —  Gay,  Fl.  Chih,  I,  f.  12i. 
Hab.  Vulgatum  pertotam  Patagonianí  australem  per  ann.  1874- 
98  (C.  Berg,  C.  A.,  C.  S.),  et  ín  valle  del  Lago  Blanco,  Chubut, 
Nov.  98  (n.  101,  Koslowsky). 
Obs.  Species  sat  varíabilis,  quandoque  rígida  lignosula  virídis, 
quandoque  herbácea  subtenera  glaberrima  glaucescens  v.  pilis 
furcatis  plus  minusve  adspersa,  foliis  integris,  dentatis,  pinna- 
tilobis,  etc.,  inferís  attenuato-peliolatis,  caulinis  sessilibus 
basi  plus  minusve  longe  acuteque  auriculato-sagittatis,  inflo- 
rescentiis  racemosissimplicibusv.  composítis,  multi-v.  pauci- 
florís  floribus  albís  mediocribus,  siliculis  pedicello  breví  val- 
de  dicaricato,  lenuibus,  praelongis  saepe  flexuoso-vermicula- 
ribus  ápice  in  stylo  brevi  crasso  stigmate  capitellato  integro  v. 
bilobo  coronato  productis. 
Varíetates  sequentes  Ínter  alias  numerosas  nobíliores : 


NOVA  ADDEKDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  169 

a)  Communis  :  herbácea,  pílis  parcissimís,  foliis  víridibus, 
inferís  dentato-subruncinatis,  caulÍDÍs  subintegris,  auriculis 
brevibus  obtusis,  infloresceDtia  pauciflora,  sepalis  víridibus. 

Prope  S.  Cruz,  Febr.  1874  (C.  Berg.),  Febr.  1882  (C.  S.),  Jan. 

1894  (C.  A.). 

b)  Andina  (Vh.)  Speg.,  Planl.  Pal.,  n.  22  :  herbácea,  parcis- 
sime  pilosa,  foliis  glaucís  inferís  sinualo-deatatis,  caulinis 
vixdenliculatis  aurículis  brevibus  acutiusculis,  inflorescentia 
ramosa,  multiflora,  sepalis  viridi-glaucescentibus. 

In  Golfo  de  S.  Jorge,  Febr.  1896  (C.  A.). 

c)  Purparaseens  :  lignosula  rígidula  in  partibus  basalibus 
deusiuscule  hispidula,  in  superioríbus  glabrala,  foliis  inferís 
acule  sinualo  denla  lis  ad  hypophyllum  violaceo-purpurascen- 
libus,  caulinis  paucis  minulis  inlegrisbasi  iruncalis  vixobluse 
auriculnlís,  inílorescenlia  ramosa  pauciflora,  sepalis  purpu- 
rasceniibus  albo-marginalis. 

Secus  Rio  Chico,  prope  Chonkenk-aik,  Febr.  98  (C.  A.). 

d) Glauca:  herbácea  elala  omnirio  glabrala  v.  vix  in  margine 
peliolorum  cilíalo-slellala,  foliis  el  caulibus  inlense  cinéreo- 
glaucis,  íoliis  inferís  oblanceolalis  grosse  parceque  angulalo- 
repandis,  caulinis  angusle  linearibus  inlegerrimis  auriculis 
praelongis  aculissimis  ornalis,  inflorescenlia  ramosa  pauci- 
flora,  sepahs  glaucescenlibus. 

Secus  Rio  Gallegos,  Sepl.  1897  (E.  B.). 

e)  Exauriculata :  herbácea  rígidula,  parce  sparseque  pilo- 
sula,  viridis,  foliis  inferís  oblanceolalis  oblusis  parce  sínualo- 
denlalis,  caulinis  inlegrís  sessílibusin  parle  poslica  altenuatis 
nec  auriculalis,  inflorescentiis  ramosis  paucifloris. 

8.    SlSTMBttlUII  SUBSCANDENSSpeg.,  n.  Sp. 

Diag.  Plurimetrale,  perenne  viride  caulibus  debilibus  subscan- 
áenltbus,  tenuibus  glabris,  nodosis,  foliis  ad  nodos  subfascicu- 
laiis  subspathulaiis  obiusis  grosse  parceque  jAnnaiilobis,  margine 
V.  etiam  hypophyllo  pilosulis,  pilis  furcalisy  inflorescentiis  ma- 
ximis  paucifloris,  siliquis  vermicularibus  praelongis  divaricatis 
breviter  pedieellatis  apiee  attenuato-^tigmatosis. 

Hab.  In  dumelis  secus  Rio  Negro  prope  Carmen  de  Palagones, 
Feb.  1898(C.  S.). 

Obs.  Radíx  alba  nodosa  subsímplex  (30-40  cm  long.  =  5-7  mm 
crass.)   ápice  pluríceps;    rami  in  arbuslis  circumslanlibus 


170  ANALES  DB  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

subscaDdentes  elatí  (80-150  cm  alt.)  gráciles  (3-4  mm  crass.) 
flexuosi  rigídi  iignosi,  lígDO  flavido  compacto,  cortice  cinereo- 
fusco  donati,  in  parte  infera  nudi,  apicem  versus  ad  nodos 
subfascículato-folíati;  folia  obovata  v.  spathulata  (15-iO  mm 
long.  =  0-15  mm  lat.)>  antice  obtusa  postice  longiuscule 
cuneato-attenuata,  utrimque  margine  dentibus  3-4,  alteráis, 
supremis  latis  obtusis  parum  profundis,  inferís  angustis  dí- 
stantibus  saepe  pinnifprmibusornata,  membranácea  viridía, 
pilis  minutis  albis  furcatis  margine  ciliata,  saepe  pilis  non- 
nullis  ad  hypophyllum,  rarius  ad  epiphyilum  etiam,  adspersa, 
ñervo  centrali  tantum  manifestó.  Inflorescentiae  racemosae 
compositae  divaricatae,  multiflorae  sed  relaiatae;  flores  jam 
delapsi  non  visí.  Siliquae  patentissímae  praelongae  (50-60 
mm  long.  =  1  mm  diam.)  rectiusculae  utrínque  attenuatae, 
ápice  acutato-stigmatosae,  basi  pedicello(8-10  mm  long.=0,5 
mm  crass.)  íultae. 
Species  eximia  sed  ob  flores  ignotos  nonnihil  dubia. 

9.  Brata  lycopodioides  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Caespitoso-e/fusa,  ramis  obscure  subdichoíomis  repeníibus 
ápice  erectis,  foliis  pro  more  majusculis  anguste  linearibus 
acutis  crasse  carinaíis,  margine  minutissime  acúleo  lato -pee  ti- 
naíis,  ómnibus  conformibus,  floribus  apicalibus,  silicula 
majuscula  ex  obovato  late  oblanceolata,  pedúnculo  folia  suprema 
non  superante  fulla. 

Hab.  In  altiplanitie  sicca  et  aridissima  pendicis  austro-occíden- 
talis  montis  Kmann-aik,  prope  Rio  Chico,  Feb.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Species  majuscula  habitu  Benthamiellae  acutifoliae  similli- 
ma.  Caules  laxe  caespitosi  rosulatim  repenti-effusi  (10-20cm 
long.)  non  radicantes,  laxe  obscureque  subdichotomi,  ápice 
breviter  arcuato-erectiusculi,  toti  densiuscule  imbricato-folíosí 
(3-5  mm  diam.).  Folia  omnia  isomorpha,  ramo  adpressa  recta 
V,  sursum  leniter  curvula,  infera  vetusta  et  emortua  cinera- 
scentia,  supera  v.  apicalia  viva  virescentia  non  nitentia,  cras- 
siuscula  coriacella  rigidula,  sat  longa  (6*6,5  mm  long.),  ad 
epiphyilum  plana  v.  vix  sub  ápice  leniter  concava,  \n  parte 
dimidia  supera  anguste  linearía  (0,5-1  mm  lat.)  atque  dorso 
grosse  obtuseque  carinato-costata,  in  parte  dimidia  infera 
dilatato-amplexicaulia  plana  ecostata,  ápice  acuta  non  v.  vix 
mucronulata  (sed  non  pungentia),  margine  praecipue  in  parte 


NOVl  ÁDDBNOÁ  AO  FLORAM  PATAGONIGAM  171 

angustiore  minute  et  plus  minusve  dense  pectinato-aculeolata. 
Flores...,  non  visi.  Peduncul  i  fructiferi  ín  ramis  terminales,  ínter 
folia  suprema  abscondili  et  illis  breviorescrassiusculi(8-6mm 
long.  =  0,5  mm  crass.)  rigíduli  nudi  glabri  obsolete  sulcati 
monocarpici.  Siliculaeochroleucae  obovatae  v.  oblanceolatae 
(6-7  mm  long.  sine  stylo  =  3-4  mm  lat.  et  crass.)  utrimque 
attenuato-subcuneatae  (poslice  longius  quam  superne)  stylo  e 
terete  subconoideo  plus  minusve  elongato  (0,5-1  mm  long.) 
crassiusculo  rigidulo  ápice  non  v.  víx  incrassato-stigmatifero 
coronatae,  replo  diu  persistente  crassiusculo  rígido,  septo 
integro,  tenui  ex  albo  hyalino,  funiculis  in  quoque  lóculo  3 
subapicalibus  obliquis  brevibus  ornatae,  valvis  subpergame- 
neis  rigidís  glaberrimis,  valde  convexis  dorso  longitudinaliter 
saepius  valide  acutiusculeque  carinato-costatis,  ceterum  non 
V.  obsoletissíme  nervuloso-reticulatis  mox  decid uis  donatae. 
Semina  e  funiculis  péndula  exelliplico  obovata  (2  mm  long. 
=  4-1,2  mm  lat.  =  0,5-0,6  mm  crass.)  ápice  obtuse,  basi 
acutiuscule  rotundata  glabra  obsolete  longitudinaliter  subsul- 
cata,  testa  rufescente  tenui  rigidula,  embryone  majusculo  satú- 
rate viridi,  radícula  terete  cotyiedones  incumbentes  aequante. 
Circa  siliculas  nonnullas  observantur  sépala  et  stamina  sub- 
persistentia;  sépala  subscariosa  rígida  glabra  integerrima 
linearía  (5  mm  long.  =  i-,5-2  mm  lat.)  dorso  convexo-obtusa 
crassiuscule  costulato-3-nervia,  margine  ialiuscule  subhya- 
lina,  ventre  subcanaliculato-concava,  ápice  obtusa  subcucul- 
lata,  basí  non  v.  vix  gibbu1oso-callosa|;  stamina  erecta 
filamentis  tenuibus  albís  glabris  ómnibus  subaequilongis 
(i, 5-5  mm  long.),  antheris  basifixís  línearibus  (1  mm  long.) 
ochroleucis  donata.  Species  B.  monanthae  (Gilg)  Speg.  (in 
Otto  Kuntze,  Bev.  gen.  pl.,  III,  2,  f.  4,  sub  Draba)  valde  affi- 
nis  et  facile  ejusdem  varietas  major. 

10.  Brava  patagónica  Speg.,  n.  sp. 
Diag.  Caespüoso^eongesta  compaetiuscula,  ramis  brevibus  erectis 

confertts,  foliis  parvulis  ovatis  obtusis,  omnibtis  isomorphis, 

silicula  medioeri  late  elliptica,  pedúnculo  folia  suprema  leniter 

superojite  fulla. 
/Ía6.  Inaltiplanitiesicca,  aridissima  loco  dicio  Karr-aik,  propé 

Lago  Argentino,  Mart.  1898  (C.  A.). 
Ote.  Caules  dense  brevíterque  subbotryose  ramulosi,  pulvínulos 


17!2  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

subhemisphaericos  (10-15  cm  diam.  =  3-4  cm  crass.)  sed 
parum  compactos  efficientes,  ramulis  teretibus  (3  mm  crass.)» 
totis  dense  loricato-foiiatís.  Folia  omnia  isomorpha  glaberrima, 
ramo  arete  adpressa,  infera  arescentia  sordide  cinereo-nigre- 
scentia,  suprema  et  viva  ex  albo  argéntea  crassíuscula  subco- 
ríacella  sed  vix  rígida,  ad  epipyllum  leniter  concava,  dorso 
convexula,  non  v.  vix  obsolete  (in  parte  infera)  costulata  laevia, 
e  triangulari  ovata  v.  elliptica  (2-3  min  long.  ==  1,3-3  mm 
lal.)  ápice  e  cuneato  rotundata,  non  v.  vix  subcucullata,  in 
parte  dimidia  supera  margine  nuda,  in  dimidia  infera  dense 
mínuteque  pectinato-ciliolata.  Flores  in  ápice  ramulorum  soli- 
tarii  foliis  supremis  subcupulatim  cinctí,  pedúnculo  brevis- 
simo  (1  mm  long.)  fulti  obovati  v.  turbinati  (3-3,5  mm  alt. 
=  1,5-3  mm  diam.)  ex  albo  ochroleuci  (in  sicco  I)  sépala 
glabra  obovata,  ápice  cucullato-obtusa,  postice  attenuata 
(3  mm  long.  =  1,3  mm  lat.)duobus  extimis  basi  extus  le- 
niter gibbuloso-callosis;  pétala  glabra  alba  subspathulata, 
ápice  obtusa  integra,  deorsum  longiuscule  attenuato-ungui- 
culata  (3,5  mm  long.  =  0,8-1  mm  lat.);  stamina  6,  petalis 
tertio  breviora,  antheris  linearibus  albis,  filamentos  conco- 
lores breves  duplo  superantibus,  poUine  subgloboso  flavo; 
ovarium  pusillum  obovatum  viride  glabrum,  stylo  fere  nullo, 
stigmate  obovato  integro  obtuso  coronatum.  Silículae  pedún- 
culo florali  valde  accreto  nudo,  folia  brevíter  superante, 
crasso  rigido  glabro  (3-i  mm  long.)  suífultae,  ex  elliptico 
obovatae  (5  mm  long.  =  3,5  mm  lat.  et  crass.)  utrimque  suf- 
fulto  aeque  et  modice  rotundato-subcuneatae,  stigmate  minu- 
to crassiusculo,  stylo  fere  nullo  suifulto  coronatae,  replo  persi- 
stente crassiusculo  rigidulo,  septo  tenui  ex  albo  subhyalino, 
integro  v.  medio  plus  minusve  fenestrato,  in  quoque  lóculo 
funiculís  3  subapicalibus  brevibus  obliquis  ornatae  :  valvís 
pergameneo-subcoriaceis  satconvexisglaberrimis,  medio  dorso 
longitudinaliter  (praecipue  in  parte  infera) carinato-costulatis, 
ceterum  leniter  reticulato-nervulosis,  mox  deciduis  donatae. 
Semina  obovata  superne  obtusa,  inferné  subacutiuscule  ro* 
tundata  fuliginea  laevia,  non  v.  obsolete  costulata,  magnitu- 
-  diñe,  testa  et  embryone  ut  in  specie  praecedente. 

11.  Brata  PTCifOPHYLLOiDBS  Speg.,  n.  sp. 
Diag.  Caespüoso-congesta  compacta^  ramis  breviusculis  erectis. 


NOVA  AODENDA  AD  FLORAM  PATAGONIGAM  173 

foliis  pustllimis  triangulari'Ovatvi  subbiformibus,  eaulinis 
minoribus  argentéis,  subfloralibus  latioribus  pallescentibuSj 
floribus  acrogenis  solitariis  brevissime  pedicellatis  foliis  sub- 
floralibus  late  cupulato-cinctis,  silicuUs  minoribus  obovato- 
oblanceolatis  pedúnculo  folio  non  superante  fultis. 

Hab.  In  praeruplis  aridissimis  loco  Orr-aik  dicio,  prope  Lago 
Viedraa,  Mari.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Species  praecedenti  sat  affinis  et  forsan  ejusdem  varíetatem 
minorem  sistens,  habitu  ita  ad  Beníhamiellam  pycnophylloi- 
dem  accedít  ut  plantae  ulríusque  generis  floribus  destítutae 
peraegre  Ínter  se  dístinguendae.  Caulas  densissime  botryoso- 
ramulosi,  pulvinulos  convoxo-applanatos  (5-12  era  diam.  = 
35-30  mm  erass.)  compactos  duríusculos  efiicientes,  ramulis 
leretibus  (3-2,5  mm  crass.)  v.  e  mutua  pressione  subhexa- 
gonis,  totis  dense  loricato-foliatis.  Folia  subdimorpha,  omnia 
taraen  glaberrima  arete  adpressa,  infera  v.  vetusta  arescentia 
sordide  cinereo-nigricantia,  supera  et  viva  albo-argentea  niten- 
tiuscula,  crassiuscula  subcoriacella  rigidula,  ad  epiphyllum 
concaviuscula,  ad  hypophyllum  convexula  non  carinata  nec 
costata,  sursum  cuneato-rotundata  obtusiuscula,  margine 
superne  nuda  inferné  plus  minusve  ciliolato-pectinata,  ciliolis 
minutis  hyalinis  rectis  v.  subretrorsis,  caulina  ovata  supra 
basin  leniter  coarctata  argéntea  nitida  (2  mm  long.  =  4  mm 
lat.)t  subfloralia  v.  suprema  triangularía  basi  non  coarctata 
sed  magis  dilatato-amplexicaulia  magísque  obtusa  et  rigida 
(3  mm  long.  =  1,5  mm  lat.)  ex  albo  ochroleuca  opaca  ad 
apicem  ramulorum  fere  cupulam  efformantia.  Flores  in 
ramulis  acrogeni  solítarii  inter  folia  subfloralia  (una  cura  1  v. 
2  gemmis  foliaceis  pusillis)  fere  absconditi,  pedúnculo  bre- 
vissimo  (1  mm  long,)  fulti,  obovati  v.  obconici  (1,25  mm 
alt.  =1,50  mm  diam.)  ex  albo  achroleuci  (in  sicco!);  sépala 
glabra  obovato-cochleata  antice  obtusa  subcucullata  postice 
cunea to-attenuata  (1,25  mm  long.  =  1.50  mm.  lat.)  pétala 
glabra  alba  obovata  superne  obtüsissima  leniterque  undulata, 
deorsum  cuneata  atque  breviterattenuato-unguiculata  sepalis 
non  V.  vix  longiora;  staraina  6  subaequilonga  pétala  fere 
aequantia,  antheris  albis  ellipsoideis,  filamenta  concoloria 
glabra  triplo  superantía;  ovarium  minutum  obovatum  vire- 
'  scens,  stjlo  brevi  sensim  in  stigmate  turbinatulo  sublobulato 
dilatato  cDronatum.  Siliculae  lignicolores  pedúnculo  crasso 


17!2  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

subhemisphaericos  (10-15  cm  diam.  =  3-i  cm  crass.)  sed 
parum  compactos  eíBcientes,  ramulis  teretibus  (3  mm  crass.)» 
totis  dense  loricato-foliatis.  Folia  omnía  isomorpha  glaberríma, 
ramo  arete  adpressa,  infera  arescentia  sordide  cinereo-nigre- 
scentia,  suprema  el  viva  ex  albo  argéntea  crassiuscula  siibco- 
riacella  sed  víx  rígida,  ad  epípyllum  leniter  concava,  dorso 
convexula,  non  v.  vix  obsolete  (in  parte  infera)  costulata  laevía, 
e  triangulari  ovala  v.  elliptica  (2-3  mm  long.  =  1,3-3  mm 
lal.)  ápice  e  cunéalo  retúndala,  non  v.  vix  subcucullata,  in 
parle  dimídia  supera  margine  nuda,  in  dimidia  infera  dense 
minuteque  pectinalo-ciliolala.  Flores  in  ápice  ramulorum  soli- 
tarii  foliis  supremis  subcupulatim  cincti,  pedúnculo  brevis- 
simo  (1  mm  long.)  fulti  obovati  v.  lurbinali  (2-2,5  mm  alt. 
=  1,5-3  mm  diam.)  ex  albo  ochroleuci  (in  sicco  I)  sépala 
glabra  obovala,  ápice  cucullato-obtusa,  postice  alienuata 
(2  mm  long.  =  1,3  mm  lal.)duobus  exlimis  basi  extus  le- 
niter gibbuloso-callosis;  pétala  glabra  alba  subspathulala, 
ápice  obtusa  integra,  deorsum  longiuscule  atlenuato-ungui- 
culata  (2,5  mm  long.  =  0,8-1  mm  la(.);  slamina  6,  petalis 
terlio  breviora,  antheris  iinearibus  albis,  filamentos  conco- 
lores breves  duplo  superantibus,  pollíne  subgloboso  flavo; 
ovarium  pusillum  obovatum  viride  glabrum,  slylo  fere  nullo, 
sligmate  obovato  integro  obtuso  coronalum.  Silículae  pedún- 
culo florali  valde  accreto  nudo,  folia  breviler  superante, 
crasso  rigido  glabro  (3-4  mm  long.)  suffullae,  ex  elliplico 
obovalae  (5  mm  long.  =  3,5  mm  lal.  el  crass.)  utrimque  suf- 
fullo  aeque  el  modice  rotundalo-subcuneatae,  sligmate  minu- 
to crassiusculo,  stylo  fere  nullo  suifullo  coronatae,  replo  persi- 
stente crassiusculo  rigidulo,  septo  tenuí  ex  albo  subhyalino, 
integro  v.  medio  plus  minusve  fenestralo,  in  quoque  lóculo 
funiculis  2  subapicalibus  brevibus  obliquis  ornatae  :  valvís 
pergameneo-subcoriaceis  satconvexisglaberrimis,  medio  dorso 
longitudinaliter  (praecipue  in  parte  infera) carinato-costulatis, 
ceterum  leniter  reticulato-nervulosis,  mox  deciduis  donatae. 
Semina  obovala  superne  obtusa,  inferné  subacutiusculero- 
túndala  fuliginea  laevia,  non  v.  obsolete  costulata,  magnitu- 
'  diñe,  testa  el  embryone  ut  in  specie  praecedente. 

11.  Brata  ptcnophylloidbs  Speg.,  n.  sp. 
Diag.  Caespiíoso-congesta  compacta,  ramis  bremusculis  erectis. 


NOVA  AODENDA  AD  FLORAM  PATAGONIGAM  173 

foliis  pusillimis  triangulan- ova tis  subbiformibits,  eaulinis 
minoribus  argentéis,  subfloralibus  latioribus  pallescentibus, 
floribus  acrogenis  solttariis  brevissime  pedicellatis  foliis  sub- 
floralibus late  cupulato-cinctis ,  siliculis  minoribus  obovato- 
oblanceolatis  pedúnculo  folio  non  superante  fultis. 

Hab.  In  praeruplís  aridissímis  loco  Orr-ai k  dicio,  prope  Lago 
Viedma,  Mart.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Species  praecedenti  sat  affinis  el  forsan  ejusdem  varíetatem 
minorem  sistens,  habitu  ita  ad  Benlhamiellam  pycnophylloi- 
dem  accedit  ul  plantae  utríusque  generis  floribus  destitutae 
peraegre  Ínter  se  distinguendae.  Caules  densíssíme  botryoso- 
ramulosi,  pulvinuios  convoxo-applanatos  (5-12  cm  diam.  = 
35-30  mm  crass.)  compactos  duríusr.uios  efScíentes,  ramuiis 
teretibus  (2-2,5  mm  crass.)  v.  e  mutua  pressione  subhexa- 
gonis,  totis  dense  loricato-foliatis.  Folia  subdimorpha,  omnía 
lamen  glaberrima  arete  adpressa,  infera  v.  vetusta  arescentia 
sordíde  cinereo-nigrícantia,  supera  et  viva  albo-argentea  niten- 
tiuscula,  crassiuscula  subcoriacella  rigidula,  ad  epiphyllum 
concaviuscula,  ad  hypophyllum  convexula  non  carinata  nec 
costata,  sursum  cunento-rotundata  obtusiuscula,  margine 
superne  nuda  inferné  plus  minusve  ciliolato-pectinata,  ciliolis 
minutis  hyalinis  rectis  v.  subretrorsís,  caulina  ovala  supra 
basín  leniter  coarctala  argéntea  nítida  (2  mm  long.  =  4  mm 
lal.),  subfloralía  v.  suprema  triangularía  basi  non  coarctala 
sed  magís  dilalato-amplexícaulia  magisque  obtusa  et  rígida 
(3  mm  long.  =  1,5  mm  lal.)  ex  albo  ochroleuca  opaca  ad 
apicem  ramulorum  fere  cupulam  eiformantia.  Flores  in 
ramuiis  acrogeni  solilarii  ínter  folia  subfloralía  (una  cum  1  v. 
2  gemmis  foliaceis  pusillis)  íere  abscondili,  pedúnculo  bre- 
vissimo  (1  mm  long,)  fulti,  obovali  v.  obconici  (1,25  mm 
all.  =1,50  mm  diam.)  ex  albo  achroleuci  (in  sicco!);  sépala 
glabra  obovato-cochleata  antice  obtusa  subcucullala  postice 
cunealo-atlenuala  (1,25  mm  long.  =  1.50  mm.  lal.)  peíala 
glabra  alba  obovala  superne  oblusíssíma  leniterque  undulala, 
deorsum  cunéala  atque  brevíterattenualo-unguiculata  sepalis 
noD  V.  víx  longíora;  stamina  6  subaequílonga  pétala  fere 
aequanlía,  antheris  albis  ellípsoídeís,  íilamenla  concoloria 
glabra  Irí pío  superantía;  ovarium  minutum  obovatum  vire- 
scens,  stjlo  breví  sensim  in  stigmale  turbinalulo  suhlobulato 
dilátalo  coronalum.  Síliculae  lignicolores  pedúnculo  crasso 


176  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

<9.  CoLOBANTHüs  LTCóPODioíDss  Gf.  =  C.  Lechlerí  Ph.  —  C.  polycne^ 

moldes  Hier.  —  Speg.,  Plant.  Pal.  austr.,  n.  57.  —  Prim.  Flor. 

Chub.,  n.  24. 
J7a6.  Per  Patagoniam  mediam  et  austraiem  vulgatus  per  ann. 

1874-98. 
Obs.  Specimina  in  Freto  Magellanico  lecta  minus  robusta  ramís 

subherbaceís,  chubutensía  vero  valida  radice  lignosa,  ramís 

pulvinulato-contractis  rigidioríbusque. 

20.  Ltchnis  ANTÁRCTICA  OK.  —  Olto  Kuntze,  Rev.  gen.  plant.,  III,  2, 
f.  14.  —  I.  chilensis  Speg.  (non  Gay),  Plant.  Pat.  auslr.,  n.  30. 

Hab.  Non  rara  in  rupíbus  collinis  propo  Lago  Argentino,  1884 
(T.  F.)etFeb.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Species  antea  a  me  ut  varietas  nana  v.  depaupérala  L.  chi- 
lensis G.  Gay  sumpta.  Specimina  mea  lamen  a  descríptione  Cl. 
O.  Kuntzei  recedunt  scapís  saepe  2  v.  3  juga  íoliorum  geren- 
libus  el  praecipue  calyce  minute  glanduloso-puberulo  neo  crí- 
spalo pubescente  I 

21.  Calandrinia  PATAGÓNICA  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Perennis,  humilis  glaticescens,  undique  laxe  papilloso- 
viscosa,  foliis  ad  scaporum  basin  fasciculatis,  anguslissime 
linearíbus  subacutiusculis,  scapis  4-3  floris  vix  folia  superan- 
tibus,  sepalis  ovatis  glanduloso-viscosis  dorso  margineque 
parce  grosseque  fimbriato-appendiculatis  quam  peíala  glabra 
ladea  persistentia  atque  capsula  ovala  brevioribus. 

Hab.  In  arenosis  aridis  prope  Emelk-atk  secus  Rio  Chico,  Dec. 
1 897  elpropeíarr-aiAsecus  Lago  Argén  tino,  Mari.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Species  sectíonis  B,  I,  5  Philippianae  (cnfrl.  Phil.  in  An.  Un. 
Chil.  vol.  LXXXV,  f.  171)  prope  C.  Vidali  Ph.(l.c.,  f.  190) 
inserenda. 

Rhizoma?  gracile  longiusculum  (5-20  cm  long.  =  2-3  mm 
crass.)  cortice  laevi  fusco  tectum  bine  inde  nodulosum,  ad 
nodos  ramulos  solitarios  plus  minusve  clongatos  superfíciem 
soli  allingentes  emiltens.  Ramuli  in  parle  Ierra  abscondila 
(5-20  mm  long.  =  1  mm  crass.)  nudi  ochroleuci,  in  parle 
exerla  (30-60  mm  long.)  deorsum  dense  fasciculatim  foliolalí, 
sursum  scapiformes  subnudi  apiceque  pauciQori.  Folia  con- 
fería anguslissime  linearía  (15-35  mm  long.  .=  0,7-1  mm 
iat.)  crassiusculecarnosula,  deorsum  longe  attenuata,  sursum 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONIGAM  177 

acutiuscula,  ad  epiphyllum  conve&ulo-plana.  ad  hypophyllum 
leníter  canalículata  atque  obsolete  costulata  (an  ín  sicco 
tantum?),  e  viridi  glauccscentía,  ubique  papíllis  minutissi- 
mis  subhyalinis  vix  perspicuís  laxe  adspersa»  viscosula  atque 
granulis  arenae  plus  minusve  dense  veslita.  Scapi  folia  panim 
superantes  virides  v.  subpurpurascentes  recti  v.  sigmoideo- 
flexuosi,  íoliis  paucis  quam  radicalia  duplo  v.  triplo  brevio- 
ribus  rennotis  ornati,  superne  alterne  2-3-flori. 

Flores  pedicello  ante  et  per  anthesin  folio  fulcrante  breviore 
V.  aequilongo  (3-3  mm  long.)»  post  anthesin  duplo  longiore 
(7-iO  mm  iong.)  fulti;  sépala  ovata  obtusiuscula  (3-4  mm 
long.  =  2,5  mm  lal.)  integra  sed  margine  (utroque  latere  3-3) 
et  dorso  (3-6)  fimbriis  carnosulis  subcylindricis  (0,3-1  mm 
long.)  tenuibus  obtusis  ornata  ut  scapi  el  pedicelli  papilioso- 
viscosula  atque  arena  vestita;  pétala  3  candida  obovata  v. 
spathulata  (3-6  mm  long.  =  3-2,3  mm  lat.)  obtusa  integra 
sepalis  subduplo  longiora,  glaberrima,  post  anthesin  exare- 
scentia  persistentia;  stamina  3  petalís  fere  duplo  brevíora 
libera,  filamentis  tenuibus  hyalinisdilalatulis,  postice  margine 
minute  ciliolatis,  antheris  parvulis  erectis  albis  linearibus; 
ovarium  viríde  glabrum  ellipticum  v.  ovatum  (1,3  mm  long. 
=  1  mm  diam.)  superne  ín  stylo  albescente  cylindraceo  illius 
longitudinem  non  v.  vix  superante  apiceque  in  lobulis  3  diva- 
ricatis  ovatis  ciliolatis  partito  productum. 

Capsula  ovato-elliptica  ^6  mm  long.  =  3  mm  diam.) 
superne  corolla  arescente  tecta,  calyce  accrelo,  illam  aequante, 
vestita,  glaberrima,  tenuiler  membranácea  utriculiformis,  8-16 
sperma;  semina  suborbicularia  (0,3-0,7  mm  diam.)  com- 
pressa,  sed  lateribus  convexulis,  margine  acula  (subalata) 
glabra,  fusco-castanea,  nitentia,  laevia  (vix  sub  lente  validis- 
sima  minutissime  obsoleteque  papilloso-reliculata). 

(Continuará). 


áh.  toe.  cnirr.  aug.  —  t.  xltii  12 


LA  ECUACIÓN  LINEAL 


COEFICIENTES    CONSTANTES 


Fórmula  general.  —  Tomemos  la  ecuación  lineal  : 
siendo  P,  Q,  . . . ,  R,  T  constantes,  V  función  de  x ;  hagamos  : 


■k=fe"ud»,  (O 


y  tomemos  z  y  u  como  funciones  dea;  s  variable  independiente, 
tendremos  diferenciando  con  respecto  á  w  : 


^,  =  fz'.e-ud.. 


de  donde  : 


\ z=T  f  e'' .  u  .  dcL  +  R  f  z  .  e"'  .  u  .  djL  +  ...  + 

P  f  z""-'  .e^'  .udoL+  f  z"" .  e*- .  udoL, 

poniendo  todo  bajo  el  mismo  signo  integral,  y  sacando  el  factor 
común  e^udx,  viene : 

V  =  J  [T  +  Ra  4-  ...  +  Qz"  "  ^  +  Pz'' "  *  -t-  z^]  e'^uda; 


LA  ECUACIÓN  LINEAL  Á  COEFiaENTES  CONSTANTES  179 

haciendo : 

T  +  R2  +  ...  +  Qz'*  -  *  +  P^''  "  '  +  z"  —  J  =  ?(^); 
tendremos  por  ser  [9  (z)  w  ==  1]  : 

Y=  f  ^(z)  e'-udoL  =  f  e^dd  . . .  ;  (M) 

llevando  á  (1)  el  valor  de  u,  habrá  : 

Estas  dos  fórmulas  resuelven  el  problema. 

Pueden  presentarse  dos  casos,  y  son  :  que  [9  {z)  =  0],  no  tenga 
raíces  iguales,  ó  que  las  tenga. 

Primer  caso :  [9  {z)  =  0]  no  tiene  raíces  iguales.  —  En  este  caso 
habrá  : 

<f{z)       z  —  rt       z  —  r-i  '   z—r,   '  z—r^-i 


z  —  rn 


(2) 


siendo:  r, ,  r.¿,   ...,  r^,   ....  r;».,,r^, 

las  raíces  de  [9  (z)  =  0],  y  además  : 

9  (Z)  9  (Z) 

llevando  el  valor  de  — r^»  dado  por  la  fórmula  (2),  á  la  (N),  ten- 

9  (z)  ^ 

dremos  : 


•  •  •  +  A„  f-^  d«;       (3) 


180  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD   GIEMTIFIGA  ARGEMTIlfA 


Z  —  Tg 


^o' 


tendremos,  diferenciando  con  respecto  á  x  : 

dvg rze^'dx 

dx       J  z  —  r, 

de  donde  : 

,-^.-Ji-77/«=V  =  ^— .«.;  (4) 

pero  en  la  ecuación  lineal  de  primer  orden  : 

dy  +  y^  (a?)  íto  =  F  (x)  dx, 
el  valor  de  y  es  : 

aplicando  esta  fórmula  á  la  ecuación  (4),  tendremos  : 

V,  =  e'-'^  .   f  Ve-  '••da?  =  e"*  fc.  +  /^Ve"  ''''da?!  : 

siendo  (G«)  constante  arbitraria. 
Llevando  esta  expresión  á  la  (3),  resultará  : 

[  aTci  +  fe'  '•^'  .  \dx^  e^'   +   AíTCa  +  fe-  ''^  .  Vd»!  e''-*  +  ... 


X=     + 


+ 


+     ...     +  A„  [/'e-  '•-^Vda?  +  C  J  e''^ . 


Segundo  caso  :  [9  (z)  =:  0]  íie/ie  raíces  iguales,  —  El  desarrollo 
de  — TT'  dado  en  la  fórmula  (2),  no  conviene  cuando  hay  raíces 
iguales,  pues,  si  [r^  =  r^  ^1],  resultará  [A^  =  00  ]  y  [Ap  + ,  =  00  J, 


LA  ECUACIÓN  LINEAL  Á  COEFICIENTES  CONSTANTES 


181 


por  lo  tanto  el  valor  de  X,  dado  por  la  fórmula  anterior,  sería 
ilusorio. 
Ahora  bien,  en  la  ecuación  [9  (z)  =  0]  del  grado 

n  =  [flo  +  a,  +  ^2  +  . .  •  +  a,  +  . .  •  +  «m], 

puede  eslar  la  raíz  [r^],  repelida  [a^]  veces;  la  (rj),  (a»)  veces;  . . . ; 
la  (r.),  (o,)  veces;  . . . ;  y  la  (r„),  (a„)  veces,  luego  ; 

9  (2)  =  [z  —  ro]"o   .   [z  —  »•,]«.    .   [z  —  r,]"»  ...   [2  —  r,]<^ 

...  (z  —  r„]«-; 


1 


y  el  único  desarrollo  que  admite  -7-^1  en  este  caso,  es  : 


?(«) 


Ro[o] 


R«[í] 


Rolt] 


Ro[ao— 1j 


[a  -  rol««  "•"  (z  -  ro]««  -  '  "•"  -  +  [z  -  ro]«.  - '  "•"  -  "•"      z  -  n 

R.  [<>1     .       R.f]       .       ,       R.  N       .       ,  R.  [q.  -  <  1 

[5  —  r,|«.  "^  [z  -  r,J«.  -  .  "^  -  "^  [z  _  r,]«-  " '  "^  •"  "^  "T^^TT" 


+ 


+ 


?(3) 


R.  [»»1 


RJí] 


R.  ['1 


R.  I  a.  -  i] 


[z  -  r,J«-  "*"  [z  -  r.j«--  '  "^  -  "^  [z  -r.]«.  -  '•  "^  -  "^  "X= 


+ 


+ 


RmfO]         ,  Rm[1]  R».  [ij  ,     RmK-1] 

(«-rj-"^  [z-r„J— '  ^  -  +  (a_r„]«--«-  "^  -  ^ 


z  —  r 


llevando  este  valor  á  la  fórmula  (N),  tendremos  : 


e'-d: 


e"di 


^e"da  \ 


Ro  Wfjib^.  +  -  +  RoW/f,-^^.-  + .-  +  Ro  [oo  -  i  J/I^ 
+ 


e"da 


/. 


+ + 


e"da 


e*'da 


■>.l«l/p^+...+i«4.l/p^^+...+H.K-.j/^ 


182  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Tomemos  la  fórmula  hallada  anteríormeote  : 

—-—  =  e''*^   /   Ve-  '•■  «^díí? ; 
diferenciando  {i  —  \)  veces  con  relación  á  (r^),  tendremos  : 

de  donde  por  ser  : 

[1  .  2  .  3  ...  (¿  —  1)]  =r(0: 
resulta  : 


1 


d^        ^r   e-da  1        ^--(e^/^-V^ 

.2. ..(/—I)      j(z_rj^-r(í)  •  dr.^-'  '    ^ 


por  lo  tanto,  las  fórmulas  (P)  y  (Q)  resuelven  el  problema. 

Sea  F  (»),  y  (p (a?)  funciones  enteras  de  (a?);  F  (a?)  del  grado  {q) ; 
(f  (a?)  del  grado  (p) ,  [q<p  +  n\,y  además  F (o?),  9  (x)  y  (a?  —  a), 
primos  entre  sí,  tendremos  : 

P(^)  ^  A  N  ?  (^)  +  (a?  —  ^)"  F^  (a^). 

(x  —  a)"  9  (a?)  (a?  —  a)'*  9  (a?) 

siendo  fa  (x)  de  grado  (n  —  1),  tendremos  que  fa  (a?)  9  (a?)  será  de 
grado  inferior  al  (p  +  w).  [/a  (»)  y  Fi  (a?),  funciones  enteras  de  x]  ;y 
como  F  (a?)  es  también  de  grado  inferior  al  (p  +  n),  (a?  —  o)**  Fi  (a?) 
también  lo  será,  y,  por  lo  tanto,  Fi  (a?),  será  de  grado  inferior  á 
9  (a?),  luego  : 

(x  —  af  9  (a?)       (a?  —  a)'*  "^  9  (a?)  '  ^     ^ 

pero  7-^^ — —;>  por  ser  /a  (a?)  de  menor  grado  que  (n),  se  puede  des- 

\X  — —  d) 

arrollar,  solamente  en  la  forma  única  : 

fa  (a?)     _        Aq Al 

(a._a)«-(a,_a)'^"^(a^-ay*-^^  '••  "^  .   .^,. 

A  A      1     ^  '^^ 

(aj—a)'»-*  ^  •••  ^a;  — a 


LA  ECUACIÓN  LINEAL  Á   COEFICIENTES  CONSTANTES  183 

y  por  ser  Fi  (x)  de  grado  inferior  á  7  (x),  también  habrá  (sí  es  que 
en  9  (x),  no  existe  un  factor  (a?  -   by) :  ^ 

Fi(a^)_     B  C  \     ^     ' 
r  - — -  -h  . . .  -| — 


9  (a?)        X  —  b       X  —  c       "         X  —  r 

siendo  :  9  (a?)  =  (a?  —  6)  .  (a?  —  c)  . . .  ^a?  —  r) ; 

pero  si  existe  un  factor  del  grado  t,  habrá  : 

Fi(cg)         ^     f,(x)         F,(a>) 
(X  -  by  ?,  (x)       {X  -  by  "^  9i  (»)  * 

de  manera  análoga,  á  la  anterior,  demostraríamos  que  fb  {x)  es  del 
grado  (/—  1),  y  que  Fgla?)  es  de  grado  inferiora 91  (a?),  luego,  pues, 
en  general : 

{X  -  ar(x  ~  by  ...  {x^  cT       (X  -  ar  '^  (x  -  by  ^ 

•  •  •      I 


{X  —  c)'^ 


aplicando  la  fórmula  (2'),  y  haciendo  : 


(a?  —  aT  (x  ^  by  ...  (a?  —  c)'"  =  ^J  (a?), 
tendremos  : 

i  (»  —  a)"  ■*■  (»  —  o)"  -  '  "^  ■  "  "•"  (£0  —  a)"  -  ' 
B«         ,  Bi  ,     B,  _  1 


í  _  1  +   •  •  •  ~r 


X  —  6 

4- + 


M)  ,     Ci ,  ,      Cm  -  1 


{X  -  cy       (» —  c)"*  -  *  a  —  c 

Ahora  oien,  volvamos  á  la  ecuación  (1 ')«  pongamos  en  fa  (x),  en 
vez  de  w,  su  igual  [x  —  a  +  a],  desarrollemos  según  el  teorema  de 


184  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIEUTÍFICA  ARGEHTINA 

Taylor,  y  puesto  que  x  está  tomada  hasta  la  potencia  (n  —  1 ), 
tendremos  : 

...  +  (x  —  af'^ 


I  .  2  ...  (n  — 1) 
dividiendo  todo  por  (a?  —  a)'*,  tendremos  : 

df{a)  d'f{a)        I 


fa(x)     ^      fia)  da  da'       '\  ,2  ^ 

(a? --a)"       Ix  —  ay^ix  —  ay-'^    (x  —  a)'"''    "^     ( 

da'*-*    '  i  .  2  ...  (n  —  O     1 


d«- 

...   + 


(a?  —  a)  i 


pero  como  (1  ')f  sólo  admite  un  solo  desarrollo  de  esta  forma,  es 
necesario  que  (2')  y  (4')  sean  idénticas,  luego  : 

d^fja)  d''-'f(a) 

k,-f(a),     A,--^.     ^^-(—2'      -     *"-^-1.2...(n-1)' 

Ahora  sólo  nos  falta  averiguar  el  valor  de  /"(a). 
Multipliquemos  los  dos  miembros  de  la  ecuación  (1  ')por(a;~a)'', 
tendremos  : 

gg  =  /■„(») +  "—>•■/■('"; 

pero  como  por  hipótesis  : 

(x  —  a);      F{x)      y      ?  (a?), 

son  primos  entre  sí,  tendremos  para  {x  =  a) : 

9(a) 


LA  ECUACIÓN  LIRBAL  Á  COEFICIENTES  CONSTANTES  185 

Yolviendo  á  la  ecuación  lineal  tendremos  :  aplicando  estas  fór- 
mulas y  haciendo : 

(z-n)<"_  (g-r,)«._  •(z-r,)°-_ 

9  (a)      - '  ^""'^ '         ?(z)     -'^'^"     •••  ?(z)     -'^'^•^• 

respectivamente  para 


(2  =  ro) ;         (2  =  r,) ;         . . .  ;        (z  =  r.) ; 
que 


d'fin) 


R.(0)  =  Aro);       R„(0  =  ^:        ...;    Ro(t)=^  .tfs.i 


R.(0)  =  ^(r.);      R.0)=^^^       ...;     R.  (O  =  ^TyfVri- 

llevemos  á  (P),  los  valores  de  R  hallados  aqui,  y  además  pongamos 
en  vez  de 


/ 


(3  —  r.y 


rf'  -  't>. 

rfr  *  ~  * 
SU  igual  ' 


\  .  2  .  (<—  1) 
tendremos  : 

(/«.-'v,      rf/-(ro)     d«.-2t;o  d'^'-'fíu) 


drt"»  - »  ,      dro       dro««  -  2  ,  dro« 


—  1 


oro       aro"»  -  z  ^        _^ «rp-»  -  • 

I  .2.(a«—  1)"^  I  .  2. ..(o,  — 2)        -  "I"!  .2.3...  (««—  I)     ""^ 

d«-  - '«,        d/'(r,)     rf°--»t>i  rf°'-Y(r,) 

*—    I  .2.  (a, —  1)^1  .2...  (a,  — 2)   '    "*       i  .  2  .  3  ..,(«,— 1) 

+ 

/^  "-^¿r^g— ■     ,     rfr„.        dr^»-»   .  dr„.°— ■ 


<  .  2  .  (a„  — 1)  '  <  .2...  (a„  —  2)  '     ■"    '1.2.3...  (fl„.  —  I) 


186 
pero 


AMALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


dPf(u) 


dro' 


T-t- 


+ 


tk\     ~l  •    •    •         l"       • 


1  .2.(ao— I)   '    1  .2...  («0  —  2)       1.2...  {úo-  3) 


dro* 


ri|.^ao-(t-Hi) 


1  .  2  ...  t     I  .2.3...[ao— (t+  1)] 


+  ...  + 


í/ro^o  -  * 


I  .  2  ...  (Oo  —  I) 


.    1^0, 


es  igual  á 

luego,  finalmente  : 


i  .2  ...(flo— O^^'o'**""^ 


i  .  2  .  3  ...  (ao—  1)  .dro«o-* 
¿a.~i  I  gr,x     re-'''^V.da?./'(r,)  I 
i  .  2  .  3  ...  (fli— 1)  .  íir,«.-»   "*" 


+ 


X  = 


/ 


+ 


¿a,  -  1  je'-'^  fe-'-'-^V  .  da?  .  /'(r,)  1 

1  .  2  .  3  ...  (a,  —  1)  .  dr,^'^^  "^ 
+ 


d«- 


-l    rgr«,a;    r 


^r^jo  I  cr^'-^y  .  da? 


.  r(r.n)] 


1.2.3...  (a,„  —  I )  .  dr,„''-  - » 


Manuel  Gonzílbz. 


Buenos  Aires,  1899. 


CUESTIONES   SANITARIAS 


Por  el  ingeniero  DEMETRIO  SAGASTOHE 


(1) 


Ál  doctor  Guillermo  Udaondo, 


Es  evidente  la  necesidad  y  urgencia  de  conlinuar  el  saneamienlo 
de  la  ciudad  de  Buenos  Aires,  hoy  limitado  á  las  dos  terceras  partes 
del  radio  de  Baleman  de  1876  y  al  distrito  30  (Boca  y  Barracas),  pro- 
yectado en  1884,— mediante  la  provisión  de  agua  y  el  servicio  de 
cloacas. 

Para  extenderlo  hasla  los  límites  del  proyecto  del  eminente  in- 
geniero, se  necesita  dos  cosas :  agua  suficiente  y  varios  millones 
de  pesos. 

¿Cómo  se  obtendrán  el  agua  y  el  dinero? 

En  principio  de  ejecución  ya  los  trabajos  que  permitirán  dispo- 
ner de  150.000  metros  cúbicos  de  agua  por  día,  máximo  posible  en 
aguas  bajas,  con  el  conjunto  de  obras  actuales,— es  necesario  que 
ese  volumen  baste  para  los  600.000  habitantes  en  que  puede  cal- 
cularse la  población  dentro  de  ese  radio. — Y  bastaría  si,  como  dice 
Mignet,  «  los  hombres  supiesen  entenderse  cediendo  unos  lo  super- 
fluo  y  contentándose  los  otros  con  lo  necesario». 

Son  superiluos  los  33  litros  más,  por  día  y  por  persona  consumí- 
dos  en  1896  (véase  cap.  II)  sobre  los  181  que  calculó  Bateman,  y  sí 


(1)  Es  de  gran  actualidad  la  publicación  que  comenzamos  de  este  importante 
estadio  de  nuestro  malogrado  consocio  el  ingeniero  Demetrio  Sagastume,  cuya 
desaparición  lamentan  todos  los  que  le  conocieron. 


188  ANALBS  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

los  abonados  no  los  ceden  se  dispone  para  obligarlos  de  un  medio 
rauy  sencillo  y  efícaz  :  la  generalización  del  medidor  en  la  dis- 
tribución. 

El  fundamento  filosófico,  diremos  así,  de  cada  uno  de  los  dos 
sistemas  principales  de  distribución  de  agua,  hoy  en  pugna  en  las 
grandes  ciudades,  puede  expresarse  del  siguiente  modo: 

Sistema  de  distribución  cpntinua  con  canilla  libre.  Considera  á  la 
humanidad  tal  cual  debiera  ser. 

Sistema  de  distribución  continua  con  medidor.  La  considera  tal 
como  es :  egoista  antes  que  altruista. 

Este  incita  el  interés  particular  en  pro  del  interés  general,  de 
modo  que  cuidando  lo  propio  se  cuida  también  lo  ajeno;  aquél, 
anulando  el  interés  individual,  permite  se  malgaste  lo  propio  y  lo 
ajeno. 

En  el  primero,  cuánta  más  agua  se  tiene,  más  se  necesita;  ha- 
ciendo la  demanda  ilimitada,  como  dice  Couche,  no  permite  jamás, 
cualquiera  sea  la  cantidad  de  agua  de  que  se  disponga,  hacer  un 
servicio  satisfactorio. 

En  el  sistema  del  medidor  hay  tantos  interesados  en  la  conve- 
niente utilización  del  agua,  cuantos  abonados  existen :  en  el  de 
canilla  libre,  los  esfuerzos  del  único  interesado, — la  Administra- 
ción,— se  estrellan  contra  la  falta  de  cooperación  de  la  mayor  parte 
de  los  abonados. 

En  el  capitulo  II  de  este  ensayo  se  intenta  la  demostración  de  la 
suficiencia  de  los  150.000  metros  cúbicos  de  agua  por  día  para  ser- 
vir con  amplitud  á  la  población  calculada  dentro  de  todo  el  radio  de 
Bateman  supuesto  saneado. 

¿Y  EL  DINERO?  El  cambio  del  sistema  de  distribución  implica  el 
de  la  renta  :  en  vez  de  un  tanto  por  ciento  sobre  el  precio  locativo 
del  inmueble  (que  según  la  picante  frase  del  Director  del  servicio  de 
agua  en  Brookiyn  Mr.  Forbes,  equivale  á  contar  los  arcos  de  un 
barril  de  harina  para  apreciar  el  valor  de  su  contenido),  se  estable- 
ce el  precio  de  la  unidad  de  volumen  de  agua  suministrada  y  eli- 
minada, 12  centavos  y  8  centavos  por  metro  cúbico  respectivamen- 
te (véase  cap.  IV  donde  sediscute  ampliamente  este  punto). 

El  mejor  aprovechamiento  del  agua  permitirá,  rebajando  las 
tarifas,  aumentar  no  obstante  las  entradas:  Paris  y  Berlin  ofrecen 
ejemplos  notables  de  ello  (cap.  III  y  IV). 

Y  si  las  entradas  aumentan,  hasta  permitir  por  ejemplo  el  servi- 
cio de  la  deuda  de  las  obras  de  salubridad  ¿  habrá  dificultad  en 


CUESTIONES  SANITARIAS  189 

oblener  un  empréstito  de  45  á  20  millones  de  pesos  moneda  nacio- 
nal para  llevar  á  cabo  las  ampliaciones  ? 

Ninguna, y  hasta  será  ventajoso:  para  el  gobierno  será  un  alivio, 
para  el  público  de  fuera  del  radio  actual  importará  la  seguridad 
de  tener  pronto  servicios  sanitarios,  para  el  de  dentro,  aparte  de 
las  posibles  ventajas  de  una  diminución  en  el  monto  de  los  servi- 
cios, habrá  las  seguras  de  una  evidente  mejoría  en  la  higiene  ge- 
neral debido  al  ensanche  del  radio  saneado. 

Algunos  de  estos  conceptos  no  aparecen  muy  claros  á  primera 
vista. 

¿  Es  qué  consistirá  el  alivio  para  el  gobierno  ? 

Reanudado  el  servicio  de  la  deuda  externa  debe  abonar  cada  año 
1.912.500  pesos  oro  para  el  del  empréstito  de  obras  de  salubridad, 
suma  que  durante  unos  6  años  tendría  que  extraerse  de  rentas  ge- 
nerales si  el  Gobierno  destinase  cada  año  á  las  obras  de  ampliación 
el  exceso  de  las  entradas  sobre  los  gastos  de  la  Administración  de 
Obras  de  Salubridad,  que  oscila  al  rededor  de  3.000.000  de  pesos 
moneda  nacional  por  año.  Es  difícil  ó  mejor  dicho  imposible  que 
pueda  efectuarlo:  en  cambio  sería  llevadero  atender  á  una  deuda  á 
mayor  plazo,  como  ¡es  un  empréstito  sobre  todo  cuando  las  obras 
mismas  aseguren  su  servicio. 

Por  otra  parte  ¿es  justo  que  de  rentas  generales  se  distraigan 
esas  sumas  que  han  de  emplearse  en  servicios  eminentemente  mu- 
nicipales? ¿No  sería  mejor  que  Buenos  Aires  pagase  sus  servicios 
de  salubridad  imitando  á  Paris,  aunque  sin  llegar  á  lo  que  hace 
Berlín,  que  después  de  abonar  interésy  amortización  de  su  emprés- 
tito correspondiente  al  servicio  de  agua  deja  todavía,  como  en  el  año 
fínanciero  1890-91,  una  utilidad  de  2.193.133  marcos? 

La  seguridad  de  los  habitantes  defuera  del  radio  actual  de  tener 
en  menor  tiempo  los  servicios,  por  los  medios  que  sostenemos  en 
este  ensayo,  quedará  demostrada  con  esta  simple  enunciación,  para 
que  el  Gobierno  pudiera  en  6  años  entregar  18.000.000  de  pesos 
moneda  nacional  á  la  Comisión  de  Obras  de  Salubridad  tendría  que 
disponer  de  1 1 .475.000  pesos  oro  en  igual  término  para  el  pago  del 
servicio  de  la  deuda.  Necesidades  para  él  más  perentorias  le  im- 
pedirán hacerlo. 

Pero  en  la  enunciación  délas  ventajas  está  la  que  muchos  consi- 
deran como  una  utopía  :  la  posible  diminución  en  el  monto  de  los 
servicios  en  propiedades  dentro  del  radio  actiuil  á  consecuencia  de  la 
generalización  del  medidor. 


190  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Hemos  tratado  de  demostrar  en  el  capitulo  lY  que  esto  será  una 
realidad  para  los  que  se  contengan  dentro  de  un  justo  límite  en  el 
consumo,  como  lo  ha  sido  en  París,  enBerlin  y  doquiera  se  ha  es- 
tablecido el  sistema. 

Sirvan  estas  cuatro  palabras  como  de  síntesis  de  esta  parte  de 
nuestro  imperfecto  ensayo.  Si  obtenemos  algunos  datos  que  nos 
faltan,  trataremos  la  cuestión  propuesta  de  aumentar  la  provisión 
de  agua  á  250  litros  (valor  medio)  por  día  y  habitante  para  una  po- 
blación de  un  millón  de  personas,  lo  que,  a  priori,  no  nos  parece 
factible  sino  por  el  establecimiento  de  una  distribución  de  agua  sin 
filtrar  para  dotación  abundante  de  servicios  públicos  é  industriales 
y  en  todo  caso  es  cuestión  que  deberá  resolverse  recién  después  de 
completar  el  radio  de  Bateman. 

(Continuará). 


MISCELÁNEAS 


Lios  nuevos  fósforos.  -  Parece  estar  resuelto  un  difícil  problema  que 
mocho  ha  preocupado  á  tos  higienistas,  el  de  la  proscripción  del  fósforo  blanco  en 
U  fabricación  de  las  cerillas  fosfóricas.  Buscóse  en  Taño  durante  muchos  años  la 
sustitución  del  fósforo  venenoso  —  causa  de  la  neurosis  maxilar,  de  envenena- 
miento crónico  en  los  obreros  —  por  un  agente  menos  deletéreo,  hasta  que,  al 
On,  hacen  unos  pocos  meses,  la  solución  parece  haber  sido  hallada,  y  satisfactoria. 
Tomamos  de  un  reciente  artículo  del  doctor  Cartaz;  publicado  en  La  Naiure  (18 
de  febrero  los  siguientes  datos  al  respecto. 

La  solución  de  la  cuestión  se  debe  á  los  señores  Sev^ne  y  Cahen,  ingenieros 
de  las  manufacturas  del  Estado,  que  han  conseguido  confeccionar  fósforos  coa 
una  combinación  fosfórica  menos  deletérea,  el  sesquisulfuro  de  fósforo. 

El  período  de  ensayos  se  ha  cerrado  desde  hace  tiempo,  y  hacen  ya  varios  me  - 
ses  que  todas  las  manufacturas  de  Francia  no  emplean  ya  ese  agente,  como  se 
hecha  de  ver  en  las  cajas,  que  llevan  la  marca  S.  C. 

Para  darse  cuenta  de  la  toxicidad  relativa  de  ambas  clases  de  fósforos,  basta 
consignar  los  siguientes  datos.  Una  dosis  de  fósforos  blanco  de  3  miligramos 
por  día  basta  para  matar  rápidamente  un  cobayo:  con  el  sesquisulfuro  se  ne- 
cesitarían 10  veces  más,  es  decir,  3  centigramos  por  día  (ó  sea  3^*^50,  es  decir, 
el  peso  de  sesquisulfuro  contenido  en  6000  fósforos,  para  un  adulto). 

En  cuanto  á  la  composición  de  la  pasta,  es  la  siguiente,  para  fósforos  de  leña 
paraílnada : 

Sesquisulfuro  de  fósforo.  • 6 

Clorato  de  potasa ÍU 

Blanco  de  zinc 6 

Ocre  rojo * 6 

Polvo  de  vidrio 6 

Cola 18 

Agua 34 

La  comp<>sición  varía  algo  según  se  trate  de  fósforos  azufrados,  parañnados  ó 
de  cerilla. 

En  fin,  los  procedimientos  de  fabricación  no  han  variado  sensiblemente,  lo 
que  es  de  grande  importancia  económica. 


192 


UTALBS  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


liOs  pesos  atómicos. —  La  comisióo  nombrada  por  la  Sociedad  alema- 
na de  química  y  compuesta  de  los  señores  Laodolt,  Ostwald  y  Seubert»  para  de- 
terminar los  valores  de  los  pesos  atómicos  á  emplear  eo  la  práctica,  recomienda: 

1*  Tomar  el  peso  atómico  del  oxígeno  igual  á  16,000  y  calcular  los  pesos  ató- 
micos de  los  otros  elementos  según  las  proporciones  de  sus  combinaciones  con 
el  oxígeno  determinadas  directa  ó  indirectamente ; 

2*  Adoptar  los  valores  siguientes  que  son  probablemente  los  valores  más  co- 
rrectos conocidos  hasta  la  fecha : 


PesoB 
Nombres  y  Símbolos  atómicos 

Aluminio,  Al  27.1 

Antimonio»  Sb 120 

Argón  í?),  A 40 

Arsénico,  As 75 

Bario,  Ba :..  137.4 

Bismuto.  Bi 208.5 

Boro,  B  11 

Bromo,  Br 79.96 

Cadmio,  Cd 112 

Cesio,  Cs 133 

Calcio,  Ca  .' 40 

Carbono,  C 12.00 

Cerio,  Ce 140 

Cloro,  Cl 3"). 45 

Cromo,  Cr    * 52.1 

Cobalto,  Co 59 

Colombio,  Cb 94 

Cobre,  Cu 63.6 

Erbio  (?1.  Er 166 

Fluor,  F 19 

Galio.  Ga 70 

Germanio,  Ge 72 

Glucinio.  Gl 9.1 

Oro,  Au 197.2 

Helio  (?j,  He 4 

Hidrógeno,  H 1.01 

Indio,  In 114 

Iodo.  I 126.85 

Iridio,  Ir 193 

Fierro,  Fe 56 

Lántano,  La 138 

Plomo,  Pb 206.9 

Litio,Li 7.03 

Magnesio,  Mg 24.36 

Manganeso,  Mn 55 

Mercurio,  Hg 200.3 


Nombres  y  Símbolos  aWiJü^s 

Molibdeno,  Mo 96 

Neodimio  (?),  Nd  144 

Nickel,  Ni 58.7 

Ázoe,  N 14.04 

Osmio,  Os 191 

Oxígeno,  O 16 

Paladio,  Pd 106 

Fósforo,  Ph 31 

Platino,  Pt 194.8 

Potasio,  K 39.15 

Presodimio  (?),  Pr 140 

Rodio,  Rh 103 

Rubidio,  Rb 85.4 

Rutenio,  Ru 101.7 

Samarío  (?),  Sa 150 

Scandio,  Se 44.1 

Selenio.  Se 79.1 

Silicio,  Si 28.4 

Plata,  Ag 107.93 

Sodio,  Na 23.05 

Estroncio,  Sr 87.6 

Azufre.  S 32.06 

Tántalo,  Ta 183 

Teluro,  Te 127 

Talio,  TI 204.1 

Torio,  Th 232 

Estaño,  Su 118.5 

Titanio,  Ti 48.1 

Tungsteno,  W 184 

Uraraio,  ü 239.5 

Vanadio,  V 61.2 

Yterbio,  Yb 173 

Ytrio,  Y 89 

Zinc,  Zn  . , 65.4 

Zirconio,  Zr 90.6 


Estos  números  son,  en  principio,  dados  solamente  con  un  número  de  deci- 


MISCELÁNeA  193 

males  tal  qaela  líltima  paeda  ser  considerada  como  exacta.    Los  pesos  atómicos, 

determinados  por  Stas,   por  ejemplo,  son  dados  coq  dos  decimales,  pues  sólo 

comportan  errores  de  3  á  6  unidades  de  la  tercera  decimal.    Los  demás  pesos, 

determinados  menos  exactamente,  sólo  están  dados  con  un  decimal,  ó  no  lo  son 

(ou  pas  du  toui). 

Los  pesos  seguidos  de  un  ?;  pueden  no  ser  exactos  ni  siquiera  ]en  su   parte 

entera. 

{Revue  scientifique^  febrero  4  de  1899.) 

Una  reciente  discusión  sobre  la  eonsangruinidad.  —  La 

Revue  scientifique  del  11  de  febrero  último,  trae  un  resumen  de  una  interesante 
discusión  sobre  el  tema  expresado  en  el  título,  levantada  en  la  Academia  de  me- 
dicina de  Bélgica  hace  poco. 

He  aquí  la  conclusión  que  se  adoptó  después  de  un  debate  contradictorio  bas- 
tante largo:  conclusión,  formulada  por  M.  DeneíTe  :  «  Creo  con  M.  Demarbaixque 
es  contrario  á  las  leyes  de  la  biología  admitir  que  la  consanguinidad,  por  sí 
misma,  pueda  engendrar  enfermedades  en  los  descendientes;  la  prueba  de  ello  se 
ha  dado  un  gran  número  de  veces,  tanto  en  el  hombre  como  en  los  animales  ». 

« 
La  desnatupalización  del  alcohol*  —  La  cuestión  de  la  desnatura- 
lización del  alcohol  es  de  aquellas  que  preocupan  siempre  al  fisco  y  á  la  industria, 
pero  á  títulos  absolutamente  opuestos.  Si  el  primero  pudiera  proceder  á  su  an- 
tojo, el  problema  estaría  pronto  resuelto :  un  producto  cualquiera  que  hiciera  el 
alcohol  imbebible,  ininflamable,  que  lo  privara  de  la  mayor  parte  de  sus  propie- 
dades y  que  por  lo  mismo  impidiera  toda  tentativa  de  regeneración.  Pero  la  in- 
dustria ó  mejor  las  industrias  reclamarían,  con  razón,  contra  tal  tratamiento,  que 
haría  inutilizable  para  ellas  el  alcohol.  Ahora  bien,  como  la  desnaturalización  se 
hace  precisamente  para  permitir  á  ciertas  industrias  el  empleo  del  alcohol  exone- 
rado de  derechos  fiscales,  sin  que  ellas  puedan,  por  fraude,  regenerarlo  y  ven- 
derlo como  bebida,  se  ve  bien  que  giraríamos  en  un  círculo  vicioso. 

Es  necesario,  pues,  que  un  buen  desnataralizador  dé  seguridades  al  fisco  y  no 
ponga  trabas  á  los  empleos  industriales  del  alcohol.  Este  problema  parece  senci- 
llo: en  realidad  es  excesivamente  complejo,  vista  la  diversidad  de  industrias  que 
utilizan  el  alcohol ;  lo  que  no  estorba  á  una  es  por  el  contrario  un  inconveniente 
para  la  otra.  Para  ciertas  industrias,  la  cuestión  de  un  desnaturalizador  es  tan  im- 
portante que  la  Cámara  sindical  de  la  perfumería  francesa  ha  abierto  un  concurso 
entre  todos  los  químicos  franceses  para  la  invención  de  un  desnaturalizador  del 
alcohol,  susceptible  de  ser  empleado  en  la  fabricación  de  los  productos  de  la  per- 
fumería ;  el  premio  propuesto  era  de  cincuenta  mil  francos.  El  desnaturalizador 
debía  ser  incoloro,  no  modificar  el  gusto  ni  el  olor  del  alcohol,  estar  desprovisto 
de  toda  acción  química,  no  disminuir  el  poder  disolvente  del  alcohol  para  las 
esencias  y  otras  materias  utilizadas  en  perfumería,  no  ser  ni  tóxico  ni  nocivo  y 
.  ser,  por  fin,  de  un  precio  modesto. 

;  Un  verdadero  mirlo  blanco  ! 

Pero  no  es  esto  todo,  bajo  el  punto  de  vista  fiscal,  el  desnaturalizador  una  vez 
incorporado  al  alcohol,  no  podrá  ser  separado  ni  práctica  ni  económicamente  por 
ningún  medio,  y  deberá  poder  ser  delatado  fácilmente  en  cualquier  líquido  alco- 
hólico por  una  reacción  sencilla.  El  concurso  cerrado  el  15  de  junio  del  año  pa- 

111.  SOC.  CISTr.   ARG.  —  T.  XLVII  13 


194  AN4LES   DE   LA   SOCIEDAD   CIENTÍFICA   ARGENTINA 

sado  no  ha  dado,  que  separaos»  un  resultado  práctico,  á  pesar  de  la  importancia 
del  premio  propuesto.  Es  necesario  convenir  que  las  condiciones  exigidas  para 
el  desnaturalizaüor  son  bien  difíciles  de  encontrar  reunidas  en  un  solo  cuerpo. 

Colocándose  en  otro  punto  de  vista  :  la  aplicación  del  alcohol  á  la  calefacción, 
al  alumbrado  ó  á  la  fabricación  de  ciertos  productos  químicos,  el  problema,  aun 
cuando  complicado,  ha  recibido  una  solución  bastante  satisfactoria  por  el  empleo 
del  aceite  de  acetona. 

No  es  aún,  seguramente,  el  desnaturalizador  ideal  que  se  aplica  á  todos  los  casos, 
pero  es  incontestablemente  uno  de  los  más  eficaces,  en  los  casos  antes  enume- 
rados. 

El  aceite  de  acetona  ha  sido  preconizado  como  desnaturalizador^por  Lang,  di- 
rector del  laboratorio  del  estanco  federal  suizo  y  est€  país  lo  ha  adoptado.  En 
Francia,  la  Comisión  técnica,  nombrada  por  el  gobierno  francés  para  estudiar  la 
cuestión  de  la  desnaturalización  del  alcohol,  aunque  reconociendo  la  superioridad 
del  aceite  de  acetona  sobre  los  otros  desnaturalízadores,  no  ha  adoptado  este  pro- 
ducto, pues  su  producción  industrial  es  demasiado  re$trin>;ida. 

No  se  conocían,  en  efecto,  más  que  dos  fuentes  de  producción  :  los  residuos  de 
la  fabricación  de  la  acetona  y  la  oxidación  do  los  aceites  brutos  que  resultan  de 
la  rectificación  del  alcohol;  ninguna  de  las  dos  permitía  tener  el  aceite  de  acetona 
en  cantidad  y  á  bajo  precio.  Puesto  entonces  al  corriente  de  la  cuestión  'por  el 
eminente  químico  Priedel,  miembro  de  la  Comisión  de  desnaturalización,  el  pro- 
fesor A.  Buisine,  de  la  universidad  de  Lílle,  comenzó  a  estudiar  la  cuestión,  en 
colaboración  con  su  hermano  P.  Buisine  y  la  resolvió  en  un  laboratorio  de  una 
manera  tan  satisfactoria  que  el  estado  le  acordó  una  subvención  para  hacer  ensa- 
yos de  fabricación  en  grande  escala. 

El  aceite  de  acetona  está  constituido,  en  gran  parte,  por  un  homólogo  superior 
de  la  acetona  ordinaria:  la  metiletilacetona  que  hierve  á  81^  C..  temperatura  pró- 
xima al  punto  de  ebullición  del  alcohol.  Un  procedimiento  general  de  preparación 
de  la  acetona  consiste  en  someter  á  la  destilación  seca,  el  acetato  de  cal. 

Tomando  una  mezcla  de  ácidos  grasos  'propióníco,  butírico,  etc.),  se  obtienen 
aceites  de  acetona,  y  los  señores  A.  y  P  Buisine,  en  un  hermoso  trabajo  de  con- 
junto sobre  las  aguas  de  desengrase  de  la  lana,  han  mostrado  que  estas  aguas  su- 
fren espontáneamente  una  fermentación  especial  compleja,  que  desarrolla  en  par- 
ticular ácidos  grasos  volátiles. 

Las  aguas  de  grasa  de  lana  fermentadas  (ocho  días)  son  desembarazadas  del 
amoníaco  por  ebullición,  luego  aciduladas  con  un  ácido  mineral :  los  ácidos  volá- 
tiles son  extraídos  por -el  vapor  de  agua,  se  les  satura  por  la  cal  y  se  evapora  á 
sequedad.  Las  sales  de  cal  deshidratadas  son  entonces  sometidas  á  la  destilación 
seca. 

Los  productos  destilados  son  rectificados  dos  ve^^es,  suministran  así  60  por  lOQ 
de  aceite  de  acetona  (metiletilacetona). 

Esta  fuente  de  aceite  de  acetona  es  muy  abundante,  puesto  que  solamente  en 
Roubaix  y  en  Tourcoing,  se  produce  cada  día,  más  de  500  metros  cúbicos  de  aguas 
de  grasa  de  lana  que  darían  7500  kilogramos  de  aceite  de  acetona ;  la  cantidad  de 
alcohol  que  podría  ser  desnaturalizada  por  este  procedimiento  no  exigiría  una 
producción  mayor  de  300  á  400  kilogramos  de  aceite  por  día. 

En  cuanto  al  precio,  los  señores  Buisine  no  lo  han  podido  establecer  aún  defl- 
nitivamente,  pero  piensan  que  no  sobrepasaría  de  2  francos  ó  2,50  francos  el  kilo- 


MISCELÁNEA  i  95 

gramo;  y  como  basta  1  á  1,50  por  100,  su  empleo  sería  sensiblemente  más  eco- 
nómico que  el  del  metileno  actualmente  empleado  como  desnaturalizador.  En 
efecto,  hay  que  calcular  para  este  último  6  á  8  francos  para  desnaturalizar  un 
hectolitro  de  alcohol.  Con  el  aceite  de  acetona  el  gasto  se  reduciría  á  3  ó  4  fran- 
cos, ó  sea  50  por  100  de  economía;  1200  francos  por  día  á  razón  de  400  hectoli- 
tros desnaturalizados  por  e^^te  procedimiento  ;  es  decir,  oerca  de  500.000  francos 
por  año,  tomando  en  cuenta  la  actual  producción,  que  no  puede  menos  que  au- 
mentar. 

Como  propiedades,  el  aceite  de  acetona  tiene  un  olor  que  no  es  desagradable, 
pero  su  sabor  muy  acre  y  cáustico  se  comunica  al  alcohol,  aun  por  una  débil  adi- 
ción il  á  ¿por  100^.  Es  difícil  regenerar  el  alcohol  así  desnaturalizado  y  ciertos 
reactivos  muy  sensibles  permiten  reconocer  sus  vestigios  en  los  alcoholes  que  re- 
sultan de  tentativas  de  regeneración  ;  estos  alcoholes  por  otra  parte  conservan  un 
sabor  acre. 

El  aceite  de  acetona  puede,  pues,  emplearse  con  ventaja  para  la  desnaturaliza- 
ción del  alcohol  destinado  al  alumbrado,  á  la  calefaccióg,  á  la  preparación  de  bar- 
nices. En  muchos  casos,  su  presencia  no  será  incómoda  para  la  fabricación  de  un 
gran  número  de  productos  químicos. 

Si  tienen  éxito  los  ensayos  de  producción  en  grande  escala  que  se  hacen  actual- 
mente en  Lille,  y  todo  lo  hace  creer  asi,  resultará  la  creación  de  una  pequeña  in- 
dustria muy  interesante,  que  dará  mayor  valor  á  las  aguas  de  desengrase  de  la 
lana  únicamente  explotadas,  hasta  hoy,  para  la  producción  de  la  potasa.  Esta,  por 
otra  parte,  no  será  perdida  y  se  podrá  además  retirar  de  las  aguas  de  grasa  una 
gran  cantidad  de  amoníaco  hoy  perdido. 

Una  vez  más  la  ciencia  dará  su  concurso  á  la  industria  permitiendo  realizar  un 
progreso  provechoso  á  todos. 

Pero  como  todo  progreso  se  realiza  á  expensas  de  lo  que  existe,  serán  perjudi- 
cados en  el  caso  presente  los  fabricantes  de  metileno.  Se  emplea  en  efecto  10  li- 
tros de  metileno  para  100  litros  de  alcohol,  ó  sea  15.000  hectolitros  de  metileno 
p>r  año  á  razón  de  400  hectolitros  desnaturalizados  por  día,  lo  que  representa 
1.500.000  francos.  Si  se  cambia,  pues,  de  desnaturalizador,  los  destiladores  de  ma- 
dera deberán  buscar  otras  salidas,  ó  bien  por  una  rebaja  de  precio  ;el  alcohol 
metílico  vale  160  francos  y  el  etílico  45  francos,  tratar  de  aumentar  el  consumo 
de  este  alcohol  quj  tiene  aplicaciones  bástanle  numerosas  y  que  tendría  muchas 

más  si  fuera  de  un  precio  menos  elevado. 

León  Lefévre. 

fia  Nature,  n»  1339). 


£1  ffri^an  anleojo  de  f  900.  —  Extractamos  los  datos  siguientes  de 
dos  interesantes  artículos  del  astrónomo  L.  Barré,  del  Observatorio  de  París,  apa- 
recido s  en  La  Nature. 

Es  sabido  que  Gautier,  el  célebre  constructor  de  instrumentos  astronómicos, 
prepara  en  este  momento,  para  la  Exposición  de  1900,  un  anteojo  único  en  el 
mundo.  Este  anteojo  figurará  en  un  «  Palacio  de  la  Óptica»,  instalado  cerca  de  la 
Torre  Kifiel. 

El  poderoso  anteojo,  debido  á  la  iniciativa  del  señor  Francisco,  Deloncle  sobre 
pasará  á  todos  los  construidos  hasta  hoy. 

Los  visitantes  de  la  Exposición  tendrán,  pues,á  su  disposición  un  instrumento 


196  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

incomparable  que  les  permitirá  admirar  ios  mundos  del  sistema  solar  y  sobre 
todo  nuestro  satélite  como  jamás  ha  sido  posible  hacerlo. 

El  mayor  anteojo  actualmente  existente  es  el  del  observatorio  Yerkes,  cayo 
objetivo  tiene  un  metro  de  diámetro  y  cuya  distancia  focal  es  próximamente  de  20 
metros. 

Se  mueve  alrededor  de  un  eje  fíjado  en  el  centro  de  una  vasta  cúpula  hemisfé- 
rica de  24  metros  de  diámetro.  El  peso  de  este  instrumento  es  tal  que  ha  hecho 
ceder  sus  soportes. 

El  anteojo  de  1900  tiene  un  objetivo  de  un  metro  veinticinco  centímetros  de 
diámetro  y  de  sesenta  metros  de  distancia  focal ;  su  peso  es  mayor  de  20.000  ki- 
logramos. 

No  se  podía,  pues,  pensar  en  colocar  este  instrumento  bajo  una  cüpula  de  64 
metros  de  diámetro  que  habría  exigido  cimientos  de  excepcional  solidez ;  la  ma- 
niobra hubiera  sido  difícil ;  las  ñexiones  y  deformaciones  de  los  tubos  y  vidrios 
serían  considerables  y  los  gastos  enormes. 

El  constructor  Gautier  ha  adoptado  una  forma  muy  feliz  que  se  imponía  en  esta 
circunstancia :  la  del  siderostato  de  Poucault. 

Este  instrumento  se  compone  esencialmente  de  un  espejo  plano  móvil,  arras- 
trado por  un  movimiento  de  relojería  que  lo  hace  mover  de  tal  suerte  que  los 
rayos  luminosos  lanzados  por  un  astro  sobre  este  espejo  son  reflejados  en  una  di- 
rección fija  y  absolutamente  invariable.  Si  se  coloca  en  esta,  dirección  el  eje  de 
uu  anteojo,  el  observador  que  mire  por  el  ocular  verá  constantemente  la  imaf^en 
durante  todo  el  tiempo  que  el  astro  permanezca  sobre  el  horizonte.  El  siderostato 
actual  conr.prende  un  espejo  circular  de  2  metros  de  diámetro,  absolutamente 
plano,  que  da  excelentes  imágenes  y  de  un  anteojo  de  60  metros  colocado  horí- 
zontalmente  en  la  línea  que  va  de  norte  á  sud.  El  anteojo  trasmite  estas  imágenes 
á  su  foco  donde  pueden  ser  examinadas  por  medio  de  un  ocular  ó  bien  impresio- 
nar una  placa  sensible,  ó  en  fin  ser  proyectadas  sobre  una  pantalla  colocada  en 
una  sala  de  proyecciones  donde  serán  expuestas  á  la  vista  de  un  numeroso  pú- 
blico. 

El  sostén  del  instrumento  comprende  24  tubos  de  espeso  palastro  de  acero» 
cada  uno  de  los  cuales  tiene  2,50  metros  de  largo  y  1,50  metro  de  diámetro. 

El  sostén  del  espejo  tiene  10  metros  de  alto  y  deberá  soportar  la  parte  móvil 
del  siderostato  que  pesa  14.000  kilogramos. 

Una  de  las  grandes  dificultades  ha  sido  la  construcción  del  espejo  de  2  metros 
de  diámetro,  80  centímetros  de  espesor  y  3600  kilogramos  de  peso. 

El  director  de  la  cristalería  de  Saint-Gobain  no  se  comprometió  á  realizar  un 
trabajo  tan  inusitado  y  tan  difícil. 

El  proyecto  iba  á  ser  abandonado  cuando  Despret,  director  de  las  cristalerías  de 
Jeumont,  se  ofreció  á  tentar  este  tour  de  forcé. 

Fundió  12  discos  para  obtener  uno  bueno :  en  efecto,  fallaron  11  y  sólo  resultó 
sin  defecto  el  primero. 

Para  obtener  un  pulimento  perfecto  de  este  espejo,  Gautier  ha  querido  realizar 
todo  el  trabajo  mecánicamente.  Sin  entrar  en  los  detalles,  diremos  que  el  espejo 
es  soportado  por  una  plataforma  de  acero  móvil :  arriba  del  espejo  hay  un  rodillo 
igualmente  móvil  de  1.20  metros  de  diámetro.  El  pulido  se  opera  por  medio  de 
un  movimiento  de  trasmisión  que  hace  girar  regularmente  el  espejo,  mientras  que 
el  rodillo  es  animado  de  un  movimiento  alternativo  de  vaivén. 


MISCELÁNEA  ^9*^ 

El  rodillo  no  loca  al  espejo ;  lo  que  aclúa  sobre  el  vidrio  es  una  mezcla  de  agua 
y  esmeril.  A  medida  que  el  espejo  se  aplana  se  emplea  esmeril  más  fino  y  se  apro- 
xima el  rodillo  á  la  superficie  del  vidrio  Los  defectos  de  la  planitud  del  espejo 
son  examinados  todos  los  días  con  ayuda  de  un  método  tan  preciso  que  se  puede 
apreciar  la  mínima  dilatación  causada  por  la  aproximación  de  la  mano  ala  super- 
ficie. Obtenida  la  planitud  perfecta  del  espejo  se  le  pule  durante  un  mes  en  seco 
con  tripoli  de  Venecia. 

Terminado  el  pulido  se  platea  el  espejo. 

Los  objetivos  son  también  trabajados  mecánicamente.  Los  trabajos  necesarios 
para  su  terminación  son  de  una  lentilud  y  dificultad  extraordinarias  y  á  cada 
instante  se  corre  el  riesgo  de  perder  todo.  Uno  sólo  de  los  dos  (lints  pesa  360  ki- 
logramos y  vale  75.000  francos.  Los  crowns  pesan  220  kilogramos.  Todos  estos 
discos  una  vez  terminados  tendrán  un  valor  de  600.000  francos. 

Habrá  dos  objetivos:  uno  fotográfico  y  el  otro  visual,  intercambiables  á  volun- 
tad. El  aumento  será  de  6000  diámetros  y  podrá  elevarse  excepcionalmente  hasta 
10.000.  Recordemos  que  los  más  fuertes  aumentos  obtenidos  bastó  hoy  son  de 
4000.    • 

Con  este  instrumento  se  podría  seguir  á  la  distancia  de  la  tierra  á  la  luna  las 
evoluciones  de  un  cuerpo  de  ejército,  la  marcha  de  un  gran  trasatlántico,  etc. 

Se  calcula  que  podrá  verse  la  luna  tól  como  si  distara  100  kilómetros  del  obser- 
vador. 

Este  magnífico  instrumento  será  la  obra  maestra  de  óptica  y  mecánica  del  siglo 
diez  y  nueve  y  las  maravillas  que  nos  revele  serftn  el  legado  astronómico  de  nuestra 
época  á  los  siglos  futuros. 


BIBLIOGRAFÍA 


L  —  INGENIERÍA 

« 

Massau  (J.),  IngCDieur  principal  des  Ponts  et  Chausscs,  Professeur  a  rUni- 
versité  de  Gand.  — Cours  de  Mécanique.  —  Gauthiers-Víllars  el  fils,  París 
(2  vol.  in-1',  autographiés;  478  y  3:^0  p. ;  con  fig. ;  19  fr.) 

Reseña  crítica  por  ^witz  [A.;  Professeur  á  la  Faculté  libre  des  Sciences  de 
Lille,  en  Revue  genérale  des  Sciences,  febrero  15  de  1899 (año  10*,  n*  3,  p.  116). 

Esta  obra  constituye  la  tercera  edición  completada  y  revisada  del  Curso  de  Mecá- 
nica profesado  por  el  autor  en  la  Universidad  de  Gand,  desde  1881.  Cl  primer 
fascículo  del  primer  volumen  está  consagrado  á  la  Geometría  simbólica,  á  la  Es- 
tática y  á  la  Cinemática;  el  segundo  fascículo  constituye  un  apéndice  de  cinco 
capítulos,  en  los  cuales  se  hallan  expuestos  la  Geometría  vectorial  de  3  y  de  n 
dimensiones,  la  teoría  de  los  cuaterniones  y  el  método  de  Grassmann.  El  segundo 
volumen  encierra  la  Dinámica,  la  Hidrostática  y  la  Hidrodinámica. 

Caracterizan  al  Curso  de  M.  Massau  --  según  M.  wiiz  —  métodos  particulares  y 
originales  que  la  distinguen  de  los  tratados,  clásicos  franceses.  Entre  esas  parti- 
cularidades» el  autor  de  esta  breve  reseña  señala:  la  aplicación  de  la  teoría  de  la 
función  vectorial  lineal  al  estudio  de  los  momentos  de  inercia,  de  la  rotación  de 
los  sólidos  y  de  los  torbellinos :  los  movimientos  relativos  de  los  proyectiles  y 
riel  péndulo  sobre  la  superíicie  de  la  tierra,  tratados  por  un  método  dicho  «  del 
observatorio  auxiliar»;  la  teoría  del  girósi^opo  tratada  por  el  mismo  procedimien- 
to. —  F.    BlRABEN. 

He  Mauni  f Barón).  — Les  bandages  pneuznatiques  et  la  Résistance  au 
roulement.  —  V  Ch.  Ounod,  Paris,  1899  (1  vol.  in-16  de  140  p. ;  2  fr.). 

Reseña  crítica  por  Lavergne  [Gérard),  Ingénieur  civil  des  Mines,  en  Revut 
genérale  des  Sciences,  febrero  15  de  1899  (año  lO",  n*  3,  p.  116-117). 

Hepvé  (Henri!.  —  Les  ballons  a  déviateurs.  —  Art.  en  Revue  scienti/ique , 
febrero  15  de  1899  (S'«  4,  t.  11,  n^  5,  p.  138-140). 


BIBLIOGRAFÍA  1 99 


II.  —  CIENCIAS  FÍSICAS  Y  NATURALES 

Hnpand, ¡de  Gros  .,  J.  P.  — Aper^us  de Taxinomie genérale.  —  Félix  Alean, 
París,  1899  (1  vol.  in-8*,  de  la  Bibliotheque  de  philosophie  contemporaine : 
5  fr.,. 

Reseña  crítica  eo  Revue  scienti/ique,  febrero  11  de  18)9  (S.  4,  t.  XI,  n*  6, 
p.  179,. 

Aunque  conocido  también  como  filosofo,  M.  Darand  (de  Gras),  es  sobre  todo 
eminente  como  biólogo  :  hn  consagrado  toda  su  vida  á  los  estudios  biológicos,  y 
su  obra  actual  se  refiere  también  á  ellos,  principalmente  al  menos. 

Según  el  autor  de  la  reseña,  el  afamado  ¡«abio  despliega  en  esta  nueva  obra  las 
cualidades  habituales  de  su  espíritu  inventivo  é  iniciador.  En  un  tema  que  hubiera 
podido  creerse  agotado,  ha  revelado  un  vacío  enorme  é  indicado  los  medios  de 
colmarlo.  Puede  decirse  sin  exageración  que  ha  fundado  la  ciencia  general  de  las 
clasificaciones ;  ha  hecho  para  el  método  taxinómico  algo  equivalente  á  lo  hecho 
por  Aristóteles  para  el  método  deductivo.  Su  libro  será'el  Organum  de  la  Taxi- 
nomia. 

«  En  efecto,  —  sigue  diciendo  el  autor  de  la  noticia,  que  no  podemos  dejar 
de  citar  íntegramente  en  esta  parte,  por  el  real  interés  que  el  carácter  enteramente 
original  de  la  obra  le  da,  ~  en  efecto,  hasta  aquí  la  teoría  de  la  clasificación  se  hallaba 
dividida  en  dos  trozos,  cuya  relación  se  sospechaba  á  penas.  I'or  una  parl<>,  la  ló- 
gica formal  encerraba  algunas  consideraciones  abstractas  sóbrela  generalización, 
la  definición  y  la  división,  separadas  por  un  inmenso  intervalo  del  dominio  de 
las  ciencias  y  apenas  susceptibles  de  aplicaciones  prácticas  ;  por  otra  parte,  la  ló- 
gica aplicada,  ó  metodología,  abordaba  inmediatamente  el  estudio  délas  clasifica- 
ciones tales  como  las  practican  las  ciencias  naturales.  Entre  ambas  partes,  nin- 
guna comunicación,  ningún  vínculo  existía.  Ahora  bien,  lo  que  faltaba  entre  una 
y  otra,  no  era  nada  menos,  como  lo  ha  visto  M.  Durand  ;de  Gros).  que  la  Taxi- 
nomía  general,  la  ciencia  general  de  las  clasificaciones.  Háse  esforzado,  precisa- 
mente, en  establecer  los  principios  de  esta  ciencia  —  entrevistos,  creemos,  por 
Leibnitz. 

«  Después  de  haber  mostrado,  algo  someramente  quizá,  que  la  serie  es  la  forma 
elemental  de  toda  clasificación,  distingue  cuatro  grandes  órdenes  taxinómicos, 
más  ó  menos  confundidos  entre  sí,  hasta  hoy:  el  orden  de  generalidad  ó  de  pa- 
recido (ressemblancej ,  fundado  en  la  relación  del  género  á  la  especie  y  de  la  es- 
pecie al  género,  el  único,  casi,  que  los  lógicos  hayan  aun  considerado  :  el  orden 
de  composición  ó  de  colectividad,  fundado  en  la  relación  del  todo  á  la  parte  y  de 
la  parte  al  todo,  del  que  se  tiene  un  perfecto  ejemplo  elemental  en  nuestro  sis- 
tema de  numeración  decimal:  el  orden  áe  jerarquía,  fundado  en  la  relación  del 
superior  al  inferior  y  del  inferior  al  superior,  que  se  superpone  por  lo  general  á 
uno  ú  otro  de  los  dos  precedentes,  pero  que  no  por  eso  deja  de  ser  menos  pro- 
fundamente distinto  de  uno  y  otro;  en  fin.  el  orden  de  genealogía  ó  de  evolución, 
fundado  en  las  relaciones  de  parentesco.  Cada  uno  de  esos  órdenes  se  encuentra 
metódicamente  analizado,  de  modo  k  determinar  sus  propiedades  generales  y  á 
diferenciarlo  exactamente  de  los  tres  otros.  Este  estudio,  absolutamente  nuevo,  y 


200  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

que,  <  n  sus  resultados  esenciales,  merece  hacerse  clásico,  es  evidentemente  bas- 
tante difícil  de  seguir  «para  todo  lector  que  no  está  acostumbrado  al  manejo  de 
las  ideas  abstractas...» 

Esto  en  cuanto  á  la  primera  parte  de  la  obra.  —  La  segunda  comprende  las 
aplicaciones  que  el  autor  hace  de  su  teoría  al  examen  de  los  más  importantes 
problemas  taxinómicos.  «  Discute,  en  un  largo  capítulo  mu/  documentado,  la 
cuestión,  capital  en  biología,  de  la  clasificación  natural,  probando  en  él  lumino- 
samente que  la  verdadera  clasiíicación  natural  de  los  seres  vivos  debe  pertenecer, 
no  al  orden  de  generalidad  ó  de  parecido,  como  hasta  hoy  se  ha  querido  creer  por- 
fiadamrnie,  sino  al  orden  de  genealogía  ó  de  evolución.  Se  notará  en  ese  libro 
una  muy  seria  crítica  del  ensayo  de  clasificación  evolucionista  de  Hoeckel...  » 

En  suma,  —  termina  diciendo  e!  autor  de  la  reseña  —  el  nuevo  libro  deM.  Du- 
rand  (de  Gros)  es  uno  de  los  que  deberán  conocer  y  meditar  á  la  vez  los  sabios, 
sobre  todo  los  naturalistas  y  los  filósofos,  sobre  todo  los  lógicos  y  metafísicos, 
pues  les  abre  una  vía  en  que  el  autor,  según  su  propia  confesión,  sólo  ha  dado 
los  primeros  pasos  y  en  que  sendas  exploraciones  y  sin  duda  aun  sendos  descu- 
brimientos esperan  á  todos.  —  F.  Biraben. 

Og^ep  (J.),  Chef  du  Laboratoire  de  Toxicologie  a  la  Prefecture  de  Pólice,  Mem- 
bre  du  Comité  consulta tif  d'Hygiéne  publique.  —  Traite  de  Cliimie  Toxioo- 
logique.  —  O.  Doin,  Paris,  1899.  (1  vol.  in^;  838  p.  y  90  fig.;  Í6  fr.). 

Reseña  crítica  por  Hugonnenq  (Dr.  L.),  Profeseur  de  Chimiekla  Faculté 
de  Médecine  de  Lyon,  en  Revue  genérale  des  Sciences  {año  10,  n*  á,  p.  76.) 

M etznep  (Rene),  Préparateur  á  la  Faculté  des  Sciences  de  Paris.  — Sur  quel- 
ques  coxnposés  du  Sélénium  et  du  Tellure.  Thése  de  la  Facultades  Scien" 
ees  de  Paris.—  Gauthiers-Villars  etfils.  Paris,  1899.  (Ifoll.  in-8»  de  90  p.) 

Reseña  crítica  por  Pigeon  (Léon),  Professeur  adjointá  la  Faculté  des  Scien- 
ces de  Dijon,  en  Revue  genérale  des  Sciences,  enero  30  de  1879  (año  10,  n*  2, 
p.  74] 

Sniípnov  (Jean  N.),  Professeur  á  TUniversité  de  Kazan.  —  Las  poblaciones 
finesas  de  los  valles  del  Volga  y  de  la  Kama.  Estudios  de  Etnografía 
histórica,  traducidos  del  ruso  y  revisadas  por  Paul  Boyer.  Professeur  a  TEcole 
des  Langues  orientales.— E.  Leroux,  Paris.  1899  ¡1  vol.  in-8",  de  406  p.¡. 

Reseña  crítica  por  Leger  (Louis),  Professeur  au  Collége  de  France,  en  Revue 
genérale  des  Sciences,  enero  30  de  1899  [año  10*,  n*  2,  p.  74-76). 

Soupy  (Jules],  Directeur  d'Etudes  a  TEcole  pratique  des  Haates-Etudes  (Sor- 
bonne,. —  Les  récents  travaux  sur  l*origine  de  l*lLoninie,  d'aprés  M. 
Brnest  Hseckel.—  Art.  en  Revue  genérale  des  Sciences,  enero  30  de  1899, 
año  10,  n»9,  p.  50-55). 

Resume  el  autor  en  este  artículo  el  discurso  pronunciado  por  Ernest  Haeckel 
en  el  Cuarto  Congreso  Internacional  de  Zoología,  reunido  en  Cambridge  el 
26  de  agosto  de  1898.  Había  elegido  el  célebre  naturalista  la  cuestión  que, 
para  el  hombre,  domina  á  todas  las  otras,  «la  cuestión  de  las  cuestiones»,  se- 
gún expresión  de  Thomas  Huxley :  «la  cuestión  de  nuestros  orígenes  ». 


BIBLIOGRAFÍA  201 

Según  Haeckel,  est.aba  reservada  á  la  Zoología  el  resolver  fioalmeote  ese  pro- 
blema capital.  El  hombre  desciende  de  una  familia  de  monos  extinguidos,  pero 
de  los  que  —  sf»gun  Haeckel,  dice  M.  Soury  —  se  han  vuelto  á  encontrar  restos 
fósiles  pertenecientes  á  una  forma  intermedia  que  debe  ligar  el  hombre  á  los 
antropoides  actuales  el  missing-link  de  Huxley. 

Todos  los  problemas  cuya  solución  se  ha  propuesto  el  espíritu  humano,  de- 
penden, en  último  análisis,  según  Hseckel,  de  la  teoría  psicológica  del  cono- 
cimiento; y  ésta,  á  su  vez.  depende  de  la  cuestión  del  origen  del  hombre,  de  su 
naturaleza,  de  su  filogenia  y  de  su  ontogenia.  Únicamente  sobre  el  funda- 
mento del  conocimiento  verdadero  de  ese  origen,  puede  ediñcarse  esa  teoría 
del  conocimiento  base  inconmovible  de  la  Psicología  científica  y  de  toda  la  Fi- 
losoña  casuista  de  la  naturaleza. 

Examina  detenidamente  Heeckel  en  su  discurso  las  tres  disciplinas  que  pro- 
porcionan á  esa  ciencia  los  documentos  que  pone  en  obra  :  la  Anatomía  compa- 
rada, \di  Paleontologia  y  la  Embriología  ú  Ontogenia. 

El  autor  llega  i  la  conclusión  de  que  la  descendencia  del  Hombre  de  Primat3s 
terciarios  no  es  ya  una  hipótesis:  es  un  hecho  histórico.^?.  Birabbn. 

Mascart  (E).  Membre  de  l'Institut,  Professeur  au  Collége  de  France,  Direc- 
teur  du  Burean  central  meteorologique.  ~  Le9on8  sur  rElectrioité  et  le 
Magnetisme  fde  E.  Marcart  et  J  Joubert).  Tome  II:  Mrthodes  de  Mesure 
ET  Applications.  Deuxiéme  édition  entiérement  refondue.  —  Gauthier-Villars 
etfilsetG.  Masson  et  C*,  Paris,  1898  (1  vol    gr.  ¡n-8*,  917  pág.;  160  fig.). 

Reseña  crítica  por  Guillaume  (Ch.—Ed.l,  Physicien  au  Burean  internatio- 
nal  des  Poids  et  Mesures,  en  Revue  genérale  des  Sciences,  febrero  15  de  1894 
año  lO*,  n'3,  p.  117). 

Recomendamos  la  lectura  de  esta  reseña  de  la  acreditada  obra  del  eminente 
electricista  francés.  Según  el  autorizado  autor  de  la  primera,  la  obra  de  M. 
Mascart,  siempre  al  día,  contribuirá  aún  á  formar  una  nueva  generación  de 
electricistas.  —  F.   Biraben. 

Giran  'H.),  Dtrecteur  des  iravaux  pratiques  de  chimie  á  la  Faculté  des  Scien- 
ces de  MontpellJer.  —  Traite  éléxnentaite  de  travaux  pratiques  de  Clii- 
mie.  —  Société  d'Editions  scientifiques,  Paris,  1899  (1  vol.  ¡n-l2  de  192  p. 
fig.;  4  fr.¡. 

Reseña  critica  por  de  Fororand  (R.).  Professeurde  Chimie  k  la  Faculté  des 
Sciences  de  Montpellier,  en  Revue  genérale  des  Sciences,  febrero  15  de  18^J9 
(año  10,  n*  3\  p.  118). 

Según  el  autor  de  la  reseña,  esta  obríta  es  una  guía  elemental  y  muy  segura, 
llamada  á  prestar  grandes  servicios  á  los  estudiantes  de  Química  analítica. 

En  la  primera  parte  [Preparaciones],  muy  lata  pero  con  todo  suficientemente 
completa,  el  autor  da  todas  las  explicaciones,  de  carácter  exclusivamente  prác- 
tico, que  el  alumno  puede  necesitar  en  cuanto  á  montaje  de  los  aparatos  ó  mo- 
dos de  calentar,  y  á  los  principales  tipos  de  experiencias  que  puedan  hacerse  con 
los  gases. 

La  segunda   parte  ^Andlisis),  es  mucho   más  extensa  y  constituye    un  pe- 


iOi  ANALES   ÜE   LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA    ARGENTINA 

qaeúo  tratado  de  análisis  cualitativo  por  vía  húmeda,  redacída  á  los  casos   más 
sencillos.  —  F.  Biraben. 

De  I^appapent  (A.).  Membre  de  rinstitiit.—  Le^ons  de  aéographie  phy- 
sique.  2"  ¿diUon,  —  G.  Masson  et  C*%  París,  1898.  .1  vol.  in-S' de  718  p.; 
163  fig.  y  1  lám.  coloreada;  12  fr.) 

Reseña  crítica  porBigot  (A.),  Professeur  de  Géologie  k  rUniversité  de  Caen, 
en  Revue  genérale  des  Sciences,  febrero  15  de  1899  (aÍH)  10,  n*3,  p.  118 . 

El  autor  de  la  reseña  se  ha  propuesto  solamente  llamar  la  atención  del  autor 
sobre  los  perfeccionamientos  introducidos  por  el  sabio  minerálogo  en  la  primera 
edición  de  sus  clásicas  lecciones.  Estos  perfeccionamientos  se  refieren,  sobrr^todo, 
á  las  descripciones  regionales,  á  los  océanos  fagregado),  á  un  ensayo  de  clasifi- 
cación de  las  cadenas  de  montañas  (agregado).  Dice  M.  Bigot  que  en  estas  nue- 
vas adiciones  se  vuelven  á  encontrar  las  mismas  condiciones  de  claridad,  facili- 
dad y  elegancia  peculiares  al  aut(»r,  que  esta  nueva  edición  está  llamada,  como 
la  primera,  á  seguir  cooperando  poderosamente  á  la  amplia  difusión  de  las  nue- 
vas doctrinas  geográficas.  El  elogio  no  podría  ser  mejor.  —  F.  Bihaben. 

Ohlinüllep(Dr.  W.),  Professeur  d'Hygiéne  a  TUniversité  de  Berlin.--  Gui- 
de  pratique  pour  ranalyse  de  Teau.  Traduction  de  M.  L.  GaüTíer.—  Bau- 
dry  et  C".  París,  1899  íl  vol.  in-8*  de  290  p.;  77  Gg.  y  1  lárn.;  10  fr.  1. 

Reseña  crítica  porMolinié  (Marcel,,  en  Revue  genérale  des  Sciences,  febre- 
ro 15  de  1899  [año  10,  n»  3,  p.  119:. 

Según  M.  Molinié  esta  traducción  de  la  importante  obra  del  doctor  OhlmüUer 
viene  á  colmar  un  verdadero  vací'>,  pues  existen  pocos  manuales  verdadera  mentó 
prácticos  sobre  el  análisis  de.  las  nguas,  que  agrupando  los  métodos  empleados  en 
los  laboratorios,  y  extrayendo  la  parte  útil  de  las  numerosas  memorias  publica- 
das todos  los  días,  pongan  al  alcance  de  los  químicos  analíticos  los  procedimien- 
tos más  sencillos,  rápidos  y  exactos. 

El  manual,  muy  bien  imitado,  nítidamente  impreso,  se  divide  en  tres  partes 
relativas  á  los  análisis  químicos,  microgrd/icos  y  bacteriológicos,  ampliados  con 
algunas  páginas  concernientes  á  la  interpretación  de  los  resultados.— P.  Biraben. 

Copdiep  'i.  G.),  Professeur  k  l'Ecole  de  Médecine  de  Reims,  Direcleur  du  La- 
boratoire  de  Microbiologie,  et  Le  Grand  (Nap.-E.  >,  Ancien  secrétaire-archi- 
viste  du  Syndicatdu  commerce  des  Vins  de  Champagne.  — L*état  actuel  et 
besoins  de  Tindustrie  des  vins  de  Champagne.  I.  Culture  bt  fabrication. 
II.  Statistique  et  conditions  sociales  du  travail.  —  Art.  en  Revue  genérale 
des  Sciences,  febrero  15  de  1899  (año  10%  n»  3,  p.  92-102). 


Veraeau  !R.l.  —  La  main  chez  les  znammiféres  MonodelpMs  au 
point  de  vue  du  squelette.  10*  conférence  transformiste  k  la  Société 
d'Anthropologie  de  Paris.  —  En  Revue  Scieniifíque,  febrero  15  de  1899  .4'  S.i 
t.  11,  n*  5,  p.  129-138). 

Le  Bon  [Gusta ve).  —  De  la  transparence    des  corps  opaques   pour  des 


BIBLIOGRAFÍA  203 

radiations  lumineuses   de  grande   longueur  d*ozide.  —  Art.  en    Revue 
scientifique,  febrero  11  de  1899  (4"  s.,  t  XI.  n^G/p.  161-167). 
Ue  aqu{  el  sumario  de  este  importante.  contribuciÓQ  : 

I.  Razoaes  de  la  opacidad  aparente  de  los  cuerpos  para  la  luz.  —  11.  Método  de  obser- 
vaciÓQ. —  ni.  Determinación  de  la  trasparencia  de  los  varios  cuerpos  opacos.  —  IV. 
Determinación  de  la  posición  en  el  espectro  de  las  radiaciones  que  atraviesan  á  los 
cuerpos  opacos,  y  medida  de  sus  longitudes  de  onda.  —  Y.  Razón  de  las  divergencias  exis- 
tentes entre  los  resultados  que  preceden  y  los  anteriormente  conseguidos  por  diversos 
físicos  —  VI.  Utilización  posible  de  las  radiaciones  de  grande  longitud  de  onda. 

Después  de  haber  asistido  á  la  repeticióo  de  la  mayor  parte  de  las  experieociti< 
consignadas  eo  este  trabajo.  —  dice  en  uoa  nota  el  autor,  —  M.  Poincaré  presentó 
recientemente  á  la  Academia  de  ciencias  un  resumen  que  ha  sido  incluido  en  los 
Compte- rendus  déla  sesión  del  30  de  enero  de  1899.  —  Este  dato  basta  para 
comprender  la  trascendencia  de  estos  nuevos  estudios  del  ilustrado  físico,  uno 
de  los  precursores  de  Roentgen.  —  F.  Biraben. 

Fletéhep  ÍR.  L.).  —  Bssais  qualitatifs  et  quantitatifs    au  chaluzneau, 
traducción  francesa  de  E.  Morineau.  París.  1898. 

Los  editores  Baudry  y  C  de  Paris  han  publicado  este  interesante  libro  que  puede 
ser  muy  útil  á  todos  los  que  necesitan  darse  cuenta  rápidamente  del  valor  comer- 
cial de  los  minerales  hallados  en  una  exploración. 

Dice  el  traductor  en  su  prefacio  : 

El  soplete  sólo  ha  sido  hasta  ahora  un  instrumento  de  investigacionea  bastante  suma- 
rias, abandonado  en  manos  de  los  mineralogistas  Los  trabajos  de  los  sabios  americanos 
é  ingleses  lo  han  convertido,  en  estos  últimos  tiempos,  no  sólo  en  un  instrumento  útil  para 
simples  análisis  cualitativos,  sino  en  un  aparato  admirablemente  apto  para  hacer  análisis 
cuantitativos,  análisis  comerciales.  Uno  de  estos  sabios,  Fletcher.  ha  resumido  estos 
conocimientos  útiles,  indispensables  á  todo  ingeniero,  en  la  obrita  que  presentamos. 

Para  el  químico  americano  el  soplete  es  una  máquina  que  le  sirve  para  producir  á  vo- 
luntad una  atmósfera  reductriz  ú  oxidante,  según  las  necesidades ;  el  minúsculo  crisol  ó 
copela,  es  un  homo  en  el  cual,  gracias  á  la  adición  de  fundente 3  bien  elegidos,  re- 
produce en  algunos  minutos  todas  las  operaciones  tal  cual  se  pasan  en  la  industria.  En 
una  palabra  con  un  soplete  y  un  crisol,  hace,  por  decirlo  así,  metalurgia  infinitamente 
pequeña,  microscópica. 

Se  concibe  muy  bien  que,  para  minerales  ricos,  sea  cual  fuese  su  naturaleza,  se  pueda 
llegar,  aun  partiendo  de  un  peso  relativamente  poco  considerable,  á  obtener  un  producto 
metálico  débil,  pero  sin  embargo,  ponderable  ;  pero  cuando  se  trata  de  minerales  de  oro 
que  tienen  sólo  algunas  onzas  ó  algunos  gramos  por  tonelada,  ¿cómo  pesar  estas  cantida- 
des tanto  más  pequeñas  cuanto  más  débil  es  la  masa  inicial  de  la  cual  se  parte  ? 

La  incertídumbre  en  la  pesada  de  los  resultados  es  la  más  seria  causa  de  errores  en  los 
ensayos  de  metales  preciosos  ;  pero  ¿  cómo  transportar  en  una  expedición  una  balanza 
de  precisión,  frágil  y  de  una  instalación  siempre  delicada? 

Los  americanos  han  salvado  la  dificultad.  Partiendo  del  principio  de  que  el  botón  de 
plata  ó  de  oro  obtenido  en  la  copela  por  medio  del  soplete,  es  matemáticamente  esférico. 
en  lugar  de  pesar  el  botón,  miden  su  diámetro  por  medio  de  un  instrumento  llamado  regla 
de  Plattner,  y  del  diámetro  deducen  el  volumen,  y  luego  el  peso  de  la  esfera.  Mantenién- 
dose en  ciertas  condiciones  de  ensayo  en  cuanto  al  peso  de  materia  empleado,  la  regln, 
gracias  á  la  ayuda  de  un  cuadro,  indica  la  riqueza  en  onzas  por  tonelada,  suprimiendo 
ñsi  todos  los  cáfculos. 


204  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Puede  consultarse  en  nuestra  biblioteca  oste  volumen,  que  además  del  uso  del 
soplete,  reactivos,  etc.,  indica  los  procedimienlos  para  los  ensayos  de  la  plata,  oro, 
plomo,  cobre,  estaño,  mercurio,  niquel,  cobalto  y  bismuto.  —  A.  Gallardo. 

Cotton(A.j,  Mattre  de  conférences  de  Physique  a  l'Université  de  Toulonse.  — 
Ij^aspeot  aotuQl  de  la  loi  de  Kirchhoff.  —  Art.  en  Revue  genérale  de  Scün- 
ees,  Febrero  15  de  1899  (año  lO*,  n»  3,  p.  102-115). 

Después  de  una  breve  introducción  en  que  recuerda  el  origen  de  la  ley  de  Kir- 
chhoíT,  el  autor  expresa  en  los  siguientes  términos  el  propósito  de  su  estudio. 

«  Confúndese  casi  siempre  bajo  ese  nombre  dos  relaciones  distintas.  Esa  confu- 
sión era  permitida  en  el  tiempo  de  Kirchhoíf,  ya  no  lo  es  hoy. 

«  Estudiaré  primero  la  regla  cualitativa  que  liga,  para  un  cuerpo  dado^  la 
absorción  y  la  emisión.  Buscaré  cómo  conviene  enunciar  esta  regla.  Sólo  permite 
concluir,  del  hecho  üe  que  un  cuerpo  emite  ciertas  radiaciones,  que  él  las  ab- 
sorbe cuando  vienen  de  otra  parte.  A  esta  regla  muy  general,  se  refieren,  como 
casos  particulares,  los  fenóuienos  de  inversión  frenversement)  de  las  rayas  es- 
pectrales. 

c  Examinaré  en  seguida  la  ley  de  Kirchhoff  propiamente  dicha.  Esta  ley  esta- 
blece una  relación  entre  los  diversos  cuerpos,  y  define  completamente  la  relación 

-  del  poder  emisivo  y  del  poder  absorbente  (convenientemente  definido) :  esta 

relación  es  una  función  conocida  de  la  temperatura  y  de  la  longitud  de  onda, 
función  que  es  la  misma  para  todos  los  cuerpos. 

«  Esta  ley,  lo  veremos,  no  se  aplica  á  los  fenómenos  de  luminiscencia,  al  par 
que  la  regla  cualitativa  abarca  más  hechos.  Así,  las  llamas  amarillas  coloreadas 
por  las  sales  de  sodio,  con  las  cuales  se  hace  el  experimento  clásico  de  lá  inver- 
sión de  la  raya  D,  obedecen  á  la  regla  cualitativa,  pero  no  á  la  ley  de  Kirchhoff 
propiamente  dicha  (Paschen).  » 

Pasa  entonces  el  autor  á  desarrollar  su  tema  estableciendo  »ucesivamente  va- 
ríos  hechos  importantes  hasta  llegar  á  las  conclusiones  generales  señaladas.  He 
aquí  el  sumario  de  esa  extensa  y  sentida  exposición  : 

I.  Regla  cualitaiiüa.  —  ll.Verilieación  de  la  regla  cualitativa,  §  1.  Espectros  de  rayas, 
inversión  de  las  rayas.  §  2.  Espectros  de  fajas.  §  3.  Caso  de  los  cuerpos  fluorescentes.  — 
I  [I.  Introducción  del  estado  de  polarxsación  de  las  vibraciones.  —  IV.  Asimilación  á  los 
fenómenos  de  resonancia.  —  V.  La  ley  de  Kirchhoff  propiamente  dicha.  §  1-  Poder  emi- 
sivo e.  §  2.  Poder  absorbente  a.  $3.  Cuerpo  perfectamente  absorbente.  S  4.  Cuerpo 
perfectamente  negro.  —  VL  Consecuencias  de  la  ley  de  Kirchhoff.—  VII.  ¿Ha  sido  compro- 
bada  experimentalmente  la  ley  de  Kirchhoff  ?  $  1.  Rayas  del  arco.  §2.  Rayas  amarillas  del 
sodio.  S  3-.  Faja  enfrarroja  del  gas  carbónico.  —  VIII.  La  ley  de  Kirchhoff  extendida  á 
un  conjunto  de  radiaciones.  —  IX.  La  ley  de  Kirchhoff  y  la  polarización  por  emisión,  — 
X .  La  ley  de  Kirchhoff  y  el  equilibrio  de  temperatura. 

Como  ultima  síntesis  de  su  estudio,  ^\.  Cotton  concluye  diciendo: 
«  Se  ve  así  cómo  esa  ley,  que  relaciona  entre  sí  tantos  hechos  experimentales, 
trae  una  contribución  importante  al  estudio  teórico  de  esas  relaciones,  tan  miste- 
riosas aún,  existente  entre  el  Éter  y  la  Materia  .»  —  F.  Birabbn. 


BIBLIOGRAFÍA  205 


III.  —  CIENCIAS  MÉDICAS 

Cartaz  (Dr.  A.).  —  li'Opothérapie.  —  Art.  en  La  Nalure,  enero  28  de  1899 
¡año  27,  •!•'  S.,  n*  1340,  p.  138-139  . 

Eo  un  oorto  pero  substancial  articulo  de  vulgarización,  el  Dr.  Cartaz  expone  el 
origen  y  las  transformaciones  sucesivas  del  célebre  —y  celebrado  —  método 
cSecuardiano»,  asi  llamado  primero,  del  nombre  de  su  ilustre  descubridor  Brown- 
Séquard  (1889). 

Según  el  autor,  la  «sequardoterapia»  ha  tomado  hoy  un  rango  importante  en 
la  terapéutica  moderna;  constituye  la  «orj^anoterapia»  ü  «opoterapia»,  como  la 
ha  definitivamente  bautizado  el  Dr.  Landouzy.  Ambos  términos  son  igualmente 
empleados:  el  de  organoterapia  se  define  por  sí  mismo;  el  de  opoterapia  pro- 
viene del  griego  (ows,  juífo,  humor;  Ot^v-mM,  tratamiento  cura).  —  En  Alemania 
se  han  combinado  ambas  expresiones  para  hacer  la  organsaftherapie,  que  sig- 
nifica textualmente:  tratamiento  por  los  jugos  de  órganos. 

«La  idea  que  había  conducido  á  Brown  Sequard  á  imaginar  este  nuevo  nré- 
todo  terapéutico  —  dice  el  Dr.  Cartaz  —  deriva  de  las  leyes  y  de  los  progresos 
de  la  biología.  Desde  tiempo  atrás,  profesaba,  en  su  curso,  la  opinión  según  la 
cual  todas  las  glándulas,  tengan  ó  no  conductos  excretores,  dan  A  la  sangre 
principios  útiles  cuya  ausencia  se  hace  sentir  cuando  son  extirpadas  ó  destruidas 
por  una  enfermedad.  Era  la  confirmación  de  la  hipótesis  de  las  secreciones  in- 
ternas que  Claudio  Bernard  había  señalado,  de  cuya  realidad  en  los  accidentes 
del  mexidemo  Schiff,  entre  los  primeros,  habia  mostrado.  Estas  secreciones  in- 
ternas no  son  solamente  una  función  especial  propia  á  tal  ó  cual  glándula;  son 
ana  función  común  á  todos  los  tejidos  vivos.  De  estas  ideas  ha  nacido  el  método 
terapéutico;  y  de  su  conocimiento  más  completo  data  la  extensión  que  ha  tomado 
recientemente.  » 

No  seguiremos  detalladamente  al  autor  en  su  interesante  exposición,  favorable 
á  la  nueva  y  ruidosa  doctrina  de  que  es  evidentemente  un  prosélito  convencido. 
Después  de  emplear  las  preparaciones  diversas  del  famoso  elixir,  expone,  con 
ejemplos  al  caso,  los  resultados  alcanzados  en  el  tratamiento  de  afecciones  de  índo- 
le muy  diversa,  —  pues  el  método  parece  susceptible  de  aplicaciones  variadas. 

Termina  el  Dr.  Cartaz  diciendo:  «La  opoterapia  no  suprimirá,  pienso,  cualquier 
otro  procedimiento  terapéutico:  pero  es  un  medio  nuevo,  de  los  más  activos, 
de  los  más  enérgicos,  que  se  completará  poco  á  poco,  cuyas  indicaciones  se 
precisarán,  y  que  permitirá  llenar  más  completamente  el  fin  de  la  medicina  : 
«aliviará veces».  —  Se  sabe  que  Brown-Séquard  pretendía  algo  más,  y  afirmaba 
haberlo  conseguido.  —  F.  Birabkn. 

Apaoz  Alfapo  (D'  Gregorio).  Profesor  sustituto  en  la  Facultad,  Jefe  del  ser- 
vicio de  niños  del  Hospital  San  Roque.  —  Sobre  la  profilaxis  y  el  tratamiento 
de  las  diarreas  estivales  de  los  niños ;  en:  Anales  del  Circulo  Médico  Ar- 
gentino !año  XXII,  n*  2,  páginas  33-44,  y  n"  3,  páginas  69-85.  Buenos  Aires, 
1899). 


206  ÁXALES   06   LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

Durante  el  pasado  verano  han  predominado  en  grado  extraordinario  las  afec- 
ciones digestivas  en  la  morbilidad  infantil,  comprobándose  nuevamente  que  los 
niños  criados  al  pecho  se  enferman  rara  vez  y  sus  afecciones  digestivas  son  ordi- 
nariamente cortas  y  benignas,  lo  que  está  en  completo  desacuerdo  con  la  curiosa 
opinión  ligeramente  emitida  por  el  presidente  del  Departamento  nacional  de  higiene 
al  preconizar  la  lactancia  artificial. 

El  autor  estudia  luego  el  tratamiento,  aconsejando  la  dieta  h  id  rica,  sin  excluir 
otros  medios  en  los  casos  graves,  y  la  hidroterapia  en  reemplazo  de  los  antipiré- 
ticos químicos. 

Considera  el  opio,  empleado  con  las  debidas  precauciones,  como  agente  precioso» 
pues  la  experiencia  le  ha  hecho  perder  el  recelo  con  que  se  le  miraba  última- 
mente. 

No  nos  cansaremos  de  repetir  que  en  nuestro  concepto,  los  medios  dietéticos  son  los 
que  ocupan  el  primer  lugar  en  el  tratamiento  y  que,  si  desde  el  principio  de  toda  afec- 
ción digestiva,  se  prescribiera  la  dieta  hfdrica  absoluta,  que  debiera  serle  enseñada  á 
toda  madre  para  que  aun  en  ausencia  del  médico  la  practique,  verfamos  mucho  menor 
número  de  diarreas  graves,  de  esas  que  tan  frecuentemente  matan  ó  dejan  estigmas  in- 
delebles en  el  desarrollo  del  niño.  Deseamos  también  insistir  sobre  la  necesidad  de  una 
terapéutica  simple  y  racional,  condenando  una  vez  más  el  afán  de  dar  medicamentos  sin 
cesar,  y  el  hábito  de  una  poiifarmacía  lamentable  que  no  consigue,  en  general,  sino  agra- 
var las  perturbaciones  digestivas  de  los  niños. 

Con  estos  prudentes  consejos  termina  el  interesante  artículo  del  joven  y  dis- 
tinguido pediatri  argentino.  —  A.  Gallardo. 

Pinard  (Adolphe).  —  De  la  oonservation  et  de  ramélloration  de  Tespéce. 
Lecon  d'ouverture  faite  k  la  Cliniqne  Baudelocque,  le  7  novembre  1898.  —  En 
Revue  scimtifiqm,  febrero  11  de  1809(8.4,  t.  XI.  w*  6,  p.  167-174). 

Hug^ouuenq  (Dr.  L.),  Professeur  ^  la  Faculté  de  Lyon,  correspondant  de 
TAcadémie  de  Medccine.  —  La  constitution  des  albumines  et  les  récents 
travaux  de  TEcole  AUemande;  les  bases  hexoniques.  —  Art.  en  Revue 
genérale  des  Sciences,  febrero  15  de  1899  (año  10*,  n"3,  p.  89-91). 


IV.  -  VARIEDADES 

A^^eiss  Pierre),  Maitre  de  Conférences  de  Physique  á  la  Faculté  de  Sciences  de 
Rennes.  —  Les  nouveaux  laboratolres  techniques  de  l*Ecole  polytechni- 
que  de  Zurich  et  ceux  de  nos  Facultes  des  Sciences.  —  Art.  en  Revue 
genérale  des  Sciences,  enero  30  de  1899  (año  10,  n*  2,  p.  55-63;  2  grabados). 

Agítase  desde  varios  años  atrás,  en  Francia,  la  cuestión  de  la  enseñanza  supe- 
rior, y  uno  de  los  resultados  más  considerables  alcanzados  en  este  orden  de  ideas 
ha  sido  el  establecimiento  de  la  autonomía  en  las  antiguas  Facultades,  ascendién- 
dolas al  rango  de  Universidades.  Pero  entonces  se  ha  planteado  el  problema  de 
la  reforma  de  esas  viejas  instituciones,  de  su  modernización  y  progreso,  de  ahí 
numerosas   contribuciones  aparecidas  desde  algün  tiempos  atrás,  no  pocas  de 


BIBLIOGRAFÍA  207 

ellas  en  la  misma  Recue  genérale  des  Sciences  que  se  ha  incorporado -decidida  y 
eficazmente  á  ese  benéfico  moTimiento. 

El  presente  artículo  se  inspira  precisamente  en  él:  es  una  contribución»  muy 
autorizada,  á  una  de  las  cuestiones  más  interesantes  de  la  enseñanza  técnica  su- 
perior. 

El  autor,  procediendo  con  método  encomiabie  ha  dividido  su  trabajo  en  va- 
rías partes  que  concurren  eficaziuente  al  desarrollo  conveniente  de  su  tema. 

Refiriéndose,  primero,  al  ejemplo  más  interesante  quizás  en  materia  de  crea- 
ción de  laboratorios  didácticos  de  estudios  y  ensayos  físicos  y  mecánicos,  —  el 
de  la  CtcueU  de  Zurich,  —  M.  Weíss  expone  la  organización  dada  en  la  gran- 
de escuela  Suiza  al  Instituto  de  Física,  una  de  sus  más  notables  fundaciones. 
Insiste  particularmente  sobre  su  sección  más  interesante:  el  laboratorio  de 
Electrotécnica,  que  es  más  especialmente  la  del  Instituto,  obra  de  su  eminente 
director  M.  V.-K.  Weber. 

Esto  da,  ya,  á  M.  Weiss,  la  oportunidad  para  una  interesante  comparación. 
As{»  después  de  escribir  rápidamente  la  instalación  y  el  régimen  de  trabajos  del 
laboratorio,  M.  Weiss  agrega .- 

«No  nos  entretendremos  en  la  descripción  de  los  trabajos  de  Física  general 
en  vista  de  la  preparación  á  la  carrera  de  la  enseñanza.  Este  género  de  estudios 
se  halla  muy  desarrollado  entre  nosotros,  y  creo  que  se  encontraría  difícil- 
mente en  /urich  un  conjunto  tan  rico  de  manipulaciones  correspondientes  al 
^rado  de  la  licenciatura  que  el  del  laboratorio  de  enseñanza  de  la  Sorbonne. 
Estríba  la  diferencia  principal  con  nuestros  métodos  en  el  hecho  de  que  se 
sacrifica  siempre  el  numero  de  manipulaciones  á  la  calidad.  En  Zurich,  uu 
alumno  continúa  trabajando  una  misma  cuestión  hasta  llegar  h  un  resultado  sa- 
tisfactorio, en  vez  de  ejecutar,  á  hor'i  fija,  un  trabajo  que  suele  ser  interrumpido 
á  menudo  por  la  llegada  de  un  turno.  Este  meto  lo  supone  esencialmente  que  los 
aparatos  permanecen  sobre  las  mesas,  según  el  hábito  alemán,  y  no  en  los  ar- 
marios, como  entre  nosotros;  lo  que  exige  más  lugar  que  el  de  que  disponemos 
en  general.  Luego,  teniendo  los  exámenes  un  carácter  menos  enciclopédico,  no 
es  necesario  considerar  el  laboratorio  como  una  ocasión  de  colmar  las  lagunas 
del  curso.  Se  tiene  toda  libertad  para  graduar  la  duración  y  la  importancia  de 
los  trabajos,  de  modo  á  traer  progresivamente  el  estudiante  á  la  producción 
científica  original,  á  la  cual  se  ha  de  ensayar  en  su  tesis  doctoral.  La  opinión 
del  profesor  Weber,  según  la  cual  un  solo  trabajo  profundizado  contribuye  más 
á  formará  un  físico  que  un  gran  número  de  ejercicios,  me  parece  absolutamen- 
te justificada. 

«¿No  se  podría  acaso,  entre  nosotros,  reemplazar  el  tercero  de  los  Certificados 
de  estudios  superiores  que  constituyen  la  licenciatura  por  una  tesis  de  impor- 
tincia  menor  que  la  del  doctorado?  Ocurre  á  menudo  que  la  elección  de  ese  cer- 
tificado sea  dictada  por  la  sola  preocupación  de  llegar  rápidamente  al  fin  con  el 
menor  esfuerzo.  Sería  enteramente  ventajoso  sustituirle  un  estudio  que  podría 
ser  hecho  con  interés  y  que  sería  tanto  más  benéfico  cuanto  que  pondría  en 
juego  otras  facultades  del  espíritu  que  el  esfuerzo  memorial  y  de  asimilación, 
siempre  idéntico  á  sí  mismo.  » 

Pasa  entonces  M.  Weiss  á  ocuparse  de  los  Laboratorios  de  Mecánica,  que 
pertenecen  á  dos  tipos  muy  distintos :  de  resistencia  de  materiales  y  de  meca" 


208  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

nica  propiamente  dicha.  —  Estos  ultimes  tieDen  por  objeto  el  estadio  de  la 
producción  y  trasmisión  de  ía  fuerza  motriz  y  de  algunas  cuestiones  conexas  ; 
tienen  tan  poca  relación  con  las  primeras,  como  los  laboratorios  de  Física  con 
los  de  Mecánica,  y  no  hay  por  qué  reunirlosá  ellas. 

Así  sucede  en  /^urlch,  donde,  desde  largos  años  existe  un  notable  labora- 
torio de  ensayo  de  resistencia  de  materiales  organizado  y  dirigido  par  el  céle- 
bre Tetmayer, —  al  par  que  recién  está  por  concluirse  la  organización  del  La- 
boratorio de  Mecánica  en  el  concepto  moderno.  El  primero  de  esos  laboratorio^ 
es  ya  célebre  en  los  anales  de  la  enseñanza  técnica :  pero  además  está  orj^anizado 
sobre  el  pie  de  un  establecimiento  publico,  que  ha  prestado  no  pocos  servicios. 
Así,  en  1895  han  pasado  de  29.000  los  ensayos  diversos  hechos,  sobre  toda  cla- 
se de  materiales  de  construcción. 

Tanto  sobre  el  antiguo  laboratorio  de  resistencia  de  materiales,  como  sobre  el 
nuevo  de  Mecánica,  consigna  M.  Weiss  interesantes  explicaciones,  que  sentimos 
no  poder  referir  con  el  detalle  que  merecen. 

Expuesto  lo  que  se  hace  en  Suiza,  M.  Weiss  aborda  de  lleno  la  cuestión  que 
constituye  el  objetivo  de  su  trabajo. 

Compara  primero  lo  que  las  escuelas  francesas  están  en  condiciones  de  hacer 
para  responder  al  desiderátum  de  la  industria  moderna  con  lo  que  se  hace  en  el 
extranjero,  llegando  á  un  resultado  enteramente  desfavorable  para  la  enseñanza 
francesa.  ^^  Es,  pues,  de  toda  evidencia  —  agrega  —que  nuestra  industria  no  lucha 
con  armas  iguales  contra  la  concurrencia  extranjera  y  que  una  de  las  condicio- 
nes esenciales  de  su  levantamiento  es  una  mayor  difusión  de  los  conocimientos 
científicos.»  Llega,  pues,  el  autora  la  necesidad  de  reformar  la  organización  de  la 
enseñanza  francesa  en  el  orden  que  nos  ocupa. 

Cree  que  la  solución  completa  del  problema  consistiría  en  la  creación  —  en  al- 
gunos centros  industriales  de  provincia  —  de  escuelas  politécnicas  ampliamente 
dotadas  y  que  gozaran  de  entera  libertad  en  su  enseñanza.  Pero  como  sería  im- 
posible realizar  desde  ya  tal  solución,  propone  simplemente  que  se  reúnan  en  un 
pequeño  numero  de  Universidades  los  alumnos  que  posean  ya  cierta  cultura 
técnica,  así  como  todos  los  establecimientos  que  puedan  cooperar  á  la  enseñanza 
superior  técnica. 

Estudiando  las  consecuencias  que  tal  reforma  traería,  dice  que  no  se  haría  des- 
pués de  todo,  sino  lo  mismo  realizado  en  Alemania. 

Indica,  en  ñn,  el  autor  ciertas  providencias  que  tendrán  que  tomarse  para  con- 
currir convenientemente  al  objetivo  que  se  tiene  en  vista,  —  insistiendo  particular- 
mente en  la  necesidad  de  hacer  colaborar  á  esa  reforma  varios  servicios  hasta 
hoy  extraños  á  las  Facultades  de  Ciencias.  —  P.  Biraben. 


JUNTA     DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero  doctor  Marcial  R,  Candioti, 

Vice-Presidente  I""  Ingeniero  doctor  Carlos  M.  Moféales. 
Id,  2"*  Mayor  ingeniero  Arturo  M.  Lugones. 

Secretario  de  actas  Ingeniero  Eleodoro  A.  Damianovich. 
—  correspondencia  Agrimensor  Cristóbal  Hicken. 

Tesorero Ingeniero  José  M.  SaGastume. 

Bibliotecario Señor  LuisMiguens. 

/  Ingeniero  Domlngo  Nocetl 
Ingeniero  Claro  C.  Dassen. 

Vocales ^  Ingeniero  Emilio  Palacjo. 

Ingeniero  Luis  A.  Huergo  (hijo). 

Ingeniero  Alejandro  Claypole. 
'  Ingeniero  Oronte  A.  Valerga. 
Gerente Señor  Juan  Botto. 


índice  de  la  presente  entrega 


Demetrio  Sagastume.  Cuestiones  sanitarias  fConlimiacitmJ 209 

C;(ROLO  SpRGAzziNi.  Nova  addenda  ad  Floram  Patagonicam  (Continuacum) 224 

Él  viaje  del  «  Bélgica  » 240 

Misceláneas  :  El  contagio  por  medio  de  los  insectos 243 


t 


CUESTIONES    SANITARIAS 

Por  el  ixr.ENiERO  DEMETRIO  SAGAStUME 
{  Continuación  J 


CAPÍTULO  I 


Distritos  que  faltan  para  completar  el  radio  de  Bateman  de  1876.  —  Cálculo  apro- 
ximativo  del  costo  de  las  obras  á  efectuarse  para  completarlo.  — ObligacioDos 
impuestas  al  Gobierno  por  diversas  leyes  :  gastos  para  su  cumplimiento. — Ne- 
cesidad de  contraer  un  empréstito  para  terminar  las  obras.  —  Ventajas  de  esta 
solución  para  el  Gobierno  y  el  público. 

En  este  capítulo  se  han  compilado  todos  los  antecedentes  del 
asunto,  pero,  desgraciadamente,  faltan  ciertas  cifras  que  no  per- 
miten obtener  los  resultados  definitivos. 

No  es,  pues,  posible  publicar  tan  importante  capítulo,  ya  que  la 
muerte  impidió  á  su  autor  completar  ios  datos  necesarios  para 
calcular,  siquiera  aproximadamente,  el  costo  de  las  obras  que  aún 
faltan  para  completar  el  radio  de  Bateman,  y  los  gastos  impuestos 
al  Gobierno  por  la  construcción  del  conducto  general  de  desagüe  y 
por  diversas  leyes. 

Puede,  sin  embargo,  deducirse  de  los  datos  reunidos  por  Sagaslu- 
roe,  queel  total  de  gastos  será  muy  elevado,  lo  que  justifica  su 
idea  de  contraer  un  empréstito,  cuyas  ventajas  ya  ha  indicado  en 
términos  generales,  en  la  página  189  del  presente  tomo  de  los 
Anales. 

AN.  80C.  CIKfT.  AHC.  ^  T.  XLVU  14 


I 


210 


ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


CAPÍTULO  II 


El  radio  de  Bateman  debe  ser  provisto  con  el  agua  del  río,  filtrada :  los  ceDtros, 
que,  como  Flores  7  Belgrano,  constituyen  núcleos  de  población  separados  de  la 
antigua  Capital,  tendrán  su  servicio  por  medio  de  pozos  semisurgentes. 

Hemos  dinho  que  una  vez  ejecutadas  las  obras  para  el  aumento 
de  la  provisión  hasta  150.000  metros  cúbicos  por  día,  se  dispondrá 
de  agua  sufíciente  para  todo  el  radio  de  4876  :  la  demostración  de 
esta  verdad  será  el  objeto  principal  de  este  capítulo. 

Bateman  calculó  las  obras  para  un  consumo  medio  de  181  litros 
por  día  7  habitante.  Los  datos  oficiales  contenidos  en  las  memorias 
de  la  Comisión  de  Obras  de  Salubridad,  correspondientes  á  los 
años  1894-95  y  96,  nos  indican  que  esta  cifra  ha  sido  superada  en 
la  forma  que  se  ve  en  el  cuadro  que  sigue  : 


Aflo 

Consumo  medio 
por  día 

Exceso  sobi'e 
elconNumo  medio 

Consumo 

por  habitante 

el  día 

Población 
que   usaba 

y  habitante 

por  Bateman 

de  mayoi'  gasto 
de  agua 

el  agua 

1 

i 

3 

4 

5 

1894 

186  litros 

5  litros 

257  litros 

400.000  habiUn- 
tes  ¡pág.  37, 
Memoria  1894 

1805 

202     » 

21     » 

279     » 

414.529  habiUo- 
tes  (pág.  10, 
Memoria  1895) 

1896 

214     » 

33     » 

280     » 

440.000  habitan- 
tes (pág.  22, 
Memoria  1896; 

En  1894,  el  consumo  medio  excedió  al  calculado  en  5  litros  por 
día  y  habitante;  en  21  el  año  1895  y  en  33  el  año  1896  (1). 


(1)  CoD  el  exceso  de  coosumu  de  cada  €0  habitantes,  el  año  1896,  se  habíera 
podido  servir  á  once,  á  razón  de  180  litros  diarios  por  persona.  En  una  ciudad 


CUESTIONES  SANITARIAS  !2li 

Aceptaremos  que  los  181  litros  por  habitante,  asignados  por  Ba- 
teman  como  consumo  medio  diario,  y  que  implican  350  litros  para 
el  consumo  de  la  época  estival,  como  demostraremos  en  seguida^  res- 
ponden á  una  provisión  suficiente  aun  con  el  sistema  de  canilla 
libre,  sobre  todo  cuando  los  servicios  públicos  é  industriales  no 
tienen  un  gran  desarrollo,  como  es  el  caso  de  Buenos  Aires. 

La  relación  entre  cada  número  de  la  columna  4  y  su  correspon- 
diente en  la  columna  2,  es  importante,  pues  sirve  para  determinar 
el  consumo  máximo  en  función  del  consumo  medio. 

Esta  relación,  como  puede  fácilmente  comprobarse,  varía  entre 
1 ,3  y  i  ,4,  lo  que  significa  que  las  obras  deben  tener  una  capacidad 
tal  que  permita  suministrar  un  máximo  de  litros  de  agua  por  día 
á  cada  habitante  igual  á 

181  X  1,3  =  235, 

ó  181  X  1,4=253,4; 

ó  sea  250  litros,  redondeando  las  cifras.  Esta  necesidad  resulta  de 
que  una  provisión  de  agua  debe  responder  á  las  exigencias  de  toda 
la  estación  estival,  y  particularmente  del  día  de  mayor  Consumo, 
para  que  en  ningún  caso,  el  público  sienta  escasez  de  elemento  tan 
necesario. 

Así,  pues,  con  450.000  metros  cúbicos  (1)  por  dia,  se  puede  servir 
perfectamente  i  una  población  de  600,000  habitantes,  con  484  litros 
diarios  término  medio  y  lo  que  supone  250  litros  el  día  de  mayor  con- 
sumo. En  tal  número  de  habitantes  puede  apreciarse  la  población 
comprendida  en  los  distritos  4  d  30  de  las  Obras  de  Salubridad. 

La  conclusión  contenida  en  el  párrafo  precedente,  reposa  sobre 
dos  premisas,  cuya  exactitud  voy  á  demostrar  más  ampliamente 
por  la  importancia  que  revisten,  á  saber  : 

i^  Con  una  provisión  media  de  484  litros  diarios  por  persona,  se 
satisfacen  las  necesidades  de  una  gran  población  ; 


como  Buenos  Aires,  eo  que  gran  parte  de  la  poblacióo  carece  de  servicio  de 
agua,  es  ilógico  permitir  que  el  derroche  de  uoos  prive  á  otros  de  elemento  tan 
indispensable.  Regularizar  el  consumo  es,  pues,  de  especial  importancia  entre 
nosotros,  j  el  medio  de  conseguirlo  es  la  implantación  del  medidor. 

'1)  Debe  notarse  que  nos  colocamos  en  el  caso  más  desfavorable  :  coincidencia 
de  una  gran  bajante  del  rio,  con  el  consumo  máximo  en  la  población. 


21¿  ANALES   DE  LA  SOCIEDAD   CIENTÍFICA  ARGENTINA 

2**  La  relación  entre  el  consumo  máximo  y  el  consumo  medio,  se 
aproxima  á  /,4. 

Para  la  deraoslración  del  primer  punto,  citaremos  ejemplos  de 
ciudades  europeas,  entre  las  cuales,  en  primera  línea,  figura  la 
ciudad  de  Londres,  con  sistema  de  distribución  intermitente  v 
que  poco  á  poco  tiende  á  hacerse  continuo,  no  usándose  por  ahora 
medidor. 

«  El  consumo  total  en  los  diversos  distritos  de  Londres,  en  los 
cuales  el  agua,  conducida  artificialmente,  existe  desde  más  de  una 
generación,  y  es  usada  por  todas  las  clases  de  la  población,  varía 
desde  120  á  174  litros  diarios  por  persona,  v  asciende  en  media  á 
141  litros,  »  dice  la  Enciclopedia  del  Ingeniero,  por  Heussinger  von 
Waldegg. 

«  El  agua  no  entra  en  las  casas  sino  en  ciertas  horas  del  día,  y 
llena  los  recipientes  que  en  ellas  existen  (sistema  intermitente).  Pa- 
ra precaverse  contra  la  falta  de  agua,  estos  recipientes  son  mayores 
que  lo  necesario  y  el  deseo  de  tener  agua  fresca  induce  á  los  habi- 
tantes á  dejar  descargar  toda  el  agua  existente  en  aquellos  antes 
de  que  llegue  la  nueva  remesa  ».  (El  mismo  autor.) 

En  Liverpool,  el  consumo  medio  por  día  y  habitante,  indicado 
por  el  mismo  autor,  es  de  109  litros,  y  en  Edimburgo  de  163 
litros. 

Si  pasamos  al  continente,  Berlín  nos  ofrece  un  ejemplo  notable 
de  aprovechamiento  del  agua  :  el  año  1890-91  (el  año  financiero 
concluye  en  marzo),  para  una  población  de  1.388.530  habitantes, 
han  bastado  34.770.828  metros  cúbicos,  v  en  el  año  financiero 
1894-95,  con  46.548.620  metros  cúbicos  ha  podido  servirse  una 
población  de  1.703.481  habitantes  :  el  consumo  medio  por  día  y 
habitante  es  de  68  litros,  siendo  digno  de  notarse  <¡ue  este  valor  se 
conserva  casi  constante  desde  años  atrás. 

En  Berlín,  todos  los  servicios  de  agua  se  conceden  con  medidor, 
y  es  debido  en  gran  parte  á  esta  circunstancia  que  la  cantidad  de 
agua  que  allí  bastó  para  1.388.530  habitantes  (año  1890-91),  es 
sensiblemente  la  misma  que  en  Buenos  Aires  (año  1896,  34.452.955 
metros  cúbicos)  sólo  ha  podido  servir  á  440.000  habitantes. 

Es  de  advertirse  que  el  sistema  de  cloacas  de  la  capital  alemana 
es  análogo  al  nuestro,  de  modo  que  una  gran  ciudad,  cuya  área 
saneada  és  de  más  de  5000  hectáreas  (el  radio  de  Bateman  de  1876 
sólo  comprende  unas  2000)  llena  sus  necesidades  con  68  litros  dia- 
rios por  habitante. 


CUESTIONES   SANiTÁRUS  213 

La  dudad  alemana  de  Bresiau,  con  320.000  habitanles  en  1889- 
90,  tiene  obras  de  salubridad  que  se  citan  con  encomio,  y  allí  todas 
las  casas  están  provistas  de  servicio  de  agua  con  medidor  y  cloacas. 
Er  el  citado  año,  el  consumo  medio  por  habitante  fué  de  75  litros. 
Desde  diez  años  atrás,  por  lo  menos,  este  valor  se  mantiene  casi 
constante^  habiendo  sido  en  1879-80  de  73  litros. 

Danzig,  también  con  cloacas  del  mismo  sistema  de  Berlín  y  Bres- 
lau,.  ha  gastado  el  año  1889  á  razón  de  74  litros  diarios  por  persona, 
con  una  población  de  105.000  habitantes. 

En  Munich,  con  agua  de  fuente,  que  llega  por  gravitación,  los 
398.000  habitantes  servidos  el  año  1889,  gastaron  93  litros  por  día 
y  por  persona. 

En  Frankfurt-o-Main,  los  180.000  habitantes  servidos,  gozaron 
de  132  litros  por  día  y  habitante,  el  mismo  año,  siendo  también 
provista  la  ciudad  con  agua  de  fuente,  que  llegaba  á  ella  por  gra- 
vitación. 

Los  366.000  habitantes  de  Dresde,  dispusieron  el  año  1889  de  80 
litros  diarios  por  persona  de  agua  sin  filtrar^  levantada  por  má- 
quinas a  vapor. 

Hanover,  con  178.000  habitantes;  Dusseldorf,  con  150.000;  Bro- 
men, con  138.000;  Stuttgarl,  con  138.000;  Altona,  con  153.000 
usaron  el  año  1889  un  volumen  de  agua  por  día  y  habitante  que 
no  alcanza  á  100  litros  (Gilí,  Onsale  of  water  by  meter  in  Berlín). 

Éntrelas  ciudades  alemanas  de  importancia,  solamente  Ham- 
burgo  tiene  un  consumo  comparable  al  de  Buenos  Aires,  309  litros 
por  día  y  habitante,  pero  es  de  agua  sin  filtrar. 

Respecto  al  segundo  punto,  los  tres  años,  1894-95-96,  nos  indi- 
can para  Buenos  Aires  que  el  valor  de  la  relación  antedicha,  varía 
entre  1,3  v  1,4. 

En  el  notable  estudio  publicado  en  Minutes  of  Proceedings  ofthe 
Institution  of  Civil  Ingineers ,  London,  1892.  por  HenryGill,  inge- 
niero jefe  de  la  provisión  de  agua  en  Berlín,  titulado  The  sale  of 
water  by  meter  in  Berlín,  se  consigna  este  resultado  :  «  La  magni'- 
tud  de  las  obras  de  provisión  de  agua  para  ciudades  en  que  la  pro- 
visión es  constante,  y  la  venta  del  agua  se  hace  exclusivamente  por 
medidor,  ha  sido  determinada  en  Berlín,  y  confirmada  por  la  eccpe^ 
ríencia  de  las  ciudades  alemanas  Breslau,  Magdeburgo,  Charlotlen- 
burgOf  Estrasburgo,  Chemnitz,  Mannheim,  Darmstadt,  Halberstadty 
Weimar,  Stade  y  Basel,  y  puede  formularse  asi :  si  el  consumo  medio 

DIARIO  KS  1 ,  EL   CONSUMO  DEL  VERANO  EN  EL  DÍA  DE  MAYOR  GASTO   ES  1 ,4, 


214  ANALES  DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Y  EL  CONSUMO  DURANTE  LA  HORA  DE  MAYOR  GASTO  ES  i  ,5   VECES    EL   VALOR 
DE   LA  24  AVA  PARTE  DEL  CONSUMO  TOTAL  DE  ESE  DÍA.  » 

La  experiencia  ajena  es,  pues,  á  este  respecto,  casi  concordante 
con  la  nuestra,  por  lo  que  puede  asegurarse  que  un  consumo  medio 
de  480  litros  diarios,  presupone  uno  de  250  litros,  en  el  día  de  mayor 
consumo . 

Con  las  razones  consignadas  en  este  capítulo,  creo  haber  dení)0s- 
trado  que  con  180  litros  diarios  como  consumo  medio,  se  tiene 
una  provisión  de  agua  suficiente. 

Se  objetará,  con  los  mismos  números  de  las  memorias  citadas 
de  la  Comisión  de  Obras  de  Salubridad  correspondientes  á  i894- 
95-96,  que  la  experiencia  ha  demostrado  lo  contrario  en  Buenos 
Aires.  Y  bien  :  estas  son  las  consecuencias  prácticas  del  sistema  de 
distribución  que  rige  en  Buenos  Aires,  de  provisión  continua  con 
canilla  libre  :  cuanto  más  agua  se  tiene,  más  se  gasta,  sin  que  al- 
cance jamás  á  servirse  á  toda  la  población  á  medida  desús  deseos. 
Ó,  como  dice  Couche,  sistema  con  el  que  se  llega  á  este  resultado 
insensato :  «  esto  es,  no  tener  jamás  agua  para  todo  el  mundo,  por 
grande  que  sea  el  volumen  que  se  distribuya  ». 

Lo  que  sucede  en  Buenos  Aires,  ha  sucedido  antes  en  otras  ciu- 
dades que  se  han  visto  obligadas  á  recurrir  al  medidor,  como  for- 
zosamente tendremos  que  hacer  en  esta  capital,  para  contener  el 
consumo  dentro  de  límites  razonables. 

Eün  París,  por  ejemplo,  el  año  1880,  no  obstante  una  provisión 
triple  de  laque  el  público  tenía  derecho  á  exigir,  de  acuerdo  con  el 
monto  de  las  pólizas  de  abono,  no  alcanzaba  el  agua  para  aquellos 
que  habitaban  los  pisos  altos  de  la  casas,  ó  que  vivían  en  barrios  de 
nivel  elevado.  Impuesto  el  medidor  por  el  reglamento  municipal 
de  25  de  julio  de  1880,  resultó  que  desde  1881  hasta  1884,  no  te- 
niendo AUN  todas  las  CASAS  DICHO  APARATO,  con  la  misma  cantidad  de 
agua  que  el  80  no  alcanzaba,  pudo  servir  á  6389  abonados  nuevos^  y 
que  en  los  tres  años  mencionados,  el  público  ganó  á  consecuencia  de 
la  rebaja  en  la  tarifa  2. 500.000  francos,  y  la  administración  vio 
aumentar  sus  ingresos  en  4.500.000  francos.  En  otros  términos,  el 
importe  del  agua,  cuyo  desprecio  evitaron  los  medidores,  fué  en  esos 
tres  años  de  4. 000. 000  de  francos.  (Véase  :  Couche,  Les  eaux  de 
París  en  4884.) 

«  Era  mediante  este  sistema  (de  provisión  continua  y  canilla  li- 
bre) que  la  compañía  que  proveía  á  Berlín  desde  1856  á  1874,  ven- 
día el  agua  á  los  habitantes.  La  concesión,  que  debía  terminar  ei) 


CUESTIONES  SANITARIAS  215 

"1881,  prescribía  una  provisión  continua  y  permitía  una  tasa  del 
4  ""/a  sobre  la  renta  de  la  casa  para  el  agua  empleada  en  usos  do- 
miciliarios (1),  incluyendo  la  provisión  para  baños  y  water-closets. 
Se  permitía  una  tasa  adicional  para  consumos  industriales  y  agua 
para  jardines.  Todo  el  agua  debía  suministrarse  á  una  presión 
suficiente  para  alcanzar  hasta  los  pisos  más  elevados,  á  una  altura 
máxima  de  66  pies  sobre  el  nivel  de  la  calle.  En  4865,  antes  de 
que  la  población  provista  hubiera  alcanzado  al  número  para  el 
cual  las  obras  se  construyeron,  fué  necesario  ampliarlas.  El  des- 
perdido  era  excesivo  y  no  podía  ser  evitado,  ni  aún  aminorado  por 
las  inspecciones  domiciliares  (2).  Existía  la  facultad  de  cortarla 
provisión  ;  pero  aún  en  casos  de  grandes  abusos  persistentes,  debía 
ejercitarse  con  gran  discreción.  Habiendo  iniciado  gestiones  para 
prolongar  la  concesión,  era  imperativo  no  contrariar  el  rápido  au- 
mento de  abonados  que  entonces  tenia  lugar,  satisfacer  a  todos  y 
todavía  afrontar  la  provisión  de  otros,  en  cuanto  fuera  posible.  La 
posición  de  la  compañía  era  crítica.  Había  una  resistencia  justifi- 
cada á  emplear  el  capital  de  reserva,  á  menos  que  hubiera  proba- 
bilidad de  que  se  continuase  obteniendo  uu  interés  conveniente,  y 
que  las  obras  alcanzasen  un  buen  valor  al  expirar  la  concesión.  El 
autor,  M.  Gilí,  ya  citado,  que  había  sido  ingeniero  y  director  de  la 
empresa  desde  su  comienzo,  propuso  un  cambio  en  el  sistema  de 
«obro  del  agua,  con  la  idea  de  que  la  venta  se  hiciera  exclusiva- 
mente por  medidor,  creyendo  que  asi  se  salvaría  más  fácilmente 
las  dificultades  de  la  situación.  Aceptada  la  idea,  se  obtuvo  el  capi- 
tal, y  las  ampliaciones  de  las  obras  (filtros  y  máquinas),  se  ejecu- 
taron sin  demora.  » (Gilí,  On  sale  of  water  by  meter  in  Berlín^  ya 
citado.) 

Alas  autorizadas  opiniones  de  ingenieros  como  Couche  y  Gilí, 
cabe  agregar  la  muy  respetable  de  nuestro  distinguido  higienista 
doctor  Emilio  R.  Coni,  quien  ha  defendido  con  brillo  la  generaliza- 
ción del  medidor  en  Buenos  Aires.  (Véase  :  Memoria  de  las  Obra^de 
Salubridad^  Sino  i  89 o,  anexos.) 


¡1)  El  4  °/o,  doDde  los  alquileres  soo  tan  altos  como  en  Berlín,  dice  Gilí,  cons- 
tituye una  buena  entrada  :  no  obstante  hubo  que  modificar  el  sistema  implan- 
tando el  medidor. 

(2)  Estas  visitas  son  «  repugnantes  al  abonado  por  el  sistema  basado  en  el 
alquiler  »,  y  por  el  contrario  «  simpáticas  al  abonado  por  medidor.  (El  mismo 
autor.) 


216  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

La  experiencia  ajena  demuestra  la  eficacia  del  medidor^  para 
contener  el  consumo  dentro  de  límites  razonables  :  su  aplicación 
en  Buenos  Aires  permitirá,  cpn  los  150.000  metros  cúbicos  de  agua 
diarios  de  que  se  dispondrán  una  vez  construida  las  obras  de  am- 
pliación, proveer  de  agua  á  todo  el  radio  de  Bateman,  y  esta  provi- 
sión bastaría  por  muchos  años. 

Esto  último  es  consecuencia  de  la  constancia  del  consumo  medio 
por  día  y  habitante^  observada  durante  una  serie  de  años,  en  po- 
blaciones que  usan  medidor,  como  lo  hemos  hecho  notar  en  este 
mismo  capítulo,  al  citar  los  ejemplos  de  Berlín  y  Breslau. 

En  cuanto  á  Flores,  la  solución,  sobre  lodo  hoy  que  la  experien- 
cia de  Belgrano  ha  acallado  resistencias  que  se  levantaron  en  un 
principio,  es  la  de  la  provisión  por  medio  de  pozos  semisur- 
gentes. 

Es  esta,  efectivamente,  la  aceptable,  y  ya  la  oficina  técnica  de  las 
obras  de  salubridad  confecciona  el  proyecto  correspondiente. 

En  la  actualidad  (diciembre  4898),  está  aprobado  el  proyecto  de 
provisión  de  agua  á  Flores. 


CAPÍTULO  III 


La  explotación  de  las  obras  de  salubridad  desde  1891  hasta  la  fecha.  —El  sisteroa 
de  reata  basado  en  el  precio  locativo  del  inmueble.  —  Necesidad  de  modifícarlo. 

Hemos  visto  algunos  de  los  inconvenientes  del  sistema  de  canilla 
libre  que  rige  en  Buenos  Aires  :  en  este  capítulo  estudiaremos  la 
cuestión  bajo  el  punto  de  vista  rentístico. 

Rescindido  el  contrato  de  arrendamiento  de  las  obras  de  salubri- 
dad, éstas  volvieron  á  poder  del  gobierno,  siendo  desde  entonces 
administradas  por  una  comisión  cuyo  nombramiento  se  hizo  por 
decreto  de  31  de  agosto  de  1891 . 

Esta  comisión  tenía  que  resolver,  además  de  las  complicadas 
cuestiones  con  la  empresa  ex-arrendataria,  el  dificilísimo  problema 
de  hacer  construir  las  cloacas  domiciliarias  en  plena  crisis  :  es  de 
estricta  justicia  consignar  que  lo  resolvió  cumplidamente,  como  lo 
reconoce  el  mismo  vecindario,  que  en  un  principio  protestaba  contra 
la  estrictez  con  que  hacía  cumplir  sus  disposiciones. 


CUESTIONES  SANITARIAS  217 

Poco  después  de  recibirse  de  las  obras,  con  los  escasos  datos  que 
pudo  recoger,  se  ocupó  de  la  tarifa,  no  llegando  á  establecerla  sino 
con  carácter  provisorio:  he  aquí  las  palabras  con  que  se  expresa  en 
la  primera  de  sus  memorias  elevadas  al  gobierno:  «Al  tratar  de  la 
percepción  de  la  renta,  la  comisión  encontró  que  era  indispensable 
establecer  tarifas  más  equitativas  y  más  bajas  que  las  adoptadas 
por  la  compañía  arrendataria,  dentro  de  las  facultades  acordadas 
al  poder  ejecutivo  por  la  ley  de  30  de  enero  de  1891.  Después  de 
un  detenido  estudio,  propuso  las  que  se  hallan  actualmente  en 
vigencia  aun  cuando  la  modificación  introducida  en  las  tañías  de 
la  compañía  disminuía  considerablemente  el  producto  de  la  explo- 
tación de  las  obras,  sobre  todo  por  la  supresión  del  impuesto  deno- 
minado de  desagüe,  autorizado  por  el  contrato  de  arrendamiento, 
pero  que  tantas  resistencias  suscitó  en  el  público  (Memoria,  1891- 
92,  pág.  15). 

Y  más  adelante,  página  74  y  siguientes,  dice,  en  ñola  de  sep- 
tiembre de  1891  :  «  Como  resultado  de  sus  estudios,  ha  adquirido 
la  convicción  de  que  es  necesario  introducir  reformas  fundamen- 
tales en  la  fijación  del  impuesto  y  su  aplicación,  buscando  la  manera 
de  que  cada  habitante  del  municipio  pague  lo  que  justamente  le 
corresponde  en  razón  al  beneficio  que  las  obras  le  reportan, 

«  Pero  para  llegar  d  este  resultado  se  necesita  tiempo  y  elementos 
de  que  no  ha  dispuesto  la  comisión,  y  es  necesario  por  otra  parte, 
proceder  sin  demora  á  cobrar  el  servicio  de  los  dos  trimestres  cita- 
dos (julio  á  diciembre  de  1891).  Por  esta  razón  cree  que  por  el 
momento  podrían  introducirse  algunas  modificaciones  de  impor- 
tancia en  la  tarifa  vigente,  aunque  conservando  el  padrón  que 
tiene  la  empresa,  dejando  para  el  año  próximo  (1893)  la  reforma 
general  que  debe  hacerse  al  respecto. 

«  Consecuente  con  las  ideas  enunciadas,  la  compañía  opina  que 
el  impuesto  debe  hacerse  efectivo  sobre  los  alquileres  á  partir  de 
40  pesos  moneda  nacional  y  hasta  cualquiera  cifra  que  representen. 
Propone  una  planilla  con  24  categorías,  en  vez  de  12,  que  existen 
en  la  tarifa  actual,  pudiendo  aplicarse  proporciona  I  mente  sóbrelos 
alquileres  que  sobrepasen  á  la  última  categoría,  los  coeficientes 
que  ha  adoptado  como  base. 

«  El  servicio  de  obras  de  salubridad  se  dividirla  en  dos  cuotas: 
una  correspondiente  d  cloacas  y  otra  á  aguas  corrientes,  suprimién- 
dose por  ahora  la  de  desugüe. 

«  Como  base  para  el  impuesto,  la  comisión  propone  cobrar  el  3  Vo 


216  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  GIEP 

La  experiencia  ajena  demuestra 
contener  el  consumo  dentro  de  lír' 
en  Buenos  Aires  permitirá,  cpn  Ir 
diarios  de  que  se  dispondrán  ur  5 
pliación,  proveer  de  agua  á  to*  <  j. 
sión  bastaría  por  muchos  año  ^W 

Esto  último  es consecuep  /  s\^    ^% 
por  día  y  habitante,  obse  4  l'i  %% 
blacíones  que  usan  med  1%  z\ 
mismo  capítulo,  al  cit*'  i^\^ 


i 


En  cuanto  á  Flore? 
cia  de  Belgrano  ha  |  ^ 
principio,  es  la   /  s 
gentes.  v  • 

Es  esta,  efer;'^ ' 
obras  de  sal» ' 

En  la  act 
provisión 


ARGEffTlNA 

vrrientes  (i)  y  5  V* 
educción  respecto  á 
1  la  aplicación  del 
en  general ;  pe»^ 
cierta  catep^ 
a  y  por 
ie  á  Ir 


< 


.cas, 
urros  y  oit 
jun  medidor,  al  p. 
.    el  servicio  de  cloacas  u, 
i^7ra  los  demás  impuestos  ó 
actuales  tarifas  (se  refiere  á  agua- 
íes,  etc.).» 


^0  hacer  presente  á  V.  E.  que  la  base  de  3  V© 
,6  (Véase  Memoria  de  4884,  el  informe  de  25  de 
^>resentado  por  los  señpres  Francisco  Madero,  Juan  J. 
un  Coghian  y  Rufino  Várela,  relativo  á  tarifas)  para  el 
Je  aguas  corrientes  es  la  que  se  cobró  siempre  hasta  que 
uras  pasaron  á  la  empresa  arrendataria,  aun  cuando  la  pro- 
isíón  de  agua  es  en  la  actualidad  mucho  más  abundante  y  regular. 
Ifay,  pues,  una  rebaja  efectiva  en  la  retribución  de  este  importante 
servicio  y  la  comisión  espera  que  comprendiéndolo  así  el  vecin- 
dario, desaparezcan  las  dificultades  que  había  para  la  percepción 
de  la  renta.» 

Aprobada  esta  tarifa,  que  fué  propuesta  con  carácter  provisorio, 
es  la  que  actualmente  rige,  salvo  las  siguientes  modificaciones : 

i"  Por  decreto  de  19  de  febrero  de  1892,  recaído  á  consecuencia 
de  la  nota  de  27  de  enero,  dirigida  al  ministerio  por  la  comisión,  se 
elevó  á  20  centavos  el  precio  del  metro  cúbico  de  agua,  por  medidor, 

(1)  Ed  Londres  varía  del  4  al  7  ^',  */o  segúo  las  compañías  y  excede  estos  lími- 
tes eo  los  barrios  altos.  Se  añade  suplementos  íljos  para  water-closets,  baños, 
robinetes  colocados  en  los  pisos  altos,  etc.  Para  otros  usos,  jardines,  caballeri- 
zas, consumos  industriales :  precio  convencional  (Becbmann,  Salubrité  urhaine), 

(3)  Elevado  después  d  20  centavost  por  decreto  de  19  febrero  de  1893. 


"S   SANITARIAS 


cobrándose  además  un  al 
por  cada  medidor  para  i 
*e\  capital  que  esosar 
'•  Por  decreto  de. 
'  agua  sumini 
de  aRua  u 
".reto  i 


'^gistrados  por  medidor,   sólo  la 

{lación  de  la  renta,  lo  que  no  es 

í  >s  (servicios  públicos),  son  ru- 

4  Dodido  consumir  8.45Í.322 

I  i 

^  ^  ''■S  a^'í"*(l"  piso,  que  son 
^  i_  'er  que  las  bajas  en  los 
^  é'     '\  ■">>  no  obstante  ser  las 


96,  confirman  tas 

t 
reprt.  -■  < 

firecio  estabi<  \ 

1  pago  actual  basau,,  ,■% 

.oy  que  tenemos  lo  que  la  c 

puso  la  tarifa  provisoria  á  que  hei.  *  ^"^ 

enseñanza  de  varios  años  ile  expiotac.  * 

demostrar  que  no  se  ha  obtenido  con  ella  ^  '6 

expresado  en  las  siguientes  palabras  :  n  la  . 

habitante  del  municipio  pague  lo  que  justamente  . 

ra%^  al  beneficio  que  las  obras  le  reportan  » . 

Intentemos  la  demostración  : 

El  año  1893  se  ha  emitido  boletas 

correspondientes  á  servicio  de 

agua  por  renta  fija  (3  '/o  sobre 

el  alquiler  de  acuerdo  con  la 

escala)  por  valor  de &  m/n  1.601.930  74 

Agua  para  construcciones »  47.736  It 

Total »       <  .649.686  88 


Ninguna  de  estas  partidas  ha  sido  obtenida  aplicando  un  precio 
á  la  unidad  de  volumen  de  agua. 

La  memoria  de  la  comisión  suministra  el  dato  del  volumen 
registrado  por  medidor;  para  ese  año  fué  ; 

Servicio  de  agua  por  medidor m'  700.300 

Aguadores »    135.462 

Suma »   835.762 


iiO  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  QEKTÍFICA  ARGENTINA 

Deduciendo  del  consumo  total  en  el  año,  que  es  de  17.744.407 
metros  cúbicos,  los  835.762  metros  cúbicos  registrados  por  medi- 
dor, se  obtiene : 

Para  servicio  general  y  gratuito  á  la 

municipalidad  y  oficinas  públicas m^  t6.908.6i5 

cifra  indicada  en  la  memoria. 

Como  por  todo  ese  volumen  la  administración  ha  emitido  boletas, 
por  1.649.687  pesos  moneda  nacional,  resulta  un  valor  medio  del 

metro  cúbico  de  pesos  — ^ ■ —  =  0,0973  pesos  moneda  na- 

16.908.643 

cional,  esto  es  973  diez  milésimos  de  peso  por  cada  metro  cúbico. 

Si  el  agua  costaba,  según  cálculo  á  que  hace  referencia  la  nota 
de  27  de  enero  de  1892,  transcripta  en  la  Memoria,  9  centavos  oro 
por  metro  cúbico,  se  vé  que  pagándola  á  9  y  Vi  de  centavos  papel,  ó 
á  13  centavos  suponiendo  que  los  servicios  gratuitos  consumieran 
un  25  7o  de  lo  no  registrado  por  medidor,  el  público  ha  estado 
muy  distante  de  abonar  lo  que  justamente  le  correspondía  en  razón 
al  beneficio  que  las  obras  le  reportaban. 

Hay  que  reconocer  que  era  difícil,  sino  imposible,  que  el  año 
1892  los  consumidores  de  los  17.744.407  metros  cúbicos  de  agua 
pagasen  el  servicio  integro  del  empréstito  que  el  gobierno  hizo  para 
que  las  obras  de  salubridad  volviesen  á  su  poder,  ó  lo  que  equi- 
vale, en  lo  relativo  al  agua,  que  abonasen  los  9  centavos  oro  por 
cada  unidad  de  volumen. 

Pero  es  que  en  1896,  con  un  consumo  casi  doble,  no  se  ha  alcan- 
zado á  hacer  el  servicio  de  la  deuda.  —  Se  llega  escasamente  á  la 
mitad,  —  y  el  consumo  se  aproxima  al  máximo  posible  con  las 
obras  actuales. 

Independientemente  de  la  consideración  del  servicio  de  la  deuda 
que  debía  hacerse  con  el  producto  de  las  obras  según  ley,  hay  otras 
dos  consecuencias  que  se  deducen  de  los  números  indicados  y  que 
prueban  la  falta  de  equidad  del  sistema  de  renta. 

I  ■  Los  abonados  á  canilla  libre,  —  es  decir,  los  que  pueden  mal- 
gastar el  agua  d  medida  de  su  deseo  y  eliminar  los  residuos  cloacales 
sin  recargo  d  la  tarifa,  —  son  los  que  han  abonado  menos  por  cada 
metro  cúbico  de  agua. 

En  efecto:  para  que  cada  metro  cúbico  hubiera  sido  abonado  por 
ellos  á  razón  de  19  y<¿  centavos,  sería  preciso  admitir  que  de  los 


CUESTIONES  SANITARIAS  221 

16.908.645  metros  cúbicos  no  registrados  por  medidor,  sólo  la 
mitad  hubiera  contribuido  á  la  formación  de  la  renta,  lo  que  no  es 
admisible,  pues  los  servicios  gratuitos  (servicios  públicos)^  son  ru- 
dimentarios entre  nosotros,  y  no  han  podido  consumir  8.434.332 
metros  cúbicos  el  año  i  892. 

3®  En  igualdad  de  condiciones  las  casas  altas  {i''^  piso,  que  son 
las  que  abundan),  figuran  con  mayor  alquiler  que  las  bajas  en  los 
registros  de  renta  :  son,  pues,  la^  que  más  abonan,  no  obstante  serlas 
peor  servidas. 

Las  cifras  que  siguen,  relativas  á  1893  y  1896,  confirman  las 
consecuencias  : 

ANO  1893 

Emitido  por  renta  fija  (3  7o  sobre  el  alqui- 
ler)   2.208.374  35 

Aguadores 30 .  460     * 

Agua  para  construcciones 70.219  16 

Total 2.309.253  51 

El  volumen  registrado  por  medidor  es  de  1 .117.193  metros  cú- 
bicos (pág.  11,  Memoria  de  4895),  y  como  el  consumo  total  es  de 
30.357.737  metros  cúbicos,  resulta  que  lo  no  registrado  por  medi- 
dores 29.440.564  metros  cúbicos. 

El  precio  medio  del  metro  cúbico  de  agua  no  registrada  por  me- 
didor es  de 

2»-"«-«*  =0,0784, 


2.309.233.51 


6  sea  784  diez  milésimos  de  peso  moneda  nacional. 

Comparando  este  precio  con  el  correspondiente  á  1892,  se  ve  que 
éste  es  menor  que  aquél  en  19  milésimos,  vale  decir  casi  ¿  centa- 
vos por  metro  cúbico. 

aSo  1896 

$  nVíi 

Emitido  por  renta  fija 2.305.386  60 

Aguadores 30.720     » 

.4gua  para  construcciones 82.103  39 

Total 2.418.209  99 


iiO  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD   CI^ 

Deduciendo  del  consumo  total  8' 
metros  cúbicos,  los  835.762  mef 
dor,  se  obtiene  : 


4 

Para  servicio  general  y  ;.  ^ 
municipalidad  y  oBc»  '/? 

II 


cifra  indicada  en  la  men^ 

Como  por  todo  ese  vr 
por  1.6Í9.687  pesos  r;| 

metro  cúbico  de  üe¡  2^ 

V 

cional,  esto  es  9** 
Si  el  agua  co  ^ 
de  27  de  ener 
por  metro  c' 


^14 


^ 


* 


ARGENTINA 

?. 406. 035  metros  cú- 
etros  cúbicos,  lo  do 

registrada  por 
ntavo  men 

saer 
i/ 


«¿ 


< 


á  13centa' 
un  25  *» 
muy  d' 
al  ber 

H 
18' 
r 


otra  fot . 
alcanzó  á  16.b 
o49. 686,88  pesos;  el  . 
o  no  registrados  por  medidor, 
.d,  lo  que  significa  que  habiendo 
a,  de  agua  no  registrada,  el  producido 


o» 


aS  nuevas  propiedades  á  que  se  provea  de 

.  la  ampliación  de  las  obras,  será  menor,  debido 

«las  lejana  del  centro  de  los  alquileres  elevados,  se 

.ema  actual,  basado  en  el  alquiler,  hará  sentir  cada  vez 

fectos  perjudiciales  para  el  Gobierno,  sin  que  el  público 

ya  rebaja  alguna. 

Con  el  sistema  del  medidor,  ó  el  gobierno  hubiera  aumentado 

su  renta,  que  es  lo  que  corresponde  para  poder  servir  la  deuda,  ó 

hubiera  podido  hacer  una  rebaja  al  consumidor  :  en  uno  ú  otro 

caso  las  ventajas  tendrían  una  apreciación  pecuniaria. 

En  la  memoria  de  la  Comisión  de  Obras  de  Salubridad  (año  1895, 
pág.  10  y  11),  se  manifiesta  que  el  modo  de  evitar  el  consumo  ex- 
cesivo resultante  del  sistema  de  canilla  libre,  y  podría  agregarse : 
«  y  de  mejorar  el  sistema  rentístico  »,  «  sería  generalizar  el  uso  del 
medidor.  La  comisión  está  convencida  de  la  necesidad  de  esta  re- 
forma, y  sólo  espera  la  oportunidad  para  llevarla  á  cabo  ». 

Parece  que  esa  oportunidad  ha  llegado  :  se  ejecutan  ya  los  pri- 
meros trabajos  para  la  ampliación  del  servicio  á  l.oOO.OüO  metros 
cúbicos  diarios  y  no  se  puede  seguir  con  un  sistema  de  distribu- 
ción, ó  de  renta,  como  el  que  tenemos. 

Por  lo  que  respecta  al  servicio  de  cloacas,  lo  consideraremos  tan 
sólo  en  los  años  1 895, 96  y  97.  Tenemos  los  siguientes  datos  oficiales : 


a» 


emitido  por  S' 
uido  clo^ 


D  FLORAM  PikTAGONlCAM  225 

\.  peraffinis,  a  qua  lobis  calycinis 
'is  carpidiorum   minimis  v.  vix 
s  subpalaris  crassa  majuscula 
s.)  parum  ramosa  ápice  mul- 
Mi  crassiusculi  subfistulosi 
)  glabri  V.  sparse  pilosi. 
rosulalo-foliati,  sursum 
'le  paniculatim  peduri- 
'^o  subpergameneo  ab 
lis)  calycern  persi- 
ana ex  Rio  iNegro 
'ío  e  contra  calv- 


*o¡l¡do  por  servicio 
Líquido  cloacal  bombee 
Chico,  metros  cúbicos 

de  donde  resulta  un  promedio  de  4,^4  cc 
Esta  cifra  es  brrónsa  porque  ese  año  debió 

PERO  NO  SE  bombeó  EN  PuENTE  ChICO,  SE  ARROJÓ  MUC 
POR  LOS  CONDUCTOS  DE  TORMENTA. 


\  f.  ^8)Cr.? 
C.  ?  patago- 


•    •    « 


I. 


•>« 


AÑO  1897 

Emitido  por  cloacas,  pesos 

Bombeado  en  Puente  Chico,  metros  cú- 
bicos   


1.689.792  48 


34.201.044 


lo  qne  da  un  promedio  para  el  metro  cúbico  de  4,94  centavos. 

Por  razón  de  filtración  en  el  conducto,  servicios  públicos  gra- 
tuitos, etc.,  supongamos  que  lo  percibido  sólo  deba  repartirse  entre 
las  Vi  partes  del  liquido  bombeado,  entonces  lo  que  realmente  se 
ha  pagado  el  año  *897  sería  : 


4,94  X  5  =  6,59  centavos. 


En  la  tarifa  que  proponemos  más  adelante,  basándonos  en  la 
relación  existente  entre  1  ®/o  de  agua  y  cloacas  que  se  cobra  actual- 
mente, asi  como  en  los  gastos  correspondientes  de  explotación, 
llegamos  á  8  centavos  por  metro  cúbico. 


NOVA    A.DDENDA 


Al) 


FLORAM   PATAGONIGAM 


AÜCTORE 


CAROLO  SPEGAZZINI 


(PAR8  l) 


22.  PORTULACA  OLERÁCEA  L.  =  DC,  Fp.  III,  f.  353. 

Hab.  Vulgala  in  cullis  el  in  eampis  secus  Rio  Negro,  Jan.  el  Febr. 
1898  (C.S.). 

23.  PüRTULACA  PILOSA  L.  =  DC,  Pp.  III,  f.  354. 

Hab.  Non  rara  in  dunis  el  locis  aridis  secus  Rio  Negro,  Jan.  1898 
(G.  S.). 

065.  Forma  palagonica  petalis  purpuréis  sépala  non  v.  vix  duplo 
superanlibus,  seminibus  cinereo-nitenlibussublaevibusv.ob- 
solelissime  subpunclulatís,  (oliis  carnosis  semilerelibus  quaní 
pili  axillares  sal  longioribus  gaudenlelíacile  var.  mucronatam 
(Lk.)OK.  sistunl! 

24.  Cristaria  LiNOiDES  (Hiern.)  Speg.  =  Malvastrum  linoide  Hier., 
Serl.  pal.,  f.  10.  n.  27. 
Hab.  Vulgala  in  praeruplis  aridis  secus  Rio  Negro,  Sepl.  1894 
(leg.  Dr.  C.  Berg)  et  Jan.  el  Febr.  1898  (C.  S.),  nec  non  prope 
Chonkenk-aik  secus  Rio  Chico,  Febr.  1898  (C.  A.). 


NOVA  ADDEIfDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  235 

Obs.  Species  Cr.  dissectae  Hook.  peraffinis,  a  qua  lobis  calycinís 
obtusioribus  et  praecipue  alis  carpidiorum  minímís  v.  vix 
evolutis  recedit.  Radix  perennís  subpalaris  crassa  majuscula 
(15-30  cm  long.  =  5-15  mm  crass.)  parum  ramosa  ápice  mul- 
ticeps;  rami  annui  herbaceí  virgati  crassiuscuii  subfístulosi 
(25-150  cm  all.  =  3-10  mm  crass.)  glabri  v.  sparse  pilosi, 
laete  vírides,  interne  densiuscufe  subrosulato-foliati,  sursum 
nudi  V.  remotissime  foliali  ápice  ampie  paniculatim  pedun- 
culigeri.  Carpella  8-13  fusco*cinerea,  disco  subpergameneoab 
axeos  basi  evolulo  (ul  in  Crislariis  plurimis)  calycem  persi- 
stentem  non  v.  aequante  sufTulta.  Specimina  ex  Rio  íSegro 
calyce  omnino  glabro  gaudenl,  illa  ex  Rio  Chico  e  contra  caly- 
cem  laxe  adpresseque  pilosum  habent. 

Crislaria?  patagónica  OK.  (Rev.  gen.  pl.  III,  f.  18)  Cr./ 
Kuntzei  (OK.)  Speg.  nuncupanda  ob  homonymum  CJpaiago- 
nici  Ph.  in  Linn.  XXXIIÍ,  f.  28,  n.  632. 

25.  Sida  Ameghínoi  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Perennis,  e  repente  erecta  totapilis  stellatis  pulverulcnto-ca- 
nescens,  foliis  remotis  limbo  late ovato-cordalo  tripartito,  laciniis 
pinnatifidisobtusisimis,  petiolo  in  inferís  duplo  longiore  in  supe- 
ris  subaequilongo  suffultis,  stipulis  e  triangulari  ovatis,  floribus 
ad  axillas  foliorum  superiorum  suhsolitariis  pedúnculo  supra 
médium  articúlalo  sed  non  bracteato  petiolum  folii  fulcraníis 
non  V.  vix  superante  fulíis,  calyce  ad  médium  usque  o-fido,  lobis 
ovatis  subacutis,  corolla  glabra  caerulea  parum  longiore  donatis, 
fructibux  conoideO'h&msphaericis  glaberrimxs,  ^S-carpellatis 
cúpula  axili  insidentibus. 

Hab,  In  pratís  aridis  et  saxosis  prope  Chonkenk-aik  secus  Rio 
Chico,  Febr.  1898(C.  A.). 

Obs.  Rhizoma  horizontale  tenue  térra  vix  infossum  praelongum 
(20-50  cm  long.  =  2,5  mm  crass.)  glabrum,  cortice  ochroleuco 
laeví  V.  minute  ruguioso  tectum^  ad  nodos  (internodiis  sat 
elongatis  5-6  cm  long.)  radicans,  ápice  e  solo  erumpens  atque 
parce  ramosum.  Rami  aerei  e  decumbenti  erecti  gráciles 
(20-40 cm  long.  =  1 ,5-3  mm  crass.)  deorsum  alterne  laxe  patu- 
leque rarnulosi^  sursum  subsimplices,  e  terete  obtuse  angulosi 
virides,  sed  tomento  denso  subpulverulento  e  pilis  stellatis 
minutis  composíto  vestiti,  internodiis  satis  longitudine  luden- 
tibus,  infimis  et  supremis  abbrevialís  (10-25  mm  long.)  inter- 

áN.  90C.  CIBNT.   ARG.  —  T.  XLVII  15 


>  « 


•^• 


226  ANALBS  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

mediis  longis  v.  loDgissimis  (50-200  mm  long.)*  Folia  ad  nodos 
solitaria  patula,  petiolís  in  inferís  longiusculis  (30-50  mm 
Iong.)>  ínsuperísbreviusculis(8-10mmlong.)tenuibus,  dorso 
convexis,  ventre  aplanalo-subcanaliculatis,  plus  minusve  stel- 
lalim  pulverulento-canescentibus;  limbis  e  cordato  ovatis 
suborbícularibus  (10-30  mm  long.  =  10-30  mm  lat.)  basi 
rotundalis  v.  truncato-cordatis*  ápice  obtusis,  utrimque  pilis 
stellatis  vestitis,  inferné  densius  atque  tomentoso-canescen- 
libus,  superne  laxius  ac  virescentibus,  ómnibus  trípartitis, 
laciniis  trifidís,  lobis  trilobulaiis,  lobulis  ómnibus  ovatis 
obtusisimis  non  v.  vix  1  v.  2  dentatis;  stipulis  herbaceis 
tenuibus  ex  ovalo  triangularibus  plus  minusve  acutatís  (2-3 
mm  long.  =  1-2  mm  lat.  bas.),  dorso  pulverulentis,  ventre  gla- 
bris,  margine  integris  subciliolatis.  Flores  ad  axillas  fóliorum 
inferorum  solitaríi,  superorum  saepe  2-4  aggregati,  pedicello 
stellatím  pulverulento  petiolum  folii  fulcrantís  non  v.  vix  supe- 
rante supra  médium  articúlalo  sed  ebracteolato  fulti,  ante  et 
per  anthesim  ad  articulationem  pedunculi  reflexi  atque  cernui ; 
calyx  (4-5  mm  alt.  =  5-6  mm  diam.)  ovatus  membranaceus 
virescens,  extus  plus  minusve  stellatim  tomentosus  intus 
glaber,  quinquefidus,  lobis  ovato-triangularibus  subacutiu- 
sculis;  corollaglaberrima  quinqueparlita,  petalis  pulchrecae- 
ruleis  margine  pallescentibus,  basi  macula  obscuriore  notatís 
obovatis  (5-6  mm  long.  =  3-4  mm  lat.);  columna  staminea 
brevissima  pallidecaerulea, basi pilissimplicibus  longiusculis 
paucis  ádspersa,  ápice  in  filamentis  20-24  tenuibus  longiu- 
sculis purpuréis  antheras  uniloculares  párvulas  concolores 
reniformes  sustinentibus  soluta;  ovarium  conico-hemisphae- 
rícum  parvulum  glaberrimum  12-carpellatum,  ápice  in  stylis 
12,  parle  quarta  infera  pallidioribusconnatis,  ceterum  liberis 
atro-purpureis,  ápice  minute  capitellatis,  antheras  non  v.  vix 
superantibus  productum. 

Fructus  calyce  parum  accreto  inclusus  e  conoideo  hemi- 
sphaericus  (7  mm  diam.  bas.  =  3-3,5  mm  alí.)  glaberrimus, 
ápice  late  trunca  to-umbilicatus,  carpellis  1 2  triangularibus  (3,5 
mm  long.  =  1 ,8  mm  lat.  =  1 ,2  mm  crass.)  dorso  cinereo-oliva- 
scenlibus  laevibus  applanalis  longitrorsum  rimóse  dehiscen- 
tibus,e  latere  grosse  irregulariterque  rugulosis,  monospermis 
efformatus.  Semina  in  quoque  carpello  solitaria  péndula  ovata 
glabra  fusco-atra,laev¡arhaphedorsalicinereomajusculo  nota  ta. 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  227 

Axis  íructus,  cuicarpella  adhaerent,  crassussubcylindricus, 
basi  in  discum  cupuliformem  subcartilagineum^  cum  calyce 
(post  carpellorum  delapsum)  persistentem  expansus. 

Specíes  puchella  Cristariis  accedens,  sed  carpellís  alis  plañe 
destitutís,  etiam  ad  maluritalem,  recedens.  An  Cristaria? 
patagónica  Vh.1 

26.    OXALIS  NAHUELHUAPIENSIS  Speg.,  n.  Sp. 

Díag.  Caules  repentes  crassi  carnoso- lignosi^  cortice  crasso  lateritio 
relaxato  laxe  squamoso  vestiti^  squamis  linear  i- triangularibus 
concoloribw^  rigidis  in  petiolis  tenuissimis  aphyllts  productis; 
ramuli  novelli  ex  axillis  squamarum  caulium  enati  erectiusculi 
pallidí  laxe  fasciculato-foliosi,  petiolis  gracillimis  elongatis, 
foliolis  ternatis  profunde  cordato-bilobiSj  lobis  latis  obtusis  sub^ 
carnosulis  subglabrisy  pedunculis  pluribvs  bifloris,  floribus 
subparvulis  glabris, 

Hab.  Id  umbrosis  rupestribus  secus  Lago  Nahuel-huapi,  Jan. 
1898.  (C.  S.). 

Obs.  Caules  v.  stolones  (an  e  radice  tuberculosa  enascentes?) 
elongati  el  crassi  (10-25  cm  loríg.  =  2-3  mm  crass.)  axi  albe- 
scente  ligneo  duplo  tenuiore  percursi  corlice  reláxalo  (an  in 
senectule  tantum?)  crasso  e  teslaceo  badio  obsolelissime  glau- 
cescentetecti,  squamis  concoloribus  allernis  linearibus  (8-'l5 
mm  long.  =  2  mm  lat.  bas.)  adpressis  v.  vix  leniler  patulis 
Ínter  se  remotís  (3-o  mm)  ornato  vestiti;  squamae  sunt  bases 
peliolorum  annorum  praeteritorum  et  saepe  ápice  petiolos 
arescentes  gracillimos  praelongos  (60-120  mm  long.)  rarissime 
folióla  adhuc  sustinentes  geruni.  Rami  novelli  ex  axilla  bra- 
ctearum  exsurgentes  erectiusculi  (1-2  cm  long.  =  1-1,5  mm 
crass.)  pallide  e  viridí  glaucescenles  v.  subrosei  densíuscule 
atque  subfasciculatím  folíosi.  Folia  erecta,  petiolis  teretibus 
gracilibus  (5-10  cm  long.)  glaberrimis  basi  cum  pericladio 
submembranacco  subamplexicauli  (2-3  mm  long.  =  I  mm 
lat.)  subroseo  margine  minulissime  laxeque  subciliolato  ob- 
scure  articulatis,  ápice  trifoliolatis,  foliolis  petiolulis  aequi- 
longís  (0,5  mm  long.)  laxe  adpressissimeque  setulosis  fultis, 
obcordato-triangularibus  (7-8  mm  long.  =  7  mm  lat.),  postice 
cuneatis,  antice  truncato-rotundatis,  profunde  bilobis,  lobis 
foliolí  tertiam  partem  aequantibus  rotundatis,  sinu  aeutiusculo 
saepe  macula  violasccnte  notato  separalis,  margine  integerri- 


228  ANALES  DE   LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

mis  membranaceo-subcrassíusculís  ulrimque  pulchre  ÍDlense 
que  viridíbusetglaberrimís  sed  ad  hypophyllumsaepepallide 
glaucescentibus  atque  praecipue  in  juventute  secus  nervulos 
pilos  paucos  minutos  adpressos'  laxos  gerentes.  Pedunculi  ex 
axíllis  foliorum  exsurgentes,  plures  in  quoque  ramulo,  petíolis 
subbreviores  (5-8  cm  long.)  sed  leniter  crassiores  ápice  biflori 
4-bracteolati ;  pedicelli  uniflori,  alter  elongatulus  (4-5  mm 
long.)  alter  brevissimus  (1-2  mm  long.)  saepius  arcuati, 
basi  bibracteolatí,  bracteolís  ex  albo  subhyalinis  linearíbus 
pusillis  (i-!,5  mm  long.)  minute  adpresseque  ciliolatis;  ala- 
bastra  cernua  ovata  (4  mm  long.  =  2  mm  diam.)  viridia 
glabra  ápice  violácea  minuteque  albo-penicillata;  flores  me- 
diocres noudum  evoluti ;  sépala  ianceolata  (3,5  mm  long.  = 
1,2-1,5  mm  lat.)  viridia  glaberrima  ápice  non  glandulosa  sed 
macula  violácea  majuscula  atque  íasciculo  albo  párvulo  pilo- 
rumpusillorumornata;corolla(lilacina?)adhuccalyce  inclusa, 
deorsum  glaberrima  sursum  pulverulento  pubescens;  stamina 
10  libera,  filamenlis  externis  brevioribus,  ómnibus  glabris, 
antheris  flavis;  styli  5  virides  subpubescentes. 

Species  pulcherrima   stolonibus    crassiusculis    squamosis 
ochraceis  mox  dignoscenda. 

27.  OxALis  STENOPHYLLA  Spcg.,  n.  sp.  =  0.  rubra  S.  Hil.  var,  pata- 
gónica Hiern.,  Sert.  pat.,  f.  13,  n.  33. 

Diag.  Radice  tuberosa  obovata,  ápice  midticipite^  ramis  ápice 
obovatO'Squamosis  rosuíato-foUiferis,  foliis  longissime  petiolatis 
trifoliolatis,  foliolis  cuneatis  profundissime  bifidis,  laciniis 
linearíbus  eglandulons  obtusiusculis,  pedunculis  floriferís  gra- 
cilibus  folia  saepius  superantibus,  ápice  trichotomo-umbellatis, 
floribus  mediocrihus  pallide  lilacinis. 

Hab,  Vulgatissima  ubique  secus  Rio  Negro,  Sept.  1874  (G.  Berg), 
Jan.  etFebr.  1898  (C.  S.). 

Obs,  Tuberculus  plus  minusve  profunde  infossus  (1-5  cm  prof.) 
obconico-obovalus  (2-4  cm  long.  =  1-2,5  cm  diam.)  inferné 
longe  attenuatus  atque  laxe  longeque  (5-10  cm  long.)  Hbroso- 
radicatus,  superne  obtuse  rotundatus,  modice  umbilicatus, 
intus  albus  carnoso-compactus  ex  insípido  acidulus,  cortice 
tenui  laevi,  (v.  in  parte  supera  obsolete  squarruloso)  ochraceo 
tectus,  e  centro  umbilici  ramulos  1-6  erectos  superficem  solí 
attingentes  emittens.  Rami  plus  minusve  gráciles  et  longi(1-6 


NOVA  AODENOA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  2¿9 

cm  long,  =  l-t,5  mm  crass.)  erecli  simplices  v.  ápice  subo- 
tryose  ramululosi,  deorsum  nudi,  sursum  squamis(petioIorum 
báseos  arescenlium  vestigiis)  fusco-och racéis  lenuibiis  linea- 
rjbus  f4-8  mm  long.  =  1 ,5-2  mm  lat.)  l-r>erviis  glabris  dense 
imbrícatis  vestíti  et  tándem  capitalo-clavulati.  Folia  ex  ápice 
ramorum  v.  ramululorum  e centro  squamarumexsurgentia,  pc- 
tiolis  erectis  gracilibus  teretibus  (5-10  cm  long.)  glaberrimis, 
basi  breviter  applanato-dilatatis,  ápice  foliolis  tribus  cuneato- 
triangularibus  (6-1 4  mm  long.  =1=5-1 0  mm  lat.  apic.)  sessilibus, 
a  quarta  parte  infera  biíidis,  laciníís  linearibus  (1-1,4  mm 
lat.)divaricatulis  oblusiusculis  imperspícue  1-nerviis,  plañe 
eglandulosis,  atrinque  glabris,  epipbyllo  laete  viridi,  hypo- 
phyllo  pallídiore  subglaucescente  in  sicco  minutissime  álveo- 
lato-reticulato  donata.  Pedunculiecentrofoliorum  exsurgentes, 
saepius  plures in  quoque  ramo,  folia  aequantes  v.  plus  minusve 
longiores  (5-15  cm  long.)  gráciles  erecti  glabri  virides,  ápice 
subumbellatim  trichotomi,  pedicellis  centralibus  ceteros 
aequantibus,  primariis  et  secundariis  basi  bracteola  pusilla 
(l-S  mm  long.)  lineari  acuta  e  virescente  hyalina  margine 
saepe  minute  cilíolataornatis,  anleet  per  anlhesin  erectis  post 
anthesin  detlexis.  Flores  (7-15  in  quaque  inflorescentia)  sub- 
mediocres  (10  mm  long.  =  8  mm  diam.);  sépala  lineari-lan- 
ceolata  acuta  (3  mm  long.  =  1  mm  lat.)  glaberrima  dorso 
viridia  margine  albescentia  ápice  glándula  párvula  lineari- 
elliptica  aurantiaca  v.  purpurea  ornata,  ibique  saepe  minute 
ciliolata ;  oetala  glabra  angusle  spathulata  (8-10  mm  long.  = 
2,5-3  mm  lat.)  inaequilateralia  pallide  e  roseo  lilacina,  lineis 
paucisobscurioribuslongítrorsumpicta,unguibusjongiusculi$ 
albisinterseplus  minusvecoalítis.  Stanüná  libera  10,5  externa 
sepalislongiorafilamentíslongiusculeadpressequealbo-pílosis^ 
oinlerna  sepalisbreviora  glabra  tenuia  filamentisglabrisviridi- 
bus,omníumantherisparvulis  flavis;ovariumelliptico-ovatum 
viride  glabrum  ápice  stylis  5  dimidiobrevíoribus  stígmatibus 
capilellatis  fuscis  terminatis  coronatum.  Capsula...  non  visa. 
Species  O.  rubrae  S.  Hil.  certe  cognata,  sed  statura  omnium 
partium  minore,  foliorum  laciníís  semper  angustis  utrinique 
glabris  eglandulosís  stylísque  brevíbus  sat  distincta. 

28.  CoNDALiA  uifEATA  A.  Gray  ^  Un.  SL  Expl.,  f.  275.  —  C.  micro" 
phylla  Cav.,  Gay,  Fl.  Chil.  II,  f.  21. 


330  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA    ARGENTINA 

Hab.  Yulgatissiroa  ín  altiplanítíe  secus  Rio  Negro,  Jan.  et  Febr. 
1898  (C,  S.). 

0¿s.  Arbuscula  nana  saepius  subhemisphaeríca  i  v.  1,5(raríus 
2-)  melralis,  lignodurissimo, dense  patuleque  spinoso-horrida, 
valde  fructífera,  drupis  globosis  ovatis  v.  ellíptieis  plus  mí- 
nusve  pulposís  et  sapídis.  In  regione  cítala  dumeta  extensis- 
sima  constituít  et  secundum  drupaVum  eolorem  formae  tres 
distínguendae  : 

a)  Melanocarpa  :  drupis  nigris  parum  pulposís  et  sapídis. 

b)  Erythrocarpa  :  drupis  rubris   sat  pulposís  sed  parum 
sapídis. 

c)  Xanthocarpa  :  drupis  flavis  v.  ochroleucis  saepius  valde 
carnosís  et  sapídis. 

29.  OcHETOPHiLA  TRiNERvis  Poepp.  =  Mícrs,  Conlr.  to  Bol.  I,  f.  281, 
f.  39,  A. 

Hab.  In  dumelis  montanis  secus  Lago  Nahuel-huapi,  Jan.  1898 

(C.  S.). 

30.  DiscARiA  ANDINA  (Miers)  Speg.  =  Miers,  Conlr.  lo  Bol.  I,  f.  271 , 
lab.  37,  E. 

Hab.  Rarius  in  rupestribus  secus  Lago  Nahuel-huapi,  Jan.  1898 
(C.  S.). 

Obs.  Specimina  slerilia  quandoque  inermia  quandoque  plusroi- 
nusve  subspinosa,  ramis  juvenilibus  pulveruiento-puberulis, 
spinis  seu  ramulís  aborlívís  brevíbus  sub  ápice  diphyllis, 
folíisellipticis  integerrimis  ápice  subaUenuato-rolundatisbasi 
rotundato-cunealis  (15-16  mm  long.  =  6-7  mm  lat.)  in  prima 
juvenlule  subpuberulis  per  aelalem  glabratis,  peliolis  brevíbus 
(1-2  mm  long.)  pulverulenlis  fuitis, 

31 .  DiscARiA  coGNATA  (Mícrs)  Spcg.  =  Micrs,  Conlr.  lo  Bol.  I,  f .  269, 
lab.  37,  B.  —  Speg.,  Planl.  Pal.  auslr.,  n.  75. 

Hab.  Rarissima  in  rupestribus  prope  Lago  Nahuel-huapi,  Jan. 
1898  (C.  S.). 

Obs.  Specimina  slerilia  quae  nunc  adsunt  ab  illís  prope  Lago 
Argentino  anno  1884  leclis  satis  recedunt.  Arbuscula  erectiu- 
scula  v.  proslrato-effusa  vjx  metralis,  plañe  inerrais  v.  parce 
spinosa.  Ramuli  sublelragoni  in  juvenlule  pulverulenti  per 


NOVA  ADDENDA   AD  FLORAM  PATAGONICAM  231 

aetalem  glabra  ti,  decussatim  folíosi,  foliís  ovatis  (10-12  mm 
long.  =  5-7  mm  lal.)  basi  rotundatis  ápice  cuneato-rotundatis 
oblusíusculis  margine  argute  undulato-serralís  (denticulis 
ulrimque  saepius  12)  ad  epiphyllumglabris  1-nerviisobscure 
viridibus,  ad  hypophyllum  primo  pulverulentis  dein  glabratis 
pallidioribussublríplinerviis,  petiolopusillosedbenedístiDcto 
(0,5-1  mm  long.)  fultis;  slipulis  axillaribus  parvulis  ferru- 
gineís  puberulis  linea  transversa  ínter  se  junctis.  An  melius 
nova  species? 

32.  DiscARiA  FOLiosA  (Micrs)  Speg.  =  Miers,  Contr.  to  Bol.  1 ,  f.  268. 
lab.  37,  B  —  Speg.,  Planl.  Pal.  auslr.,  n.  74. 

Hab.  Non  rara  ad  ripas  Rio  Negro  prope  Carmen  de  Patagones  el 
circa  Lago  Nahuel-huapi,  Jan.  el  Febr.  18'J8  (C.  S.). 

Obs.  Species  incaute  ab  auctoribus  nonnullis  cum  D,  discolore 
(Hook.)  Speg.  conjuncla  sed  nequidem  comparanda,  slalura 
subarborea  4-5  melrali,  subínermís,  foliis  lanceolalis  duplo  el 
ultra  majoribus  tenuioribusque  (21  mm  long.  =  4  mm  lal.) 
leniter  crenalo-denlatis,  inferné  pallidioribus,  floribus  in 
axillis  superioribus  di  v.  lernalis  (4  mm  long.  =  4  mm  diam.) 
albis,  capsulis  oblusis  sublrilobis  laxe  obsoleteque  pubescen- 
tibus. 

33.  Anarthrophyllum  desiderátum  (DC.)  BHgp.  =  A.  Bergii  Hiern., 
Sen.  pal.,  n.  40  —  A.  Morenonis  OK.,  Rev.  gen.  pl.,  III,  2,  f.  50 
—  Speg.,  Plant.  Pal.  auslr.,  n.  80. 

Hab.  Vulgalum  per  lolam  Patagoniam  auslralem  el  Fuegiam 
nordicam  orienlaiem  perann.  1874  (C.  Berg),  1882  (C.  S.)  el 
1894-98  (C.  A.). 

Obs.  Species  habitu  dislinctíssíma,  vix  variabilís.  quandoque 
laciniis  foliorum  brevissimis  (3-5  mm  long.)  valde  sericeo- 
pubescenlibus,  quandoque  elongatis  (10-25  mm)  subglabralis, 
saepe  in  eadem  planta  inveniendis,  donata,  calycis  sericeo- 
canescenlis  labio  infero  tridenlalo  v.  itrisecto,  corolla  auran- 
liaca  v.  flava,  vexillo  sépala  vix  aequanle,  alis  carinaque  valde 
productis  duplo  v.  triplo  longioribus. 

Specimína  typica  in  Herbario  De  Candollei  sérvala, 'el  a  me 
ínspecln,  laciniis  íoliorum5-l5mm  longitudine el  calycis  labio 
infero  tridenlalo  gaudenl.  A,  Bergii  Hiern.,  A.  Morenonis  OK., 


232  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

et  íacile  etíam  A.  Toninii  OK.  et  A,  Beaufilsii  OK.  vix  formas 
hujusdem  speciei  sistunt. 

34.  Anarthrophyllun  rigiduh  (GilI.)HierD.  =  Hiern.,  Sert.  pal.,  n. 
39.  —  Speg.,  Planl.  Pal.  austr.,  n.  8\  ■—  OK.,  Rev.  gen.  plant. 
III,  2,  f.  50. 

Hab.  Non  rarum  ¡n  praeruplis  praecipue  secus  flumina  S.  Cruz, 
annoi874(C.  Berg),  1882  (C.  S.)  el  Rio  Chico  Jan.  1897  (C.  A.), 
et  in  montuosis  cenlralibus  Chubut  1898  (Koslowsky). 

Obs.  Species,  hace  etiam  nonnihil  variabilis,  glabra  v.  adpresse 
seríceo-canescens,  laciniís  foliorum  plus  minusve  elongatis 
(5-15  mm.  long.)  ápice  eximie  cuspidato-mucronatis ;  flores 
auranliaei  in  pedicello  brevi  sericeo-canescenle  acrogeni  ge- 
minali  v.  ternali  sessiles  (8-9  mm  long.),  calyce  (4-5  mm  long.) 
sericeo-canescenle  bilabiato,  labio  supero  breviore  e  sepalis 
ovalis  ad  lerlium  supcrum  usque  connalis  eflormalo,  infero 
leniter  longiore  tridentato,  corolla  longe  exerta  auranliaca, 
vexHlo  alas  el  carinam  leniler  supérame  dorso  canescente- 
sericeo  dónala.  Legumina  hispida  ovala  (8-9  mm  long.  =  4- 
4,5  mm  lal.)  leniler  inaequilaleralia  ápice  in  mucrone  slylari 
aculo  elongaló  (2  mm  long.)  producía,  i-2-sperma ;  semina  e 
globoso  ovala  compressula  (3  mm  =  2,5  mm  lal.  =  2  mm 
crass.)  e  melleo  ochrácea  pulchre  badio-marmorala. 

Characleres  A.  rigidi  (Gilí.)  Hiern.  el  i4.  elegantis  (Gilí.)  Ph. 
a  Cl.  OUone  Kunlzeo  1.  c.  dali,  valde  incerli  el  nullius  mo- 
menli. 

35.  Trifolium  argentinense  Speg.  =  Speg.  in  Com.  del  Mus.  Nac. 
deB.  Aires,  Dec.  1898. 

Hab.  Rarius  in  herbosis  subuliginosis  secus  Rio  Negro,  Jan.  et 
Febr.  1898  (C.  S.). 

36.  Trifolium  repens  L.  =  DC,  Pr.  II,  f.  198. 

Hab,  Vulgalum  in  pralís  subuliginosis  secus  Rio  Negro,  Jan. 
1898  (C.S.). 

37.  Medicago  LUPOLiNA  L.  =  DC,  Pr.  H,  f.  172. 

Hab.  Vulgala  in  pralis  subuliginosis  secus  Rio  Negro,  Jan.  et 
Febr.  1898  (C.  S.). 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONIGAM  233 

38.  Meoicago  maculata  Willd.  =  DC,  Pr.  II,  f.  179. 
Hab.  Vulgata  fere  ubique  praecipue  ad  víarum  latera  secus  Rio 
Negro,  Jan.  el  Febr.  1898  (C.  S.). 


39.  Melilotüs  PARViFLORA  Dsf.  =  DC,  Pr.  II,  f.  187. 

Hab.  Vulgata  in  pratís  editioribus  secus  flumina  Rio  Negro, 
Limay  elNeuquen,  Dec.  1897  (C.  S.). 

40.  Galega  officinalis  L.  =  DC,  Pr.  II,  f.  248. 

Obs,  Non  rara  el  sponlanea  ad  ripas  Rio  Negro,  cerle  ex  cullis 
aufuga,  Jan.  el  Febr.  1898  (C  S.). 

41 .  AsTRAGALüs  Arnottianus  (GíII.)  =  Gay,  Fl.  Chil.  II,  f.  103. 
Hab.  In  sabulosis  aridissimis  ad  confluenliam  fluminum  Limay 

elNeuquen,  Dec.  1897  (C  S.). 

i3.  AsTRAGALus  Bergi  Hlem.  =  Hiern.,  Serl.  pal.,  n.  45. 
Hab.  Non  rarus  in  praeruplis  ad  ripas  Rio  Negro,  Jan.  el  Febr. 

1898.  (C  S.). 
Obs.  Specimina  mea,  pro  parle  floribus  serolinis  dónala,  pro  parle 
fruclifera,  a  descriplione  citala  nonnihil  recedunl;  habilu 
A.  liengifoi  Ph.  accedunl  el  ab  A.  striato  (Clos)  longissime 
recedunl  nec  quidem  comparada.  SuíTrulex  perennis  rigidulus 
laxe  inlricaleque  ramosus  (áO-60  cm  all.);  caules  teretes  fi- 
sluiosi  deorsum  crassíusculi  (3-4  mm  díam.)  pallide  virides 
glabri  longiludínalíler  plus  minusve  valide  slriali,  sursum 
sensim  graciliores  e  viridi  canescenles  laeves  adpresse  pube- 
scentes subdicholome  ramosi,  inlernodiis  elongalis  (15-80  mm 
long.];  folia  inlernodia  superanlia  (35-80  mm  long.^  slipulis 
opposilíroliis  lanceolalis  aculis  (5-6  mm  long.)  centro  viridibus 
margine  e  hyalinoalbcscenlibus  dorso  pubescenlíbus,  peliolis 
adpresse  puberulo-canescentibus  gracilibus  ex  erecto  arcuato- 
patulis  parum  supra  basin  folioligeris,  foliolis  imparipinnatis 
6-1  l-jugis,  jugis  Ínter  se  valderemotis,  subopposítislinearibus 
(5-12  mm  long.  =  1,5-2  mm  lal.)  arele  plicalis,  ventri  glabris 
viridibus,  dorso  cinerascenli-pubescenlibus,  ápice  plus  mi- 
nusve rotundaio-obtusalis.  Pedunculi  foliis  duplo  v.'  triplo 
longiores  ereclo-arcuali  (10-16  cm  long.)  anle  anthesin  sub- 


234  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

mol  les  gráciles,  posl  anthesín  valde  elongati  recti  rígidi  ramos 
crassiludine  aequanlibus.  Flores  10-42  mediocres  (7-9  mm 
long.)  ad  apicem  pedunculorum  congesli,  ante  anlhesin  sub- 
spicalo-capitati  erecti,  per  anthesin  sensim  spicato-relaxati 
deflexi,  infimis  remolis;  pedicelli  breves  (2  mm  lonj?.)  pilosuli 
saepius  solilarii  V.  false  geminali  v.  lernali  uniflori,  e  brac- 
leola  minuta  lineari  acula  pilosula  breviore  v.  aequilonga 
exsurgentes;  calyces  obovalo-lurbinali  (3-4  mm  long.)  laxe 
pubescentes,  piljs  parvulis  adpressis  quandoque  ómnibus 
ciñereis,  quandoque  alteris  uigricantíbus  coinmixtis  vestíti, 
.dentibussetaceisbrevissimis(l  mm  long.)  acutis;  corollaegla- 
brae  calycem  bis  aequantes,  vexillo  (8  mm  long.)  violascenle 
centro  macula  plus  minusve  perspicua  flavescente  notato, 
alas  roseas  (7  mm  long.)  carina  albescente  (5  mm  long.)  ápice 
violaceo-maculata  terlio  longiores  vix  superante  donatae ; 
stamina  alba  glabra;  ovarium  lineare  canescenti-sericeum. 
Spicae  retrorse  frucliferae  summopere  elongatae  et  relaxatae 
(parte  carpophora,  6-12  cm  long.,  partem  sterilem  saepe  exce- 
dente) crassae  (2-2,5  mm  diam.)  rigidae  sublignosae  glabratae 
valide  striato-angulosae  pallescen tes;  legumina  relaxata,  pe- 
dicello  incrassatulo  rigidissimo  lignoso  eximie  arcuato-reflexo 
(3  mm  long.)  fulta,  rachide  arete  adplicila  glaberrima  palle- 
scentia  tola  sublignosa  anguste  elliplica  (8-14  mm  long.  =  3-4 
mm  diam.)  subsigmoidea,  subteretia,  ventri  carina to-rotun- 
data,  dorso  rotundala  v.  subcanaliculata,  basí  cunéala,  ápice 
acula' atque  breviter  valvalo-dehiscenlia,  unilocularia  10-H 
sperma,  seminibus  ventralibus  biserialibus  suborbicularibus 
(2  mm  diam.)  compressis  e  mutua  pressione  angulosis  atque 
difformibus  glabris  laevibus  subochraceis. 

43.  AsTRAGALUS  PROCüMBENS  Hk.  &  Am.  =  Gay,  Fl.  Chil.  II,  f.  113. 
Hab.  In  pratis  editioribus  prope  Lago  Nahuel-huapi,  Dec.  1897 

(C.  S.). 

44.  Adesmia  Anegrinoi  Speg.  =  Speg.,  Plant.  Pal.  austr.,  n.  93. 
Hab,  Vulgala  in  campis  sabulosis  Sehuen-aik  vocatis  secus  Rio 

Sehuen,  Febr.  1898  (C.  A.). 

45.  Adesmia  boronioides  Hook.  f.  =  Speg.,   Pía  ni.  Pal.   austr., 
n.  95. 


HOYA  ADDEX1I4  Afi  FLORAM  PATAGORICAM  S35 

Hab.  Noo  rara  in  rupestribus  prope  NahueUhuapi,  Jan.  1898 
(C.  S.)  et  iu  Talle  Lago  Blanco  et  Valle  Rio  Mayo,  No%\  et  Dec. 
1 898  (n .  8 1  - 1 39,  Koslowsky ) . 

46.  Adesmia  CA^fESCEKs  (A.  Gray)  BUgp.  =  Walp.,  Ann.  lY,  f.  333 
—  Benth.  &  Hook.,  gen.  pl..  I,  f.  317. 

Hab.  Non  rara  ín  praeruptis  secus  Quinina  S.  Julián  1894, 
Emelk-aik  1897.  Boron-aik  1898  (C.  A.),  in  Chubut  1897 
(Valentín)  et  praecipue  secus  rio  Negro,  Jan.  et  Febr.  1898 
(C.  S.). 

Obs.  Genus  Streptodesma  A.  Gr.  nullo  modoab  Adesmia  DC.  di- 
stinguendum,  ut  praecl.  Bentham  et  Hooker  I.  c.  benemonue- 
mn{;Ádesmiae  canescenti  Ph.  idcirco  nomen  mutandum,  et 
A.  Rudolfi  (Ph.)  Speg.  nuncupanda  I 

47.  Adesmia  filipes  A.  Gr.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.  94. 
Hab,  Sat  communis  in  arenosis  loco  dicto  Emelk-axk  secus  Río 

Chico,  Jan.  el  Dec.  1897  (C.  A.). 
Obs,  Species,  ut  videtur,  A.  confertae  Hk.  &  Arn.  habitu  valde 
accedens,  sed  distinguitur  tamen  leguminibus  plumoso-setu- 
losis  nec  tantum  muricato-glandulosis. 

48.  Adesmia  gracilis  Mey.  =  Gay,  Fl.  Chíl.  II,  f.  302. 

Ilab.  Non  rara  ad  ripas  flumínis  S.  Cruz,  anno  1883  (C.  S.),  atque 
prope  S.  Julián  anno  1894,  prope  Emelk-aik  et  Parr-aik  annis 
1897-98  (S.  A.),  nec  non  in  montuosís  central  ¡bus  Chubut, 
Dec.  1898  (n.  113,  Koslowsky). 

49.  Adesmia  karraikensis  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Chaetotricha ;  perennis  lignosa  párvula,  ramis  subcaespilo- 
sis  simplicibus  brevibus,  allerts  velustis  nudis  spiniformibus, 
alteris  novellis  confertiuscule  foliiferis  apiceque  brevissime 
raeemoso^ftoriferis,  petiolis  a  medio  folioliferis,  foliolis  impa- 
ripinnaiis  á-jugis  ellipticis  crassiusculis  tnteqerrimis  enerviis 
supra  minute  adpresseque  setuloso-canescentibus  subtus  subgla- 
bratis,  stipularum  lobis  Hberis  majusculis  ovato-triangularibus 
subobtusis;  floribus  paucis  inler  folia  suprema  abscondilis  bre- 
viter  pedunculaiiSy  aurantiacis;  leguminibus  4-5  articulalis 
setis  longis  albo-plumosis  ornatis. 


236  ANALES  DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍnCA  ARGENTINA 

Hab.  In  declivibus  denudalís  aridissimis  loco  Karr-aik  vocalo 
prope  Lago  Argentino,  Mari.  1898  (C.  A.)- 

Obs.  Caudices  subterranei  crassi  profunde  delítescentes  lígnosí 
laxe  rarnosi,  ramís  superficem  soli  attingentibuseíTusis  v.  plus 
minusve  ereclis  (4-7  cm  long.)  sublerelibus  (2-7  mm  crass.) 
saepius  tuberculoso-nodosis,  cortice  crasso  cinéreo  veslitis, 
ligno  compacto  albo  donatis,  ápice  abrupe  confertiusculeque 
ramulosis.  Ramuli  omnes  siraplicissimi  erecti  breves  (20-40 
mm  long.  =  2-3  mm  crass.)  biformes  :  vetusti  lignosi  rigidi 
indurati  allenuato-acutati  spinescenles  nudi;  celeri  confer- 
liiiscule  folüferi  v.  folio-floriferi.  Folia  e  viridi  canescentia 
erecta  (25-40  mm  long.),  petiolo  inter  lobos  ovatos  v.  triangu- 
lares subacutos  stipularum  amplexícaulium  fuscescentium 
exsurgente,crass¡usculosubterete,  dorso  convexo  glabro,  ventri 
applanato  (non  v.  obsoletissime  submargínato-alato  et  ad 
foliorum  ortum  constrictulo)  minute  adpresseque  pubescenti- 
canescente,  in  parte  dimidia  infera  nudo,  in  dimidia  supera 
foliolifero;  foliolis  imparipinnatis  (saepius  9)  4- jugis  subre- 
motiusculis  patentissimis  oppositis  sessilibus,  ellipticis  (ra- 
rius  leniter  ovatis  v.  subobovatis)  enerviis  crassiusculis  (3-6 

'  mm  long.  =  2-4  mm  lat.)  utrimque  obtusiusculis  ad  epiphyl- 
lum  adpresse  minuteque  hispidulo-canescentibus,  ad  hypo- 
phyllum  glabris  v.  subglabris.  Flores  pauci  (3-7)  ad  apicem 
ramulorum  inter  folia  suprema  breviier  productum  (5-10  mm 
long.)  subracemosi,  pedunculis  brevibus  teretibus  canescen- 
tibus  (2-4  mm  long.)  basi  bractea  anguste  triangulan  acuta 
brevioreornatis,  ápice unifloris;  calyxlurbinatus(3,D  mm  long. 
^  3  mm  diam.)  adpresse  canescenti-pubescens,  dentibussub- 
aequalíbus,  triangularibus  subacutusculis,  tubo  dimídio  bre- 
vioribus;  corolla  e  purpureo  aurantia  (8  mm  long.)  calyce 
duplo  longiore  vexillo  dorso  adpresse  pubescen li-canescente^ 
alas  et  carinam  pallidiores  vix  superante  donata. 

Legumen  4-o-arliculatum,  articulis  obtuse  triangularibus 
(4  mm  lat.  et  alt.),  basali  nudo  v.  subnudo,  ceteris  setulis 
pluribus  longis  (4-5  mm  long.)  albo-plumosis  ornatis;  se- 
mina subtriangulari-lenticularia  (2,5  mm  long.  =  2  mm  lat.) 
glabra  pallide  sordideque  cinérea  laevia. 

50.  Adesmia  lanata  Hook.  f.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.  91  — 
i4.  parvifolia  Ph.,  Linn.  XXVIII,  f.  683,  n.  153. 


NOVA  ADOENOA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  237 

Hab.  In  campis  saxosis,  Emelk-aik  secus  Rio-  Chico,  Jan.  4897, 
Sehuen -aik  secus  Rio  Seliuen,  Febr.  1898  (C.  A.),  ad  conflu- 
entiam  fluminum  Limay  et  Neuquen,  Dec.  1897  (C.  S.)  el  in 
montuosis  cenlralibus  chubutensibus,  Nov.  et  Dec.  1898  (n.  92 
et  423,  Koslowsky). 

Obs.  Species  ad  seclíonen)  Palagonium  pértinens  sat  variabilis 
quandoque  pusilla  contracta  subcaespílosa,  quandoque  plus 
mínusve  eiata.  subgiabra,  puberula  vel  villosa,  foliis  pedun- 
cuiorum  magnitudíne  sat  ludens,  floribus  pallide  e  lilacino 
albis  (vexíllo  coeruleo carina albescente)  purpureo  maculatis  v. 
virgalis  atque  alís  anguslis,  carinam  non  aequantibus,  ungui- 
bus,  eorumdem  limbo  aequílongísmoxdígnoscenda.  Legumen 
puberulum4-5-art¡culatum,  arliculisinprimajuventuteparum 
rnanífestis,deinsinubusprofundísangustissimísquesepardtis. 

51.  AOESMIA  LEPTOPODA  Speg.^  H.  Sp. 

Diag.  Patagonium;  caules  gracillimi  eff'usi  glaherrimi,  foliis  in- 
lemodia  longe  superantibus,  shpulis  ovatis  connalo-ampleorí- 
caulibus,  peliolo  supra  médium  foliolifero,  foliolis  S-d-jugis 
sessilibm  e  lanceolaio  v,  elliptico  linearibtxs  utrimque  acutis 
integerrimis,  non  v.  vix  pilis  nonnullis  adpressis  adspersis, 
floribus  solitariis  axillaribus  pedúnculo  tenuissimo  folium  ful- 
crans  aequante  v.  saepe  superante  fullis^  calyce  puberulo  lobis 
tríangularibus  tubo  brevioribus,  corolla  aurantiaca  glabra 
calycem  bis  aequante,  legumine  é-o-arliculato  vix  puberulo, 

Hab.  In  pratís  editioribus  et  mngis  humidís  secus  Río  Chico^ 
Jan.  1897  (C.  A.). 

06s.  Radix... ;  rami  repenti-effusi  (10-20  cm  long.)  vix  v.  non 
apicem  versus  leniter  exsurgenles  gracillimi  glaberrimi,  palli- 
dissime  virides,  inlernodiis  infimis  brevibus  (2-5  mm  long.). 
mediis  longiusculis  (15-20  mm),  supremis  iterum  sensím 
abbreviatis;  folia  intima  (10  mm  long.)  et  suprema  párvula, 
media  normalia  (30-40  mm  long.)  suberectiuscula  e  viridi 
subglaucescentia,  glabra  v.  pilis  minutissimis  adpressis  plus 
minusve  laxe  adspersa,  partibus  foliaceis  enerviis  viridibus 
angustissime  obsoleteque  albo-margínatis  inlegerrimis,  sti- 
pulisconnato-vaginantibus  ovatis  (3-4,3  mm  long.  =2-3  mm 
lat.)  obtusiusculis,  petiolograciÜ  in  parte  dimidia  infera  nudo, 
indimidíasuperafoliolífero, foliolis  pari  v.  imparipinnatís(7-9) 
3-4-jugis,  e  lineari  lanceolatis  v.  elliplicis  utrimque  acutis  (4-8 


238  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

mmlong.  =  1,5  mm  lat.)  plañís.  Flores  a d  axíllas  foliorum 
superiorum  solítarii,  pedúnculo  praeiongo  (25-40  mm  long.) 
gracilique  glabro  v.  víx  pilis  remotíssimis  nonnullis  adsperso 
unifloro  fulli;  calyce  obovalo  (4  mm  long.)  minute  adpresse- 
puberuio,  lobis  triangularibus  subacutis  tubo  brevioribus 
donato;  corolla  aurantiaca  (7-8  mm  long.),  vexillo  lineis  non- 
nullis purpuréis  notatoglaberrímo,  alasetcarinampallidiores 
leniter  superante  donata.  Legumen  immaturum  4-5-artícula- 
tum  ad  suturas  laxe  minute  adpresseque  puberulum,  ad  latera 
glabrum. 

Species  praecedenti  peraflíinis,  a  qua  tamen  foliolis  saepius 
4-jugis,  stipulis  brevioribus  latioribusque,  pedunculis  cons- 
picue  longioríbus  bene  distincta  videtur. 

52.  Adesnia  lotoides  Hook.  f.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.88. 

Hab.  Vulgata  in  pratis  sabulosis  per  totam  Patagoniam  austraiem 
per  annos  1882-98. 

Obs.  Species  Ínter  sectiones  Chaetotricham  et  Patagonium  media, 
tota  pilis  málpig Macéis  plus  minusve  densis  vestita,  quare 
Ínter  ceteras  distinctíssima ;  floruin  corollae  aurantiacae, 
vexillo  et  carina  maculisatro-purpureis  plus  minusve  notatis ; 
legumina  saepius  5-arliculata,  articulis  triangularibus  isthmo 
angustissímo  junctis  dense  malpighiaceo-sericeis,  appendici- 
bus  (setulis?)  nonnullis  crassis  brevibus  subadpressis  etiam 
mapilghiaceo-pílosis  appendiculatis. 

ínter  specimina  perplurima  et  nonnihil  variabilia  formae 
haec  nobiliores  distinguendae  : 

a)  Typica  :  statura  mediocri,  ramis  suberecticulis  (5-6  cm 
alt.)  foliolis  ex  oblanceolalo  obovatis  (8-10  mm  long.  =  3-4 
mm  lat.)  complicatis  utrimque  argén teo-sericeis  in  stipulis 
sessilibus  V.  subsessilibus,  pedicello  folium  duplo  v.  triplo 
superante  (20  mm  long.),  floribus  mediccribus  (11  mm  long.) 
vexillo  dorso  sericeo  —  Chonkenk-aik  secus  Rio  Chico,  Febr.  98 

(C.  A.). 

b)  Normalis :  statura  mediocri^  ramis  ex  eíTuso  sUbcaespi- 
tulosis  (5-6  cm  long.),  foliolis oblanceolatis  complicatis  (7  mm 
long.  =  3  mm  lat.)  utrimque  argentco-sericeis  in  stipulis  ses- 
silibus, pedicello  folium  aequante  v.  parum  superante  (6-10 
mm  long.),  floribus  intermediis  (12  mm  long.)  vexillo  dorso 
sericeo.  —  Santa  Cruz,  Jan.  1892  (C.  S  ). 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  239 

c)  Brachypoda  :  statura  párvula  v.  pusilla,  ramis  ex  eifuso 
caespíloso-contractís  (3-3  cm  long.)  foliolis  oblanceolatisulrím- 
que  sericeis  (5-7  mm  long.)  floribus  mediocríbus  (1 1  mm  long.) 
vexíllo  dorso-sericeo.  —  In  praeruptis  Pan  de  Azúcar  secus 
Rio  Chico,  Dec.  1897  (C.  A.). 

d)  Elata  :  stalura  valida,  ramis  late  eíTusis  (10-20  mm  long.)» 
foliolis  oblanceolatis  v.  lineari-oblanceolalis  (18-25  rom  long. 
=  4-5mm  lat.)  planis,  supra  subglabris, subtus  plus  minusve 
laxe  sericeis,  in  stipulis  sessilibus  v.  rarius  subsessilibus, 
pedicello  quam  folium  breviore  (12-15  rom  long.),  floribus 
majoribus  (13  mm  long.),  vexillo  glabro.  —  Secus  Rio  Chico 
Jan.  1897  (C.  A.). 

e)  Petiolulata  :  statura  mediocri,  ramulis  erectiusculis  (7-8 
era  alu),  foliolis  linean -oblanceolatis  (10-25  mm  long.)  com- 
plicatis,  utrimque  sericeis,  petiolo  inter  aurículas  stipularum 
exsurgente  bene  evoluto  (3-5  mm  long.)  fultis,  pedicello  folia 
aequante  v.  breviore  (15  mm  long.)  floribus  intermediís  (12 
mm  long.)  vexillo  dorso  glabro  v.  obsoletissime  margine  pube- 
rulo.  —  Secus  Rio  Chico  Jan.  1897  (C.  A.). 

53.  Adesxia  patagónica  Speg.  =  Speg.,  Plant.  Pal.  austr.,  n.  97. 
Hab.  In  praeruptis  aridissimis  Emelk-aik,  Jan.  et  Dec.  1897, 

nec  non  prope  Kman-aik,  secus  Rio  Chico,  Febr.  1898  (C.  A.). 
Obs.  Specimina  nunc  inventa  eximie  fructífera,  leguminibus  4-5- 
articulatís,  arliculisglaberrimisutroque  latere  fere  in  centro 
gibba  cónica  plus  minusve  elevata  ornatís.  Species  habilu 
Adesmiae  canescenti  (A.  Gray)  BHgp.  valde  accedit,  sed  legu- 
minibus structura  mox  dignoscenda  I 

54.  Adesmia  puhila  Hook.  f.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.  89. 
Hab,  Rara  in  pratis  editioribus  secus  Rio  Chico,  Jan.  1897 (C.  A.). 
Gbs,  Rami    late  repenti-efl^usi  ;    pedunculi    frucliferi  saepius 

cycneo-incurvati  foliis  aequilongi  v.  breviores;  legumina  1  v. 
rarius  i  articúlala,  artículis  glabrís  e  latere  convexis  centro 
gibbuloso-luberculosis  radíatimque  laxe  nervosis. 

(Continuará). 


EL  VIAJE  DEL  «  BÉLGICA  >> 


La  expedición  austral  belga  comandada  por  el  capilán  tierlache 
se  halla  de  regreso  en  Punta  Arenas,  teniendo  que  lanientarse  el 
fallecimiento  del  médico  de  á  bordo  y  de  un  marinero. 

Poco  se  puede  saber  acerca  de  los  resultados  científicos  de  la 
exploración,  pues  los  miembros  de  ella  están  comprometidos  con  la 
Sociedad  Geográfica  de  Bélgica,  iniciadora  de  la  empresa,  á  reser- 
varle las  primicias  de  los  estudios  practicados. 

Algunas  generalidades,  sin  embargo,  se  han  podido  conocer, 
gracias  á  la  presencia  en  Buenos  Aires  del  doctor  Racowitz,  natu- 
ralista de  la  expedición,  quien  se  detuvo  algunos  dias  entre  nosotros 
de  paso  para  Europa. 

Parece  que  el  objeto  real  del  viaje  era  hallar  un  canal  que  atra- 
vesando las  tierras  australes  diera  paso  del  Atlántico  al  Pacífico.  La 
existencia  de  este  canal  había  sido  indicada  por  los  tripulantes  del 
navio  inglés  Jason,  que  exploró  hace  poco  tiempo  aquellos  mares. 

Con  esos  antecedentes  zarparon  los  exploradores  del  Bélgica 
de  San  Juan  del  Salvamento,  último  puerto  desde  el  cual-  se  tuvo 
noticia  de  ellos,  é  hicieron  rumbo  á  las  islas  Shetland. 

Navegaron  sin  inconveniente  en  el  mar  libre  hasta  que  un  día 
nebuloso,  bonancible  y  sin  viento,  echaron  la  zonda  hallando  fondo 
de  piedra  á  treinta  metros. 

Las  islas  debían  estar  próximas  y  Gerlache  mandó  parar  la 
máquina. 

Cuando  el  buque  estaba  casi  inmóvil  se  sintió  una  sacudida  y  el 
Bélgica  quedó  varado  sobre  una  de  las  piedras  que  rodean  hasta 
larga  distancia  á  las  islas. 

Al  disiparse  la  niebla  vieron  los  navegante  á  las  Shetland,  á  cinco 


EL  VIAJE  DEL   C BÉLGICA»  241 

millas  de  distancia  y  dos  enormes  témpanos  á  uno  y  otro  lado, 
varados  como  ellos  sobre  la  roca. 

Felizmente  pudo  zafar  el  buque  de  la  varadura,  cuya  gravedad 
pudo  ser  muy  grande  sin  la  oportuna  detención  de  la  máquina. 
Siguiendo  su  navegación  no  tardó  en  fondear  en  Puerto  Foster. 

De  allí  se  dirigieron  los  navegantes  á  Bahía  Hughes  en  el  interior 
de  la  cual  no  tardaron  en  encontrar  la  entrada  del  canal  que  iban  á 
recorrer  en  toda  su  extensión  y  al  que  han  bautizado  provisional- 
mente con  el  nombre  de  su  buque. 

El  canal  Bélgica  corre  desde  la  parte  norte  de  las  tierras  australes, 
entre  Palmer  al  oeste  y  Luis  Felipe  al  este,  dirigiéndose  al  sur  en 
un  trayecto  de  ciento  cincuenta  millas  más  ó  menos.  Al  este  lo 
limita  el  continente,  que  en  esa  costa  toma  el  carácter  de  una  larga 
cadena  de  montañas  de  600  á  800  metros  de  altura,  formadas  pura- 
mente de  granito  y  gneiss. 

Es  digno  de  notarse  qae  esta  parte  sólo  ofrece  rocas  cristalinas 
mientras  que  más  al  oriente  los  navegantes  del  Jason  han  hallado 
abundantes  depósitos  fosilíferos  que  han  sido  referidos  á  la  época 
terciaria. 

Esta  costa  oriental  del  canal  es  absolutamente  inaccesible  como 
pudieron  comprobarlo  Gerlache  y  sus  compañeros  en  veintidós 
desembarcos  infructuosos. 

Aquellas  montañas,  aunque  relativamente  poco  elevadas,  están 
cubiertas  de  ventisqueros  surcados  por  inmensas  grietas,  sin  valles 
ni  quebradas  que  rellena  la  nieve  fofa;  sólo  en  pocos  parajes  mues- 
tran desnuda  su  armazón  de  granito,  pero  allí  las  rocas  forman  ba- 
rrancas á  pico,  pulidas  por  los  témpanos,  arrastrados  por  el  vaivén 
de  las  corrientes. 

Al  oeste,  el  canal  está  limitado  porunespesoarchipiélago,  llamado 
por  Biscoe,  Tierras  de  Graham. 

La  desembocadura  del  canal  Bélgica  se  halla  al  nordeste  de  las 
islas  Biscoe,  sobre  el  Océano  Pacífico. 

Una  vez  en  las  aguas  de  este  último,  hicieron  rumbo  al  sudoeste 
y  no  tardaron  en  encontrar  el  mar  cubierto  por  una  capa  de  hielo. 

Se  internaron  en  él,  aprovechando  una  gran  abertura  que  se  les 
ofreció  y  navegaron  siguiendo  el  paralelo  71  ^  sur. 

Al  llegar  al  meridianos!^  un  descenso  rápido  de  la  temperatura 
soldó  unos  con  otros  los  témpanos  flotantes  y  el  Bélgica  quedó  apri- 
sionado por  loshielosque  lo  arrastraron  en  dirección  generaloeste, 
siempre  bajo  el  paralelo  '1^. 

A:t.   SOC.  CIEXT.   ARf..  ^  T.  XI.VII  Ití 


242  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Así  pasaron  la  inactiva  y  tediosa  invernada. 

El  termómetro  bajó  hasta  40°  C.  bajo  cero  y  el  barómetro  mos- 
traba una  extraordinaria  variabilidad. 

Llegado  el  verano,  no  consiguieron  libertarse  de  los  hielos  y  en 
esta  afligente  situación  comenzaba  ya  el  mes  de  marzo,  precursor 
de  un  nuevo  invierno,  en  el  cual  no  tendrían  con  qué  alimentarse. 

Por  fin  el  hielo  se  abrió  y  e\  Bélgica,  libre  de  su  prisión,  hizo 
rumbo  al  norte,  recalando  catorce  días  después  en  Punta  Arenas. 

Los  sondajes  efectuados  han  permitido  constatar  la  existencia 
de  una  meseta  continental  austral  cubierta  de  trozos  estriados  que 
denotan  la  acción  glacial. 

En  ciertas  zonas  el  fondo  marino  está  cubierto  de  un  banco  rico 
de  globigerinas. 

En  general  la  fauna  del  mar  tiene  carácter  abisal.  Abundan  los 
Pentacrinidos,  Gorgónídos,  etc.,  y  crustáceos  de  gran  profundidad. 
En  el  plancton  se  han  hallado  dos  formas  de  gusanos  ya  conocidas 
del  Mediterréneo. 

En  las  costas  de  las  Tierras  de  Graham  abundan  las  focas  (cuatro 
especies)  y  pingüines. 

Las  colecciones  zoológicas  son  muy  abundantes  y,  aun  cuando  no 
ha  sido  posible  hacer  todavía  la  determinación  de  las  especies,  es 
probable  que  haya  muchas  novedades. 

La  escasa  flora  de  aquellas  regiones  está  representada  por 
musgos  y  liqúenes  y  por  gran  cantidad  de  algas  microscópicas, 
(diatomeas,  etc.). 

En  ciertas  partes  un  alga  verde  cubre  completamente  la  nieve 
presentándose  como  una  vasta  alfombra  de  un  hermoso  color  verde. 

Los  paisajes  polares,  lejos  de  ofrecer  la  monótona  blancura  que 
podría  suponerse,  manifiestan  bellísimas  coloraciones  por  los 
juegos  de  luz  sobre  la  nieve  y  el  hielo. 

La  nieve  tiene  sombras  de  color  azul  intenso  y  el  hielo  de  agua 
de  mar  tiene  color  verde  manzana. 

Esto  es  todo  lo  que  hemos  podido  averiguar  de  la  expedición 

Gerlache. 

Pronto  se  publicará  el  informe  oficial  y  los  especialistas  europeos 
estudiarán  las  colecciones  recogidas  que  contribuirán  al  mejor  co- 
nocimiento deesas  vastas  y  casi  inexploradas  regiones  australes. 


MISCELÁNEA 


Kl  contagio  pop  medio  de  los  inseetos.  ~  El  mecaaismo  de  la 
transmisiÓD  de  las  enfermedades  contagiosas  está  aún  lejos  de  ser  conocido  en 
todas  sus  modalidades. 

Admitiendo  que  el  contagio  puede  efectuarse  sea  por  el  contacto  inmediato  del 
enfermo,  sea  mediatamente,  por  el  transporte,  en  el  agua  ó  en  el  aire,  de  gérme- 
nes  provenientes  del  enfermo,  y  contenidos  principalmente  en  sus  secreciones,  se 
está  en  condiciones,  sin  duda,  de  responder  á  todas  las  cuestiones  que  suscita  la 
filiación  de  los  casos  observados  en  el  curso  de  las  endemias  y  de  las  epidemias. 

Pero  estas  respuestas  son  hechasen  términos  muy  generales  y,  por  consiguiente, 
un  poco  vagos,  y  que  están  lejos  de  satisfacer  el  espíritu  en  las  pesquisas  relativas 
á  casos  particulares,  muchos  de  los  cuales  permanecen  en  suma  sin  explicación 
suficiente. 

Por  otra  parte  el  mecanismo  del  contagio,  considerado  desde  tan  lejos  y  desde 
tan  alto,  no  puede  comportar,  bajo  el  punto  de  vista  de  las  medidas  precisas  de 
profilaxia  que  deben  oponérsele,  más  que  indicaciones  banales,  y,  por  consiguiente, 
inaplicables  ó  insuficientes. 

Desde  hace  algunos  años  se  ha  introducido  en  la  ciencia  una  noción  que  abre 
respecto  á  la  cuestión  de  los  orígenes  del  contagio,  un  capítulo  completamente 
nuevo  y  cuyo  sólo  titulo  es  bien  sugestivo. 

Se  trata  del  papel,  no  sospechado  hasta  estos  últimos  tiempos,  que  desempeñan 
los  insectos  en  el  transporte  é  inoculación  de  los  microbios  patógenos. 

En  diversas  partes,  los  observadores  han  tenido  fija  su  atención  sobre  hechos 
extremadamente  curiosos»  que  ponían  dicho  papel  en  evidencia;  y  sus  relaciones, 
confirmadas  por  un  cierto  número  de  experiencias  demostrativas,  constituyen  des- 
de ya  un  conjunto  de  documentos  que  permiten  bosquejar  todo  un  capítulo  de 
patología  y  de  epidemiología  tan  interesante  para  los  sabios  y  para  los  médicos, 
como  para  el  público. 

A  propósito  de  las  últimas  epidemias  de  cólera  se  sospechó  que  las  moscas  pu- 
dieran desempeñar  un  papel  en  la  diseminación  de  los  gérmenes  infecciosos. 

Para  comprender  el  origen  de  ciertos  casos  inexplicables  por  la  infección  del 
agua  de  bebida,  se  notó  que  el  transporte  del  contagio  hubiera  podido  muy  bien 
efectuarse  por  intermedio  de  moscas  que  después  de  haberse  posado  sobre  deyec 


244  ANAi.ES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

cioaes  de  coléricos,  hubieran  contaminado  los  alimentos  de  personas  que  habita- 
ran en  los  alrededores. 

La  hipótesis  era  ingeniosa  y,  en  seguida,  fue  verificada  por  un  experimento  de 
laboratorio.  Se  encerró  bajo  una  campana  un  cierto  número  de  moscas,  una  vasi- 
ja que  contenía  un  caldo  de  cultura  de  bacilos  del  cólera  y  placas  de  gelatina  cul- 
tivable. Dos  días  después,  como  resultado  de  esta  cohabitación,  se  pudo  constatar 
que  las  moscas,  después  de  haberse  alimentado  sucesivamente  del  caldo  colérico 
y  de  la  gelatina  en  placas,  habían  sembrado  estas  últimas  con  sus  patas  mojadas 
en  el  liquido  virulento  de  cultura.  Entonces  se  pensó  en  el  contagio  de  la  tubercu- 
losis, contagio  tan  temible  en  las  familias  ;  y  se  comprendió  cómo  las  moscas  po- 
dían favorecer,  en  un  apartamento,  el  transporte  de  los  bacilos  que  encierran  en 
cantidad  innumerable  las  expectoraciones  de  los  tísicos.  Un  experimento  análogo 
al  precedente  vino  aún  á  confirmar  lo  bien  fundado  de  esta  hipótesis :  y  así  se 
pueden  explicar  ahora  muchos  hechos  obscuros.  Así  aparece  además  una  gran  la- 
guna en  las  medidas  higiénicas  que  se  creían  suficientes  para  hacer  imposible  el 
contagio  á  los  que  rodeaban  á  enfermos. 

Últimamente,  por  fin,  estalló  una  gravísima  epidemia  de  fiebi*e  tifoidea,  que  fué 
atribuida  igualmente  á  las  moscas.  Se  trata  de  la  epidemia  que  diezmó  las  tropas 
americanas  reunidas  en  vista  de  la  expedición  de  Cuba. 

Habiéndose  encargado  una  comisión  médica  de  investigar  las  causas  del  mal, 
la  conclusión  fué  que  las  moscas  que  pululaban  sobre  los  excreta  é  ingesta  de 
los  hombres,  habían  sido  los  agentes  más  activos  y  más  inmediatos  de  la  difusión 
de  los  gérmenes  de  la  enfermedad,  traídos  primeramente  por  algunos  voluntarios 
llegados  de  todos  los  puntos  de  los  Estados  Unidos. 

En  fin,  se  ha  atribuido  á  las  moscas  el  mismo  papel  de  agente  vector  en  la  tras- 
misión del  microbio  de  la  oftalmía  purulenta. 

Estos  primeros  hecíios  son,  seguramente,  ya  muy  dignos  de  interés,  sobre  todo 
desde  el  punto  de  vista  práctico  de  las  medidas  de  profilaxia  que  deben  oponerse 
á  las  enfermedades  en  cuestión.  Tanto  más  cuanto  que  es  permitido  extender  las 
consideraciones  que  de  ellos  se  desprenden  á  otras  enfermedades  aún,  el  contagio 
de  la  difteria,  por  ejemplo,  y  también  a!  contagio  de  las  fiebres  eruptivas,  de  la 
viruela  ó  del  sarampión,  en  las  cuales  la  filiación  de  los  casos  escapa  á  veces  alas 
pesquisas  más  rigurosas. 

Pero,  en  realidad,  el  papel  de  las  moscas,  en  estas  diversas  circunstancias,  no 
es  más  que  un  papel  banal,  que  refuerza,  encierlo  modo,  el  del  viento  que  trans- 
porta ios  polvos  peligrosos,  las  excreciones  virulentas  desecadas :  y  no  hay  en 
ello  nada  de  especial  á  la  constitución  del  insecto  mismo,  y  á  sus  condiciones 
biológicas.  Mucho  más  curiosos  son  los  hechos  que  vamos  ahora  á  referir  con 
cierto  detalle;  pues,  sorprendemos  en  ellos  á  los  insectos  en  flagrante  delito  de 
inoculación  mortífera,  inyectando  en  el  organismo  de  los  seres  cuya  piel  perforan 
para  chuparles  la  sangre,  los  microbios  de  que  está  contaminado  su  dardo. 

Hay  en  ello  una  verdadera  operación  quirúrgica  análoga  á  la  del  médico  que 
transporta  la  vacuna  en  la  punta  de  su  lanceta. 

El  insecto  no  es  ya  un  agente  pasivo  de  diseminación  de  gérmenes  que,  sin  él, 
habrían  podido  aún  ser  absorbidos  bajo  formado  polvo;  no  es  ya  el  vehículo  cuyo 
papel  se  limita  á  transportar  estos  gérmenes  á  las  cercanías  de  los  individuos. 

Se  convierte  en  el  instrumento  necesario  del  contagio,  sin  el  cual  este  contagio 
sería  imposible.  Es  él  quien  practica  la  única  puerta  de  entrada  por  donde  nume- 


MISCELÁNRA  245 

rosos  microbios  penetraD  en  el  organismo  y  sin  la  cual  estos  microbios  do  podrían 
invadirlo.  No  es  un  agente  banal,  susceptible  sólo  de  multiplicar  en  cierta  medida 
los  casos  de  contagio.  Es  el  agente  especial,  sino  único  de  este  contagio,  la  causa 
eficaz,  real,  de  la  enfermedad,  puesto  que  sin  él  no  podría  sin  duda  existir  esta  en- 
ermedad. 

48fcomo  ciertos  insectos  transportan  adherido  álos  pelos  de  sus  patas  ó  de  su 
abdomen,  el  polen  que  va  á  lo  lejos  á  fecundar  flores  que,  sin  su  visita,  habrían 
permanecido  estériles,  así  también,  por  una  complicidad  inconsciente,  los  insectos 
conlagiferos  van  á  sembrar  organismos  con  gérmenes  que,  sin  ellos,  jamás  ha- 
brían sido  patógenos. 

En  muchas  especies,  en  efecto,  se  trata  de  microbios  que  requieren  una  verda- 
dera efracción  para  penetrar  en  el  medio  orgánico,  y  que,  sin  esta  efracción  reali- 
zada por  el  insecto,  jamás  hubieran  encontrado  puerta  de  entrada  conveniente. 

iCl  carbunclo  es  ciertamente  la  enfermedad  cuya  transmisión  ha  sido  atribuida 
más  antiguamente  á  un  Insecto. 

Antes  que  fuera  conocido  el  microbio  de  esta  infección  (la  bacteridia  carbunclo- 
sa),  y  que  Pasteur  hubiera  demostrado  su  acción,  se  admitía  que  las  picaduras  de 
ciertas  moscas,  alimentadas  con  la  sangre  de  cadáveres  de  animales  en  putrefac- 
ción, podían  causar  esta  enfermedad. 

Se  sabe  hoy  que  para  que  estos  animales  sean  el  origen  de  la  infección  carbun- 
closa,  deben  haber  muerto  ellos  mismos  del  carbunclo  y  que  las  moscas  peligro  - 
sas  deben  haber  extraído  de  la  sangre  de  estos  animales  la  bacteridea  específica. 

Se  sabe  también  que  las  picaduras  de  estas  malas  moscas  son  mucho  más  raras 
de  lo  que  se  creía,  y  que  la  póstula  maligna,  lejos  de  ser  siempre  una  picadura  de 
insecto  microbifero,  es  más  frecuentemente  el  resultado  de  la  infección  de  una 
pequeña  herida,  de  una  ligera  desgarradura  de  los  tejidos  preexistente,  y  conta- 
minada por  las  manos,  manchadas  de  sangre,  de  los  obreros  que  manipulan  las 
pieles  de  ciertos  animales,  como  el  carnero,  sensibles  á  la  enfermedad. 

De  cualquier  manera  es  necesario  considerar  al  carbunclo  como  una  enfermedad 
inoculable  por  intermedio  de  insectos  picadores. 

Pronto,  por  otra  parte,  se  iban  á  formular  acusaciones  precisas  contra  otros  in- 
secto» además  de  la  mosca,  y  el  mosquito  fue  á  su  vez  vigorosamente  denunciado. 

Se  publican  primeramente  observaciones  muy  curiosas  relativas  á  la  trasmisión 
de  una  enfermedad  cuyo  origen  había  permanecido  misteriosísimo  durante  mucho 
tiempo. 

Se  trataba  de  la  filariosis,  que  determina  en  el  hombre  la  enfermedad  conocida 
bajo  el  nombre  de  elefantiasis  de  los  árabes. 

La  íllarii  de  Medina  es  una  especie  de  gusano  blanco,  de  50  á  80  centímetros  de 
largo,  que  se  encuentra  en  Arabia,  en  la  costa  de  Guinea,  en  Abisinia,  en  Egipto, 
Nubia,  etc. 

Kn  el  hombre  se  localiza  el  parásito  en  el  tejido  conjuntivo  subcutáneo,  en  las 
piernas,  los  pies,  también  á  veces  en  la  cabeza,  en  el  cuello,  el  tronco,  las  manos 
y  aun  en  órganos  más  profundos. 

Enrollado  en  espiral,  determina  la  formación  de  tumores  superficiales,  muy  do- 
lorosos á  veces. 

Se  habían  emitido  numerosas  hipótesis  para  explicar  la  penetración  de  este  gu- 
sano eo  el  cuerpo  del  hombre  y  de  los  animales,  perro,  caballo  y  buey,  que  están 
frecuentemente  expuestos  á  él. 


M6  ANALES  DE  LA  SOGIEDáD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Hoy  día,  se  sabe  que  los  embriones  de  este  gusano  se  desarrollan  en  el  agua. 

Pero,  mientras  que  ciertos  autores  piensan  que  los  mosquitos  van  á  extraer  del 
agua  esos  embriones  para  inocularlos  en  sus  picaduras,  otros  sostienen,  con  Man- 
son,  que  los  mosquitos  los  toman  primero  en  la  sangre  del  hombre  enfermo,  pi- 
cándolo, y  siembran  en  seguida  el  agua  donde  van  á  morir  y  donde  dichos  embrio- 
nes, puestos  entonces  en  libertad,  sufren  una  cierta  fase  de  su  evolución,  después 
de  la  cual  se  hacen  aptos  para  adquirir  su  completo  desarrollo  en  el  cuerpo  de  los 
animales,  donde  penetran  con  el  agua  de  bebida. 

Habría,  pues,  así,  un  ciclo  de  tres  elementos,  constituido  por  los  animales,  los 
insectos  y  el  agua,  y  correspondiente  á  fases  distintas  de  la  evolución  del  parási- 
to. La  noción  de  este  desarrollo  circular  era  importante  adquirirla  y  otros  hechos 
análogos  indican  que  tal  círculo  no  es  único  en  patología  animada  (1). 

Nos  ofrece  otro  ejemplo  la  infección  malárica,  que  se  traduce,  como  se  sabe,  por 
accesos  de  fiebre  de  formas  muy  variadas,  cuyo  conjunto  constituye  el  paludismo, 
fiebre  de  los  pantanos,  fiebre  de  los  bosques,  fiebres  intermitentes,  accesos  perni- 
ciosos, etc.,  tratables  todos  por  el  sulfato  de  quinina.  Desde  hace  unos  veinte 
años  La  verán  nos  enseñó  el  agente  patógeno  de  esta  infección,  una  oscilaria  poli- 
morfa, animálculo  unicelular,  parásito  de  los  glóbulos  sanguíneos,  en  los  cuales 
se  desarrolla,  destruyéndolos.  Pero  el  conocimiento  de  este  hematozoario,  análogo 
á  los  que  se  encuentran  en  ciertas  enfermedades  á  que  están  sujetas  ciertas  espe 
cies  de  aves,  no  había  aclarado  en  nada  el  mecanismo  de  la  infección  palú- 
dica. 

¿  Se  introducía  con  el  agua  el  hematozoario  en  el  organismo?  Era  muy  difícil 
decidir  el  hecho,  dado  que  en  el  medio  exterior  no  se  encontraba  ninguna  forma 
semejante  k  las  que  se  observan  en  la  sangre  de  los  palúdicos. 

Además  el  constante  fracaso  de  los  ensayos  de  cultivo  del  hematozoario  del  pa- 
ludismo en  el  agua,  en  la  tierra  húmeda  y  en  gran  número  de  otros  medios,  pa- 
recía demostrar  que  no  se  debe  buscar  este  microbio  en  el  medio  exterior  bajo  las 
mismas  formas  que  en  la  sangre,  y  era  el  caso  de  preguntarse  si  no  existiría  para 
él,  como  para  otros  parásitos,  un  huésped  intermediario. 

Sugestionado  por  el  papel  atribuido  á  los  mosquitos  en  la  trasmisión  de  la 
filaría,  Laveran  fijó  su  atención  en  estos  insectos.  Un  gran  número  de  circunstan- 
cias parecían  designar,  en  efecto,  la  acción  especial  del  mosquito. 

En  primer  lugar,  los  mosquitos,  muy  frecuentes  en  las  localidades  palustres, 
desaparecen  en  las  alturas,  precisamente  donde  cesa  la  endemia  palúdica. 

En  Constantina,  los  mosquitos  son  extremadamente  numerosos  en  el  valle  del 
Rummel.  que  es  insalubre,  y  no  existen  en  la  parte  alta  de  la  ciudad  que  es  salu- 
bre. La  misma  cosa  pasa  en  Roma.  En  Roma,  los  barrios  centrales,  indemnes  de 
mosquitos,  son  igualmente  salubres. 

En  Madagascar,  lo3  soldados  franceses  tan  combatidos  por  las  fiebres  en  la  últi- 
ma expedicición,  habían  sido  asaltados  por  legiones  de  mosquitos. 

Por  otra  parte,  el  drenaje  del  suelo,  que  suprime  las  fiebres,  hace  también  des- 
aparecer los  mosquitos. 

Las  fiebres  de  primera  invasión  no  reinan  más  que  en  la  época  en  que  abundan 
los  mosquitos  ;  pues  durante  el  resto   del  año  no  se  observan  más  que  recaídas. 

(1)  Según  el  profesor  Grassi,  la  pulga  es  huésped  intermediario  de  la  Tenia  canina  en 
su  pasaje  del  perro  al  hombre.  (Nota  del  traductor.) 


MISCELÁNEA  247 

Además,  se  sabe  que  es  peligroso,  en  los  países  palustres,  acostarse  con  las  veo  ta- 
cas abiertas.  Ahora  bien,  la  mejor  precaución  que  se  puede  tomar  contra  la  inva> 
sión  de  los  mosquitos  ooosiste  en  cerrar  las  ventanas  por  la  noche. 

Durante  la  noche  se  está  más  expuesto  á  contraer  el  paludismo  y  precisamente 
durante  la  noche  es  cuando  más  se  encarnizan  los  mosquitos  con  sus  presas. 

En  las  localidades  palustres,  es  peligroso  acostarse  sobre  el  suelo  y  se  ha  nota- 
do que  en  las  casas  los  pisos  superiores  son  más  sanos  que  el  del  nivel  del  piso  y  el 
primer  alto ;  ahora  bien,  los  mosquitos  abundan  sobre  todo  al  ras  del  suelo. 

Aun  mfts.todo  el  mundo  ha  podido  observar  que  la  predisposición  á  las  Gebres 
es  tanto  más  marcada  cuanto  la  piel  es  más  fiua  y  más  delicada;  ahora  bien,  ios 
niños,  que  tanto  sufren  de  los  mosquitos,  son  más  atacados  por  las  flebres  palus- 
tres que  los  adultos. 

Loa  negros,  cuya  piel  es  espesa,  resistente  y  que  e.stán  poco  sujetas  á  las  pica- 
duras de  los  mosquitos,  gozan  precisamente  de  una  notable  inmunidad  para  el 
paludismo.  Es  muy  posible,  digámoslo  desde  ahora  para  no  volver  sobre  ello,  que 
la  inmunidad  de  los  negros  para  \n  fiebre  amarilla  se  explique  de  la  misma  ma- 
nera ;  pues  la  fiebre  amarilla  sólo  se  observa  en  las  costas  marítimas  y  á  lo  largo 
de  losrursos  de  agua,  y,  según  Finlay,  los  mosquitos  jugarían  también  un  papel 
preponderante  en  la  transmisión  de  esta  enfermedad,  como  lo  veremos  más  ade- 
lante. 

En  fin,  el  aire  es  saneado  en  las  regiones  donde  existen  azufreras,  y  se  ha  reco- 
mendado encender  grandes  fuegos  cuando  se  está  obligado  á  pasar  la  noche  en  las 
localidades  palustres  ;  ahora  bien,  los  mosquitos  son  destruidos  por  los  vapot-es 
de  ácido  sulfuroso  y  vienen  á  quemarse  en  los  fuegos  si  el  humo  no  basta  para 
ahuyentarlos. 

En  verdad,  los  mosquitos  abundan  en  localidades  que  no  son  febrígenas.  Pero 
el  mosquito  no  bs  peligroso  por  si  mismo  ;  sólo  llega  á  serlo  cuando  transporta^  el 
germen  parásito  del  paludismo,  del  mismo  modo  que  sólo  es  susceptible  de  pro- 
pagar la  filariosis  cuando  existen  individuos  atacados  de  esta  enfermedad  y  capaces 
de  infectar  los  insectos  que  á  su  vez  infectan  el  agua. 

En  estas  dos  enfermedades,  la  filariosis  y  el  paludismo,  el  mosquito  no  seriaren 
efecto,  un  mero  agente  de  transporte  y  de  inoculación  del  microbio,  sino  que 
desempeñaría  un  tercer  papel,  constituyendo  para  el  parásito  un  medio  de  tras- 
misión, necesario  á  una  de  sus  transformaciones. 

Así  ha  demostrado  Manson  que  las  filarías  embrionarias  que  se  encuentran  en 
la  sangre  del  hombre,  no  son  aptas  para  reproducirse  directamente  en  el  medio 
exterior  y  que  es  indispensable  que  sufran  una  fase  de  su  evolución  en  el  cuerpo 
de  los  mosquitos. 

Las  filarías  embrionarias,  chupadas  por  el  mosquito  en  la  linfa  humana  é  intro- 
ducidas en  su  estómago,  atraviesan  las  paredes  de  éste  y  van  á  alojarse  en  los 
músculos  torácicos  del  insecto. 

Cuando  los  mosquitos  mueren  y  caen  al  agua,  las  filarías  se  escapan  y  la  in- 
fección se  produce  entonces  por  el  agua  potable  asi  contaminada. 

Y  bien,  algo  análogo  pasaría  con  el  hematozoario  del  paludismo,  el  cual  no 
podría  infectar  directamente  al  hombre  por  el  agua  debebidaó  por  los  polvos  ema- 
nados de  un  suelo  infectado,  sino  que,  antes  de  ser  apto  para  multiplicarse  en  la 
sangre  del  hombre,  debería  sufrir  un:i  transformación  previa  en  el  organismo  d(  1 
insecto. 


248  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Para  Koch  los  mosqaitos  absorben  primero  los  parásitos  en  el  agua,  los  tras- 
miten á  sus  huevos  y  á  las  jóvenes  larvas,  y  sería  sólo  la  generación  siguiente  la 
que  llevaría  al  hombre  la  infección  malárica. 

El  mismo  autor  cita  el  caso  de  cinco  viajeros  que  para  atravesar  una  región  fuer- 
temente palustre,  se  proveyeron  de  mosquiteros  y  no  tomaron  las  fiebres,  mien- 
tras que  otros  viajeros  que  atravesaron  las  mismas  regiones  algün  tiempo  antes, 
sin  tomar  precauciones,  habían  sido  infectados. 

A  todas  estas  observaciones,  que  no  tienen,  en  rigor,  más  que  el  valor  de  fuertes 
presunciones  en  favor  de  la  teoría  de  los  mosquitos,  se  pueden  hoy  agregar  expe- 
rimentos que  han  aportado  á  esta  teoría  el  apoyo  valioso  de  una  prueba  directa. 

Estos  experimentos  fueron  hechos  por  Grassi,  Bastianelli  y  Bignami,  en  el 
Hospital  del  Espíritu  Santo  en  Roma,  durante  la  última  estación  de  las  fiebres. 

Han  consistido  en  someter  cuatro  individuos,  indemnes  de  todo  antecedente 
malárico,  á  las  picaduras  reiteradas  del  mosquito  Culex  pipiens,  haciendo  dormir 
á  los  sujetos  de  experimentación  en  una  pieza  en  la  que  se  había  introducido  un 
gran  número  de  estos  insectos  capturados  on  regiones  palustres. 

Habiendo  dado  un  resultado  negativo  este  primer  ensayo,  se  instituyó  otro  so- 
bre uno  de  los  cuatro  individuos  precedentes,  quien  fué  expuesto  esta  vez  á  las 
picaduras  de  Anopheles  claviger,  Culex  penicillaris  y  Culex  malarice,  especies 
de  mosquitos  propios  á  las  localidades  palustres  y  que  Grassi  considera  como  par- 
ticularmente sospechosas  bajo  el  punto  de  vista  de  la  propagación  de  la  malaria . 

Ahora  bien,  este  individuo  contrajo  fiebres,  que  fueron  precisamente  del  mismo 
tipo  que  las  fiebres  reinantes  en  la  región  de  donde  provenían  los  insectos. 

Debe  agregarse  que  el  sirviente  del  Jaboratorío,  que  se  había  ocupado  de  la 
captura  de  los  mosquitos,  fué  igualmente  atacado  por  accesos  característicos  de 
fiebre. 

En  estos  experimentos,  la  inocuidad  del  Culex  pipiens  es  tanto  más  notable 
cuanto  que  un  observador,  Ross,  había  constatado  directamente  que  los  hemato- 
zoaríos  de  la  fiebre  estivo-otoñal  de  los  alrededores  de  Roma  no  se  desarrollan  en 
el  organismo  de  este  mosquito  (Ij. 

Hemos  citado  de  pasada  la  opinión  de  Pinlay,  de  la  Habana,  sobre  el  papel 
desempeñado  por  los  mosquitos  en  la  transmisión  de  la  fiebre  amarilla.  Hace  ya 
quince  años  que  Pinlay  ha  formulado  esta  teoría. 

Haramond,  colega  americano  de  Pinlay,  confirmaba  sus  vistas  en  1887.  Recor- 
daba que  en  1839  hubo  una  epidemia  de  fiebre  amarilla  en  Augusta  (Georgia;, 
donde  abundaban  los  mosquitos^  pero  que  ningún  caso  se  produjo  en  Summervi- 
lie,  localidad  vecina,  situada  en  los  médanos,  y  enteramente  desprovista  de  estos 
insectos. 

Algunos  años  más  tarde,  habiéndose  construido  un  camino  al  través  de  los 
pantanos  y  habiéndose  excavado  cisternas,  los  mosquitos  hicieron  su  primera 
aparición  en  Summerville,  y  durante  la  epidemia  de  1854,  esta  ciudad  fué  atacada 
como  las  ciudades  vecinas. 

La  Roche  refiere  que  durante  la  epidemia  de  1853  en  Natchy  y  en  Clinton,  los 
mosquitos  fueron  más  abundantes  que  nunca  y  casi  tan  insoportables  como  la 
enfermedad  misma. 

(1)  Sería  interesante  estudiar  el  papel  de  las  especies  argentinas  de  mosqaitos  en  la 
trasmisión  del  chucho.  (Nota  del  traductor.) 


MISCELÁNEA  349 

BéraDger  Féraud,  tralaudo  de  limitar  el  foco  primitivo  del  vómito  negro,  lo  lo- 
caliza en  la  región  llamada  Costa  de  los  Mosquitos. 

Notemos  antes  de  abandonároste  asunto,  que  Pinlay  ha  creído  poder  servirse  de 
los  mosquitos  mismos  para  practicar  vacunaciones  contra  la  fiebre  amarilla ;  pues 
dice  haber  observado  que  teniendo  encerrados  durante  cuatro  ó  cinco  días,  los 
mosquitos  repletos  de  sangre  de  individuos  atacados  de  la  enfermedad,  se  efec- 
tda  una  digestión  de  esta  sangre  y  al  mismo  tiempo  una  atenuación  de  los  gér- 
menes patógenos  que  contiene,  atenuación  tai,  que  su  inoculación  por  la  picadu- 
ra de  estos  mosquitos  á  individuos  sanos  no  les  comunica  más  que  uua  infección 
ligera  de  la  que  curan  prontamente  y  que  les  confiere  desde  entonces  la  inmu- 
nidad. 

He  ahí  á  la  verdad  una  domesticación  del  mosquito  bastante  imprevista  y  una 
ingeniosa  manera  de  forzará  nuestros  enemigos  á  trabajar  honestamente  para  no- 
sotros, practicando  el  arte  de  atenuar  los  virus. 

Desgraciadamente,  este  procedimiento  origínalisimo  de  vacunación  no  parece 
haber  tenido  fortuna. 

Ha  llegado  el  momento  de  hablar  de  dos  enfermedades  quQ  son,  en  verdad,  es- 
peciales á  los  animales,  por  lo  menos  hasta  el  presente,  precisamente  porque  son 
inoculadas  por  insectos  que  sólo  atacan  en  general  á  los  animales. 

Pero  hay  que  guardarse  bien  de  creer  que  el  hombre  no  podría  ser  víctima  á  su 
vez  en  un  momento  dado.  Son  por  otra  parte  historias  médicas  tan  interesan- 
tes é  instructivas  que  no  podemos  resistir  al  placer  de  referirlas. 

Se  trata  además  de  enfermedades  que,  por  la  naturaleza  de  sus  parásitos,  se 
aproximan  á  la  malaria  y  que  están  aquí  en  su  sitio. 

La  primera  de  estas  enfermedades  es  la  fiebre  de  Tejas,  que  ataca  los  rebaños 
de  bovídeos  de  los  Estados  de  Norte  América,  y  también  de  las  costas  orientales 
de  África,  donde  Roberto  Koch  la  ha  estudiado  ahora  últimamente. 

Para  que  una  tropa  sea  atacada,  no  es  necesario  que  haya  contacto  directo  de 
los  animales  enfermos  con  los  sanos.  El  paso  de  una  tropa  sana  por  una  pradera 
atravesada  poco  antes  por  una  tropa  enferma,  basta  para  que  haya  contagio. 

Los  criadores  y  los  comerciantes  habian  presumido,  desde  hace  largo  tiempo, 
que  este  extraño  contagio  era  debido  á  las  garrapatas,  especie  de  acáridos  que 
acompaña  casi  siempre  á  los  ganados  de  Tejas ;  pero  la  luz  no  pudo  hacerse  sobre 
este  punto  hasta  después  que  Smíth  hubo  encontrado  que  la  sangre  de  los  anima- 
les atacados  de  la  fiebre  de  Tejas  contenía  un  parásito  (Pirosoma  bigeminumj  que 
habita  en  los  glóbulos  rojos,  como  el  hematozoario  del  paludismo. 

Smith  hizo  entonces  experimentos  sobre  el  papel  que  representan  los  acáridos 
en  la  transmisión  de  la  enfermedad.  Hizo  venir  de  Tejas  animales  que  llevaban 
adheridos  estos  acáridos  y  los  puso  en  contacto  con  los  ganados  del  Norte  de 
América.  El  contagio  se  produjo.  Por  el  contrario,  cuando  se  tenía  cuidado  de 
desembarazar  completamente  de  sus  huéspedes  á  los  bueyes  de  Tejas,  antes  de 
ponerlos  en  relación  con  los  del  Norte,  estos  últimos  no  contraían  la  enfer- 
medad. 

En  un  tercer  experimento,  Smith  esparció  los  acáridos  solos  en  una  pradera 
donde  puso  á  pastar  bueyes  procedentes  de  los  Estados  del  Norte.  Estos  animales 
contrajeron  la  fiebre  de  Tejas,  lo  que  demostraría  evidentemente  que  son  las  ga* 
rrapatas  las  que  trasmiten  la  infección. 

A  estos  experimentos,  ha  agregado  Koch  otro  de  especial  interés.  Tomó  en 


250  AiXALES  DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

uDa  tropa  infectada,  acáridos  provenientes  en  parle  de  animales  sanos  y  en  parte 
de  un  animal  Rravemente  atacado. 

Estas  garrapatas  fueron  colocadas  en  vasijas  separadas.  Depositaron  en  ellas  sus 
huevos  y  pronto  después  se  desarrollaron  los  jóvenes  acáridos.  El  experimentador 
transportó  estos  últimos  á  una  localidad  distante  diez  días  de  marcha  de  aquélla 
en  que  habían  sido  recogidos  é  indemne  de  todo  alcance  de  la  fiebre. 

Poniendo  entonces  á  las  jóvenes  garrapatas  en  contacto  con  animales  nuevos, 
algunos  de  estos  presentaron  á  ios  veinte  y  dos  días  todos  los  síntomas  de  la  fie- 
bre  de  Tejas  y  se  pudo  encontrar  en  su  sangre  los  parásitos  característicos.  Pero 
los  animales  enfermos  fueron  exclusivamente  aquellos  que  habían  sido  picados 
por  garrapatas  provenientes  délas  que  habían  sido  recogidas  sobre  animales  igual- 
mente enfermos. 

Así  ¿:e  demostraba  la  posibilidad  del  transporte  del  parásito  por  los  descendien  - 
tes  de  los  acáridos  infectados;  y  este  hecho  es  muy  importante,  porque  confirma 
observaciones  análogas  que  hemos  mencionado  á  propósito  de  la  trasmisión  de  la 
malaria  por  los  mosquitos  íl/. 

La  segunda  enfermedad,  particular  á  ciertas  especies  animales,  de  que  también 
tenemos  que  hablar,  es  la  enfermedad  de  la  mosca  Tsé-Tsé,  que  se  produce  en 
/ululand. 

Los  relatos  de  los  viajeros  están  llenos  de  anécdotas  relativas  á  esta  terrible 
mosca  Tsé-Tsé,  que  hace  inhabitables  ó  peligrosas  de  atravesar  ciertas  regiones  y 
que,  se  dice,  es  tan  temida  de  los  animales,  que  su  sólo  zumbido  los  pone  furiosos 
ó  los  liace  huir. 

Según  David  firuce,  que  ha  hecho  un  estudio  completo  de  esta  enfermedad,  la 
nagana,  la  verdad  sería  mucho  menos  dramática.  La  mosca  Tsé-Tsé  es  una  pe- 
queña mosca  del  tamaño  de  la  que  vive  en  Europa  sobre  el  ganado,  y  cuya  pica« 
dura  es  dolorosa,  pues  ya  sea  muerta  en  el  sitio  ó  sea  que  pueda  llenar  su  abdo- 
men de  la  sangre  de  su  victima,  el  rubor  y  el  dolor  que  siguen  á  la  herida  no  son 
más  acentuados  que  los  que  produce  la  picadura  del  tábano  vulgar.  En  cuanto  á 
las  consecuencias  son  nulas  y  por  más  que  Bruce  ha  ido  á  buscar  Tsés-Tsés  á  las 
regiones  reputadas  más  peligrosas  y  las  ha  hecho  picar  animales  muy  sensibles  á 
sus  mordeduras,  ninguno  se  enfermó,  salvo  uno  deque  se  hablará  en  seguida. 

Existe,  sin  embargo,  una  enfermedad  de  la  mosca,  invariablemente  mortal  para 
el  caballo  y  el  perro,  pero  de  la  cual  se  reponen  algunas  veces  la  vaca  y  el  cerdo. 
Se  caracteriza  por  la  fiebre,  una  infiltración  de  linfa  en  los  tejidos  del  cuello,  del  ab- 
domen ó  de  las  extremidades,  una  emaciación  extrema,  una  destrucción  más  ó 
menos  rápida  de  los  glóbulos  rojos  de  la  sangre  y  la  presencia  constante  en  la  cir- 
culación de  un  hematozoario  idéntico,  ó  por  lo  menos  muy  análogo,  al  Trypanoso- 
ma  Evansi,  encontrado  en  una  enfermedad  parecida  al  nagana  y  que  se  manifiesta 
en  la  India. 

Este  hematozoario  tiene  la  forma  de  un  cuerpo  transparente  y  alargado,  muy 
móvil,  que  se  desliza  á  la  manera  de  una  serpiente  entre  los  glóbulos  de  la  sangre 
y  que  parece  vivir  de  ellos  ó  tener,  por  lo  menos,  la  facultad  de  dislocarlos. 

(1)  Análogo  debe  ser  el  papel  de  la  garrapata  común  en  la  República  Argentina  (muy 
probablemente  Bcemaphysalis  rosea  C.  L.  K.,  según  dice  Holmberg  en  la  página  600  del 
tomo  1*  de  la  obra  del. Censo  de  1895],  en  la  trasmisión  de  la  tristesa.  Esta  es  por  lome- 
nos  la  opinión  de  Nelson,  Méndez  y  Lemos.  (Nota  del  traductor.) 


MISCELÁNEA  251 

Ahora  bien,  Bruce  parece  haber  demostrado  rigurosamente  el  papel  de  la  mos- 
ca Tsé-Tséen  la  propagación  de  esta  enfermedad. 

Ya  hemos  dicho  que  l^  picadura  de  estas  moscas  es  perfectamente  inofensiva  ; 
pero  si  uno  de  estos  insectos  ha  chupado  precedentemente  la  sangre  de  un  animal 
atacado  de  nagana  é  infectado  de  hematozoarios,  su  dardo  proboscfdeo,  queda 
cubierto  ile  ellos  é  inocula  el  parásito  y  la  enfermedad  al  animal  sano  que  ha 
picado. 

Esto  es  lo  que  resulta  de  experimentos  muy  claros  hechos  sobre  los  perros,  ani- 
males muy  sensibles  á  la  enfermedad.  Se  encierra  las  moscas  en  un  saco  de  gasa  ; 
se  coloca  éste,  primero,  sobre  un  aninial  enfermo,  luego  se  lleva  sobre  un  animal 
sano.  Algunos  días  despuéa%  este  último  presenta  los  síntomas  habituales  déla 
enfermedad  y  aparecen  parásitos  en  su  sangre.  Se  puede  también  inocular  directa- 
mente la  sangre  de  un  animal  enfermo  en  un  animal  sano  :  el  resultado  es  el  mis- 
mo. 

He  aquí,  pues,  otra  enfermedad  que,  muy  ciertamente,  es  trasmitida  por  interme- 
dio de  una  mosca,  transportadora  de  gérmenes  peligrosos  que  inocula  en  sus  pica- 
duras y  que  muy  verosímilmente,  es  únicamente  trasmitida  por  este  procedi- 
miento. 

Hemos  llegado  á  un  asunto  de  interés  más  general;  pues  el  insecto  cuyos  aten- 
tados vamos  á  desenmascarares  la  pulga,  insoportable  parásito  de  todos  los  tiem- 
pos y  todos  los  países  y  la  enfermedad  con  que  ella  nos  amenaza  es  nada  menos 
que  la  peste. 

Gracias  á  valerosos  observadores,  que  nos  han  dado  excelentes  estudios  de  la 
la  peste  que  reina  actualmente  en  las  Indias  y  que  parece  esforzarse  por  franquear 
las  regiones  donde  quería  podérsela  encerrar,  para  extenderse  sobre  otros  conti- 
nentes, se  sabe  hoy  día,  de  una  manera  indiscutible  que  las  ratas  juegan  un  pa- 
pel capital  en  la  propagación  de  esta  enfermedad. 

Todas  las  epidemias  locales  son  precedidas  por  una  mortalidad  inusitada  de 
estos  anímales,  á  punto  que  en  ciertas  aldeas,  antes  desvastadas,  los  habitantes 
se  apresuran  á  emigrar  en  cuanto  ven  multiplicarse  de  manera  desacostumbrada 
los  cadáveres  de  las  ratas  en  las/;alles  y  casas. 

¿Son  las  ratas  las  primeras  atacadas  y  trasmiten  en  segnida  el  mal  al  hombre,  ó 
bien  da  el  hombre  primero  la  enfermedad  á  las  ratas,  las  cuáles  van  en  seguida  á 
propagarla?  No  está  resuelto  este  punto.  Pero  lo  que  es  seguro,  es  que  las  ratas 
son  muy  sensibles  ala  peste  y  que  muy  frecuentemente  sucede  que,  en  una  lo- 
calidad hasta  entonces  indemne,  la  primera  víctima  es  el  individuo  que  ha  estado 
encargado  de  desembarazar  una  habitación  de  los  cadáveres  de  ratas  que  la  infes- 
taban. 

En  el  momento  en  que  la  rata,  agonizante,  sale  en  pleno  día  de  su  escondite,  y 
se  muestra  en  las  calles  y  las  casas  medio  paralizada  ya,  arrastrando  las  patas  de 
atrás,  sin  cuidarse  déla  presencia  de  los  hombres,  de  los  gatos  y  de  los  perros, 
hasta  que  se  acuesta  sobre  el  lomo  en  una  última  convulsión,  es  cuando  este  ani- 
mal es  especialmente  temible  para  el  hombre.  Si  éste  lo  recoge,  toma  la  peste. 

¿Pero,  se  trasmite  verdaderamente  la  enfermedad  por  este  simple  contacto?  No, 
ciertamente  ;  pues,  en  ciertas  circunstancias,  es  manifiesto  que  no  basta  tocar  un 
cadáver  de  rata  para  adquirir  la  peste,  como  tampoco  basta  tocar  un  pestífero. 

Ciertos  experimentos  han  probado  aún  que  la  inhalación  del  microbio  de  la  pes- 
te con  el  polvo,  que  su  absorción  en  el  agua  de  bebida,  que  aun  el  depósito  de  cul- 


252  ANá.LES  DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

turas  virulentas  sobre  uoa  llaga  saugrienta,  eran  condiciones  generalmente  ino- 
fensivas. 

Paitaba,  pues,  despejar  una  incógnita. 

Uno  de  los  médicos  de  la  marina  francesai  Simond,  á  quien  debemos  uno  de  los 

.más  completos  estudios   sobre  este  asunto,  constató,  observando  atentamente, 

que  los  cadáveres  de  ratas  podían  ser  manejados  sin  peligro,  con  la  condición  de 

que  estuvieran  fríos.  Por  el  contrario,  el  contagio  era  seguro,  si  estos  cadáveres 

eran  recogidos  aún  calientes,  en  las  horas  que  siguen  á  la  muerte. 

Esta  simple  observación  debía  permitirle  hallar  la  pista  del  intermediario,  des- 
conocido hasta  entonces,  que  aseguraba  la  trasmisión  del  mal  de  la  rata  al  hom- 
bre. Se  trata  de  un  insecto  que  pasa  del  uno  al  otro,  y  que,  habiendo  absorbido  el 
virus  sobre  la  rata,  lo  inocula  al  hombre;  y  este  iosectoes  la  pulga. 

Si  se  examina  una  rata  cautiva  desde  hace  largo  tiempo,  en  un  laboratorio,  por 
ejemplo,  es  raro  que  se  le  puedan  descubrir  pulgas;  pues  los  laboratorios  están 
generalmente  exentos  de  estos  insectos,  por  la  sencilla  razón  que  su  suelo  se 
lava  frecuentemente  y  que  el  agua  es  el  mayor  enemigo  de  las  pulgas. 

Pero  no  sucede  lo  mismo  con  la  rata  en  libertad,  que  frecuenta  gustosa  sus  re- 
tiros preferidos:  piezas  obscuras,  graneros,  almacenes  de  paja  y  de  forraje.  Por 
consiguiente  es  incomodada  por  estos  parásitos  al  mismo  título  que  el  perro  y  el 
gato.  Cuidadosa  de  su  persona,  no  las  tolera  largo  tiempo  sobre  si  misma  y  se 
desembaraza  de  ordinario  de  ellas  muy  diestramente.  Pero  sobreviene  la  enfer- 
medad, descuida  su  toilette  y  cesa  de  defenderse.  Entonces  las  pulgas  invaden  por 
millones  su  piel  y  chupan  su  sangre  impunemente. 

Simond  ha  constatado  que  el  microbio  de  la  peste  se  cultivaba  en  el  intestino 
de  la  pulga,  como  en  el  de  la  mosca,  por  otra  parte,  y  que  era  posible  trasmitir  la 
peste  á  ratas  sanas,  entregándolas  únicamente  á  las  picaduras  de  pulgas  tomadas 
sobre  ratas  pestíferas.  Experimento  sencillo,  pero  elegante,  que  ponía  fuera  de 
duda  el  mecanismo  del  contagio  pestilente,  aún  tan  misterioso. 

Sigamos  ahora  de  cerca  los  comienzos  de  la  peste  en  el  hombre.  En  el  mayor 
número  de  los  casos  el  mal  comienza  por  un  pequeño  botón,  que  presenta  en  su 
centro  una  vesícula,  una  flictena,  que  contiene  un  líquido  primero  transparente, 
luego  sanguinolento  y  purulento. 

Esta  pequeña  lesión  local  aparece  antes  de  cualquier  otro  síntoma  y  dura  hasta 
el  fín  de  la  enfermedad.  Los  infartos  ganglionares,  los  bubones  característicos, 
considerados  antes  como  el  síntoma  primitivo,  son  en  realidad  consecutivos  á  esta 
primera  lesión,  y  están  siempre  en  relación  con  el  sitio  que  ella  ocupa. 

.VI arcan  la  primera  etapa  del  virus,  desde  su  sitio  de  penetración ;  son  los  infar- 
tos ganglionares  que  se  acostumbra  ver  sucediendo  á  las  llagas  iofecciosas  en  ge- 
neral. 

Las  flictenas  iniciales  se  muestran  de  preferencia  sobre  los  puntos  del  cuerpo 
donde  la  piel  es  fina  y  delicada,  y  en  todos  los  casos  en  que  Simond  ha  examinado 
el  contenido  ha  constatado  en  él  la  presencia  del  bacilo  de  la  peste. 

.4hora  bien,  como  se  ha  demostrado  que  ni  el  contacto  del  microbio  cultivado.* 
ni  el  de  la  sangre  de  un  animal  pestífero  ó  de  sus  secreciones  con  la  piel  sana, 
pueden  realizarla  trasmisión  de  la  enfermedad,  es  necesario  admititir  que  el  virus 
ha  debido  ser  introducido  de  una  manera  activa,  por  un  agente  exterior,  y  preci- 
samente en  los  puntos  en  que  se  han  desarrollado  las  flictenas. 

Sólo  una  intervención  parasitaria,  la  de  la  pulga  de  la  rata  sobre  el  hombre,  tal 


MISCELÁNEA  253 

veztambiéo,  la  de  la  chinche  del  hombre  sobre  el  hombre,  puede  eulonces  expli- 
car la  penetración  del  bacilo  al  través  de  la  piel.  En  efecto,  la  flictena  •inicial  de 
la  peste  es  una  simple  picadura  de  pulga,  que  se  hace  luego  infecciosa  y  cambia 
entonces  de  aspecto. 

Nuestros  antepasados,  que  habían  estudiado  la  peste  muy  de  cerca,  durante  las 
epidemias  de  la  Edad  Media  y  hasta  fínes  del  último  siglo,  y  que  eran  maravillosos 
observadores,  habían  notado  ya  ciertos  hechos  que  hoy  encontramos  en  perfecta 
concordancia  con  esta  noción  déla  intervención  de  un  parásito  cutáneo  como  agen- 
te del  contagio.  Así  habían  notado  expresamente  que  no  era  de  ninj^una  manera 
peligroso,  manejar,- para  enterrarlos,  los  cadáveres  enfriados.  Esta  era  también  la 
opinión  de  Desgenettes,  que  había  atendido  á  los  pestíferos  de  JaíTa. 

Ahora  bien,  sabemos  que  las  pulgas  no  permanecen  en  los  cadáveres,  de  los  cua- 
les se  alejan  al  mismo  tiempo  que  los  abandona  el  calor. 

Otros  observadores  habían  ya  constatado  que  los  viejos  gozaban  de  una  inmuni- 
dad relativa  contra  la  peste,  que  parecía,  por  el  contrario,  marcar  cierta  preferen- 
cia por  los  jóvenes,  las  mujeres  y  los  niños^  Pero  también  sabemos  que  en  una 
reunión  de  personas  de  edad  y  sexos  diferentes,  las  pulgas  eligen  precisamente 
para  ejercer  sus  ataques,  y  con  un  segurísimo  instinto,  las  personas  cuya  piel  es 
más  fácilmente  atacable. 

Estas  son,  sin  duda,  enseñanzas  que  no  deberíamos  descuidar,  llegada  la  oca- 
sión. Nada  hay  mejor  para  defenderse,  que  conocer  bien  su  enemigo;  y  por  ágil  y 
menudo  que  sea  aquel  del  que  tendamos  que  preservarnos,  la  lucha  será  siempre 
más  fácil  contra  él  que  contra  miasmas  misteriosos  é  intangibles. 

Contra  la  pulga  y  otros  parásitos,  podríamos,  en  efecto  protegernos  de  dos  ma- 
neras diferentes :  directa  é  indirectamente. 

Directamente,  por  el  lavado  de  los  pisos  de  las  habitaciones :  pues,  como  lo  di- 
jimos hace  poco,  el  agua  es  el  mayor  enemigo  de  la  pulga  ;  y  también,  tal  vez.  si 
se  tratase  de  personas  que  vivan  en  un  medio  particularmente  peligroso,  untándo- 
se la  piel  con  un  aceite  perfumado  de  alguna  substancia  desagradable  á  los  insec- 
tos, como  la  nicotina ;  de  la  misma  manera  que,  para  sustraerse  á  las  picaduras 
de  los  mosquitos,  basta  tomar  un  baño  en  una  decocción  de  Quassia  amara. 

Indirectamente,  por  la  destrucción  de  los  animales  portadores  de  parásitos 
peligrosos  ;  la  menor  amenaza  de  una  mvansión  de  la  peste  debería  ser  entonces 
la  señal  de  la  declaración  de  una  guerra  de  exterminio  á  todas  las  ratas,  desde  los 
albañales  hasta  los  graneros. 

Y  así  seria  sin  duda  cosa  muy  sencilla  circunscribir  los  primeros  casos,  por  la 
supresión  de  los  principales,  sino  de  los  únicos  agentes  de  la  diseminación  del 
mal. 

Después  de  la  pulga,  la  chinche;  pues  está  visto  que  pasaremos  en  revista  to- 
dos nuestros  enemigos  íntimos.  Los  teníamos  por  simplemente  incómodos  y  aún 
nos  burlábamos  de  ellos  :  en  realidad  son  asesinos  terribles,  á  los  cuales  es  nece- 
sario declarar  decididamente  una  guerra  sin  piedad  y  sin  demora. 

Un  médico  ruso,  Tikine,  fué  el  primero  en  acusar  á  las  chinches  de  ser  agentes 
de  contagio:  y  ello  fué  con  ocasión  de  una  epidemia  do  tifus  recurrente  que  sede- 
claró  en  Odesa,  y  que  debía  atacar  diez  mil  personas  en  dos  años. 

Un  hecho  había  llamado  la  atención  de  este  observador :  á  saber  que  la  mayor 
parte  délos  enfermos  eran  concurrentes  á  los  asilos  nocturnos  y  sobre  todo,  por  lo 
menos  al  principio,  de  los  asilos  situados  en  los  alrededores  del  puerto. 


254  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Se  trataba,  pues,  de  encontrar  la  causa  de  la  propagación  de  la  infección  en  estos 
asilos.  Dado,  por  una  parte,  que  la  trasmisión  de  la  fiebre  recurrente  se  efectúa 
por  la  sangre  cargada  de  microbios,  —  espirilos  ó  espiroquetas,  —  y  que,  por  otra 
parte,  en  los  asilos  mejor  tenidos,  se  encuentra  un  número  considerable  de  pa- 
rásitos de  todas  especies,  el  autor  pensó  que  estos  últimos  podían  servir  de  agentes 
de  trasmisión. 

Ahora  bien,  en  los  asilos  infectados,  las  chinches,  al  invadir  un  individuo  en- 
fermo, se  hinchaban  de  sangre  cargada  de  espiroquetas;  luego  ellas  emigraban  so- 
bre otro  huésped,  cuando  aquel  había  sido  enviado  al  hospital ;  y  es  entonces  muy 
verosímil  que  al  picar  á  su  nueva  víctima,  ellas  contaminasen  la  pequeña  herida 
que  acababan  de  abrir,  al  derramar  en  ella  un  poco  déla  sangre  que  había  queda 
do  en  sa  trompa  á  consecuencia  de  las  operaciones  precedentes.  O  bien  aún  ellas 
eran  aplastadas  por  el  individuo  que  se  rascaba  y  que  se  inoculaba  así  la  sangre 
de  la  chinche. 

Para  verificar  esta  hipótesis,  el  autor  ha  buscado  las  espiroquetas  en  los  parási- 
tos provenientes  de  los  asilos  :  en  los  piojos,  los  resultados  fueron  negativos  ;  pero 
en  las  chinches  hinchadas  de  sangre  fué  descubierto  siempre  el  parásito  microbia- 
no y  en  gran  abundancia,  aún  dos  días  después  de  la  última  picadura. 

Faltaba  saber  si  los  microbios  habían  conservado  su  virulencia.  A  este  efecto, 
el  autor  aplicó  chinches  en  ayunas  sobre  la  piel  de  monos  atacados  de  fiebre  re- 
currente, recogió  en  seguida  la  sangre  de  estas  chinches  y  la  inoculó  á  un  mono 
sano.  Tres  días  después  este  mono  caía  enfermo,  y  su  sangre  contenía  el  parásito 
característico.  Así  quedaba  bien  y  debidamente  probado  el  papel  de  las  chinches 
como  agentes  de  contagio. 

Que  el  cáncer  sea  una  enfermedad  parasitaria,  es  cosa  que  hoy,  si  no  está  demos- 
trada, parece  por  lo  menos  bien  verosímil  por  el  examen  del  contenido  de  las  cé- 
lulas de  que  están  formados  los  tumores,  contenido  que  tiene  todas  las  aparien- 
cias de  un  esporozoario,  análogo  á  las  coccidias  ó  á  las  psorospermias,  que  son 
patógenas  para  diversas  especies  animales. 

Por  otra  parte,  si  el  cáncer  es  una  enfermedad  parasitaria,  es  contagioso,  y  re- 
cíprocamente; y  si  se  demostrara  que  es  contagioso,  su  naturaleza  parasitaria  se- 
ría demostrada  al  mismo  tiempo. 

Ahora  bien,  sucede  actualmente  para  el  cáncer  lo  que  ha  pasado,  hace  unos 
treinta  años,  para  la  tuberculosis,  cuando  Villemin  se  lanzó  á  declarar  que  era 
concagicsa.  antes  que  se  conociera  su  microbio;  se  es  aún  escéptico,  pero  comien- 
zan á  hacerse  conocer  observaciones  que  aportan  fuertes  presunciones  en  favor  de 
este  contagio.  Se  habla  de  ciudades,  se  nombran  aldeas,  en  las  que  el  cáncer  es 
más  frecuente  que  en  otras  partes  |lj ;  se  habla  aún  de  casas  de  cáncer  en  las  cua- 
les ios  habitantes  se  suceden  y  mueren  de  cáncer  unos  después  de  otros. 

En  fin,  si  la  imposibilidad  de  realizar  experimentos  sobre  el  hombre  ha  retar- 
dado hasta  ahora  la  solución  de  una  cuestión  sencillísima  en  sí  misma,  las  in- 
vestigaciones experimentales  hechas  sóbrelos  animales  parecen  haber  respondido 
desde  ya,  de  una  manera  suficientemente  clara,  para  dar  á  los  partidarios  de  la 
naturaleza  microbiana  y  de  la  contagiosidad  del  cáncer  el  derecho  de  afirmar  su 
opinión. 

(1)  Según  el  doctor  Gaché,  en  la  Concepción  del  Uruguay  la  estadística  del  cáncer  es 
alarmante.  (Nota  del  traductor.) 


MISCELÁNEA  255 

Muchos  animales,  en  efecto,  están,  como  el  hombre,  sujetos  al  cáncer.  Así  su- 
cede con  el  perro  y  el  gato,  por  ejemplo. 

Es  verdad  que  su  cáncer  no  es  el  mismo  del  hombre,  y  parece  causado  por  pa- 
rásitos de  raza  ó  de  especie  diferente  de  la  del  parásito  humano,  diferentes  por  sus 
formas  y  también  por  el  hecho  de  no  serles  inoculable  el  cáncer  del  hombre.  Pero 
por  lo  menos  es  posible  estudiar  el  contagio  del  cáncer  de  animal  á  animal  y  deter- 
minar las  condiciones  de  dicho  contagio. 

Ahora  bien,  hace  algunos  años,  en  1895,  el  señor  Enrique  Moran,  estudiando 
el  canceren  la  laucha  blanca,  ha  conseguido  trasmitir  la  enfermedad  á  este  ani- 
mal, por  inoculaciones  en  serie. 

Pero,  y  este  es  el  punto  que  nos  interesa  particularmente,  sucedió  que  las  jau- 
las que  contenían  estas  lauchas  fueron  invadidas  por  chinches  y  Moran  tuvo  la 
feliz  curiosidad  de  querer  determinar  experimentalmente  el  papel  que  podían  ju- 
gar estos  parásitos  en  los  resultados  que  obtenía.  Para  ello  colocó  una  serie  de 
parejas  de  lauchas  sanas  en  jaulas  nuevas,  aisladas  sobre  pies  sumergidos  en  cu- 
bas llenas  de  esencia  de  trementina  alcanforada.  A  unas  se  les  dejó  solas,  mien- 
tras que  á  las  otras  les  agregó  un  gran  número  de  chinches  tomadas  en  las  jaulas 
ya  infectadas.  Algunos  meses  después  los  resultados  del  experimento  no  dejaban 
ninguna  duda  sobre  el  papel  de  estos  parásitos  en  la  propaj^ación  de  la  enferme- 
dad. Todas  las  lauchas  de  las  jaulas  con  chinches  se  habían  vuelto  cancerosas, 
mientras  que  las  otras  estaban  absolutamente  sanas. 

De  manera  que  en  la  continuación  de  sus  investigaciones  Moran  sustituía 
á  menudo  la  picadura  de  la  chinche  á  la  de  la  aguja,  como  medio  de  inoculación. 

Se  ve,  sin  que  haya  necesidad  de  insistir,  todas  las  deducciones  que  sugiere  este 
experimento,  si  se  transporta  la  enseñanza  del  laboratorio  á  nuestras  habitaciones; 
y  como  el  papel  ignorado  de  la  chinche,  y  tal  vez  el  de  algunos  otros  parásitos 
más,  aclaran  el  origen  de  casos  de  cáncer,  para  los  cuales,  un  poco  imprudente- 
mente, se  cree  poder  alejar  toda  verosimilitud  dé  contagio. 

Añadamos  á  estas  consideraciones  que  se  conoce  desde  hace  largo  tiempo  una 
afección  cutánea  á  la  que  están  sujetos  los  pavos,  las  gallinas,  las  palomas  y  los 
ganzos,  afección  muy  comparable  al  cáncer,  y  á  la  cual  se  ha  dado  los  nombres 
de  psorospermiosis  cutánea,  de  Epithelioma  contagiosum  y  de  Molluscum  con- 
tagiosum,  denominaciones  todas  que  recuerdan  bien  su  naturaleza,  su  aspecto  y 
su  contagiosidad. 

Ahora  bien,  esta  enfermedad  es  fácilmente  inoculable  por  medio  de  simples 
picaduras  hechas  en  la  piel  de  las  aves  en  cuestión  y,  si  se  quiere  notar  que  estos 
animales  están  generalmente  cubiertos  de  parásitos,  se  admitirá,  como  verosímil 
por  lo  menos,  que  estos  parásitos  puedan  ser  los  vehículos  ordinarios  del  con- 
tagio. 

Hemos  llegado  al  término  de  nuestra  pesquisa  :  y  los  numerosos  documentos 
que  hemos  aportado  nos  parecen  legitimar  lo  que  decíamos  al  principio  acerca  del 
papel  considerable  desempeñado  por  los  insectos  en  la  trasmisión  de  las  enferme- 
dades contagiosas. 

En  una  época  en  la  cual  se  organiza  de  todos  lados  una  defensa  razonada  contra 
las  enfermedades  evitables,  era  oportuno  denunciar  á  la  atención  y  la  sospecha 
de  los  interesados,  es  decir,  de  lodo  el  mundo,  toda  una  categoría  de  agentes  des- 
conocidos del  contagio. 

La  limpieza  del  cuerpo  y  la  limpieza  de  la  habitación  son  dos  factores  primor- 


256  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

diales  de  la  higiene  iodividual ;  pero  sobre  este  terreno  de  la  higiene,  la  solidari- 
dad social  aparece  de  una  manera  brillante  y  dicta  á  cada  uno  sus  deberes.  No 
sólo  es  necesario,  en  los  medios  acomodados,  declarar  una  guerra  sin  piedad 
á  todos  los  insectos  familiares,  sino  que  hay  que  perseguirlos  hasta  en  las  humil- 
des moradas  del  obrero  y  del  pobre.  A  falta  de  consideración  humanitaria  de  or- 
den más  elevado,  el  interés  personal  exige  este  cuidado,  pues  nadie  puede  preveer 
la  suerte  de  un  microbio  adherido  á  las  patas  ó  escondido  en  los  flancos  de  un 
insecto. 

Esta  cacería  de  insectos  es  fácil,  por  lo  demás.  El  agua,  el  fuego,  el  veneno 
encontrarán  su  aplicación  según  las  especies  y  las  circunstancias. 

Pero,  desconfiad  de  las  moscas  alrededor  de  los  tísicos,  temed  de  los  mosqui- 
tos en  los  países  de  fiebre;  huid  de  las  pulgas. . .  como  de  la  peste,  en  tiempos 
de  epidemia,  y  no  toleréis  las  chinches  bajo  ningún  pretexto. 

D'  J.    HÉRICOURT, 

Director  adjunto  del  Laboratorio  üsiológico 
de  la  Facultad  de  Medicina  de  París. 

fRevue  des  Revues,  I*  de  abril  de  1899.) 


ANALES 


DE     LA 


SOCIEDAD  científica 

ARGENTINA 


Director  :  logeaiero  ÁNGEL  GALLARDO 
Sbcrbtarios  :  Señores  Eduardo  Latzina  y  Carlos  Lagos  García 

REDACTORES 

Inj^eniero  Eduardo  Aguirre,  señor  Juan  B.  Ambrosetti,  doctor  Pedro  N.  Arata, 
ingeniero  Alberto  de  Artenga,  ingeniero  doctor  Manuel  B.  Bahía,  ingeniero 
Santiago  E.  Barabino,  ingeniero  Federico  Birabén,  arquitecto  Juan  A.  Bus- 
chiazzo,  ingeniero  Emilio  Candían!,  ingeniero  José  S.  Corti,  doctor  Eduardo  L. 
Holmberg,  doctor  Atanasio  Quiruga,  ingeniero  Francisco  Seguí,  doctor  Enrique 
TorDÚ,  doctor  Roberto  Wernicke,  doctor  Estanislao  S.  Zeballos. 


JUNIO  1899.  —  ENTREGA  VI.    -  TOMO  XLVII 


PUNTOS   Y    PRECIOS    DE    SUSCRIPCIÓN 

LOCAL   DE  LA   SOCIEDAD,    CBVALL09   269,    Y    PRINCIPALES    LIBKBRÍAS 

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680  —  CALLE  PIRÓ  —  680 

1899 


JUNTA    DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero  doctor  Marcial  R.  Candioti. 

Vice-Presidente  I""  Ingeniero  doctor  Carlos  M.  Morales. 
Id.  2"*  Mayor  ingeniero  Arturo  M.  Lugones. 

Secretario  de  actas  Ingeniero  Eléodoro  A.  Damianovich. 

—  correspondencia  Agrimensor  Cristóbal  Hicken. 

Tesorero Ingeniero  José  M.  Sagastume. 

Bibliotecario Señor  Luis  Miguens, 

Ingeniero  Domingo  Nocetl 
Ingeniero  Claro  C.  Dassen. 

Vocales { Ingeniero  Emilio  Palacio. 

Ingeniero  Luís  A.  Huergo  (hijo). 

Ingeniero  Alejandro  Claypole. 

Ingeniero  Oronte  A.  Valerga. 
Gerente Señor  Juan  Botto. 


índice  de  la  presente  entrega 


Ángel  Gallardo.  El  Neomylodon  Listai 267 

Carlos  Spegazzini  .  Mycetes  argentinenses 262 

—    Nova  addenda  ad  Floram  Patagonicam  f  Continuación J 274 

Segunda  reonióa  del  Congreso  Científico  Latino  Americano  en  Montevideo 291 

Visita  á  los  nuevos  mataderos 292 

Miscelánea  :  El  congreso  internacional  de  matemáticos.  —  La  vida  animal  es  una 
simbiosis  con  microbios 294 

Bibliografía:  Berg,  Observaciones  sobre  lepidópteros  argentinos  y  otros.  ^Gurci, 
Sur  la  phylogénie  et  le  polymorphisme  des  bactéries.  —  Berro,  La  vegetación 
uruguaya.  —  Comunicaciones  del  Museo  Nacional  de  Buenos  Aires .  — Gacbb,  La 
tuberculose  dans  la  République  Argentino.  —  Lehmann-Nitsche,  Quelques  obser- 
vations  nouvelles  sur  les  indiens  guayaquis  du  Paraguay.  —  Zeballos,  Orígenes 
nacionales.  —  Lafonk  Qoevedo,  El  Barco  y  Santiago  del  Estero.  —  Quiroga,  K1 
simbolismo  de  la  Cruz  y  el  Falo  en  Calchaquí.  —Martínez,  Etnografía  del  Río 
de  la  Plata 296 


EL  NEOMYLODON  LISTAI 


Ya  nos  hemos  ocupado,  aunque  sólo  por  referencias,  en  la  en- 
trega de  noviembre  de  1898  de  estos  Anales  (lomo  XLVI,  pág.  294), 
del  articulo  en  que  Ameghíno  describe  un  trozo  de  cuero  hallado 
en  Patagonia,  y  que  considera  como  perteneciente  á  una  especie 
desconocida  de  desdentados,  á  la  que  bautiza  con  el  nombre  de 
Neomylodon  Listai. 

Gran  interés  ha  despertado  esta  publicación  en  el  mundo  cientí- 
fico, porque  ella  revela  el  hallazgo  de  un  representante  actual  de 
]os antiguos  gravigrados  fósiles  de  la  República  Argentina. 

La  existencia  de  tan  curioso  animal  no  ha  dejado  de  despertar  du- 
das y  promover  discusiones  y  bastase  han  costeado  expediciones 
para  buscar  un  ejemplar  vivo  ó  por  lo  menos  bastante  completo 
que  permita  resol  ver  definitivamente  la  cuestión. 

El  telégrafo  nos  ha  comunicado  también  la  noticia  de  haberse 
pronunciado  en  la  Sociedad  Real  de  Geografía  de  Londres  una  con- 
ferencia por  Moreno,  quien  llevó  al  Museo  Británico  trozos  de  esa 
misma  piel  ó  de  otra  parecida. 

Estamos  en  pleno  reinado  de  lo  maravilloso,  debido  á  la  divulga- 
ción de  estas  noticias,  pues  muchos  esperan  de  un  momento  á  otro 
<;ontempIarvivo  y  enjaulado  alguno  de  estos  animales,  sobre  los 
cuales  la  imaginación  popular  comienza  á  bordar  las  más  extra- 
ñas fábulas. 

La  curiosidad  y  comentarios  del  público  nos  traen  al  recuerdo 
una  pintoresca  anécdota  referida  por  el  doctor  Juan  María  Gutié- 
rrez en  el  discurso  pronunciado  en  el  primer  aniversario  de  la  So- 
ciedad Paleontológica  argentina,  el  año  1867. 

Se  sabe  que  el  primer  esqueleto  de  raegaterio  que  se  llevó  áEuro- 

Alf.  SOC.  CIENT.   ÁRG.  ^  T.  XLVII  17 


258  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

pa  fué  extraído  délas  orillas  del  río  Lujan  en  1789  j  transportado  á 
España,  donde  se  conserva  en  el  Museo  Real  de  Historia  Natural  de 
Madrid. 

Carlos  líl,  que  entonces  reinaba,  uno  de  los  Borbones  más 
aficionados  á  fieras  exóticas,  entusiasmado  con  el  gigantesco  es- 
queleto que  le  enviaban  del  Río  de  la  Plata,  ordenó  á  su  ministro 
don  Antonio  Porlier,  que  dirigiese  una  orden  al  marqués  deLoreto, 
virrey  de  Buenos  Aires,  para  que  le  mandase  vivo  uno  de  aquellos 
animales,  aunque  fuese  algo  más  pequeño.  Disponía,  además, que 
en  caso  de  que  las  grandes  dificultades  de  tomar  un  animal  tan  fe- 
roz y  urañocomo  se  ledebía  suponer,  impidieran  conseguirlo  vi- 
vo. Su  Majestad  se  contentaría  con  uno  embalsamado. 

¿Estaremos  en  vísperas  de  que  se  realice  algo  análogo  al  deseo 
del  rey  Carlos  III? 

Para  dar  á  conocer  de  nuestros  lectores  lo  que  se  ha  publicado 
hasta  ahora  sobre  el  asunto  vamos  á  analizar  detalladamente  un  fo- 
lleto del  doctor  Einar  Lónnberg,  titulado  On  some  remains  ofNeo- 
mylodon  Listai  Ameghino,  hrought  home  by  the  Swedish  Expedition 
to  Tierra  del  Fuego^  1895-1897,  publicado  con  hermosas  láminas 
á  principios  de  este  año  en  Estocolmo,  en  Svenska  Expedüionen 
lili  Magellans  lándema,  tomo  II,  número  7,  página  149-170,  el  cual 
cual  acaba  de  llegar  á  nuestras  manos  y  que,  con  el  artículo  de 
Ameghino,  á  que  nos  hemos  referido,  forman  por  ahora  las  dos 
únicas  descripciones  precisas  y  científicas  de  los  hallazgos  que  tan- 
ta emoción  han  producido. 

Veamos  cómo  explica  Lónnberg  la  historia  del  descubrimiento. 

Nordenskjóld  llegó  en  los  primeros  días  de  abril  de  1896  á  la  es- 
tancia Eberhardt  cerca  del  Seno  de  Ultima  Esperanza,  y  supo  allí 
que  se  habia  descubierto  algún  tiempo  antes  una  gruta  situada  á 
pocos  kilómetros  de  la  costa  del  mar. 

Esta  gruta,  hoy  famosa,  tiene  próximamente  30  metros  de  alto, 
300  de  largo  y  50  de  ancho  y  está  situada  á  una  altura  de  160  me- 
tros sobre  el  nivel  del  mar.  Su  techo  es  inclinado  y  las  paredes  es- 
tán cubiertas  de  estalactitas.  Los  peones  que  la  habían  reconocido 
hallaron  en  su  interior  varios  objetos,  entre  ellos  unos  trozos  de 
cuero  grueso  muy  extraño  que  llevaron  á  las  casas  y  un  esqueleto 
humano  que  quemaron. 

Nordenskjóld  visitó  la  gruta  y  encontró  en  ella  otros  trozos  del 
curioso  cuero,  unas  pelotas  de  cuero  de  guanaco,  una  gran  uña  y 
algunos  huesos. 


EL  NEOHTLODON  LISTÁI  359 

Todos  estos  restos  fueroD  llevados  á  Upsala,  donde  los  ha  estudia- 
do el  doctor  Einar  Lónnberg,  inducido  por  una  noticia  del  Natural 
Science  sobre  el  artículo  de  Ameghino. 

Los  huesos  son  en  parte  de  Anchenia  y  en  parte  humanos. 

Mucho  más  interesantes  son  los  dos  trozos  del  cuero. 

IJno  de  ellos  es  triangular,  de  15  centímetros  de  largo  por  7,5  de 
ancho  y  1  de  espesor.  La  superficie  exterior  está  densamente  cu- 
bierta de  pelo  de  color  ocre  ó  amarillo  sucio.  Los  pelos  de  este  pe- 
dazo tienen  sólo  dos  ó  tres  centímetros  de  largo,  pues  todos  ellos 
están  muy  gastados  ó  mutilados. 

La  superficie  interior  está  densamente  cubierta  de  osículos  arre- 
glados  como  las  piedras  irregulares  y  redondeadas  de  un  empedra- 
do antiguo.  El  mayor  osículo  tiene  17  milímetros  de  diámetro, 
otros  sonde  lOá  13  milímetros  y  los  más  pequeños  de  7  á  4. 

El  trozo  mayor  del  cuero  mide  76  centímetros  de  largo  próxima- 
mente por  10  de  ancho  en  su  parte  superior.  La  parte  inferior  se 
estrecha  y  mide  sólo  10-13  centímetros  en  una  extensión  de  35  á 
40  centímetros.  Todas  estas  medidas  son  sólo  aproximadas  porque 
el  cuero  se  ha  arrugado  y  encogido  al  secarse. 

La  forma  del  cuero  hace  creer  áLónnberg  que  debía  cubrir  la  pala 
anterior  izquierda  del  animal.  Su  espesor  es  de  10  á  12  milímetros 
en  casi  todas  partes.  Está  cubierto  de  pelo  grueso  y  áspero  del  mis- 
mo color  que  en  el  otro  trozo,  pero  como  este  pelo  no  está  tan  es- 
tropeado^ es  considerablemente  más  largo,  por  lo  general  de  5  á  tí 
centímetros,  y  en  la  parte  baja  de  la  pata  alcanza  hasta  8  y  9  cen- 
tímetros. 

La  superficie  interior  de  este  trozo  no  muestra  huesecillos  arre- 
glados como  pavimento.  Poro  en  el  borde  superior,  recientemente 
cortado,  se  encuentran  los  osículos  dermales  aunque  completamen- 
te implantados  en  el  tejido  conectivo. 

Estos  no  son  tan  grandes  como  losotros.  El  mayor  mide  9  milí- 
metros pero  son  por  lo  común,  aun  menores,  de  5  á  6  milímetros  ó 
menos.  No  están  tampoco  tan  próximos  sino  que  dejan  generalmen- 
te entre  ellos  espacios  que  varían  desde  pocos  milímetros  hasta  I 
ó  8  centímetros.  A  veces  se  encuentran  dos,  situados  el  uno  arriba 
del  otro.  Lososiculos  disminuyen  en  tamaño  y  frecuencia  hacia  la 
parte  que  se  supone  inferior  de  la  pata. 

Se  han  encontrado  también  en  la  cueva  la  parte  cornea  de  una 
uña  ó  garra  que  no  puede  garantirse  que  pertenezca  al  mismo  ani- 
mal que  estuvo  cubierto  por  el  cuero,  pero  que  el  autor  considera 


260  AfTALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

también  como  un  fragmento  de  Neomylodon,  porque  no  se  parece  á 
las  partes  correspondientes  de  ningún  animal  actual  de  Sud  Amé- 
rica. La  uña,  ligeramente  encorvada,  tiene  109  milímetros  de  lar- 
go por  34  milímetros  de  ancho  en  la  parte  que  debe  haber  quedado 
fuera  de  la  piel  del  animal.  El  color  es  castaño  claro*  y  amarillento 
hacia  la  extremidad. 

Respecto  de  las  pelotas  de  pelo  de  guanaco  encontradas  en  la  cue- 
va, emite  Lónnberg  extravagantes  hipótesis,  cuando  sólo  son,  pro- 
bablemente, esas  agrópilas  ó  cálculos  pilosos  que  se  hallan  con 
relativa  frecuencia  en  el  estómago  de  los  rumiantes. 

Pasa  luego  el  autor  á  comparar  los  huesecillos  del  cuero  con  los 
del  mílodonte,  notando  algunas  diferencias  en  la  forma  y  tamaño  y 
especialmente  por  la  falta  de  las  depresiones  que  existen  en  los  osí- 
culos del  extinguido  itfy/o£/on.  Llega,  sin  embargo,  á  la  conclusión 
de  que  las  diferencias  apenas  podrían  ser  genéricas. 

El  estudio  microscópico  revela  también  analogías  en  su  estruc- 
tura que  es  incompletamente  ósea,  pues  carecen  de  laminillas  bien 
diferenciadas  y  de  canales  de  Haver. 

Los  de  Mylodon  tienen,  además,  células  de  pigmento  que  no 
existen  en  los  modernos. 

La  comparación  con  los  escudos  de  Dasypns  muestra  grandes 
diferencias. 

Después  de  algunas  consideraciones  filogenéticas  estudia  el  pe- 
lo, el  cual  carece  de  hueco  central.  Aunque  este  estudio  es  muy  di- 
fícil por  ser  los  pelos  muy  duros  y  quebradizos,  encuentra  Lónn- 
berg cierta  semejanza  con  el  pelo  de  Bradypus, 

Parece  que  los  pelos  se  hallan  dispuestos  sin  orden  determi- 
nado. 

En  cuanto  á  la  garra  ó  uña  no  encuentra  el  autor  ninguna  seme- 
jante en  los  animales  actuales.  Las  del  Mylodon,  aunque  análogas 
en  su  aspecto  general,  son  más  encorvadas  y  tienen  mayor  diáme- 
tro vertical. 

Se  plantea,  finalmente,  el  autor  las  siguientes  cuestiones : 

¿Existe el  Neomylodon  aun  vivo? 

¿  De  qué  tamaño  es  ó  ha  sido  ? 

¿  Puede  considerarse  idéntico  al  animal  sobre  el  cual  hizo  fuego 
Lista  ? 

Ninguna  de  ellas  es  fácil  de  contestar. 

Nordenskjóld  cree  recordar  que  el  mayor  trozo  de  cuero  que  vio 
era  de  1.50  metros  y  eso  que  no  estaba  completo  en  ninguna  di- 


EL  NEOMTLODON  LISTAI  261 

reccíón.  Le  hizo  la  impresión  de  haber  pertenecido  á  un  animal 
grande  tal  como  el  león  marino.  Considerando  que  el  cuero  se  ha- 
bía encogido  al  secarse,  de  un  tercio  por  lo  menos,  deduce  que  el 
animal  debió  tener  como  mínimum  dos  metros  de  largo  y  proba- 
blemente más  aun,  sin  contar  la  cabeza  y  la  cola.  El  alto  lo  calcula 
en  130  á  140  centímetros  según  las  dimensiones  del  cuero  que  su- 
pone ser  déla  pata. 

En  resumen,  considera  que  el  animal  serta  del  tamaño  de  un  pe- 
queño rinoceronte. 

Le  parece  difícil  que  un  animal  de  estas  dimensiones  no  haya 
sido  observado  ni  por  los  viajeros  y  habitantes  blancos  de  Palago- 
nia,  ni  tampoco  por  los  indios,  á  quienes  Nordenskjóld  y  sus  compa- 
ñeros no  han  oído  nada  de  tal  ser. 

Debe  haber  sido  contemporáneo  del  hombrey  hay  que  notar  que  las 
substancias  colágenas  y  gelatinosas  del  cuero  se  conservan  aún. 
Se  inclina,  sin  embargo,  á  considerarlo  como  extinguido,  aunque 
debe  haber  alcanzado  hasta  una  época  relativamente  próxima. 

Cree,  por  fin,  que  el  animal  que  vio  Lista  no  puede  haber  sido  un 
Neomylodon,  pues  éste  sería  mucho  moyor  que  el  pangolín  con  el 
cual  lo  comparaba  nuestro  malogrado  consocio,  y  no  hubiera  po- 
dido desaparecer  con  tanta  rapidez  por  la  lentitud  de  sus  movi- 
mientos. 

Para  completar  esta  noticia  diremos  que,  según  versiones  publi- 
cadas en  la  prensa  diaria,  los  señores  Erland  Nordenskjóld  y  Borge 
han  hallado  nuevos  restos  del  Neomylodon  en  la  misma  gruta  Eber- 
hardt,  donde  posteriormente  Hauthal,  prosiguiendo  las  excavacio- 
nes ha  conseguido  también  cosechar  diferentes  piezas  que  consi- 
dera pertenecientes  áestos  misteriosos  animales. 

Refiérese  también  que  Lord  Cavendish,  en  las  proximidades  del 
lago  Musters,  ha  encontrado  excrementos  y  huellas  de  pisadas  que 
atribuye  al  Neomylodon,  al  que  espera  dar  caza,  aun  cuando  toda- 
vía no  ha  conseguido  verlo. 

Aguardemos  los  resultados  de  estas  expediciones  que  permitirán 
tal  vez  decidir  si  se  trata  de  una  especie  extinguida  ó  no. 

Ángel  Gallardo. 


MYCETES  ARGENTINENSES 


AUCTORK 


CAROLO  SPEGAZZÍNl 


(series  i) 


^.  Lepiotaochroleucá  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Clypeolaria,  caespitosa,  píleo  e  campanulalo  expanso,  gros- 
se  obscureque  umbonato,  ex  ochroleuco  flavescente,  dense  minute- 
que  granulosO'Squarruloso^  non  striato,  lamellis  pallidioribus 
confertis  subaridis  utrimque  acutis  a  stipite  remotis,  stipite  ex 
albo  flavido  terete  basin  versus  incrassatulo  subglabro,  annulo 
mobili  subevanido  candido  ornato. 

Hab.  In  umbrosis  pinguibus  hortorum,  La  Plata,  Dec.  1898. 

Obs.  Caespitosa,  e  térra  erumpens.  Pileus  primo  subglobosus 
ochroleucusv.  flavescens  minute  denseque  granuloso- v.  squar- 
ruloso-pulverulentus,  centro  magis  obscurus  et  sordidus  lae- 
vis,  ambitu  pallidiorct  laxius  pulverulentus,  margine  stipite 
adpressus  atque  veto  connatus,  dein  campanulato-explanatus 
(30-45  mm  diam.)  ochroleucus,  non  v.  obtuse  latissimequo 
umbonatus,  carnosulus,  rigidulus,  cute  dense  minute  subcon- 
centrice  e  pulverulento  squamuloso-rímulosa,  margine  tenui 
membranáceo  integro  non  striato  subinvoluto  ornatus;caro 
ex  albo  flavescens  subexsucca  eompactiuscula  mollis,  in  um- 
bono  (2  mm  crass.)  et  in  dimidia  pilei  parte  centrali  sat  evo- 
luta  ambitu  nulla  sed  píleo  non  striato  nec  sulcato.  Lamellae 
sat  numerosae,  a  stipite  valde  remotae,  utrimque  attenuato- 
acutatae,  medio  parum  latae  {'2  mm  lat.)>  püeo  concolores  v. 
pallidiores;  areola  ad  apicem  stipitis  latissima  (2  mm  lat.) 
non  marginata.  Stipes  erectus  rectus  v.  fiexuosulus  (50  mm 


MYGETES  ARGENTINBNSES  263 

ioog.)  superne  teres  (imm  crass.)  píleo  víx  pailidior^  glaber  v. 
laxissime  pulverulentus,  deorsum  subfusoideo-íncrassatus(G- 
8  mm  crass.)  glaber  v  vix  pruínulosus  flavescens,  ápice  a 
píleo  discreto,  ad  tertium  superum  annulo  teauíssíme  mem- 
branáceo descendente  mobílí  facillime  evanído  flavescente  or- 
natuSy  intus  plus  mínusve  late  Hstuiosus  cavit^te  iibris  albo- 
gossypinis  farcta.  Sporae  albae.  Odor  farináceas. 

Specíes  non  marcescens  sed  corrugato-arescens,  ¿.  hialhu- 
loidi  Speg.  valde  aflinis,  sed  magis  carnosa  et  píleo  non 
slriato. 

2.  Tricholoma  ARGYROPOTAificus  Speg.,  n.  sp. 

Díag.  Pileus  camosus  hemisphaericus,  dense  squamuloso- floecu- 
losus  cinereus,  ambüuintegeralbussubnudus,  margine  lamellas 
excedens,  lamellis  relaxatís  crcissis  ex  albo  roséis  sinaatis  non 
V.  vix  adnatis,  stipile  fardo  ápice  laevi  basique  subsquamuloso 
subincrassato  albo. 

Hab.  Ab  terram  denudatam  pinguem  ín  Parque  de  La  iPlaUi, 
Mart.  1898. 

Obs.  Pileus  hemísphaericus  convexus  (45*50  mm  diam.)  carno- 
sas, cute  sicca  flocculosa  cinerascente  centro  reticulato-dif- 
íracta,  ceteruní  subsquamulosa,  ambitu  nuda  alba,  margine 
(1  mm)  lamellas  excedente  tectus;  caro  (10  mm  crass.  ad 
centr.)  alba  immutabílis  compacta,  sapore  terreo  dulci-acri, 
ad  marginem  usque  producía.  Lamellae  (6  mm  lat.)  relaxatae 
3-  macriae  rigidulo-fragiles  crassíusculae^  acie  integerrímae, 
antice  acutato-rotundatae,  postice  sinuato-adnatae;  stipes  (50 
mm  crass.),  teres  ápice  leníter  incrassatus  (8  mm  crass.), 
deorsum  iterum  incrassatus  sed  ima  basí  attenuato-obtusatus 
(5  mm  crass.),  farctus,  carnoso-íibrosus,  intus  albus,  extus 
superne  laevís  subnilens,  medio  subannulatus,  postice  minu- 
te squamulosus  v.  furfurellus  ac  fuscescens,  sub  parte  innata 
Bbrilioso-striatus  ac  flavescens.  Sporae... 

3.  OvPHAUA  Arbchavaletai  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Umbraculifera^  subsolitarialerrestris,  pilco  convexuloewum- 
bonaio  subcoecineo  glabro  laevi,  carne  citrina^  lamellis  primo 
ciírtnis  dein  subglaucescenítbus,  stipile  fistuloso  compressulo 
basi  attenuato  e  livido-aurantio  subglaucescente,  sporis  laevi^ 
btAS  ovatis. 


264  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFIGA  ARGENTINA 

Hab.  Ad  terram  iq  pratiseditioribusprope  Montevideo,  Maj.  1898 
(leg.  Cl.  J.  J.  Arecha válela). 

06*.  Solitaria  v.  paueigregaria.  Pileus  hemisphaericus  (ÍO-15 
mm  diara.)  convexas,  carnosuius,  exumbonatus,  centro  glaber 
v.  pulvisculo  heterogéneo  adspersus,  margine  integer,  in  ju- 
ven tute  subin volutas;  caro  tenuis  flocculosa  citrina;  lameilae 
subangustae  atque  subconfertiusculae,  acie  integrae  polyma- 
cride,  antíce  acutae  postíce  truncato-adnatae  denticuloque 
breviter  decurrentes,  primo  citrinae,  dein  nubécula  ex  albo 
vioiascenle  velatae;  slipes  erectus  flexuosulus,  saepius  com- 
prcssus  saepeque  longitudinaliter  grosse  parceque  sulcatus 
(30-85  mm  long.  =  2,5-5  mm  crass.)  basi  aitenuatus  ápice 
abrupte  in  pileo  expansus,  glaber  laevis,  inferné  citrínus, 
medio  flavus,  superno  aurantius  et  saepe  glauco-pruinulosus, 
intus  latissime  fistulosus.  Sporae  ovatae  v.  ellipticae  (12  ijl 
long.  =  6-7  iJL  diam.)  nubiloso- farctae,  hyalinae. 

4.  Claudopus  ARGSNTiNENSis  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  MajoVj  hemisphaericus,  vix  inaequilateralis  subargeníeus, 
pileo  vix  centro  carnoso,  latnellis  latís  confertis  a  stipite  remo- 
tis  ex  albo  roseo-cameis,  stipite  farcto  elongatulo  albo-fibri lioso 
V.  subreticulato. 

Hab.  Ad  truncos  emortuosputrescentes£uca/yp¿i^/o¿u/t\  Parque 
de  La  Plata,  Mart.  1898. 

Obs.  Pileus  irregulariler  orbicuiaris  (8-9  cm  diam.)  el  leniter 
inaequilateralis,  horizontalis  convexus,  centro  late  obluseque 
umbonatus  margine  incurvulus  integer  v.  vix  sinuoso-repan- 
dulus,  cute  tenui  saepius  radiatim  minute  fibrilloso-rírnosa 
sordide  argéntea  v.  subcinerea.  in  vivo  subviscosa,  in  sicco 
subsericea  vestilus;  caro  candida  immutabiiis,  in  umbone 
flocculoso-compactíuscula  super  lameilas  tenuissima  vix 
evoluta,  cum  illa  stípitis  continua.  Lameilae  segmentiformes 
tenuisculae  (10-12  mm  lat.)  membranaceae  confertiusculae 
poljmacriae,  pro  ratione  latissimae,  antice  attenuato-rotun- 
dalac,  postice  abrupte  subtruncato-rotundatae  a  stipite  remo- 
tae,  primo  albae,  dein  roseae,  postremo  pallide  corneae. 
Slipes  latera  lis  adscendente-incurvus  teres  (7-8  cm  long.  = 
6-7  mm  crass.),  insititíus,  intus  farctus  albus,  extus  albus  v. 
subpallescens  saepius  plus  minusve  obsoleteque  fibriiloso- 
reliculatus  v.  ííbrilloso-striatus.  Sporae  carne  aepulverulen- 


MTGBTBS  ÁRGENTINENSES  265 

tae,  ovatae,  ínaequilaterales  (8  {x  long.  =  4  (a  lat.)  laeves. 

5.  Ceriomtcbs  ?  Stückerti  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Truncigenus^  irregulartler  subglobosus  majuseultis ,  lottts 
iníttó  extusque  obscure  fenrugineus ,  basi  lignoso^ fibrosus  compac- 
tus  radians^  ambitum  versiís  relaxalus  floccosus,  superfieialtíer 
pulverulentus,  sports  globosis,  laevibus  intense  aurantto-ferru- 
gineis. 

Hab.  Ad  truncos  dejectos  putrescentes  prope  Córdoba,  Maj.  1899 
(leg.  T.  Sluckerl). 

Obs.  Sessilis,  e  suberoso  lignosus  repando-globosus  (10«-20cm 
diam.  =  8-13cm  crass.)»  contextu  fibroso- radiante  ad  basin 
compacto  sublignoso  intense  fulvo-ferrugineo,  ambítü  sensím 
relaxatosubstupposo;  sporae  pulverulentaedensissimeconsti- 
patae  stratum  crassiusculum  superfícialem  (3-8  mm  crass.) 
eílicíentes  pulchre  íerrugíneae,  globosae  (10-15  (Jidiaro.)  epi- 
sporio  crasso  laevi  vestitae,  intus  protoplasmate  dense  mí nute- 
que  granuloso íarctae;  saepe  adsunt  sporae  alterae  pyriformes 
(15-20  ij.  long.  =  10-14  [jl  diam.)  antice  rotundatae^  postice 
cunea tae  atque  in  pedicello  breviusculo  attenuatae. 

6.  Oligoiveha  nitens  Rost.  =  List,  A  Mon.  of  Mvcetz.  f.  173. 

Hab.  Ad  tigillum  putrem  et  terram  humosam,  Parque  de  La 

Plata,  Nov.  1898. 
Obs.  Sporae  globosae  (14-15  /diam.),   laxe  reticulato-papil- 

losae. 

7.  PuccmiA  GiLLESi  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Micropuccinia  ?;  maculis  nulliSf  soris  sparsis  erumpenti- 
bus  minutis  irregularibus  subpulverulentis  atris,  teleutosporis 
cllipticis  modice  umbonatis,  episporio  dense  verruculoso  vestitis, 
pedicello  duplo  longiores  hy atino  fultis, 

Hab.  Ad  folia  viva  Salviae  Gillesi  in  monlanis  prope  Córdoba, 
Maj.  1899  (leg.  T.  Stuckert). 

Obs.  Maculae  nullae;  acervuli  amphigeni  sparsí  rarius  pauci- 
gregarii  sed  non  confluentes  difformes  (0,5-1^5  mm  diam.) 
erumpenti-prominulí  aterrimí  subpulvcrulenti:  teleutosporae 
ellipticae  v.  subobovatae  (40-45  (ji  =  30  [j.),  medio  unisoptatae 
non  V.  vix  constrictae,  episporio  crassíusculo  ápice  leniter 
umbonato  et  sublaevi,  ceterum  dense  majusculeque  papilloso 


266  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

vestitae,  subopace  atro-fuligíneae,  peHicello  hyalino  crassiu- 
sculo  (50-75  [L  =  6-8  \l)  subpersislenle  fultae. 

8.  PucGimA  Stuckerti  Speg.,  n.  sp.. 

Ding.  Micropuccinia? ;  maculis  nullis;  soris  amphigenis  hemi- 
sphaericO'lentícularibus  valde  prominuHs  suhpulverulentis,  so- 
litariis  V.  dense  gregariis  conflueniilmsque  a  Iris  ;  teleulosporis 
late  ellipticis,  ubique  crasse  aequalilerque  tunicatis^  medio  /- 
septalis  non  constrictis,  episporio  laevt,  pulchre  ferrugineisy 
pedicello  ipsas  aequaníe  hy aliño  suffultis. 

Hab.  Ad  folia  viva  Gow/íArenac  prope  C.órdoba,  Maj.  1899  (leg. 
T.  Stuckerl). 

Obs,  Afaculae  plañe  nullae;  sori  quandoque  minutí  (Ú,5-1  mm 
diaro.)  quandoque  obooniluentíam  majusculi  (2-5  mmdiam.) 
lentículari-promínuli,  amphigeni  e  pulverulento  compactiu- 
sculi  atri;  leleulosporae  elliplicae  v.  subobovatae,  utrimque 
obtusissimae,  laeves  (34  ia  long.  =  25-26  jx  diam.)*  episporio 
crassiusculo  ubique  aequalí  vestilao,  medio  1-  sep<atae  sed 
non  conslriclae,  loculis  saepius  <-  gutlulalis,  intense  ferrugi- 
neae,  pedicello  mox  fluxili  crassiusculo  (30-40  \k  =  5-7  jx)  hya- 
lino  fultae. 

9.  Uromyces   euphorbiae  Cke&Pk.  =  Saco.,  Syll.  fung.  VII,  2, 

f.  556. 
Hab,  Sat   vulgatus  ad  folia    viva  Euphorbiae  heierophyllae  et 

E.   Lorentzii  prope  Córdoba,  Mart.  et  Apr.    1899  (leg.    T. 

Stuckert). 
Obs.  Uredosporae  globosae  (20-22  (jl  diarn.)  pallide  ferrugineae 

laxe  minuteque  papíliosae,  teleutosporae  obovatae  (18-25  [l  = 

18-20  pi)  dense  verruculosae,  pedicello  hyalino  longiore  mox 

fluxili  fultae. 

10.  Melampsora  ARGENTiNENSisSpeg.,  n.  sp. 

üiag.  Eumelampsora ;  maculis  nullis,  soris  uredosporicis  erum- 
pentibus  rufis  pulverulenlis y  uredosporis  globosis  verruculosis 
teleuiosporicis  minimis  innato- crus tacéis  atris,  teleutosporis 
subcylindraceis  ápice  crasse  tunicalis  fuscescentibusque  lae- 
vibus. 

Hab.  Ad  folia,  petiolos  caulesque  vivos  Crotonis  hirti  prope  Cór- 
doba, Apr.  1899  (leg.  T.  Struckerl). 


MTGETES  AROBNTIlfBNSES  267 

Obs.  Maculae  plañe  nullae  v.  partes  infectae  obsoletissime  palle- 
scenies.  Sori  amphi^eni,  quandoque  sparsi,  quandoque  circí- 
uantes  mínuti  (0,25  —  0,50  mm  díam.)»  urcdosporici  erum- 
peoti-prominuli,  pulverulenti  e  rufo  aurantíaci,  teleutesporicí 
applanati  subsclerotiacei  innati,  oranes  plus  mínusve  in 
eadem  parte  commixlí.  Uredosporae  globosae  (20-25  \l  diam.)« 
episporio  tenuí  dense  minuteque  papuloso  vestitae,  grosse  I- 
guttulatae  rufo-fumosae;  teleutosporae  subcylíndraceae  (60- 
80  iJ.  long.  =  10-15  (Ji  crass.)  saepius  geminatim  e  cellula  pro- 
lifera  basali  oriundae,  infra  médium  saepe  coarctatulae,  laeves 
ápice  inincatae,  episporio  antice  incrassato  atque  infuscato 
vestitae.  Species  M.  helioscopiae  (Prs.)  Cast.  peraffinis  sed  notis 
plurimis  ut  videtur  sat  distíncta  I 

11.  Aecidium  ribesicola  Speg.,  n.  p. 

Diag.  Macults  epiphyllis  pallescentibus  videterminatis,  pseudope- 
ridiis  saepius  hypophyllis  densissime  constipatis  pulvinulum 
callosum  efficienttbtis  flavescentibus,  aecidiosporis  globosis  loe* 
vibus, 

Hab.  Ad  folia  viva  Ribis  magellanici  in  montanis  prope  Lago 
Nahuel-huapi,  Dec.  1897. 

Obs.  Foliicola  rarius  petioli-  v.  flori-cola;  maculae  iere  nullae 
oppositae  indeterminatae  saepius  pallescentes  atque concaviu- 
sculae;  pseudoperidia  minuta  (0,5-0,7  mm  all.  =  0,20  —  0,25 
mm  diam.)  densissime  constipata  atque  pulvinulum  sat  pro- 
mínulum  superne  applanatum  ostiolato-alveolatum,  margine 
obtusum  repando-orbiculatum  (2-6  mm  diam.)  effícientia, 
pallide  flavescentia ;  túnica  pseudoperidii  tenui  alba  e  ceilulis 
hexagonis  (25-30  (j.  diam.)  crasse  tunicatis,  dense  minuteque 
verruculosisefformata;  aecidiosporae globosae  (22-25  (ji  diam.) 
episporio  laevissimo  tenui  hialino  tectae,  intus  nubiloso-farc- 
tae  aurantiacae. 

12.  Uredo  boopidicola  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Macults  fere  nullts,  soris  parvulis  sparsis  subhemisphaeri- 
cis  atro^ferrugineis,  uredosporis  subglobosis  laevibus  maju- 
sculis. 

Hab.  Ad  folia  viva  Hoopidis  squarrosae  prope  Chonkenk-aik,  secus 
Rio  Chico,  Feb.  1898  (leg.  C.  Araeghino). 

Obs.    Foliicola,  rarius  caulicoia;   maculae  quandoque  nullae, 


268  ANALES  DB  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFUCA  ARGENTINA 

quandoque  pallescentí-flavescentesindetermínatae;  sorierum- 
pentes  hemisphaerici  (0,5-1  ram  diam.)  subcompactíusculi,  e 
ferrugineo  atri;  uredosporae  subglobosae,  e  mutua  pressione 
obluse  ¡rregulariterque  angulosae  (25-30  [l  long.  =  20-30  jx 
diam.)  laeves,  tenuítor  tunicatae,  nubiloso  farctae,  ferrugi- 
nae. 

13.  Uredo  ?  prüni  Casi.  =  Speg.,  Fung.  Arg.  n.  v.  crit.,  n.  438. 
Hau.  Ad  folia  languenlia  Persicae  vulgaris  prope  Córdoba,  Maj. 

1899  (leg.  T.  Sluckert). 
Obs.  Specíes  vulgatissima,  cujus  status  teleutosporicus  adhuc 
ignotusest,  autumnali  tempore  per  totam  Rempublicam,  sed 
in  speciminibus  cordubensibus  adsunt  sporae  dimorphae ;  spo- 
rae  alterae  (teleulosporae  v.  mesosporae?)  obovalae,  in  parte 
antica  v.  supera  crasse  acuteque  umbonatae  laeves  obscureque 
íuiigineae,  celerum  laxe  majusculeque  papillosae  pallidiores, 
1-guttulatae  (30-iO  [l  long.  =  16-20  [a  diam.)  pedicello  hyalíno 
brevi  (10-20  ia  =  5-7  \¡,)  mox  fluxili  fultae;  alterae  (uredospo- 
rae verae  I)  globosae  (18-20  \l  diam.)  dense  grosseque  papillo- 
sae, tenuiter  tunicatae,  uniguttulatae  pallíde  fuivae. 

14.  Xtlopodium  Bonacinai  Speg.,  n.  p. 

Díag.  Majíisculum  álbum,  primo  clavatum  clausum,  dein  sursum 
exoperidio  calyptralim  denudalum,  endoperidio  irregulariter 
lacinia tO'fisso  revolutoque  infundibulari  dehiscens,  gleba  pul- 
vurulenta  tsabellina,  floccis  nullis,  sporis  globosis  chlorinis 
laevibus. 

Hab.  In  aridis  sabulosis  et  saxosis  secus  Rio  Colorado  prope 
Fortin  Mercedes  post  pluvias,  Majo  1898  (leg.  et  misit  PraecK 
Presb.  P.  Bonacina). 

Obs.  Fungus  pulcherrimus,  solitarius  v.  hinc  inde  2-3-grega- 
rius,  súbito  abunde  exsurgens  atque  sat  perdurans,  magnitu- 
dine  nonnihil  ludens  (8-20  cm  ait.).  Nodulus  mvcelialis  basa- 
lis  térra  infossus  e  globoso  obovatus  (2-3  cm  long.  =  2-2,5  cm 
diam.)  compactiusculus  extus  subspongiosus  granulis  arenae 
implexus;  peridíum  primitus  obovatum  clausum  (3-10  cm 
long.  =  2,5-6  cm  diam.)  álbum,  laeve  v.  grosse  laxe  subcon- 
centrice  relrorseque  squamoso-rimosum,  ápice  obtuse  rotun- 
datum  atque  in  stípite  ejusdem  longitudinem  subaequante 
(3-8  cm  long.  =  1-2  cm  diam.)  terete  v.  compressulo  concolore 


MTCETES  ARGENTINENSBS  369 

longitudioaliter  miimle  strialo-sulcato,  cortice  squamuloso 
'.exoperidii  vestigiís)  frustuiatim  secedente  tecto,  intus  farcto 
coriáceo  rigidulo  attenuatum,  dein  exoperidio  crassiusculo 
calvptratim  caduco  orbotum,  endoperidío  raox  longiludinali- 
teriacinatím  dehiscente,  laciniis  5-9  irregulariter  linearibus 
V.  lanceolatis  flexilibus  rcvotulis,  ÍDÍundibulariter  apertum. 
Gleba  subtabacína  oulverulenta  copiosissima  cavum  totum 
endoperidii  implectens,  sporis  minutis  globosis  'i-3  (ji  diam.) 
laevibus  chiorínis  eíformata,  floréis  oinnino  destituía. 

Species  X.  Delestrei  Dur.  &  Mntgn.  valde  affinis  sed  ut 
videtur  satis  riteque  distincta. 

ib.    COELOSPUAERIA  ?  PUSILLIMA  Speg.,  D.  Sp. 

Diag.  Superficialis,  minulissima,  dense  gregaria,  saepius  obligue 
longiusculeque  ostiolata,  ascispusillis  clavatis  octosporis  farda , 
sporis  biguttulalis  hyalinis. 

Hab.  Ad  ramos  denúdalos  putrescentesErytArtnae  rm¿a-j|fa//iin 
uliginosis  Insulae  Santiago,  prope  La  Piala,  Apr.  4899. 

Obs.  Maculae  nutlae  v.  tota  tígni  superficies  pallescens;  perithe- 
cia  densiuseule  gregaria  sed  non  constípala  el  saepius  late 
diffusa,  ligno  semiinsculpta,  globosa  (120-150  [jl  diam.), 
osliolo  saepius  elongato  ipsa  aequanle  obliquo  gracili  obtuso 
ármala,  carbonacea,  glabra;  asci  numerosissimí  clavulati, 
anlice  obluse  rotundali  postice  cunea to-altcnua ti  brevilerque 
pedicellali  (p.  sp.  15  [a  =  6  [a  ^  ped.  3-10=  1-2  íjl).  octospori 
aparaphysali;  sporae  botuliformes  leniter  curvulae,  ulrimque 
obtusae  atque  minute  unígutlulatae  ^-3  pi  =  1  [j.)  hyalinae. 

Species  valde  si ngularís  a  genere  osliolo  elongato  sal  rece- 
dens;  an  raelius  Pleurosloma  ? 

16.  DALDiifiA  CONCÉNTRICA  (Bolt.)  Ccs.  &  DNtrs  =  Speg.,  Fung.  Puig., 
f.  139,  n.  273. 
Hab.  Ad  truncos  dejectos  pulrescenles  in  sylvis  Pan  de  Azúcar, 
Uruguay,  Apr.  1899  (leg.  J.  J.  Arechavalela). 

17.    NeOPECKIA  ARGENTINENSIS  SpCg.,  n.  Sp. 

Diag.  Laxe  gregaria^  subsuperficialis,  dense  sordideque  subcine- 
reo-villosa^  ascis  cylindraceis  octosporis,  sporis  medioeribus  /- 
seplatis  non  consirielis,  fuligineis. 


210  ANALES  DE   LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

Rab.  Ád  ramos  dejeclos  pulrescentes  Erythrinae  crisla-galli  in 
nVigmosis  Insulac  Santiago^  prope  La  Plata,  Apr.  4899. 

Ohs,  Matrix  in  superficie  infuscata  (an  heteregenee  ?);  perithecia 
sparsa  v.  laxe  gregaria,  ovala,  basí  vix  ínsculpta,  ápice  obtusa, 
per  aetatem  saepius  írregulariter  lateque  perfora ta,  fusco-atra, 
membranácea  e  carnoso  coríacella,  contextu  parum  distincto 
fuligineo,  hyphis  septulatis  laevibus  pallide  olivascentibus  v. 
fumosis  (100-150  [A  =  5-7  |jl)  críspulis  vestila;  asci  cylindra- 
cei,  antice  obtuse  rotundatí,  poslícc  brevissime  noduloseque 
pedicellali  (125-135  ia  =  7-8  pi),  oclospori,  aparaphysati  ?; 
sporae  recte  monoslichae,  cvlindraceae,  utrimque  obtusiu- 
scule  rotunda tae  (16-17  |x  =  6  ja)  medio  1-septatae,  non  v.  vix 
subconstrictae,  loculís  aequilongís^grosse  1-guttulatis  dona- 
tae,  laeves,  pulchre  fuligineae. 

18.  Hypocrea  platensis  Speg.,  n.  sp. 

Díag.  Pezizaeformis,  sessilis,  margine  acula,  disco  concaviíisculo 
aurantiolaevi.periíheciisimmersis  minutis^  ostiolis  non  promi- 
nulis,  ascís  cylindraceis  octosporis,  sports  bilocularibus  olivaceis 
loculis  mox  secedenti-liberis. 

Hab,  Ad  ramos  dejectos  putrescentes  Erythrinae  crista-galli  in 
uliginosis  Insulae  Santiago  prope  La  Plata,  Apr.  1899. 

Ohs.  Stromata  sparsa  v.  laxe  gregaria,  orbicularia  (2-5  mm 
diam.),  superno  concaviuscula  v.  vix  undulata,  epunctata, 
aurantia,  margine  acula  integra,  inferné  convexula  paluda 
glaberrima  laliuscule  adnato-se§si1ia.  Perithecia  numerosissi- 
ma  constipala-globutosa  (90-100  ^diam.)  vix  ostiolata,  mollea 
núcleo  oliváceo  farota;  asci  cylindracei,  antice  obtuse  rotun- 
dati,  postice  breviter  atlenuato-pedicellati  (70-90  [x  =  4-4,5  jx), 
oclospori  aparaphysati;  sporae  recte  monoslichae,  ol i vaceae, 
biloculares,  loculis  mox  secedentibus  globosis  v.  subglobosis 
(3,5-4  [x)  laevibus. 

Species  H.  pezizaeformi  Speg.  simillima,  sed  slromatibus 
aurantiis  sporisque  olivaceis  sal  recedens. 

19.  Phyllosticta  soRDiDissiMA  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Maculis  orbicularibus  determinatis,  arescenti-squarrosis 
sordide  cinerascentibus^  peritHeciis  minutis  atro-cinereis,  spo^ 
rulis  subellipticis  biguttulatis  majusculis. 


MTCETES  ÁRGBNTlIfEtfSES  271 

Hab.  Ad  folia  lánguida  Chorüligmatis  Stuckertiani  prope  Córdo- 
ba, Apr.  el  Maj.  1899  (leg.  T.  Sluckerl). 

Obs.  Maculae  epiphyllae^  eximie  determínatae,  sordide  cinereae, 
centro  saepius  rimosae  v.  squarroso-furfuraceae ;  perithecia 
in  centro  macularunr)  parce  aggregata  sublentícularia  (80-90 
(xdiam.)atro-olivacea  v.  cinerascentia  glabra,  contesta  ostio- 
loque  parum  manifestis;  sporulae  elliptícae  v.  ovatae  saepe 
medio  coarctatulae  continuae,  utrimque  obtusiusculae  atque 
1-guttulatae  (10-15  [jl  long.  =  5-6  (x  crass.)  hyalinae  laeves. 

20.  Phtllosticta  Stuckerti  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Maculis  minutis  orbcularibus  determinalis,  obscure  areola^ 
lis,  subhyalinis,  perilheciis  pusillü  innaíis  late  ostiolatis, 
sporulis  subcylindraceis  majusculis  multiguUulatis . 

Hab.  Ab  folia  viva  v.  lánguida  Ipomoeae  cujusdam  prope  Cór- 
doba, Apr.  1899  (leg.  T.  Stuckert). 

Obs-  Maculae  amphigenae,  mínutae  (0,5-3  lum  diam.)  sparsae 
determinatae,  areola  plus  minusve  lata  purpurascente  cinc- 
tae;  perithecia  ín  maculis  saepius  centralia  pauca  mínima 
(100-150  (xdíam.)  lenticularía,  ostíolo  máximo  (35  \l  diam.) 
períorata,  contextu  oliváceo  parum  distincto;  sporulae  cvlin- 
draceae  (14-16  iJL=  o  jx)  rectae  v.  leniler  curvulae,  utrimque 
obtusiusculae,  grosse  multiguttulatae,  hyalinae.  A  Phyllostic- 
lis  ceteris  in  Convolvulaceis  vigentibus  longissime  abhor- 
rens. 

21.  Ptrenocuaeta  tualini  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Maculis  amphigenxs  arescenlibus,  perilheciis  innato -^erum- 
penlibus  minutissimis^  seluloso-ostiolalis,  sporults  mediocribus 
subelliplicis  hyalinis, 

Hab.  Ad  folia  lánguida  Thalini  cujusdam  prope  Córdoba,  Apr. 
1899  (leg.  T.  Stuckert). 

Obs.  Maculae  orbiculares,  determinatae,  ambitu  saepius  repan- 
dulae  (3-6  mm  diam.)  arescentes,  concentrice  rugosae,  per 
aetatem  deciduae  ct  folium  perforatum  relínquentes;  perithe- 
cia amphigena  in  parenchymate  macularum  immersa,  ostiolo 
papillulato  epidermidem  perforante  atque  setulas  3-8  tenues 
atrás  opacas  acutiusculas  simplices  (75-80  {x  =  3-4  (x)  gerente 
ornata;  sporulae  ex  elliptico  naviculares  utrimque  acutiuscule 
rotundatae  continuae  laeves  hyalinae  (10  (x  =  3  (x). 


272  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

22.  Septoria  Hookeri  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Maculis  amphigenis  determinatis  fuligineis,  peritheciis 
sparsis  pusillimts,  sporulis  cylindraceis  arcuatulis  oblusis  sae- 
pius  biseptatis , 

Hab,  Ad  folia  lánguida  ¿e^a^ueae  Hookeri  prope  Córdoba,  Maj. 
1899(leg.  T.  Sluckert). 

Obs,  Maculae  sparsae  sed  in  quoque  folio  numerosae,  parvulae 
(1-5  mra  diam.)  amphigeiíae,  repando-orbiculares  delemnina- 
tae,  obscure  sordideque  fuligineae,  per  aelalera  saepe  centro 
arescentí-cinerascenles;  perilhecia  in  nnaculis  saepius  circi- 
nanti£^  aegre  perspicua  innata  vixerumpentialenticularia  (90- 
100  [X  diam.)  modice  ostiolata,  contextu  fuligineo  indístincto ; 
sporulae  cylindraceae  v.  subclavulalae  saepius  curvulae, 
crassiusculae  (40-50  jx  =  4  jx),  utrinnque  obtusiusculae,  1-3 
(saepius  2)-septatae,  ad  sepia  non  v.  vix  conslrictae  hyalinae, 
laeves. 

23.  Septoria  lyciicola  Speg.^  n.  sp. 

Diag.  Maculis  orbicularibus  determinatis  subochraceis,  peritheciis 
pusillimis  amphigenis,  sporulis  cylindraceis  flexuosis  continuis 
V.  i'Septatvs. 

Hab.  Ad  folia  lánguida  Lycii  cestroidis  prope  Córdoba,  Maj.  1899 
(leg.  T.  Sluckert). 

Obs.  Maculae  arnphigenae  orbiculares  (1-5  mm  diam.)  determi- 
natae,  areola  angusta  obscuriore  saepius  cinciae  pallide  ochra- 
cenev.  isabellinae;  perilhecia  minutissima,innato-prominula, 
pauca  in  quoque  macula  subperipherica  e  globoso  lenticularia 
(50-80  [t,  diam.),  alro-olivacea,  contextu  ostioloque  parum 
perspicuis;  sporulae  lineares  angustae  subobtusiusculae  (25- 
30  iJL  long.  =  1 ,5-2  [k  crass.)  hyalinae  laeves,  flexuosulae,  con- 
tinuae  v.  1-septatae,  ad  septum  non  conslrictae. 

24.  Septoria  Stuckertiana  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Maculis  orbicularibus  determinatis  sordide  fusco-cinera" 
scentibus,  peritheciis  epiphyllis  minimis,  sporulis  suAclavulato^ 
fíliformibus  continuis. 

Hab.  Ad  folia  lánguida  Bidentis  bipinnatae  in  herbosis  prope 
Córdoba,  Apr.  1899  (leg.  T.  Struckert). 

Obs.  Maculae  amphigenae  parvulae  (2-5  mm  diam.)  ambilu  re- 


MTCETES  ARGEErriNENSES  273 

pandulae  v.  saepe  angulosae,  determínatae,  saepe  concentrice 
rugosae,  fuscae,  centro  saepe  cínerascentí-pallidiores;  perí- 
tliecia  saepius  epiphylla,  lentícularia  (60-80  (a  diam.)  atra, 
contextu  parenchyniatíco  oliváceo  donata,  ostiolo  minuto-per- 
forata;  sporulae  rectae  v.  curvulae  (50*55  ii=  ¿-3  \ii  hyalinae 
continuae, utrimqueacutiusculae.  AS.  bidentis Hace,  longissi- 
me  abhorrens. 

35.  Cercosporella  peronosporoidbs  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Haculú  amphigenis  indeterminatis  subflavescentibus,  cae- 
spitulis  hypophyllis  déme  constipatis  plagulas  albo-cinereas 
angulosas  efficientibus,  hyphis  brevibus^  conidvis  polymorphis. 

Hab.  kd  folia  ¡anf^niddi  Jatrophae  anisophyllae,  prope  Córdoba, 
Apr.  Í899(T.  Struckert). 

Obs.  Maculae  díffusae  flavescentes  indeterminatae  (2-5  mm 
diam.);  caespituli,  peronosporarum  more,  pulvinulos  albo- 
cinéreos farínosulos  crassiusculos  efficientes,  semper  hypo- 
phylli  et  nervationibus  limitati;  hyphae  eliípticae  v.  cylin- 
draceae,  gibbosae,  nodosae  v.  geniculaiae  (1 0-25  (a  =  5-6  (a) 
hyalinae;  conidia  acro-pleurogena  eliiptica,  cylíndracea  v. 
clavata  (IO-6O11.  =  5-7  (a)  continua  v.  4-3-septata,  ad  septa 
non  V.  vix  constricta,  laevia,  hyaiina,  saepius  muUiguttu- 
lata. 

Species  C.  pseudoidio  Speg.  affinis,  sed  satis  riteque  di- 
stincta. 

(Continuará) 


AN.  SOC.  CIBfT.  AR6.  —  T.  ZLTIl  18 


NOVA    ADDENDA 


AD 


FLORAM  PATAGONIGAM 


AUGTORB 

CAROLO  SPEGAZZINI 

(PARS  I) 


55.  Adesmu  SALicoRNioiDEs  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Patagonium ;  perennis  caespitosa,  valde  carnosa  glaberrima, 
foliis  confertis,  stipularum  subconnato-vaginantium  lobis  ovatis, 
petiolo  brevissimo,  foliolis  3  subteretibus  obovatis,  floribus  in 
ramulis  acrogenis  solilariis  sessilibus,  dentibus  calycinis  linea- 
ribus  obtusis  lubum  aequanttbus,  corolla  aurantia  calyce  duplo 
longiore,  legumine  i-S-articulaio  nudo  glabro. 

Hab.  Id  Kssuris  rupium  basdltícarum  \oco  Karr^aik  vocato  prope 
Lago  Argentino,  Mari.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Plantulae  quandoque  dense  pulvinato-caespitosae  (caespi- 
tibus  5-10  cm  diam.  =  i-5  cm  crass.),  quandoque  relaxatae 
subeífusae,  ramís  semper  obscure  subdichotomis  (1-10  cm 
long.  =  2-3  mm  crass.),  deorsum  vesligüs  arescenlibus  sor- 
dide    alro-fuscescenlíbus    foliorum   annorum    praeterilorum 
vestitis,  pseudoarticulatis,  sursum  vírescenlibus  atque  folíí- 
feris.  Folia  confería  glaberrima  carnosa,  postice  stipulislonge 
connato-vaginantibus  (4-5  nim   long.)  subturbinatis,  basin 
versus  exalbído  pallidissime  purpurascentíbus,  ápice  liberis, 
lobis  adpressis  ovatis  subobtusiusculis  viridibus  ornata,  pe- 
tiolo brevissimo  e  globoso  obconico  (1,5  mm  long.  =  I  mm 
crass.),  foliolis  tribus  v.  rarius  duobus  (impare  saepe  deciduo 
V.  inevoluto)  obovatis  V.  oblanceolatis  (3-5  mm  long.  =  2-2,5 
mm    crass.),   deorsum  cuneatis,  sursum  breviter  cuneato- 
rotundatis  subteretibus,  ad  epiphyllum  lenitercanaliculatis  v. 
depressis  obsolete  glaucescentibus,  ad  hypophyllum  convexis 
plañe  enerviis.  Flores  ad  apicem  ramulorum  solítarii  sessiles 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  275 

(8  mm  long.);  calyx  obscure  víridis  turbinatus  (4  mm  long.) 
lobis  parum  inaequalibus  linearibus  obtusiusculis  (saepelaxe 
subimperspícueque  puberulis)  tubum  aequantibus;  corolla 
post  anthcsin  arescens  et  subpersistens  e  rubescenli  auran- 
tiaca,  vexillo  suborbículari  dorso  glabro  v.  vix  obsoletissime 
pulverulento-pubescente,  alas  et  carinam  pallidíores  leniter 
superante,  ovario  3-4-ovulifero  glabro,  stylo  aculo  tenui  lon- 
gíusculo  annato.  Legumina  1  v.  3  articúlala,  arliculis  mox 
decidáis  ex  orbiculari  triangularibus  (2,5  mm  lal.  et  alt.) 
valde  corapressis  nudis  glabris. 

Species  eximía,  habilu  peculiari,  fere  Salícomiaecujusdam, 
mox  dignoscenda. 

56.  Adesmia  süpfocata  Hook.  f.  =  Speg.,  Plant.  Pal.  austr.,  n.  90. 
Hab.  Abunde  in  sabulosis  aridissimis  loco  Chonkenk-aik  vocato 

secus  Rio  Chico,  Jan.  1897  (C.  A.). 
Obs.  Legumina  adhuc  plañe  ignota  necunquam  inventa ! 

57.  Adbsxia  tehuelcha  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Chaetotricha  ;  perennis  primo  vtsu  glabra  sed  pilis  tubercu- 
losis (glandulosis?)  plus  minusve  hispida  y  ramis  herbaccis 
pallide  virentibus  e/fuso-adscendentibu^  subsxmplidbus,  remóte 
foliiferis,  stipulis  ovatis,  petiolis  crassis  a  medio  folioliferis, 
foliolis  crassís  eveniis  S-jugis  spathulatis  obsolete  laxissimeque 
scabridis,  floribus  ad  apicem  ramorum  laxissime  racemosis^  in 
pedunculis  scabridis  hamatis  folio  v.  bractea  fulcrante  longiori- 
bus  acrogenis  aurantiads,  calyce  subhispido  laciniis  linearibus 
tubo  longioribus,  corolla  [glabra  calycem  fere  duplo  superante, 
leguminibus  pluriarticulatis  longe  plumoso-setuliferis. 

Hab.  In  altipianítie  altíssima  loco  Parr-aik  vocato  secus  Rio 
Sehuen,  Apr.  -1898  (C.  A.). 

0¿s.  Caudex...;  rami  majusculi  deorsum  prostrali,  sursum  ar- 
cuato-adscendentes  crassi  (20-45  cm  long.  =  3-5  mm  crass.) 
succosi  laete  pallideque  virides  quandoque  glaberrimí  quan- 
doque  pilis  símplícibus  parvulis  basi  tuberculosis  ápice  saepe 
guttula  viscosa  ornatis  erectís  adspersi  non  v.  parce  ramulósi^ 
remote  folíatí ;  folia  (10-30  mm  long.)  infera  internodia  non  v. 
vix  aequanlia,  supera  longiora  carnosula,  stipulis  inaequila- 
teraliter  ovatis  obtusiusculis  (i-5  mm  long.  =  3-3,5  mm  lat.) 
saepíus,  margine  praecipue,  minute  laxeque  híspidulis,  petiolo 


276  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

crasso  (2-20  mm  long.)  dorso  convexo,  ventri  applaDatulo  non 
margínalo,  ín  juventute  minute  adpresseque  puberulo,  per 
aetatem  sparse  hispidulo,  ín  senectute  saepíus  glabrato,  vix 
infra  médium  foliolifero;  foliolis  imparipínnatis  (1-7)  inferís 
3-jugis  superis  saepe  ad  unicum  termínale  reductis,  obovatís 
(5-12  mm  long.  =  2-5  mm  lat.),  postice  cuneatís  antice  obtu- 
sissime  rotundatís  (sed  rarissime  subretusis)crassecarnosulis 
enervíís  margine  subrevolutís,  ín  prima  juventute  adpresse 
minute  canescentí-puberulís,  dein  ad  epiphyllum  laxíssime 
pulverulento-puberulís,  ad  hypophyllum  glabratis,  postremo 
glabrís  vix  margine  obsolete  remoteque  scabrido-subdenticu- 
latis.  Flores  (9  mm  long.)  ín  dimídia  supera  parte  ramorum 
exsurgentes;  peduneulis  inferís  folio  fulcrante  stípulato  1-3 
foliolatOy  superis  bracteas  ovata  elliptíca  v.  spathulata  hispí- 
dula  basí  ornatís,  elongatís  (10-30  mm  long.)parum  patentibus 
rectís  sed  ápice  abruple  recurvato-hamatís,  laxe  patuleque 
híspidulis,  unifloris;  calyce  turbinato(6  mm  long.)  laxe  mínu- 
teque  hispidulo,  lobís  línearibus  acutis  tubum  leniter  supe- 
ran tí  bus;  corolla  calyce  tertío  longiore,  vexillo  glaberrimo 
subaurantiaco,  alas  el  carínam  e  flavescente  ochroleucas  vix 
superante.  Legumína  cernua  4-5  arlículata,  articulís  ex  orbí- 
culari  triangularíbus  (3,5  mm  alt.  =  3  mm  lat.)  setulis  plu- 
mosis  longis  (5  mm  long.)  albis  eleganter  comatis,  semioibus 
elliptico-ovatis,  basi  subtruncatulis  (3  mm  long.  ==  2  mm 
diam.)ex  ochroleuco  ciñereis  minute  obsoletequefusco-macu- 
latis,  glabris  laevibus. 

Species  A.  karraikensi  Speg.  valdeaffinissedcerte  distincta, 
A.  Femandezi  Ph.  et  A.  Toreae  Ph.  notinihil  accedens. 

68.  Adesmia  trijuga  GíH.  =  Gay,  Fl.  Chíl.  II,  f.  200. 
Hab.  In  montuosís  centralibus  Chubut,  Nov.  1898  (n.  74-86, 
Koslowsky). 

59.  Adesmia  villosa  Hook.  f.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.  92.  — 

A.  Morenonis  Harms  in  OK.,  Rev.  gen.  plaat.,  lil,  2,  f.  70. 
Hab.  Non  rara  ín  montuosís  Pan  de  Azúcar  vocatís  prope  Rio  Chico, 

Dec.  1897  (C.  A.),  nec  non  in  Valle  Río  Mayo,  Nov.  1898  (n.  120 

Koslowsky). 
Obs.  Species  .4.  pumilae  Hook.  f.  ioogissime  abhorrens  aec  qui- 

dem  comparandal  Adest  etiam  varietas  aeuíifolia,  íoliolis 


NOTA  ADDBIIDA  AD  FLORAM  PáTAOONICAM  277 

adpresse  longeque  sericeis  subargenteis  foliolís  lanceoiatis 
acutíSy  sed  nullo  modo  a  tvpo  separanda. 

60.  Vicia  bijüga  Gilí.  =  Gay,  Fl.  Chil.  II,  f.  128. 

Hab.  Rarius  in  pratis  edítioribus  prope  Chonkenk'aik  secus  Rio 
Chico  Jan.  1897  (C.  A.). 

Obs,  Species  V.  Safforii  Ph.  el  V.  sencellae  Speg.  valde  af&DÍs 
sed  ul  videtur  satis  distincta.  Stipulae  nectario  destitutae; 
pedunculí  puberulí  prope  basin  articulati  (3-3  mm  long.); 
•  calyx  turbínatus  adpresse  puberulus  (3  mm  long.)  dentibus 
subaequalibus  late  triangularibus  acutiusculis  (I  mm  long.) 
donatas;  corolla  ochroleuca  (6-7  mm  long.)  glabra  vexillo 
suborbicularí  alas  carina  aequílongas  nonnihil  superante 
donata;  ovarium  lineare,  viride,  glabrum  6-ovulatum. 

61.  Vicia  bijuga  Gilí.  var.  longipes  Speg. 

Hab.  In  pratis  herbosis  loco  Salinas  dicto  secus  Rio  Santa  Cruz, 
Jan.  1882  (C.  S.)  et  prope  Sehuen-aik  secus  Rio  Sehuen  Febr. 
1898  (C.  A.). 

Obs.  A  typo  recedit  folíis  inferís  obovatis  obtusis  mucronatís, 
superis  linearibus  acutis,  pedunculis  ante  anthesin  petiolo 
brevioribus  v.  aequilongís,  post  anthesin  duplo  et  ultra  lon- 
gioribus. 

62.  Vicia  gramínea  Sims.  =  Franchet,  Miss.  d.  Cap.  Horn.,  Phan. 

f.  331 . 
Hab.  Non  rara  in  dumetis  ad  ripas  fluminis  Rio  Negro,  Jan.  et 

Febr.  1898  (C.  S.). 

« 

63.  Vicia  patagónica  Hook.  f.  =  Speg.,  Fl.  Pat.  austr.  n.  99. 

Hab.  In  herbosis  Chonkenk-aik  secus  Rio  Chico,  Jan.  1897  et 
prope  Sehuen-aik  secus  Rio  Sehuen,  Febr.  1898  (C.  A.). 

64.  Vicia  patagónica  Hook.  f.  var.  depaupérala  (Clos).  =  Speg., 
Prim.  Fl.  Chub.,  n.  45. 

Hab.  In  herbosis  prope  Isla  Pavón,  Febr.  1882  (C.  S.)  el  secus 
Rio  Deseado  Jan.  1894,  nec  non  prope  Chonkenk-axk  secus 
Rio  Chico,  Febr.  1898  (C.  A.). 

065.  Ped  uncu  I  i  glabri  v.  pubescentes  2-4«florí ;  pedicelli  pube- 
scentes calyce  subbrevíores;  flores  (10-12  mm  long.)  erecti  v. 


278  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

patuli,  calyce  plus  minusve  adpressc  laxeque  puberulo-vire- 
scenle  v.  coerulescenle  (3  mm  long.)  denlibus  parurn  inaequa- 
libus  triangularibus  acutiusculis,  corolla  glabra  triplo  longiore, 
vexilloobovalo  (9-9,5  mm  long.)  plus  minusve  late  intenseque 
coeruleo,  alas  ex  ochroleuco  coerulescenles  (8-8,5  mm  long.) 
carina  ápice  intense  alro-coerulea  (6,5  mm  long.)  longiores 
superante.  Legumen  lineare  (16-30  mm  long.  =  4-5  mm  lat.) 
glabrum  10-12  spermum  —  Huc  ducenda  liam  V.  lUorenonis 
Harms. 

65.  Vicia  magellamca  Hook.  f.  =Speg.,  Pl.  Pal.  auslr.,  n.  98. 
Hab.  Non  rara  in  pratis  fertilioribus  secus  Rio  Chico,  Febr.  1898 

(C.  A.). 
Obs.  Vicia  magellanica  Eook.  f.,  F.  Saffordi  Ph.,  V.  patagónica 
Hook.  f.,  V.  andicola  HBK.,  F.  andícola  Ph.  nec  non  plurimae 
aliae  límites  inter  se  non  habent,  sed  semperpedunculis  pedi- 
cellis  calyceque  plus  minusve  pubescentibus  donalae,  idcirco 
formas  v.  varielates  unius  speciei,  V.  setifoliae  HBK.  tantum 
sistunt,  sed  a  V.  graminea  Sims  omnino  glabrata  longe  abbo- 
rrent. 

66.  Vicia  nigricans  H.  et  Arn.  =Speg.,  Prim.  flor.  Chub.,  n.  46. 
Hab.  Non  rara  in  dumetis  prope  Lago  Nahuel-huapi,  Dec.  1897 

(C.  S.). 
Obs.  Variat  glabra  et  pubescens,  foliis  plus  minusve  magnis, 

ibiiolis  elliplicis  ovatis  v.  obovatis,  stipulis  integris  dentatis  v. 

lacíniatis,  pedunculis  folia  non  aequantibus  v.  duplo  tnplove 
.  longioribus,  etc.;   V.  Macraei  H.  &  Arn.,  V.  fodinarum  Ph., 

V.  speciosa  Ph.  etc.  hujus  speciei  varielates  tantum  sistunt. 

67.  Vicia  sebicella  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Perennis  laxe  canescenti-sericea,  caule  debili  prostrato  ápice 
ramoso  adsurgente,  foliis  internodiis  valde  brevioribxis,  stipulis 
óvatisvixcalcaratis,petiolo  brevimculo,  cirro  simplicesubbrevi. 
foliolis  oblanceolatis,  nonv.  calloso-mucronatis  saepius  2-jugis, 
utrimque  acutiusculis,  ad  hypophyllum  subparallete  longitudi- 
naliter  rugoso- sulcaíis,  floribus  mediocribus  in  axillis  superio- 
ribus  sessilibus  saepius  geminatisy  calycis  pubescentis  dentibus 
linearibus  acutiusculis  tubum  subaequantibus,  corollae  glabrae 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  279 

veanllo  coeruleo  triplo  calyce  longiore  alas  carinamque  albe* 
scentes  longe  superantes,  ovario  glabro. 

Hab.  lu  pratis  vallis  Lago  Blanco,  Nov.  1898  (n.  38-103,  Kosiow- 
sky). 

Obs.  Stolones  longissimi  albescentes  (10-25  mm  long.  =  1  mm 
rrass.)  nudi  parce  ramosi,  ramis  hinc  inde  superfícem  solí 
altingentesetabrupte  rarnulosis;  ramuli  arcuato-adscendentes 
(3-10  cm  long.  =  0,5-0,8  mm  crass.)  subsímplices  virides 
tetragoni  sulcati,  minute  palentim  pílosuli,  internodiis  infi- 
mis  (5-8  mm  long.)  el  supremis  (3-3  mra.loug.)  brevibus, 
mediis  valde  elongatis  (10-20  mm  long.);  folia  laxe  seri- 
ceo-pilosa  viridi-canescentia  sericeo-nitentiuscula  crassiu- 
scula  ad  hypophyllum  longíludinaliter  semper  el  eximie 
rugosa,  infera  et  suprema  inlernodíum  aequanlia,  media 
duplo  V.  triplo  breviora  (10-12  mm  long.),  slipulis  dimidiato- 
ovatis  (4-3  mm  long.  =  2-2,5  mm  lal.)  integris  ápice  acutis, 
basi  rolundalis  v.  calcare  brevi  integro  v.  sub-2-3-denliculato 
acutoque  ornatis  nectario  destitutis,  petiolis  brevibus  (2-6  mm 
long.)  in  cirro  (2-8  mm  long.)  mucroniformi  v.  elongatulo 
simplice  plus  minusve  circinato  productis,  foliolis  saepius 
2-jugis  (rarissime  1-3)  oblanceolatis  (3-9  mm  long.  =  1,5-2,5 
mm  lat.)  deorsum  elongalo-cuneatis,  sursum  abbreviato-cu- 
neatis  inermibus  v.  mucronealbescente  crasso  brevique  arma- 
tis,  opposítis  V.  alternis  interse  remotis  v.  aproximatis.  Flores 
ad  axillas  foliorum  3-6  superiorum  enascentes,  fere  semper 
geminati,  sessiles  v.  vix  pedicellati  (ped.  1  mm  long.),  patentes 
mediocres  (9-10  mm  long.),  calyce  turbinato  viridi  adpresso 
sericeo  piloso,  dentibus  triangularibus  acutis,  inter  se  subae- 
quilongiSy  tubum  aequantibus  donato,  corolla  glabra  tere 
calycem  teraequante,  vexillo  coeruleo  suborbiculari-obcordato 
(9-9,3  mm  long.  =  6  mm  lat.)  alas  albo-ochroleucas  carina 
alba  minute  coeruleo-maculata  (5  mm  long.)  terlio  longiores 
(6,5  mm  long.)  superante,  staminibus  alte  connatis  glabris, 
ovario  oblanceolato  (4,5  mm  long.  =  1,5  mm  lat.)  glaberrimo 
viridi  6-ovulato,  stylo  brevi  crass  i  uscu  loque  (1,5  mm  long.) 
abrupte  sursum  refracto  apiccque  longe  albo-barbato. 

Specíes  2  caeterís  hujusdem  regionis  distinctissima   vix 
I".  Solisi  Ph.  nonnihil  accedens. 

68.  Vicia  Saffordi  Ph.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  aust.,  n.  100. 


980  ANALES  BB  LA  SOCII^AD  CIENTÍHCA  ARGENTINA 

Hab.  Non  rara  in  pratís  prope  Chonkenk^aik^  secus  Rio  Chico, 
Jan.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Forma  eximie  cum  descriplíone  Philippiana  con^ruens  sed 
folia  etsí  tenuia  nonnihil  rigidulaetad  hypophyllum  pulchre 
ceraceo-glaucescentia,  infera  parum  longioraet  iatíora  (10  mm 
long.  =  2,2  mm  lat.).  Stipulae  nectario  destitutae;  calyx 
'puberuius;  corollae  vexillum  alas  vix  superante  sed  carina 
tertío  longius;  ovarium  glabrum  4-6-spermum. 

69.  Latmyrus  MAGBLLAificus  Lam.  =  Speg.,  Plant.    Pat.  austr., 
n.  101. 

Hab.  In  dumetis  ad  ripas  LagoNahuel-huapi,  Dec.  1897  (C.  S.). 
Obs.  Specimina  haec  formam  gladiatam  OK.  sistunl,  sed  a  typo 

nonnihil  receduntpendunculíscrassis  (ut  in  L.  crasstpede  Ph.) 

foliis  duplo  longioribus  ápice  8-12  florisl 

70.  Lathyrus  pubescens  Hook.  &  Arn.  =  Walprs,  Rep.  I,  f.  722. 
—  Gay,  Fl.Chil.II,  148. 

Hab.  Non  rarus  per  totam  Patagoniam,  ann.  1882-98. 
Obs,  ínter  specimina  plurima  quae  mihi  adsunt  formae  tres  di- 
stinguendae  : 

a)  Normalis  :  Foliolis  ellipticis  pubescentibus,  calyce  pu- 
bescente. Rio  S.  Cruz,  Febr.  82  (C.  S.). 

b)  Glaucescens:  Foliolis  ellipticis  vix  pubescentibus  plus 
minusveglaucescentibus,calyceglabraio,  glaucescente.  Sehuen- 
aik,  Febr.  98  (C  A  ). 

c)  Lepiophylla :  Foliolis  linearibus  parum  pubescentibus, 
calyce  pubescente.  Téka-choique^  Nov.  89  (C.  Moyano). 

71.  Lathyrus  sbriceus  Lam.  =  DC,  Pr.  II,  f.  369. 

Hab.  In  dumetis  ad  ostia  fluminis  Rio  Negro,  Febr.  1892. 

72.  HoFFVANSEGGiA  TftiFOLiATA  Cav.  =  Spcg.,  Plaut.  Pat.  austr., 
n.  103. 

Hab.  Vulgaia  per  totam  fere  Paiagoniam  per  ann.  1882-98. 

Obs.  Species  stipulis  ovatis  acutis,  foliis  ternatís,  foliolis  plus 
minusve  ovatis  subacutíusculis  nervosulís  sat  distincta,  sed 
habitu  statura  et  pubescentia  summopere  variabilis;  inler 
specimina  permulta,  quae  mihi  sunt,  formae  haec  distín- 
guendae  : 


NOTA  ADDBNDA  AD  PLORAM  PATAOOmCAM  281 

a)  Glaberrima :  Robusta,  tota  glaberrima  eglandulosa,  foliis 
fere  ómnibus  radicalibus,  stí pulís  ova tís  acutis  ciliolatis  pur- 
puréis, petioliserectis  (30-40  rom  long.)  subpurpurascentibus, 
foliis  sem per  ternis  patulis  (18-25  mm  long.)  paripinnatis, 
8-9-jugis,  foliolis  parum  supra  basin  evolutis  confertis  sub- 
imbricatis  alternis  v.  suboppositis  subellipticis  (5-8  mm  long. 
==  3,5  mm  lat.)  basi  rotundato-subtruncatis,  ápice  acutato- 
rotundatís  mínuteque  apiculatis  valde  inaequilaleralibus 
crasse  coriaceis  nervosis  víridibus,  margine  praecipue  pur- 
purasoentibus;  scapi  robusti  (10-U  cm  long.  =  2-3  mmcrass.) 
e  viridi  glaucescentes  erecli  nudi  v.  parum  supra  basin 
i-foliati,  in  parte  dimidia  supera,  folia  superante,  dense  race- 
moso-floriferi.  Flores  15-30  in  quoque  racemo  majores(i2mm 
long.  =  15  mm  diam.)  pedicellis  breviusculis  (3-5  mm  long.) 
purpuréis  glaberrimis  bracteissubpersistentibus  illos  aequan- 
tibus  V.  leniter  superantibus  lanceolatis  acutis  concoloribus 
margine  minute  albo-cilíolatis  ornatis  fulti;  calyxobconicus 
(6-7  mm  long.)  sepalis  breviter  connatis  elliptico-linearibus 
(5  mm  long.  =  2  mm  lat.)  acutiuscule  rotundatis,  deorsum 
purpuréis  sursum  plus  minusve  virescentibus  glaberrimis, 
illis  florum  inferiorum  margine  minute  albo-ciliolatis  excep- 
tis ;  corolla  e  purpui'eo  aurantia  calyce  fere  duplo  longior,  pe- 
talis  glabris  basin  et  in  ungue  breviter  glandulifero-setulosis; 
stamina  libera  in  dimidio  infero  incrassata  albescentia  retror- 
sum  híspidula,  sursum  tenuiora  glabra  purpurea.  Loco  Emelk- 
aik  vocato  secus  Rio  Chico,  Jan.  1897  (C.  A.). 

b)  Kormalxs:  Praecedenti  simillima  nisi  tota  plus  minusve 
pubescens  v.  villosa,  sed  eglandulosa;  scapi  1-3-foliati  patu- 
lepuberuli  elati  (15-25  cm  long.)  in  dimidia  parte  supra  laxe 
racemoso-floriferi ;  pedicelli  (4-6  mm  long.)  glabri,  bracteis 
basalibus  mox  deciduis  etnon  visis ;  flores  mediocres  (10  mm 
long.  =  12  mm  diam.)>  sepalis  calycis  (6  mm  long.)  líneari- 
bus(4  mm  long.)  puberulis  v.  pubescenti-canesoentibus  acu- 
tiusculis,  corolia  aurantiaca  glabra,  legumineglaberrimo  pa- 
rum falcato(30-40  mm  long.  =  3  mm  lat.)  8-12-spermo.  Secus 
Rio  S.  Cruz  Febr.  1892  et  secus  Rio  Negro  Febr.  1898  (C.  S.), 
secus  Río  Chico,  Febr.  1898  (C.  A.)  et  in  Paso  de  los  Indios 
Chubut(n.  57,  Koslowskj). 

c)  MicrophylH :  Gracilis  subpubescens  foliis  radicalibus  et 
caulinis  sat  numerosis  ;  petioli  erecti  (40-70  mm  long.)  glabri 


282  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

tenues  virides;  folia  sem per  terna  patula  (25-45  mm  long.) 
paripínnata  lO-H-juga,  folíolis  pusíllís  parum  supra  basin 
evolutis  valde  ínter  se  remotis  (interuodium  aequantíbus), 
ómnibus  allernis  ovalis  (2-4  mm  long.  =  i-2  ram  lal.)  deor- 
sumdimidiato-cordatis  sursum  attenuato-rotundatis  non  v. 
vix  apículatiSy  valde  inaequilateralíbus  crassiusculís  coria- 
ceís  viridibus,  utrimque  adpresse  mínuteque  puberulis;  scapí 
e  prostrato  erecti  (15-20  cnn  long.)  gráciles  in  dimidia  parle 
infera  nodoso-foiiiferí,  saepequead  nodos  geniculali,  in  dimi- 
dia supera  nudi,  vix  in  parte  suprema  (3-4  cm  long.)laxissime 
racemoso-pauciflori.  Flores  5-10  in  quoque  racemo  minores 
(8  mm  long.  =  10  mm  diam.)pedicellis  mediocribus  (5-6  mm 
long.)  basi  bractea  villosula  párvula  mox  decidua  ornatis,gla- 
bris  sed  glanduiis  perpaucis  fuscescentibus  pedicellatis  ad- 
spersis;  corolla  flava  calyce  vix  terlio  longior  pelalis  dorso 
dense  papiiloso-glandulosis;  stamina  ut  in  praecedenlibus. 
In  dunís  maritimis  ad  ostia  Río  Negro,  Febr.  1898  (C.  S.). 

d)  Glandulosa:  Habitu  et  pubescentia  norma/t  símíliimased 
magis  humílís  et  petiolís,  pedunculís,  pedícellis  calycíbusque 
laxegrossequeíusco-glanduloso-scabridis.  Scapí  folia  aequan- 
tes  V.  parum  superantes  (5-8  cm  long.);  petioli  foliis  ternatis 
subaequilongi  (30-40  mm  long.),  foliolis  8-i4-jugis,  utrimque 
pubescenti-canescentibus,  ovalis  valide  purpureo-mucronatis; 
pedicelli  breves  (3-4  mm  long.);  calyx  canescens  (6-8  mm 
long.);  pétala  flava (7-9  mm  long.)  ad  basin  dorso pallideden- 
siusculeque  glandulosa;  stamina  ut  in  praecedenlibus.  In 
pratis  loco  «  La  Pantanosa  »  vocato  secus  Rio  Negro,  Febr.  1898 
(C.  S.). 

73.  HOFFHANSEGGiA  TRiFOLiATA  Cav.  var.  pentuphylla  Speg. 

Hab.  In  sabulosis  aridissimis  ad  confluentíam  flumínum  Limav 
et  Neuquen,  Dec.  1897  (C.  S.). 

Obs.  Varíelas  habitu  formaenonn«/t  eimicrophyllae  speciei  símil- 
lima,  sed  foliis  quinquefoliatis  cum  paucis  trifoliatis  commix- 
tis.  Slípulae  ovatae  aculiusculae  foliaque  ellíplico-subovata 
nervulosa  !  An  hybridus  H.  trifoliatae  Cav.  el  ff.  falcariae  Cav.? 

74.  HoFFMANSEGGiA  FALCARÍA  Cav.  =  Gay,  Fl.  Chíl.II,  f.  233. 
Hab.  In  altíplanitie  secus  Río  Negro  prope  Carmen   de  Patago- 
nes, Febr.  1898  (C.  S.). 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGOMICAM  283 

Obs.  Forma  a  specimínibus  Ghilensibus  el  Mendozinis  vix  statura 
omnium  partíum  paulo  minore  recedentia,  plañe eglandulosa. 
Petioli  tereomnes  radicales  (35-45  mm  long.)  glabri  víridesin 
parte  dimídía  supera  tantum  foliiferi,  basi  stipulís  ovatis  ob- 
lusis  pubescentíbus  donati ;  folia  4-5-juga  cum  impare  O  0-20 
mm  long.),  a  basi  (impa'ri  excepto)  ioliolosa ;  folióla  4-8-juga 
conferta  subimbricata,  obtusissime elliptíca  v.  obovata  (2-5  mm 
long.  =  1-2,5  mm  lat.)  numquam  mucronata  crassiuscula 
enervia,  minute  adpressissimeque  pulverulento-pubescentia  ; 
scapi  folíís  fere  duplo  longíores  (6-'10  cm  long.)  subgracilos 
glabri,  in  dimidia  parte  infera  nudi,  in  dimidia  supera  laxe  ro- 
cemoso-floriferi ;  flores  patuli  v.  cernui  (10-1  i  mm  long.)  ca- 
lyce  pubescenti-canescente  obovato  (6  mm  long.)  laciniis  sub- 
ellipticis  (4-5  mm  long.  =  1,5  mm  lat.)  subacutis,  petalis 
sépala  bisaequantibusüavisspatulatís,  unguis  margine glan- 
duloso-ciliolatis,  staminum  fílamentis  in  parte  dimidia  infera 
retrorse  pubescen  ti  bus.  Species  a  praecedentibus  foliis  multi- 
jugis,  folíolis  non  nervosis  magisobtusis  subobovatis  non  api- 
culatis  mox  dignoscenda. 

75.    HOFFMANSEGGIA  PATAGÓNICA  Speg.,  n.  Sp. 

Diag.  Humilis  subglaberrima  foliis  radicalibus  et  caulinis  con- 
formibtis,  stipulís  tinearibus  ciliolatis,  pettolis  elongatis,  foliis 
3*4'jugis  {cum  impare),  foliolis  mtnuíis  ovatis  (vix  síib  lente 
validissima  laxe  puberulis)  é-S-jugis  rigidis  crassis,  scapis 
ylabris  folia  superantibus  parce  racemoso-floriferts,  floribus 
mediocribuSy  pedúnculo  bracteola  acula  fulcrante  vix  longiore 
fultis,  calyce  glabro  purpureo,  coro  lia  flava,  legumine  glabro. 

Hab.  In  altiplanitie  aridissima  prope  Trelew,  Nov.  1897  (Valen- 
tín). 

Obs.  Species  pulchella  H.  trifoliatae Cay.  var.  microphyllae  Speg. 
habitu  valde  accendens  sed  foliis  multijugis  ut  videtur  satis 
distíncta.  Radix  recta  profunde  infossa  teres  (70-1 00  mm  long. 
=:  2-3  mm  crass.)  parum  comosa,  cortice  cineroo-fusco  vestí- 
ta,  adsoli  superfícem  abrupte  denseque  caespitoso-ramosa ; 
ramí  ligoosi  nodosi  sursum  in  scapis  abeuntes.  Folia  erecta 
(25-40  mm  long.)  basi  sti pul isoch racéis  linearibus  (1-2  mm 
long.)  subacutiusculis  margine  ciliolatis  ornata  ;  petíolo  recto 
rigídulo  glaberrimo  in  dímidio  v.  tertiis  duobus  inferís  nudo, 
superne  folíifero,  folíís  5-7  patentíbus  ínter  se  valde  remotis, 


284  ANALES  DB  LA  SOdíDAD  dEIfTinCA  ARGENTINA 

internodia  (i-6  mm  long.)  subduplo  aequantibus  (5-15  mm 
long.),  a  basi  fere,  supremo  excepto,  ibiioliferis ;  folíola  8-16 
in  quoque  folio  plus  minusve  alterna  et  pseudoparipinnata, 
ovata,  valdeinaequilateraiia,  basi  rotundata  ápice  acutiuscula 
(1*2  mm  long.  =»  0,5*1  mm  lat.)  saepius  minute  purpureo- 
mucronulata.  confertíuscula,  crassíuscula  rigidula  enervia 
oculo  nudo  glabra  sed  sub  lente  valida  minute  laxeque  pube- 
rula.  Scapi  seu  rami  floriferi  (6-8  cm  alt.  a  superficie  soli)  lere- 
les  virides  glabri,  deorsum  (¡n  lertio  infero)  3-6-subgenicula- 
to-nodosi  ac  foliiferi,  medio  nudi  atque  in  tertio  supero  laxe 
racemoso-floriferi.  Flores  6-12  in  quoque  racemo  mediocres 
(6-8  mm  long.  =  8-9  mm  diam.) ;  bracteae  pedicellorum  ova- 
tae  minutae  purpureae  eximiae  pectinato-cilíolatae  in  mucro- 
nesetaceo  longiore(2-3  mm  long.  rum  muer.)  productae;  pe- 
dícelli  glabri  purpurascentes  (3-3,5  mm  long.)  patuli;  calyx 
obconicus  (4-4,5  mm  long.)  purpureus  glaberrimus,  laciniís 
ellipticis  (2,5  mm  long.  =  1,5  mm  lat.)  atque  acutiusculis 
(margine  obsoletissime  pubescentibus) ;  enrolla  flava  calycem 
bis  aequantepetalis  spathulatis(8  mm  long.  =  4  mm  lat.)  gla- 
bris  eglandulosis  ;  stamina  10  petalis  vix  breviora  flava  fíla- 
mentis  minute  retrorse  hispidis ;  ovarium  lineare  virescens 
glabrum,  stylo  elongato  stamina  non  v.  vix  superante  corona- 
tum.  Legumenadhucimmaturum lineare  subrectum  glabrum. 

76.  GoüRLiEADECORTiCANsHk.  &  Am.  =  Hook,  Bol.  Mise,  ni,  207, 
t.  106. 

Hab.  Frequentissima  in  altiplanitíe  secus  flumina  Rio  Negro, 
Limay  et  Neuquen,  ftec.  1897  et  Jan.  et  Febr.  (C.  S.). 

Obs.  Arbuscula  quandoque  nana  dense  congesta,  horridepaten- 
tim  spínosa  quandoque  erecta  plurimetralrs  sub  arbórea  el 
subinermis.  Folia  saepe  dimorpha :  a)  in  ramis  aeréis  saepius 
parvula(15-20  mm  long.),  imparipinnata  3-juga,  foliulis  oppo- 
sitis  subsessilibus  ellípticis  v.  ieniter  obovatis,  (4-8  mm  long. 
=  i, 5-3  mm  lat.)  utrimque  rotundatis  ápice  non  v.  Ieniter  re- 
lusis,crassiusculisrigidulisglabrisv.subimperspícuepulveru- 
lentis  margine  non  v.  parcissime  obsoletissime  punctatoglan- 
dulosis,  ab  ápice  basin  versus  Ieniter  decrescentibus,  petiolis 
puberulís  fere  a  basifolíoligeris,  stipulís  ovato^triangularibus 
minutissimis  mox  deciduis;  b)  in  ramis  virgatis  sparse  glan- 
duloso^seabridis  ex  radicibus  térra  denudatis  exsurgentibus 


NOVA  AUUBMPA  AD  FLOEAM  PATAGONIGAII  285 

majuscula  (40-50  mm  long.),  iroparipinData  3-4-juga,  folíolis 
alternís  brevissime  petiolulatis  ellipticís  v.  obovatis  (40-85  mm 
long*=  7-12  mm  lal.)  postice  cuneatis  v.  cuneato-rotundatis, 
ápice  plus  minusve  obtüse  rotundatis,  non  retusis,  foliaceis 
sed  subrigidulís  glaberrimís  glaucescentibus,  margine  plus 
minusve  dense  fusco-glanduloso-denliculatis,  ab  ápice  basin 
versus  quandoque  vix  quandoque  valde  decrescentibua,  peíio- 
lis  glaberrimis  fere  a  basi  foliolígeris,  stipuiis  linearibusan- 
gustis  subobtusis  (3-4  mm  long.  —  1  mm  lat.  bas.)  glabris  v. 
ciliolato-puberulis  persislentibus. 

77.  Cassia  Arnottiana  Gilí.  &  Hook.  =  Gay,  Fl.  Chil.,  II,  f.  235. 
Hab.  Non  rara  in  dumetiscirca  LagoNahuel-huapi,  Jan.  1 898(C.S.). 

78.  Cassia  APHYLLACav.  var.  divaricaíaEieru.  =  Hiern.,Sert.  pat., 

n.  56. 
Hab.  Vulgatissima  ubique  secus  ilumina  Rio  Negro,  Limay  et 
Neuquen  Sept.  1874  (C.  Berg.),  Jan.  et  Febr.  1898  (C.  S.). 

79.  PoiNCiANA  GiLLESU  Hook.  =  Gaj,  Fl.  Chil.  II,  f.  225. 

Hab.  Non  vara  io  praeruptis  secus  Río  Negro  praecipue  prope 
Carmen  de  Patagones,  Febr.  1898  (C.  S.). 

80.  Prosopis  DBifUDANS  BntH.  =  Walprs,  Rep.  I,  f.  862. 

Hab.  In  aridis  saxosis  altipLanitiei  Chubutensis,  loco  Paso  de  los 
Jndtos  vocalo,  Nov.  1898  (n.  58,  Koslowsky). 

Obs.  Specíes  P.  patagonicae  Speg.  peraffinis,  a  qua  tamen  rece- 
dit,  folíolis  in  petíolis  secundariis  saepius  5,  quarum  3  inferís 
alternís  et  2  supremis  oppositis,  ómnibus  línearibus  ápice  e 
rotundato  subacutiusculis  pulverulento-pubesoentibus,  rachi- 
dibusque  spicarum  floral ium  puberulis.  Legumen  in  utraque 
adhuc  noninventuin. 

81.  Paosopis  HUXiLis  Gilí.  =  Gay,  Fl.  Chil.  II,  f.  246. 

Hab.  Non  rara  ad  marginem  salinarum  in  altiplaniiíe  secus  Río 

Negro,  Jan  et  Febr.  1898  (C.  S.). 
Obs.  Forma  liumíUima  dense  intricata,  caespítoso-eíTusa,  floríbus 

legumínibusque  e  coccíneo  purpuréis  donata. 

82.  Paosopis  svaiATA  Rath.  =  Speg.,  Plant  Pat.  austr.,  o.  106. 


28t>  ANALES  DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Hab.  Vulgatissima  in  locis  sabulosis  ad  ripas  fluminis  Rio  Ne- 
gro, Jan.  el  Febr.  1898  (C.  S.). 

Obs.  Specíes,  ut  jam  I.  c.  monui,  fruclu  lomentaceo  articulatim 
deciduo  ad  maturitatem  distincta  alque  a  genere  sai  recedens 
et  novae  sectionis  Lomentaria  nucupandae  tjpum  sistens. 

83.  Prosopis  strombulifera  Bnth.  =  Gay,  Fl.  Chíl.  II,  f.  249. 

Hab.  Sporadíce  non  rara  in  altiplanitie  secus  Río  Negro,  Jan.  et 

Febr.  1898  (C.  S.). 
Obs.  Species  ab  íneolis  «Betortuno  »  v.  «  Mastuerzo»  nuncupata. 

In  dunnetís  adest  saepe  forma  inermis  ramis  virgatis  gracili- 

bus  sed  a  typo  nullo  modo  separanda  I 

84.  Cerasus  caproniana  DC.  —  O  grioUa=^  DC.^  Pr.  II,  f.  356. 
Hab.  Non  rara  spontanea,  sed  certe  excultisaufuga,  in  insulís  et 

ad  ripas  fluminis  Rio  Negro,  praecipue  prope  Carmen  de  Pata- 
gones, Jan.  etFebr.  1898  (C.  S.). 

85.  Geuw  CHiLOEifSE  Balb.  =  Speg.,  Pl.  Pat.  austr.,  n.  107  et  Prim. 
Fl.Chub.,  n.55. 

Hab.  Vulgatum  in  pascuis  edítíoribus  prope  Na huel-huapí,  Dec. 
1897  (C.  S.). 

86.  Fragaria  chilensis  Ehrb.  =  Speg.,  Prim.  Fl.  Chub.,  n.  54. 
Hab.  Satcommunis  in  umbrosis  monlanis  prope  Lago  Nahuel- 

huapi,  Dec.  1897  (C.S.). 

87    Potentilla  anserina  L.  =  Gay,  Fl.  Chil.  II,  f.  304. 
Hab.  Rarissime  ad  margines  rivulorum  inmontanis  prope  Lago 
Nahuel-huapi,  Dec.  1897(C.  S.). 

88.  Margyrocarpus  acanthocarpus  Speg.=Speg.,  Plant.  Pat.  austr., 
n. 111. 

Hab,  In  praeruplis  siccissimis  prope  Pan  de  Azúcar  secus  Rio 
Chico,  Dec.  1897  (C.  A.). 

89.  Margyrocarpus  Ameghinoi  Speg.  =  Speg.,  Plant.  Pat,  austr., 
n.110. 

Hab.  In  planitie  aridissima  saxosa  prope  Lago  Nahuel-huapi, 
Dec.  1897  (C.  S.)  et  in  altiplanitie  centralí,  Chubut,  loco  Paso 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAN   PATA60NIGAM  287 

de  los  Indios  vocalo,  Nov.  el  Dec.  1898  (n.  90-46,  Koslowsky). 

90.  Margtrocarpus  paiagonicus  Speg.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr., 

n.  109. 
Hab,  In  saxosis  v.  arenosís  aridissimís  prope  Lago  Nahuel-hua- 
pi,  Dec.  1897  (C.  S.). 

91 .  Margyrocarpüs  sktosus  R.  &  P.  =  Gay,  Fl.  chil.  II,  f.  279. 
Hah.  Satfrequens  in  campis  siccís  secusRio  Negro,  Jan.  et  Febr. 

1898  (C.  S.). 

92.  AcAENA  ADSCENDENS  Vahl..=  Gaj,  Fl.  chil.  II,  f.  299. 

Hab.  In  dumetís  mon tan ís  prope  Lago  Nahuel-huapí,  Jan.  1898 
(C.  S.). 

93.  AcAENAEUPATORiACham.  et  Schll.  =  Mart.,  Fl.  Bras.,  14,  II,  f. 
170.  —Á.  Hieronymi  OK.  in  Rev.  gen.  plant.  III,  2,  f.  74. 

Hab.  Non  rara  inaridissimis  altiplanitiei  secus  Rio  Negro,  Jan. 
eiFebr.  1898  (C.  S.). 

94.  AcAENA  FUEGiNA  Ph.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.  121 . 

Hab.  Vulgata  in  campis  aridis  sabulpsís  secus  Rio  Chico,  Jan. 

1897  (C.  A.). 

95.  AcABNA  iNTBGERRiiiA  Gilí.  =  Spcg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.  119. 
Hab,  Sat  vulgata  in  campis  prope  Emelk-aik  secus  Río  Chico, 

Jan.  1897  (C.  A.),  et  rarius  prope  Lago  Nahuel-huapi,  Dec.  1897 

(C.  S.). 

96.  AcAENA  LAEviGATA  Ait.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.  1 18. 
Hab.  Frequens  in  pratis  editioribus  prope  Cabo  Raso,  Chubut, 

aest.  1896  (F.  Fischer)  et  prope  Lago  Nahuel-huapi,  Jan.  1898 
(C.  S.). 

97.  AcAENA  MULTiFiDA  J.  D.  Hook.  =Gay,  Fl.  chil.  II,  f.  287. 

Hab.  In  pratis  sabulosis  et  saxosis  prope  Lago  Nahuel-huapi, 
Dec.  1897,  ad  coníluentiam  fluminum  Limay  et  Neuquen,  Jan. 

1898  (C.  S.),  nec  non  prope  Chonkenk-aik  secus  Rio  Chico, 
Febr.  1898  et  in  altiplanitie  Karr-aik  prope  Lago  Argentino, 
Mart.  1898  (C.  A.). 


288  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Obs.  Specíesabil.  pinnatifida  K.  &  P.,  etsi  folíis  valde  siinilis, 
lamen  fructibus  obpyramydalo-tri-v.  lelra-gonis,  angulis  in 
acúleo  subbrevi  valde  dilata to-decur rente  productis,  ínter  án- 
gulos glabrísetínermíbus  dístincta.  Yaríatfoliisplus  minusve 
glabratis  v.  adpresse  sericeo-villosís. 

98.  AcAENA  PLATYACANTHA  Spcg.  =  Spcg.,  Plaut.  Pat.  austr.,  n.  116. 
Hab.  Sat  connmunis  in  altiplanitie  secus  Bio  Chico,  praecipue 

prope  Pan  de  Azúcar,  Jan.  el  Dec.  1897  (C.  A.) 

99.  AcAENA  piNNATiPiDA  R.  &  P.  =  Spcg.,  Plaut.  Pal.  austr.,  n.  i  12. 
Ha6.  Non  rara  in  altiplanitie  arida.secus  Rio  Chico,  Dec.  1897 

(C.  A.). 
Obs.  Fructus  elliplico-ovati,  aculéis  teretibus  gracilibus  non  v. 
vix  decurrenti-dilatatis  armali,  interaculeoscanescenti-villosi. 

i 00.  AcAENA  sPLENDEifs  H.  &  Am.  ?  =  Gaj,  Fl.  Chil.,  II,  f.  291 . 
Hab.  In  altiplanitie  aridissima  secus  Rio  S.  Cruz,  Nov.   1897 

(¥•  B.). 
Obs.  Specimina  sterilia,  idcirco  nonnihil  dubiosa,  sed  foliorum 

forma  eximio  ab  A.  mtegemma  H.  &  Aro.  el  a  caeteris  af&ni- 

busdistincta. 

1  01  .    ACAENA   TEHUELCHA  SpCg. ,  n.  Sp. 

Diag.  Euacaena,  párvula  caespitosa  sericeo^argentea,  foUis  oblon- 
gO'Spathulatis  pinnaUpartitts,  pinnts  i-S^fidis,  laciniis  planis 
oblanceolatis  uírimque  sericeis,  flcribus  dimofphis,  alieris  in 
axillis  foliorum  absconditis  fqemineis^  alieris  scapicolis  herma' 
phrodiliSf  scapis  gracilibus  e  glabrato  pilosulis  interruple  ca- 
pitato-glomeruliferis,  fructibus  pericladiicolis  compressis  luíe- 
scentibus  subglabris  marginibus  alato-aculeatts,  scapicolis 
puberulo-canescentibus,  ex  elliptieo  subtelragonis,  angulis  acu- 
leato-glochidiatiSj  fadebus  aculeolis  minoribus  armatis. 

Hab.  In  praeruplisaridissimis  loco  Pan  de  Azúcar  vocaio  secus 
Rio  Chico  Dec.  1897  el  Karr-aik  prope  Lago  Argentino,  Mari. 
1898  (C.  A.). 

Obs.  Species  A.  írifidae  R.  &  P.  nec  non  A.  plaiyacanihae  Speg. 
affinis  sed  íloribus  fructibusque  dimorphís  mox  dignoscenda. 
Caudices  lígnosicrassi  squamis(pericladiis  foliorum  annorum 
praeteritorum)    nigricantibus    dense    loricato-vestiti,    ápice 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONIGAM  289 

abrupte    denseque  botryoso-ramosi   ac   coespites  subhemi- 
phaericos(5*IO  cm  alt.)  efficientes;  ratní  erectí  subsimplices 
(8-15  mm  long.  =3-4  mm  diam.),  alteri  abbreviati  foliiferi, 
aiteri  elongati  folio-scapigeri,  sed  omnes  tertiles.  Folia  parvu- 
vula  (15-30  mm  long.  =5-7  mm  lal.),  basi  pericladio  ovalo 
(7-9  mm  long.  =  5-6  mm  lat.)  amplexicaule  subscariosogla- 
berrimo  e  lúteo  v.  ferrugineo  aurantio  margine  longiuscule 
subpectinatimque  albo-ciliolato  v.  piloso,  sursum  sensim  in 
petiolo  attenuato  donata,  petiolo  gracilí  (1()-20  mm  long.)  in 
tenia  parte  infero  nudo,  ceterum  foliolifero,  dorso  convexulo, 
ventre  applanato  adpresse  pubescenti-canescente ;  foliolis5-11 
adpresse  denseque  argenteo-serniceis  sessilibus  subconfertis 
(Ínter  juga  2-4  mm  long.)  a  basi  apicem  versus  sensim  majo- 
ribus,  infimis  rainimis  (1-1 ,5  mm  long.  =: 0,5-1  mmlal.)s¡m- 
plicibus,  mediis  (2-3  mm  long.  =  1,5-3  mm   lat.)  bifidisv. 
trifidis,  supremis  (4-5  mm  long.  =  3-5  mm  lat.)  5-fidis  v. 
meliustriparlilis,  lóbulo  medio  trídentato,  lateralibus  bífídis, 
lobis  ómnibus  planis  cilipticis  v.  oblanceolatisutrimque  obtu- 
siuscule  acutatis.  Flores dimorphi,  alteri  tanlum  fpemínei  (an 
semper?)  ovario  irregulariter  triangulari  applanato,  sepalis 
ellipticí^  sericeis  pusillis,  in  axillis  pericladiorum  solitarii  v. 
2-5-gIomerulati   absconditi,   alteri    normales   hermapbrodili 
ovario  ellipsoideo  spinuloso  pubescente  sepalis  ovatis  extus  se- 
riceis medíocribus,  staminibus  2  et  stylis  plumosis  purpuréis 
exertis  donatí,  in  scapis  interrupte  ^lomerati.  Scapi  erectiu- 
sculi  (5-8  cm  long.)  teretes  gráciles,  laeves  v.  obsolete  striati, 
e  virescentépurpurei,  glabri  v.  laxe  adpresse  autpatule  pilosu- 
li,bracteisovatisamplexicaulibus  majusculis(4-5mmlong.  =: 
2  mm  lat.)  dorso  canescentibus  1-4  (saepius 2)  remotís donati^ 
ad  axillas  bractearum  1-5-flori,  ápice  capitulum  8-16  florum 
ellipticum  V.  subglobosum  (6-10  mm  long.  =5-6  mm  diam.) 
gerentes.  Fructus  dimorphi;  alteri  in  axillis  pericladiorum 
1-5  absconditi  glabri  v.  vix  pulverulento-puberulie  lutescente 
ferruginei  obovato-triangulares  (4-5  mm  long.  =:  3  mm  lat.) 
compressissimi  dorso  non  v.  obsolete  nervoso-subcarinati,po- 
sticeattenuato-acutissimi,  margine  angustesubalati  atqueirre- 
gulariler  denticulato-aculeati  aculéis  planiusculis  (rectis  v. 
subruncinatis),  brevibus  minute  puberulo-glochidiatís,  calyce 
minutissimo  persistente  coronati ;  alteri  scapicolae  ellipticí  v. 
ovati  (3-4  mm  long.  =  3-2,5  mm  diam.)e  virescente  minute 

AN.  SOC.  CISXT.  AR6.  —  T.  XL¥II  19 


390  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

deitseque  puberulo-canescentes  saepius  subtetragoni,  angulis 
aculéis  3  v.4  superpositis  compressulís  víx  fructusdiamelrum 
aequantibus  praeditis,  valleculis  ínter  ángulos  seriem  acúleo- 
lorum  roinorum  gerentibus,  aculéis  ómnibus  totís  pubescenti- 
glochidatis. 

102.  AcAENA  trífida  R.  P.  =  Speg.,  Plant.  Pal.  austr.,  n.  H5. 
Hab.  Sporadice  in  campis  saxosis  loco  Pan  de  Azúcar  vocato  se- 
cus  Rio  Chico,  Jan.  1897  (C.  A.). 

(Conlinuard). 


SEGUNDA  REUNIÓN 


DBL 


CONGRESO  CIENTÍFICO  LATINO  AMERICANO 


EN  MONTEVIDEO 


El  Comité  de  organización  nombrado  en  la  asamblea  de  clausura 
del  primer  Congreso  Científico  Latino  Americano  (20  de  abril  de 
1898),  para  preparar  la  segunda  reunión  del  Congreso  que  debe 
tener  lugar  el  año  1901  en  Montevideo,  ha  entrado  en  un  período 
de  franca  labor,  que  augura  el  mejor  éxito  á  sus  trabajos. 

Por  lo  pronto  ha  designado  un  Comité  ejecutivo  encargado  de 
correr  con  todas  las  diligencias  preparatorias. 

Este  Comité,  en  el  que  figuran  altas  personalidades  intelectuales 
uruguayas,  está  constituido  de  la  manera  siguiente  : 

Préndente  :  Doctor  Juan  Carlos  Blanco. 

Vicepresidentes :  Profesor  José  Arechavaleta  y  doctor  Joaquín  de 
Salterain. 

Tesorero :  Ingeniero  Juan  José  Castro. 

Secretarios  :  Doctores  Ernesto  Fernández  Espiro  y  Manuel 
B.  Otero. 

Vocales  :  Doctores  Carlos  M.  de  Pena,  José  Scoseria  é  ingeniero 
Carlos  Honoré. 

La  Sociedad  Científica  Argentina,  iniciadora  de  estas  fraternales 
solemnidades,  acompaña  con  sus  más  vivas  simpatías  los  trabajos 
preliminares  de  la  reunión  confiada  á  la  ciudad  de  Montevideo,  y 
desea  que  ella  alcance  el  más  brillante  resultado. 


VISITA  A  LOS  NUEVOS  MATADEROS 


El  domingo  21  de  mayo  realizó  la  Sociedad  una  interesante  visita 
á  los  nuevos  mataderos  de  Liniers. 

A  las  8\/2  de  la  mañana  un  numeroso  grupo  de  socios  ocupó 
un  coche  especial  del  tramway  eléctrico  «  La  Capital  )>  que  debía 
transportarlos  desde  el  punto  de  reunión,  en  la  esquina  Victoria  y 
Defensa,  hasta  el  sitio  de  la  visita. 

Después  de  una  hora  de  viaje  llegaron  los  visitantes  á  los 
mataderos,  penetrando  el  coche  á  la  estación  destinada  á  la  carga 
de  las  reses  muertas  en  los  wagones  frigoríficos  del  tramway  «  La 
Capital  »  para  ser  conducidas  á  la  ciudad. 

Nuestro  vicepresidente,  ingeniero  doctorearlos  M.  Morales, quien 
presidía  la  excursión,  y  el  ingeniero  Benito  Mallol,  director  de  las 
construcciones  del  tramway  eléctrico,  explicaron  el  funcionamiento 
de  los  guinches  eléctricos  y  los  dispositivos  adoptados  para  los 
wagones  destinados  al  transporte  de  carne. 

Recorriéronse  luego  todas  las  instalaciones  de  los  mataderos,  en 
las  que  se  ha  tenido  que  luchar  con  inconvenientes  causados  por 
la  mala  situación  de  los  mismosy  muchas  defectuosas  disposiciones 
de  las  que  es  responsable  la  empresa  que  obtuvo  la  concesión  de 
construirlos.  Rescindido  el  contrato,  la  Ofícina  de  Obras  Públicas 
de  la  Municipalidad  ha  tratado  de  salvar  en  lo  posible  estos  vicios 
originales,  algunos  de  los  cuales  no  admiten  enmienda. 

El  desagüe  de  los  mataderos,  por  ejemplo,  ofrece  dificultades 
casi  insuperables  para  efectuarlo  en  correctas  condiciones,  pues  las 
construcciones  se  han  ejecutado  en  un  sitio  tan  bajo  que  no  hay  la 
suficiente  diferencia  de  nivel  para  que  los  líquidos  cloacales  corran 
por  simple  gravitación.  Este  serio  problema  aún  no  ha  sido  resuelto. 


VISITA  i  LOS  NUEVOS  MATADEROS  293 

La  Municipalidad  trata  de  habilitar  en  breve  plazo  la  mitad  de 
las  obras,  con  lo  cual  no  sólo  obtendrá  buena  renta  sino  que  la 
matanza  se  hará  en  mucho  mejores  condiciones  que  en  los  actuales 
corrales. 

A  pesar  de  estas  ventajas  no  puede  menos  de  deplorarse  que  se 
haya  gastado  tanto  dinero  (cerca  de  cinco  millones  de  pesos,  cuando 
estén  las  obras  completas)  para  dotar  al  municipio  de  obras  cuyos 
defectos  fundamentales  no  pueden  ser  compensados  ni  evitados  por 
los  perfeccionamientos  de  detalle  que  ha  introducido  en  ellas  la 
Oficina  de  Obras  Públicas. 

La  visita  terminó  en  la  casa  de  la  administración,  desde  cuya  alta 
torre  se  goza  de  un  amplio  panorama  de  los  suburbios  bonaerenses. 

En  uno  de  los  salones  de  esta  casa  fué  servido  un  abundante 
almuerzo  ai  que  hicieron  debido  honor  los  concurrentes. 

En  seguida  regresaron  los  visitantes  en  el  tramway  eléctrico, 
muy  agradecidos  á  las  atenciones  de  que  habían  sido  objeto. 


MISCELÁNEA 


El  Gongi^eso  internacional  de  IO0  Matemáticos. —  Anuncia- 
se como  un  acontecimiento  délos  más  importantes  del  mundo  matemático,  el 
próximo  Congreso  internacional  de  los  Matemáticos  que  debe  reunirse  en  París 
del  6  al  12  de  agosto  del  año  entrante  y  de  cuya  preparación  se  ocupa  activa- 
mente la  Sociedad  Matemática  de  Francia. 

Tomamos  de  la  Revue  genérale  des  Sciences  las  siguientes  informaciones  que 
nuestros  lectores  leerán  sin  duda  con  interés. 

Una  circular  lanzada  desde  hace  varías  semanas  hace  conocer  las  condiciones 
generales  del  Congreso,  que  estará  relacionado  con  la  Exposición  universal,  pero 
cuyas  sesiones,  en  su  mayor  parte,  se  realizarán  en  el  Quartier  Latin  (probable- 
mente en  la  Sorbonne).  Habrá,  por  lo  menos,  dos  sesiones  generales,  sesiones 
de  secciones,  visitas  científicas,  excursiones  facultativas  y  un  banquete. 

El  1*  de  febrero  ya  habían  contestado  á  las  circulares  de  invitación  unos  859 
corresponsales,  entre  los  cuales  533  anunciaban  su  presencia  probable  y  la  de 
377  personas  de  sus  familias. 

Todo  hace  esperar  que  el  futuro  congreso  —  al  cual  ha  precedido  el  congreso 
preparatorio  de  1897  (Zurich)  que  tuvo  grande  éxito  —  será  un  brillante  aconteci- 
miento científico,  destinado  á  ejercer  una  poderosa  acción  en  el  desenvolvimien- 
to futuro  de  la  Ciencia. 

Por  otra  parte,  agrega  la  noticia  de  Ib,  Revue,  se  nos  anuncia  que  representan- 
tes de  las  Academias  de  Viena,  de  Munich,  y  de  las  Sociedades  de  Gottin^^en  y  de 
Leipzig  se  han  reunido  en  Góttingen  hacen  pocos  meses,  y  han  resuelto,  en  prín* 
cipio.  formar  una  unión  entre  las  varias  acadenjias  del  mundo  entero  para  llevar 
á  buen  término  las  obras  que  interesan  á  todos  los  matemáticos.  Es  esa  una  ex- 
celente iniciativa  que  merece  ser  estimulada  y  cuyo  éxito  es  de  desearse.  Esta 
suerte  de  federación  académica  en  el  terreno  matemático,  si  llegara  á  fundarse, 
daría  á  la  organización  de  los  Congresos  internacionales  su  complemento  natural 
y  un  carácter  de  permanencia  profundamente  apetecible. 

lia  vida  animal  es  una  simbiosis  con  micpobios.—  Con  es- 
te título  la  Revue  scienti/íque  de  11  de  febrero  publica  una  extensa  noticia  rela- 
tiva á  la  cuestión,  agitada  de  tiempo  atrás,  de  la  posibilidad  de  la  vida  aséptica, 


MISCELÁNEA  295 

68  decir,  de  la  vida  sin  el  concurso  de  los  microbios,  cuando  menos  de  los  que 
se  hallan  en  el  instestino. 

Parece,  eu  efecto,  que  estos  terribles  pequeños  seres  no  son  únicamente  los 
formidables  enemigos  de  la  vida:  ¡son  también  de  condición  indispensable  J 

El  autor  de  la  noticia  de  la  Revue  scienii/ique  nos  ofrece  un  interesante  ex- 
tracto de  un  trabajo  de  M.  Duclaux,  el  sabio  director  del  Tnstituto  Pasteur  pu- 
blicado en  los  Annales  de  éste,  en  el  cual  ha  resumido  un  estudio  del  bacteriólogo 
alemán  Max  Schottelius  sobre  el  problema  de  la  vida  aséptica. 

Sentimos  no  poder  entrar  en  el  detalle  de  los  minuciosos  experimentos  realiza- 
dos para  llegar  al  esclarecimiento  de  la  difícil  cuestión,  y  nos  limitaremos  á  trans- 
cribir los  últimos  párrafos  de  la  noticia  que  nos  ocupa,  en  que  se  sintetiza  los 
resultados  alcanzados. 

«Se  comprende  entonces  que  la  supresión  de  esa  digestión  microbiana  durante 
los  primeros  días  de  la  vida  del  pollo  pueda  ser  penosa  ó  funesta  al  joven  ani- 
mal, muy  débil  en  ese  momento.  La  presencia  de  los  microbios  en  el  canal  in- 
testinal es  entonces  útil  ó  necesaria.  Más  tarde,  se  vuelve  coadyuvante:  puede 
hacerse  hasta  nociva  si  la  fermentación  toma  mal  giro  y  vierte  en  demasiada  can- 
tidad diástasis  ó  toxinas  hostiles  á  los  tejidos  en  los  intestinos . 

«  En  resumen,  toda  nuestra  vida  implica  la  existencia  de  una  simbiosis  con  los 
huéspedes  de  nuestro  canal  intestinal,  y  ya  no  se  trata  de  contestarles  su  papel 
digestivo;  trátase  de  medirlo  y  ensancharlo,  ó  de  restringirlo  según  los  casos,  pa- 
ra volverlo  higiénico  y  hacerlo  contribuir  al  entretenimiento  de  la  salud,  al  par 
que  hoy  es  el  origen,  ya  de  perturbaciones  momentáneas,  ya  de  desórdenes 
crónicos. » 


BIBLIOGRAFÍA 


1.  — CIENCIAS  NATURALES 

Bergf  (doctor  Carlos).  Observaciones  sobre  lepidópteros  argentinos  y 
otros  sudamerioanos,  en  :  Anales  del  Museo  Nacional  de  Buenos  Aires, 
tomo  VI,  pág.  369  á  390.  fiueoos  Aires,  6  de  mayo  de  1899. 

Presenta  el  autor  sus  observaciones  sobre  veintidós  especies  de  mariposas, 
corrigiendo  errores  en  las  descripciones,  determinación  ó  nomenclatura  de  las 
mismas.  Se  establece  en  cada  caso  la  sinonimia  completa  de  los  géneros  y  espe- 
cies. La  consulta  de  este  nuevo  artículo  del  sabio  director  del  Museo,  se  facilita 
por  un  índice  alfabético. 

A.  Gallardo. 

Cupci  (Vincentj.  Sur  la'phylogenie  et  le  polymorphisme  des  baotéries, 
.Montevideo,  1898. 

Cn  un  folleto  de  88  páginas  publica  el  autor  en  francés  la  comunicación  presen 
tada  al  Congreso  científico  latino  americano,  en  la  que  expone  sus  opiniones  sobre 
esta  interesante  cuestión,  que  deberá  ser  resulta  por  los  especialistas. 

Berro  (Mariano  B.).  La  vegetación  uruguaya.  Plantas  que  se  hacen 
distinguir  por  alguna  propiedad  útil  ó  pexjudicial.  En  :  Anales  del 
Museo  Nacional  de  Montevideo,  t.  II.  fascículo  XI,  p.  89-196.  Montevideo,  1899. 

Enumera  el  autorías  plantas  uruguayas  más  abundantes  y  conocidas,  indicando 
sus  nombres  vulgares  y  las  aplicaciones  de  que  ellas  son  susceptibles. 

Comunicaciones  del  Museo  Nacional  de  Buenos  Aires.  Tomo  I,  n**  3, 
Buenos  Aires,  24  de  mayo  de  1899. 

Interesantes  trabajos  científicos  comprende  esta  tercera  entrega  de  las  comuni- 
caciones del  Museo. 

El  doctor  Berg  se  ocupa  de  los  Coleópteros  de  la  Tierra  del  Fuego,  coleccio- 
nados por  el  señor  Carlos  Backhausen  y  describe  las  siguientes  especies  nuevas : 


bibliografía  297 

Cylindrorrhinus  confuianetts,  Ádioristus  fuegianuSy  Seoioeharwt  lateralis  y 
Coccinella  duplaris. 

Describe  el  señor  Teodoro  Stackert  Uua  leguminosanueva  de  la  flora  argentina 
á  la  cual  da  el  nombre  de  Prosopis  barha-tigridie. 

Dos  buenas  láminas  nos  dan  el  aspecto  general  7  detalles  de  las  flores  j  fratos 
de  este  extraño  vegetal  espinoso. 

Alcides  Mercerat  responde  en  francés  á  las  ataques  de  Hauthal  quien  criticó  en 
revistas  europeas  los  trabajos  sobre  geología  de  la  Patagonia  publicados  por  el 
autor.  Rectifíca  las  añrmaciones  de  Hauthal  y  aporta  nnetros  datos  sobre  los  pantos 
discutidos. 

Continúa  el  doctor  Berg  la  substitución  de  nombres  genéricos  incorrectos  ó 
preocupados. 

Carlos  Spegazzini  prosigue  la  descripción  en  latín  'de  algunas  PUtntiís  nuevas 
de  la  America  austral,  dando  á  conocer  las  siguientes  especies  :  Utricularia 
platensis,  Aristoloehia  melanoglossa,  A.  Stuckerti^  Tillandsia  chlorantha  y 
Staurostigma  vermicida. 

Como  se  vé  la  importancia  de  estas  nuevas  comunicaciones  no  desmerece  de 
las  anteriores.  A.  Gallardo. 


II. -CIENCIAS  MÉDICAS 

Gaché  (doctor  Samuel).  La  Tuberoulose  dans  la  BépubUqne  Argentino. 

Buenos  Aires,  1899. 

En  un  hermoso  volumpn  de  más  de  350  páginas  acaba  de  publicar  el  Dr.  Gaché 
un  importante  estudio  de  conjunto  sobre  esta  terrible  enfermedad,  trabajo  que 
ha  merecido  con  toda  justicia  los  más  lisonjeros  juicios  de  los  profesores  Pozci 
(de  París),  Palmberg  (de  Finlandia)  y  Gartner  (de  Jena). 

Vasto  es  el  plan  de  la  obra  y  se  encuentran  reunidos  en  ella  todos  los  datos  y 
antecedentes  necesarios  para. apreciar  el  estado  en  que  se  halla  entre  nosotros  la 
importante  cuestión  de  la  lucha  contra  la  tabercuJosis,  así  como  las  condiciones 
favorable?  ó  nocivas  que  presentan  las  diversas  regiones  del  país. 

Comienza  el  autor  por  dar  una  reseña  general  de  la  República  Argentina,  su 
extensión,  población,  topografía,  clima  y  morbilidad. 

Trata  luego  del  contagio  de  la  tuberculosis  por  inhalación,  estudiando  las 
opiniones  de  los  autores  antiguos  y  modernos  ilustradas  con  ejemplos  oportunos. 
Es  de  interés  el  estudio  de  los  medios  de  desinfectar  los  vehículos  de  tramway 
y  ferrocarril,  medida  indispensable  hoy  día,  en  particular  en  las  líneas  que 
sirven  sitios  á  donde  acuden  los  tuberculosos  en  busca  de  climas  ó  condiciones 
favorables.  Por  desgracia  no  se  ha  encontrado  aún  el  procedimiento  que  reúna 
la  efieada  á  la  facilidad  de  empleo,  comodidad  y  baratura. 

El  desiderátum  sería  el  aislamiento  de  los  enfermos  contagiosos  en  coches 
especiales. 

La  transmisión  de  la  tuberculosis  por  ingestión  conduce  á  tratar  del  ganado  en 
la  Argentina  y  de  las  medidas  adoptadas  para  impedir  la  importación  ó  consumo 
de  ammalea  enfermos. 

La  importante  relación  de  la  lubercolosis  y  la  leche  está  ampliamente  tratada 


298  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

y  termina  con  el  voto  de  que  se  establezcan  en  Buenos  Aires  compañías  lecheras 
modelo  que  alejen  los  peligros  de  transmisión  de  enfermedad  por  la  leche  y 
doten  á  la  población  de  este  alimento  en  las  mejores  condiciones.  (1) 

Las  curiosas  relaciones  entre  la  tuberculosis,  los  animales  domésticos,  los 
insectos  y  parásitos  ocupan  otro  capitulo. 

Ocúpase  luego  Gaché  de  la  controvertida  cuestión  de  la  herencia  de  la  tuber- 
culosis. 

Un  resumen  de  la  legislación  concerniente  á  los  animales  tuberculosos  en 
Europa  y  en  América  cierra  esta  parte  general. 

Pásase  luego  á  estudiar  la  ciudad  de  Buenos  Aires  bajo  el  punto  de  vista  de 
esta  enfermedad.  Resulta  en  general  que  Buenos  Aires  no  es  de  las  ciudades 
más  atacadas  y  que  se  nota  cierta  tendencia  favorable  en  las  cifras  de  mortalidad. 

Viene  en  seguida  el  estudio  de  cada  una  de  las  provincias  con  todas  las  con- 
diciones geográficas,  meteorológicas,  higiénicas,  etc. 

Interesante  es  el  capitulo  que  trata  de  la  tuberculosis  entre  los  negros  y  loi^ 
indios  en  la  República,  donde  se  muestra  como  van  éstos  desapareciendo  en  la 
competencia  vital. 

La  profilaxia  de  la  tuberculosis  con  todas  las  reglas  y  consejos  más  acredita- 
das, la  suerte  de  los  tísicos  en  los  hospitales  y  datos  sobre  la  casa  de  aislamiento 
en  Buenos  Aires  completan  esta  parte. 

Los  sanatoria  para  el  tratamiento  climatérico  de  la  tuberculosis  con  el  estudio 
de  sus  condiciones,  servicios  que  prestan  y  opiniones  á  su  respecto,  son  luego 
tratados.  Esto  nos  conduce  al  proyecto  del  autor  de  establecer  un  sanalorium  en 
la  República  Argentina,  para  lo  cual  pasa  en  revista  las  localidades  más  apropia- 
das tanto  en  el  país  como  en  el  resto  de  América. 

La  frecuencia  de  la  tuberculosis  en  América  y  Europa  nos  muestra  cuáles  son 
sus  estragos  en  casi  toda  la  América  latina  en  particular  en  Chile  y  en  el  Perú 
donde  alcanza  cifras  espantosas.  En  cambio  la  República  Argentina,  ofrece  cifras 
relativamente  bajas  aun  con  respecto  á  muchos  países  europeos. 

Véanse  las  conclusiones  del  autor  : 

La  tuberculosis  en  la  República  Argentina,  se  encuentra  en  cada  ciudad  con  una  fre- 
coencia  variable.  Su  proporcionalidad  sobre  100  fallecimientos  generales  fué  en  Buenos 
Aires  de  7,7  en  1895:  llegó  á  ser  9,3  en  1896  y  en  1897  ha  alcanzado  11,4. 

En  la  provincia  de  Buenos  Aires  sobre  una  mortalidad  de  17.580  personas  en  el  año 
1896,  la  tuberculosis  cuenta  1314  víctimas,  es  decir,  7,04  por  100  ;  en  La  Plata  la  pro- 
porción es  de  8  por  100. 

En  Santa  Fe  está  comprendida  entre  9  y  10  por  100.  En  la  ciudad  del  Rosario  es  de 
8,5  por  100.  En  la  provincia  de  Entre  Ríos  oscila  entre  6  y  8  por  100. 

En  Corrientes  es  de  12  por  100,  pero  estadísticas  minuciosas  hacen  subir  esta  cifra  ál5 
por  ciento. 

Córdoba  da  10  por  100,  San  Lnis  7,  Mendoza  7,  San  Juan  5,  La  Ríoja  5,  Santiago  del 
Estero  5,  Catamarca  4,  Tncumán  3,  Salta  4,7 ;  Jujuy  menos  de  3  por  ciento. 

La  influenza  ha  invadido  el  país  desde  1890  y  contribuye  é  aumentar  la  cift'a  de  la 
tuberculosis. 

(1)  Sabido  es  que  una  comisión  últimamente  nombrada  por  la  Intendencia  Municipal 
para  el  estadio  de  la  provisión  de  leche  á  Buenos  Aires,  se  ocupa  activamente  de  resol* 
ver  este  problema,  habiendo  encontrado  sólo  dos  empresas  (La  Martona  y  la  Granja 
Blanca)  que  suministren  leche  con  garantías  suficientes  de  pureza. 


BIBLIOGRAFÍA  209 

Ciudades  como  Mendoza,  donde  hace  35  años  la  tuberculosis  era  desconocida,  le  pagan 
hoy  tributo,  debido  á  la  afluencia  de  personas  que  atrae  la  fama  de  su  clima.  Las  facili- 
dades del  transporte  por  ferrocarril  han  contribuido  al  contagio  sembrado  por  enfermos 
venidos  de  otra  parte. 

Además  del  aislamiento  de  los  enfermos  y  la  desinfección  de  los  locales  ocupidos  por 
ellos,  la  profilaxia  de  la  tuberculosis  debe  comprender  la  desinfección  de  los  coches  de 
ferrocarril  y  el  lavado  de  los  tramways  y  coches  de  alquiler,  lo  más  que  sea  posible. 
Los  vapores  y  los  ferrocarriles  deben  tener  una  sección  especial  para  alojar  á  los  tuber- 
culosos y  sería  preferible  que  éstos  tuvieran  vehículos  especialmente  construidos  para 
este  objeto  y  cuya  desinfección  sea  fácil. 

Una  comisión  de  ingenieros  sanitarios  debe  estudiar  la  cuestión. 

Se  debe  colocar  en  ios  sitios  públicos  salivaderas  que  contengan  una  solución  anti- 
séptica y  avisos  en  diferentes  lenguas  llamando  la  atención  sobre  la  ventaja  que  habría 
para  los  enfermos  en  no  escupir  más  que  en  estos  recipientes. 

En  las  casas  donde  se  encuentra  en  tratamiento  un  tuberculoso  se  debe  proceder  ante 
todo  á  la  desinfección  de  su  ropa,  antes  de  entregarla  á  las  lavanderas,  pues  que  sabe- 
mos demasiado  que  las  familias  no  siempre  reclaman  ios  servicios  de  la  administración 
sanitaria. 

Desinfección  de  los  vasos,  cubiertos,  etc.,  en  los  restaurants,  cafés,  etc. 

Barrido  de  los  teatros  y  sitios  de  diversiones  públicas,  con  riego  previo. 

Barrido  de  las  calles  durante  la  noche,  después  de  riego  para  no  levantar  polvo. 

Empleo  obligatorio  de  la  tuberculina  en  las  vacas ;  esta  substancia  deberá  ser  gratuita 
para  los  pequeños  propietarios. 

Vigilancia  de  los  almacenes  de  pajareros. 

Inspección  rigurosa  de  la  leche  y  de  la  carne.  Examen  bacteriológico  de  la  leche. 

Hospitales  especiales  para  los  tuberculosos  fuera  de  las  ciudades. 

Sanatorium  en  Capilla  del  Monte  (provincia  de  Córdoba)  para  tuberculosos  en  estado 
de  aprovechar  el  tratamiento  de  altura. 

Sanatorinm  marítimo  en  Mar  del  Plata. 

£n  las  pequeñas  villas  donde  las  autoridades  no  podrían  soportarlos  gastos  ocasionados 
por  la  profilaxia  pública,  los  habitantes  deben  hacerlo,  y  comprar  las  estufas  y  los  ele- 
mentos más  indispensables. 

Necesidad  de  sanear  todas  las  ciudades  argentinas,  excepción  hecha  de  Buenos  Aires. 
Mendoza  y  Corrientes,  que  ejecutan  en  este  momento  este  programa. 

Estos  trabajos  son  aun  más  necesarios  en  el  Brasil,  en  Chile  y  Perú,  donde  la  morta- 
lidad está  representada  por  cifras  muy  elevadas.  En  estos  últimos  países  la  tuberculosis 
es  de  una  frecuencia  terribleiftente  alarmante. 

Dar  A  la  masa  popular  instrucciones  sobre  el  peligro  del  contagio  y  esparcir  por  todos 
los  medios  posibles  las  ideas  verdaderas  sobre  este  punto. 

Señala  también  el  autor  las  medidas  especiales  que  deben  ponerse  en  práctica 
60  las  estaciones  de  montaña  para  evitar  que  el  microbio  se  establezca  y  pro- 
pague. 

Repetiremos  para  terminar,  haciéndolas  muestras,  las  palabras  que  dirige  el 
profesor  Pozzi  al  doctor  Samuel  Gacha  y  qae  demuestran  que  nuestro  compa- 
triota se  ha  adelantado  á  muchos  sabios  europeos. 

«  Sería  de  desear  que  en  cada  país  se  encontrara  un  sabio  de  vuestro  valor 
para  recoger  los  documentos  y  coordenarlos  con  método  y  sacar  luego  de  ellos 
sabias  conclusiones  bajo  el  punto  de  vista  de  la  higiene  pública.  Habéis  merecido 
bien  de  vuestra  patria  en  particular  y  de  la  ciencia  en  general.  » 

A.  Gallardo. 


300  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIINTÍFIGA   ARGENTINA 


III.  — CIENCIAS  VARIAS 

liehmann-IVitsehe  (doctor  Robert).  Quelques  observations  nouvelles 
sur  les  indiens  Guayaquis  du  Paraguay,  en :  Revista  del  Museo  de 
La  Plata,  tomo  IX,  pág.  399-408.  La  PlaU,  1899. 

Da  el  doctor  Lebroann-Nitscbe  algunos  datos  craneológicos,  antropológicos  y 
aun  lingüísticos  sobre  esta  tribu  primitiva  tan  poco  conocida. 

Una  bermosa  lámina  con  el  retrato  de  una  niña  guayaquf  ilustra  esta  contri- 
bución. 

A.  Gallardo. 

Zeballos  (doctor  Estanislao  S.)  Orígenes  nacionales.  Despoblación  de 
Buenos  Aires  por  Irala  el  10  de  abril  de  1541  en  :  Boletín  del  Insti- 
tuto Geográfico  Argentino^  tomo  XIX,  pág.  263-271.  Buenos  Aires,  1898. 

Publica  el  doctor  Zebados  un  interesante  documento  inédito  de  gran  impor- 
tancia para  la  etnografía  argentina  por  ser  el  fruto  de  seis  años  de  obsenración 
directa  y  escrito  en  presencia  de  lo  que  en  él  se  describe. 

liaffone  Quevedo  (Samuel  A.)  Bl  Barco  y  Santiago  del  Bstero.  Se- 
gunda parte  en:  Boletín  del  Instituto  Geográ/ico  Argentino^  tomo  XIX, 
pág.  27'¿-d(>4  (con  un  mapa.)  Buenos  Aires,  1898. 

Quipog^a  (doctor  Adán).  Bl  simbolismo  de  la  Orus  y  el  Falo  en  Cal- 
chaqui,  en :  Boletín  del  Instituto  Geográfico  Argentino^  tomo  XIX,  pági- 
na 305-843.  Buenos  Aires,  1898. 

Interesante  artículo,  profusamente  ilustrado,  en  el  que  se  ejercita  la  ciencia  é 
imaginación  del  autor  para  interpretar  las  manifestaciones  del  arte  é  industria 
calchaquí. 

Martinez  (Benigno  F.}.  Htnografia  del  Rio  de  la  Plata  en :  Boletín  del 
Instituto  Geográfico  Argentino,  tomo  XIX,  pág.  344-359.  Buenos  Aires,  1898. 

Es  la  ampliación  del  discurso  pronunciado  en  el  Congreso  Científico  Latino 
Americano. 


índice  general 


DE    LAS 


MATERIAS  CONTENIDAS  EN  EL  TOMO  CÜADRAfiÉSIMO  SÉPTIMO 


Páginas 

Duae  species  noviie  argentinae  Gyponae  Generís,  por  Carlos  Berg 5 

Una  planta  nueva  de  la  flora  uruguaya,  por  Car  ion  spegasalnl 8 

Tesoro  de  Catamarqueñismos,  por  Hamuel  A.  Lafone  ^ueveda 14 

Refracción  astronómica,  por  Jasó  0.  Carti 49 

Sur  de  nouveaux  restes  fossiles  de  Caroassiers  primitifs  de  Monte  Hermoso,  por 

Aleidea  Mercerat 56 

Nota  preliminar  sobre  el  Loncasaunu  argentinus,  un  representante  de  la  familia  de 

los  Megalosauridae  en  la  República  Argentina,  por  FlarenUBo  Ameghina. ...  61 

Descripción  de  la  Oslrea  guaranítica,  por  H.  van  Jherlng 63 

La  fiesta  de  la  Facultad  de  Ciencias  exactas,  físicas  y  naturales 65 

Estudios  geológicos  de  la  Patagonia  por  J.  B.  Hatcher,  por  E.  Phillppl *; ; 

Demetrio  Sagastume  (Necrología) 9*7 

De  la  mué  chez  les  insectes,  considerée  comme  moyen  de  defense  contre  les  para- 
si  tes  Tégétaux  ou  animaux.— Boles  spéciaux  de  la  mué  trachéale  et  de  la  mué  in- 

testinale,  por  J.  Küackel  d^nerevlals 100 

Viga  empotrada  en  sus  dos  extremos,  por  Federica  Vlilareal 101 

Instrucción  industrial.  —  Su  implantación  en  el  país,  por  Otia  Krause 129 

El  manganeso  argentífero  de  «La  Gortaderita»  (provincia  de  Mendoza),  por  Jvan  J. 

J.  üylc 143 

Nova  addenda  ad  Floram  Patagonicam.  por  Carlas  Spegaaslni 161,  221,  274 

La  ecuación  lineal  á  coeficientes  constantes,  por  Manuel  Ganadlea 178 

Cuestiones  sanitarias,  por  Demetria  Sagaiitunie 187,  209 

El  viaje  del  Jíélgica 240 

El  Neomylodon  Littai,  por  Ángel  Gallarda 257 

Mycetes  argentinenses,  por  Carlas  Spegaaalnl 262 

Segunda  reunión  del  Congreso  Científico  Latino  Americano  en  Montevideo 291 

Visita  á  los  nuevos  mataderos 292 


BIBLIOGRAFÍA 

Ambrosetti  (J.  B.).  Notas  de  arqtieologia  cakhaqui 48 

Araos  Al  faro  (O.).  Sobre  la  profilaxis  y  el  tratamiento  de  las  diarreas  estivales  de  los 
niños 9ü5 


302  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Páginas 

Art  Photographique  (L\) 159 

Brrg  iC).  Observaciones  iobre  lepidópteros  argentinos  y  otros  sudamericanos S96 

Berro  (H.  B.).  La  vegetación  uruguaya    Plantas  que  se  hacen  distinguir  por  alguna 

propiedad  útil  ó  perjudicitU 

BoLTZMANN  (L.).  Vorlesuugen  über  Gaxtkeorie 153 

BouLANGER  (M.).  Quadrature  du  cercU 82 

BouLENGER  (G.  A  ).  A  List  of  Reptiles,  Batrachians  andFiskes  coUectedby  Cav,  Guido 

Boggiani  in  tke  Northern  Chaco 45 

Brav  (W.  L.).  On  the  relationx  of  the  flora  of  the  lower  Sonaran  soné  tn  North  Ame- 
rica to  the  flora  of  the  arid  xones  of  Chili  and  Argentine 81 

Carnot  (A.).  Traite  d'Analyse  des  substances  minerales.  Tomo  1 153 

Cartaz  (A.).  L'opothérapie 205 

Comunicaciones  del  Museo  Nacional  de  Buenos  Aires,  n*  2 43 

Comunicaciones  del  Museo  Nacional  de  Buenos  Aires,  n*5 296 

CoRDiER  (J.  G.)  y  Lb  Grand  (N.  £.)•  L'état  actuel  et  besoins  de  Vindustrie  des  vins  de 

champagne 202 

Correa  Luna  (C).  Informe  sobre  las  circunsíancias  de  la  muerte  del  explorador  Ra- 
món Lista 48 

CoTTON  (A.)-  Vatpect  actuel  de  la  loi  de  Kirchhoff. 204 

Curie  (S.).  Les  rayons  de  Becquerel  et  le  Polonium 159 

CuRCí  (y.).  Sur  la  phylogenie  et  le  polymorphisme  des  bactéries 296 

Darboux  (G.)-  Lecons  sur  les  systémej  orthogonaux  et  les  coordonnées  curviligne4 42 

Dblage  (Y.)  y  Hbrouard  (S.).  Traite  de  xoologie  concrete.  Tomo  V 88 

Delassds  (E  ).  Lefons  sur  la  Théorie  analytique  des  équations  aux  derivées  partidles 

du  premier  ordre 41 

Drach  (J.).  Essai  sur  une  théorie  genérale  de  Vintégration  et  sur  la  classification  des 

transcendantes 147 

DuRAND  DE  Gros  (J.  P.}-  Apcrpju  de  Taxinomie  genérale 199 

EzcuRRA  (P.)'  Camino  indio  entre  los  ríos  Negro  y  Chubut,  Travesía  de  VaUheta 48 

Fletcher  (E.  L.).  Essais  qualitatifs  au  ehalumeau 203 

Gaché  (S).  La  Tuberculose dans  la  République  Argentine 297 

GiRAU  (H.).  Traite  élémentaire  de  travaux  pratiques  de  chimie 201 

Glangeadd  (H.).  La  distribution  des  Poraminiféres  pélagiques  á  la  surface  et  au  fond 

de  Cocean 94 

—  Les  vues  nouvelles  sur  les  causes  de  Vépoque  gladaire 153 

GciLLAUME  (C.  E.).  Léchelle  du  spectre 149 

Haug  (E.j.  Revue  annuelle  de  géologie 45 

Her¥¿  (H.).  Les  bcUlons  á  déviateurs 198 

HuGOüNBNQ  (L.).  La  constitution  des  albumines  et  les  récents  travaux  de  CEcoU  Alie- 

mande;  les  bases  hexoniques 206 

Lafone  Queveoo  (S.  A.).  El  Barco  y  Santiago  del  Estero.  I  parte 47 

—  El  Barco  y  Santiago  del  Estero,  II  parte 300 

Landouzt  ( L.).  Les  sérothérapies 154 

Lapparent  (A.  de,.  Lecons  de  géographie  physique 202 

Lehmann-Nitsche  (R.)'  ¿  Lepra  precolombiana ? 154 

—  Qwlques  observations  nouvelles  sur  les  indiens  Guayaquis  du  Paraguay 300 

Le  Bon  (G.).  fíe  la  transparence  des  corps  opaques  pour  des  radiations  lumineuses  de 

grande  longueur  adonde 203 

Maillard  (L.).  La  cristalisation  des  moHéres  albuminoides  et  les  cristalloxdes  proíéi- 

ques  de  la  micrographie 89 

Hallol  (B.  J.).  Tramway  eléctrico  c  La  Capital  » 83 

Marottb  {?.).  Les  équations  ditférentielles  linéaires  et  la  Théorie  des  Groupes 147 


ÍNDICE  GENERAL  303 

Páginas 

Martínez  (B.  F.).  Etnografía  del  Rio  de  la  Plata 300 

Mascart  (E.).  Lepru  tur  CElecíricUit  et  le  Magneiisme.  Tomo  II 901 

Massao  (J.).  Cours de  Méeanique 198 

Manni  (Barón  de).  Les  bandages  pneumatíques  eí  la  résistcuice  au  roulemenl IQg 

Metzner  (R.)  .  Sur  quelques  eomposis  du  Selénium  eí  du  Tellure ¿00 

MoMTtLLOT  (L.)-  Télégraphie  ¡n'atique.  Traite  complet  de  Télégraphie  électrique 149 

Naü  (P.).  Formaüon  et  ertinction  du  elapotts 42 

Ogier  (J.).  Traite  de  Chimie  Toxicologique 200 

Ohlmüller.  Guide  pratique  pour  Vanalyse  de  Veau 203 

Patró  (R.  J  ).  La  Awtralia  Argentina I55 

Perrikr  (E.).  LOrigihe  des  Vertebres 87 

PrriT  (P.).  Vetat  aetuel  et  les  besoins  de  l'indtutrie  de  la  brasserie 158 

PLf  ARD  (A.).  De  la  eonservation  et  de  ramélioration  de  Vespéee 206 

QciROGA  (A.).  Monumentos  megalítieos  de  Colalao 47 

—    El  simbolismo  de  la  Crux  y  el  Falo  en  Calehaqui 300 

Repin  (Ch  ).  £a  guérison  du  tétanos  declaré 95 

Richard  (J.)   Legón  sur  les  méthodes  de  la  géométrie  moderne. 41 

RoRiN  (G.).  Vévolution  de  la  méeanique  nhimique  et  ses  tendanees  actuelles 90 

RouLB  (L.).  Vanatomie  comparée  des  animaux  basée  sur  Vembriologie 89 

Saint  Loup  (R.).  Le  Dolichotis  patagónica.  Recherehes  d'anatomie  comparée 45 

Shirnot  (J.  N.).  Las  poblaciones  finesas  de  los  valles  del  Volga  y  de  la  Kama 200 

Smitt  (P.  G.> .  Poissons  de  Vexpédition  scienti/ique  á  la  Terre  de  Feu 45 

SooRY  (J.).  Les  localisations  cerebrales  des  centres  corticaux  de  la  sensibilité  genérale.  154 

~    Les  récente  travaux  sur  Vorigine  de  l'homme,  Saprés  M.  Emest  HtBckel 200 

SüESs  (E.).  La  Face  de  la  Terre 81 

Tatti  (S.)>  Euai  sur  un  nouveau  signe  clinique  La  putsation  du  pied 46 

Thomas  (O ).  On  some  Mamáis  obtained  6y  the  late  M'  Henry  Dumford  in  Chubut, 

E.  Patagonia 45 

Vallier.  VArHllerie.  MaterieL  Organisation 159 

Verneau  (Rr).  La  main  chex  les  mammiféres  Monodelphis  au  point  de  vue  du  squelette,  202 
Weiss  (P.).  Lesnouveaiux  laboratoires  techniques  de  VEcole  polyteehnique  de  Zurich  et 

ceux  de  nos  Facultes  des  Sciences 206 

Witz  (A.).  Traite  théorique  et  pratique  des  moteurs  ágax  et  á  pétrole  et  des  noitures 

auHomobiles,  Tomo  1(1 149 

Zbballos  (E.  S.).  Orígenes  nacionales.  Despoblación  de  Buenos  Aires  por  Irala  el  40 

de  abril  de  4544 300 


MISCELÁNEA 

Barnes  (C.  R).  Empleo  de  la  palabra  f  asimilación  »  en  boUSnica 80 

Los  nneT'o^iosforos 191 

Los  pesos  atómicos 192 

Coa  reciente  disensión  sobre  la  consanguinidad 198 

LefAvrb  (L  ).  La  desnatnralización  del  alcohol 193 

El  gran  anteojo  de  1900 195 

Hbricourt  ( J.).  El  contagio  por  medio  de  los  infectos 243 

El  Congreso  internacional  de  los  Matemáticos 294 

La  vida  animal  es  ana  simbiosis  con  microbios 294 


.V 


/ 
/ 


dj' 


ANALES 


DE     LA 


SOCIEDAD  científica 

ARGENTINA 


biBECTOR  :  logeDiero  ÁNGEL  GALLARDO 
Sbcrktarios  :  Señores  I^duardo  Latzina  y  Carlos  Lagos  García 

REDACTORES 

IngeDiero  Eduardo  Aguirre,  señor  Juan  B.  Ambrosetti,  doctor  Pedro  N.  Arata, 
ingeniero  Alberto  de  Arteaga,  iageniero  doctor  Manuel  B.  Bahía,  ingeniero 
Santiago  E.  Barabino,  ingeniero  Federico  Birabén,  arquitecto  Juan  \.  Bus- 
chiazzo,  ingeniero  Emilio  Candiani,  ingeniero  José  S.  Corti,  doctor  Eduardo  L. 
Holnaberg,  doctor  Atanasio  Quiroga,  ingeniero  Francisco  Seguí,  doctor  Enrique 
Tornú,  doctor  Roberto  Wernicke,  doctor  Estanislao  S.  Zeballos. 


JULIO  1899.  —  ENTREGA  I.  -  TOMO  XLVIII 


PUNTOS    \   PRíSaOS    DE    SUSCRIPCIÓN 

LOCAL   DE   LA    SOCIEDAD,    CBVALLOS   269,    Y    PRINCIPALES    LIBRERÍAS 

Por  roca.. $  "V4i  lOO 

Foraño >»  is.üo 

Número  atnt::)ailo • »  2. 00 

—                para  lus  socio» o  i .  50 

La  suscripción  se  paga  anticipada 


BUENOS     AIRES 

IMPRENTA   OE    PABLO    E.   CONl  É  UUOS,   ESPECIAL    PARA  OBRAS 

680  —  CALLE  PBRÚ  —  680 

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JUNTA    DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero  doctor  Marcial  R.Candioti. 

V ice-Presidente  í°  Ingeniero  doctor  Carlos  M.  Morales. 
Id.  2^  Mayor  ingeniero  Arturo  M.  Lugones. 

Secretario  de  actas  Ingeniero  Eleodoro  A.  Damianovich. 

—  correspondencia  Agrimensor  Cristóbal  Hicken. 

Tesorero Ingeniero  José  M.  Sagastume. 

Bibliotecario. .....   Señor  Llis  Miguens. 

Ingeniero  Domingo  Nocetl 
Ingeniero  Claro  C.  Dassen. 

Vocales { Ingeniero  Emilio  Palacio. 

Ingeniero  Luis  A.  Huerco  (hijo). 
Ingeniero  Alejandro  Claypole. 
\  Ingeniero  Oronte  A.  Valerga. 
Gerente Señor  Juan  Botto. 


índice  de  la  presente  entrega 


La  reorganización  universitaria 5 

Demetrio  Sagastumr.  Cuestiones  sanitarias 14 

J.  LiGNi^RES.  Evolución  y  destrucción  del  pulgón  lanígero 31 

Carlos  Speoazzini.  Nova  addenda  ad  Fioram  Patagonicam  fContinudciónJ 44 

HiscELÁNEA  :  Manera  de  remediar  las  inundaciones  del  Rio  Negro 60 

Hirliografía:  Mallol,  Afirmados  :  estudios  sobre  los  pavimentos  de  la  ciudad  de 
Buenos  Aires.-^PoiNCAR^,  La  théorie  de  Maxwell  et  les  oscillations  hertziennes. 
—  DoERiNG,  Alturas  tomadas  en  la  provincia  de  Córdoba.— Doering,  Resultados 
bipsométricos  de  algunos  viajes  del  doctor  G.  Bodenbender.  —  Dokhing,  De 
Soto  á  Villa  Mercedes  :  Determinaciones  barométricas  de  alturas  —  Delage  et 
Hbrouard,  Traite  de  zoologie  concrete.  —  Jcdulikn,  QuelqueB  notes  sur  plu- 
sieurs  Caprophages  de  Buenos  Aires.  —  F.  Lr  Dantkc,  La  sexualité.  —  Bard, 
La  spécificité  cellulaire 6) 


ANALES 


DB    LA 


ANALES 


DE     LA 


SOCIEDAD  científica 


ARGENTINA 


DiRBGTOR  :  iDgeDiero  ÁNGEL  GALLARDO 
SiGRRARios  :  Señores  Eduardo  Latzika  y  Garios  Lagos  García 


TOMO    XLVIII 

Segundo   semestre   de   1800 


BUENOS     AIRES 

IMPRENTA   DE    PABLO   E.   CONI  É  UUOS,   ESPECIAL    PARA   OBRAS 

680  ^  CALLE  PERO  —  680' 

1800 


n  ^  ^ 


LA  REORGANIZACIÓN  UNIVERSITARIA 


OPINIÓN  DEL  CONSEJO  SUPERIOR 


Nos  hemos  ocupado  anteriormente,  con  cierta  extensión,  en  las 
páginas  de  estos  Anales  (1)  del  serio  problema  de  la  organización 
de  nuestras  universidades. 

Para  completar  nuestra  investigación  respecto  de  las  ideas  domi- 
nantes en  los  centros  intelectuales,  publicamos  enseguida  el  medi- 
tado informe  que  ha  formulado  la  Universidad  Nacional  de  Buenos 
Aires,  en  contestación  á  la  consulta^que  le  dirigiera  la  comisión  de 
Instrucción  Pública  de  la  honorable  Cámara  de  Diputados  de  la 
Nación  acerca  de  la  opinión  del  Consejo  Superior  Universitario  sobre 
los  tres  proyectos  de  ley  sometidos  al  estudio  de  dicha  comisión. 

Sería  tal  vez  ésta  la  oportunidad  de  abrir  juicio  sobre  el  proyecto 
de  plan  de  enseñanza  general  y  universitaria  que  acaba  de  presen- 
tar el  Poder  Ejecutivo  á  la  consideración  del  Congreso,  pero  nos 
abstenemos  de  ello,  por  ahora,  en  vista  de  la  importancia  y  magni- 
tud del  asunto,  que  exige  un  maduro  y  detenido  examen  y  no  admi- 
te improvisaciones. 

Abrigamos,  por  otra  parte,  el  convencimiento  que  dicho  plan  ge- 
neral, á  pesar  de  contener  bellas  ideas,  elocuentemente  expresadas 
en  el  mensaje  que  lo  acompaña,  está  destinado  á  sufrir  modificacio- 
nes fundamentales,  pues  la  simple  lectura  revela  en  él  gravísimos 
inconvenientes,  que  harían  imposible  su  aplicación  práctica. 

fi;  A.  Gallardo.  La  Reforma  univer$itaria,  tomo  XLVI,  entrega  IV,  octabre 
1898,  páginas  193-223.  —  £1  problema  de  la  organización  universitaria,  tomo 
XLVI,  entrega  V,  noviembre  1898,  páginas  268-276. 


6  ANA.LES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Baste  decir  que  pretende  mantener  á  los  estudiantes  en  es- 
cuelas simplemente  profesionales  hasta  los  treinta  años,  precisa- 
mente en  un  pais  que  requiere  la  rápida  y  efícaz  preparación  de  esos 
mismos  profesionales  para  que  colaboren  cuanto  antes  al  progreso 
nacional;  desmesurada  extensión  délos  estudios  profesionales,  que 
'no  se  encuentra  en  ningún  pais  del  mundo,  ni  aún  en  aquellos  en 
que  la  competencia  y  abundancia  de  obreros  de  todas  categorías, 
podría  hasta  cierto  punto  explicar  la  dedicación  de  las  dos  terceras 
partes  de  la  existencia  de  un  hombre  á  prepararse  para  el  ejercicio 
de  una  profesión  que  debe  precisamente  servirle  para  ganarse  la 
vida. 

¿Cuántos  años  se  necesitarán  para  alcanzar  el  título  de  doctor, 
según  el  criterio  ministerial? 

Dejemos,  pues,  de  lado  este  vastísimo  plan  para  cuando  sea  discu- 
tido en  el  Congreso,  y  concretémonos  á  presentar  el  informe  del  Con- 
sejo Superior,  á  que  nos  hemos  referido  más  arriba. 

Helo  aquí  : 

Baenos  Aires,  junio  13  de  1899. 

Señor  Presidente  de  la  Comisión  de  Instrucción  Pública  de  la  Hono- 
rable Cámara  de  Diputados  de  la  Nación . 

Llevada  á  conocimiento  del  Consejo  Superior  la  nota  que  el  señor 
Presidente  se  sirvió  dirigirme  el  9  de  septiembre  del  año  próximo 
pasado,  me  ha  encargado  que  le  conteste  con  el  siguiente  informe, 
que  contiene  su  opinión  respecto  de  la  reforma  de  la  ley  universi- 
taria vigente : 

La  Universidad  de  Buenos  Aires,  que  la  componían  el  departamen- 
to de  jurisprudencia,  el  de  estudios  preparatorios  y  la  Facultad  de 
Ciencias  Exactas  estaba  bajo  la  dirección  del  Rector  y  constituía  una 
dependencia  del  Poder  Ejecutivo  de  la  provincia,  quien  dictaba  sus 
reglamentos,  nombraba  sus  profesores,  resolvía  los  casos  contencio- 
sos y  aún  las  solicitudes  de  los  alumnos  que  pretendían  alguna 
concesión  especial.  La  Facultad  de  Medicina  no  formaba  parte  de  la 
Universidad  ;  la  dirigía  una  academia,  cuyos  miembros,  incluso  el 
Presidente,  eran  nombrados  por  el  Poder  Ejecutivo,  constituyendo 
también  una  dependencia  del  mismo  poder,  en  ¡guales  condiciones 
á  las  de  la  Universidad. 

Esta  organización  duró  hasta  la  sanción  de  la  Constitución  que  la 


LA.  REORGANIZACIÓN  UNIVERSITARIA  7 

provincia  de  Buenos  Aires  se  dio  en  1873,  la  que  alteró  substancial- 
mente  sus  bases  al  establecer  las  reglas  á  que  debian  sujetarse  las 
leyes  orgánicas  y  reglamentarias  de  la  instrucción  superior. 

En  esas  reglas  se  encuentra  el  origen  de  la  autonomía  de  que  go- 
za la  Universidad,  desde  1874,  que,  si  no  ha  sido  ni  es  absoluta,  es 
por  lo  menos  la  mayor  de  que  puede  gozar  una  institución  que  se 
sostiene  exclusivamente  con  las  rentas  de  la  Nación. 

Según  estas  reglas^  la  instrucción  superior  debía  estar  á  cargo 
de  la  Universidad  y  ésta  componerse  de  un  Consejo  superior  presi* 
dido  por  el  Rector,  y  delegados  de  las  diversas  facultades. 

La  misma  Constitución  determinó  cómo  debían  formarse  el  Con- 
sejo y  las  Facultades ;  fijó  las  atribuciones  del  primero,  encomen- 
dándole dictar  los  reglamentos  que  exigieran  el  orden  y  la  discipli- 
na de  los  establecimientos  de  su  dependencia,  la  aprobación  de  los 
presupuestos  anuales  para  ser  sometidos  á  la  sanción  legislativa, 
la  jurisdicción  superior  policial  y  disciplinaría  que  las  leyes  y  regla- 
mentos le  acordaran,  y  la  decisión  en  última  instancia  de  todas  las 
cuestiones  contenciosas  decididas  en  la  primera  por  una  de  las  Fa- 
cultades ;  le  encomendó,  también,  que  promoviera  el  perfecciona- 
miento de  la  enseñanza,  la  creación  de  nuevas  facultades  y  cátedras; 
que  reglamentara  la  expedición  de  matrículas  y  diplomas  y  fijara 
los  derechos  que  pudieran  cobrar  por  ellos.  Determinó,  además, 
las  atribuciones  de  las  facultades,  encomendándoles  la  elección  de 
su  decano  y  secretario,  el  nombramiento  de  profesores  titulares  ó 
interinos,  la  dirección  de  la  enseñanza,  formación  délos  programas 
y  la  recepción  de  exámenes  y  pruebas,  la  fijación  de  las  condiciones 
de  admisibilidad  de  los  alumnos,  la  administración  de  los  fondos 
que  les  correspondiera,  rindiendo  cuenta  al  Consejo,  proponer  á 
éste  los  presupuestos  anuales  y  toda  medida  conducente  á  la  mejo- 
ra de  los  estudios  ó  régimen  interno  de  las  facultades. 

Mientras  se  dictaban  las  leyes  orgánicas  y  reglamentarías,  el  Po- 
der Ejecutivo  de  la  provincia  dio  el  decreto  de  26  de  marzo  de  4874, 
y  desde  entonces  la  Facultad  de  Medicina  quedó  incorporada  á  la 
Universidad  y  ésta  adquirió  una  independencia  casi  absoluta,  pues 
la  intervención  que  se  reservaron  los  poderes  públicos  se  limitó  á 
la  fijación  de  los  sueldos  y  gastos  y  á  suministrarle  los  fondos  con 
que  debía  atenderlos. 

En  esta  organización  universitaria  prevalecieron  las  ideas  si- 
guientes : 

1*  La  de  unidad  y  solidaridad  entre  las  facultades,  sirviendo  de 


8  AlfALBS  DB  LA  SOCIEDAD  CIBRTinCA  ARGENTINA 

vínculo  común  el  Consejo  Superior,  compuesto  de  los  decanos  y 
delegados  de  las  mismas  facultades,  presidido  por  el  Rector,  con 
encargo  de  ejercer  la  jurisdicción  superior  y  disciplinaria,  de  dic- 
tar los  reglamentos  generales  y  comunes  á  todas  las  facultades  y  de 
velar  por  el  adelanto  de  la  Universidad  ;  2*  La  de  dejar  á  ésta  su 
propia  dirección,  su  reglamentación  y  el  nombramiento  de  todas 
sus  autoridades ;  3*  La  de  encomendar  á  las  facultades  la  dirección 
de  la  enseñanza,  el  nombramiento  de  sus  miembros  académicos  y 
profesores  y  el  mantenimiento  déla  disciplina  dentro  de  sus  propios 
institutos. 

Nacionalizada  la  Universidad  de  Buenos  Aires^  la  ley  de  3  de  ju- 
lio de  4895  se  inspiró  en  estas  mismas  ideas,  puesto  que  le  conservó 
su  unidad  y  su  organización  ;  mantuvo  la  alta  autoridad  del  Conse- 
jo Superior  y  dejó  á  las  facultades  la  dirección  de  la  enseñanza,  á 
cuyo  efecto  señaló  entre  sus  atribuciones  la  de  proyectar  los  planes 
de  esludios,  formar  los  programas  y  proponer  el  nombramiento  y 
destitución  de  los  profesores. 

Las  limitaciones  que  introdujo  en  las  atribuciones  de  las  autori- 
dades universitarias,  no  alteraron  fundamentalmente  la  organiza- 
ción de  la  Universidad,  pues  ellas  se  redujeron  á  dar  al  Poder  Eje- 
cutivo intervención  en  la  redacción  de  los  Estatutos,  en  la  fijación 
de  los  derechos  universitarios  y  en  el  nombramiento  y  destitución 
délos  profesores,  dejando  siempre  al  Consejo  Superior  ó  á  las  Fa- 
cultades la  iniciativa  en  estos  mismos  actos. 

Con  esta  organización  la  Facultad  de  Derecho,  primero,  y  la  de 
Medicina,  después,  han  adquirido  su  casa  propia,  la  de  Ciencias 
Exactas  ha  mejorado  considerablemente  la  suya,  ensanchando  el 
local  con  el  edificio  que  tenia  la  antigua  Universidad  y  constru- 
yendo varios  salones  para  laboratorios  y  clases. 

La  enseñanza  era  dada  por  ocho  profesores  en  la  Facultad  de  De- 
recho,  doce  en  la  de  Medicina  y  once  en  la  de  Ciencias  Exactas,  y 
hoy  ese  número  ha  aumentado  á  veinte  y  dos  en  la  primera,  trein- 
ta y  tres  en  la  segunda,  cuarenta  y  uno  en  la  tercera,  habiendo, 
además,  once  en  la  de  Filosofía  y  Letras. 

No  solamente  se  ha  dado  mayor  extensión  á  la  enseñanza  teórica 
con  la  creación  de  nuevas  cátedras  y  la  división  de  algunas  de  las 
existentes,  sino  que  se  ha  atendido  preferentemente  á  los  estudios 
prácticos,  con  la  instalación  de  gabinetes  y  laboratorios  formados 
y  fomentados  con  las  subvenciones  del  presupuesto  y  los  recursos 
propios  de  las  facultades,  los  cuales,  si  bien  no  han  llegado  aún  al 


LA   REORGANIZACIÓN  UNIVERSITARIA  9 

grado  de  adelanto  que  fuera  de  desear,  prestan,  sin  embargo»  desde 
ahora,  servicios  de  importancia  y  es  de  esperar  que  formen  algún 
día  verdaderos  planteles  para  el  estudio  de  las  ciencias  que  se  cul- 
tivan en  las  facultades  de  Medicina  y  Ciencias  Exactas,  Físicas  y 
Naturales. 

El  número  de  alumnos  matriculados  en  1873  era  de  493  en  Juris- 
prudencia y  Procedimientos,  de  286  en  Medicina,  Farmacia,  Obs* 
tetricia.  Odontología  y  Flebotomía,  y  de  76  en  la  Facultad  de  Cien- 
cias Exactas;  en  1 898  ese  número  ha  aumentado á 766 en  la  Facultad 
de  Derecho,  1517  en  la  de  Medicina,  345  en  la  de  Ciencias  Exactas, 
Físicas  y  Naturales,  habiendo,  ademas,  37  en  la  de  Filosofía  y  Le- 
tras. 

En  estos  adelantos  ha  influido,  sin  duda,  el  aumento  de  pobla- 
ción ;  pero  no  puede  desconocerse  que  la  reforma  de  la  organiza- 
ción universitaria  iniciada  en  1874  y  mantenida  con  pequeñas  va- 
riaciones hasta  ahora  ha  contribuido  poderosamente  á  realizarlos. 

De  ahí  que  el  Consejo  Superior  piense  que  las  bases  de  esa  orga- 
nización no  deben  alterarse  para  volver  al  pasado,  aunque  conviene 
que  se  modifiquen  en  el  sentido  de  dar  á  la  Universidad  su  completa 
autonomía  económica  y  la  mayor  posible  en  la  dirección  de  la  en- 
señanza . 

En  presencia  del  aumento  en  el  número  de  alumnos,  el  consejo 
superior  cree  que  ha  llegado  el  momento  de  que  la  Univer*sidad  con- 
tribuya á  costear  los  gastos  de  su  enseñanza,  limitándose  á  recibir 
de  los  poderes  públicos  de  la  Nación  una  subvención,  que,  por  aho- 
ra, podría  fijarse  en  400.000  pesos  ó  sea  menos  de  las  dos  terceras 
partes  del  presupuesto  actual,  el  cual  asciende  á  pesos  613.300,  sin 
incluir  el  Hospital  de  clínicas,  la  maternidad  ni  las  jubilaciones. 

De  esta  manera  no  sólo  se  aliviaría  el  tesoro  de  la  Nación,  sino 
que  la  Universidad  podría  dar  más  amplitud  y  desarrollo  á  la  ense- 
ñanza, sobre  todo  á  la  práctica,  fomentando  los  gabinetes  y  labora- 
torios y  procurando  poner  al  frente  de  ellos  á  personas  competentes 
que  se  dedicaran  exclusivamente  á  las  investigaciones  científicas  y 
á  la  preparación  de  alumnos,  que  en  el  futuro,  llegarían  á  ser  sus 
directores. 

Contribuyendo  la  Nación  al  sostenimiento  de  la  enseñanza  supe- 
rior por  medio  de  una  subvención  únicamente,  la  autonomía  de  la 
Universidad  deberla  ser  completada  con  la  facultad  de  dictar  su  pre- 
supuesto y  de  determinar  los  derechos  universitarios  que  hayan  de 
cobrarse  con  relación  á  las  necesidades  de  su  enseñanza,  de  modo 


i  o  AMALES  DB  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

que  ésta,  sin  ser  eoteramente  gratuita,  como  no  lo  es  en  país  algu- 
no, tampoco  sea  de  tal  modo  onerosa  que  prive  de  sus  beneficios  á 
los  jóvenes  de  escasos  recursos. 

Elconsejo  superior  adhiere  al  proyecto  número  3  porque  consi- 
dera que, con  las  modificaciones  que  más  adelanteindicará,  satisface 
enteramente  á  las  ideas  que  predominan  en  oí  cuerpo  universitario, 
manteniendo  la  cohesión  délas  facultades  que  componen  la  Uni- 
versidad de  Buenos  Aires,  y  adelantándose  á  las  aspiraciones  de  los 
que  desean  establecer  una  universidad  autónoma  sin  perder  su  ca- 
rácter oficial,  que  le  da  el  prestigio  de  que  actualmente  goza. 

La  autonomía  universitaria  no  es  la  independencia  de  las  facul- 
tades ;  la  Universidad  da  la  idea  de  unidad,  de  comunidad,  de  vín- 
culo entre  las  diversas  facultades,  que  no  debe  desaparecer,  si  no 
se  quiere  retrogradar. 

La  Francia,  que  suprimió  sus  universidades  en  1789,  las  ha  res- 
tablecido por  la  ley  de  julio  de  1896,  dando  ese  nombre  y  organiza- 
ción á  los  grupos  de  facultades  que  existían. 

Las  facultades  deben  tener  autonomía  para  dirigir  su  propia 
enseñanza  y  para  mantener  la  disciplina  dentro  de  sus  institutos 
respectivos;  á  este  fin  conviene  encomendarles  la  iniciativa  en  la 
elección  de  sus  profesores,  la  organización  de  su  enseñanza,  su  dis- 
tribución, su  orden,  sus  programas,  la  forma  de  los  exámenes  ó 
pruebas  para  acreditar  la  competencia  de  los  alumnos  y  el  estable- 
cimiento de  las  reglas  que  hayan  de  regir  la  disciplina  del  instituto. 

El  consejo  superior  universitario  compuesto  de  los  decanos  y  de- 
legados de  las  mismas  facultades,  presidido  por  el  rector,  que  es  el 
representante  de  la  Universidad,  no  puede  quedar  reducido  al  papel 
de  tribunal  de  apelación  en  las  cuestiones  contenciosas  de  escasísi- 
ma importancia,  porque  en  lo  general  sólo  se  refieren  á  las  relacio- 
nes éntrelas  facultades  y  los  alumnos ;  su  misión  tiene  que  ser  otra, 
él  sirve  de  vínculo  de  unión  entre  las  facultades,  él  debe  fijar  los 
derechos  universitarios  comunes  á  todas,  para  que  el  acceso  de  los 
alumnos  á  cualquiera  de  ellas  pueda  ser  igual ;  él  debe  discutir  y 
votar  el  presupuesto  de  todas  y  atender  á  sus  gastos  para  que  puedan 
ayudarse  recíprocamente ;  él  debe  fijar  las  reglas  generales  que  sean 
comunes  á  todas  las  facultades  para  mantener  la  unidad  que  carac- 
teriza á  la  Universidad. 

Dar  á  las  academias  la  atribución  de  fijar  los  derechos  universi- 
tarios y  de  dictar  su  presupuesto  reconociéndoseles  el  derecho  de 
exigir  que  la  Nación  las  subvencione  con  la  cantidad  necesaria  para 


LA  RBORGAMUACIÓN  UMIYERSITARIA  11 

cubrir  el  déficit,  como  se  propone  en  el  proyecto  n^  1 ,  es  encomendar 
al  H.  Congreso  el  papel  secundario  de  votar  fondos  para  cubrir  gas- 
tos que  él  no  ha  autorizado,  y  cuyo  monto  dependerá  de  la  mayor  ó 
menor  largueza  que  muestren  ias  academias  para  determinar  los 
gastos  y  los  sueldos  de  sus  profesores  ó  empleados. 

Alguna  de  las  academias  podría  fijar  derechos  bajos  que  aumen- 
tarían el  déficit  y  otras  tan  elevados,  para  hacerlo  menos  sensible, 
que  impedirían  la  entrada  de  alumnos  á  sus  facultades. 

El  consejo  superior  no  es  un  cuerpo  extraño  á  las  facultades,  pues- 
to que  se  compone  de  los  miembros  que  ellas  mismas  designan  para 
representarlas  y  de  los  decanos  que  las  presiden ;  no  hay  peligro  al- 
guno de  que  él  pueda  trabar  la  marcha  de  ellas  y  hay  verdadera 
conveniencia  en  mantenerlo  con  las  altas  atribuciones  que  señala 
el  proyecto  n^  3,  para  que  vele  por  todas  y  mantenga  la  unidad  de 
propósitos  y  fines  que  persiguen. 

El  consejo  superior,  cree  también  que  debe  mantenerse  la  igualdad 
de  representación  de  las  facultades  en  la  asamblea  universitaria, 
como  la  han  tenido  hasta  ahora,  igualdad  que  desaparecería  si  se  le 
incorporaran  todos  los  profesores  titulares  y  suplentes,  porque  el 
número  de  éstos  es  muy  elevado  en  algunas  y  muy  reducido  en  otras. 
Reconoce  que  debe  darse  representación  ai  cuerpo  docente  tanto  en 
ia  asamblea  como  en  la  composición  de  las  academias,  pero  man- 
teniendo la  igualdad  de  representación  en  la  primera. 

Esto  se  obtendría  autorizando  al  cuerpo  de  profesores  titulares  y 
suplentes  de  cada  facultad  para  que  nombre  diez  delegados  que 
formarían  parte  de  la  asamblea  universitaria,  y  estableciéndose  que 
la  tercera  parte  de  los  miembros  académicos  sea  nombrada  por  el 
mismo  cuerpo  docente. 

El  consejo  superior  considera  que  el  proyecto  que  responde  mejor 
á  las  ideas  que  deja  manifestadas  es  el  número  tres  (I)  y  que  debe 
aconsejar  su  adopción,  proponiendo  las  siguientes  modificaciones : 
Reformar  la  base  3^  del  artículo  1"*  en  la  siguiente  forma  : 
«  Costeará  los  gastos  de  la  enseñanza  con  sus  rentas  propias  y  con 
una  subvención  nacional  que  se  fija,  por  ahora,  en  cuatrocientos 
mil  pesos  anuales.» 

Agregar  en  el  artículo  3"* :  «  Nombra  y  remueve  á  los  profesores 
titulares  á  propuesta  de  la  facultad  respectiva. 

(1)  Publicado  en  estos  Anales  en  el  tomo  XLVI,  entrega  V,  noviembre  18d8. 
pág.  274-276. 


12  ANALES  DB  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

«  Después  de  dos  apercibimientos  á  un  profesor^  el  consejo  podrá 
destituirlo  por  sí  sólo. » 

Sustituir  en  el  artículo  i''  el  inciso  relativo  al  nombramiento,  y 
remoción  de  profesores  por  el  siguiente  :  «  propone  el  nombramien- 
to y  remoción  de  los  profesores  titulares ;  y  designa  y  separa  á  los 
suplentes». 

Modificar  la  primera  parte  del  artículo  5^  en  la  siguiente  forma  : 

«Componen  la  asamblea  general: 

«  a)  Los  miembros  titulares  de  todas  las  facultades; 

«  b)  Diez  profesores  titulares  ó  suplentes  de  cada  facultad,  nom- 
brados por  el  cuerpo  docente,  compuesto  de  titulares  y  suplentes ; 

«  c)  Cinco  diplomados  de  cada  facultad,  que  los  respectivos  cuer- 
pos académicos  y  docentes  elegirán  por  tiempo  determinado. » 

Sustituir  el  inciso  I**  del  artículo  5*"  por  el  siguiente : 

«Reformar  los  estatutos  de  la  Universidad  á  propuesta  del  con- 
sejo superior. » 

Redactar  así  el  inciso  2°  :  «  Nombrar  rector  y  vicerector  déla  Uni- 
versidad ;  y  admitir  ó  desechar  sus  renuncias. » 

Sustituir  el  artículo  9^  por  éste:  «Por  esta  sola  vez  el  consejo 
superior  sancionará  los  estatutos  dentro  de  los  dos  meses  siguientes 
á  la  promulgación  de  la  presente  ley. » 

Agregar  el  siguiente  artículo  :  «  Constituyese  un  fondo  universita- 
rio con  los  siguientes  recursos  :  I""  las  sumas  y  valores  actualmente 
acumulados ;  ¿®  el  excedente  de  las  rentas  de  la  universidad  después 
de  cubierto  su  presupuesto ;  3**  las  donaciones  y  legados  que  se  ba- 
gan á  la  Universidad  ;  i'^los  derechos  que  se  perciban  por  habilita- 
ción de  títulos,  con  arreglo  al  tratado  internacional  de  Montevideo. 

De  estos  fondos,  que  podrían  invertirse  en  títulos  de  renta,  se 
dispondrá  para  adquisición  de  inmuebles  y  construcción  de  edificios 
destinados  á  las  facultades. 

Para  poner  en  ejecución  este  proyecto,  si  fuese  convertido  en  ley, 
el  consejo  superior  necesitaría  disponer  de  todos  los  derechos  uni- 
versitarios, y  como  la  mayor  parte  de  éstos  han  sido  destinados  por 
las  leyes  números  3551  y  3379,  de  18  de  octubre  de  1897,  y  18  de 
agosto  de  1896,  para  la  construcción  del  edificio  de  la  Facultad  de 
Derecho,  y  de  un  instituto  de  anatomía  patológica  y  otras  instalacio- 
nes, será  menester  reemplazar  ese  recurso  con  los  fondos  que  vote 
el  H.  Congreso,  pues  no  es  posible  abandonar  el  propósito  de  llevar 
á  cabo  aquellas  construcciones  que  son  indispensables  para  el  re- 
gular funcionamiento  de  las  escuelas  de  derecho  y  de  medicina. 


LA  RBORGAMIZAaÓM  UMIVBRSITÁRIÁ  13 

También  sería  conveniente,  para  evitar  dificultades  de  interpre- 
tación, derogar  expresamente  las  leyes  números  1597,  de  3  de  julio 
de  1885,7  3271  de  2  de  octubre  de  1895,  complementaria  de  la  pri- 
mera. 

Finalmente,  el  consejo  superior,  opina  que  la  Universidad  de 
Buenos  Aires  debe  conservar  su  carácter  oficial,  y  que  no  es  oportuna 
la  creación  de  universidades  libres,  cuva  necesidad  no  se  ha  hecho 
sentir  hasta  ahora. 

Saludo  al  señor  presidente  con  mi  consideración  distinguida. 

Leopoldo  Basavilbaso, 

Rector. 

Eduardo  L.  Bidau, 
Secretario  general. 


Puede  verse  que  el  informe  precedente  está  de  acuerdo  con  las 
conclusiones  á  que  arribó  la  investigación  universitaria  iniciada  por 
la  dirección  de  estos  Anales  y  que  se  hallan  consignadas  en  la  página 
222  del  tomo  XLYI.  Es  digna  de  notarse  la  simpática  iniciativa  de 
integrar  la  Asamblea  general  universitaria  con  representantes  del 
personal  docente  y  de  los  diplomados  de  cada  facultad,  dando  así 
un  carácter  más  amplio  y  democrático  á  la  elección  del  rector  y  vice- 
rector  y  aumentándola  suma  de  opiniones  consultadas  en  la  apro- 
bación y  reforma  de  los  estatutos  universitarios,  en  la  creación  y 
organización  de  nuevas  facultades  y  en  la  solución  de  los  graves 
asuntos  contenciosos  que  ella  debe  resolver. 

En  resumen,  el  proyecto  del  consejo  superior  representa  un 
notable  progreso  sobre  la  actual  organización,  sin  caer  en  la  fanta- 
sía y  el  prurito  de  reformarlo  todo,  teniendo  además  la  ventaja  de 
estar  fundado  en  las  ideas  y  experiencia  de  quienes  deben  llevarlo 
á  la  práctica. 


CUESTIONES    SANITARIAS 

Por  el  ingeniero  DEMETRIO  SA6ASTUME 
fConelutiónJ 


CAPÍTULO  IV 


Proyecto  para  pasar  del  sistema  actual  al  del  medidor.—  Rebajas  que  se  ofirecerfan 
al  público.—  Precio  del  metro  cúbico  de  agua  saministrada  y  su  eliminación. 


Probada  en  los  capítulos  anteriores  la  conveniencia  y  oportuni- 
dad de  reformar  el  sistema  de  renta  en  las  Obras  de  Salubridad  de 
Buenos  Aires,  implantando  el  medidor,  tratemos  de  indicar  la  ma- 
nera de  pasar  de  uno  á  otro  sistema. 

No  se  nos  oculta  que,  debido  á  las  múltiples  condiciones,  algunas 
contradictorias^  del  problema,  el  proyecto  que  presentamos  no  las 
satisface  por  completo;  pero  siendo  transitorio,  sus  deficiencias  se 
irán  corrigiendo  paulatinamente. 

Los  mínimos  de  consumo  fijados  para  las  casas,  están  basados 
sobre  el  alquiler  con  que  actualmente  figuran  en  los  libros  de  ren- 
ta:  es  un  defecto,  porque  más  exacto  y  justo  hubiera  sido  basarlos 
sobre  el  número  de  habitaciones  de  cada  una,  pero  esto  no  es  prác- 
ticamente posible :  este  defecto  será  sólo  sensible  para  los  que  con- 
suman menos  que  el  mínimo  indicado,  pero  para  ellos  tendrá  su  ate- 
nuación pues  les  permitirá  gozar  de  una  rebaja  de  ^0  á  20  y  o,  según 
el  caso,  sobre  la  tasa  actual  del  servicio. 


CUESTIONES  SANITARIAS  15 

Por  Otra  parte,  la  fijación  de  un  minimO;  basado  en  el  alquiler, 
tiene  ya  precedente  en  la  administración :  es  lo  que  se  ha  hecho  en 
los  conventillos  que  tienen  medidor,  con  la  diferencia  de  que  aquí 
fijamos  un  mínimo  menor  y  por  tanto  más  favorable  para  el  pú- 
blico. 

A  medida  que  se  vayan  viendo  los  resultados  prácticos,  no  ha- 
brá inconveniente  en  reducir  los  mínimos  para  las  casas  de  alqui- 
ler elevado:  «el  número  de  consumidores  en  Berlín  fué  crecien- 
do, inducidos  por  las  sucesivas  reducciones  en  la  cuota  mínima 
trimestral»  dice  Gilí,  y  aquí  podría  hacerse  otro  tanto  cuando  la 
práctica  demostrara  que  no  habría  peligro,  ni  higiénico  ni  rentís- 
tico, en  disminuir  la  cuota  mínima  para  ciertas  casas. 

El  proyecto  está  resumido  en  los  cuadros  números  1,  2,  3  y  i ; 
los  cuadros  números  1  y  2  (véase  fin  del  capítulo),  se  refieren  á  lo- 
cales que  tienen  servicio  de  agua  y  cloacas;  en  el  cuadro  número  1 
están  los  37037  locales  cuyos  alquileres  varían  de  40  hasta  450  pe- 
sos motíeda  nacional  inclusive;  en  el  número  2  los  1514  cuyos  al- 
quileres varían  desde  500  hasta  9500  pesos  mensuales,  especifi- 
cándose el  número  de  locales  de  cada  categoría  según  el  dato  exac- 
to correspondiente  aM2  de  junio  de  1897,  deducido  de  los  registros 
de  renta  de  tas  Obras  de  Salubridad,  el  alquiler  mensual,  la  cuota 
actual  (5Vo  sobre  el  alquiler  :  3  Vo  correspondiente  al  agua  y 
2Vo  al  servicio  de  cloacas),  la  cuota  mínima  que  les  correspondería 
con  una  rebaja  del  20  Vo  y  del  10  %  respectivamente,  el  número 
de  metros  cúbicos  á  que  tendrían  derecho  por  mes,  suprimiendo 
e)  precio  del  metro  cúbico  de  agua  limpia  á  12  centavos  y  á  8  el  de 
eliminación  del  líquido  servido  y  admitiendo  que  la  eliminación 
iguale  á  la  provisión,  y  por  último  el  número  de  metros  cúbicos 
por  mes  á  que  ascenderían  los  abonos  mínimos  en  la  forma  pro- 
puesta . 

Los  cuadros  números  3  y  4  son  idénticos  á  los  anteriores,  sólo 
que  se  refieren  á  locales  que  únicamenienie  tienen  servicio  de  agua. 

Explicada  así  la  estructura  material  de  los  cuadros,  pasemos  á 
indicar  las  razones  en  que  nos  hemos  fundado  para  establecer  las 
bases  sobre  que  reposan,  á  saber  : 

1*  Fijación  de  un  mínimo  de  consumo.  Este  mínimo,  mensual 
en  el  cuadro,  sería  anual  en  la  práctica,  para  permitir  la  compen- 
sación entre  el  exceso  de  consumo  del  verano  y  las  economías  del 
invierno; 

2*  Para  las  casas  con  cloacas  se  admite,  en  favor  del  público,  la 


16  ANALES  DB   LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

igualdad  entre  el  volumen  de  agua  suministrada  y  el  de  la  elimi- 
nada por  la  cloaca  (agua  servida  y  de  lluvia); 

3"  Precio  del  metro  cúbico  de  agua  suministrada  y  de  su  elimi- 
nación. La  relación  entre  estos  precios  está  fundada  en  los  gastos 
de  explotación; 

i**  Rebajas  que  se  ofrecen  al  público. 

1  *  Fijación  de  un  mínimo  de  consumo :  razones  para  fijarlo  por  año 
y  no  por  mesó  trimestre. —  La  tijación  de  un  mínimo  responde  á 
consideraciones  de  carácter  higiénico  y  rentístico.  La  objeción  más 
importante  que  los  enemigos  del  sistema  del  medidor  han  formu^ 
lado  en  su  contra,  consiste  en  que  la  restricción  en  el  consumo  que 
ocasiona  puede  hacer  peligrar  la  higiene.  Bien ;  pero  fijando  un 
mínimo  de  consumo  que  evite  el  peligro,  la  objeción  está  levantada. 
Es  ésta  precisamente  la  solución  á  que  se  ha  recurrido  en  Berlfo, 
en  Yiena  y  en  París,  con  excelentes  resultados ;  la  adoptada  en 
Buenos  Aires  para  los  conventillos  en  que  se  colocó  medidor  y  la 
que  proponemos  para  la  generalización  de  ese  aparato  en  la  dis- 
tribución. 

Ella  tiende  también  á  asegurar  un  mínimo  de  entradas  necesa- 
rio y  que  en  nuestro  caso  se  aproxime  á  las  del  año  i  897 .  «  Se  com- 
prende, dice  Couche,que  á  partir  del  momento  en  que  el  Municipio 
(aquí  las  Obras  de  Salubridad)  acepta  una  póliza  por  medidor,  to- 
ma por  tal  motivo  el  compromiso  de  servir  al  abonado,  en  el  mo- 
mento que  lo  desee  y  sin  previo  aviso,  una  cantidad  de  agua  que  en 
el  hecho  es  indeterminada  a  priori  y  aun  cuando  el  abonado  no 
usara  de  ese  derecho,  esta  obligación,  que  conduce  á  mantener 
siempre  en  reserva  un  gran  volumen  de  agua,  es  onerosa  y  no  pue- 
de consentirse  si  no  se  asegura,  en  cambio,  un  cierto  mínimo  de 
entradas. 

Los  suplementos  de  consumo  deberán  pagarse  por  año. —  El  re- 
glamento de  Paris,  del  año  1880,  prescribía  que  se  pagarían  por 
trimestre  ;  el  consumidor  que  hubiera  gastado  menos  que  su  abo- 
no fijo  durante  enero  y  febrero  (invierno)  no  podía  compensar  por 
esta  economía  sus  excedentes  de  consumo  de  julio  y  agosto  (verano). 
«  Era  justo,  dice  Conche,  porque  el  agua  durante  el  invierno  es- 
tá en  exceso  y  hay  poca  demanda,  por  consiguiente  tiene  poco  va- 
lor, sucediendo  lo  contrario  en  el  verano.  Las  reducciones  de  con- 
sumo durante  los  fríos  no  producen  para  el  Municipio  sino  una 
compensación  absolutamente  ficticia  á  los  suplementos  consumi- 
dos durante  los  calores. 


CUESTIONES  SANITARUS  17 

«  Pero  estas  consideraciones  no  eran  bástanle  sencillas  para  que 
las  entendiera  la  masa  del  público,  que  ha  creído  ver  en  el  arreglo 
de  cuentas  trimestral  una  iniquidad. 

«  Hoy  (1884)  el  consumidor  no  debe  suplemento  sino  á  partir  del 
dia  en  que  el  total  de  su  abono  anua/ ha  sido  superado;  es  ésta  una 
gran  satisfacción  dada  al  público  y  me  asombraría  que  perjudica- 
se al  Municipio  en  cien  mil  francos  al  año.» 

En  Berlin  los  abonos  son  por  trimestre,  entre  nosotros  al  aplicar 
el  sistema  á  los  conventillos  en  que  se  colocó  medidor^  se  determinó 
que  los  arreglos  fubban  hensuales.  Para  que  se  comprenda  fácil* 
mente  la  diferencia,  veamos  cómo  se  ha  cobrado  los  servicios  de 
Ceva  I  los  1258-74,  por  ejemplo:  Véanse  en  los  cuadros  S**  4  y  2  los  9 
meses  en  que  el  consumo  ha  sido  menor  que  195  metros  cúbicos 
(cantidad  que  le  corresponde  á  razón  de  1 0  centavos  el  metro  cúbico 
por  los  19,50  pesos  que  abonaba  según  el  sistema  de  renta  fija  sobre 
el  alquiler)  se  le  ha  cobrado  como  si  hubiera  consumido  195  me- 
tros cúbicos,  aquellos  en  que  se  ha  excedido,  se  cobró  el  consumo 
efectivo. 

Tenemos  pues: 

P«808 

9  meses  á  pesos  19,50  c^u 175.50 

Enero  254  m'  á  1 0  cenUvos 25.40 

Febrero  200  m'  á  1 0  centavos 20.00 

Noviembre  209  m^  á  1 0  centavos 20.90 

Total  en  el  año 241 .80 

Clonsumo  en  el  año :  1 657  m^ 

Con  la  compensación  anual  podría  haber  consumido  2340  metros 
cúbicos  mediante  234  pesos:  de  ahí  que  se  establezca  en  el  cuadro 
que  en  contra  del  abonado  hay  7,80  pesos  y  683  metros  cúbicos. 

Podría  dársele,  como  dice  Couche,  «una  gran  satisfacción»,  en 
este  caso  más  necesaria  que  en  el  de  París,  estableciendo  que  el 
abonado  sólo  pagará  suplemento  desde  el  día  en  que  el  consumo 
anual  que  se  le  fije  haya  sido  superculo.  Con  esto  también  se  evita- 
rla la  tendencia  que  indican  algunas  cifras  del  cuadro  á  consumir 
el  mismo  volumen  en  invierno  que  en  verano,  lo  que  no  es  natural. 

La  modificación  que  propiciamos  no  es  de  poca  monta,  como  lo 
veremos  examinando  los  cuadros  que  se  acompañan. 

En  Salta1606,  por  ejemplo,  por  1059  metros  cúbicos  consumidos 

ají.  SOC.  UBIT.  AKG,  -^  T.  ILVUI  S 


18  AMALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

el  año  1897  se  ha  pagado  129  pesos  (sin  tener  en  cuenta  el  alquiler 
del  medidor)  ósea  12,2  centavos  el  metro  cúbico  (siendo  de  10 
centavos  el  precio  del  m^),  mientras  que  con  la  compensación 
anual  entre  excesos  y  economías  podía  haberse  consumido  201 
metros  cúbicos  más  pagando  3  pesos  menos,  ó  traduciéndolos  me- 
tros cúbicos  en  pesos  á  razón  de  10  centavos  por  metro  cúbico, 
la  diferencia  en  contra  del  consumidor  sería  de  24,10  pesos  en 
esta  casa. 

En  San  José  747-59  podía  haberse  consumido  484  metros  cúbi- 
cos más  ó  sea  11  litros  más  por  día  y  habitante  no  obstante  un 
gasto  de  2,70  pesos  menos :  los  484  metros  cúbicos  representan  el 
34  por  ciento  del  consumo  hecho. 

En  Lorea  479-83,  con  12,40  pesos  menos  podía  haberse  consu- 
mido 265  metros  cúbicos  más,  ó  sea  76  litros  más  por  día  y  por 
persona;  en  San  José  715-43,  los  17  litros  diarios  más  por  persona 
que  se  hubiera  podido  consumir^  sobrarían  para  hacer  desaparecer 
el  desaseo  notado  en  las  inspecciones  que  en  él  se  hicieron,  pudien- 
do  decirse  otro  lanío  de  Cuyo  1431-35,  Viamonle  1461-75  y  Cevallos 
1258-74,  en  los  que  hubiera  podido  consumirse  616,  430  y  683 
metros  cúbicos  másrespeclivamente. 

Expresando  en  moneda  nacional  á  10  centavos  por  metro  cúbico 
el  precio  de  esos  volúmenes  y  agregando  los  números  de  la  colum- 
na anterior,  se  tiene  438,90  pesos  en  contra  de  los  abonados  ó  sea 
el  1 4  Vo  de  lo  que  pagaron. 

2*  Igualdad  entre  el  volumen  de  agua  suministrada  y  el  de  la  eli- 
minada por  la  cloaca.  Ninguna  relación  existe  entre  la  canlidad  de 
agua  que  se  gasta  en  una  casa  y  el  alquiler  que  ella  produce.  Tanto 
valdría,  dice  Mr.  Forbes,  director  del  servicio  de  agua  en  Brooklyn, 
contar  las  pizarras  del  techo  de  un  edificio  y  basar  en  su  número  una 
tarifa  para  el  agua,  ó  contar  los  arcos  de  un  barril  de  harina  para 
apreciar  el  valor  de  su  contenido. 

Tampoco  existe  relación  entre  la  canlidad  del  líquido  eliminado 
por  la  cloaca  de  una  propiedad  y  su  valor  locativo.  Resolver,  pues, 
de  una  manera  racional  el  problema  de  la  tarificación  del  agua 
pura  y  dejar  subsistente  la  tasa  que  rige  para  el  pago  del  servicio 
de  cloacas  no  seria  lógico.  Por  otra  parte,  considerando  el  asunto 
bajo  el  punto  de  vista  administrativo,  el  sistema  mixto  complicaría 
singularmente  las  operaciones  relativas  á  la  renta. 

No  pudiendo  medirse  directamente  la  cantidad  de  líquido  cloacal 
y  agua  de  lluvia  que  se  elimina  por  la  cloaca  de  un  inmueble. 


CUESTIONES  SANITARIAS  19 

buscamos  una  manera  fácil  de  resolver  la  cuestión  y  sentamos  la 
hipótesis  de  la  igualdad  entre  esta  cantidad  y  la  de  agua  pura  su- 
ministrada (1). 

Mr.  Higgin,  ingeniero  director  de  la  construcción  de  las  obras  de 
salubridad,  anticipaba  (memoria  de  1875,  pág.  1 15)  que  la  cantidad 

DE  LÍOUIDO  cloacal  ESTARÁ  REPRESENTADA  CASI  EXACTAMENTE  POR  LA  CAN- 
TIDAD DE  AGUA  CONSUMIDA. 

El  siguiente  cuadro  formado  con  elementos  que  suministran  las 
memorias  de  1895, 96  y  97  ilustrará  el  punto  : 

Año  Agua  consumida  Liquido  cldacaJ 

ea  metros  cúbicos  en  metros  cilblcos 

1892 17.719.367  11.860.412 

1893  22.966.731  18.854.173 

1894  27.237.688  26.782.299 

1895  30.557.757  30.473.601 

1896  34.452.955  32.814.106 

1897  33.898.793  34.201 .044 

A  medida  que  el  usode  las  cloacas  ha  ido  generalizándose,  la  dife- 
rencia entre  los  números  de  la  segunda  y  tercera  columnas  ha  idodis- 


(1  j  La  Comisión,  en  sesión  del  12  de  julio  de  1896,  ha  aprobado  una  tarifa  para 
servicio  de  desagüe  de  agua  de  condensación  de  motores  de  usina  á  los  conduc- 
tos de  tormenta,  basada  en  el  volumen  máximo  qun  pueden  descargar. 

La  tarifa  es  así : 

Capacidad  del  conducto  por  hora  Cuota  Cuota 

mensual  mínima 

HasU  30  metros  cúbicos B  30,00  » 

De  31  á  40         —          40.00  j» 

De  41  á  50         —          50,00  >* 

De  51  i  ^QO,  por  metro  cúbico 1,00  » 

De  201  á  500                —          0 ,75  200 

De  501  á  1000               —          0,50  375 

De  1001  i  2000             —          0.35  500 

De  más  de  2000            —           0,30  700 

Como  se  ve,  está  aceptado  ya  el  principio  de  que  se  pague  según  el  volumen: 
el  criterio  allí  adoptado  de  volumen  máximo  á  que  puede  dar  salida  la  cañería  no 
seria  de  ningún  valor  en  el  caso  del  desagüe  domiciliario ;  los  precios  tampoco, 
habiendo,  como  hay.  diferencias  fundamentales  entre  este  desagüe  y  el  domici- 
liario. 


20  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

minuyendo  punto  que  sólo  alcanza  á  84156  metros  cúbicos  el 
año  1895;  sí  el  1896  se  aparta  déla  regla,  el  hecho  se  explica  en 
las  siguientes  palabras  tomadas  de  la  memoria  correspondiente  á 
ese  año  (páginas  28  y  29) :  «  Se  colocan  á  la  vez  y  por  administra- 
ción las  nuevas  máquinas  (destinadas  al  bombeo  del  líquido 
cloacal).  Se  cree  que  podrán  estar  listas  para  funcionar  á  princi- 
pios de  Diciembre  del  corriente  año(l897).  Es  de  la  mayor  impor- 
tancia que  así  suceda,  porque  las  bombas  existentes  no  dan  abas- 
to, habiendo  sido  necesario,  en  más  de  una  ocasión  tomar  medidas 
extraordinarias  para  evitar  inconvenientes  mayores  » . 

En  1897,  no  sólo  se  restablece  la  ley  de  los  años  anteriores  si  no 
que  el  líquido  cloacal  es  mayor  que  el  de  agua  consumida,  lo  quese 
explica  fácilmente,  teniendo  en  cuenta  que  ha  sido  un  año  en  que  el 
invierno  fué  muy  lluvioso  (1). 

Resulta,  pues,  que  si  la  hipótesis  admitida  de  la  igualdad  no  es 
materialmente  exacta,  en  la  práctica,  y  beneficiando  al  público, 
puede  admitirse  como  tal. 

3*  Precio  del  metro  cúbico  de  agua  y  de  su  eliminación.  —  En 
el  capítulo  III  hemos  manifestado  que  el  precio  del  metro  cúbico 
de  agua  por  medidor  fué  de  12  centavos,  habiéndose  elevado  en 
1892  á  20  centavos.  Creemos  que  podría  restablecerse  el  de  \t 
centavos,  como  resulta  del  análisis  de  los  mismos  números  consig- 
nados en  dicho  capítulo,  admitiendo  que  del  volumen  no  registrado 
por  medidor  se  distribuyese  gratuitamente  un  25  7ü  más  ó  menos. 
En  cuanto  á  la  eliminación,  la  eslimamos  en  8  centavos  por  metro 
cúbico  y  admitimos  que  el  volumen  de  líquido  eliminado  sea  igual 
al  de  agua  suministrada.  En  estos  términos  en  vez  de  cobrar  como 
ahora  20  centavos  por  cada  metro  cúbico  de  agua  y  el  3  Vo  sobre  el 
precio  locativo  del  inmueble  como  retribución  del  servicio  cloacal 
en  lascabas  (no  siendo  conventillo)  que  tienen  medidor,  proponemos 
se  cobre  únicamente  20  centavos  por  cada  metro  cúbico  de  agua  sumi- 
nistrada, en  cuyo  precio  ya  está  incluido  el  servicio  de  eliminación. 
Esto  importaría  ya  de  por  sí  una  buena  rebaja,  aparte  de  las  que 
pueden  obtenerse  como  lo  explicaremos  más  adelante. 

La  relación  entre  los  precios  12  y  8  centavos  es  igual  á  la  que 

3       12 
existe  ahora  -  =  —  é  igual  también  á  la  de  los  gastos  de  explota- 

o  o 

ción.  En  nota  pasada  por  el  Ingeniero  Jefe  al  Presidente  de  la  Co- 

(1)    Paede  preverse  que  otro  tanto  sucederá  el  año  1898. 


CUESTIONES  SANITARIAS  21 

misión  de  Obras  de  Salubridad,  manifiesta  que  los  gastos  de  explo- 
tación se  reparten  en  esta  forma  60  Vo  para  la  provisión  de  agua  y 
40  **/o  para  el  servicio  de  cloacas. 

Nos  ha  parecido  conveniente  mantener  esta  relación  aun  cuando 
si  nos  basáramos  en  el  costo  de  las  obras  correspondientes  y  los 
gastos  de  explotación,  resultaría  que  el  servicio  de  eliminación  de 
aguas  debería  pagarse  á  mayor  precio  que  el  de  provisión.  Influye 
en  ello  la  circunstancia  de  que  en  las  obras  de  eliminación  están 
comprendidas  las  costosísimas  de  desagüe  de  lluvia. 

Pero,  suprimido  provisionalmente  el  impuesto  de  desagüe  el  año 
1892  (Memoria,  1891-92,  pág.  75),  medida  á  que  los  años  dieron  ya 
carácter  de  resolución  definitiva,  fuerza  será  aceptarla  en  la  forma 
consagrada :  por  otra  parte,  el  público  se  resistiría  á  abonar  más 
por  la  eliminación  del  agua  servida  que  por  la  provisión  de  agua 
pura,  entre  otras  razones  por  loque  le  cuestan  las  obras  domicilia- 
rias de  salubridad. 

4'  Rebajas  que  se  ofrece  al  público.  —  Mediante  las  rebajas  de  10 
y  20  Vo  indicadas,  de  que  gozarán  íntegramente  aquellos  abonados 
que  no  se  excedan  en  el  consumo  que  se  fija  como  mínimo,  quedan- 
do siempre  un  gran  margen  para  los  que  usen  el  agua  con  la  debida 
mesura,  el  gobierno  podría  disponer  que  en  un  término  prudencial, 
2ó  3  años  por  ejemplo,  todos  los  abonos  se  hagan  por  medidor.  En 
París,  el  reglamento  de  1880  ya  citado  daba  un  plazo  de  3  años. 

Aun  cuando  en  otro  capítulo  hemos  hecho  somera  referencia  á 
las  ventajas  obtenidas  por  el  público  y  el  erario  en  dicha  ciudad,  á 
consecuencia  de  la  generalización  del  medidor,  no  pacece  fuera  de 
lugar  la  transcripción  de  lo  que  dice  Conche,  ex-ingeníero  jefe  del 
servicio  de  aguas  en  su  notable  obra  Leseaux  de  Parts  en  4884, 

«Veamos,  desde  luego^  en  cuánto  han  reducido  las  disminuciones, 
en  los  tres  años  que  estudiamos,  el  producto  total  de  los  abonos 
anteriores,  en  otros  términos,  qué  suma  había  que  volver  á  ganar 
para  mantener  solamente  las  entradas. 

«  Las  reducciones  operadas  en  1881  se  han  elevado  á  500.000  fran- 
cos repartidos  casi  uniformemente  durante  el  año ;  ellas  han  pro- 
ducido su  efecto  medio  en  un  semestre  y  por  consiguiente  han  afec- 
tado en  250.000  francos. 

«En  1882  la  revisión  de  las  pólizas  ha  marchado  más  ligero  y 
740.000  francos  de  reducciones  nuevas  se  han  agregado  á  los 
500.000  francos  del  año  precedente  alcanzando  casia  1.240.000  fran- 
cos el  descenso  en  el  monto  de  los  abonos  anteriores. 


22  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

«  La  pérdida  sufrida  en  el  ejercicio  de  1882  comprende  pues: 

I "  La  totalidad  de  las  reducciones  de  1 881 . .     500.000 

2«  La  mitad  de  las  repartidas  sobre  el  82. .     370.000  870.000 

En  1883  se  ha  efectuado  reducciones  por 
360.000  francos,  lo  que  ha  elevado  ía  pér- 
dida del   tercer  ejercicio  á  500.000  + 

740.000  +  ^^V""  = 1.420.000 

Total  que  los  abonados  beneficiaron .  2.540. (»00 

ü  Ahora  bien :  la  marcha  de  la  renta  ha  sido  la  siguiente : 
«  El  producto  bruto  de  1880  fué  excedido : 

Francos 

En  1881 305.881   22 

En  1882 467.951  57 

En  1883 720.045  31 


Total 1.493.878.10 

«  Así  el  conjunto  de  los  tres  años  ha  presentado  á  la  vez: 

Francos 

Diminuciones  en  beneficio  de  los  abonados 2.540.000 

Aumento  en  las  entradas 1 .494.000 

«  Ha  sido,  pues,  necesario  que  el  importe  de  las  nuevas  aguas  ven- 
didas, que,  lo  repito,  no  provenían  de  nuevos  medios  de  alimenta- 
ción sino  de  aprovechamiento  de  lo  que  se  desperdiciaba,  se  eleva- 
se para  este  período  al  total  de  las  dos  sumas  ó  sea  á  4.034.000 
francos. 

«  Esta  suma  de  más  de  4.000.000  ha  sido  producida :  parte  por 
antiguos  abonados  á  robinete  libre,  que  el  medidor  obligó,  por 
primera  vez  y  con  mucha  justicia,  á  pagar  su  consumo  real;-pero 
parte  por  6389  nuevos  abonados  que  no  habíamos  podido  servir 
con  el  antiguo  sistema. 

«  Se  ve  que  la  demasiada  extensión  del  robinete  libre,  costaba  & 
la  vez  al  municipio  y  al  público,  á  aquél  en  diminución  de  entra- 
das á  éste  en  diminución  de  servicios.» 

Indicadas  las  razones  que  nos  han  movido  á  establecer  las  bases 


CUESTIONES  SANITARIAS  23 

sobre  que  reposan  los  cuadros  n""'  3  y  4,  veamos  qué  entrada  anual 
quedaría  asegurada  como  mínimo  sí  se  eslableciesen  los  abonos  en 
la  forma  propuesta. 


Entrada  anual  mínima  asegurada  si  se  estableciesen  abonos 
en  la  forma  que  se  indica  en  los  cuadros  n""*  3,  4,  5  y  6 

Pesos 

I5.98í.i90m3aguaá20centavos(prov.yelim.).  3.196.438 

1 .098.261  m^^agua  á  12  centavos  (provisión) 431.791 

Agua  para  construcciones 100.000 

Aguadores 30.000 

Vaciadero  de  carros  atmosféricos 3.000 

Agua  Belgrano 50.000 

Eventuales 80.000 

Total... 3.591.229 

Para  llegar  á  lo  recaudado  durante  el  año  1897  falta  algo  más  de 
1 .000.000  de  pesos;  pero  en  cambio  la  cantidad  de  agua  que  pro* 
ducirá  esta  renta  no  alcanzaría  á  18.000«000  de  metros  cúbicos  que- 
dando unos  17.000.000  de  metros  cúbicos  disponibles. 

Asignemos  para  servicios  gratuitos  15.000  metros  cúbicos,  tér- 
mino medio,  por  día,  ósea  5.475.000  metros  cúbicos  al  año,  di- 
gamos 5.500.000;  nos  queda  aún  11.500.000  metros  cúbicos  que, 
parte  dentro  del  radio  actual  y  parte  fuera  de  él,  tendrían  segura 
colocación,  para  lo  que  sería  necesario  extender  la  cañería  á  dis- 
tritos que  esperan  con  ansiedad  el  servicio  de  agua.  Calculando  ca- 
da metro  cúbico  á  14  centavos,  término  medio  (pues  parte  se  com- 
putarán á  20  y  parte  á  12  centavos),  producirían  1.610.000  pesos, 
que  agregados  á  los  3.591 .000  anteriores,  elevarían  el  producto  to- 
tal de  las  obras  á  5.301.000  pesos  moneda  nacional. 

En  verdad,  el  cálculo  de  15.000  metros  cúbicos  diarios  para  ser- 
vicios gratuitos  no  está  fundado  en  estadística  alguna  de  valor  lo- 
cal, por  no  haberse  llevado  ni  en  las  Obras  ni  en  la  Municipalidad, 
que  es  la  que  gasta  una  gran  parte  del  agua  cedida  gratuita- 
mente. 

El  único  dato  que  á  este  respecto  se  encuentra  en  las  memorias, 
existe  en  la  del  año  1892,  donde  dice  que  en  riego  de  calles,  jardi- 
nes, hospitales,  mercados  y  demás  servicios  municipales  el  volu- 


24  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  aBKTÍFlGA  ARGENTINA 

men  consumido  excederá  de  5000  metros  cúbicos  por  día.  Segura- 
mente no  nos  quedamos  cortos  si  incluyendo  otros  servicios  gratui- 
tos elevamos  la  cifra  á  15.000  (i). 

Si  no  existe,  por  desgracia,  estadística  local,  contamos  para  for- 
mar idea  del  gasto  en  cuestión  con  datos  comparativos  de  impor- 
tancia, y  he  aquí  uno:  en  Berlín,  en  el  año  financiero  1890-91, 
el  consumo  total  fué  de  34.770.828  metros  cúbicos  (próxima- 
mente igual  al  de  Buenos  Aires  en  1896),  de  los  cuales  4.537.227 
metros  cúbicos  ó  sea  el  13,05  Vo  del  total,  se  usaron  en  lavado  de 
cloacas,  riego  de  calles,  riego  de  parques  y  jardines  públicos,  en 
mingitorios  y  letrinas  públicas  y  en  fuentes  municipales,  compren- 
diendo además  pérdidas  en  lascañerfas  maestras  (Gilí,  ya  citado). 

Si,  no  obstante  lo  que  estas  cifras  (2)  muestran,  pareciera  es- 
casa la  cantidad  de  15.000  metros  cúbicos  diarios,  asignemos 
20.000  ó  sea  el  21 ,2  7o  del  consumo  medio  diario  en  1896,  en  cu- 
yo caso  en  vez  de  11  V«  millones  disponibles  para  la  venta  ten- 
dríamos 9.700.000  metros  cúbicos  que  á  14  centavos  producirían 
1.358.000  pesos,  y  el  producto  total  se  elevaría  á  4.949.000  pesos 
moneda  nacional. 

Esta  suma  está  formada  de  dos  sumandos,  de  los  cuales  el  ma- 
yor, 3.591.000  pesos,  es  absolutamente  exactoi  Voy  á  tratar  de  de- 
mostrar que,  si  el  otro  es  erróneo,  lo  será  más  bien  por  defecto,  pa- 
ra lo  cual  haré  el  siguiente  análisis:  el  consumo  asegurado,  sin 
contar  agua  para  construcción  (véanse  las  dos  primeras  partidas, 


(!)  Parte  de  los  servicios  gratuitos  han  sido  estimados  en  la  memoria  de 
1897  (aparecida  después  de  escrito  este  ensayo) :  811.565  metros  cúbicos  corres- 
ponden en  el  año  á  establecimientos  nacionales  y  municipales  ó  sea  2233  metros 
cúbicos  por  día . 

(2)  Un  dato  más  reciente  relativo  también  á  Berlín  se  encuentra  en  la  obra 
de  Edmond  Badois,  Assainissement  comparé  de  Paris,  Berlin,  Londres^  etc,  año 
1898,  librería  Baudry  (corresponde  á  1893). 

De  los  40.035.922  metros  cúbicos  consumidos,  el  86,011*/*  pertenece  al  con- 
sumo de  los  habitantes  de  la  ciudad  y  el  13,989*/*  restante  i  servicios  gratuitos 
y  necesidades  de  las  usinas. 

Las  cifras  se  descomponen  así : 

Metros  cúbicos 

1*  Para  las  necesidades  particulares  de  las  usinas 296.533 

2*  Gratuitamente  para  servicios  públicos 5.290.603 

3*  Pagados  por  el  público 34.448.786 

Totel 40.035.922 


CUESTIONES  SANITARIAS  25 

pág.  23)  es  de  17. 080.431  melros  cúbicos  por  año  ó  sea  103  litros 
diarios  por  persona,  calculando  en  450.000  habitantes  la  población 
servida.  Como  además  se  asigna  30.000  metros  cúbicos  por  día 
para  servicios  públicos,  tendríamos  que  agregar  44  litros  diarios 
más  por  habitante,  lo  que  eleva  el  consumo  á  147  litros  por  día  y 
por  persona.  Hasta  los  181  que  asigna  Bateman  faltan  34  litros  ó 
sean  5.584.300  metros  cúbicos  en  el  año ;  de  modo  que  tendría- 
mos 5.584.500  metros  cúbicos  á20  centavos,  pesos  1.116.900,  que 
agregados  á  los  3.591.000  pesos  darían  4.707.900,  es  decir  una 
renta  superior  (1)  á  la  del  año  1897,  quedando  4.113.500  metros 
cúbicos  disponibles  para  la  venta.  Si  suponemos  que  sólo  la  mitad 
se  vendan  á  12  centavos,  tendríamos  346.930  pesos  más,  ó  sea  un 
total  de  4.954.830  pesos  y  un  exceso  de  2.957.750  metros  cúbicos 
de  agua  ;  exceso  que  no  se  bombearía,  en  caso  de  no  ser  posible 
su  colocación,  con  ventaja  para  la  explotación,  por  la  economía 
que  esto  importaría  ;  ó  que  se  podría  deslinar  á  la  ampliación,  en 
cierta  escala,  de  los  servicios  públicos  y  particulares. 

De  todo  esto  resulta  que  se  obtendrían  ventajas  inmediatas: 
aumento  del  número  de  servicios  y  del  monto  de  la  renta,  pero  ellas 
apenas  son  comparables  con  las  que  se  conseguirían  una  vez  rea- 
lizadas las  obras  de  ampliación. 

Compárese  :  20.000  metros  cúbicos  por  día  á  12  centavos  el  me- 
tro cúbico  aumentarían  la  renta  en  876.000  pesos  anuales,  mien- 
tras que  35.306  metros  cúbicos,  aumento  del  consumo  medio  dia- 
rio desde  1892  hasta  1895,  sólo  han  hecho  crecer  la  renta  en 
629.891,63  pesos  moneda  nacional. 


(1)  Esto  fué  escrito  antes  de  aparecer  la  memoria  de  1897.  Como  contando 
los  eventuales  el  producto  fué  4.760.818,21  pesos,  resulta  que  debe  decirse  casi 
igual  en  vez  de  superior  .'julio  13  de  1898). 


26 


ANALBS  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


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GUBSTIONES  SANITARIAS 


27 


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Santíajfo  del  Estero.  193Tm. 
Salta  (hoy  Vieytes  ,  1606 . . . 

San  Juao.  348  56 

San  José,  749'59 

Lorea,  243/Ó7 

Lorea,  479-83 

Cuyo,  1417/23 

Cayo.  14311^ 

Viamonte,  1461/75 

Paraguay.  1477/85 

Cevaílos,  1258/74 

San  José.  715/43 

Chile,  1853OT 


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1059 
3272 
1352 
2407 
1463 
2674 
1796 
2234 
2772 
1657 
1585 
3007 


iy«) 

1260 
2160 
1836 
2160 
1728 
2376 
2412 
3664 
1800 
2340 
2232 
1944 


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198  60 
129  00 
327  90 
186  30 
253  90 
185  20 
276  10 
243  10 
270  40 
283  90 
241  80 
224  30 
305  00 


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DirauLivciA 

COirrRA  DEL  ABOKADO 


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198  00 
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183  60 
240  70 
172  80 
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13  50 
12  40 
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392 
201 

484 

265 


241  20 

1  90 

616 

266  40 

4  99 

430 

277  20 

6  70 

—i 

234  00 

7  80 

683 

223  20 

1  10 

647 

300  70 

4  30 

— . 

Ag^ua  7  cloacas  '12  de  junio  de  1897j 

Consumo  minimo  d  razón  de  20  centavos  el  metro  cúbico  de  agua  limpia 

suministrada  y  su  eliminación 


N«  s 


Numero  de  locales 


2.641 

o .  iO«j 

5.400 

3.722 

5.080 

2.a39 , 

2.68-1 

2.200 

1.615 

(J06 

778 

229 

37.037 


Alquiler 

actual 

por  mes 

Cuota  actual 
agua 

y 

cloacas 

Cuota 
mínima 

Metros 

cübicos 

de  airua  por 

mes  que  les 

ToUl 

de 

metros  cúbicos 

en 

pesos  ni/n 

por  mes 
en   })e808  m/n 

corresponde 

por  me^ 

t 

8 

4 

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6 

40 

2.00 

1.60 

8.00 

21.128  00 

60 

3.00 

2.40 

12.00 

55.080  00 

80 

4.00 

3.20 

16.00 

82.448  00 

100 

5.00 

4.00 

20.00 

108.000  00 

120 

6.00 

4.80 

24.00 

89.328  00 

150 

7.50 

6.00 

30.00 

152.400  00 

180 

9.00 

7.20 

36.00 

ai. 204  00 

200 

10.00 

8.00 

40.00 

107.360  00 

250 

12.50 

10.00 

50.00 

110.000  00 

300 

15.00 

12.00 

60.00 

96.900  00 

350 

17.50 

14.00 

70.00 

42.420  00 

400 

20.00 

16.00 

80.00 

62.240  00 

450 

22.50 

18.00 

90.00 

20.610  00 

1.032.118  00 

Nota.  —  El  ntaraero  de  locales  corresponde  á  la  planilla  que  el  seAor  contador  formuló  y  dan  el 
estado  exacto  el  12  de  Julio  de  iSIfí.  >  No  se  tiene  en  cuenta  el  alquiler  del  medidor. 

OriiA.  —  Para  los  locales  que  pagan,  sefrun  alquiler,  hasta  i50  pesos  Inuiutive.  se  admlle  un 
minimo  de  abono  que  permita  una  economía  al  nlionado  del  SO  •/• :  pfti'*  locales  de  SOO  pesos  arriba 
ana  de  10  •;•• 


28 


ANALES    DE  LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 


Ag^ua  7  cloacas 


Abono  mínimo  que  permita  una  economía  de  40  7o  d  los  abonados 

si  no  lo  exceden 


N*  4 


Numero  de  locales 


430 

81 
221 

54 
142 

28 
154 

14 

24 

6 

118 

4 

10 
3 

37 

12 
2 

11 
1 

34 
3 
8 
3 
2 
9 
1 
1 
1 

36 
2 

1.452 


Alquiler 

actual 

por  mes 

en  pesos  m/n 


500 

550 

600 

650 

700 

750 

800 

850 

900 

950 

1.000 

1.050 

1.100 

1.150 

1.200 

1.300 

1.350 

1.400 

1.450 

1.500 

1.550 

1.600 

1.650 

1.700 

1.800 

1.850 

1.900 

1.950 

2.000 

2.200 


Cuota  actual 
agua 

y 

cloacas 

por  meb 

en  pesos  m/n 

3 


25.00 
27.50 
30.00 
32.50 
35.00 
37.50 
40.00 
42.50 
45.00 
47.50 
50.00 
52.50 
55.00 
57.50 
60.00 
65.00 
67  50 
70.00 
72.50 
75.00 
77.50 
80.00 
82.50 
85.00 
90.00 
92.50 
95.00 

100.00 
110.00 


Cuota 
mínima 


22.50 
24.75 
27.00 
29.25 
31.50 
33.75 
36.00 
38.25 
40.50 
42.75 
45.00 
47.25 
49.50 
51.75 
54.00 
58.00 
60.75 
63.00 
65.25 
67.50 
69.75 
72.00 
74.25 
76.50 
81.00 
83.25 
85.50 
87.75 
90.00 
99.00 


Metros 

cüblcos 

de  a^a  por 

mes  que  les 

corresponde 


112.50 
123.75 
135.00 
146.25 
157.50 
168.75 
180.00 
191.25 
202.50 
213.75 
225.00 
236.25 
247.50 
258.75 
270.00 
292.50 
303.75 
315.00 
326.25 
337.50 
348.75 
360.00 
371.21 
382.50 
405.00 
416.25 
427.50 
438.75 
450.00 
495.00 


Total 

de 

metros  cüblcos 

por  mes 


48.375  00 

10.023  75 

29.835  00 

8.097  50 

22.365  00 

4.725  00 

27.720  00 

2.677  50 

4.860  00 

1.282  50 

26.550  00 

945  00 

2.475  00 

976  25 

9.990  00 

3.510  00 

607  50 

3.465  00 

326  25 

11.476  00 

1.046  25 

2.880  00 

1.113  75 

765  00 

3.645  00 

416  25 

427  50 

438  75 

16.200  00 

990  00 


248.003  75 


CUESTIONES  SANITARIAS 


29 


Ag^ua  7  cloacas 

Abono  minitno  que  permita  una  economía  de  40  */•  d  los  abonados 

si  no  lo  exceden 

N»4  {continuousión) ^ 


Número  de  locales 

1 

Alquiler 

actual 

por  mes 

en  pesos  m/n 

2 

Cuota  actual 
agua 

y 
cloacaB 

por  mes 
en  pesos  m/n 

3 

Cuota 
mínima 

4 

Metros 

cúbicos 

de  agua  por 

mes  que  les 

corresponde 

s 

Total 

de 

metros  cúbicofl 

por  mes 

6 

2 

2.300 
2.400 
2.450 
2.500 
2.550 
2.700 
2.900 
3.000 
3.150 
3.500 
3.000 
4.100 
4.500 
4.650 
5.000 
5.500 
6.000 
7.200 
7.700 
8.000 
9.000 
9.500 

115.00 

120.00 
122.50 
125.00 
127  50 
135.00 
145.00 
150.00 
157.50 
175.00 
200.00 
205.00 
225.00 
232.50 
250.00 
275.00 
300.00 
360.00 
385.00 
400.00 
450.00 
475.00 

« 

103.50 
108.00 
110.25 
112.50 
114.75 
121.50 
130.50 
135.00 
141.75 
157.50 
180.00 
184.50 
202.50 
209.25 
225.00 
247.50 
270.00 
324.00 
346.50 
360.00 
405.00 
427.50 

507.50 

540.00 

551.25 

562.50 

573.75 

607.50 

652.50 

675.00 

708.75 

787.50 

900.00 

922,50 

1012.50 

1046.25 

1125.00 

1237.50 

1350.00 

1620.00 

1732.50 

1800.00 

2025.00 

2137.50 

1.03)  00 

4 

2.160  00 

1 

551  25 

13 

7,312  00 

1 

573  75 

2 

1.215  00 

1 

652  50 

11 

7.425  00 

1 

708  75 

3 

2.362  50 

7 

6.300  00 

2 

1.845  00 

1 

1.012  50 

1 

5 

1.046  25 
5.625  00 

1 

1.237  50 

1 

1.350  00 

1 

1.620  00 

1 

1.732  50 

1 

1.800  00 

1 

2.025  00 

1 

2.137.50 

62 

51.737  50 

Resumen  de  los  cuadros  3  y  4 


Cuadro  número  3,  metros  cúbicos  por  mes... 
Cuadro  número  4,  metros  cúbicos  por  mes. . . 

Total  de  metros  cúbicos  por  mes. . . 


1.032.118  00 
299.731  25 


1.331.849  25 

Por  año  15.98i.190  metros  cúbicos  d  iO  centavos 


30 


ANALBS   DB   LA   SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 
Locales  oon  agrua  sola 


N*»  5  y  6 


Alquiler  mensual 


Numero 

de 
locales 


Cuota  actual 
por  mes 


Cuota 
mínima 


Metro* 

cübicos  que 

le  corresponde 

a 

12  centavos 


Total 

de 

metros  cúbicos 

por  mes 


Abono  mínimo  que  permite  una  economía  de  tO  Vo  d  los  abonados 

si  no  lo  exceden 


622 

1  20 

0  96 

8 

4.976  oO 

972 

1  80 

1  44 

12 

11.664  Oü 

860 

2  40 

1  92 

16 

13.760  00 

667 

3  00 

2  40 

20 

13.340  00 

322 

3  60 

2  88 

24 

7.728  00 

345 

4  50 

3  60 

30 

10.350  00 

128 

5  40 

4  32 

36 

4.608  00 

140 

6  00 

4  80 

40 

5.600  00 

77 

7  50 

6  00 

50 

3.850  00 

74 

9  00 

7  20 

60 

4.440  00 

18 

10  50 

8  40 

70 

1.260  00 

28 

12  00 

9  60 

80 

2.240  00 

4 

13  50 

10  80 

90 

360  00 

84.176  00 

40. 

60. 

80. 
100, 
120, 
150 
180. 
200. 
250. 
300. 
350. 
400. 
450. 


Abono  mínimo  que  permite  una  economía  de  40  •/•  d  los  abonados 

si  no  lo  exceden 


500. 

550. 

600. 

650. 

700. 

750, 

800. 

900. 
1000. 
1050. 
1300. 
1500. 


24 

15  00 

2 

16  50 

6 

18  00 

1 

19  50 

3 

21  00 

1 

22  50 

4 

24  00 

1 

27  00 

3 

30  00 

1 

4. 

31  50 

1 

39  00 

2 

45  00 

112  50 
123  50 
135  00 
146  25 
157  50 
168  75 
180  00 
202  50 
225  00 
236  25 
292  50 
337  50 


2.700  00 

247  00 

810  00 

146  25 

472  50 

168  75 

720  00 

202  50 

675  00 

236  25 

292  50 

675  00 

7.345  75 

Resumen  de  los  cuadros  5  y  6 

Cuadro  número  5 84.176  00 

Cuadro  niímero  6 

Total  metros  cúbicos  por  mes. . . 


7.345  75 


91.521  75 
Por  año  i 098264  metros  cúbicos  d  4S  centavos 


LA  EVOLUCIÓN  Y  DESTRUCCIÓN 


DEL 


PULGÓN     LANÍGERO 


SEGÚN  J.  LIGNIÉRES 


Los  daños  causados  á  los  manzanos  por  el  pulgón  lanígero  han 
llamado  sobre  él  la  atención  de  los  naturalistas,  quienes  se  han 
preocupado  de  estudiar  su  desarrollo  y  los  procedimientos  más  ade- 
cuados para  destruirlo. 

Como  este  pulgón,  Schizoneura  lanígera  Eansmann y  ataca  tam- 
bién nuestros  frutales  nos  ha  parecido  interesante  extractar  un 
trabajo  publicado  sobre  él  por  el  señor  Ligniéres,  actual  director  del 
Instituto  de  la  Asociación  de  Hacendados,  en  Palermo. 

El  artículo  de  Ligniéres  apareció  en  el  Bulletin  du  Ministére  de 
VAgriculture,  de  Francia,  bajo  el  título  JRapport  sur  Vévolution  du 
Puceron  lanigére  y  apesar  de  haber  transcurrido  más  de  tres  años 
desde  su  publicación,  sus  conclusiones  no  se  han  generalizado 
tanto  como  fuera  de  desear. 

Este  artículo  es  el  fruto  de  ocho  años  de  observaciones  continuas 
y  perfectamente  controladas. 

Ya  en  los  almacigos  el  pulgón  hace  sufrir  mucho  á  las  jóvenes 
plantas  y  más  tarde  ataca  de  preferencia  á  los  manzanos  de  los 
huertos,  mientras  íjue  causa  menos  daño  á  los  que  se  crían  en 
campo  abierto. 

Este  insecto  mata  muy  lentamente  á  su  huésped,  así  que  se  le 
deja  vivir  años  y  años  sobre  los  manzanos  sin  parar  en  él  la  alen- 


32  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

ción  y  generalmente  es  muy  tarde  para  intervenir  útilmente  cuando 
se  constatan  sobre  el  tronco  y  las  ramas  una  cantidad  de  tumores 
y  resquebrajaduras  al  mismo  tiempo  que  una  diminución  sensi- 
ble en  las  cosechas. 


ORIGEN 

Ligniéres  admite  el  origen  americano  del  pulgón. 

Para  apoyar  esta  hipótesis  se  había  hecho  notar  justamente  que 
Schizoneura  lanígera  está  muy  esparcido  en  el  nuevo  mundo;  que 
es  extremadamente  fácil  á  los  ápteros  muy  jóvenes  esconderse  bajo 
las  escamas  ó  las  ranuras  de  las  ramas  sin  llamar  la  atención,  y 
que,  en  fin,  su  aparición  ha  sido  sólo  señalada  en  Europa  en  1789. 

Debe  observarse,  sin  embargo,  que  antes  de  1789las  investigacio- 
nes entomológicas  no  estaban  aún  muy  avanzadas  y  que  podría  ha- 
ber sucedido  que  el  pulgón  lanígero  hubiera  quedado  largo  tiempo 
ignorado  ó  que  por  lo  menos  no  hubiera  provocado  ninguna  rela- 
ción escrita. 

Aumenta  para  Ligniéres  la  probabilidad  déla  introducción  de 
Schizoneura  lanígera  en  manzanos  americanos  importados  á  Europa 
la  presencia  sobre  los  manzanos  de  un  Kermes  (Kermes  conchifor- 
mis,  Myíilaspis  pomicoriicis)  y  dedos  Acáridos  (Tyroglyphus  ma- 
lus  Shimer,  Hemisarcoptes  coccisugus  Ligniéres)  que  viven  sobre 
los  escudos  del  Kermes^  animales  todos  muy  comunes  en  América. 

Fallaría  averiguar  sobre  qué  plantas  americanas  vivía  el  pulgón 
antes  de  la  introducción  de  los  manzanos  en  América  y  si  no  sería 
más  probable  que  estos  parásitos,  importados  á  ella  conjuntamen- 
te con  los  manzanos,  hubieran  adquirido  más  abundante  desarrollo 
en  América,  de  donde  fueron  luego  nuevamente  introducidos  á 
Europa. 

EVOLUCIÓN 


Como  la  evolución  sufre  modificaciones  muy-  sensibles  por  las 
influencias  exteriores  no  se  pueden  generalizar  en  absoluto  las  ob- 
servaciones de  Ligniéres  y  las  daremos  sólo  como  un  tipo  medio 
de  desarrollo. 


EL  PULGÓN  LÁKIGERO  33 


Forma  áptera 

Cuando  llega  la  primavera  se  apercibe  sobre  los  tumores  y  en  las 
cavidades  del  tronco  y  de  las  ramas  los  primeros  signos  de  la 
vuelta  de  los  pulgones  que  se  manifiestan  por  pequeñas  manchas 
de  un  blanco  azulado,  producidas  por  un  solo  pulgón  adulto  ó  por 
tres  ó  cuatro  individuos  reunidos. 

Al  mismo  tiempo  comienza  el  desarrollo  de  los  embriones.  En 
efecto,  mientras  que  en  invierno  casi  no  hay  embriones  en  el  inte- 
rior de  las  hembras  adultas,  al  comenzar  la  primavera  se  encuen- 
tran en  cada  una  de  ellas,  por  término  medio,  tres  grandes  embrio- 
nes, dos  medianos  y  muchos  pequeños. 

Más  tarde,  las  manchas  se  extienden  sensiblemente  y  encierran 
ya  veinte  ó  veinticinco  ápteros  adultos  en  los  que  se  cuenta  de  vein- 
tidós á  veinticuatro  embriones  bien  formados  y  un  gran  número  de 
pequeños. 

Las  manchas  azuladas  se  ponen  completamente  blancas  y  son 
visibles  aun  para  personas  poco  experimentadas,  pero  aún  faltan 
sobre  los  jóvenes  brotes  del  año.  Estos  no  tardan  en  ser  invadidos 
y  se  nota  en  la  base  del  peciolo  de  las  hojas  la  aparición  de  peque- 
ñísimos puntos  azulados  formados  por  uno  ó  dos  pequeños  pulgo- 
nes de  cinco  ó  seis  dias  de  edad  próximamente. 

La  invasión  del  árbol  se  efectúa,  pues,  maniñestamente  desde  el 
tronco  hacia  la  extremidad  de  las  ramas. 

A  fínes  de  la  primavera  todas  las  nuevas  colonias  se  agrandan  y 
forman  sobre  el  árbol  numerosos  y  espesos  focos,  en  los  cuales  los 
pulgones  se  encuentran  á  menudo  extremadamente  apretados  los 
unos  contra  los  otros. 

Estos  focos  son  muy  visibles  por  la  substancia  cerosa  blanquizca 
de  aspecto  lanoso,  segregada  abundantemente  por  los  insectos. 

Los  pulgones  ápteros  se  vuelven  adultos  en  un  tiempo  variable, 
pero  siempre  muy  corto. 

Según  las  observaciones  de  Ligniéres,  la  primera  generación  evo- 
luciona completamente  en  veintitrés  dias  y  á  medida  que  se  avanza 
en  la  estación  cálida  la  evolución  se  efectúa  en  veinte,  diez  y  ocho, 
quincey  hasta  doce  dias.  En  otoño  aumenta  nuevamente  el  tiempo 
necesario  para  alcanzar  la  forma  adulta,  de  manera  que  requieren 

áH,  SOC.  CIE7IT.  ARG.  —  T.  XLVIII  3 


34  ANALES   DE  LÁ  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

veinlícíncodfas  y  más,  hasta  que  aquellos  que  nacen  á  principios 
del  invierno  terminan  á  menudo  su  desarrollo  en  la  primavera  si- 
guiente. 

Las  observaciones  efectuadas  por  Ligniéres  en  Francia  le  han 
mostrado  que  las  generaciones  de  pulgones  ápteros  que  se  suceden 
en  un  año  son  de  doce  á  catorce. 

Dado,  por  otra  parte,  que  una  sola  hembra  áptera  da  nacimiento 
á  cincuenta  ó  sesenta  pulgones,  se  puede  juzgar  el  número  tabuloso 
de  pulgones  que  nacen  en  un  año  sobre  un  manzano. 

Estos  ápteros  pasan  su  vida  en  las  ramas  y  no  han  sido  encpntra- 
dos  en  las  raíces. 

Ninfas 

Ciertos  pulgones  ápteros  no  agotan  completamente  su  puesta  de 
huevos  y  sufren  una  primera  muda  suplementaria  que  los  convier- 
te en  ninfas,  muy  reconocibles  pur  su  forma  y  por  la  presencia  á 
los  lados  del  cuerpo,  de  dos  pequeños  sacos  blancos  que  contienen 
los  rudimentos  de  las  alas.  Esta  primera  ninfa,  según  lo  ha  obser- 
vado muy  claramente  Ligniéres,  sufre  una  segunda  muda  que  la 
deja  aún  en  ese  estado  pero  que  le  da  una  talla  un  poco  más  consi- 
derable ;  por  ñn,  una  tercera  muda  la  transforma  en  pulgón  alado. 

Todas  las  ninfas  se  nutren  abundantemente  de  savia. 


Forma  alada 

En  el  momento  de  la  eclosión,  el  pulgón  tiene  las  alas  enrolla- 
das, blancas  y  opalinas,  el  cuerpo  color  rojo  castaño  bastante  cla- 
ro ;  pero  en  cuatro  horas  á  lo  más  las  alas  se  despliegan  y  ponen 
transparentes,  y  el  cuerpo  adquiere  un  tinte  obscuro,  casi  negro. 

Debe  notarse  que  la  hembra  alada  no  toma  jamás  alimento, 
aunque  posee  un  rostro  que  por  lo  demás  es  muy  corto.  Si  se  exa- 
mina el  contenido  de  una  hembra  alada  se  encuentran  seis,  ocho, 
diez  y  hasta  doce  embriones  bien  desarrollados. 

Ya  sea  volando  á  otro  árbol  ó  bien  sobre  el  mismo  en  que  ha  na- 
cido, deposita  la  hembra  su  cría,  unas  veces  entre  los  grupos  de 
ápteros  y  otras  sobre  las  hojas  ó  las  ramas. 

El  insecto  alado  pone  generalmente  tres  ó  cuatro  días  después  de 


BL  PULGÓN  LANÍGERO  35 

SU  salida  de  la  ninfa,  sin  embargo  la  puesta  puede  hacerse  sólo  á 
los  ocho  ó  diez  dias,  de  manera  que  tiene  todo  el  tiempo  necesario 
para  encontrar  un  sitio  favorable  al  depósito  de  su  progenitura.  El 
insecto  sucumbe  poco  después  de  la  puesta  que  les  deja  el  abdomen 
extraordinariamente  retraido. 


Individuos  sexuales 

Siendo  relativamente  pobre  la  literatura  concerniente  al  desarro- 
llo, modo  de  vivir  y  cópula  de  los  individuos  sexuales,  Ligniéres  se 
ha  esforzado  en  llenar  este  vacío. 

Para  observarlos  con  comodidad  los  criaba  en  una  celda  forma- 
da por  una  entalladura  de  bordes  oblicuos  de  arriba  hacia  abajo  y 
profunda  de  4  á  5  milímetros,  practicada  en  un  trozo  de  médula 
de  saúco. 

En  su  fondo  se  practican  anfractuosidades  irregulares,  poco  pro- 
fundas, destinadas  á  alojar  á  los  pulgones. 

Se  pega  el  todo  sobre  Una  lámina  de  vidrio  que  sirva  de  soporte 
y  se  encierra  á  los  insectos  por  medio  de  otra  lámina  de  vidrio 
adherida  á  los  bordes  de  la  celda  con  un  poco  de  parafina. 

Se  pueden  seguir  entonces  todas  las  evoluciones  de  los  pulgones 
aun  bajo  el  microscopio. 


Macho 

El  macho  es  siempre  muy  sensiblemente  más  pequeño  que  la 
hembra,  pero  mucho  más  alargado  ;  su  color  es  verdoso.  No  posee 
ni  trompa  ni  chupadores  y  durante  su  vida  no  toma  alimento.  Su- 
fre tres  mudas  á  intervalos  variables  de  dos  á  cinco  días,  según  las 
estaciones,  para  alcanzar  el  estado  adulto. 

Se  distingue  entonces  de  las  hembras  por  su  cuerpo  esbelto  y 
sus  antenas  relativamente  largas.  En  la  parte  inferior  y  completa- 
mente posterior  del  abdomen,  se  encuentra  el  aparato  genital,  for- 
mado de  una  pieza  quitinosa  en  forma  de  V,  abierta  del  lado  del 
ano  y  de  la  cual  sale  á  veces  un  pene  encorvado. 

Busca  á  las  hembras  con  extraordinaria  é  incesante  actividad,  y 
cuando  encuentra  una  no  la  abandona  hasta  que  efectúa  la  cópula. 


36  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  GIEMTÍP1CA   ARGENTINA 

Si  la  hembra  do  está  apta  para  recibirlo,  el  macho  se  sube  sobre 
su  lomo  y  se  adhiere  muy  fuertemente  con  ayuda  de  sus  patas. 
Puede  permanecer  en  esta  posición  uno  ó  dos  días,  pero  en  cuanto 
la  fecundación  es  posible  efectúa  inmediatamente  la  cópula  y  se 
retira  para  correr  con  su  primitivo  ardor  en  busca  de  otra  hembra. 

Este  manejo  no  cesa  hasta  la  muerte  del  macho,  que  tiene  lugar 
del  octavo  al  décimo  día  después  de  la  tercera  muda. 


Hembra 

Como  el  macho,  la  joven  hembra  se  aloja  desde  su  nacimiento  en 
una  pequeña  anfractuosidad.  Se  distingue  ya  claramente  del  ma- 
cho por  su  color,  primero  amarillo  claro,  después  un  poco  castaño, 
su  volumen  más  considerable,  su  forma  más  robusta,  sus  antenas 
siempre  más  cortas. 

Inmediatamente  después  de  la  salida  del  cuerpo  del  insecto  ala- 
do la  hembra  muestra  ya  en  el  abdomen  un  pequeño  huevo,  cuyo 
polo^  dirigido  hacia  la  cabeza,  está  provisto  de  una  mancha  brillan- 
te, blanca  y  redondeada. 

Esta  hembra  sufre  tres  mudas  antes  de  poderse  acoplar.  Después 
de  cada  muda,  el  huevo  aumenta  sensiblemente  de  volumen,  al 
mismo  tiempo  que  cambia  de  aspecto ;  por  otra  parte,  el  insecto, 
aunque  no  toma  ningún  alimento,  aumenta  algo  de  volumen.  Así, 
después  de  la  primera  muda,  el  huevo  ya  ha  crecido;  se  encuen- 
tra aún  en  el  polo  anterior  la  mancha  brillante  ya  señalada. 

Esta  mancha  desaparece  después  de  la  segunda  muda  que  au- 
menta aún  el  volumen  del  huevo.  Este  llena  casi  completamente 
después  de  la  tercera  muda  la  cavidad  abdominal  de  la  hembra 
que  parece  tener  un  doble  contorno. 

El  intervalo  que  separa  las  mudas  es  casi  el  mismo  que  para 
los  machos.  Después  déla  tercera  la  hembra  permanece  inmóvil  en 
su  esccmdite^  esperando  el  macho,  y,  hecho  curioso  é  interesante, 
si  la  cópula  no  se  efectúa  en  los  cinco  ó  seis  días  que  siguen  á  la 
tercera  muda,  ella  sufre  una  cuarta.  Además,  el  contacto  de  los 
machos  con  las  hembras  que  han  sufrido  esta  cuarta  muda,  sólo 
puede  hacerse  durante  las  primeras  horas  transcurridas  después 
de  ella. 

Ligniéres  ha  constatado  que  las  hembras  no  fecundadas  son  ab- 


KL  PULGÓN  LANÍGBRO  31 

solutamente  incapaces  de  poner  y  acaban  por  morir  veinte  ó  trein- 
ta días  después  de  la  cuarta  muda.  Es  decir  que  todos  los  huevos 
que  pone  son  fecundos. 

Después  de  la  cópula,  la  hembra,  que  no  ha  abandonado  su  es- 
condite, se  entierra  más  en  él,  pero  esta  vez  con  la  extremidad  pos- 
terior del  cuerpo  dirigida  hacia  el  fondo. 

La  puesta  comienza  de  ordinario  el  segundo  día  después  de  la 
cópula  y  termina  el  tercero.  Para  poner  la  hembra  retrae  progre- 
sivamente las  paredes  del  abdomen  hasta  dejar  en  definitiva  el 
huevo  desnudo,  de  manera  que  el  insecto  que  primitivamente  po- 
seía un  abdomen  voluminoso  y  cilindrico  parece  perderlo  casi  por 
completo  después  de  la  puesta. 

Queda  luego  inmóvil,  cerca  de  su  huevo,  como  muerta,  pero  al  día 
siguiente  comienzan  á  apercibirse,  sobre  todo  en  la  parte  posterior 
de  su  cuerpo,  pequeños  puntos  blanquizcos  de  substancia  lanosa. 
En  menos  de  dos  ó  tres  días,  largos  filamentos  lanosos  recubren 
más  ó  menos  completamente  el  huevo.  La  hembra  puede  aún  vi- 
vir ocho  ó  diez  días,  durante  los  cuales  su  cuerpo  toma  un  color 
cada  vez  más  obscuro,  hasta  que  muere. 

El  huevo,  siempre  pcduncM/ado,  es  primero  rojizo  y  luego  rojo 
castaño. 

Su  eclosión  tiene  lugar  en  la  primavera  siguiente.  Entonces  los 
jóvenes  pulgones  ápteros  que  de  ellos  salen  encuentran  abundante 
savia  para  su  desarrollo. 

Así  termina  el  ciclo  evolutivo  que  se  desarrollará  de  nuevo  el 
siguiente  año. 


COSTUMBRES 


Ya  se  ha  dicho  que  los  ápteros  aparecen  en  primavera  sobre  los 
antiguos  puntos  de  infestación,  es  decir  sobre  los  tumores  y  res- 
quebrajaduras del  tronco  y  de  las  gruesas  ramas.  Las  manchas 
que  forman  son  menos  abundantes  en  la  parte  superior  de  las  ra- 
mas, así  se  encuentran  los  insectos  al  abrigo  de  las  intemperies  y 
sobretodo  de  los  rayos  solares.  El  pulgón  lanígero  sufre  mucho, 
en  efecto,  por  el  calor  seco  y  el  vello  lanoso  que  segrega  parece  es- 
lar  especialmente  destinado  á  protejerlo  contra  la  desecación.  Es 
más  abundante  en  pleno  verano  mientras  que  en  invierno  los  pul- 


38  AMALES  DE   LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

gones  se  despojan  casi  compietamente  de  él  ó  sólo  lo  conservan  bajo 
forma  de  una  substancia  grisácea,  pulverulenta,  muy  poco  abun- 
dante. 

Los  ápteros,  escondidos  bajo  su  abundante  lana,  fijan  sus  cuatro 
estilos  en  el  vegetal  para  chuparle  la  savia,  y  depositan  al  mismo 
tiempo  en  las  heridas  una  saliva  irritante  cuya  presencia  provoca 
una  hipertrofia  de  los  tejidos,  que  se  traduce  exteriormente  por  la 
formación  de  tumores. 

Privados  de  alimento,  los  ápteros  resisten  muy  fácilmente  unos 
diez  días  en  la  buena  estación  y  hasta  veinte  dias  en  los  primeros 
fríos;  no  toman  ningún  alimento  durante  el  invierno.  En  todos  los 
casos,  los  jóvenes  soportan  mucho  más  fácilmente  la  abstinencia 
que  los  adultos. 

Cuando  un  manzano  infestado  muere  ó  es  bruscamente  arranca- 
do en  primavera  ó  verano  los  pulgones  no  tardan  en  abandonarlo; 
mientras  que  durante  el  invierno  permanecen  durante  varios  dias 
adheridos  al  vegetal  muerto  sin  tratar  de  huir. 

Al  aproximarse  el  invierno  muchos  pulgones  perecen  por  efecto 
del  frío,  mientras  que  otros  se  introducen  en  las  resquebrajaduras 
de  la  corteza,  en  los  muros  próximos  ó  bajo  la  corteza  de  otros 
árboles  para  invernar. 


INFESTACIÓN 


Los  ápteros  muy  jóvenes  son  mucho  más  temibles  bajo  el  punto 
de  vista  del  contagio,  gracias  á  su  débil  volumen^  á  su  agilidad  y  á 
su  gran  resistencia . 

i ""  Infestación  artificiaL  Las  jóvenes  plantas  y  los  ingertos  pro- 
venientes de  almacigos  infestados  pueden  esconder  en  resquebra- 
jaduras microscópicas,  éntrelas  escamas  de  una  yema,  algunos 
individuos  de  Schizoneura  lanígera,  que  el  más  atento  examen  no 
puede  siempre  descubrir. 

Bien  fácil  es,  pues,  comprender  la  contaminación  de  nuevos  huer- 
tos por  la  introducción  de  plantas  ó  ingertos  infestados. 

La  extensión  de  la  enfermedad  en  los  huertos  se  realiza  con 
enorme  rapidez  cuando  se  dirige  contra  los  pulgones  insecticidas 
ineficaces,  ó  cuando  uno  se  limita  acepillar  los  puntos  infestados. 


EL  PULGÓN  LANÍGERO  39 

I 

Por  estas  maniobras,  aun  cuando  se  hace  algunas  victimas,  se 
proyecta  al  suelo  una  enorme  cantidad  de  ápteros,  sobre  todo  jó- 
venes, que  se  esfuerzan  en  alcanzar  un  punto  favorable. 

Después  de  algunos  días,  se  constata  una  desaparición  momen- 
tánea de  los  pulgones,  pero  bien  pronto  pululan  de  nuevo  y  hay 
que  recomenzar  la  operación.  De  manera  que  no  sólo  se  pierde  el 
tiempo  sino  que  se  contribuye  á  la  propagación  de  la  plaga.  A  la 
verdad  que  si  se  considera  sólo  la  lentitud  relativa  de  los  pulgones, 
no  puede  creerse  muy  importante  esta  diseminación,  pero  sabiendo 
que  un  joven  áptero  es  capaz  de  ayunar  durante  diez  días  como 
mínimum,  en  los  cuales  no  cesa  de  buscar  un  huésped,  y  que  no 
es  raro  ver  á  uno  de  estos  insectos  recorrer  15  centímetros  en  cinco 
minutos,  es  fácil  calcular  que  marcharán  1,80  metros  en  una  hora, 
y  43^20  metros  al  día  ó  sea  432  metros  en  diez  días. 

Este  simple  cálculo^  inferior  á  menudo  á  la  verdad,  basta  para 
demostrar  que,  aún  descontando  los  instantes  de  reposo,  las  contra- 
marchas y  desvíos,  resulta  que  los  pulgones  son  capaces  de  recorrer 
espacios  relativamente  considerables.  Aunque  muchos  Schizoneura 
no  encuentran  manzanos  y  gran  número  perecen  accidentalmente, 
los  millones  dispersados  por  el  cepillado  de  los  árboles  constituyen 
siempre  un  grave  peligro. 

La  poda  de  los  manzanos  cubiertos  de  pulgones,  puede  tener  las 
mismas  consecuencias  si  no  se  destruyen  por  el  fuego  las  partes 
cortadas. 

En  fín  los  vestidos,  las  manos  y  los  instrumentos  agrícolas  de  los 
hortelanos  pueden  también    transportar  pulgones. 

2"^  Infestación  natural.  Al  abandonar  los  pulgones  sus  retiros 
de  invernada  recorren  grandes  distancias  para  buscar  manzanos, 
así  que  estas  peregrinaciones  contribuyen  á  esparcir  la  infesta- 
ción. Los  pulgones  que  caen  al  suelo  volti¿ados  por  la  extraordina- 
ria multiplicación  del  insecto  que  ocupa  todo  el  espacio  en  las 
plantas  infestadas,  constituyen  un  importante  medio  de  propaga- 
ción. 

Por  fín,  los  alados  contribuyen  también  muy  activamente  á  la 
diseminación  del  pulgón  lanígero,  pero  debe  notarse  que  esta  di- 
seminación difíere  esencialmente  de  las  precedentes  en  cuanto  se 
hace  casi  siempre  á  gran  distancia  y  crea  así  nuevos  focos  en  loca- 
lidades hasta  entonces  indemnes. 

« 

Asi  Ligniéres  ha  capturado  unalado  en  los  alrededores  del  bosque 
de  Vincennes  en  un  punto  alejado  500  metros  de  todo  jardín. 


40  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  aElfTiFlCA  ARGENTINA 

Ligniéres  sólo  conoce  un  enemigo  natural  verdaderamente  terri- 
ble para  el  Schizoneura :  el  frío  intenso  y  prolongado.  Los  inviernos 
largos  y  rigurosos  de  los  países  frios  matan  un  enorme  número  de 
pulgones  lanígeros. 


DESTRUCCIÓN 


Como  es  mejor  prevenir  que  curar,  debe  recomendarse  el  no  in- 
troducir en  los  almacigos  ó  huertos  no  infestados,  planta  ó  inger- 
to alguno  sin  haberlo  tratado  por  un  insecticida  apropiado. 

El  Schizoneura  lanígera  resiste  tenazmente  á  los  medios  de  des- 
trucción, por  la  dificultad  de  alcanzarlo  en  todos  sus  escondites, 
por  el  número  fabuloso  de  sus  individuos  y  sobre  todo  por  su  gran 
resistencia  á  los  diversos  agentes  químicos. 

Ligniéres  ha  demostrado  en  el  Congreso  pomológico  del  Oeste, 
celebrado  en  París  en  4889,  que  los  líquidos  acuosos,  incapaces  en 
general  de  penetrar  el  vello  blanquizco  secretado  por  el  pulgón  y 
por  consiguiente  de  mojar  á  este  parásito,  eran  completamente  ine- 
ficaces. 

2so  sucede  con  las  soluciones  de  sulfato  de  cobre  ó  de  zinc,  po- 
tasa, jabón,  ácido  sulfúrico,  clorhídrico,  nítrico  y  el  mismo  jugo  de 
tabaco,  cuyas  propiedades  insecticidas  son  tan  justamente  apre- 
ciadas. 

El  experimento  siguiente  es  decisivo. 

En  un  vaso  lleno  de  jugo  de  tabaco  diluido  en  agua,  se  proyecta 
á  los  pulgones  lanígeros  tal  como  se  los  encuentra  en  los  manzanos, 
es  decir,  recubiertos  de  su  substancia  cerosa.  Inmediatamente  se 
deslizan  por  la  superficie  del  líquido  y  llegan  al  borde,  donde  pue- 
den permanecer  muy  largo  tiempo  sin  morir;  sumergidos  en  la 
substancia  insecticida  salen  de  ella  sin  haber  sido  mojados  y  perma- 
necen activos. 

Si  en  el  ensayo  precedente,  se  reemplaza  la  decocción  de  tabaco 
por  alcohol,  se  ve  en  seguida  que  éste  penetra  en  la  substancia  la- 
nosa y  moja  perfectamente  al  insecto  que  cae  al  fondo. 

Por  esta  razóp  se  ha  preconizado  el  alcohol  diluido  en  igual  vo- 
lumen de  agua,  pero  como  no  siempre  se  emplea  alcqhol  á  90^  su- 
cede que  esta  mezcla  moja  muy  difícilmente  al  pulgón. 


EL  PULOÓN  LANIOERO  41 

Por  otra  parte  Ligniéres  ha  demostrado  que  el  alcohol  á  60  gra- 
dos^ el  espirita  de  madera,  el  mismo  alcohol  á  90  grados  tienen 
una  acción  mucho  más  aparente  que  real  sobre  Schizoneura  lani^ 
gera. 

El  blanqueo  con  cal  no  obra  más  que  por  acción  mecánica,  la 
cual  es  insuficiente.  Para  que  esta  substancia  no  dañe  al  vegetal 
sólo  puede  aplicarse  en  invierno  y  en  capa  relativamente  delgada. 
En  esta  época  los  pulgones  están  escondidos  y  en  primavera  se  es- 
tablecen perfectamente  en  las  ramas  de  donde  han  volteado  la  cal 
las  lluvias  y  las  heladas. 

En  cuanto  á  la  bencina,  petróleo,  esencia  mineral,  esencia  de  tre- 
mentina, sulfuro  de  carbono,  etc.,  son  muy  eficaces  contra  el  pulgón 
al  que  mojan,  perfectamente  y  matan  al  instante,  pero  son  difíciles 
de  manejar  por  la  destrucción  de  las  yemas  y  partes  verdes  de  las 
plantas  tocadas  por  estas  substancias,  de  modo  que  el  remedio  es  á 
menudo  más  peligroso  que  el  mal. 

El  hecho  principal  que  resulta  de  estos  datos  es  que  el  pulgón  la- 
nígero es  muerto  sólo  por  líquidos  susceptibles  de  mojarlo  per- 
fectamente. 

Es  fácil,  pues,  obtener  insecticidas  eficaces,  combinando  ciertas 
substancias. 

Así  se  podría  emplear  alguno  de  los  líquidos  siguientes : 

A.  Agua. ,.     iOO 

Alcohol  á  60« 150 

Potasa 5 

B.  Agua 100 

Espíritu  de  madera 1 25 

Posata 5 

C.  Jugo  de  tabaco I 

Alcohol  á  60« 3 

D.  Alcohol 100 

Jabón  negro 1  Oú 

Esta  última  preparación  sería  excelente  si  conservara  mejor 
su  propiedad  de  mojar  á  los  pulgones  cuando  se  la  diluye  en  una 
notable  cantidad  de  agua  y  sobre  todo  si  costara  menos  caro. 


42  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFIGA  ARGENTINA 

A  fin  de  reunir  ambas  cualidades,  Ligniéres  ha  tratado  de  reem- 
plazar el  alcohol  ordinario  por  los  productos  finales  de  la  destila- 
ción industrialdelosalcoholes  de  granos,  de  remolachas  ó  depapas, 
productos  conocidos  bajo  el  nombre  de  aceites  esenciales  y  cuyo 
precio  de  costo  es  extremadamente  bajo. 

Estos  ensayos  fueron  coronados  de  completo  éxito  y  Ligniéres 
obtuvo  un  insecticida  compuesto  así : 

Aceites  esenciales 1 00 

Jabón  negro i  00 

Tratamiento  práctico.  En  invierno  cuando  la  ausencia  de  hojas 
permite  ver  de  la  mejor  manera  posible  los  puntos  infestados,  se 
proyecta  por  medio  de  un  pulverizador  el  insecticida  al  Vio  sobre 
el  tronco,  las  gruesas  ramas,  los  tumores  y  las  resquebrajaduras 
que  pueden  apercibirse;  ó,  lo  que  es  aún  mejor,  se  rocía  completa- 
mente cada  manzano,  sin  preocuparse  de  las  yemas. 

El  licor  insecticida  es  de  fácil  preparación:  basta  hacer  disolver 
i  00  parles  de  jabón  negro  ó  verde  en  100  partes  de  aceites  esen- 
ciales; estos  últimos,  naturalmente  insolubles  ó  poco  solubles  en 
agua,  se  hacen  mixibles  á  este  liquido  después  de  haber  dísuelto 
el  jabón. 

Se  agregan  luego  nueve  partes  de  agua  á  una  de  la  solución  al- 
cohólica. 

Al  mismo  tiempo  que  se  polvorea  los  árboles,  conviene  hacer  la 
misma  operación  en  los  muros  y  todo  lo  que  pueda  contener  pulgo- 
nes escondidos  y  el  suelo,  que  luego  será  bueno  remover  con  la 
azada. 

Para  terminar  este  tratamiento  de  invierno  se  untarán  con  pincel 
todas  las  resquebrajaduras  y  tumores  con  la  mezcla  siguiente: 

Alquitrán 100 

Bencina 15 


Para  destruir  los  pulgones  sobrevivientes  conviene  tratar  de  nue- 
vo en  primavera  á  los  manzanos,  proyectando  sobre  las  manchas 
de  pulgones  la  solución  alcohólica  diluida  al  Vis  para  no  dañar  á 
las  yemas,  las  hojas  tiernas  y  las  flores. 


EL  PULGÓN  LANÍGERO  43 

Conviene  emplear  un  pulverizador  en  el  tratamiento  de  prima- 
vera, para  gastar  menos  insecticida  y  matar  tVt  situ  á  los  pulgones 
proyectando  directamente  sobre  ellos  fínas  gotitasdel  liquido. 

Todos  los  ensayos  hechos  con  este  insecticida  en  Francia  y  otros 
países  han  dado  muy  buenos  resultados. 

Es  conveniente,  pues,  tenerlo  presente  para  la  destrucción  del 
pulgón  lanígero  y  otros  parásitos  en  la  República  Argentina  en  caso 
que  llegaran  á  perjudicar  el  cultivo  industrial  y  comercial  de  los 
manzanos,  poco  desarrollado  aún. 


NOVA    ADDENDA 


AD 


FLORAM   PATAGONIGAM 


AUCTORB 

CAROLO  SPEGAZZINI 

(PAR8  l) 


103.  Saxífraga  caespitosa  L.  var.  Pavonti  (Don).  =  Gay,  Fl.  Cliil., 
III,  f.  41. 

Hab.  In  rupestribus  monlanis  Karr-aik  prope  Lago  Argentino, 
Man.  1898  (C.  A.). 

104.  RiBES  LACARENSE  Ph.  =  Ph.,  Att.  Un.  Chil.,  LXXXV,  f.  498. 
Hab.  Jn  rupestribus  vallis  Lago  Rlanco,  Chubut,  Nov.  1898 

(n.  106-136,  Koslowsky). 
Obs.  Species  distinctissima  I  Folia  in  specimínibus  chubuten- 
sibus  limbo  suborbieulari  (8-9  mm  alt.  et  lat.)  basi  leniter 
cuneato,  saepius  trinervio  et  triñdo,  lobis  obovatis  tridentatis, 
petiolo  exappendiculato  (4-5  mm  long.),  pedunculis  cernuis 
quam  petioli  paulo  brevioribus  (3-4  mm  long.)  minutissime 
pulverulento-puberulis  saepius  trifloris,  bracteis  ovato-orbi- 
cülaribus  (3-4  mm  diam.)obtusis  integerrimis  glabris,  floribus 
sessilibus  parvulis  glaberrimis,  ovario  purpureo,  sepalis 
acutis  roséis. 

105.  RiBES  MAGELLANicuM  Poít.  =  Gay,  Fl.  Chíl.  III,  f.  36. 

Hab.  Non  rarum  in  dumetismontanis  prope  Lago  Nahuel-buapi, 
Dec.  1897  (C.S.). 

106.  Tillaba  moschata  DC.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.  126. 
Hab.  Non  rara  ad  ripas,  prope  ostia  praecipue,  fluminis  Rio 

Negro,  Febr.  1898  (C.  S.). 


NOVA  ADDENOA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  45 

407.  Tillara  peduncularis  Smith.  =  DCm  Pr.  III,  f.  382. 
Hab.  Non  rara,  praecipue  in  pelrosis,  secus  Rio  Negro,  Jan.  et 
Febr.  4898.  (C.S.). 

108.  HiPPURis  vuLGARis  L.  ==  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.,  n.  127. 
Hab.  In  píscinis  p^rope  Chonkenk  aik  secus  Rio  Chico,  Febr. 

Í898(C.  A.). 

109.  GUNNERA  CHiLENsis  Lam.  =  Gay,  Fl.  Ghil.  II,  f.  363. 

Hab.  Non  rara  in  unabrosis  secus  rivulos  montanos  prope  Lago 
Nahuel-huapi,  Dec.  1897  (C.  S.). 

110.  GuNNERA  MAGELLANiCA  Lnk.  =  Speg.,  Planl.  Pat.  austr.  n.  128. 
Hab.  Ad  ripas  Lago  Nahuel-huapi,  Dec.  1897  (C.  S.). 

111.  Myriophyllum  ELATiNoiDEGaud.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr. 
n.  129. 

Hab,  In  uliginosis  secus  Rio  Chico  prope  Chonkenk-aik,  ¥eh\\ 
1898  (C.  A.). 

112.  Myriophyllum  elatinoidb  Gaud.  var.  temaium  (Gaud.).  = 
Gay,  Fl.  Chil.  II,  f.  339. 

Hab.  Cum  typo  in  piscinis  secus  Rio  Chico  prope  Chonkenk-aik, 
Febr.  1898.  (C.  A.). 

• 

113.  CuPHAEA  GLüTinosA  Cham.  &  Schlt.  =  Walprs,  Rep.  II,  f.  109. 
Hab,  Non  rara  in  insulis  et  ad  ripas  Rio  Negro  praecipue  prope 

ostia.  Jan.  et  Febr.  1898  (C.  S.). 

114.  Lythruv  HTSSOPiFOLiuM  L.  =  DC,  Pr.  III,  f.  81. 

Hab.  Vulgatum  in  ulignosís  secus  Rio  Negro,  Jan  et  Febr.  1898 
(C.  S'.). 

115.  Pleuropuora  PATAGÓNICA  Spcg.  =  Spcg.,  Plant.  Pat.  austr. 
D.  130. 

Hab.  In  campís  saxosis  aridissiníiís  prope  Trelew,  Chubut,  Nov. 
1897  (Dr.J.  Valentin). 

Obs.  Specimina  chubutensia  magis  elata  atque  relaxata  (15-30 
cm  alt.),  ramulís  macrophyllis  magis  elongatis  (10-15  cnn 
long.)  quandoque  floriferís  quandoque  sterilibus. 


46  ANALES  DE  LA   SOCIEDAD  GIENTÍPICA   AR6BMT1NA 

M6.  Epilobium  Lechleri  Ph.  &  Haussk.  =  Speg.,  Plant.  Pal.  austr. 
n.  132. 
Hab.  Non  rarum  in  uliginosis  prope  Kman-aik  el  Chonkenk-aik 
secus  Rio  Chico,  Febr.  1898  (C.  A.). 

117.  Oenothera  austraus  Saisb.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.  n.  136. 
Hab.  Vulgata  in  sabulosis,  praecipueadostia^  fluminisRioNegro, 

Febr.  1898  (C.  S.). 

118.  Oenothera  chilensis  (Brt.)  Dietr.  =  Speg.,  Plant.  Pal.  austr., 
n.  135. 

Hab.  Vulgata insabulosisadconfluentiamfluminuniLímay elNeu- 
quen  nec  non  secus  Lago  Nahuel-huapi.  Dec.  1897  (C.  S.)  el  in 
Valle  del  Rio  de  Mayo,  Chubul,  Nov.  1898  (n.  1 19,  Koslowsky). 

119.  Oemothera  magellánica  Ph.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.  n.  137. 
Hab,  In  monlanis  cenlralibus  Chubul,  Nov.  1898  (n.  22,  Kos- 

lowsk)'). 

120.  Oenothera  mollissima  L.  =  DC,  Pr.  III,  f.  48. 

Hab,  In  sabulosis  ad  ripas  Lago  Nahuel-huapi,  Dec.  1897  (C.  S.). 

121.  Oenothera  odorata  Jacq.  =  Speg.,  Plant.  Pat.  austr.  n.  138. 
Hab,  Vulgala  ad  ripas  fluminis  Rio  N^gro,  Jan.  el  Febr.  1898 

(C.  S.). 

122.  Oe^otükr A  íEpüobiopsis)  pygmaea  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Annua  jmsilla,  e  pubescenti glabrata,  foliis  sessilibus  ovatis 
obtusiiisculis  remote  calloso-denticulatis,  floribus  pusillis  axil- 
laribus  solüariis  sessilibus,  ovario  tetrágono  puberulo  subunilo- 
culari  tuboque  calydno  brevüsimo  pubescentibus ,  sepalis  ovatis, 
petalis  albO'TOseis  bilobis.  staminibus  4,  filamentis  tenuibus 
antheris  breviter  ovatis,  capsula  uniloculari  loculicide  d-valvi, 
seminibus  oo  minutis  ovato-elongatis  compressimis  e  funiculo 
adscendente  pendulis, 

Hab.  In  álveo  torrentium  etlaculorum  exsiccatorum  ^guadales  » 
vocalorum  prope  Chonkenk-aik  secus  Rio  Chico,  Jan.  1897 
(C.  A.). 

065.  Speciesnovaesectionis,  v.generis,  Epi7o6top5t5nuncupandae, 
typus  sistens,  floribus  pusillis,  tubocalycino  brevissímo,  petalis 


NOVA  AODENDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  47 

bilobis,  staminibus  quaternis,  antheris  brevibus,  capsula  sub- 
uniloculari  seminibusque  subfoliaceis  a  funículo  adscendente 
pendulis  distincta. 

Radix  recliuscula  lenuis  teres  (20-50  mm  long.  =  0,5-1  mm 
crass.)simplex  v.  parcissime  barbel  la  to-ramosa ;  caulis  síraplex 
V.  ab  orlu  3-4-ramosus,  ramís  laleralibus  subeffusis,  cenlrali 
erecto  (20-50  mm  long.)»  gracilis  teres  (0,5-0,8  mm  crass.) 
inferné  glabratus  albescens,  superne  virescens  atque  plus 
minusve  pubescens;  folia  confertiuscula  internodiis  longiora, 
ovata  V.  elliptica  (6-12  mm  long.  =  3-4  mm  lal.)  ápice  obtu- 
siuscula  margine  integra  V.  remotiuscule  denticulato-callosa, 
sessilia,  ínfima  opposíta  mox  decidua,  supera  persístenlia 
alterna,  crassíuscule  membranácea,  in  juventute  laxe  minu- 
teque  puberula,  per  aetatem  glabrata.  Flores  ad  axíllas  folio- 
rum  solitaríi,  folio  fulcranti  breviores,  ovario  (4-5  mm  long. 
=  1  mm  crass.)  sessilí  e  terete  tetrágono,  minute  pubescentí- 
subcanescente,  sursum  attenuato  apíceque  coarctatulo  ac  in 
tubo  calycino  brevissimo  producto,  sepalis  4  valvatis  ovalis 
(1^25  m  long.  =  0,5  mm  lat.)  tubo  duplo  longíoribus  pube- 
rul¡s,petalis  elongalo-spathulatis  (2,5-3**  long.  =  0,8-1,25 
mm  lat.)  ápice  obtusis  longiuscule  bilobis  glabris  ex  albo 
roséis,  staminibus  4,  sepalis  opposítis,  ínter  basin  petalorum 
enascentibus,  filamentis  teretibus  tenuibus  (1  mm  long.) 
glabris  albescentibus,  antheris  ovatis  minutis  introrsis  flaví- 
dis,  stylo  terete  stamina  non  v.  vix  aequante  glabro  albescente 
ápice  c^pitato-quadrílobo,  lobis  minutis  conniventibus.  Cap- 
sulae  maturae  folio  fulcrante  nonnihilbreviores(6-8  mm  long. 
=  1,5  mm  diam.)  minute  puberulae  sessiles  subtetragonae 
utrimque  leniter  attenuatae  ápice  minute  4-denticuIatae,  locu- 
licide  ad  médium  et  ultra  valvatim  dehiscentes,  valvis  medio 
placentis  septiformibus^  inferné  latiusculísdonatis,  biseriatím 
seminiferis,  seminibus  numerosís  ex  ellíptico  lanceolaiis 
utrimque obtusíusculis,  compressissimis  ferefoliaceis,  glober- 
rimis  laevibus  ochraceis  exappendículatis,  non  comatis,  pen- 
dulis, funiculis  tenuibus  adscendentibus  sublongíusculis 
placentis  adplicitis  fultis. 

Species  habitu  Epílobíi  cujusdam  nani  v.  depauperati  v. 
fere  Speculariae  perfoliaiae  DC.  I 

123.  Oeucthera  stricta  Ledeb.  =  Gay,  Fl.  Chil.,  II,  f.  333. 


48  ANALBS  DB  LA  SOCIEDAD  CIBVTÍFIGA  ARGENTINA 

Hab.  In  sabulosis  ad  confluentiam  fluminum  LimayetNeuquen, 
Dec.  1897(C.  S.). 

124.  OEifOTHERA  TENELLA  Cav.  =  Gay,  FI.  Chil.  II,  f.  333  (sub  Godeíia 
Cavanillesii  Spach). 
Hdb.  Non  rara  in  campís  editioribus  prope  Lago  Nahuel-huapi, 
Dec.  Í897. 

135.  FucHSiA  MACROSTEMA  B.  &  P.  =  Speg.,  Prim.  Fl.  chub.  n.  77. 
Hab.  Non  rara  in  dutnetís  montanis  secus  rívulos  prope  Lago 
Nahuel-huapi,  Dec.  1897  (C.  S.). 

126.  Cajophora  PATAGÓNICA  (Speg.)  Urb.  &  Gilg  in  litt.  =  Loasa 
patagónica  Speg.,  Plant.  Pal.  austr.,  n.  139. 

Hab.  In  campis  aridis  saxosís  prope  Chonkenk-aik,  secus  Rio 
Chico,  Febr.  1898  (C.  A.). 

127.  Cajophora  scANDENS  Mey.  var.  orieníalis  Vrh.  &  Gilg  in  lili. 
=  Loasa  Bergi  Hiern.,  Serl.  Pal.,  n.  64. 

Hab,  Vulgala  in  dumelis  ad  ripas  Rio  Negro,  praecipue  prope 
Carmen  de  Palagones,  Feb.  1898  (C.  S.)  el  secus  Rio  Chubut 
loco  diclo  Paso  de  los  Indios,  Nov.  1898  (n.  56  Koslowsky). 

128.  LoASA  PATAGÓNICA  Urb.  &  Gilg  =  L.  pinnatifida  Speg.  (non 
Gilí.).  Prim.  Flor.  Chub.  n.  78. 

Hab.  Non  rara  in  dumelis  loco  Karr-aik  vocalo  prope  Lago 
Argenlino,  Mari.  1898  (C.  A.). 

129.  Loasa  ARGENTINA  Urb.  &  Gilg  in  lili.  =  L.  pinnatifida  Gil!, 
var.  gracilis  Speg.,  Prim.  Flor.  Chub.,  n,  79. 

Hab.  In  aridissimis  sabulosis  «  guadales  »  vocalís  prope  Sehuen- 
aik  secus  Rio  Sehuen,  Mari.  1898  (C.  A.). 

130.  Loasa  tricolor  Lam.?  =  Gay,  Fl.  Chil.  II,  f.  448. 

Hab.  In  campis  saxosis  siccis  prope  Lago  Nahuel-huapi,  Dec. 
1897  (C.S.). 

131.  Passiflora  coerulea  L.  =  DC,  Pr.  III,  f.  330. 

Hab.  In  sepibus  rarissima  secus  Rio  Negro  prope  Carmen  de 
Palagones,  Jan.  el  Febr.  1898  (C.  S.). 


NOVA  ADDBNDA  AD  FLORAM  PATAGONIGAM  49 

Obs.  Ao  ex  cultis  aufuga?. 

432.  Ckrbus  PATAGÓNICA  Web.  =  Speg.,  Pr.  Fl.  chub.  n,  59. 

Hab.  Vulgalus  íq  arídis  prope  S.Cruz,  Apr.  1899  (leg.  Dr.  F. 
Lahílle). 

Obs.  Fructus  ovatus  (45  mm  long.  =  13  mm  diam.)  subsiccus 
sordide  ex  albo  roseus  villo  albo  breví  denso  el  setulís  nigri- 
cantibus  (5-15  mm  long.)  tenuibus  ornalus;  semina  nigra 
(2-2,5  mm  mago.)  glabra  minute  subareolato-aveolata. 

433.  Cereus  coerulescens  S.  Dyck.  =  K.  Scb.,  Mon.  cactac,  f.  421. 
Hab.  Yulgatissimus  ad  ripas  flumínis  Rio  Negro,  Jan.  et  Febr. 

.  1898.  (C  S.). 

134.  Cersus  Duseni  Web.  (in  lilt.) 
Hab.  In  praeruplis  saxosis  prope  Trelew,  Chubut,  Nov.  4897 

(Dr.  J.  Valentín.). 
Obs.  Species  slalura  párvula  (20-60  cm  alt.  =  3-5  cm  crass.), 
6-8costata,  areolis  sal  remotis.  multíspinosis,  spinis  radian- 
tibus   brevioríbus  acutis  6-40,  4-3  centralibus  longíoríbus 
erectis  ápice  uncínato-recurvis. 

Species  distinctissima  C.  Beríinii  Cels.  valde  accedens. 

435.  EcHiNOPSis  LEUCANTHA  Walp.  =  K.  Sch.,  Mon.  cactac,  f.  240. 
Hab.  Vulgata  in  altiplanitie  árida  saxosa  ad  margines  salinarum 

nec  non  ad  ripas  fluminum  Rio  Negro,  Neuquen  et  Lymai, 
Jan.  et  Febr.  4898  (C.  S.). 

436.  Opüntia  platyacantha  S.  D.  =  K.  Sch.,  I.  c,  f.  693. 

Hab.  In  aridissimis  saxosis  prope  Trelew,  Chubut,  Nov.  1897 
(Dr.  J.  Valentín.). 

437.  Opuntia  Darwimi  Hensl.  =  K.  Sch.,  1.  c,  f.  695. 

Hab.  Vulgata  ad  ripas  flumínis  Rio  Negro,  Jan.  et  Febr.  1898 

(C.  S.). 
Obs.  Specimína  observata  et  collecta  sat  numerosa,  sed  spinae 

praecipue  in  juventute  semper  integerrimae  nec  trífidae. 

438.  Opüntia  SULFÚREA  Gilí.  =  K.  Sch.,  I.  c,  f.  746. 

Hab.  Communís  in  tota  altiplanitie  secus  Rio  Negro,  Jan.  et  Febr. 
1898  (C.S.). 

Alf.  80C.  ClDfT.  ARG.  —  T.  ZLVUI  4 


50  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

439.  EcHiNOCACTUS  ACUATUS  Lk.  &  Otl.  var.  tetracantha  Lehm. 
Hab.  Rarissime  in  collinis  saxosis  prope  ostia  fluminís  Rio 
Negro,  Febr.  Í898  (C.  S.). 

140.  EcHiNOCACTUS  GiBBOSUS  DC  =  K.  Sch.,  I.  c,  f.  406. 

Hab.  Vulgatissimus  in  tota  altiplanitie  secus  Rio  Negro,  Jan.  et 
Febr.  1898  (C.  S.). 

141.  EcHiNOCACTus  GiBBOSUS  DC.  vat.  cerehriformts. 

Hab.  Rarius  cum  tjpo  ad  ripas  Rio  Negro  prope  Carmen  de  Pata- 
gones, Febr.  1898  (C.  S.). 

Obs.  Yarietas  monstruosa  costis  valde  numerosis  continuis  irre- 
gulariter  gyrosocontortis,  spínis  brevibus  inaequalibus. 

« 

142.  Maihüenia  Poeppigii  (Olt.)  Web.  =  K.  Schm.,  1.  c,  f.  755. 
Hab.  Non  rara  in  arídissimís  saxosis  prope  Trelew,  Chubut, 

Nov.  1897  (Dr.  J.  Valentin.). 

r 

143.  Maihüenia... 

Hab.  Sporadice  in  altiplanitie  aridissima  centrali  Chubutensi, 
Nov.  1898  (n.  108,  Koslowsky). 

144.  PterocactÚs  Kuntzei  K.  Schm.  =  K.  Sch.,  1.  c,  f.  753. 

Hab.  Valde  communis  in  dunis  et  locis  aridissimis  ad  ripas 
fluminis  Rio  Negro,  Jan.  et  Febr.  1898  (C.  S.). 

Obs.  Specimina  patagónica  a  descriptione  el  adumbratione 
praecl.  Schumann  nonnihil  recedunt  et  plantae  Kuntzeanae 
facile  formam  alpinam  depauperataroque  tantum  sistunt. 

Tuber  radicale  irregulariter  ex  elliptico  subglobosum  (3-10 
cm  alt.  =  9-6  cm  diam.)  epidermide  tenui  laevi  v.  vix  rugulosa 
cinérea  tectum,  intus  carnosum  corapacturo  álbum,  inferné 
funiculis  radicalibus  paucis  irregulariter  donatum,  superna 
rotundatum  atque  hinc  inde  ramulos  plures  emittens.  Rami, 
ex  tubere  profunde  infosso  oriundi  funículo  gracili  albo 
suffulti,  ex  tubere  superficial  i  v.  subsuperfíciali  sessíles, 
cylindrici  teretes  (5-20  cm  long.  =  5-15  mm  crass.)  postice 
leníter  attenuati,  antice  fértiles  rotundati  non  v.  vix  attenuati, 
steriles  plus  minusve  longe  attenuati  quandoque  simpliees, 
quandoque  prolifero-ramulosi,  obsolete  subdichotomí,  laeves 
glaberrimi,  e  cinéreo  viridesmaculis  oblanceolatis  (ex  aerolís 


NOTá  áDDERDA  AD  FLORáM  PATAGOlflCAM  5.1 

decurreatibus)  v.  anguste  írregularilerque  linearibus  (inler 
areolas)  obscure  virescentibus  nitentibusque  variegati,  areolis 
pusillís  obovatis  (1  mm  diam.)  in  seriebus  8  I  o  ngi  ludí  nal  i  bus 
dispositis,  spatio  8-10  mm  inier  superpositas  ejusdem  seriei 
separatis,  ín  parte  postíca  glabris  in  antica  fascículo  minuto 
pilorum  crispulorum  canescentium  ornatis,  aculéis  6-14 
armatis,  quorum  5-10  longioribus  (3-5  mm  lon^.)  hyalinis 
adpressis  radianlibus  et  1-i  centralibus  v.  inferioribus  sub- 
erectis  brevior¡bus(1-2  mm  long.)  leníter  crassioribus  nigri- 
cantibusqueornatis.  Flores  ad  apicem  ramorum  sessiles  rotatí 
(i-5  cm  diam.)  et  cum  ramo  vix  summo  ápice  leníter  subtur- 
binato-ampliatus  continuí;  peíala  3-i-sticha,  externa  4-6 
ovala,  dorso  viridia  crassiuscule  cosíala,  intima  8-10  obovalo- 
spathulala  plus  minusve  retusa  el  denliculata,  omnia  sub- 
scariosula  sericeo-nitentia,  subpellucida  e  flavescenli  aeneo- 
rufescenlia  (25  mm  long.  =  14  mm  lat.);  slamina  lubum 
perigonii  vestienlía  flavida,  filamenlis  lenuibus  glabris  (8  mm 
long.).  anlheris  mediofixis  (2  mm  long.)pallideflavescenlibus 
donata:  slylus  teres  ereclus  longe  slamina  superans,  sed  peíala 
dímidia  v.  vix  ultra  altingens  albo-carneus  (23  mm  long.  = 
1,5  mm  crass.)  ápice  sligmale  subgloboso  (3  mm  diam.)  ante 
anlhesin  alro-cyaneo,  post  anthesin  viridí,  6-denlato  v.  6-fido 
coronatus. 
Slamina  lacla  v.  irrítala  abruplesuper  slylum  conlrahunlurl 
Capsula  cum  ramo  deflorato  ápice  Iruncalo-umbilicato  con- 
tinua, circumscisse  debiscens,  sicca,  5-20  seminifera ;  semina 
sordide  albescenlia  pellalo-orbicularia  (4-5  mm  diam.),  ambítu 
late  lenuilerque  membranácea  integra,  centro  crassiuscule  ac 
sublignose  nucleala. 

145.  Pterocactus  Valentini  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Fruticulitó  subluberosiu  e  basi  ramostis  caespilosiu  glauce- 
scens,  ramis  brevibus  crassis  íeretibus  obtusis,  aculéis  25-35 
ómnibus  hyalinis  lenuissimis  retrorsis  adplicitis,  (loribus 
fusco- flavesceníibus. 

Hab.  In  aridis  saxosis  prope  Trelew,  Nov.  4897  (Dr.  J.  Valentín) 
el  in  Península  Valdes,  Jan.  1898  (D'  F.  Lahílle). 

Obs.  Species  praecedenti  aíBnis  sed  dislinclissima  et  primo  visu 
dignoscenda.  Tuberculum  radicale  e  globoso  obovalum  (2-4 
cm  long.  =  1-2  cm  diam.)  poslice  longe  atlenualo-radícalum, 


52  ANALBS  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

antice  rotundaium,  parce  ramiferum,  epidermide  sordidealba 
tectum,  ÍDtus  carnoso-compactum.  Ramí  aereí  basi  aitenualí 
atque  tuniculo  gracili  tubérculo  adnali,  cylindracei  teretes 
crassi  (4-8  cm  long.  =  10-15  mm  crass.)  ápice  semper  obtu- 
sissime  rotundatí,  simplices  v.  inordinate  prolífero-ramulosi, 
virides,  sed  ob  aculéis  deusis  subintertextis  albocanescentes, 
areolis  pusillis  orbícularibus  (1,5  mm  diam.)  ín  seriebus6-8 
non  V.  vix  spiralibus  disposílis,  spatio  inter  areolas  superpo- 
sitas  ejusdem  seriei  brevi  (3-5  mm)  separatis,  in  parte  supera 
inermibus  sed  pulvínulocrispulelanuginosoalbo-cinerascente 
pusillo  ornatis,  postice  dense  aculeoliferis,  aculéis  25-35  in 
quaque  areola,  ómnibus  conformibusadpressis  (3-4  mm  long.) 
hvalinís  el  retrorse  radiantibus  armatis. 

•i 

Flores  el  fructus  ut  in  especie  praecedenle,  nisi  semina 
angustius  repanduleque  alata. 

146.  Sesuvium  portulacastrum  Lin.  =  DC,  Pr.  III,  f.  453. 

Hab.  Vulgatus  in  campís  uliginosis  salsis  nec  non  ad  ripas 
fluminis  secus  Rio  Negro,  Jan.  el  Febr.  1898  (C.  S.). 

147.  Tetragonia  Ameghinoi  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Annua  mediocrts  glaberrima  prostrata  v.  erectiuscula, 
ramis  oppositis  v,  allernis  divaricaíiSj  foliis  allemis  sessüibus 
linearibus  subsemiieretibus  obtusis,  floribus  solüariis  ad  cLxillas 
foliorum  supremorum  sessüibus  v,  rarius  pedicellalis,  ovario 
obovato,  sepalis  4  crucialis,  2  exlimis  magnis  2  intimis  mini- 
mis,  fruclu  ellíptico  v,  ovalo  glabro  epicarpio  membranáceo  e 
viridi  purpurascenlc,  mesocarpio  spongioso-velutino,  endocarpio 
osseo,  inordinate  majusculeque  í'5-loculari. 

Hab.  Inlocissabulosíssubsalsís  aridissimis  <igaudales  »  vocatis 
in  Chonkenk-aik  secus  Rio  Chico,  Jan.  1897  el  in  Orr-aik  prope 
Lago  Viedma,  Mari.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Planta  glaberrima  crassa  valde  carnosa  quandoque  purpu- 
rascens,  exsiccando  valde  corrúgala  el  defórmala,  saepenodulis 
erumpenlibus  efílorescentibus  albis  laxe  adspersa. 

Radix  rectiuscula  verticalis  (5-20  cm  long.  =  3-8  mm 
crass.)  epidermide  sordide  albescenle  veslila  simpliciuscula, 
axi  lignoso  gracili  (2-3  mm  crass.)  cortice  carnoso  induto; 
caules  ab  orlu  pseudo-lricholomi;  rami  (veré  allerni  sed  inter- 
nodio  brevissimo,  saepe  parum  manifestó,  sejunctí)  laterales 


NOVA   ADDENDA  AD  FLORAK  PATAGONICAM  53 

eífusi,  centralis  erectus,  plus  minusve  elongati  crassiuscuii 
(5-20  cm  long.  =  3-5  mm  crass.)  ex  albo  virides  subtereies 
obsoleto  angulato-striati,  alterne  v.di-v.  trí-chotomeramulosi, 
internodiis  longitud] ne  ludentibus(1-15  mm  long.),  ramulis 
divaricatis  v.  arcualo-adscendentibus.  Folia  e  viridi  subglau- 
cescentia  apicem  versus  saepe  purpurascentia  glaberrima, 
oronia  alterna,  sed  Ínfima  (ín  plantis  novellis  tantum  inve- 
nienda)  pseudo-opposila  (inlernodio  brevissimo  parum  mani- 
festó separata)  linearía  majuscula  (13-15  mm  long.  =3-4mm 
diam.)  relaxata,  supera  minora  (4-6  mm  long.  =  3-4  mm 
crass.)  confertiuscula,  praecipue  ad  ramulorum  apicem,  ad 
axillas  saepe  fasciculum  foliorum  parvulorum  gerentia,  omnia 
basi  e  rotundato  subcuneata,  ápice  obtusisime  rotundata, 
dorso  convexa,  ventreapplanata,  margine  obtusa.  Flores  omnes 
jam  deflorati,  ad  axillas  foliorum  superiorum  sessilesv.  rarius 
in  ramulo  axillari  bifoliolato  plus  minusve  elongato  acrogeni, 
parvuli  (5  mm  long.  =  3  mm  lat.)  glabri  virides,  ovario  obo- 
vato  (3  mm  long.  =  3  mm  diam.),  sepalis  4,  duobus  extimis 
lateralibus  majoribus  linearibus  (1,5-2  mm  long.  =  0,8-i  mm 
lat.)  obtusiusculís,  duobus  intimis  minimis  ovatís  (0,8-1  mm 
long.  =0,5  mm  lat.)  acutiusculis,  staminibus  et  stylís  non 
visis.  Fructus  ellipticí  utrimque  acuti  (10-15  mm  long.  =  6-8 
mm  diam.)  glabri  virides  v.  saepius  purpurascentes,  sepalis 
persistentibus  et  accretis  ornatus,  duobus  extimis  majoribus 
(6-8  mm  long.  =  1 ,5-2  mm  lat.)  parum  supra  médium  evolutis 
ab  intimis  apícalibus  minutis  (3-4  mm  long.  =  1,5  mm  lat.) 
valde  remotis,  épica rpio  tenui  membranáceo  mox  frustulatim 
evascente,  ac  endocarpío  osseo  mesocarpío  setuloso-spongioso 
vestido  atque  dense  hispido-velutino;  loculi  in  quoque  fructu 
paucí  inordinali,  saepe  superpositi,  diíTormes  compressi  (3-3 
mm  diam.)  embrione  annulari  sat  magno,  albumine  albo  fari- 
noso centrali  repleti. 

Species  ab  ómnibus  mihicognitisdistinctissíma,necquidem 
comparanda. 

148.  Htdrocotyle  araucana  Ph.  var.  patagónica  Speg. 
Hab.  Vulgata  in  uliginosis  insularum  fluminis  Rio  Negro,  Jan. 

etFebr.  1898  (C.  S.). 
06s.Varielasadescriptionetypi(An.ün.Ch¡l.v.LXXXV,f.491)rau- 

libusrepentíbusatqueparlibusomnibusglaberrimísrecedentia. 


54  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

149.  Hydrocotyle  Bonplandi  A.  Rich.  =DC.,  Pr.  IV,  f.  62, 

Bab.  Non  rara  in  uliginosissecus  Rio  S.Cruz,  Febr.  1882etsecus 
Rio  Negro,  Jan.  et  Febr.  1898  (C.  S.). 

150.  Hydrocotyle  modesta  Chara.  &  Schlt.  =  Gay,  Fl.  Chil.  III, 
f.  64. 

Hab.  Non  rara  in  petrosis  ad  ripas  fluminís  Rio  Negro^  prope 
Carmen  de  Patagones,  Febr.  1898  (C.  S.). 

151.  Hydrocotyle  ranunculoides  L.  f.  ==:  Gay,  Fl.  Chil.  III,  f.  65. 
Hab.  Non  rara  in  inundalis  secus  Rio  Negro,  Jan.  et  Febr.  1898 

(C.  S.). 

152.  Hydrocotyle  umbellata  L.  var.  bonariensis  (Lam.)  =DC.,  Pr. 
IV,  f.  60. 

Hab,  Vulgata  in  sabulosis  secus  Rio  Negro,  Jan.  et  Febr.  Í898. 

153.  Azorella  Ameghinoi  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Perennis  caespüosa  squamoso-argentea,  foliis  eonfertis  5u6- 
imbricatis  ovatis  v.  lanceo  lato -linearibus  involutis^  squamis 
majusculis  linearibus  v,  ovatis  albo-hyalinis  obieciU,  peiiolo 
gracili  squamoso  in  pericladio  vaginante  ampliato  suffuUis, 
umbellis  acrogenis  pedúnculo  foliis  breviore  longe  albo-villoso 
donaiis,  í-O-floris,  floribus  subglabris  pusillis. 

Hab,  In  rupeslribus  aridis  Pan  de  azúcar  et  Chonkenk-aik  secus 
Rio  Chico,  Dec.  1897  el  Febr.  1898,  nec  non  Parr-aik  Rio 
Sehuen,  Mart.  1898  (C.  A.). 

Obs.  Species  ab  ómnibus  adhuc  nolis  dislinclissima,  prope 
A.  filamentosae  Lam.  el  A,  fuegianae  Speg.  lamen  inserenda. 
Caespiles  subhemisphaerici  (5-25  cm  diam.  =  3-10  cm 
crass.),  quandoque  densi  compacli  duriusculi,  quandoque 
subrelaxati  molles;  ramí  teretes  breves  v.elongalísursum  plus 
minusve  dense  bolryoso-ramulosi,  loti  imbricalo-foliosi;  folia 
in  parle  infera  ramorum  arescenti-evanida,  saepius  ad  peri- 
cladium  bracleífornii  reduela,  supera  confería  imbrir^la, 
supremaque  subrosulala,  limbo  quandoque  (in  forma  reláxala) 
lanceolalo-lineari  ulrimque  aculiusculo  (7-9  mm  long.  = 
\  ,5-2  mm  lat.)  quandoque  (in  forma  contracta)  ovalo  (3-4  mm 
long.  =  1,5-2  lat.)  sursum  aculo  deorsum  rolundalo-cuneato, 
semper  integerrimo,  crassiusculo  rigidulo  subplícalo,  margi- 
nibus  semper  plus  minusve  involutis,  squamis  Iriangulari- 


NOVA  AOBENDá  AD  FLORAM  PATAGONICAM  55 

ovatis  ápice  acutts  v.  obtusis  saepeque  ínaequilateralibus 
deoticulatísque  hyaliDÍs  ímbricalís  arele  adpressis  vestiio, 
postice  in  petíolo  gracilí  limbo  plus  miousve  brevioreanguste 
tongeque  albo-squamoso  attenuato,  basi  ín  pericladío  palle- 
scente  ovalo  glabro  víx  mai^ine  squamoso-cílialo  amplíalo. 
Umbellae  inler  folia  apicalia  rosulaolia  subsessiies  sed  vero 
pedicello  foliis  brevíore,  squarois  aibo-h^valinis  loügíssimis 
aogusiissimis  acuiis  subfimbríatulís  veslilo  suffuilae»  invo- 
lucro infundibulari  3-5-parliU),  laciniis  acuiis  pedúnculo 
brevioribussubglabris  parum  perspicuis  dónalo  ornalae.  Flores 
minulisubglabri  4-6  iii  quaque  umbella  sessiles  v.  brevissime 
inaequaliierque  pedícellali,  ovario  obovalo-pjramidalo,  calvéis 
denlibus  5  minulis  bisquamosis,  pelalis  ovalis  glabrísflavidís 
V.  virescenti-subpurpurascenlibus,  staminibus  slylisque  ñor- 
malibus  flavis.  Fruclus  sessiles  glabri  e  didymo  sibglobosi 
obluse  obscureque  lelragoni  ulrimque  rolundali(8  mm  long.= 
2  mm  diam.)  virides. 

454.  AzoRELLA  FUEGiANA  Speg.  =  Speg.,  Planl.  Pal.  ausl.,  n.  447. 
Hab.  No!i  rara  in  salubosis  aviáis  Karr-aik,  prope  Lago  Argen- 
tino el  Sehuen-aik,  secus  Río  Sehuen,  Mari.  4898  (C.  A.). 

455.  MuuNUM  LvcoPODioPsis  Speg.^  n.  sp. 

Diag.  Glaberrimum,  dense  compacteque   caespiíoso-pulvinatum, 

'foliis  erectis  adpressis  parvulis  dense  imbricalis  trifidis  in 

pericladio  ovato-vaginante  non  ciliato  integro  subsessilibiis, 

(loribus  pseudoacrogenis    solüariis,    pedicello    brevi    medio 

3-bracleolato  fultis,  fructibus  mediocribus  ovalis. 

Hab.  In  rupeslribus  excelsioribus,  Pan  de  Azúcar  secus  Río 
Chico,  Dec.  1897  el  Karr-aik  prope  Lago  Argenlino,  Mari.  1898 
(C.  A.). 

Obs.  Species  Azorellae  lycopodioidis  Gaud.  habílu  simillima, 
sed  vaginis  peliolisque  non  denlículalisel  praecipue  frucluum 
solitariorum  fabrica  mox  dignoscenda. 

Caespiles  majusculi  (10-15  cm  diam  =  4-6  cm  alu)  densi 
compacli  un  in  Azorella  supracílala,  virides  glaberrimi;  rami 
lignosi  densiuscule  atque  subdicholomice  bolryoso-ramulosi, 
loli  ímbriealo-folíosi.  Folia  in  parle  infera  ramulorum  subre- 
láxala  árida  nigricanlía,  in  ápice  densissime  confería  viridia, 
limbis  cuneatis  (3-5  mm  long.)  IrifidiS)  laciniis  subaequi- 
longis  linearibus   planiusculis  ápice  cunealo-subrolundalís 


56  ANALB8  DE  LA  SOCIEOAD  (HBHTIPICA  ARGENTINA 

minute-mucronulatis  (2-8,5  mm  long.  =  0,8-1  mm  Iat.)f 
petiolis  nullis  v.  brevissimis  in  pericladio  membranáceo  limbo 
aequilongo  v.  longiore  ovato  latíssimo  vaginante,  margine 
integerrimo,  non  denticulato  nec  ciliolato  ampliatis.  Flores 
glaberrimi  ex  axillís  foliorum  supremorum  solítarie  exsur- 
genles  etpseudoacrogení,  pedúnculo  brevíssimo  pericladium 
fulcrans  breviore,  medio  bracteolis  (involucro)  linearibus 
pusillis  angustis  acutis  3  ornato  fulli,  ovario  ovato,  calycís 
dentibus  minimis^  petalis  virescenlíbus  ovaiís,  staminibus 
brevibusflavidis,  slylopodiis  conoídeis  parvuiis  donati.  Fructus 
ovati  (i  mm  long.  =  3  mm  lat.  bns.),  basi  non  v.  vix  sinuali, 
sursum  rotunda to-cunea ti,  dorso  planiuscuii  v.  concaviusculi 
laeves,  margine  acutissime  angulato-alati. 

456.  MuLiNUM  PATAGONicuM  Speg.^  n.  sp. 

Diag.  Perenne  caespitosum  glaberrimum,  foliis  medxocribus  erec- 

tiusculis  imbricatis  trifidis,  petiolo  gracili  limbo  breviore  in 
'   pericladio  vaginante  basi  ampliato  suffuUis,  umbellis  pseudoa- 

crogenis  paucifloris  brevissime  pedunculatis,  involucro  minuto 

3'5'phyllo,  fniciibus  pedicellos  duplo  aequantibus  pyramidato- 

ovatis. 
liab.  In  rupestribus  montanis  prope  Lago  Nahuei-Huapi,  Dec. 

1897  (C.S.). 
065.  Caudices  lignosi  crassi  (5-Í5  cm  long.  =  5-15  mm  crass.) 
corlice  atro-fusco  ruguloso-scrupuloso  lectis,  ápice  abruple 
densiusculeque  ramoso-  intricatí  atque  caespiles  hemisphae- 
ricos  (5-15  cm  diam.  el  alt.)  laxiusculos  eflicientes.  Folia 
glaberrima  imbrícala,  in  parle  ramorum  infera  arescentia 
nigrescenlia  subrelaxala,  in  supera  confería  viridia,  limbis 
Iriangulari-cunealís  (5-7  mm  long.  =  4-5  mm  lat.)  Iriparlitis, 
laciniis  linearibus  ápice  atlenualo-mucronatis  planiusculis, 
dorso  non  v.  obsolete  nervoso-slrialis,  ventre  valide  sulcato- 
nervosis,  postice  in  petiolo  plus  minusve  abbreviato  et  gracili 
(2-3  mm  long.  =  1-1,5  mm  lat.)  allenuatis,  basi  in  pericladio 
ovato  vaginante  (2-3  mm  long.  et  lat.)  pallescente  margine 
utrimque  in  juventute  ciliis  3-5  longiusrulis  ornato,  peraetalem 
nudo  amplatis.  Umbellae  ex  axillis  foliorum  supremorum 
exsurgentes,  pseudo-acrogenae,  pedúnculo  folium  fulcrans 
non  aequanle  (3-4  mm  long.)  donalae,  involucro  3-5  parlito 
laciniis  linearibus  acutis  pedicellos  aequantibus  v.  leniter 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  57 

superanlibus  (2-3  mm  long.)  ornatae.  saepius  3-(rarius  4-5) 
florae.  Fructus  lale  ovali  v.  pyramidati  (4,5-5  mm  long.  = 
4-4,5  mm  lal.  has.),  poslice  sublruncalo-rotundali,  non  v.  vix 
subsinuati^  antice  cunea  ti  glaberrimi,  pedicellos  superantes, 
alque  in  angulis  basin  versus  late  membranaceo-alati. 

Species  M.  lycopodiopsi  Speg.  sat  añinis,  sed  habitu  et  prae- 
cipue  fructuum  forma  sat  distincta. 

157.  MüLiNUM  Valentini  Speg.,  n.  sp. 

Diag.  Dioicum,  perenne,  caespitosum  flavescens,  foliis  subimbri- 
catis  recurvO'patulis  rigidis  subasperulis  trisectis,  lobis  trian- 
gulari'linearibus  obtusis  non  mucronatis,  ad  epiphyllum  eximie 
sulcato-nervosis,  petiolo  brevi  in  pericladio  vaginante  margine 
cilialo  ampliato,  umbellis  pseudo-acrogenis  4^6  floris  pedúnculo 
petiolos  pedicellosque  vix  aequaníe  suffuUis,  floribus  parvulis 
flavidis. 

Hab,  In  aridis  saxosis  prope  Trelew,  Chubut,  Nov.  1898  (doctor 
J.  Valentín). 

Obs.  Caudices  crassiusculi  teretes  (5-8  mm  diam.)  subherbacei 
ápice  densissimecaespitoso-ramosi,  ramis  subfragilibuspulvi- 
nuloshemisphaericos(6-16cm  diam. :=  3-6  cm  crass.)  compac- 
tiusculos  sed  non  duros  efíicientibus,  sublaxe  imbrica to-foliosis. 
Folia  infera  arescentia  cinérea,  apicalia  pallide  virescentia  v. 
subflavescentia  subrosulata,  rigidula  non  papulosa  sed  taclu 
asperula,  recurvato-patula,  limbis  late  triangularibus  (3-3  mm 
long.  =  4-5  mm  lat.)  trisectis,  laciníis  ovato-linearibus  diva- 
ricatis  recurvis  ápice  obtusis,  ad  hypophyllum  eximie  profun- 
deque  sulcalo-nervosis,  dorso  sublaevihus,  in  petiolo  brevi 
(1,5-2,5  mm  long.  =  I -i  ,25  mm  lat.)  atlenuatis,  basi  in 
pericladio  late  ovato  vaginante,  margine  in  juventute  longe 
albo-ciliolato  ampliatis.  Umbellaead  apirem  ramulorum  pseu- 
doacrogenae  pedúnculo  anguloso  brevi  (.3-4  mm  Iong.)crassi- 
usculo  fultae, involucro 3-5-partito,laciniis  linearibus  angustis 
acutis(2-3  mm  long.),  donatae,  pedicellis  inaequalibus,  lacinias 
involucri  non  v.  vix  superantibus,  4-6  unifloris.  Flores  in  spe- 
ciminibus,  quae  mihi  adsunt,  omnes  masculi,  glabri.  parvuli 
flavídi,  ovario  nullo,  sepalis  dentiformibus  minimis  vix  pori- 
spicuís,  petalis  ovatis  ápice  obtusis  repandulis  ventre  lenitor 
costulatis,  staminibus  flavis  pusillis.  disco  carnosulo  plano- 
concaviusculo  stylis  stylopodiisque  destituto. 


58  AlfALES  D£  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Species  if.  albo-'vaginaío  Gilí.  &  Hook,  nec  non  M.  cunéalo 
Hook.  &  Arn.  próxima,  ab  utraque  tamen  foliorum  laciniis 
obtusis,  eximie  nervoso-sulcatis,  floribusque  dioicis  (an  sem- 
per?)  satis  superque  dislincla. 

458.  Eryngium  ebractkatum  Lam.  =  DC,  Pr.  IV,  f.  97. 
Hab.  Sal  comune  in  insulis  et  locís  uliginosís  secus  Rio  Negro, 
Jan.etFebr.  1898.  (C.  S.). 

159.  Eryngium  paniculatum  Laroche  =  DC,  Pr.  IV,  f.  96. 

Hab.  In  ulígínosis  ad  ripas  fluminis  Rio  Negro,  Jan.  et  Febr. 
1898  (C.S.). 

160.  CoNiUM  MACULATÜM  L.  =  DC.  Pr.  IV,  f.  242. 

Hab.  Vulgatum  in  hortis  prope  Carmen  de  Patagones,  Dec.  1897 
(C  S.). 

•161.  Apium  amxi  (Jacq.)  ürb.  var.  /ep/opAy//a(DC)OK.  =0.  Kntze, 
Rev.  gen.  pl.,  III,  2,  f.  111. 
Hab.  Non  rara  in  berbosís  edítioribus  secus  Rio  Negro,  Jan.  et 
Febr.  1898  (CS.). 

462.  Apium  aüstrale  Thouars  =  DC,  Pr.  IV,   f.  101.  =  Speg., 
Planl.  Pat.  austr.  n,  155  (sub  A.  Commersonit) . 
Hab.  Non  rarum  in  uliginosís  secus  Rio  Negro,  Jan.  et  Febr. 
1898(C  S.). 

163.  Apium  graveoi.ens  L.  =  Speg.,  Plant.  Pal.  austr.,  n.  156. 
Hab.  Sporadicum   ad    ripas    Lago    Nahuel-huapi,    Dec.    1897 

(C  S.). 

164.  Ammi  visnaga  Lam.  =  DC,  Pr.  IV,  f.  113. 

Hab.  Non  rara  in  cultis  secus  Rio  Negro  prope  Carmen  de  Pata- 
gones, Febr.  1898  (C  S.). 

165.  SiuM  LATiFOLiuM  L.  ?  =  DC,  Pr.  IV,  f.  124. 

Hab.  fn  inundalis  hortorum  secus  Rio  Negro,  Carmen  de  Pata- 
gones, Febr.  1898  (C  S.). 

Obs.  Speciminaelsiflorenliasemper  sterilia  et  fructibus  carentía, 
ergo  nonnihildubia. 


NOVA  ADDENDA  AD  FLORAM  PATAGONICAM  59 

166.  FoENiCüLüM  PiPERiTüM  DC.  =  DC,  Pr.  IV,  f.  142. 

Hab.  In  aridis  ad  rípas  Rio  Negro  prope  Carmen  de  Patagones, 
Febr.  1898  (C.  S.). 

167.  Crantzia  lineata  Nutt.  =  Speg.,  Plant.  Pal.  austr.,  n.  157. 
Hab.  In  uliginosis  prope  0oron-at7c  secus  Rio  Chico,  Jan.  1898 

(C.  A.),  nec  non  secus  Rio  Negro,  Febr.  1898  (C.  S.). 

168.  Pastinaca  sativa  L.  =  DC,  Pr.  IV,  f.  188. 

Hab.  Ad  limina  hortorum  et  in  insulis  fluminís  Rio  Negro, 
prope  Carmen  de  Patagones,  Febr.  1898  (C.  S.)- 

169.  Daucus  püsillüs  Michx.  =  DC,  Pr.  IV,  f.  213. 

Hab.  In  pratis  sabulosis  sat  fertilibus  ad  confluentiam  fluminum 
Limay  et  Neuquen,  Dec.  1897  (C  S.)- 

(Conlinuará). 


MISCELÁNEA 


Manera  de  pemediap  las  inundaciones  del  Rio  IVeg^ro.— 

Creyendo  que  la  idea  propuesta  merece  tenerse  en  cuenta  por  los  poderes 
públicos,  extractamos  en  seguida  un  interesante  articulo  del  ingeniero  Constan- 
te Tzaut,  publicado  en  el  número  85(15  de  junio)  de  nuestro  excelente  colega 
Revista  Técnica,  que  da  siempre  sensatas  opiniones  y  datos  de  importancia  y 
actualidad  en  todas  las  cuestiones  relacionadas  con  la  profesión  del  ingeniero 
argentino. 

El  ingeniero  Tzaut  que  ha  recorrido  en  diversas  ocasiones  los  valles  del  Río 
Negro,  del  Neuquen  y  del  Límay,  observando  sus  condiciones  topográficas,  indi- 
ca una  ingeniosa  solución  del  problema  de  las  inundaciones  del  Río  Negro. 

Según  él,  en  la  margen  izquierda  del  río  Neuquen,  frente  al  fortín  Vidal,  exis- 
te una  gran  laguna  ó  lago  cuyo  fondo  está  situado  á  unos  cincuenta  metros 
debajo  del  nivel  del  río.  Mediante  un  canal  de  tresá  cuatro  kilómetros  de  lon- 
gitud, sería  posible  hacer  comunicar  el  río  con  la  laguna  y  embalsar  en  dicha 
depresión,  que  es  inmensa,  toda  el  agua  proveniente  de  las  crecientes  del  Neu- 
que  durante  meses,  pues  se  calcula  su  extensión  en  no  menos  de  20  leguas 
cuadradas  una  vez  llena. 

Además,  cada  año  podríase  embalsar  las  agus  de  las  avenidas  y  tener  asi  siem- 
pre en  este  estanque  natural  bastante  agua  para  asegurar  el  riego  del  valle  del 
río  Negro. 

Tzaut  calcula  que  podrían  embalsarse  más  de  cincuenta  mil  millones  de  me- 
tros cúbicos  de  agua. 

Trátase,  pues,  de  una  obra  colosal  en  sus  resultados,  pero  relativamente  sen- 
cilla en  su  ejecución,  pues  bastaría  excavar  un  canal  de  acceso  y  otro  de  de- 
sagüe que  requeriría,  en  ciertas  partes,  pasar  en  túnel. 

Debidamente  llevada  á  cabo  facilitaría  la  irrigación  de  una  extensa  y  valiosa 
zona,  disminuiría  considerablemente  los  efectos  de  las  inundaciones  en  el  valle 
del  río  Negro  y  ahorraría  á  las  poblaciones  y  al  ferrocarril  del  Neuquen  el  ha- 
cer costosas  obras  de  defensa  para  garantirse  contra  ellas. 


BIBLIOGRAFÍA 


I.  -  ingeniería 

Hiallol  (J.  B.),  Afirmados.  Bstudio  sobre  los  pavimentos  de  la  oiudad 
de  Buenos  Aires.  Memoria  distinguida  con  el  segundo  premio  del  concurso 
de  temas  celebrado  por  el  Centro  Nacional  de  Ingenieros.—  Buenos  Aires,  1899. 

Después  de  una  breve  ojeada  histórica  y  del  estudio  de  los  afirmados  con  base 
de  hormigón  ó  sin  ella,  bajo  el  punto  de  vista  de  la  higiene  pública,  da  Hallol  una 
idea  general  de  los  diferentes  sistemas  de  afirmados.  Estudia  rápidamente  el 
granito,  las  maderas  empleadas,  entre  las  que  sobresalen  el  algarrobo  y  el  asfal- 
to, con  datos  sobre  sus  ventajas,  inconvenientes  y  costo. 

Preconiza  la  conveniencia  de  establecer  un  plan  racional  de  pavimentación  y 
llega  á  la  conclusión  de  que  las  calles  importantes  deben  ser  pavimentadas  de 
granito  con  adoquines  de  tipo  especial  y  contrapiso  de  hormigón,  las  menos  im- 
portantes con  adoquines  llamados  ingleses  y  el  mismo  contrapiso  y  finalmente 
las  de  poca  importancia  con  adoquín  común  sobre  uno  de  cascote  apisonado  y 
arena  del  río. 

La  madera  se^reservará,  según  Mallol,  para  las  cuadras  que  requieran  pavimen- 
to silencioso  y  al  asfalto  no  le  asigna  ubicación,  probablemente  porque  sólo  quie- 
re tratar  de  afirmados  económicos  que  interpreta  como  baratos. 

Algunas  consideraciones  sobre  pliegos  de  condiciones,  contratos  y  conservación 
de  afirmados  y  la  transcripción  de  las  leyes,  ordenanzas  y  proyectos  de  leyes  so- 
bre pavimentación  cierran  esta  memoria,  en  la  cual  no  encontramos  un  concepto 
general  del  problema  que  aventaje  á  los  ya  conocidos,  en  particular  al  estudio 
presentado  al  Congreso  Científico  Latino  Americano  por  el  doctorearlos  M.  Mo- 
rales, aun  cuando  contiene  interesantes  datos  y  opiniones. 

A.  Gallardo. 


II.  —  CIENCIAS  FÍSICAS 

Poincsapé  (H.).  La  théorie  de  Maxwell  etles  osolUatioos  liertsiennes, 
un  tomo  de  ochenta  páginas  con  figuras  intercaladas.  — Carré  y  Naud,  editores. 

Un  verdadero  servicio  acaba  de  prestar  á  la  instrucción  pública  el  ilustre  pro- 


62  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

fesor  de  la  Sorbonne  con. la  publicación  de  esta  obrita  en  la  que  se  expone  con 
palabras  llenas  de  claridad  aquella  parte  difícil  de  la  Electricidad  moderna  que  en 
los  tratados  clásicos  se  presenta  obscura  é  ininteligible  para  el  principiante. 
Nos  referimos  á  la  teoría  de  Maxwell  y  á  sus  inmediatas  consecuencias  que  han 
servido  para  explicar  la  naturaleza  de  la  luz  y  electricidad.  Todo  eso  y  la  serie  de 
hechos  experimentales  más  importantes  que  han  comprobado  la  exactitud  de  la 
teoría  entre  los  cuales  figuran  en  primera  línea  las  clásicas  experiencias  del 
físico  Hertz,  aparece  metódicamente  expuesto  en  los  13  capítulos  de  la  obra 
cuya  lectora  pferá  £MÍUtará  indudablemente  el  estudio  de  esa  parte  ultra-cientí- 
fica de  la  Electricidad  moderna. 

E.  Latzina. 

I>oering^  ¡Osear).  Alturas  tomadas  en  la  provínola  de  Oórdobaí  en  :  Bo- 
leíin  de  la  ÁccLdemia  Nacional  de  Ciencias  en  Córdoba,  tomo  XVI,  entrogil'i 
páginas  5-32.  —  Buenos  Aires,  1899. 

Las  alturas  están  calculadas  sobre  la  base  de  547  observaciones  barométricas 
efectuadas  en  334  ocasiones  y  servirán  conjuntamente  con  otras  anteriormente 
medidas  por  el  mismo  autor  y  otros  observadores,  para  confeccionar  un  mapa  hip- 
sométrico  que  figurará  en  la  Geografía  General  de  la  provincia  de  Córdoba,  con- 
fiada á  los  ingenieros  Manuel  Río  y  Luis  Achával. 

I>oerin|^  (Osear).  Besultados  Mpsométrloos  de  algunos  -viajes  deldootor 
G.  Bodenbender,  en :  Boletin  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias  en  Cór- 
doba, tomo  XVI,  entrega  1\  páginas  33-48.  —  Buenos  Aires,  1899. 

Doering^  (Osear).  De  Soto  á  Villa  Mercedes.  Determinaciones  baromé- 
trloas  de  alturas,  en  :  Boletin  de  la  Academia  Nacional  de  Ciencias  ^n  Cór- 
doba, tomo  XVI,  entrega  1',  páginas  49-116.  —  Buenos  Aires,  1899. 


III.  —  CIENCIAS  NATURALES 


Delag^e  (Ivés)   et   Hepouard   [Edgard).-- Traite  de  Zoologle  concrete: 
T.  VIH,   Lw  Procordbs,  París,  1898. 

Ya  nos  hemos  ocupado  en  estas  noticias  bibliográficas  de  los  dos  tomos  ante- 
ríormente  aparecidos  de  este  excelente  texto  de  zoología  (véase :  tomo  XLIV, 
pág.  70-71  ytomoXLVIl,  pág.  88). 

El  nuevo  tomo,  admirablemente  ilustrado  con  54  láminas  en  colores  y  375  fi- 
guras en  el  texto  se  ocupa  del  tipo  que  crean  los  autores  bajo  el  nombre  de  Pro- 
cordatos  fProchordata),  en  el  cual  reúnen  el  Balañoglossus^  el  Amphioxus 
(Branchiostomu)  y  los  Tunicados. 

A  primera  vista  parece  extraordinario,  casi  absurdo,  que  se  píense  en  colocar  en  un 
mismo  grupo  seres  de  apariencia  tan  poco  semejantes,  que  los  zoólogos,  hace  sólo  vein- 
ticinco años,  colocaban  al  uno  entre  los  gusanos,  al  otro  entre  los  peces  y  los  últimos 
entre  los  moluscoideos,  al  lado  de  los  moluscos. 


BIBLIOGRAFÍA  63 

Es  cierto  qne  so  aspecto  exterior  es  tan  diferente  como  pnede  serlo,  pero  sabemos 
que  éste  es  un  carácter  al  que  no  se  debe  atribuir  gran  importancia  en  la  determinación 
de  las  afinidades.  Hoy  que  el  estudio  de  su  organización  interior  ha  sido  llevado  muy 
lejos,  en  razón  del  particularísimo  interés  que  presentan,  no  hay  zoólogo  que  niegue  su 
estrecha  semejanza.  Muchos,  en  verdad,  los  clasifican  de  otra  manera  que  nosotros,  juz- 
gando que  presentan  afinidades  más  estrechas  con  otros  grupos  del  reino  animal,  pero 
nadie  piensa  en  mirar  esta  aproximación  con  el  mismo  criterio  que  se  habrfa  visto  hace 
un  cuarto  de  siglo. 

Los  vertebrados  están  esencialmente  caracterizados  por  tres  rasgos  de  orgraizaeión  : 

1*  Tienen  todo  el  sistema  nervioso  del  mismo  lado  del  Cobo  digestivo,  del  lado  dor- 
sal ;  ninguna  parte  forma  una  masa  ventni  ligida  al  resto  por  conectivos  periesofágeos 
como  sucede  en  la  mayor  p«rt»  de  los  invertebrados ; 

2*  Tienen  una  notoeorda,  pieza  esquelftica  de  estructura  característica  y  de  origen  en- 
dodérmieo,  fftnada  entre  su  tubo  digestivo  y  su  cordón  nervioso  dorsal ; 

3*  Aquellos  que  tienen  una  respiración  acuática,  respiran  por  medio  de  hendiduras 
branquiales  que  atraviesan  la  pared  de  su  faringe. 

Estos  tres  caracteres  no  se  encuentran  en  ningún  invertebrado,  salvo  en  aquellos  que 
se  han  reunido  bajo  el  nombre  de  Proeordatos. 

Los  Procordatos  deberían,  pues,  ateniéndose  á  estos  tres  caracteres,  ser  unidos  á  los 
vertebrados.  Pero  un  gran  número  de  razones  de  las  más  serias  se  oponen  á  esta  reu- 
nión, y  por  ello  se  les  coloca  juntos  en  un  grupo  que  se  considera  como  el  lazo  de 
unión  entre  los  invertebrados  y  los  vertebrados  propiamente  dichos. 

Los  Procordatos  se  dividen  eo  tres  clases :  Himichordia  (Balanoglossui),  Ce* 
PHALOCHOROiA  {Ámphioxus)  y  Urochordia  (Tunicados). 

Del  mayor  interés  filosófit*^  es  el  capítulo  final  que  trata  del  origen  de  los  ver- 
tebrados! pasando  en  revista  las  teorías  emitidas  al  respecto.  Indica  luego  como 
vía  más  probable  la  que  está  jalonada  por  el  Ámphioxus,  el  Balanoglossus.  el  Ce- 
phalodiscas.  los  Geflreos,  los  Nemertíneos,  los  Equinodermos  y  los  Celenterados. 

Después  de  hacer  notar  cuan  incompletos  son  los  datos^que  suministran  á  la  fi- 
logenia, la  paleontología  y  la  ontogenia,  agregan : 

En  estas  condiciones  es,  tal  vez,  permitido  tratar  de  representarse,  con  algunas  proba- 
bilidades de  éxito,  las  grandes  líneas  de  la  descendencia.  Hemos  indicado  la  que  nos 
parece  más  probable  para  los  vertebrados.  Los  hechos  recordatíos  nos  permiten  también 
figuramos  el  árbol  genealógico  general,  no  como  se  hace  de  ordinario,  bajo  la  forma  de  un 
abeto  que  emite  ramas  en  toda  la  altura  de  su  tronco,  sino  más  bien  como  uno  de  esos 
árboles  de  los  trópicos,  cuyas  ramas  principales  parten  todas  separadamente  del  suelo. 

¿  Pero  no  es  insensato  pretender  perseguir  en  detalle  la  evolución  ancestral  de  una 
forma  cualquiera  ? 

Es  una  ocupación  que  puede  tener  un  cierto  encanto  tratar  de  conducir  una  forma  da- 
da hasta  su  antecesor  primitivo  supuesto,  manejándola  como  cera  maleable  para  darle 
sucesivamente  la  figura  de  todos  los  antepasados  intermediarios  que  se  le  suponen :  se 
desplazan  los  órganos,  se  les  hace  cabalgar  los  unos  sobre  los  otros,  se  atrofian  los  que 
incomodan,  se  desarrollan  los  rudimentos  de  aquellos  de  que  se  tiene  necesidad  y  final- 
mente se  reconstituye  una  evolución  completa  en  la  cual  no  falta  ni  un  detalle.  Repitá- 
moslo, es  un  pasatiempo  agradable  y  lícito.  Pero  lo  que  parece  inverosímil  es  que  des- 
pués de  haber  imaginado  todo  eso  se  pueda  creer,  ni  por  un  instante,  que  se  ha  encon- 
trado la  verdad ! 

Prudentes  palabras  que  conviene  tener  presentes  á  los  que  se  arriesgan  en  aven- 
turadas hipótesis  y  pretenden  erigirlas  en  leyes  naturales. 

A.  Gallardo. 


64  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

tíudolien  (F.).  Quelques  notes  sur  plusieurs  Copropkiages  de  Buenos 
Aires,  en  :  Revista  del  Museo  de  La  Platas  tomo  IX,  página  371-380,  La 
Plata,  1899. 

Describe  la  nidiñcación  y  costumbres  de  varios  coleópteros  coprófagos  bonae- 
renses,  á  saber  de  :  Phanaeus  splendidulus  F.,  Ph,  Milon  BL,  Megathopa  bico- 
lor Guér.,  M.  intermedia^  Gromphafi  inermis  Har.,  Boüiites  onitoides  Har.. 
Onthopha^us  hirculus  Mannerh.,  Canthon  bispinus  Germ.,  C.  mutieus  Har.,  C. 
eduntulus  Har.,  Scaptophilus  dasypleurus  Germ.,  y  Diloboderus  Ábderus 
(Sturm.)  Reiche.  El  artículo  está  ilustrado  con  una  lámina. 


IV.  —  CIENCIAS  MÉDICAS 


F.  le  Daotec.  LaSexualité.  Un  tomo  de  cien  páginas.  —  Carré  y  Naad,  edi- 
tores. 

Sobre  tema  tan  abstruso  é  intrincado  sólo  debe  primar  un  espíritu  severo  y  ex- 
clusivamente analítico  y  de  observación  personal.  En  la  obra  de  Le  Dantec  es 
digno  de  encomio  el  predominio  de  aquellas  calidades  sobre  el  prurito  de  crítica 
sutil  y  refinada  que  á  muchos  autores  permite  el  campo  enmarañado  y  osbcuro  de 
este  capítulo  de  fisiología  esencial.  Como  los  jalones  que  pueden  guiar  á  quien 
pretende  estudiar  asunto  tan  interesante,  no  siempre  son  resultado  de  la  experi- 
mentación, sino  proyecciones  hipotéticas  más  ó  menos  bien  basadas.  La  obra  poco 
sintetiza,  á  pesar  de  lo  cual  merece  leerse  con  detención,  pues  desarrolla  con 
acertada  lógica  la  génesis  plastidular,  sus  ulteriores  evoluciones,  y  las  teorías 
biológicas  correlativas  á  los  diversos  períodos. 

E.  Prins. 

L<.  Bapd,  Profesor  de  la  Facultad  de  Medicina  de  Lyon.  La  spóoifloité  cellu- 
laire.  Ses  conséquences  en  biologie  genérale,  un  tomo  de  cien  páginas.  Garre  y 
Naud,  editores. 

Esta  importante  cuestión  de  biología  la  desarrolla  el  autor  en  los  cuatro  capí- 
tulos en  que  está  dividida  la  obra  y  que  se  titulan  :  Lindifférence  et  la  spéci^— 
cité  cellulaire.  La  fixité  héreditaire  des  types  cellulaires  dans  les  organismes 
adultes,  La  constitution  des  espéces  cellulaires  au  cours  du  développement.  La 
spéci^cité cellulaire  etlesgrands  problémes  de  la  biologie  genérale. 


ANALES 


DE     LA 


SOCIEDAD  científica 

ARGENTINA 


DiREcrOR  :  [Qf^eoiero  ÁNGEL  GALLARDO 
Secretarios  :  Señores  Eduardo  Latzina  y  Carlos  Lagos  García 

REDACTORES 

Ingeniero  Eduardo  Aguirre,  señor  Juao  B.  Arabrosetti,  doctor  Pedro  N.  Arata, 
ingeniero  Alberto  de  Arteaga.  iogeníero  doctor  Haauel  B.  Bahía,  ÍDgeniero 
Santiago  E.  Barabino,  ingeaiero  Federico  Birabéa,  arquitecto  Juao  A.  Bus- 
cbiazzo,  ÍDgeniero  Eiuilio  Candiani,  ingeniero  José  S.  Corti,  doctor  Eduardo  L. 
Holmberg,  doctor  Atanasio  Quiruga,  ingeniero  Francisco  Seguí,  doctor  Enrique 
Tornú.  doctor  Roberto  Wernicke,  doctor  Estanislao  S.  Zebalios. 


AGOSTO  1899.  —  ENTREGA  II.  —  TOMO  XLVIII 


PUNTOS   Y    PRECIOS    DE    SUSCRIPCIÓN 

LOCAL  DE   LA   SOCIEDAD,   CRVALLOS   239,    Y   PRINCIPALES    LIBRERÍAS 

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Foraño '»  12.00 

Numero  atrasado »            i. 00 

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La  suscripción  se  paga  anticipada 


BUENOS     AIRES 

IMPRENTA    DE    PABLO    E.   CON!  É  HIJOS,    ESPECIAL    PARA   OBRAS 

580  —  GALLE  PERÚ   --  6S0 

1890 


JUNTA     DIRECTIVA 

Presidente Ingeniero  doctor  Marcial  R.Candioti. 

Více-Presidente  I""  Ingeniero  doctor  Carlos  M.  Morales. 
Id.  2^  Mayor  ingeniero  Arturo  M.  Lugones. 

Secretario  de  actas  Ingeniero  Eleodoro  A.  Damianovich. 
—  correspondencia  Agrimensor  Cristóbal  Hicken. 

Tesorero Ingeniero  Armando  Romero. 

Bibliotecario Señor  Luis  Miguens. 

Ingeniero  Domingo  Noceti. 

Ingeniero  Claro  C.  Dassen. 

Ingeniero  Domingo  Carrique. 
Vocales [  Ingeniero  Emilio  Palacio. 

Ingeniero  Luis  A.  Huerco  (hijo). 

Ingeniero  Julio  Labarthe. 
y  Ingeniero  Oronte  A.  Valerga. 
Gerente Señor  Juan  Botto. 


índice  de  la  presente  entrega 


XXVII^  aniversario  de  la  Sociedad  CientíGca  Argentina 65 

Teodoro  Stucker.  Observaciones  al  capitulo  de  La  Flora  Argentina,  por  el  doctor 
L.  Holmberg,  en  el  Segundo  Censo  de  la  República  Argentina  (tomo  I,  páginas 
385-474) 67 

Federico  Birabrn.  Pedagogía  matemática  (bibliografía  y  crítica) 106 

Bibliografía  :  Noaillbs,  El  ferrocarril  al  Neuquen.  —  Dr  Launat,  Recherche, 
captage  et  aménagement  des  sources  thermo-minérales.—  Romagosa,  La  carrera 
de  ingeniero  civil  en  el  proyecto  de  plan  de  enseñanza.  —  Anales  del  Hnseo 
Nacional.  —  Míndez,  Suero  antic arbuncloso.  —  Brinton,  A  record  of  study  in 
aboriginal  amerícan  languages.  —  Bri.nton,  Le  lenguistic  cartography  of  the 
Chaco  región.  —  Boggiani,  Cartografía  lingüística  del  Chacho.  —  Boggiani, 
Guaicurú 131 


XXVII»  ANIVERSARIO 


DE  LA 


SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 


Alrededor  de  una  bien  servida  mesa  del  Aue's  Keller,  tomaron 
asiento  varios  representativos  miembros  de  nuestra  sociedad,  para 
conmemorar,  el  28  de  julio  próximo  pasado,  el  XXVII  aniversario 
de  la  instalación  de  la  Sociedad  CientiRca  Argentina. 

La  simpática  fiesta,  amenizada  por  un  excelente  programa  musi- 
cal á  cargo  de  la  orquesta  Furlotti,  se  prolongó  hasta  las  1 1  de  la 
noche  en  medio  de  la  amistosa  y  espiritual  conversación  de  los 
asistentes  al  banquete  entre  los  que  recordamos  á  los  doctores  Car- 
los Berg,  Marcial  R.  Candioti,  Carlos  M.  Morales  y  Eduardo  L. 
Holmberg,  ingenieros  Luis  A.  Huergo,  Santiago  Brian,  Eduardo 
Aguirre,  Otto  Krause,  Carlos  Ecbagüe,  Luis  A.  Huergo  (hijo),  Eleo- 
doro  Damianovich  y  Ángel  Gallardo,  agrimensor  Cristóbal  M.  Hic- 
ken  y  señores  Juan  B.  Ambrosetti,  Luis  Míguens,  Arturo  Canoví, 
Juan  Botto,  etc. 

El  presidente  doctor  Marcial  R.  Candioti,  inició  los  brindis  con  las 
elocuentes  palabras  que  publicamos  más  adelante,  siguiéndole  en 
el  uso  de  la  palabra  el  doctor  Berg  que  aludió  espiritualmente  á 
ciertas  patrañas  y  fábulas  cientfficas,  los  ingenieros  Huergo,  Briau  y 
4jallardo,  los  doctores  Holmberg  y  Morales  y  el  señor  Canovi. 


BRINDIS   DEL    PRESIDENTE   DOCTOR    MARCIAL   R.   CANDIOTI 


Señores  : 

La  Sociedad  Científica  Argentina  festeja  con  esta  fiesta  intima  el 
2V  aniversario  de  su  instalación. 

Alt.  toe  UEXT.  AR6.  —  T.  XLTIII  5 


66  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Al  saludaros  en  nombre  de  la  Junta  Directiva,  que  tengo  el  honor 
de  presidir,  hago  mis  más  fervientes  votos  porque  la  prosperidad  y 
el  adelanto^  en  su  vigésimo  octavo  año,  hagan  que  ella  sea  como 
hasta  hoy  la  que  marcha  á  la  vanguardia  entre  las  corporaciones 
científicas  de  la  Argentina. 

Veinte  y  siete  de  años  de  existencia  con  unpasado  envidiable  que 
debe  dejar  orgullosos  á  sus  iniciadores^  le  aseguran  ya  su  esta- 
bilidad y  un  porvenir  lisonjero. 

Oigo  á  menudo  esta  frase  al  hablar  de  una  corporación  científica 
«  es  como  todo  lo  que  se  hace  entre  nosotrosi^y  significando  con  ello 
que  es  inútil  el  esfuerzo  individual  ó  colectivo  de  los  amantes  déla 
ciencia.  Nuestra  sociedad,  señores,  es  el  mejor  desmentido  á  esta 
especie  de  refrán  que  hoy  quiere  aplicarse  á  todo.  Ahí  están  sus 
iniciativas  y  sus  hechos,  desarrollados  en  sus  publicaciones,  en  sus 
conferencias,  en  sus  excursiones  científicas,  en  sus  concursos  y  ex- 
posiciones, coronadas  finalmente  por  el  Primer  Congreso  Científico 
de  la  América  latina  que  ha  sido  todo  un  éxito  indiscutiblemente. 

Trabajemos,  pues,  con  fe  y  con  entusiasmo.  Los  pueblos  se  enri- 
quecen con  el  adelanto  de  sus  artes  y  de  sus  industrias,  pero  un 
pueblo  se  agiganta  cuando  su  riqueza  material  es  complementada 
con  su  adelanto  intelectual. 

Nuestra  sociedad,  señores,  tiene  una  misión  muy  grande  que 
llenar,  y  para  ello  necesita  del  concurso  de  todos  y  de  cada  uno. 

Y  al  hacer  esta  manifestación  no  quiero  dejar  pasar  esta  oportu- 
nidad, para  manifestar  una  vez  masen  la  intimidad  de  esta  fiesta- 
mi  más  profundo  agradecimiento  por  el  alto  honor  que  me  dispen- 
saron mis  colegas  al  llevarme  al  elevado  puesto  que  ilustraron 
los  Rawson,  Berg,  Kyle,  Huergo  y  tantas  otras  personalidades  de 
nuestro  mundo  científico. 

Señores:  Propongo  un  brindis  por  la  prosperidad  de  la  Sociedad 
Científica  Argentina,  porque  en  ocasiones  análogas  nos  congregue- 
mos con  el  mismo  entusiasmo  que  hoy,  y  por  la  felicidad  personal 
de  los  fundadores  de  esta  institución,  muchos  de  los  cuales  nos 
acompañan  en  estos  momentos. 

He  dicho. 


OBSERVACIONES 

AL  CAPÍTULO 

LA    FLORA    ARGENTINA 

POR  EL  DOCTOR  E.  L.   BOLHRBRG 
EN  EL   «   SEGUNDO   CENSO  DE  LA    REPÚBLICA    ARGENTINA  » 

(TOMO  I  PÁGINAS  385-474) 

Por    TEODORO    STUCKERT 


He  leído ea  varios  periódicos,  publicaciones  escritas  referentes 
al  trabajo  titulado  Flora  Argentina  del  doctor  Holnnberg  que  acabo 
de  mencionar;  y  esto  excitó  mi  curiosidad,  por  tratarse  de  un  hombre 
á  quien  tengo  en  alto  concepto  cientíñco  y  de  un  asunto  al  que  he 
dedicado  algunos  años  de  pacientes  investigaciones. 

Para  satisfacer  este  deseo  me  he  informado  de  la  parte  del  primer 
tomoáque  se  reñeren,  he  ojeado  el  libro,  anotando  metódicamente 
loque  me  llamaba  la  atención,  de  lo  cual  provienen  las  presentes 
lineas. 

Tal  vez  sedirá  que  hay  algo  de  impertinencia  de  mi  parteen  esie 
estudio,  pero  esto  no  es  una  razón  para  que  excuse  la  exposición 
de  mi  opinión  al  respecto,  porque  mi  propósito  al  revisar  el  trabajo 
aludido  responde  al  objeto  de  no  ver  desconocida  la  República  Ar- 
gentina ante  propios  y  extraños,  en  tratándose  de  su  importante 
Flora . 

A  ese  fln  voy  á  indicar  en  la  forma  que  conceptúo  indispensable 
los  errores  y  omisiones  más  resaltantes  que  he  encontrado  en  él ; 
aun  sobre  el  cambio  de  apreciaciones  que  no  considero  correctas. 
No  poseo  la  ciencia  en  el  verdadero  sentido  de  la  palabra  ;  pero  soy 
aficionado  y  admirador  de  la  naturaleza  y  mayormente  de  sus  teso- 
ros vegetales. 

Mis  estudios  botánicos  no  son  de  decenio;  comprendo  no  obstan- 
te que  si  el  doctor  Holmber^  ha  escrito  la  Flora  Argentina  en  (A 


68  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

corto  tiempo  de  tres  meses,  sin  más  preparación  que  la  de  los  re- 
cuerdos de  sus,  múltiples  viajes,  ha  hecho  una  hazaña  y  esa  es  se- 
guramente la  causa  de  los  errrores  que  contiene  su  exposición  in- 
serta en  el  Censo  Nacional^  obra  oficial  y  de  trascendencia. 

Por  las  razones  enunciadas,  es  claro  que  el  contenido  de  ese  es- 
crito no  puede  satisfacer  las  exigencias,  ni  aun  las  esperanzas  que 
dejan  concebir  obras  de  esta  índole.  Es,  pues,  sensible  queen  el  Cen- 
so, en  el  que  debe  reflejarse  la  expresión  genuina  de  lo  que  el  país 
ofrece,  veamos  representada  su  Flora  por  unas  cuantas  páginas  que 
dan  una  idea  vaga  ó  incompleta  de  su  riqueza,  por  cuya  razón  el 
escrito  es  á  todas  luces  deficiente  á  los  productos  de  ésta  y  por  con- 
siguiente forma  un  concepto  equivocado  de  lo  que  se  representa  en 
esta  materia. 

La  obra  sobre  la  Flora  Argentina,  del  doctor  Holmberg,  encierra 
en  efecto  y  sin  entrar  en  detalles,  la  base  de  las  diferentes  formacio- 
nes fitogeográñcas,  que  hace  veinte  años  nos  hizo  conocer  el  doctor 
Lorentz.  Muchas  líneas  regionales  de  Lorentz  fueron  trazadas  al 
acaso  ó  por  datos  inseguros,  así  es  que,  recién  después  de  su  épo- 
ca y  no  obstante  no  haberse  alterado  fundamentalmente  las  primi- 
tivas observaciones,  ha  podido  notarse  un  ensanche  de  conocimien- 
tos en  la  materia,  debido  á  investigaciones  ulteriores  de  algu- 
nos hombres  observadores  y  de  ciencia,  inclusive  las  del  doctor 
Holmberg. 

El  hallazgo  de  una  serie  de  plantas  nuevas  imprimió  un  tipo  más 
característico  á  cada  formación,  aumentando  así  su  composición 
numérica  ;  pero  no  fué  ésta  la  causa  principal  para  la  fijación  más 
exacta  de  nuevas  líneas  de  demarcación  de  las  distintas  formacio- 
nes. Lo  que  contribuyó  más  eficazmente  áella  fué  el  conocimiento 
más  amplio  del  área  geográfica  de  numerosas  especies  ya  conocidas. 
Influyeron  no  poco  en  este  adelanto  las  mejores  nociones  alcan- 
zadas en  estos  últimosaños,  referentes  á  las  condiciones  geológicas, 
metereológicas,  climatéricas  y  topográficas  del  país.  De  mqnera 
que  debido  á  estos  nuevos  esclarecimientos  se  han  producido  cier- 
tas modificaciones  en  el  conjunto  de  las  líneas  de  formación  fito- 
geográfícas,  que  han  facilitado  con  cierta  precisión  la  demarcación 
de  algunas  divisiones  dentro  de  sus  propios  límites. 

En  muchos  pasajes  del  escrito,  veo  impresa  la  palabra  Buenos 
Aires  con  y  griega,  mientras  queen  la  mayor  parte  de  la  misma 
obra,  inclusa  la  carátula  está  estampada  la  i  latina  y  sucede  tam- 
bién que  en  el  curso  de  aquélla  se  encuentra  impresa  la  palabra 


LA   PLORA  ARGENTINA  69 

«  Córdoba  »  con  6  larga  con  excepción  de  la  parte  de  la  Flora  en 
donde  usa  la  v  corta.  Hubiera  sido  de  desear  más  uniformidad  en 
la  manera  de  escribir  nombres  propios. 

En  el  interés  de  saber  á  punto  fijo  de  qué  planta  se  trata,  hubiera 
sido  preferible,  que  el  doctor  Holmberg  hubiera  agregado  al  nom- 
bre latino  de  cada  especie  de  planta  que  cita,  el  nombre  de  su  au- 
tor, aunque  sólo  en  abreviatura,  para  así  no  confundirla  con  los 
sinónimos. 

Con  el  propósito  de  facílitarcomparaciones  entre  la  Flora  del  au- 
tor y  las  establecidas  por  mi  parte,  indico  en  cada  observación  en 
la  primera  columna  el  número  de  la  página  y  en  seguida  el  de  la 
linea  del  Censo,  pudiendo  de  este  modo  encontrarse  sin  demora  lo 
que  se  desea  buscar. 

En  las  observaciones  pongo  las  palabras  ó  pasajes  del  texto  del 
Censo  entre  dos  llamadas  y  los  que  á  mi  juicio  deben  reemplazarlas 
en  letras  más  visibles. 

Las  palabras  «Nombre  vulgar»,  las  expreso  porN.  v. 

Cuando  se  repiten  palabras  ó  pasajes  idénticos  ó  parecidos  que 
necesitan  la  misma  observación,  lo  reñero  á  la  señal  Confr.  lo  que 
significa  «  confróntese  ». 

El  principal  libro  sistemático  y  que  me  sirvió  de  base  para  la  re- 
visión del  escrito  del  autor,  es  el  titulado  Genera  p/an(arum  por 
Bentham  y  Hooker  y  cuando  lo  cite  en  las  lineas  subsiguientes  lo 
haré  sólo  con  la  abreviatura  B.  H.;  aceptando  también  como  conti- 
nuación del  mismo,  el  Index  Gen.  Planl.  Phanerog.  por  Th.  Du- 
rand  ;  el  que  citaré  por  la  abreviación  Dur.  Ind.  No  omitiré  autori- 
dad de  las  obras  sistemáticas  de  otra  división,  que  tratan  esta  ma- 
teria, por  ejemplo:  la  de  los  señores  Le  Maoüt  et  Decaisne  en  su 
Traite  de  Bolanique  y  las  citaré  cuando  se  presente  el  caso  por  me- 
dio déla  abreviatura  L.  M.;  la  deOtto  Kuntzc,  Revisto Generum Plan- 
larum,  la  que  citaré  por  la  abreviación  0.  K.  Rev. 

No  he  introducido  en  absoluto  la  nomenclatura  reformada  del 
doctor  O.  Kuntze:  1°  para  que  el  lector  se  dé  mejor  cuenta  de  cuál 
plantase  trata  en  comparación  al  trabajo  del  doctor  Holmberg; 
limitándome  á  indicar  por  las  notas  enumeradas  en  cada  nombre 
latino,  el  cambio  al  cual  pueden  ser  susceptibles  aquellas ;  2"*  por- 
que esta  nomenclutura,  que  importa  un  cambio  fundamental  de  la 
actualidad  existente,  no  ha  sido  autorizado  aún  por  algún  congreso 
científico. 

Entremos  en  materia  : 


70  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

389,  59.     Si  el  autor  nombra  aquí  al  doctor  Federico  Schicken- 

dantz y  al  señor  Avé-Lallemand, creo  que  con  mucha  razón 
y  justicia  hubiera  debido  hacer  flgurar  también  á  otros 
coleccionistas  aficionados  y  algunos  de  ellos  bastantes  ilus- 
trados, como  el  doctor  Domingo  Parodi,  quien  residió  mu- 
chos años  en  Corrientes,  Misiones  y  Paraguay  y  lia  com- 
pilado un  herbario  muy  voluminoso,  formado  en  aquellas 
comarcas.  Este  caballero  se  dedicó  recién  á  una  edad  ma- 
dura ála  botánica,  la  que  desde  entonces  fué  su  entrete- 
nimiento predilecto.  Es  posible  que  por  este  motivo  haya 
olvidado  algo  de  su  preparación  científica,  pero  juzgo  que 
poseía  más  aptitudes  y  entusiasmo  para  este  ramo,  que 
los  otros  dos  señores  antes  citados. 

Parodi  publicó  varios  opúsculos  sobre  plantas  y  algunos 
de  sus  trabajos  científicos  literarios  han  sido  publicados 
en  los  Anales  de  la  Sociedad  Científica  Argentina  de  Bue- 
nos Aires. 

Por  desgracia,  sus  descripciones  carecen  de  sistema^ 
pudiendo  notarse  en  ellas  cierta  confusión,  debido  proba- 
blemente al  inmenso  material  que  deseaba  dominar  y  á 
la  disconformidad  de  los  autores  de  los  libros  de  que  él 
disponía  para  sus  determinaciones  botánicas. 

390,  21 .     Me  es  completamente  nuevo  y  supongo  sea  alguna  mala 

interpretación  del  autor,  que  el  doctor  Federico  Kurtz, 
hombre  de  gran  talento,  de  vastos  conocimientos  en  la  ma- 
teria y  una  verdadera  autoridad  en  la  ciencia  botánica, 
haya  recorrido  la  Patagonia. 

390,  22.  Fuera  de  los  indicados,  cónstame  la  existencia  de  va- 
rios otros  herbarios  sostenidos  por  aficionados  particu- 
lares. 

390,  31.  Es  realmente  deplorable  que  hasta  ahora  no  se  haya  for- 
mulado é  impreso  una  reseña  sistemática  de  todas  las 
plantas  indígenas  conocidas  y  descriptas  hasta  la  fecha. 

Tanto  más  sensible  es  este  vacío,  cuanto  que  todos  los 
países  limítrofes,  en  primer  lugar  Chile,  tienen  sus  Floras 
debidamente  descriptas  ó  á  lo  menos  catálogos  de  enume- 
ración de  los  espontáneamente  existentes  en  cada  país. 

Además  el  autor  incurre  en  este  párrafo  en  una  contra- 
dicción abierta,  porque  dice  en  la  página  430,  línea  33  : 
«  que  debemos  llenar  nuestros  catálogos  »,  \o  que  prueba 


Li  PLOEÁ  ABGUITIMA  71 

evidentemente  que  él  sabe  que  existen,  no  uno  solo,  sino 
varios  catálogos  de  las  plantas  argentinas. 

390,  49.     En  cuanto  á  los  herbarios (contr.  obs.  á  pág.  390, 22;  línea 

391 ,  linea  1)  me  abstengo  de  todo  juicio,  porque  fuera  de 
el  del  Museo  botánico  de  la  Universidad  de  Córdoba  que  he 
recorrido  ligeramente,  y  el  particular  del  doctor  Kurtz, 
no  he  visto  en  el  pais  ningún  otro,  excepto  el  mió. 

391,  1.     Dada  la  actividad,  la  ilustración  científica,  las  numero- 

sas relaciones  que  frecuenta  y  en  vista  del  tiempo  más  ó 
menos  largó  que  el  doctor  Spegazzini  consagra  á  este  ra- 
mo de  In  ciencia,  hay  razón  para  creer  que  su  herbario  sea 
uno  de  los  más  completos  de  ejemplares  de  la  República 
Argentina. 

392,  4.    Según  B.  H.,  la  familia  de  las  Leguminosas  se  divide  en 

tres  subfamilias  :  Papilionáceas^Cesalpineasy  Mirnoseas; 
L.  M.,  divide  esta  familia  en  cuatro  subfamilias:  Mimoseas, 
Swartzieas^  CesalpineasyPapílionáceas;  de  modo  que  me 
parece  más  á  propósito  decir  subfamilia  de  Mimoseasy  no 
«(tribu»,  á  menos  queel  autor  haya  querido  decir  tribu 
Eumimoseas. 
392,  9.  Si  domina  en  una  región  el  género  Prosopis,  que  traduci- 
do al  castellano  es  Algarrobo,  no  es  preciso  añadir  espe- 
cialmente « los  Caldenes »,  pues  éstos  pertenecen  á  una 
especie  del  mismo  género  Prosopis. 

392,  1 7.     El  autor  llama  la  familia  unas  veces  «  Cactáceas  »  y  otras 

veces  Cácteas ;  es  una  falta  de  uniformidad.  B.  H.  y  L.  M. 
aceptan  Cácteas,  lo  mismo  que  la  Academia  Española  ;  al- 
gunos autores,  inclusive  Warmíng,  y  también  O.  K.  Bev. 
la  denominan  Cactáceas.  Lo  que  repruebo,  esei  cambio  de 
palabras  á  voluntad  del  autor,  quien  escribe  en  un  punto 
el  nombre  de  una  misma  familia  de  un  modo  y  en  otro 
punto  de  otro  modo.  (Coofr.  obs.  á  pág.  410,  línea  4 ;  obs. 
á  pág.  4H,  línea  19;  obs.  á  pág.  434,  linea  33.) 

393,  37.     No  dudo  que  el  doctor  C.  Berg,  el  doctor  C.  Spegazzini, 

el  doctor  F.  Kurtz  y  el  doctor  F.  P.  Moreno,  tengan  cada 
uno  su  catálogo  de  plantas  argentinas  más  ó  menos  com- 
pleto. (Coofr.  obs.  ápág.  390,  linea  41  ;  á  pág.  430,  línea 
33.)  Por  mi  parte  y  como  fruto  de  un  asiduo  trabajo  de 
una  serie  de  años,  he  compuesto  una  obra  de  tres  to- 
mos en   folio  de  500  páginas   más  ó  menos  cada  uno. 


72  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

en  la  cual  está  contenida  la  enumeración  sistemática 
de  todas  las  especies,  variedades  y  formas  de  plantas 
Fanerógamas  y  Criptógamas  vasculares  que  crecen  es- 
pontáneamente  en  la  República  Argentina,  que  se  han 
naturalizado  en  ella,  que  son  objeto  de  cultivo  en  mayor 
escala  y  que  hasta  la  fecha  han  sido  descriptas  como  exis- 
tentes en  ella.  (Confr.  obs.  á  pág.  416,  línea  38.) 

Esta  obra  encierra  además  los  principales  nombres  si- 
nónimos científicos  de  las  plantas  expuestas,  los  diferentes 
nombres  vulgares  y  locales  de  ellas  ([as  que  calculo  en 
unas  diez  mil)  y  las  provincias  y  territorios  en  donde  cre- 
cen. En  ella  he  preferido,  para  más  claridad,  seguir  el 
ejemplo  del  doctor  Híeronymus  en  su  Plantae  diaphoricae 
indicando  para  cada  una  su  lugar  ó  lugares  de  proceden- 
cia según  la  geografía  política,  añadiendo  á  veces  datos 
sobre  parajes  determinados  ó  alturas,  para  así  precisará 
qué  región  fi togeográf ica  pertenece  la  planta  á  consultar. 
Lo  hecho  parecióme  poco,  y  mis  aspiraciones  han  ido 
más  lejos,  pues  comprendí  que  debía  ser  de  importancia 
suma  conocer  al  mismo  tiempo  todos  los  datos  acerca  de 
la  Composición  química^  del  tiso  y  de  la  aplicación  empi- 
rica  yjra/'Aonnl  de  cada  una  de  ellas,  como  también  de  los 
daños  y  perjuicios  que  pueden  ocasionar,  tantoá  las  gen- 
tes como  á  las  haciendas  v  á  tos  medios  de  contrarestar 
sus  efectos. 

Para  conseguir  mi  objeto  he  añadido  á  la  denominación 
de  cada  plántalas  citas  de  los  libros  que  he  consultado,  los 
que  tratan  de  sus  usos  industriales,  de  nociones  y  pro- 
piedades químicas^  de  sus  empleos  farmacéuticos  y  tera- 
péuticos, de  sus  efectos  fisiológicos,  inclusive  los  tóxicos, 
sin  olvidar  la  cita  del  libro  de  mis  propios  apuntes. 

Foreste  medio  me  he  puesto  en  condición  de  encontrar 
sin  demora  todo  lo  que  se  haya  dicho  y  escrito  sobre  cual- 
quier vegetal  argentino. 

Referente  al  área  geográfica  de  cada  planta  he  creido 
conveniente  hacer  una  comparación  de  nuestra  Flora  con 
la  de  los  países  limítrofes,  Chile,  Uruguay,  Brasil  y  So- 
livia citando  al  efecto,  á  más  del  área  geográfica  limitada 
ala  República  Argentina,  la  de  los  paises  circunvecinos, 
é  indicando,  en  cuanto  ha  sido  posible,  la  cita  de  los  li- 


LA  FLORA   ARGENHIfA  73 

bros,  en  los  cuales  plantas  argentinas  quedan  referidas 
como  pertenecientes  tarabién  á  una  ú  otra  de  aquellas  re- 
públicas. 

Conñeso,  sin  embargo,  que  no  me  ha  sido  dado  obtener 
otras  obras,  de  las  cuales  algunas  contienen  descripciones 
de  varias  plantas  nuevas,  y  otras  que  me  eran  necesarias 
para  la  comparación  de  sinónimos. 

Réstame  enumerar  las  plantas  CHpíógamas  celulares  de 
baja  esfera,  trabajo  que  juzgo  de  menor  tarea  que  el  an- 
terior, por  razón  que  fuera  del  doctor  Spegazzini,  ningún 
otro  se  ha  ocupado  en  el  país  de  su  recolección,  determi- 
nación y  descripción. 

Existen,  sin  embargo  algunos  folletos  que  contienen  la 
descripción  de  una  serie  de  plantas  Criptógamas,  escritos 
en  el  extranjero  por  hombres  científicos  especialistas  en 
este  ramo.  Con  mi  propia  colección  de  algunos  cientos, 
de  vegetales  de  esta  clase  ó  sean  Algas,  Hongos  y  Musgos, 
poco  he  contribuido  al  mejor  conocimiento  de  esta  parte 
de  la  Flora  argentina. 

Por  el  índice  de  mi  enumeración  he  podido  calcular, 
que  existen  en  la  República  Argentina^  hasta  la  fecha  co- 
nocidas y  determinadas,  incluyendo  las  variedades  más 
distinguidas,  las  naturalizadas  y  algunas  de  las  más  co- 
munmente cultivadas,  una^  ocho  mil  plantas  Fanerógamas 
y  Criptógamas  vasculares.  El  número  de  plantas  conocidas 
y  determinadas  de  las  Criptógamas  celulares,  lo  calculo  en 
más  ó  menos  tres  mil  especies,  y  el  número  de  las  por 
conocer  lo  estimo  en  muchísimo  más. 
394,  46.  No  obstante  de  que  los  resultados  que  he  obtenido 
superan  considerablemente  á  las  listas  publicadas  por  el 
autor,  soy  de  la  misma  opinión  del  tloctor  Holmberg  res- 
pecto á  que,  aunque  se  adelanta  gradualmente  y  á  paso 
lento  en  el  conocimiento  de  nuestra  Flora,  apenas  se  ha 
descubierto  una  cuarta  parte  de  las  Fanerógamas  y  tal  vfz 
ni  una  décima  de  las  Criptógamas;  de  modo  que  quedará 
todavía  campo  de  estudio  para  generaciones  venideras. 
394,  I  y  siguientes.  El  autor  se  queja  aquí  de  falta  de  unidad  de 
sistema  on  los  diversos  trabajos  hechos  sobre  la  materia 
por  diferentes  autores;  según  mi  opinión  esto  no  es  incon- 
veniente alguno,  porque  el  que  escribe  una  Flora  debe 


74  ANiLLBS  DE  LK  SOCIEDAD  CIENTÍFICA   ARGENTINA 

hacerlo  según  algún  orden  sistemático  y  si  se  le  presentan 
obras  escritas  en  otro  régimen,  trasponer  de  aquella  la 
familia  ó  género  á  las  que  pertenecen  según  el  sistema 
bajo  el  cual  el  escritor  desea  redactar  su  obra. 
394)  16.  El  género  Mollugo,  por  ejemplo,  pertenece  según  B.  H.  á 
las  Ficoidéas  (1),  tribu  Molugineas,  mientras  que  muchos 
otros  autores  lo  incluyen  con  razones  poderosas  entre  las 
«  Cario6leas  »  (según  B.  H.  Cariofiláceas)  y  quizá  otros 
entre  las  Mesembriantemeas  (las  que  según  B.  H.  forman 
parte  de  las  Ficoidéas)  y  así  pudiera  citar  muchos  ejemplos 
más.  • 

395,  i .     Formación  de  la  Pampa. 

El  autor  omitió  citar  aquí  los  dos  folletos  de  J.  Ball 
Contribuciones  á  la  Flora  de  Patagonia,  en  las  que  so 
encuentran  anotadas  muchas  plantas  de  la  formación 
pampeana.  Existen  también  colecciones  particulares  reci- 
bidas de  la  provincia  de  Buenos  Aires. 
395,  6.     Formación  del  Monte. 

El  autor  tampoco  ha  tenido  presente  las  varias  publica- 
ciones inglesas  como  ser  :  Hooker.  Bot.  Mise,  I,  II,  III; 
Journal  ofBotany ;  Companion  to  the  Botanical  magazine, 
London^Journal  of  Botany;  Journal  of  Boíany  and  Kew 
Carden  Miscellany  y  el  folleto  del  doctor  F.  Kurtz  :  Sertum 
Cordobense. 

Existen  además  colecciones  abundantes  é  importantes 
de  varios  aficionados. 
395, 12.     Formación  patagónica. 

El  autor  ha  omitido  igualmente  los  datos  ilustrados  que 
contienen  los  folletos  de  J.  Ball  arriba  citado;  y  última- 
mente se  ha  empezado  la  publicación  de  un  nuevo  trabajo 
del  doctor  Spegazzini  intitulado  Nova  addenda  ad  Floram 
Patagonicam. 

En  O.  K.  Rev.  III,  2,  existen  publicadas  á  la  par  de  un 
gran  número  de  plantas  de  varias  formaciones  de  la 
República  Argentina  también  cierta  cantidad  de  la  Pata- 
gonia,  recolectadas  por  el  doctor  F.  P.  Moreno,  señores 
Tonini  y  Beaufils. 

(1)  OK.  Rev.,  I,  pág.  213.  No  acepta  el  diptongo  ai  y  escribe,  por  consiguiente, 
el  nombre  de  la  familia  :  Ficodeas. 


LA  FLORA  ARGENTINA  75 

395,  30.     Bosques  antarticos. 

Fuera  de  los  citados,  se  han  recibido  datos  y  colecciones 
particulares  de  aquellas  regiones. 

395,  33.     fíegtón  de  la  Puna. 

También  son  incompletas  las  citas  del  autor,  porque  no 
menciona  las  de  las  obras  de  Hooker  arriba  indicadas,  que 
contienen  las  determinaciones  de  una  serie  de  plantas  reco- 
gidas por  los  doctores  Gillies  y  Tweedie  y  las  de  los  dos 
Sertum  Mendocinum  por  el  doctor  R.  A.  Philippi.Las  varias 
publicaciones  del  doctor  F.  Kurtz  sobre  plantas  mendo- 
cinas,  y  que  el  autor  cita  en  otra  parte.  Existen  datos  y 
colecciones  de  particulares. 

396,  1 .     Formación  subtropical. 

En  Engler  Bot.  Jahrbücher  se  encuentran  datos  y  des- 
cripciones de  plantas  nuevas,  tanto  de  ésta  como  de  otras 
regiones.  Existen  además  variadas  colecciones  recibidas 
deTucumán,  Salta  y  Jujuy. 

396,  1 1 .     Formación  del  Chaco. 

Como  literatura  para  esta  formación,  puede  citarse  el 
escrito  del  doctor  T.  Morong  :  Enumeración  de  plantas 
del  Paraguay,  en  el  cual  están  contenidos  numerosos 
vegetales  encontrados  en  suelo  argentino.  En  la  publica- 
ción de  Graham  Kerr  se  halla  expuesta  una  larga  serie 
de  plantas  recolectadas  en  las  cercanías  del  fortín  Page, 
territorio  de  Formosa.  Hay  también  colecciones  enviadas 
de  Formosa. 

396,  <3.     Formación  misionera. 

Fuera  de  los  libros  referidos,  existe  el  del  doctor  Do- 
mingo Parodi,  Plantas  usuales;  el  del  señor  Eduardo 
Matoso,  Cien  industrias;  el  de  D.  Juan  Queirel,  Misiones. 
Hay  también  datos  y  colecciones  recibidos  de  aquellos 
parajes. 

396,  24.     Formación  mesopotdmica. 

Además  del  citado  existe  un  opúsculo  del  doctor  HoíT- 
man  Plantae  Lorentzianae  y  oíros.  Asimismo  se  han  reci- 
bido datos  y  colecciones  de  Entre-Rios. 

397  á  401.  Las  exposiciones  numéricas  de  las  especies  de  cada 
familia,  bien  pueden  tener  alguna  utilidad  relativa  y 
comparativa;  pero  son  poco  inteligibles  para  legos  en  la 
materia.  No  pueden  servir  de  norma  para  cada  formación 


76  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARCENTINA 

fitogeográfíca  por  haberse  estudiado  sólo  en  parte  algunas, 
mientras  que  otras  no  lo  han  sido  absolutamente. 

402,  i'f.  Por  algunos  autores  inclusive  L.  M.  las  «  Sesámeas  »  son 
consideradas  como  una  familia  separada.  En  B.  H.  el 
género  de  Martynia  pertenece  á  la  familia  de  las  Pedali- 
neas  (3),  tribu  Marti nieas.  Las  dos  especies  indígenas, 
Martynia  lútea  Lindl.  y  M.  montevidensis  Cham.  N.  v.  : 
Cuernos,  astas,  uñas  ó  espuelas  del  diablo,  son  muy  co- 
munes y  despreciados. 

402,  43,  Según  L.  M.  y  otros  autores  las  <t  Verbasceas  »  forman 
una  familia  particular.  B.H.  hacen  figurar  las  Verbasceas 
como  una  tribu  de  la  familia  de  las  Escrofularineas  (3). 
Del  género  Verbascum  tenemos  la  especie  V.  virgatum 
With.,  de  que  habla  el  autor.  N.  v. :  Barbasco,  Polillera  y 
también  desde  algunos  años  naturalizada  aquí  la  especie 
V.  ñlattaria  Lin.  N.  v.  Gordolobo,  propio  también  á  varias 
otras  especies  de  Verbascum. 

402,  51.  El  doctor  Spegazzini  publicó  en  abril  un  folleto  titulado 
Fungi  Argentini,  en  el  que  da  á  conocer,  fuera  de  las 
ya  publicadas  anteriormente,  un  número  de  más  de  800 
especies  de  Hongos. 

405,  36.  El  «  Caldén  »  es  según  el  doctor  Hieronymus  en  Plant. 
diaph.y  pág.  91,  la  Prosopis  Algarrobilla  Gris.  Pl.  Lor. 
n**  236  y  Symb.n''  673;  la  que  dice  ser  idéntica  con  la 
Prosopis  Ñandubay  Lor.  en  Gris.  Symb»  n**  671. 

Por  consiguiente,  según  este  autor,  el  Caldén  de  San  Luis 
sería  igual  al  Ñandubay  de  Entre-Kios,  Sania  Fe  y  Córdoba. 
Hay  mucha  probabilidad  de  que  la  una  sea  notable  varie- 
dad de  la  otra  y  también  la  hay  deque  pueda  desdoblarse 
en  dos  especies  y  que  el  autor  tenga  razón  en  lo  que  dice 
en  la  página  466,  línea  34.  El  Ind.  Kewens.  las  cita  como 
dos  especies  distintas. 

Paréceme  por  otra  parle  que  el  «  Caldén  »  debe  ha- 
ber sido  el  niño  mimado  del  autor,  pues  no  hallo  otro 


(2)  O.  K.  Rev.  II,  pág.  480,  acepta  en  lugar  de  Pedalineas,  el  nombre  de  Pedaliá- 
ceas como  valido  para  esta  familia  y  une  las  dos  especies  bajo  la  denominación 
M.  lútea  Lindl. 

(3)  O.  K.  Rev.,  II,  pág.  496,  acepta  en  lugar  de  Escrofularineas  el  nombre  de 
Escrofulariáceas  como  propio  para  esta  familia. 


LA  FLORA  AROEHTINA  77 

motivo  fundado  para  que  se  ocupe  tanto  de  un  árbol  que 
carece  aun  de  entidad  mediana  (confr.  obs.  á  pág.  421^  1. 34 
á  i6),  tratando  así  unos  árboles  con  criterio  desigual  y 
olvidando  otros. 

Numerosos  árboles  tienen  seguramente  más  impor- 
tancia, más  divulgación  y  trascendencia  que  el  Caldén. 
El  autor,  no  obstante  eso,  apenas  los  recuerda  con  el 
nombre  ú  omite  la  cita,  como  por  ejemplo  el  Qtiebraeho 
Colorado,  Schinopsis  Lorentzii  Engl.  (4)^  Anacardiácea, 
(confr.  obs.  á  pág.  424,  I.  31 ;  y  á  pág.  449,  I.  42.)  y  el 
Palo  Santo,  Bulnesia  Sannienti  Lor.  in  Gris.  Symb.  n""  433, 
Zigofílea  (5). 

406,  25.  Con  el  párrafo  respecto  á  observadores  y  coleccionistas 
estoy  muy  conforme,  y  convengo  en  que,  para  el  conoci- 
miento de  la  Flora  Argentina  y  su  fitogeograíia  sería  un 
gran  adelanto,  si  no  sólo  en  cada  provincia,  sino  en  cada 
Departamento  hubiera  algún  coleccionista  entendido,  que 
juntase  y  secase  bien  las  especies  de  su  distrito  durante 
varios  años.  Más  todavía  se  progresaría,  si  el  aficionado, 
después  de  fechar  los  ejemplares  y  de  indicar  en  cada  uno 
el  sitio  de  su  procedencia,  pudiese  añadir  á  cada  planta 
su  nombre  vulgar  y  local  y  los  usos  industriales,  los  em- 
pleos medicinales  empíricos,  la  utilidad  que  presta  alas 
haciendas  y  el  daño  que  pueda  ocasionarlas,  y  algunas 
observaciones  propias. 

407  y  415,  7.  Sería  de  poca  utilidad  práctica  é  inoportuno  por  el 
momento  extenderse  en  observaciones  sobre  las  5u¿/orma- 
ciones  de  pastos  duros  y  tiernos;  pero  puede  ser  que  en 
otra  ocasión  volvamos  sobre  el  tema.  La  familia  de  las 
Gramíneas  es,  seguramente,  después  de  la  de  las  Com- 
puestas, la  que  exhibe  más  representantes  en  especies  en 
la  República  Argentina ;  en  cambio,  es  sin  disputa  la  que 
demuestra  mayor  número  de  individuos  que  ninguna  otra. 


(4)  O.  K.  Rev.,  III,  S,  pág.  45,  restituye  el  género  Quebrachia  en  lugar,  del  de 
Schinopsi$  establecido  por  Eogier  en  su  reemplazo  y  adoptado  por  Dur.  Ind. ;  de 
modo  que  en  rigor  y  por  prioridad  pertenece  a  este  árbol  el  nombre  de  Quebrachia 
Lorentzii  Gris. 

'^'5;  O.  K.  Rev..  I,   pág.  89,  acepta  por  nombre  propio  de  esta  familia  él  de 
Zigofildceas. 


78  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

Las  Gramíneas  son  las  que  tienen  para  el  hombre,  tal 
vez  más  que  las  Leguminosas,  la  mayor  importancia, 
pues  están  directamente  relacionadas  con  su  existencia. 
Es  la  familia  que  en  este  país  ha  contribuido  y  sigue 
contribuyendo  poderosamente  al  adelanto  del  bienestar  de 
sus  habitantes. 

Ella  está  representada  en  la  República  Argentina  por 
trece  tribus,  104  géneros  divididos  entre  491  especies  y  69 
variedades  determinadas,  y  143  especies  aún  indetermi- 
nadas, de  lo  que  resulta  que  tenemos  un  total  de  703  com- 
ponentes de  la  familia  de  las  Gramíneas  en  nuestra  Repú- 
blica, sin  contar  las  especies  cuyo  género  no  ha  podido  ser 
constatado  y  las  que  todavía  no  se  han  encontrado ;  siendo 
casi  seguro  que  estas  triplicarán  el  número  de  las  deter- 
minadas. 

Creo  que  la  falta  de  conocimiento  de  esta  parte  de  la 
Flora  argentina  debe  imputarse  á  que  ningún  coleccionis- 
ta del  país  ha  prestado  atención  especial  á  las  Gramíneas, 
por  ser  plantas  poco  vistosas  y  sin  atractivos^  siendo  á 
más,  la  mayor  parte,  de  modesta  presencia  y  bajo  creci- 
miento. 
410,  4.  L.  M.  establecen  una  familia  «Cariofileas)^;  B.  H.  la  deno- 
mina Cariofildceas , 
410,  4.     L.  M.  admiten  una  familia  «Soláneas»,  la   misma  ala 

que  B.  H.  le  dan  el  nombre  de  Solanáceas. 
410,  21 .     Supongo  que  el  nombre  del  género  Nothochlaena  R.  Br. 
(no  Nothochlena  como  dice  el  autor)  ha  sido  reformado  y 
aceptado  así  por  muchos  botánicos  por  el  de  Notholaena, 
pero  O.  K.  Rev.  II,  página  816,  ha  restituido  su  verdadero 
nombre.  (Confr.  obs.  á  pág.  462,  I.  12.) 
410,  26.     En  lugar  de  «Enotérea»  debe  decirse  Onagrariea,  por- 
que el  género  «Oenothera»  pertenece  según  L.  M.  y  B.  H,, 
á  la  familia  de  las  Onagrarieas  (6). 
41  K  9.     Casi  todas  las  especies  de  Gerardia  son  llamadas  en  la 
sierra  Salvia  de  la  hora,  Salvia  lora,  Salvilora ;  convengo, 
sin  embargo,  que  el  nombre  de  «conejillas  de  la  sierra», 
sería  muy  apropiado  para  plantas  de  este  género,  por  pa- 
ís o.  K.  Rev.  I,  pág.  250,  determina  el  nombre  propio  á  esta  familia  por  0/ia- 
grdceas. 


LA   FLORA   ARGBNTUIA  79 

recerse  las  flores  mucho  á  las  de  las  coDejíllas  de  jardin, 
especies  de  Anlirrhinum,  Escrofularínea.  (Escrófula riácea 
O.  K.  Rev.;  confr.  ñola  3). 

411,  12  Á  pesar  de  ser  «Crocea»  una  palabra  castellana,  ella  es 
poco  usada  y  casi  incomprensible  á  mucha  gente  ameri- 
cana, por  loque  hubiera  sido  preferible  la  palabra  azafra- 
nada, dorada,  amarillo  subido. 

41 1 ,  13.  Si  el  autor  habla  de  la  familia  de  las  Gramíneas,  me  pa- 
rece que  hubiera  correspondido  decir  Ciperáceas  en  lugar 
dé  «Ciperos)^,  pues  no  se  trata  únicamente  de  especies 
del  género  Cyperus,  sino  también  de  las  de  otros  de  la  fa- 
milia, SctrpuSj  etc. 

411,  13.  Existen  en  la  República  Argentina  unas  veinte  especies 
de  Eringios  bien  determinados,  los  que  crecen  casi  todos 
cerca  del  agua ;  por  consiguiente,  me  parece  impropio  de- 
cir «el  Eringio»,  como  si  no  hubiera  más  que  una  sola 
especie  bien  conocida. 

411,13.  Ño  sabía  y  es  raro  que  la  Blumenbachia  insignis  Schrad., 
(Loasea  ^  Loasácea  O.  K.)  tuviera  el  N.  v.  de  amores 
secos.  La  planta  es  de  flor  hermosa,  tiene  hojas  grandes 
con  pelos  quemantes  igual  ó  peor  que  la  ortiga. 

En  Chile  se  aplica  el  nombre  de  Amor  seco  á  la  Acaena 
pinnatifidaR  y  P. ;  la  que  existe  también  en  Patagonia, 
mientras  que  la  planta  determinada  por  Hieron^mus,  con 
este  nombre  científlco,  resultó  ser  la  Acaena  eupatoria 
Cham.  (Rosáceas). 

En  la  República  Argentina  se  atribuye  e\  nombre  Amor 
seco  al  Heterospermum  diversifolium  Kth.  (7)  y  al  Bidens 
leucanthus  Willd.  (Compuestas). 

411,  17.     L.  M. establecen  la  familia  de  «Dicondreas»,  B.  H.  con- 
sideran el  género  Dichondra  como  perteneciente  á  la  fa- 
milia de  las  Convolvuláceas,  tribu  Dicondreas  {Con(r,  obs. 
.     á  pág.  426,  1.8). 

411,  20.  Compréndese  por  el  nombre  vulgar  y  local  de  «Zarza- 
parrilla» muchas  plantas  distintas  y  á  las  que  se  da  más 
comunmente  esta  denominación  son  :  Varias  especies  de 


7,  Supongo  que  por  prioridad  O.  K.  Rev.,  III,  2,  pág.  158,  substituye  el  nombre 
posterior  de  Heterospermum  aceptado  por  B.  H.  y  Dur.  Ind.,  por  el  de  Heteras- 
pervta  y  el  de  la  especie  por  E.  pinnatum  var.  c  diver^ifnl.  O   K.  ;H.  B.  K.\ 


80  ANALES   DE  LA  SOCIEDAD  aBNTÍFIGA  ARGENTINA 

Smilaa,  Liliáceas,  la  Muehlenbeckia  (H) sagiUi folia  Meissn. 
Poligonea  ('J);  la  Macfadyena  cynanchoides  {C\iwai.)  Mo- 
rong,  Bignoniácea(IO);  el  Liabum  candidum  Gris.,  Com- 
puesta. 
413,  lo.  Existen  varias  especíesele  Euforbiáceas  «rastreras»,  por 
ejemplo,  la  Euphorbia  Lorentzii  Muell.  N.  v. :  Yerba  de  la 
golondrina. 

412,  15.     En  la  República  Argentina  existen  y  arias  Hiperícineas, 

pero  sólo  para  una  de  ellas  tengo  anotado  como  lugar 
oriundo  la  provincia  de  Buenos  Aires,  es  decir,  la  región 
de  la  que  trata  el  autor  en  esta  página,  y  es  el  Hypericum 
connaíuma  Lam.  N.  v. :  Oreja  de  gato,  etc.  Existe  también 
un  H.  bonariensis  descripta  por  Grisebach  en  Symb,  Fl. 
arg.,  núm.  216,  y  en  Lillo,  Flor.  Tuc,  pág.  63,  pero  esta 
especie  aunque  lleva  el  adjetive  de  bonariensis  es  origina- 
ria deTucumán.  Encaso  de  crecer  en  la  región  citada  por 
el  autor  otros  Hipéricos  (que  yo  no  conozco)  puede  decirse 
algunas  Hipericinea^s  (11),  y  si  no  existe,  como  creo,  sino 
una  especie,  no  debe  emplearse  el  plural. 

413,  1  y  9,  y  nota  1.     Curmamoel  óCurúmamoel,  Espina  cruz,  Cru- 

cerilla,  Quina,  son  nombres  triviales  dados  á  la  Co//e¿m 
Cruciata  Gilí.  Ramnea  (12)  y  es  posible  que  el  cerro  de 
Currúmamuel  haya  recibido  su  nombre  de  la  planta,  ó 
vice- versa. 
413,  9(1).  Para  la  Colletia  ferox  Gilí,  tengo  anotado  los  N.  v.  : 
de  Barba  de  tigre,  Tola,  Quina  del  campo.  Crucero,  pero, 
á  estar  á  lo  que  dice  el  autor,  puede  añadirse  á  ella  los  dos 
otros  nuevos  brusca  ó  BrusquUla.  Para  mi  estos  últimos 

(8)  Según  O.  K.  Rev.,  II,  pág.  553,  el  género  Muehlenbeckia  ha  sido  unido  con 
el  de  Polygonunif  de  consiguiente  esta  planta  debe  llamarse  hoy  según  el  autor 
citado:  PoligonumsagiUifolium  O.  K.  (Rev.  III,  2  pág.  369). 

(9)  O.  K.  Rev.,  II.  pág.  552,  acepta  el  nombre  de  Poligonáceas  para  la  misma 
familia  que  B.  H.  y  Dur  Ind.  llaman  Poligoneas. 

(lOj  Según  O.  K.  Rev.,  III,  2  pág.  243,  esta  planta  debe  llamarse  Dolichandra 
cynanchódes  Ch.  y  Schl.  (no  admitiendo  O.  K.  el  diptongo  oi), 

(11)  En  lugar  de  Hipericineas,  nombre  de  familia  expuesto  por  B.  H.  y  Dur. 
Ind.;  O.  K.  Rev.,  I,  pág.  58,  reconoce  el  de  Hipericdceas. 

(12)  O.  K.  Rev.,  I,  pág.  117,  acepta  el  nombre  de  RamndceM,  en  lugar  de 
Ramneas, 


LA  FLORA  ARGENTINA  81 

nombres  pertenecen  á  la  Discaria  longispvia  Miers.  Ram- 
nea  (12).  que  también  se  produce  en  aquella  región. 
(Confr.  obs.  á  pág.  HS,  I.  36.) 
414,  5.  El  autor  se  horrorizarle  ver  el  aspecto  aterrorizador de 
Curmamuel.  ¿Qué  sería  sí  viese  algún  ejemplar  adulto  de 
la  verdadera  barba  de  tigre,  Prosopis  barba-tigridis  Stuck. 
Leguminosa-Mimosea?  Esta  tiene  espinas,  ó  más  bien  di- 
cho, púas  mucho  mayores,  mucho  más  duras  y  tupidas  y 
en  mnyorcantidadqueel  Curumamuel,presentándosecomo 
árbol  de  5  á  6  metros  de  altura,  es  un  montón  de  espinas 
desde  el  suelo  hasta  la  cima  y  ocupando  un  espacio  esfé- 
rico de  4  á  5  metros  de  diámetro.  |Qué  hermosos  ejem- 
plares para  traerlos  del  campo  en  la  mano  y  colocarlos  en 
el  herbario  de  un  coleccionista  I  Merecería  el  nombre  de 
Prosopis  feroxissima  ó  en  castellano  el  de  «  Erizo». 

414,  7.  Según  tengo  entendido  llaman  en  Rio  Negro  y  la  Patago- 
nia  boreal  con  el  nombre  de  Calafate  á  la  Berberís  hete- 
rophylla  Juss.  Berberidea  (13) ;  los  indios  de  la  Patagonia 
también  la  llaman  «  Gayaukhia  »,  mientras  que  á  la  Ber- 
beris  rmctfolia  Lam;  que  también  se  produce  en  aquellas 
comarcas  y  en  la  formacifin  del  monte  la  llaman  «Que- 
brachillo,  Quebrachilla,  Sacha-uva,  Espina  colorada. 

414,  31.  No  conocí  el  nombre  vulgar  de  «Penacho  blanco»  para 
el  Gynerium  argenteum  Nees,  Graminea  (14),  sino  sólo  los 
de  Cortadera  ó  Paja  brava;  reconozco,  sin  embargo,  que  la 
planta  tiene  cierto  derecho  dé  poseer  ambos. 

414,  28.     He  oido  varias  veces  llamar  á  una  yerba  Té  pampa,  pero 

no  supe  que  esta  fuera  una  gramínea,  ni  me  fué  posible 
obtener  el  nombre  cientifíco,  ni  tampoco  ejemplares  con 
este  nombre  vulgar. 

415,  1 .     Por  Café  de  Misiones  ó  Café  negro  se  conocen  las  semillas 

tostadas  de  la  Cassia  oceidentalis  Lin.,  Leguminosa-Cesal- 
pinea.  En  Córdoba  y  provincias  del  Norte  llaman  Café  del 
paisa  la  Cassia  bicapsularis  Lin.,  y  con  mayor  razón  tam- 
bién sus  semillas  tostadas. 


(13j  OK.  Rev.,  I.  pág.  10,  reemplaza  el  nombre  de  Berberideas  por  el  de  Ber- 
bériddeeas, 

(14)  OK.  ReT.,  lU,  2,  pág.  354,  devuelve  á  esta  planta  el  nombre  de  Gynerium 
dwecum  Dalliére,  el  cual,  según  este  autor,  le  corresponde  por  prioridad. 

ají.  SOC.  CI»T.  aro.  ->  T.  XLVIII  6 


82  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

415,  5.  Mis  ideas  concuerda n  con  las  del  autor  en  lo  referente  á 
..  que  es  de  gran  utilidad  y  hasta  de  necesidad  que  un  buen 
botánico  visite  en  época  conveniente  nuestros  territorios, 
deteniéndose  en  cada  parada  para  recorrer  sus  alrede- 
dores,, para  poder  formarse^  después  de  algunos  viajes 
circulares,  una  idea  exacta  de  las  formaciones  fítogeográ- 
fícasdel  país. 

Por  otra  parte  y  sin  dejar  de  reconocer,  que  el  Gobierno 
Nacional  hace  muchos  esfuerzos  para  fomentar  en  todo 
sentido  el  progreso  del  país,  me  os  difícil  creer  en  contra 
de  la  opinión  del  autor,  que  algún  botánico  serio  encuen- 
tre gran  apoyo  en  los  poderes  nacionales  para  esta  clase 
de  empresas. 

La  causa  que  obsta  á  ella  es,  según  mi  opinión,  la  gran 
crixis  pecuniaria  porque  actualmente  atravieza  nuestro 
país ;  y  también  sucede  que  muchos  de  nuestros  manda- 
tarios tienen  un  horizonte  demasiado  estrecho,  una  idea  más 
bien  despreciativa  de  las  producciones  naturales  del  país, 
faltándoles  cierto  esclarecimiento  para  very  palparla  uti- 
lidad é  importancia  que  encierra  el  conocimiento  déla 
que  el  suelo  produce  espontáneamente. 

No  me  retiero  tanto  al  reino  animal  y  mineral,  sino 
mayormente  al  reino  vegetal,  siendo  la  Flora  de  un  país^ 
la  que  debe  formar  la  base  primordial  del  bienestar  de 
su  economía  pública. 

415,  25.  Es  de  desear  conocer  el  nombre  científico  de  la  estipa 
denominada  Lig-mallin. 

415,  47.  En  la  Patagonia  boreal  se  aplica  también  el  nombre 
de  Alfilerillo  al  Geranium  patagonicum  Hook.,  Gera- 
niácea. 

41 5»  48.  Macachin  es  nombre  guaraní,  común,  á  todas  los  Oxali- 
deas  en  particular  á  las  especies  del  género  Oxalis  (15). 

415,  i9.  La  denominación  Mastuerzo  es  aplicable  á  varias  plan- 
tas, entre  ellas  al  Nasturtium  bonariense  Poir.  (16),  Crucí- 

(15)  O.  K.  Rev.,  I,  pág.  96,  restablece  por  prioridad  el  género  de  Ácelosella  en 
lugar  del  áeOxalis,  que  era  aceptado  generalmente. 

(16)  Seg.  O.  K.,  Rev.,  I,  pág.  23,  al  Nasturtium  bonariense  Poir.  pertenece 
el  nombre . Cardawtnc  indica  O.  K.  (L.)  y  honariensis  O.  K.  (Poir.  D.  C.)  (non 
Cardamine  bonariensis  var.  Pers.). 


LA  FLORA  ARGENTINA  83 

fera  y  á  la  Prosopis  strombulifera  Benlh.,  Leguminosa- 
Mimosea  y  á  otras. 

416,  3.  Ignoro  que  haya  una  familia  de«Ambrosiáceas»,  pues  se- 
gún L.  M.  y  B.  H.  el  género  Xanthium,  al  cual  pertenece 
el  Ahrojo  y  el  Cepacahallo,  es  atribuido á  la  familia  délas 
Compuestas  (Sinantéreas,  según  otros  autores)  tribu  He- 
liantoideas. 

416,  4.  El  autor  separa  en  las  líneas  subsiguientes  las  Compues- 
tas (Sinantéreas)  como  si  en  realidad  las  dos  Xanthium  no 
perteneciesen  á  la  misma  familia. 

416^  5.  Sigue  diciendo  dos  ó  tres  especies  de  Manzanillas  ó  Camo- 
milas, cuyo  último  nombre  puede  suprimirse  y  las  dos  ó 
tres  especies  de  manzanillas  pueden  reducirse  á  las  dos 
especies  i4n¿Aemi5  arvensis  Lin.  y  A.  Coíula  Lin.  Com- 
puestaSy  naturalizadas  en  el  pais. 

416,  16.  La  palabra  imaran^u^  debe  escribirse  sin  A  (no  Ama- 
ranthus)  • 

416,  20.  Los  dos  hinojos,  asnal  y  vulgar,  Foeniculum  piperitum  D. 
C.  y  vulgare  Gaertn.  Umbelíferas  que  tenemos  aquí,  son 
naturalizadas  en  el  país,  mientras  que  el  Coriandro,  Cu- 
lantro, Cilantro,  Coriandrum  sativum  Lin.,  Umbelífera,  se 
encuentra  cultivado  y  raras  veces  espontáneo,  como  por 
ejemplo:  en  laPatagonia  según  O.  K.  Rev.  III,  2,  página 
112.  El  Coriandrum  foeniculum  no  lo  conozco. 

416,  23.  Como  L.  M.  admiten  una  familia  «Sotaneas»  el  autor 
atribuye  á  ella  el  Chamico,  Datura  Slramonium  Lin.,  esta 
especie  pertenece  según  B.  H.,  Dur.  Ind.,  y  O.  K.  á  la  fa- 
milia de  las  Solanáceas. 

416,  25.  El  nombre  áe  Ximenesia  microptera  D.  C.  es  sinónimo  de 
Verbesina  encelio'ides  Benth.  Hook.  y  laque  debe  llamarse 
hoy  según  ^0.  K.,  Rev.,  IIP,  página  183.  Verbesina  aus- 
tralesBkr.,  Compuesta.  N.  v.:  Mirasol,  Santa-María,  Que- 
yú-cisa  (guaraní). 

416,  29.  Algunos  autores,  inclusiveO.K.  Rev.,  I.,  página  56,  acep- 
tan una  familia  «  Porlulacáceas  »,  mientras  que  L.  M.  y 
B.  H.  sólo  registran  el  nombre  de  Portulaceas  para  esta 
familia. 

41 6|  34.  Tratándose  de  familias  Primuláceas,  Rubiáceas,  etc.,  debe 
ponerse  para  guardar  armonía  y  simetría  (según  B.  H.) 
Verbenáceas  j  Solanáceas  y  no,  «  Verbenas  y  Solaneas». 


84  ANALES  DE   LA  SOCIEDAD  CIENTÍFICA  ARGENTINA 

416,  38.  En  cucilquier  punto  de  la  República,  que  un  añeíonado 
ó  diletante  se  dedique  al  estudio  de  la  botánica  puede  es- 
tar se^ro  de  encontrar  vasto  cannpo  para  sus  investiga- 
ciones y  una  superabundante  cosecha. 

416,  42  y  siguientes.  Es  precisannente  la  referida  falta  de  unidad 
y  unifornf)idad  que  quize  evitar  reconcentrando  bajo  un 
único  sistema  en  un  sólo  catálogo  todas  las  plantas  existen- 
tes en  la  República  Argentina,  para  cuyo  trabajo  acepté  el 
libro  sisteniático  de  B.  H.  con  las  reformas  y  modificacio- 
nes aceptadas  por  la  mayoría  de  los  botánicos.  (Confr. 
obs.  á  pág.  393,  línea  37.) 

416,  9  y  siguientes.  No  deseo  interpretar  mal  lo  que  el  autor  quie- 
re expresar  en  este  pasaje,  ni  suponer  haya  tenido  la  más 
leve  intención  de  ofender  á  alguien,  pero  en  obsequio  á 
la  verdad,  este  pasaje,  además  de  que  quedarla  mejoren 
una  novela,  contiene  un  insulto  disimulado  á  todos  los  ha- 
bitantes Aumanos  de  la  República  Argentina  y  en  particu- 
lar d  siLS  hombres  de  ciencia,  porque  si  empezamos  por  la 
linea  10,  en  la  cual  dice,  que  el  buey  es  el  único  químico 
que  ha  analizado  los  pastos,  por  analogía  debe  ser  tam- 
bién el  mejor  botánico  y  en  consecuencia,  como  conclu- 
sión, pudiéramos  indicarel  mismo  rumiante  para  escribir 
nuestra  Flora,  no  necesitando,  como  dice  en  la  línea  27, 
ningún  «Huevo  de  Colón  »  para  conocer  el  resultado  de 
su  digestión. 

418,  35.  En  lugar  de  « Cangrejales»  me  hubiera  parecido  mejor 
y  lo  creo  también  más  comprensible  poner  la  palabra 
pantanos  ó  fangos.  Entiéndase  por  Esparto  varias  es- 
pecies de  Gramineas  y  Ciperáceas.  En  cuanto  á  la 
especie  Spartina  australis  citada  por  el  autor,  mis  libros 
no  la  registran  como  existente  en  la  República  Argentina. 
Ter^o  anotadas  como  indígenas  las  especies  Spartina 
brasiliensis  Raddi;  Sp.  ciliata  Kth. ;  Sp.  montevidensis 
Arech. ;  Sp.  patagónica  Speg. ;  Sp.  densiflora  Brong.,  Gra- 
míneas. 

418,  36.  Brusca  ó  Brusquilla  es  la  Discoria  longispina,  Miers., 
Ramnea,  es  según  el  autor  la  Colletia  ferox  Gilí.  Ram- 
nea  (17).  (Confr.  obs.  á  pág.  413,  línea  9.) 

(17)  SegÚD  O.  K.  Rev.  :  Ratnnácea;  confr.  nota  1^. 


LA   PLORA  ARGENTINA  85 

420,  50.  Referente  &  Mimoseas  y  Cesalptneas.  (Confr.  obs.  á  pág. 
394,  linea  1.) 

490,  16.  El  Algarrobo  es  la  Prosopis  confr.  pág...  La  Prosopis  alba 
Gris.,  Algarrobo  blanco,  no  es  más  que  an  representante 
de  tantas  especies,  no  siendo  tampoco  ésta  la  más  esparci- 
da. La  algarroba  (fruta)  se  vende  por  fanegas  en  los  mer- 
cados, no  sólo  en  la  ciudad  de  Tucumán  sino  también  en 
las  provincias  de  Córdoba,  Santiago  y  Salta  y  en  toda  la 
campaña.  Los  estancieros  suelen  guardarla  con  más  cui- 
dado que  el  maíz. 

420,  37.     Al  decir  «  Quebracho  colorado»  en  este  sitio  es  segura- 

mente un  error  grave  del  aulor,  pues  debe  ser  Quebracho 
blanco,  Aspidosperma  quebracho  Schlcht  (18).  Apocinácea. 
(Confr.  obs.  á  pág.  424,  linea  31 .) 
484,  1.  No  he  oido  denominar  á  la  Jodina  rhombifolia  Hook.  et 
Arn.,  (19)  Santalácea,  «Quebracho  blanco»  pero  si  Qu€- 
¿rracAo /Zq/o,  Peje,  Sombra  de  toro,  Choan  (Rioja),  Quin- 
chilin,  QuinchmnyQuirilin  (Córdoba). 

421,  34  y  46.    Confr.  lo  dicho  en  obs.  á  página  405,  I.  39. 

421 ,  28.    En  cuanto  al  Chañar  y  Gourliea  decoríicans.  Gilí .,  Legumi- 

nosa-Papilionáeea,  he  hecho  las  mismas  observaciones  que 
el  autor  refíere  como  suyas  (!)  y  para  ver  si  tarde  ó  tem- 
prano puede  sacarse  á  luz  una  buena  variedad  ó  una 
nueva  especie,  he  recogido  muestras  de  varios  árboles  flo- 
ridos, que  presentaban  ciertas  diferencias.  Lo  cierto  deT 
caso  es,  que  las  frutas  del  Chañar  de  Córdoba  son  pulpo- 
sas, dulces  y  agradables  y  no  ásperas  ó  astringentes,  pre- 
parándose de  ella  una  aloja,  como  también  patay  y  sobre 
todo  arrope. 

422,  32.     L.  M.  y  otros  autorizan  como  nombres  de  familia  «  Apoci- 

neas  y  Samideas»  mientras  queB.  H.  y  O.  K.  Rev.  las  es- 
criben Apoctndceas  y  Samiddceas. 

423,  3.    Existen  tres  especies  de  Morrenia  en  la  República  Argen- 

gentina  ;  la  Morrenia  brachystephana,  Gris.,  la  M.  odorata 


(18)  O.  K.  Rev.,  I,  pág.  416,  restablece  por  prioridad  el  género  Macaglia  Vahl. 
tl810),  en  cambio  del  de  Áspidosperma,  así  que  según  él  [confr  Rev.,  lU  S.  pág. 
198)  el  4.  Quebracho  Schl.  debe  ser  llamado  Macaglia  Quebracho  O.  K(Sch1.;. 

¡19)  Según  O.  K.  Rev.,  III,  2,  pág.  283.  Esta  planta  debe  llamarse  hoy  Jo- 
dina  bonariemie  O.  R. 


86  ANALES  DE  LA  SOCIEDAD  aBNTÍFICA  ARGENTINA 

Lindl.yotra  indeterminada,  Asclepiadeas  (20),  creo  que 
la  M.  odorata  es  la  más  esparcida . 

Compréndese  por  tasi  ó  taxi,  etc.,  sobre  todo  tratándose 
de  la  fruta,  una  serie  de  especies  de  Asclepiadeas  y  no  só- 
lo las  especies  de  Morrenia. 
423,  32.     La  Poinciana  Gilliesii  Hook.  es  hoy  la  Caesalptnia  Gillie^ 
sii  Benth.  (21 X  Leguminosa-Cesalpinea. 

423,  42.     La  Lippia  lycioides Sieud.  (32),  Verbenácea,  tiene  á  más 

el  nombre  vulgar  de  Cedrin^  según  el  paraje,  muchos  otros 
sinónimos  triviales,  porejemplo:  Azahar  silvestre,  Azahar 
del  campo,  Cedrón,  Cedrón  silvestre,  Ángel  ó  Palo  ángel, 
Oreganillo,  Palo  amarillo,  Niño-rupá  (Corr.),  Muña  del 
moiite  (Oran),  Choique-mamoel  (Pat.). 

424,  30.     Debe  decirse  entre  paréntesis  Caesalpinia  praecox  R.  y 

P.,  Leguminosa-Cesalpínea  (23). 
424,  31.  En  esta  parte  el  autor  incurre  en  un  error  craso, 
pues  confunde  el  <(  Quebracho  blanco  »  con  lo  que  en 
rigor  se  llama  Quebracho  Colorado^  Schinopsis  Lorentzii 
Engl.,  (24)  Anacardiácea,  existiendo  además  otras  tres 
especies  muy  aliadas  que  llevan  el  mismo  nombre  vulgar ; 
Schinopsis  Marginata  Engl.,  Ba/an^ae  Engl .  y  Morongii 
Britton  (sub  Quebrachia),  la  primera,  de  la  provincia  de 
Córdoba,  formación  del  Monte,  y  las  dos  últimas  de  Co- 
rrientes y  Chaco,  formación  chaqueña.  (Confr.,  obs.  á  pág. 
405,  linea  36,  y  á  pág.  425,  línea  30.) 

Quizá  por  no  creerlo  necesario  en  virtud  de  ser  dema- 
siado conocidas  esas  especies  de  árboles,  el  autor  hace  caso 
omiso  de  la  gran  importancia  que  tiene  la  madera  de 
aquéllos ;  no  tanto  por  los  múltiples  usos  que  prestan  en 
el  mismo  país,  sino  por  la  dem